Edgardo Mantra

Edgardo Mantra

Biografía: Edgardo Mantra, Director del proyecto The Good Swallow Mx /// Mantra Edixxxiones:

 

Edgardo Theodoro L. Mantra (San Jerónimo de Juárez “el Grande” / Guerrero 2 de marzo de 1988-). Editor, estudió Lingüística en la ENAH, corría 5km diarios y patinaba (SK8) hasta que se lesionó el Alma, ahora trae bastón y no concede ninguna entrevista, ni hace apariciones públicas. Toma Wellbutrin©, ejerce el comercio informal y la escritura.

 

Entre sus libros se encuentran: “Prefiero ver el Box” (El Under Ediciones), “A la Muchacha que Pasa” (Start-Pro), “Insert Coin (Niño Down Editorial)”, “Gusano de Acero (Son del Barrio)”, “El Amor es un Tlacuache del Mictlan (Textual)”, “Éxodo (Dipsomanía Poética)”, “Cualquiera Puede Cocinar (Calavera de Azúcar)”, “Copy Pirate (Ojo de Golondrina)”, y tiene inéditos: “De Agua de Calzón & Otros Embrujos”,  “Postdata, tu Gato ha Muerto” y “La Antología Patética”.

 

Ha Publicado en diversas revistas, compilaciones y antologías nacionales e internacionales y es ganador de uno que otro premio literario. También es miembro fundador del movimiento PONIISTA junto a otros Artistas ñeros.

 

 

 

 

INSTRUMENTISTA & AYUDANTE 1, 2, ∞

Edgardo Theodoro L. Mantra

 

Lo primero es: invitarle a comprar un bisturí, lo segundo es: buscar un manual de anatomía, lo tercero es: leer este libro y preguntarse: ¿qué pasa cuando se mezcla lo etílico con lo clásico, lo luciérnago, lo femenino de un nombre (cualquier nombre), lo bestial, lo mitológico ≠ los dioses prehispánicos (el sol y la luna), el autoconsumo en sacrificios, el asecho, la observación perpetua que no te dejan ver en sus ojos los cetáceos, la vida como campo abierto, el campo como prisión, la introspección como celda siberiana, la eterna búsqueda del deseo pasando frente el versador, lo liquido de lo nunca obtenido y las biológicas sombras que se filtran entre líneas que se hacen presentes? ¿Por cosas como estas la intermite nostalgia y el reflejo de la muerte hacen mella en los brincos espiralicos del soneto, al poema libre y en catapulta al relato?

¿De dónde provienen los temas del Rodrigo Aldaco?

La penúltima vez que me encontré en un terremoto fui acompañado por el autor de este libro. Asumimos juntos la catástrofe, pero antes de la partida (de la tierra y de nosotros), me dijo, a punto de la distancia: ¿leerías mi libro?... y claro, yo dije: sí. Ambos nos mantuvimos de pie en el interludio de incertidumbre, alertas sísmicas, el caos y el adiós. Después, nos despedimos con las trepidaciones a cuestas. ¿Y luego? Él, ha cumplido con darme su libro y yo intento corresponder.

Conozco a pocas personas que tienen un objetivo claro en el desarrollo de su quehacer literario, y de ellos, menos son, los que se preocupan por trabajar sus silabas y acentos medidos (como en una cirugía) en búsqueda de realizar un acto fino y delicado. Más bien, creo que en los tiempos posmodernos, el verso libre se ha infiltrado hasta la medula, cosa que por contrario que parezca, desde mi humilde perspectiva, bloquea las posibilidades de la experimentación. Quizá esta idea sea absurda; pero, son temas en los que ya me he ocupado con Rodrigo, quien siempre se detiene a mirar libros, saludar y meditar; para luego escaparse con una prisa eterna rumbo al su hospital. Ahora, pienso en hacer una invitación a una versatilidad estilística, que irá poco a poco descubriendo el lector:

corrompiendo eufónicas almas ebrias / en el espléndido estallido que eres / nada hay más bello / a tus pestañas que guardan mi aliento / ante mi urgencia por embestir / mis aurículas ventrículos / subyugarla y ocultarla del mundo en un recoveco de mi núcleo / esta es la única cuestión natural en la que la presa elige al depredador / vivirás o morirás / el estallido de sangre y meteoro / masa andante y babeante que infecta lo que toca / oquedad / la letra es terrible y letal criatura / como ninfa buganvilia que hechiza la ciudad / tempestad de luces y corolas / sólo los perdedores podemos deslumbrarnos / dejo todo excepto el azúcar / mi sombra no me sigue / me arrastra hasta la pista / por no ser violento y contundente alarido /el bosco delirio de felicidad me abandona, y me inunda un frio cadaveroso / la torrencial lluvia que nos sorprende, ahuyenta a las últimas personas que aún observan / de tórax quebrado hasta la noche / de mis ancestros aprendía, que a la muerte no hay que temerle / pero hoy mi consciencia me arruina / porque algunas noches me cuelo en tus sueños / brindo por ti, con tragos de tequila y humo / imponentes redes de angustia y miedo / nada quieres de mi salvo mis líneas / y yo escupiendo los versos que mancharon el asfalto / precipitación de angustia por la aflicción causada / ¿cómo le digo que puede confiar en mí? / el agua brota en los ojos de todo aquél que siente / ¡de nuevo las deslumbrantes y caóticas luces! / ahí se dio cuenta de algo; que nunca había estado triste, y esto lo llevó a otro pensamiento, si no conocía la tristeza, ¿cómo podría conocer realmente la alegría? / tomé valor e impulso, y golpee con todas mis fuerzas / la oscura creatura que me compone, no puede evitar deslizarse en tu luminiscente ventisca / vesperal.

