Martes, 17 Abril 2018 18:49

EL CIRCO Y OTROS TEXTOS Rocío Prieto Valdivia

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EL CIRCO Y OTROS TEXTOS

Rocío Prieto Valdivia

 

Algunas veces la vida te da un empujón involuntario y abres los ojos al mundo circense. Ahí están aquellos casi probables personajes de este bello espectáculo.

Los pasos dubitativos del personaje central me hacen desconfiar, y creer en verdad que el circo se tambalea. Los payasos con zapatos de colores, las trapecistas con pantalones ajustados. La mujer barbuda que halaga a su macho.

Yo los observó discurrir en esta homilía.

La pista es esta enorme casa blanca, con techado abstracto. Las paredes muestran escenas del circo: el león comiéndose al mundo, el mundo admirando al león, y todos los antes mencionados a los pies de la fiera.

Abunda el rojo escarlata en las cenefas, ¿acaso es la sangre que está por derramarse?

Un escalofrío recorre mi cuerpo.

La sangre bulle en ríos rojos. Me asusta la sonrisa del domador, las trapecistas con tacones altos, sus trajes sastres a la última moda aérea; una de ellas incluso ya usa salvavidas, mientras la otra habla de finanzas y del alto costo de las gasolinas.

Un coche se para frente a ellas, mientras el personaje central del cuento me ha impregnado de humo los pulmones, y el circo político anuncia de nuevo su función.

 

 

 

 

INALCANZABLE.

 

 

La tarde de aquel viernes ella nos citó a ambos. Mientras salíamos del café los tres, de la nada salió él, vestido cómo un posible personaje sacado de los cuentos de Poe; quien nos observaba caminar rumbo a tu coche. Ella y yo nos vimos a los ojos, mientras tú eras su víctima.

Creo que no supiste quién era ese personaje que nos interceptara en nuestro camino. Tú habías salido en busca de la palabra, pero ahora ahí estaba él, profanando los libros que traías cargados. Parecía vestido para triunfar, o al menos para no parecer un perdedor. Hurgó en cada uno de tus libros, sin dejar aquel su porte de superioridad.

Nosotros sabíamos quién era. Tú, para no perder cordialidad, argumentaste no haberlos leído todos, y sin darte cuenta te volviste un patético libronauta, cuándo no lo eres. Inmutable, él se mantuvo en su plan de ataque, y cuál jaguar se comió a su presa, y limpió sus bigotes.

Minutos más tarde nos dirigimos al lugar donde la oralidad fue fugaz encuentro; en el cenáculo todos reunidos, escuchábamos al mesías gesticular verbos, intercesión de caricias, variaciones del centro de un éxtasis no compartido. Era tan pequeño el espacio de la discusión, que me tuve que sentar atrás, y observé que te sentaste a un lado de ella, para no perder su compañía, o tal vez el aroma de sus cabellos, o el brillo de sus ojos, atrapó ese día tu atención. Ella se limitaba a ver hacia el frente, y en ocasiones, con disimulo, me dirigía miradas de auxilio; asustada creo de estar en medio de esa selva de fieras, o confundida de que las otras chicas no hubiesen llegado a la reunión.

Todos mis años me indican que lo tuyo fue un flechazo al primer aroma, porque tal vez yo sentí lo mismo la mañana en que la vi por primera vez en esa lectura. Nos había tocado compartir mesa, y su cabello semi sujetado oloroso a flores me excitó. La mesa era muy justa para siete participantes, y ella tal vez sin ningún afán rozó mi pierna con su mano. El aroma de su cabello nos habría envuelto a todos los presentes; "el bello pánico" se hizo presente en esa mesa.

Al año siguiente volveríamos a coincidir en el mismo lugar, y nuestra amistad había surgido. Algunas veces aún solemos caminar rumbos a la parada de su transporte, o nos vemos en el mismo café dónde la has conocido el día de hoy. No esperes recibir algo más que su compañía, algún detalle de amistad, y la permanente mirada linda que te come a mordiscos. Ella es inalcanzable. Y tan traviesa como una pantera.

 

 

 

MI HOMBRE DEL SILENCIO.

 

 

Mientras la gente pasa, algunos abordarán sus transportes a cualquier lugar de la ciudad, mi mirada se detiene en aquella figura que cruza la gran avenida, lejos de mí; tal vez deba correr y abrazarlo, decirle de frente lo mucho que lo amo, y que tras aquella discusión estúpida, no pude expresarle con palabras ni con gestos. Todo fue un largo sollozo de mi parte, en el que quizá terminó por desesperarse, y con ello la lejanía cubrió aquellos meses que he pasado sin él; quizá debí despojarme del afán de este maldito invierno que me tiene retenida entre estos abrigos oscuros como lo está mi corazón desde que nos separamos. Al verlo, vuelven a mi mente escenas de una película romántica, donde seguimos siendo él y yo abrazados; él y yo tomando café, charlando y leyendo un simple libro y reímos criticándolo. Ahí, en el café de siempre, las mesas de madera de caoba entintadas de rojo cherry, las tazas blancas repiqueteando sus sonidos con esa claridad de tintineo que redondea la alegría de estar juntos, comienzo a pedacitos los pedazo del pastel de nuez que tanto le gustaba compartirme, mientras daba sorbitos a un café latte sin dejar de verlo. Él y yo al fondo de ese establecimiento, juntos sin importarnos el alrededor. Algunas veces aún detengo mis cansados pasos y lo observo en los rostros de toda esta gente que sin mirarme abordan sus transportes para escapar de mí hacia cualquier sitio de esta fría ciudad. Hoy cuándo lo veo abordar el transporte público, y mientras se aleja lo vuelvo a besar en mis pensamientos. Él sigue siendo mi hombre del silencio.

 

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Rocío Prieto Valdivia.

ROCÍO PRIETO VALDIVIA 
Lugar de nacimiento, Mexicali baja California norte mex. , radica en el puerto de ensenada b,c norte , mexico
Madre y ama de casa , en sus ratos libres poeta y editora de libros.
Empieza a escribir a la edad de 8 años es participante del concurso ´´el congreso de los niños. De ponencias sobre temas de interés general siendo su tema lo que nos gustaría hacer de niños hoy y mañana como grandes. Una de los finalistas en la etapa municipal en el año de 84 
Actualmente cuenta con publicaciones a nivel internacional, nacional y estatal siendo su genero fuerte la poesía, aunque se inclina por la narrativa corta y los cuentos infantiles. Sus poemas están en las revistas senderos iberos y revista poética azahar revistas españolas, publica en sus poemas y escritos 
Para no dejar morir sus sentimientos, entre sus obras

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