Víctor Hugo Díaz

Víctor Hugo Díaz

Víctor Hugo Díaz nació en Santiago de Chile, en 1965. Ha publicado “La comarca de senos caídos” en 1987, “Doble vida” en 1989, “Lugares de uso” en 2000, “No tocar” en 2003, “Segundas intensiones” en 2007, “falta” en 2007, “Antología de baja pureza” en 2013 y 2014, México, DF, y “Hechiza, poemas anticipados”, México, 2015 y 2016. En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda; en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En 2011, 2012, 2013 y 2014 ejecuta el Proyecto Escritos de Sur a Norte, Poesía de Chile en México; y Fronteras sin Límite 2015, Poesía de Chile en Perú y Bolivia, apoyados por el Fondo del Libro y la Lectura. El año 2004 ganó el Premio Pablo Neruda en su centenario, por trayectoria, otorgado por la fundación del mismo nombre. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas y antologías, además cuenta con numerosos textos críticos acerca de su obra. Es reconocido como una de las voces poéticas vivas más importantes de Chile. 

 

Martes, 30 Octubre 2018 21:04

LA CASA BARCO / Víctor Hugo Díaz /

 

 

LA CASA BARCO

Víctor Hugo Díaz

 

                                                                          

  a Dominga en Domingo

 

Fue construida con madera salada

y le apodaron Paraíso

 

Es capaz de viajar sobre arena y cemento

El sol nublado, las sonrisas de verdad

y la brisa, son el combustible de esta nave

 

Su proa nunca ha enfrentado mareas

pero sí tormentas, bruma y requeríos.

 

Sus capitanes toman curso cada día de cada año

Atracando en puertos, batallas y épocas

sin moverse de ahí     sin dejar nunca el puente

mientras que la tripulación, quienes habitan la cubierta,

son cactus, ladridos, flores y árboles frutales

que plantaron juntos.

 

La carta de navegación, la de anoche

y todo lo que sucedió, ya no está

                                                se la llevaron temprano

ahora es parte de un cargamento de basura valiosa

                                                        con alguna dirección

dentro de un camión recolector fabricado en Asia.

 

Ellos prefirieron quedarse y tomar el rumbo

                                                         sobre suelos y mares tóxicos

pero los más contaminados de belleza

 

esos que permiten ver poco y muy claro

                                            casi con transparencia

y así entender lo que es un litro de pan

reconocer con el tacto un rostro en la oscuridad

leer y transcribir los sonidos

que gritan las piedras del patio

cuando las pisan en primavera

 

Ellos navegan cada día de cada año.

 

 

 

 

Todo el equipaje


Antología Poética

Como plumas de pájaros 
Chary Gumeta 
Biblioteca Chiapas, México, 2016

Por Víctor Hugo Díaz

 

 

 

 

 

Desde el principio y hasta el final de este bello e intenso libro, es como abrir y cerrar una maleta de viaje, como la vida, un abrir y cerrar los ojos, una maleta con todo el equipaje que llevamos muy adentro.

Como plumas de pájaros es una Antología que unifica lo más significativo de la obra poética de Chary Gumeta, poeta mexicana. Pájaros que siempre están en viaje, pero de algún modo también, siempre anclados a la nostalgia y a lo que ha quedado atrás: personajes, voces, cuerpos, lugares.

Una voz poética permanentemente atenta, con los ojos abiertos como un chillido en el oído de un sordo, pero a la vez con temor a la finitud y a estar a solas rodeada de muertos e iniciar un viaje a ninguna parte.

Hay alguien que deja sueltos los pájaros en enero pero no sabe cantarle al fuego, pero sí a los corazones que arden entre los surcos de un poema.

Como señalaba, un gran peso de este equipaje son las pérdidas, lo dejado atrás y que ya no es, se quedaron en aquella fecha/ que borré con la primavera o te volviste aire para quedarte con nosotros.

Otro peso importante es el sentido crítico y social, hablar de la acción, ya que mientras se escriben líneas unos padres buscan desesperados/ a sus hijas e hijos desaparecidos… hasta entre las piedras más pequeñas de su pueblo. y la cobardía me ha llevado/ a la tristeza y el desgano,

El equipaje contenido en esta Antología se desplaza como plumas de pájaros eludiendo los controles, evadiendo a las aduanas del sentido y la memoria; su contenido no es más que el peso de lo real, la poesía, es decir el peso de la experiencia: como morir cada día, como las caracolas que te cuentan un secreto que todos saben. Sólo quemaduras de luciérnagas actuales, pero a pesar de todo: el sol y la añoranza ya están entrando por la ventana.

Madrugada , Santiago de Chile, febrero, 2018

 

 

 

 

 

De ausencias

Al abrir la puerta de la casa
el silencio pregunta por él,
este estar a solas
no le hace bien a los sentidos.

 

Habla con los ojos
quizá te escuche,
regresa al quicio de la casa
y en compañía
reanuda la aventura inconclusa.

 

Sé que lo has querido
lo has tocado en torrentes
has acariciado su rostro
y tus manos reclaman su ausencia.

 

Hoy,
al abrir las ventanas de la casa
te gritaron su dolor
por no encontrarlo,
preguntaron por tu sentir
que miraban desde el horizonte.

 

Y esa cocina solitaria
está triste,
ya no prepara alimentos.
Sólo tienes la certeza
de que el llamado de las horas
destrozan tu corazón
y nadie te consuela,
tiritas bajo el manto de la noche
mientras navegas
sobre mares de recuerdos.

 

La llegada de los pájaros
anuncia el amanecer
y él no está;
persiste su falta de cuidado,
de sentimientos, de estar contigo,
te convences por fin
que no has aprendido
a andar a oscuras,
necesitas la lámpara de sus deseos
para encontrar esa boca reposada
que te hable de amor,
de nostalgias,
del desamparo.

 

 

Para mi padre, a quien aún sienten mis manos

La noche abre sus puertas, 
me reciben las tinieblas 
y en sus labios la señal del silencio. 
Un vacío enorme vive en la casa 
desde que te fuiste.

