EL ALCOHOL SE FILTRA ENTRE LOS VERSOS, LOS RASPA:

EUSEBIO RUVALCABA.

 

Eusebio Ruvalcaba Castillo Nació en Guadalajara, el 4 de septiembre de 1951, hijo de la pianista Carmen Castillo y el violinista Higinio Ruvalcaba.

La primera vez que vi a Eusebio Ruvalcaba, fue en una Feria del Libro Metropolitano, el antecedente director de la FILCDMX. En aquel entonces, 1995, se hacía en ExBimex. Presentaba una antología de cuentos, llamada Cuentos Pétreos. Ya para entonces había leído: ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito? Jueves Santo; Hilito de sangre. Recuerdo bien que la empresa Bacardi, regalaba unos tragos. Eusebio agarro 5 o 6 cuabas y se las llevó a la mesa de presentación, las estuvo tomando mientras presentaba el libro en cuestión. Ese día intercambie unas frases con él, me dijo eres un lector perspicaz y siguió tomando.

Luego ya leí casi toda su obra: cuento novela, poesía, ensayo. Realmente era un escritor prolijo. Un demonio lo poseía de tal forma que sólo se puede explicar la forma de escribir mediante una disciplina férrea. Una vez me lo encontré tomando vino con Andrés (a él lo conocía de tremendas bohemias en El Lobo Estepario, en la calle de Gante, donde se reunía un grupo muy importante de escritores la mayoría nacidos en los 50, de los que Eusebio era parte), quien tenía una librería de puros libros de poesía cerca de la Casa del poeta López Velarde, Mardonio (tiene un programa en el Canal 22 sobre Alas y Raíces, poeta muy bueno y poeta que escribe en lengua indígena), Giles Díaz (poeta y excelente conversador, lo conocí a través de Beto Vargas, el Pornocrata, quienes con Giles Díaz había publicado una revista llamada Enredadera, por cierto Giles Díaz fue uno de los amigos de Eusebio quien lo acompaño hasta el último momento de vida de Eusebio), fuera de la librería había una mesita, los salude y me integre a la plática, ahí recuerdo platicamos de muchas cosas, de pornografía, de poesía, de música, de mujeres.

Eusebio llego a venir varias veces a Nezahualcóyotl, a presentar libros. Recuerdo bien porque luego de la presentación: Las memorias de un liguero y Cuarentonas. En una de esa ocasione me toco llevarlo a su casa, por allá por Tlalpan. Pasamos a echarnos unos tacos en la esquina de su casa. Era un ameno conversador, entre sarcástico y serio. Todo el camino fuimos tomando vino tinto. Realmente sorprendía la capacidad de ingerir alcohol. Creo que nos acompañó Joel Paredes, quien le pregunto de la vez en que agarró el auto de su padre y a la edad de 8 años lo saco de la cochera, dio una vuelta a la manzana y regreso el coche al estacionamiento. 

Después de esos encuentros, nos fuimos haciendo cómplices de borracheras, viajes, confidencias de otros escritores, dos anécdotas: una de Elías Nandino, me conto Eusebio que fue a visitar al Poeta Nandino, ya entrado en años le dijo a cierta hora que fueran al parque, en Guadalajara, que ahí le gustaba ir a ver la belleza. Que salían unos alumnos de secundaria y pasaban por el parque. Elías Nandino iba a ver pasar un mancebo diario un jovencito de 15 o 16 años, hermoso. La otra anécdota fue con mi amigo Alí Chumacero quien en una de esos días de los muchos que vivió Alí, lo invito a su casa, en San Miguel Chapultepec, una bella casa colonial. Aún vivía la Esposa de Alí Chumacero, la galerista Lourdes Chumacero. Estaban tomando alegremente y comentando cosas de hombre cuando llego la esposa de Alí y regaño a Eusebio diciéndole que como era posible que un chamaco sonsacará a su espeso, un anciano y los emborrachara. Eusebio salió de la casa de Alí, desconcertado. Y Alí simplemente guardo silencio. Cuando yo conocí a Alí Chumacero ya había fallecido su esposa (por cierto a la que le escribe el poema, su mejor poema, junto con poema de amorosa raíz, llamado El responso del peregrino, lo escribe una noche antes de su enlace matrimonial)

Puedo decir que en esos ires y venires de la vida, de mi amistad con Eusebio Ruvalcaba…hablamos de alrededor de 20 o más años de amistad. Varias veces lo lleve a Toluca, me solicito un apoyo mi amigo Francisco Javier Estrada que lo llevara en mi coche. Y de ida era un ir tomando y de regreso igual. Y allá platica y platica.