Versos propositivos, múltiples temas, visiones, reflexiones, mitos; son elementos que conforman “El Vórtice de la Penumbra”. Órganos de un cuerpo que no exime a la obra de contener una sensibilidad compartida, ya que, al avanzar la lectura uno se puede sentir identificado en situaciones y formas, lo que facilita la empatía con el joven poeta, que por su naturaleza, parece obedecer a la ciencias exactas, pero que poco a poco se va revelando con palabras que a uno lo dejan al descubierto. Títulos como: Licantropía, Helar de Anima, A Puro Hueso, Volada Atavismo, Perro Silencio, Vasos de Brandy y Vuelo Vesperal, van describiendo al animal interno que ha de aullar su sentir en este mundo tan fome. Han de salir los colmillos y la sangre como vino, para compartirnos los tragos de una necropsia asistida, y cada parte es seccionada por un instrumento quirúrgico que auspicia nuestro propio entramado de emociones. La presente lectura es un autoanálisis desde la mirada de la fiera, evoca a la bestia que habita detrás de las ventanas de su rostro. Así que querido lector, no me queda más que insistir en invitarle a leer y esterilizar su bisturí, para darle uso e indagar; para conocerse y lacerar el encuentro de su parte más temerosa, esa parte que nos une: lo visceral e incómodo de vivir domesticado por una cultura insensible: me refiero pues, a su malestar individual de estos tiempos modernos, a los que les hace falta más poesía.

Pd. Si persisten las molestias: Consulte a su Veterinario.

 

Edgardo Theodoro L. Mantra

San Jerónimo de Juárez:

“El Grande”, Guerrero.

a 20 de diciembre de 2017

 

 

BARES Y ESCRITURA

(la nostalgia del tape y el uso desmedido de las pilas doble A)

Edgardo Mantra

 

A LETTER TO ELISE es un libro nostálgico, que bien puede parecer tener más de un hilo conductor como menciona Iván García. Podríamos completarlo en un plano metafórico con una banda magnética reproduciendo lírica. Música para los ojos. Que ayuda a dilucidar el factor olvido. Una época quedó atrás. ¿Qué época?

Si bien cabe mencionar que Israel es uno de esos tipos que amas u odias (en su libro se refleja esto que estoy asegurando). ¿Qué le pasa a esa ave oscura que se ha prestado a versos irreverentes y polémicos  en sus anteriores libros entre los poetas de hoy en día?

¿Se ha mesurado nuestra ave kamikaze? La respuesta es: no.

Puede ser la experiencia que regala el tiempo y las adversidades, sus más de 8 libros conocidos, su trabajo en compilaciones, 32 tomos imprescindibles DE ESTOS DEME 2, más de 20 talleres literarios y centenares de postulantes a poetas. ¿Será eso? …

Ya dándole play al libro, poemas como:

Beber Solo / Pendulando & El Trago del Desencanto / nos muestran otra voz en el libro, el lado C /// Pues tiene razón al decir Sara Ayala que el libro tiene un lado B y un lado A.

El lado C es la poesía misma que reclama su andar errante con la compañía del Cuervo de Bar, ambos nos dan lecciones con sonidos de sus arrastrados pasos de pista: Que a la Norman Mailer te detienen con la seguridad de que los tipos duros no bailan.

Este libro es un paso por lo no eterno, la vida que recorre nuestro inevitable placer por manifestarnos. Que te atrae magnéticamente desde el inicio hasta el final, de manera completa.

La casa Editorial Mantra Edixxxiones, su comité de revisión, diseño y selección, y su Director. Nos encontramos honrados por tener en nuestro acervo el presente libro de Israel Miranda, quien es también mi amigo, a quien admiro por su trabajo, constancia y trayectoria, quién me ha dicho que la inspiración existe, pero que te debe agarrar trabajando (como también me lo enseñó José Luis Colín), y que nuestra actividad, por absurdo que parezca es un trabajo, y que posiblemente este trabajo no tiene sentido, pero que es de las pocas cosas con significado.

Acción directa, verdaderamente importante.

Doy testimonio de un libro redondo como los agujeros por donde se introduce una pluma bic amarilla, para rebobinar una y otra vez nuestro poema favorito, apropiándonos de su fondo para resignificarlo, y luego atesorarlo en un librero en espera de las nuevas publicaciones / E-Book / PDF / & de más maravillas que nos provee nuestra era digital. Infinitamente hasta ser un recuerdo por compartir. ¿A quién le tocará escribirlo?

Gracias, y dejo pauta a la critica a quienes realmente merecen crédito en esta celebración: los lectores.

Edgardo Mantra /// San Jerónimo “El Grande” Guerrero a 19 de junio de 2017.