 

Entonces mis lágrimas te extrañan, 
mis manos te extrañan, 
mis ojos te extrañan. 
Ya no te escondas en esa soledad fugitiva de mi vista 
donde la memoria juega a solas 
a olvidar el recuerdo de tu sombra, 
insisto en espiar tu rostro.

 

Mis pies sensitivos 
son torpes ante el tropiezo con la vida, 
pobres
necesitan caminar sobre estrellas 
para arrancar las costras de las heridas.

 

Padre, hijo, hermano, 
descansa,
sé que duermes a solas con fantasmas, 
mientras respiro el llanto en tu ventana 
me acostumbro a mirarte en tu retrato.

 

 

 

Vienes a veces, Marcela, 
en tropel incontenible, 
arrebatada y loca.

 

Tus entrañas 
deshacen virtudes, 
se convierte en refugio de animales. 
Con paciencia y por costumbre 
te levantas a encender el fuego.

 

El calor de tus manos 
descubre nueva vida, 
el día renace, 
la savia también.

 

 

 

En la expansión de la memoria 
vive la nostalgia, 
es habitación llena de espumas 
donde se esconde el recuerdo 
de quien va al encuentro 
con estrellas.

 

 

 

Llueve, 


es diferente a las lágrimas. 
Más bien, 
es el zapateo 
de un ejército de hormigas. 
Llueve, 
nada es diferente 
sólo que ha mojado 
mi cabeza.

 

 

 

 

Soy la desconocida de tu vida 

 

pececito ignorado en la pecera 

saltimbanqui de perro callejero.

 

¿Dónde comienzan mis pasos por ciudades, 
sabe alguien? 
¿Dónde me pierdo 
con burbujas en la piel sobre la calle? 
Sólo en el rincón 
encuentro el camino de la tarde.

 

Empieza la aventura pasajera, 
ignoro si Dios me mira silencioso 
o con gritos fascinado por las sombras.

 

La voz camina con el eco, 
se ensombrece con las aves, 
no acepta el silencio cuando no hablas.

 

 

 

Si usted devela este misterio 
es una bestia 

Ch. G.

 

 

 

Mi casa se encuentra a la orilla del acantilado. 
Todos se acercan con el miedo en las manos 
ofrecen una disculpa por sus vicios sin sosiego. 
El que no tiene temor 
es un tonto que quiere jugar al valiente, 
sólo vivirá hasta que el cobarde quiera.

 

Cada hombre es constructor de sus ideales, 
camina sobre su destino con un látigo en la mano 
espantando los obstáculos, 
con improperios, 
hace malabares para que no entren en su casa.

 

Que todos sepan que la inmundicia está viva 
y se introduce en los hogares impunemente 
donde la virtud se ha tirado a la basura 
y las buenas costumbres se han echado al inodoro.

 

En mi casa, 
los pájaros anidan en la cabeza de Medusa
y siguen vivos, 
así la tarde penetra en la rendija de mis años 
y aún camino.

 

 

 

 

 

 

 

Chary Gumeta (María del Rosario Velázquez Gumeta) Chiapas, México.Licenciatura y Maestría enfocados a la Educación, Promotora Cultural de arte y Literatura. Ha publicado en diversos medios de difusión, Libros de investigación histórica regional y Libros de poesía entre los que podemos mencionar:

  • VENENO PARA LA AUSENCIA (PublicPervert, 2013, México; 2ª Edición, Argot Editores, Guatemala, C.A.)
  • PERLAS DE OBSIDIANA (Espantapájaros Edit. 2014, México)
  • POEMAS MUY VIOLETAS (Edit. Metáfora, 2016, Guatemala, C.A.)
  • COMO QUIEN MIRA POR PRIMERA VEZ UN UNICORNIO (Edit. La Chifurnia, 2016, El Salvador, C.A.)
  • COMO PLUMAS DE PAJAROS (CONECULTA-CHIAPAS, SC., 2016, México)
  • BAJO LA SOMBRA DE LA CEIBA (Edit. Poe, 2017, Guatemala, C.A.)
  • TAMBIEN EN EL SUR SE MATAN PALOMAS (Edit. La Tinta del Silencio, 2017, México)

Ha sido incluida en antologías de varios países entre los que podemos mencionar “Y PORQUE NO PODEMOS CALLARNOS” (Edit. El Perro Celestial, Bolivia S.A.), POETAS POR AYOTZINAPA. ANTOLOGIA BILINGÜE. (México-EU., Edit. City Lit.) EL TURNO DEL DISIDENTE (Edit. Metáfora, Honduras, C.A.), por mencionar algunos. Ha participado en Festivales de Poesía en varios estados de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Perú, Argentina, Bolivia, Colombia, España y Francia. Su poesía ha sido traducida al inglés y a las lenguas originarias Zoque y Cakchiquel.
Ha Presentado libros y realizado conversatorios en Ferias de Libros como la FILCH-FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO CHIAPAS-CENTROAMERICA (Chiapas, México 2012 AL 2016), FIL GUADALAJARA (México 2015 Y 2016), FILGUA (Guatemala 2015), FLEX (Quetzaltenango, Guatemala 2015), FERIA DEL LIBRO DE LEON (León, España 2015), FERIA DEL LIBRO DE TOULOUSE (Toulouse, Francia 2015) FILIJC (Guatemala 2016). Como ponente ha participado en el VII y VIII COLOQUIO DE CULTURA MEXICANA DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA (2015 y 2016); 1er COLOQUIO DE HISTORIA Y SOCIEDAD EN LA LITERATURA EN CHIAPAS (2017), organizad por la UNACH.
Ha sido jurado en la categoría de Poesía en el Décimo Tercer Concurso Literario Gonzalo Rojas Pizarrro 2015 de Lebu, Chile. Por su trayectoria ha sido reconocida por el Suplemento Cultural Rayuela del periódico Péndulo. A través de la antología VOCES DE AMERICA LATINA (Edit. MediaIsla, E.U.), sus textos son parte de la cátedra de Literatura en la Universidad Hunter College of New York.
Como promotora Cultural realiza eventos culturales de arte y literatura en diferentes lugares de México y otros países. Ha contribuido a la relación cultural de algunos artistas extranjeros con Chiapas a través del intercambio. Actualmente es coordinadora del Festival Internacional de Poesía Contemporánea SCLC y de Literatura en el Festival Multidisciplinario Proyecto Posh.