Nos invitaba a sus talleres de narrativa y poesía. En el Casetón, en Cantinas, en bibliotecas, íbamos Alberto Vargas y Yo una o dos veces a platicar con él y con sus talleristas. Y después nos íbamos a alguna cantina a seguir tomando y luego ya noche lo llevaba a su casa.

Fuimos a su homenaje con el Centro Cultural España, cuando cumplió 50 años, filmaron una película, beso a muchas muchachas, tomo y siguió besando muchachas. Como si fuera un Bukowski mexicano. Lleno total.

En Texcoco cuando le publicaron el libro: El sol le hace daño a los ancianos, nos reunimos en casa del poeta Rolando Rosas Galicia, llegó Eduardo Villegas, Marcial Fernández, José Conde Ortega, Arturo Trejo Villafuerte, Alberto Vargas, para celebrar la aparición del libro de Eusebio Ruvalcaba. Igual platicamos de todo, de la vida.

Nos encontramos algunas veces en el Faro de Oriente, en aquella ocasión hablamos de la música, en una de esas ocasiones nos encontramos con Emiliano Pérez Cruz. En otra ocasión lo habían llevado al Faro de Oriente Los Hermanos de la Uva, ya saben fotógrafo, mujeres jóvenes, alcohol y lectura de poemas de Eusebio. 

Como buen melómano e hijo de músicos, quizá a él le hubiera gustado ser músico. Entre sus frases célebres son: “Cuando una mujer escucha a Mozart su rostro se dulcifica”; la otra fuente de inspiración el alcohol: “El alcohol se filtra entre los versos. Los raspa. Hasta hacerlos que sangren. El alcohol es una bendición. Te habré los ojos y los oídos. Beethoven se aprecia más cuando de la sangre bulle el alcohol”; su relación con la beta más rica, los versos que nacen de abajo, del “lado moridor”, como dijera José Revueltas. En este sentido dice Eusebio: “Siempre serán superiores las metáforas emanadas de la sangre popular”. Otro aspecto el goce, el placer, la sensualidad y la sexualidad…el erotismos, por ello cada que veía al Beto Vargas le decía usted es mi maestro en el llevar el erotismo a lo porno sin perder lo literario. Junto al goce la muerte: “Estoy liquidado. Hoy es el día más feliz de mi vida”. Otra parte que apocaba el demonio y la transgresión que lo imbuía, era este. “El recato, la modestia, la prudencia, abren las puertas del alma” también lo vi siendo toda un alma pura. Y con las mujeres era todo un caballero, lo escuche y los vi, en distintos viajes en mi coche, enamorar y seducir a las mujeres (lo demás me lo guardo): “El hombre prudente está dispuesto a escuchar. Siempre inequívocamente”, él sabía escuchar a las mujeres. Descanse en paz este hermano del alma.                  

Poesía

Novela

Cuento

  • ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito?, México, Planeta, 1990.
  • Jueves Santo. México, Joaquín Mortiz, 1993.
  • 1994: Cuentos pétreos México, Seix Barral, 1995.
  • Clint Eastwood, hazme el amor. México, Nueva Imagen, 1996.
  • Las memorias de un liguero. México, Daga Editores, 1997.
  • Amaranta o el corazón de la noche. México, Daga Editores, 2000.
  • Por el puro morbo, Daga, 2004.
  • El sol le hace daño a los ancianos. Texcoco, Universidad Autónoma Chapingo, 2006.
  • Al servicio de la música, Lectorum, 2007.
  • Gusanos, Lectorum, 2013
  • Domingo de ramos
  • 96 grados, Lectorum, 2015

 

 

