Jueves, 24 Septiembre 2020 05:01

Cómo discutir con un intelectual mexicano / Pequeño chairo ilustrado / Ramiro Padilla Atondo

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

 

Ramiro Padilla Atondo

Cómo discutir con un

intelectual mexicano

 

A continuación, expondré algunas reglas básicas

para mantener una acalorada discusión con un

intelectual mexicano. Por favor, siga al pie de la letra

las indicaciones para que el intercambio sea positivo.

 

—El intelectual es dios. Infalible. Sus opiniones

deben tomarse como de inspiración divina.

 

—Evite el uso de todo tipo de jerga académica. El

intelectual mexicano tiene el monopolio indiscutible

de las palabras rimbombantes. No estudió maestrías y

doctorados para que usted venga acá a quererla hacer

de pedo dándole mal uso al lenguaje.

 

—Si usted es objeto de la furia de la intelectualidad,

acurrúquese. Sí, acurrúquese y cierre los ojitos.

Puede practicar la posición fetal, hacerse el muerto

también, como si un oso hubiese llegado de repente

a olisquearlo. No abra los ojos, no respire, porque eso

puede hacer enojar al intelectual aún más.

—Empiece los intercambios pidiendo disculpas

de antemano. Sabe usted que es imposible que un

intelectual acepte que se equivocó. Hágalo usted por

él. Eso permitirá que el debate fluya.

 

—No se atreva a citar ningún libro. El intelectual ya

los leyó todos y tiene el monopolio de su interpretación.

Aléjese de la marca Octavio Paz. Esa marca tiene

dueño y usufructo, biógrafos con una cédula especial

de interpretación del pensamiento Paciano.

 

—Jamás, bajo ningún concepto conteste de

inmediato y de manera sobria. Su contestación tiene

que ser de al menos cincuenta cuartillas. Los tweets

están prohibidos. Altera la calidad del debate.

 

—El intelectual tiene diez oportunidades de

rebatirlo. Usted solo una.

 

—Es muy mal visto que a los intelectuales que

viven de los contratos del gobierno se les mencione

esa parte. Los irrita. Busque maneras más creativas

de hacerlo.

 

—Nunca de los nuncas intente hacer controversia

en fines de semana. Debe haber un horario claro de

nueve de la mañana a cinco de la tarde. Los viernes se

cierran discusiones a las 3 pm, para dar oportunidad

a la réplica. No se debe molestar a un intelectual en su

casa de descanso.

 

—Si el intelectual escribe un ensayo larguísimo en

contra suyo, aunque esté lleno de mentiras, dude de

usted mismo, cuestiónese. Quizá ese largo ensayo lo

hizo por su propio bien.

 

—El intelectual tiene el monopolio del insulto. Esta

condición tiene que quedar clara. Usted bajo ninguna

circunstancia puede usar una palabra que pueda ser

interpretada como insultante. Si lo hace discúlpese

de inmediato. Y si el intelectual se siente insultado,

aunque usted no le haya dicho nada, el intelectual

tiene derecho a rebatirlo de manera pública con otro

ensayo el doble de largo que sea aclaratorio.

 

—Bajo ninguna circunstancia debe usted

identificarse con ninguna posición ideológica. Es

menester del intelectual asignársela. Si el intelectual

decide que usted es de derecha, acéptelo, y corrija

su discurso para que responda a las necesidades del

mismo.

 

—Si el intelectual lo acusa de ser agente de un

gobierno extranjero, empiece a mirar su círculo de

colaboradores, investigue quién habla algún otro

idioma, quizá el intelectual le está avisando por los

medios, y por su propio bien para que se deshaga del

potencial peligro.

Ya con estas sencillas reglas, usted tendrá las

armas necesarias para enfrentar con éxito los embates

que se le presenten. Sonría y la fuerza estará con usted.

Visto 165 veces Modificado por última vez en Jueves, 24 Septiembre 2020 05:10
Ramiro Padilla Atondo

Ramiro Padilla Atondo

escritor

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.