 

Martes, 06 Febrero 2018 18:15

POR ORDEN DE LLEGADA / Víctor Hugo Díaz /

Fotografia juanossandon.cl

 

 

POR ORDEN DE LLEGADA

Víctor Hugo Díaz

 

                                                                     A Carlos Humberto Díaz.(1925-1973)                             

 

                                                                                        “… nos envidian porque cada momento

                                                                                      puede ser el último, nunca elegí nada,

                                                                                         todos mueren, unos antes, otros después.

                                                                                             Nunca seremos más jóvenes que ahora

                                                                                                      y nunca…  volveremos aquí.”

                                                                                                                               Aquiles, Troya, 2004

 

 

Hay un edificio donde nadie está vivo

departamentos de un metro cuadrado

bajo tierra.

 

Aunque es de madrugada hay luz, pero no sol

“dice que no recuerda cómo brilla, a esa hora

en que los pájaros comienzan con sus ruidos molestos

que sólo atraen lluvia”

 

Llegaste primero pero te gané en la edad

Está tu nombre, tu dirección y mi apellido

como un partido de fútbol

entre el padre y su hijo donde no se gana.

 

Es un objeto extraño ese metro cuadrado

          flores secas, casi un órgano

                                                       no un sentido

pero capaz de olfatear el fracaso

y delatar la posición insostenible ante los amigos.

 

A veces en algunas estaciones no hay ruidos

sólo luciérnagas

 

en otras, colillas de cigarro, ceniceros

y pipas con pasta base que cada tanto

se iluminan.

 

 

 

 

Miércoles, 24 Enero 2018 22:23

HELADOS / Víctor Hugo Díaz /

 

 

 

 

 

HELADOS

Víctor Hugo Díaz

 

Los dedos nunca andan solos

Escapan desde el otro lado de la ciudad

manchas de sangre y semáforos en rojo

conduciendo un carro de Supermercado

                                            lleno de ganancias       

a exceso de velocidad.

 

Como el trabajador del frigorífico

que abre temprano el negocio

                                          antes de los disparos

a la hora en que se decide dejar la infancia

                                                        y envejecer

para ser adolescente por décadas

empuñando un arma casi falsa

mientras lo único sembrado

ya comenzó a reproducirse.

 

Un buen golpe madura bajo el sol

primero se arrojan las redes

para ver si amanece

                                        los anzuelos, después

-el que mira a todos lados y sus llaves

                                                           son la carnada-

 

Pero la luna siempre es quien dice la verdad

justo antes de eyacular en su cara

bajo amenaza de no contárselo a nadie

Escombros que sirven de pantalla

a una casa de seguridad en Ciudad de México

donde alguien se lava el culo

                                           ensuciado por nadie.

 

Ahora parece que todos los pájaros

con un mensaje atado a la pata

perdieron su dirección para repartirse el botín

La colilla de cigarro que siempre

quiso provocar un incendio

antes de apagarse.

 

Hoy es el día más caluroso        

y los Helados seguirán vendiéndose en las calles

 

Pero el dinero, por fin, se derretirá en otras bocas.

 

 

 

 

El Gen poético en tres creadoras mexicanas

Por Víctor Hugo Díaz

Santiago, Chile, agosto de 2014

 

 

Recuerdo haber oído una vez al gran poeta chileno Gonzalo Millán, decir “el don en poesía es lograr que no se te vea la tinta al leer el poema”. Es decir, sobrepasar ese filtro encarnado en la letra, cuando lo que importa es la intensidad, el misterio de lo cotidiano, la experiencia vital y la lupa subjetiva.

Otra posibilidad o mirada, es abordar el “género” poético, como un nicho o profesionalismo de las teclas, como una decisión racional, decisión de escritura, un plan productivo centrado en lo “textual” y en una búsqueda experimental de originalidad.

Quisiera comenzar dejando claro que a mi parecer; tocando con los ojos, profundizando en lo superficial, yendo al hueso y a la piel e intuyendo a través del microscopio; se trata en estos tiempos tanto de un “don” como de un Gen. Ese Gen, ese virus, significante que está sin duda presente en estas tres poetas mexicanas, ese virus (1) que se inocula o contagia por vía poética al lector.

La poesía escrita por mujeres en México y en toda América, es una fuerza creativa importante y presente desde siempre en la literatura, pero silenciada por épocas, mediante estrategias de ocultamiento. De forma autónoma, hoy la poesía femenina se ha consolidado y adquirido visibilidad cultural desde sus propios espacios creados.

Como ejemplo sólido desde la primera mirada o lupa subjetiva, intentaré visualizar eso inasible de las cosas sucediendo en estos tres libros de poesía (2):  Material peligroso de Gabriela Cantú, Apuntes de viaje de Isolda Dosamantes y Los días heridos de Leticia Luna.

Tres miradas, tres voces que hablan claro desde lo femenino, en su diversidad, pero de modo universal, privado y público, no desde una plataforma sistémica, desde la cual generalmente, los resultados no guardan relación o cercanía a lo erótico liberador, lo experiencial y lo estético; como si se tratara de cualquier otro discurso de poder, “ismo” o militancia. En otras palabras, estas poetas no basan o engendran su escritura en discursos o definiciones acotadas, previas a su poesía (G. Deleuze: La poesía no tiene anterioridad).