 

 

La superstición en los escritores

Irving Ramírez

 

 

La superstición es intuición organizada, reza un aforismo mío. Como buen supersticioso, apelo a esos signos ignotos venidos de quién sabe dónde. Hay un espíritu religioso que impele a creer que el mundo espiritual opera en este y que hay formas de conjurarlo o estimularlo, según lo necesite. La famosa magia simpatética de Frazer, el etnólogo, en sus estudios a las culturas primordiales, los tabúes y prohibiciones, la contundencia de vaticinios y de actos prevaricados por la nada para afectar al individuo, todo eso que hace que un espíritu crea en conjuros, amuletos, fechas, y ritos.

Para algunos escritores es básico cuidarse así, adquieren manías, muchas veces las supersticiones no son colectivas, sino propias. Walter Banjamin creía que sin su biblioteca su vida no tenía sentido y no podía ser capaz de crear, era una seguridad vital, una base para su trabajo y por ende, su vida. Quienes hemos perdido bibliotecas, lo comprendemos. Dicen que esto precipitó su suicidio en la frontera de España con Francia. También que a Octavio Paz el incendio de la suya, lo agravó más estando ya muy enfermo. Es como leer un signo: quemar y destruir todo lo que implica esa colección de años, de toda la vida, con historias y valores inigualables más allá de los bibliográficos.

Ernst Hemingway, usaba una pata de conejo, y creía fervientemente en rutinas insoslayables, como escribir hasta que se acabara el “jugo”, de pie, y de mañana, y sin que nadie lo desviara de su empeño. En la pesca tenía innúmero de cábalas, pensaba que la mala suerte era real y podría uno atraerla, jugaba con esas fuerzas diariamente. No soportaba críticas negativas a su obra, porque podía afectarle en lo sucesivo al crear, y, en fin, poseía innúmeras acciones para cuidarse o propiciar la buena suerte.

Joseph Roth, el austriaco, no sólo era supersticioso en grado sumo, sino hasta en su obra presentaba el manifiesto y categórico transcurrir de las funestas apariciones azarosas. En Tarabas, una de sus mejores novelas, gogoliana, un hombre al ver a un pelirrojo y matarlo, signará su vida para siempre: será un asesino y un santo. La desgracia lo perseguirá por haber dañado al pelirrojo. En varias de sus obras los personajes son movidos por la buena o mala suerte, una y otra vez de una u otra forma inexorable. Por ello él vivía en hoteles, y era nómada. El desarraigo lo sustraía de los males del mundo.

Francisco Tario, el enorme escritor de culto mexicano, no tocaba metales. Su mujer era quien se encargaba de las llaves y monedas. Poseía una idea fija al respecto sobre la fatalidad irrevocable. Estas manías y otras, lo hacían aún más raro en el espectro cultural mexicano. Solitario, excéntrico, dialogaba con el mundo espiritual al que saqueó para sus ficciones.

Muchos tenemos manías, como no hablar de nuestra work in progress, poner el título hasta el final, no irle al Cruz Azul ni en secreto, si se envía a una editorial llevarla en vivo, escoger seudónimos venturosos, trabajar a ciertas horas nomás, en ciertos lugares,etcaetera.

Paul Auster esgrimía en varios de sus libros la superstición como eje estructurador de las tramas, y en su propia vida, la suerte jugó un papel determinante. Hasta para el éxito de la obra habría que ajustar ciertos pequeños rituales como luz, lápices, silencio, en muchos autores. Para muchos que una falena negra nocturna se meta a su casa, es signo de funestos hechos por venir, un heraldo negro; otro célebre supersticioso fue el poeta Fernando Pessoa, quien hasta hacia horóscopos, y cartas astrales, y era metódico y rutinario. Atisbar el futuro, adivinar los pasos, protegerse, es una manifestación de la superstición, y varios lo somos, como también lo era el italiano Antonio Tabucchi, que creía en la oniromacia, nefelomancia, y los quirománticos. Por ello los gatos son buenos, amuletos naturales que protegen en el mundo espiritual. Compulsión irracional sí, pero es también una forma de comprender y leer el mundo.

bardamu64hotmail.com

 

 

 

Fernando Salazar Torres

Irradiador: motivos de edición

y propuesta estética

 

 

Irradiador. Revista de vanguardia. Proyecto internacional de nueva estética, bajo la dirección del poeta Manuel Maples Arce y del artista plástico Fermín Revueltas, logró tres números los cuales fueron editados durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 1923. Dicho proyecto pertenece a la vanguardia mexicana denominada Estridentismo y es la continuidad de un trabajo previo: la hoja Actual número 1 y el Manifiesto estridentista número 2, de diciembre de 1921 y de enero de 1923, respectivamente. Para tener un mejor acercamiento a estas fuentes, la Universidad Autónoma Metropolitana publicó su facsimilar, en 2012, gracias a las investigaciones de Evodio Escalante y Serge Fauchereau. Esta reciente publicación reúne los tres números y es un material de enorme valía. Considero tres aspectos manifiestos que hicieron posible la edición de la revista Irradiador.

            El primero de tales motivos se asocia a la consecuencia ideológica respecto a la circulación de revistas en la década del 20 del siglo pasado, específicamente las de carácter vanguardista. En ese momento, Francia ya era la cuna de la cultura, la capital del arte moderno, y la ciudad parisina había alcanzado el progreso, y un ejemplo de esto es la torre de hierro del arquitecto Gustave Eiffel, construida en 1889, misma que sería el tema principal en la obra de muchos artistas de la época. Posterior a la primera guerra mundial, 1914-1918, resultaba problemático realizar cualquier trabajo editorial dadas las dificultades geográficas y económicas. No obstante, entre las primeras publicaciones con dicha tendencia, se encuentran las revistas sic, Nord-Sud, La Bataille Litérature, L’Action, La Vie des Lettres, Dada y L’Esprit Nouveau. Así, Irradiador formó parte de esta actividad histórica, que buscaba la fusión cosmopolita; es decir, internacionalizar el arte en sus múltiples manifestaciones.

            El segundo aspecto se asocia al uso del adjetivo “internacional”, añadido en la portada de la revista, y refiere a la intención de Maples Arce por la expansión y la unificación del movimiento estridentista. Dicho fin consistió en aliar arte y revolución. Esto se puede confirmar a lo largo de las páginas, pues son evidentes los contenidos sociales, revolucionarios y el ideal libertario de muchos de los artistas que publican. Entre lo que destaca se pueden mencionar los grabados en madera de Jean Charlot, los ensayos sobre el petróleo y la pintura “Los Mineros” de Diego Rivera. Esta última aparece en la portada del segundo número. Igualmente los movimientos revolucionarios de Rusia, en 1905 y 1917, marcan los intereses políticos y sociales de varias generaciones durante el siglo xx.

Por otra parte, está presente la importancia de una teorización estética. Esto representa el tercer motivo. Aparece un ensayo breve en cada uno de los tres números. El primero de ellos, “A la nariz del guarda- avenida que aprende por exceso de velocidad”, de Polo As, pseudónimo de Pedro Echeverría. De una gramática humorística y cortada en su enunciado, plantea que el arte, hasta ese momento, no había servido más que para contemplar, deleitar y dormir, pero no para aventurarse; por ello, sugiere que el blanco, una forma artística de nombrar a la casualidad y a la causalidad, el pensamiento en blanco es una forma de creación. La diversión del arte consiste en la risa que provoca esta forma de azar y no en la imitación de la realidad.

            El segundo ensayo aparece en el número dos: “El estridentismo y la teoría abstraccionista”, de Arqueles Vela. Comienza con una advertencia: El estridentismo no es una teoría estética. Se invita a crear un arte personal, sincero, puro, desordenado, abstracto, incoherente y arbitrario. Por lo demás, Vela insiste en la personalización del arte; es decir, es necesario llevar hasta sus máximas consecuencias el subjetivismo creador.