Al abrir el libro Material peligroso de Gabriela Cantú, México, Universidad Autónoma de Zacatecas, 2013, se oprime el ON de una corriente viva o flujo que se mueve por todo el texto, deslizándose a distintas velocidades, en continuidad, pero siguiendo los pasos de un baile, que ya no requiere necesariamente del verso; poesía intensa y transparente, que tiene como uno de sus ejes de gravedad la "geografía del cuerpo". Recordemos que una buena biografía, se escribe con el cuerpo.

A lo largo del desplazamiento de este libro, la mirada adquiere protagonismo, al mixturar la belleza de su lenguaje con situaciones vivibles-visibles, descubriendo con lupa o microscopio: No es lo mismo mirar   que mirar. o Te pensé en una pequeña imagen como/ esos negativos que vendían hace mucho/ tiempo en los circos; asomé mi ojo por esa/ pequeña cámara contra la luz para verte.

Aquí, además sucede otra fricción, lo que parece narrativa, a veces disfrazada de linealidad, contiene densidad atmosférica autónoma, hace intuir eso otro que pesa, que pasa, que sucede y acompaña a los objetos, que es casi de cristal pero al rojo en la fundición de lo aparente; tensa, intrigante, siempre a punto de la ebullición: Te he visto reflejado en la taza de café de la/ mañana, también en el parabrisas del auto/ cuando estoy detenida// …ciertas cosas deben cumplirse …como detenerse a pensar en/  una imagen que nos da placer…

En Cantú el tiempo es otro de los pilares o ejes que lubrican y permiten el funcionamiento de este libro: Se había establecido una fecha pero los/ acontecimientos del día siguieron su propia/ forma de hacerte sentir como una nave encallada/ y ves el agua que sigue corriendo… sin tomarte en cuenta. o … los cubos que salen del congelador… El agua detenida ahí… Se trata de una suspensión de/ movimiento, de una especie de muerte/ limpia y transparente.

Para Gabriela las acciones, las extremidades (…olvidarse de que/ tienes piernas y dolor de pantorrillas y de que/ tienes vejiga acumulando orina, olvidarse/ también de que existe un mundo allá fuera/ abriendo y cerrando su hocico) o las posturas corporales, son Materiales peligrosos: Algunos materiales pueden ser/ peligrosos, el exceso de luz –por ejemplo-// … puede provocar ceguera temporal o… clarividencia, que si fuera el caso, también/ es temporal.

Frente a esta peligrosidad, la única y la peor, la de no sentir la vida, la de la no oscilación ni el viento; este hablante desarrolla ojos y oídos atentos, es austero, pero depredador y recolector de lo que está pasando. Así nos habla desde este sólido libro, de frente, sin truculencias discursivas y con el Gen poético indispensable. A veces incluso hablando sólo o dormido. Tal vez cuando todo lo observable a plena luz ya no es suficiente. Como buscando: Como si no hablara lo suficiente durante el día, / dicen/ que hablo mientras duermo y creo que dicen verdad/ Anoche me despertó mi propia voz…

Apuntes de viaje de Isolda Dosamantes, México, DF, Editorial Praxis, 2012, se presenta ante el lector como un pasaporte, un salvoconducto que lleva al desplazamiento permanente, tanto en ritmo, imágenes y viaje. De una ciudad a otra, de una estación a otra, cosiendo ese espacio entre los lugares, los días y los años (los recuerdos). Aquí la voz y la mirada se entrelazan en un hilo que se enhebra en una aguja de tiempo, que va bordando el texto, con la suavidad y agudeza del acero industrial: Se escuchan sus pequeñas patas sobre la tierra,/ Inician el viaje de su piel por las esquinas,/Descansan un momento frente al agua… El viento flota espeso y no vez nada,/ sólo tus pies uno tras otro disfrutan su aventura,/ descubren el silencio de la noche.

En ciertos pliegues del libro los objetos adquieren personalidad, ya no sólo es materia, forma y nombre, sino también un tú, un él: Los hombres se abrazan a su árbol,/ lo abrazan como un niño ante su madre,/ lloran en él… se acarician en las ramas y descansan,/ … como si árbol les hablara,/ …Los hombres se golpean contra el árbol,/ le pegan con firmeza en la coraza/ y la fortaleza del árbol se hace suya,/ la sombra de los hombres son sus ramas.

Llama favorablemente la atención en Isolda, el contrapunto generador, un A v/s B = C, es decir, el paso” en un mismo poema o un mismo paisaje escritural, desde un elemento cargado de suavidad cultural en un instante; a otro en que se transforma el sentido, hasta terminar en la dureza áspera del desarrollo urbano moderno, afiches del hoy, tajadas de ahora; cuando caminar es ser un pez y donde lo que flota es espeso: … la ciudad vive las flores,/ las crece, las corta, las cultiva,/ las hace de cartón,/ de masa, de madera … En China todo gira,/ las voces danzan en círculos precisos,/ los albañiles construyen edificios en semanas, o donde sólo se tiene el trajín diario… el edificio,/ el jardín y una barranca de cemento.

Por momentos la enumeración de lugares, tiendas, objetos y comidas, adquieren en sí su ritmo propio: al final compré tortillas/ y cigarrillos baratos,/ cigarrillos de los indígenas,/ cigarrillos piratas. Ritmo tanto en respiración como en sucesión de imágenes, o mejor dicho, en ese gesto móvil en que las siluetas y las situaciones se exponen ante el ojo. Por ejemplo esa voz que viaja desde la ciudad más contaminada, Las calles de Beijing son agridulces/ el cielo es bruma/ neblina oscura que te ciega;/ sin embargo, sus luces arcoíris son caricias, hasta luego aparecer en el punto más alto de Norteamérica; porque es el cuerpo, su significado y su memoria lo que se desplaza en este libro ágil y potente, como mirarse a los ojos  Mírame de frente, escúchame,/ déjame escuchar tu piel,/ vengo de lejos como muchos,/vengo del norte y hablo inglés.// Montaña de Mont Royal,/ ciudad de los sueños del artista.