Las innovaciones del grupo estridentista: la figura indirecta compuesta y las imágenes dobles—no dobles a la manera creacionista— han revolucionado no sólo [sic], la forma que es lo menos importante en una renovación, sino la ideología, la manera de interpretar la armonía del universo. La poesía está en esa música luminosa desenrrollada por la rotación de las esferas. Y esa simultaneidad de armonías logradas sin tiempo, ni espacio, sin sujeto, es lo que hace nuestra teoría abstraccionista. (Vela, 2012. “El estridentismo y la teoría abstraccionista”. Énfasis mío)

Entonces, el proceso creativo del estridentismo radica en separar o suprimir al sujeto del plano de la realidad (existencia) para que, aislado del mundo, el sujeto construya un lenguaje puro, sin referencia material alguna. Este ensayo es capital para comprender las tendencias estéticas de la revista Irradiador y sus promotores. Finalmente sí existe una teorización para el movimiento artístico.

En el tercer número aparece un ensayo raro y atractivo, “La audición colorida y las sinestesias en los ciegos”. Fauchereau menciona que pertenece a Maples Arce, aunque el texto originalmente se publica de modo anónimo. El autor del documento explica que su acercamiento a la audición colorida en los ciegos pertenece a una investigación que le fue posible realizar en la Escuela de Ciegos de Villeur Canne, en Francia. Es muy posible que la asociación hecha, entre los distintos sentidos, en este manifiesto poético haya sido útil para desarrollar la estructura de la metáfora en la obra de Maples Arce, específicamente dadas las correspondencias que se logran entre los diferentes sentidos, las cuales pueden producir otra realidad nueva, idea que resulta fundamental no solo para el estridentismo, también para todas las vanguardias.

Si a esto se agrega el término figura indirecta, la cual se define como la “visión lograda con dos sugerencias desiguales sintaxicamente[sic], y que ensambladas indeológicamente[sic] establecen una relación incoercible”, se observa que las correspondencias no se limitan al principio de realidad (adecuación entre el objeto real y su representación mental), por lo cual el pensamiento es quien crea tales asociaciones libres sin tomar mucho en cuenta la experiencia común. Esta conceptualización, igualmente, es identificable con la noción de imagen, perteneciente a Maples Arce, misma que ya es manifiesta en la hoja número 1 de Actual.

Esta explicación es idéntica al contenido de otro manifiesto, La creación pura, del poeta chileno Vicente Huidobro, publicado en 1921: “Veremos enseguida cómo el hombre, producto de la Naturaleza, sigue en sus producciones independientes el mismo orden y las mismas leyes que la Naturaleza”. Es necesario especificar que la visita de Huidobro en España, entre los años de 1918-1921, detonó el movimiento ultraísta, pues Rafael Cansinos Assens le abrió las puertas para publicar algunos poemarios y otros poemas sueltos en distintas revistas. Es decir, el creacionismo es el motor inmediato del ultraísmo. Además, habría que revisar el inciso vii de la hoja 1 de Actual donde se afirma que el movimiento estridentisra es un sincretismo de todas las estéticas de vanguardia. Y en el punto xii aparece una negación a la vanguardia italiana, el Futurismo, a favor de una postura actualista.

Por último, tal desconocimiento que se afirma sobre el Futurismo, debería considerarse para revalorar la postura estética del Estridentismo. Los poetas de esta vanguardia mexicana se caracterizan por incluir elementos de la ciudad y su modernización. No ha sido el Futurismo quien,  primeramente, planteó estos rasgos como parte de su estética, con anterioridad el poeta belga, Émile Verhaeren, publicó Las campañas alucinantes (1893) y Las ciudades tentaculares (1895), y estos poemarios ya cantaban a la ciudad moderna de forma bastante visionaria, incluso previo a la vanguardia italiana. Es necesaria una revisión a este poeta para una próxima recuperación.

 

 

 

Eusebio Ruvalcaba la solidaridad entre los derrotados.

cinco preguntas a  César Rito Salinas, escritor oaxaqueño.

 

 

1.- ¿Cuál sería la importancia de Eusebio Ruvalcaba en las letras nacionales?