En el título del último fragmento de Apuntes de viaje, Barro en movimiento, Dosamantes sintetiza quizá de modo categórico el resultado de este libro, metaforiza con limpieza y tacto esta mezcla de tierra bajo los pies y agua discursiva, privada y pública, en vivo movimiento, este barro de situaciones, territorios y momentos… esos momentos, esos, en que a veces somos.

Al tocar la puertas de Los días heridos, Leticia Luna, Ed. 400 Elefantes, Managua, Nicaragua, 2007, (Con prólogo de Raúl Zurita) ya desde la primera página se nos viene una voz a advertir, sale hablando desde la oscuridad, con una antorcha y nos cuenta que Esta noche hay un olor fétido en el aire/ sin duda es el olor de un país que muere.

Desde el principio del libro, Luna nos habla desde un paisaje humano desolador, desde el lugar de la última batalla antes de rendirse o contraatacar, un lugar desde donde nos mira el enemigo y nos apunta con su mira, su cristal, a través de la ceguera del pez y la gula del cerdo/ hermanados por la traición.

Es una lucha diaria donde otros deciden, donde una voz invisible  obliga a la venta/ del huerto/ más preciado, o donde la sociedad del espectáculo o de los matinales, nos hace creer importante ver al tonto más tonto/ triunfando en la televisión.

En Los días heridos el hablante realiza un acto moderno, crítico, atrincherado en el soporte de la poesía, sí, pero logrando llevar la atención del lector a espacios sociales, esto más allá de la postura poética que se acoge a lo situado, digamos el poema y su entorno, sino también en el exteriorismo ciudadano, es decir una voz que actúa en el mundo histórico y social que nos constituye, siendo parte de un proceso, visibilizando la fractura y la injusta hegemonía en nuestro continente. Al contrario de las promesas públicas aquí se insiste en vientos que soplarán  Hoy no llueve y la ciudad maquillada de smog/ muestra el signo del mal presagio/ que sigue esclavizando el tiempo venidero.

Por momentos y poemas, las fotos o “tomas” que saltan al ojo que lee, hacen ver que el conflicto que se pone en escena es el mismo, los métodos son los mismos en todos los conflictos; pasar por encima: Oaxaca, la Araucanía, Palestina, Ya no hay pecho para plañir el duelo/ y la penumbra de lo que nunca ha sido/ me desangra.// Hay días en que amanecemos en un pozo tan hondo   tan hondo//  Días en que aún dando palos de ciego/ caminamos hacia la ubre de su despeñadero falso.

Pero frente al muro, el de cemento, el fronterizo y los otros, permanece una voz plural que se resiste a la genuflexión ante el metal frío del poder Si miraba piedras aparecían cactus/ llegábamos con el vendaval/ a la cicatriz del invierno.// Somos un brote de espinas/ sobre las ruinas/ de la ciudad.//  Un holograma nace de mis ojos/ para mirar el mundo/ con la gracia del ángel que despierta,

Desde la escritura poética el acercamiento, la visibilidad y la textura-táctil de lo real serán siempre pre-textos. Prueba de esto es la permanente presencia de algo como una brisa, algo antiguo en esa mirada clara, justa y ceremonial, digamos ese pasado permanente que se puede olfatear en forma reiterada y sutil: las piedras, los cactus, el atardecer en el desierto, el amanecer de sus animales. Así también, dentro de esta estética fundamentalmente exteriorista, el hablante apela a lo íntimo Si tan sólo estuviera aquí esta noche/ como cuando veías en mis ojos/ vapores de barco que regresa.

En este claro, terrible, transparente y trágico libro, Leticia nos muestra una obra cruda, polisémica y en movimiento, que apunta a muchos puntos cardinales, parada en medio como advierte al principio de del libro, de un país que muere, de un hoy social, de un hoy México, de un hoy Chile, de un hoy Latinoamérica, un hoy que abre sus cloacas/ y hiede   hiede   hiede…

Para finalizar dejo claro que este texto (tejido) es la lectura archi subjetiva de tres libros que leo y en los que yo me leo. Puedo decir sí, que en estas tres poetas mexicanas no existe la evasión, que en lo que a poesía concierne es ponerse de pie en su propia voz o suelas, sin respaldarse en discursos signados ni en militancias de género.

En esta cadena de ADN ellas viajan a distintas velocidades por las calles, parques y carreteras del sentido, incluso por escaleras mecánicas, en cualquier país, son vehículos que dicen; algo que sucede, un semáforo  y ya todo es pasado. A veces en cuarta, primera, otras en reversa. Infectadas del Gen, del virus. Síntomas: “La loca de la casa”. Sufriendo los efectos del vicio y la adicción que es la poesía.

1: Cita a palabras del poeta Gonzalo Millán y referencia a su libro Virus, Ed. Sin Fronteras, Santiago, Chile, 1987.

2: Referencia al concepto crítico “es lo inasible de las cosas sucediendo, lo que se viene a los ojos…”, del poeta chileno Carlos Henrickson.

 

 

 

 

 

GAbriela Cantú Westendarp

 

IX

 

Estamos sentados en un restorán comiendo

pescado frito. Aquí nadie nos conoce y así

está mejor —así podemos vernos mucho tiempo

sin decir nada hasta que uno de los dos no se resista

y asalte al otro de manera un tanto intensa y alguien

llame a la autoridad del puerto y nos detengan por

escándalo en la vía pública, y entonces vayamos a un

lugar más privado (digamos una cueva o una gruta) y

ahí, mitad vestidos, mitad desnudos, nos amemos por

largas horas—. Por lo pronto estamos comiendo pescado

frito en un restorán del puerto pero creo que tarde o

temprano llegarán las autoridades.

 

I

 

Dos personas se dicen adiós como si intuyeran

que no volverán a verse pronto. Prolongan el

momento para no enfrentar el vacío. Podrán

encontrarse en algún sueño, en el rostro de un

extraño en la calle, o en el libro que están por

comenzar a leer. Esto no es un cuento, es más

que una imagen que se trabaja para un texto; es

un hecho de la vida real como dirían en los

programas de televisión.

Desde entonces, hace apenas unas veinticuatro

horas, te estoy buscando y, en “la vida real”, no

te he visto.  

 

I

 

Cuando uno piensa que está escribiendo de

alguien más resulta que la verdad es otra y

que uno solo puede escribir de sí mismo.

Presumo que se debe a lo altamente egoístas que

somos. Supe de un hombre que estaba muy

triste porque tenía una mujer que había perdido la

cabeza por algún vicio. El hombre difícilmente

veía la luz del día, no probaba bocado, dejó de

ver a sus amistades, perdió su trabajo, se enfermó

de pulmonía y casi pierde la vida. Todavía no sé

la causa que une mi vida a la de este hombre del

que estoy escribiendo, pero estoy segura que en

algún momento encontraré un hilo que nos

una. Quizá, pero no estoy segura, yo también

tenga un vicio y mi vida corra peligro.

 

Gabriela Cantú Westendarp (Mty, N.L. 1972) Poeta y promotora cultural. Tiene una Licenciatura en Estudios Internacionales por la UDEM y una Maestría en Ciencias con Especialidad en Lengua y Literatura por la UANL. Es Directora de Difusión Cultural de la Universidad Metropolitana de Monterrey. Imparte talleres de lectura y creación poética en diversas instituciones. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 2012 y Mención Honorífica en el Premio Regional Carmen Alardín 2011. Recibió la beca, en el área de poesía, del Centro de Escritores de Nuevo León en 2006. Es miembro del Consejo Editorial de la sección Vida del periódico EL NORTE del Grupo Reforma. Tiene cinco libros publicados, Material peligroso (UAZ, 2013) Segunda Edición Hiperión España, 2015, Naturaleza muerta (UANL, 2011) El filo de la playa (Mantis editores 2007) El efecto (CONARTE, 2006) y Poemas del árbol (UANL, 2009). Fue co-fundadora de la revista de arte y literatura Otra orilla. Su obra se ha publicado en antologías, periódicos y revistas de México y del extranjero.

 

 

 

 

 

 

 

Isolda Dosamantes  

 

 

Las hojas del ciruelo han terminado de caer,

son una alfombra sobre la calle;

afuera de las casas guantes, gorras, orejeras,

todos caminan con prisa hacia algún sitio.

En el invierno los rostros no existen,

las personas no salen de sus casas;

parecen sombras que deambulan,

voces sin rostro;

tú misma eres tu sombra

y te vas a tus cuatro paredes

a soñar con el viento,

con las flores,

y te miras en ellos, en tu espejo;

entonces retornas a la calle

en busca de tus huellas.

Respiradero

                                                            

 

                                                                        A Edgardo, Pilar y Sebastián

 

 

Las calles de Beijing son agridulces,

el cielo es bruma,

neblina oscura que te ciega;

sin embargo, sus luces arcoiris son caricias;

caminas sin el miedo de asalto en occidente,

andas con la confianza del pueblo de la abuela,

con el canto en la boca de una sílaba extraña,

con la certeza de llegar al puerto;

tus pasos son libres unas horas.

En cada pensamiento que te aleja

una flor de la vida en el oriente,

callejones con sus puestos de fruta

repletos de alegres gritos guturales.

Caminar en Beijing es ser el pez,

el alma de sí mismo.

El viento flota espeso y no ves nada,

sólo tus pies uno tras otro disfrutan su aventura,

descubren el silencio de la noche,

el canto de los grillos,

las flores del verano que terminan

adornando los pasos del transeúnte.

Anduve paso a paso sin destino,

tropezando con bicis y tenderos;

en cada recuerdo una vivencia que cambia de rumbo al pensamiento.

Beijing es siempre gente, noche condensada

en la que te abres paso como selva;

es un disturbio de mente entre los hombres del Tai chi

y el trajín diario, cotidiano;

es el huton y el edificio,

el jardín y una barranca de cemento.

Ensamble

El hombre está lleno de ausencias;

cada mañana se desprende de un abrazo,

de un sueño, de un saludo;

cada mañana regresa más solo del metro;

su mano, líneas de historias repetidas;

sus ojos han sido deshabitados por la luz;

hoy es menos hombre que ayer, más bestia;

a veces, lobo, tigre; otras, gusano.

Ese hombre está lleno de ausencias,

ese hombre se despertó esta mañana

con la certeza de ser un maniquí,

ése del cabello oscuro busca en sí mismo

y se recuerda en el abuelo de la fábrica,

en las calles repletas de luz y globos de colores en la infancia.

Ése que camina cabizbajo

se recuerda y comienza a tejerse,

a ensamblar sus piezas,

a encontrarse.

 

Isolda Dosamantes (Tlaxcala, México 1969). Poeta y Académica. Es maestra en Creación y Apreciación Literaria (Casa LAMM), Especialista en Literatura Mexicana (UAM) y tiene el diplomado en Creación Literaria de (SOGEM). Fue becaria de la Fundación Alberti, del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Tlaxcala y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en su programa de Apoyo a Proyectos. Entre sus libros publicados destacan Apuntes de viaje, Praxis, 2012, Paisaje sobre la seda, Verso destierro, 2008, Altura Lustral. Fundación Navachiste, 2000., Después del hambre, Lágrimas de Circe, 
Mar del Plata, Argentina, 2017. Desde 1997 se ha dedicado a la docencia en el Centro Cultural la Libertad, la Universidad Autónoma de México (Ciudad universitaria, Taxco y Canadá), las universidades chinas de Hunan y Pekin, la Escuela de Escritores de la SOGEM, actualmente es directora de la Galería Casa de la Nube en el estado de Tlaxcala, donde además imparte su taller de poesía.

 

 

Leticia LuNa

 

LOS DÍAS HERIDOS

(fragmento)

 

i

Esta noche hay un olor fétido en el aire

sin duda es el olor de un país que muere

como en aquellos años de la corrupción

cuando mi infancia era una parvada de golondrinas

y mi padre enfermo    

ya nunca fue el mismo

Hoy persiste ese olor tan fétido en el aire

y mi padre      

no está aquí       

para limpiarlo

 

 

NIÑA CACTUS                         

 

A Yazmín

Hermana:

Tú y yo sabemos que mañana la línea fronteriza

atravesará nuestras vidas

que por ti cruzaré el Desierto con sus llagas de sol

la migra con sus amenazas de bala

y el río de rocas amarillas

Seré Niña Cactus       

     Mezquite ardiente          Vaho                 

Ojo   Vientre de Luna

    Mujer Cascabel

                     Mujer Río

                        Mujer

                        Guar-

                  día-

                  na

                       

Hermana:

Tú sabes que cruzaré el Desierto

tan sólo para mirar las estrellas de Phoenix

en tus ojos

 

 

RÍOS DE SANGRE

 

 

Para Ollin Alexis Benhumea (†), quien murió días después

de que le golpeara un petardo de gas lacrimógeno

en la cabeza durante una de las Batallas de Atenco

i

Al amanecer la policía sitió al pueblo

Un joven bailarín expiró en la pureza de su lucha más preciada

Cada vez que alguien muere en manos de sus perseguidores

el mundo se pudre de rabia y de blasfemia

ii

Hoy tu recuerdo no es la rabia     es la soledad

es tu familia mirando en el hospital tu cuerpo silenciado

son los separos de la policía poblados de crímenes impunes

las mujeres secuestradas en una ráfaga de violentas sombras

la cobija de los campesinos       quienes piden justicia

y reciben palos y más palos

en la habitación vacía de este país

cuyo viento helado recorre los caminos

con sus ríos de sangre

iii

Ayer la violencia recorrió la ciudad

—dormíamos—

sólo unos cuántos despiertos

alcanzaron el llanto

iv

Dios    mira cómo me visten de sangre

Dios    mira cómo me rechinan los dientes

v

Hace más de cinco siglos blandieron los machetes

El aire vino con su vendaval de lamentos

cuando los brazos del joven bailarín

se enlazaron en el duelo que llora el eucalipto

de pie frente a su abismo

Con machetes y flores sobrevivirá Atenco.

 

Leticia Luna. México, 1965. Libros de poesía: Hora lunar (1999), Desde el oasis (2000), El amante y la espiga (2005), Los días heridos (400 Elefantes, Nicaragua, 2007/ Premio Internacional Caza de Poesía “Moradalsur”, L.A. California, 2008), Wounded days and other poems (Unopress, University New Orleans, 2010), Espiral de Água (español-portugués, Sur-Granada, España, 2013) y Fuego Azul. Poemas 1999-2014 (Índole Editores, El Salvador, 2014).

Obra suya traducida al inglés, portugués, polaco y catalán. Dirige el grupo Fuego Azul (Poesía, Música y Danza) y la editorial La Cuadrilla de la Langosta. Ha compilado las antologías: Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes, 2004) y Cinco siglos de poesía femenina en México (2011). Se ha presentado en foros y publicado en antologías y revistas de diversos países de América Latina, E.U.,  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viernes, 06 Octubre 2017 04:35

LEER LOS LABIOS / Víctor Hugo Díaz /

 

 

 

LEER LOS LABIOS

Víctor Hugo Díaz

 

 

 

Con binoculares se escucha lo que dicen

sus planes, el movimiento de susurros llamando a la guerra

donde sólo hay dos batallas

                              la primera y la última.

Palabras y labios se pueden descifrar

hacer que signifiquen algo siguiendo las órdenes

y así tomar todo lo necesario, lo que nos pertenece.

                                                 Respiración profunda

cadáveres aún tibios, que cumplen con su deber

dejando escapar temperatura     

sobre mesas de cirugía improvisadas

heredando calor a los cuerpos

que esperan en fila su turno.

Desde aquí, el francotirador puede apuntar

el dedo índice se siente frío en el gatillo:

-Hay una fiesta en el bosque de flores que arde

donde todo es prefabricado, producido en serie-

Volantes de Ofertas Comerciales de Temporada

que se reparten en las calles

y que sólo los pobres leen

                                   porque saben que es un trabajo

igual a las chispas de soldadura al rojo vivo

que primero hablan, advierten a distancia

                       moviendo los labios antes de quemar.

Por mientras hay una lágrima menos cada día

un reloj que pide permiso al calendario

                        para retroceder

                                en lo más duro del combate.

La otra mitad de la dosis     

es sólo actuación.

 

 

Sábado, 29 Julio 2017 06:35

LA MADERA HABLA / Víctor Hugo Díaz /

 

LA MADERA HABLA

Víctor Hugo Díaz

 

“Una playa sin mar, un invierno”

Grafiti anónimo en Caleta de Horcón

 

 

 

La madera ya no cruje, sólo recuerda

                                  “para ella todo es presente”

 

Él, olvidó su nombre y donde vivía

era caminar, caminar… doblar algunas esquinas

 

-es que las calles cambiaron de nombre

con el nuevo Gobierno.

 

Desde aquí despegan aves marinas

que vuelan sin ninguna razón continente adentro

 

No se alimentan de peces

son bandadas de aviones de guerra

buscando presas, ojalá dormidas

 

esas que no quieren ser penetradas por extraños

así como el mar y los navíos que se detestan

o los monumentos de mentira

                                que para nadie son necesarios.

 

Las ciudades y los puertos

se pueden disfrutar desde lejos

pero no de sus ruidos nocturnos

                                                de la música

                                                               y sus luces

 

sino cuando los brillos se apagan

cuando cambia la fecha y comienza otro día.

 

Es así, tan definitivo

                       tan violento y suave

como un puñetazo en la pared.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miércoles, 15 Marzo 2017 19:14

OFICIOS, MADE IN CHILE / Víctor Hugo Díaz /

 

 

OFICIOS, MADE IN CHILE.

OFICIOS

Exposición de Xilografías y Dibujos, del Escritor y Grabador Guillermo Martínez Wilson

Casa Museo La Sebastiana, Valparaíso

Chile 2017

Por Víctor Hugo Díaz

El Oficio es el acto y la necesidad del hacer con las manos y sus extensiones, las herramientas, en esa búsqueda de manufacturar, producir, de dejar huellas haciendo, en doble sentido, táctil la realidad; porque por una parte el artista escenifica y nos hace visibles estos Oficios, pero mediante su propio Oficio.

El ojo o la experiencia observativa de Martínez, es capaz de aprehender, captar y fijar un esfuerzo, un gesto y una tensión psicológica y emocional ante el espectador que “ve” esa imagen intensa, poética, como en la “Fotografía” hecha a mano, no sólo la captura, quieta en apariencia, sino con un antes y un después permanente.

Aquí sin duda hablamos de una labor y talento técnico mayor, en constante paralelismo a la fuerza expresiva de las imágenes; en ese instante justo y preciso en que el oficio y el tiempo se hacen tinta.

La mirada y selección de Martínez, es decir la elección del cuando y como, desplaza su mirada a lo largo del país. Donde el trabajo y su significado social, se extiende por diversos paisajes, situaciones y geografías.

Pero lo ritual, lo profundamente estético y hasta quizá lo mágico, está también presente en todas la piezas/objetos/visuales de este conjunto de obra. Por ejemplo en el grabado Abrazo en el bosque, nos maravilla ese sol negro que con su luz propicia y presencia el abrazo de esos árboles que sólo se ven donde nadie más los ve; y en el que las formaciones del suelo circundante nos evocan cuerpos  desde un momento lejano y continuo; o captando fríamente ese instante de tensión vital, en que el felino se hace tinta y acecha desde el negro a su presa, que es la luz (Gato rocoto).

Es también sorprendente la capacidad de acentuar los detalles donde la oscuridad es la forma y la claridad el soporte, esto es notorio y finamente logrado en piezas como Herrería, Cargando minerales, Pique minero, Horneando pan o El niño de la liebre.

Aquí estamos frente a una obra y una visión significativa, que se extiende más allá de la historia y el contexto chileno; trasciende a una realidad más amplia que representa a todo nuestro continente, desde Chile hasta México, los dos extremos de una misma identidad diversa, el nuevo mundo en blanco y negro para muchos; el blanco, la luminosidad y el sudor del sol para otros.

Sin duda Martínez es una figura principal y tal vez la mano más firme en este Oficio del grabado Made in Chile actual.

 

 

 

Guillermo Martínez Wilson nació en Santiago de Chile en 1946. Estudió en la Escuela de Artes Aplicadas y en la Escuela de Grabadores Forum-Grafik de Malmo, Suecia.

Ha realizado exposiciones en Santiago, Estocolmo, Granada, Casa Museo de Fuente Vaqueros (Casa natal de García Lorca en Andalucía), Copiapó y Valparaíso.

Escritor, pintor grabador y dibujante, ha publicado cuentos y novelas, artículos en los periódicos Diario Atacama, Diario Chañarcillo, El Papiro y Diario Virtual Atacama-Viva.

Actualmente es Secretario General de la Sociedad de Escritores de Chile.

 

 

 

Acceder a su obra en www.guillermomartinez.cl

 

 

Víctor Hugo Díaz nació en Santiago de Chile, en 1965. Ha publicado “La comarca de senos caídos” en 1987, “Doble vida” en 1989, “Lugares de uso” en 2000, “No tocar” en 2003, “Segundas intensiones” en 2007, “falta” en 2007, “Antología de baja pureza” en 2013 y 2014, México, DF, y “Hechiza, poemas anticipados”, México, 2015 y 2016. En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda; en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En 2011, 2012, 2013 y 2014 ejecuta el Proyecto Escritos de Sur a Norte, Poesía de Chile en México; y Fronteras sin Límite 2015, Poesía de Chile en Perú y Bolivia, apoyados por el Fondo del Libro y la Lectura. El año 2004 ganó el Premio Pablo Neruda en su centenario, por trayectoria, otorgado por la fundación del mismo nombre. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas y antologías, además cuenta con numerosos textos críticos acerca de su obra. Es reconocido como una de las voces poéticas vivas más importantes de Chile. 

 

Arte gráfico Gonzalo Borondo

OBJETOS CULPABLES

 

Lo primero sería sentarse

a deletrear la palabra DESIERTO

 

al lado izquierdo de un crimen recién cometido.

 

Porque la culpa será siempre de los objetos

objetos sospechosos en la escena

armas, por sobrenombre.

 

Al parecer, quedaban deudas pendientes:

un lago que se evaporó en sólo una noche de lluvia

o el deseo de Feliz Cumpleaños

que nunca, nunca se cumple

 

donde la sangre se esparce y fluye

por las imperfecciones

por la geografía del suelo de cemento

hecho con materiales ligeros

 

prueba suficiente de un trabajo mal hecho

pero que al menos sirvió

para dejar escrito su último mensaje.

 

Así es la suerte, sólo para algunos:

el primer recluta muerto en una guerra

o el último, segundos antes de la rendición incondicional

cuando la intemperie, el agua o la tierra seca no importan

 

tampoco el vidrio polarizado antibalas CNI

que al final alguien bota de su casa

para obtener la clave de la caja de seguridad

donde se guardan los recuerdos que nunca serán

 

donde se esconde ese vello púbico

depilado tantas veces, hecho de tiempo sintético

de ese que se vende en todas las ferreterías

en oferta, hasta agotar el stock.

 

Igual a estar desnudo en posición fetal

en medio de las piedras o de esa vegetación y la brisa

 

extrañando lo bello y tóxico

                                         de las aguas contaminadas

el sudor del sol         su brillo dorado

el precio en oro de todo lo que no se tiene

 

dorado seco en la piel                    todo el día

esperando el brillo de una limosna

 

“Viajero, si escapas de esta cárcel

                                                  y vas a Esparta

diles a todos que fuimos culpables

que nos apuñalamos tras las rejas

en cumplimiento de su Ley”

 

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