La primera, la básica: Como pocos conoció la producción literaria de todo el país, no hay otro escritor radicado en CDMX que conociera en mayor medida las letras de los escritores de la República, la llamada escritura nacional si es que hay algo como eso. Su trabajo se basó en dos variantes. La primera en el periodismo, editó semanalmente durante años para la sección Cultural del Financiero una plana de poesía de los estados bajo la dirección de Víctor Roura, que titularon La Furia del Pez, publicó a cientos de poetas; y como lector de su propio trabajo en todo el país, como asesor de los becarios del FONCA. Eusebio tenía muchos lectores en provincia. Esa sería la característica política de su escritura, estar contra  toda forma de centralismo, compartir su experiencia con jóvenes de provincia, incitar a la escritura a partir de la convivencia.

 

 

2.-  ¿Cómo productor de ficciones, cuál es su aporte?

 

 

El trabajo de Eusebio tenía esa característica de toda gran literatura, estar de lado del caído y ante el abismo del alma humana, la derrota. Lo que algunos críticos llaman sentimientos nobles, lo que conforma el ser nacional, la solidaridad entre los derrotados. Su obra abarca muchos géneros, poesía, cuento, novela, ensayo, aforismos. Trabajó el guión de cine. El periodismo cultural, publicaba en diarios y revistas donde difundía la literatura y en talleres de creación literaria.

 

3.- Históricamente, dentro de las letras nacionales, ¿en qué contexto se ubica?

 

Eusebio y su obra significan la transición de la gran literatura nacional de mediados del siglo pasado a las nuevas expresiones urbanas, fue alumno de Rulfo en el Centro Mexicano de Escritores y está incluido su trabajo narrativo en la antología de Jaula de Palabras de Gustavo Sainz, por citar un caso, que recoge cierta modernidad más allá de la literatura de la Onda, digamos cierto asunto contracultural y de vanguardia que asumieron escritores de otras genberaciones, la llamada escritura basura con Guillermo Fadanelli y la generación del Crak y las que le siguieron. Su trabajo literario resulta el paso de una generación a otra, lo que significa la tradición de las letras en este país. Alguna editorial lo quiso ubicar como el Bukowski mexicano, pero creo que su trabajo y su vida están más allá de esa clasificación.

 

 

4.- ¿Se conoce cuál es el número de títulos que tiene publicados Ruvalcaba?

 

Se habla de 60 títulos, pero su obra es muy extensa, no se ha hecho un catálogo serio. Alguien dice que perdió una novela en los últimos días de su vida, él mencionó que le plagiaron dos trabajos de narrativa en sus años de formación. Puedo decir que en Oaxaca publicó un libro de sonetos: 57 hombres y una mujer que no aparece en los registros de los investigadores de su obra. Aunado a esto escribió prólogos, infinidad de prólogos para autores de provincia de los cuales se podrían armar dos o tres títulos. No se sabe el número de títulos que conforman su obra, ese trabajo está pendiente de hacer.

 

5.- ¿Cuál es la enseñanza que te deja Eusebio y su trabajo literario?

 

Que el hacer escritura mata, porque se pone de frente la propia existencia. Pero que bien vale la pena correr el riesgo.

* César Rito Salinas,     

 

 

LEGITIMACIÓN, LA CINCO DIFICULTADES PARA QUIEN QUIERE ESCRIBIR LA VERDAD

Por: Sergio García Díaz

 

En el ya clásico y legendario libro de Berger y Luckmann: La construcción social de la realidad, viene un capítulo dedicado al tema de la Legitimidad. Revisando encontramos las siguientes ideas:

  1. La mejor manera de describir la legitimación como proceso es decir que constituye una objetivación de significado de “segundo orden”.
  2. La legitimación produce nuevos significados que sirven para integrar los ya atribuidos a procesos institucionales dispares.
  3. La función de la legitimación consiste en lograr que la objetivaciones de “primer orden” ya institucionalizadas lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles.
  4. A la vez que definimos la legitimación por esta función, sin reparar en los motivos específicos que inspirar cualquier proceso legitimador en particular, es preciso agregar que la “integración”, en una forma u otra, es también el propósito típico que motiva a los legitimadores.
  5. El problema de la legitimación surge inevitablemente cuando las objetivaciones del orden institucional (ahora histórico), deben transmitirse a una nueva generación. Al llegar a este punto, el carácter auto-evidente de las instituciones ya no puede mantenerse por medio de los propios recuerdos y habituaciones de los individuos. La unidad de historia y biografía se quiebra. Para restaurarla y así volver inteligibles ambos aspectos de ella, debe ofrecerse “explicaciones” y justificaciones de los elementos salientes de la tradición institucional. Este proceso de “explicar” y justificar constituye la legitimación.
  6. Según Berger y Luckmann existen cuatro niveles de legitimación: la legitimación incipiente, del tipo “así se hacen las cosas”; el segundo nivel contiene proposiciones teóricas en forma rudimentaria: del tipo canciones, dichos, moralejas; y el tercer nivel que contiene teorías explícitas por la que un sector institucional se legitima en términos de un cuerpo de conocimientos diferenciados, el cuarto nivel son los universos simbólicos, se refieren a realidades que no son las del sentido común o las experiencias cotidianas.
  7. La cristalización de los universos simbólicos sucede a los procesos de objetivación, sedimentación y acumulación del conocimiento. O sea que los universos simbólicos son productos sociales que tienen una historia. Para entender su significado es preciso entender la historia de su producción, lo que tiene tanto más importancia debido a que estos productos de la conciencia humana, por su misma naturaleza, se presentan como totalidades maduras e inevitables.
  8. El universo simbólico aporta el orden para la aprehensión subjetiva de las experiencias biográficas. La experiencia que corresponde a esferas diferentes de la realidad se integran por incorporación al mismo universo de significado que se extiende sobre ellas.
  9. La legitimación del orden institucional también se ve ante la necesidad continua de poner una valla al caos. Toda la realidad social es precaria. Todas las sociedades son construcciones que enfrentan el caos.
  10. En el proceso de externalización, proyecta sus propios significados en la realidad. Los universos simbólicos, que proclaman que toda la realidad es humanamente significativa y que recurren al cosmos entero para que la signifique la validez de la existencia humana, constituye las atribuciones más remotas de la proyección (el concepto de proyección fue desarrollado primeramente por Feuerbach y más tarde, aunque en dirección diferentes, por Marx, Nietzseche, y Freud).
  11. Todas las legitimaciones, desde las más sencillas legitimaciones pre-teóricas de significaciones institucionales distintos hasta los establecimientos cósmicos de universos simbólicos pueden, a su vez, describirse como mecanismos para mantenimiento de universos, lo que, podrá fácilmente advertirse, requieren buena medida de sofisticación conceptual desde el principio.
  12. Desde el punto de vista de Antonio Gramnci los intelectuales orgánicos son los que responden a los intereses de su clase social. Existen intelectuales orgánicos de las clases subalternas. Los intelectuales, entre ellos los literatos, son “por definición tipos marginales”. Tiene un plan para la sociedad en general, al igual que el intelectual institucional. El intelectual marginal puede sobrevivir en una sociedad subsocial, es bien visto o es más bien “tolerado” por la sociedad en general y cubierto por la sociedad en particular. Su núcleo, su célula social, su grupo de reflexión o militancia y desde ahí lanza sus dardos de pensamiento, que en algún momento determinado subvierten el orden.   
  13. Bertolt Brecht escribió una serie de ensayos sobre la dificultad para escribir la verdad. “Quien hoy pretenda combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe superar, cuando menos, cinco dificultades. Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen; la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger aquellos en cuyas manos resultará más eficaz; la maña de propagarla entre éstos. La poesía es conocimiento, intuición, ciencia del lenguaje, del buen uso del lenguaje. Y también entra en estos preceptos que define Brecht.
  14. “parece un hecho obvio que quien escribe, escriba la verdad, es decir, que no la sofoque o la calle, o no diga cosas falsas; que no se pliegue ante los poderosos ni engañe a los débiles. Cierto es bastante difícil”. Sí un escritor o poeta decide ponerse al margen debe saber que renuncia a los beneficios del sistema. Renuncia a la “fama” que otorga el poder. La verdad suele escribirse contra la mentira.
  15. Además del valor para decir la verdad, hay que encontrarla. No es fácil dar con la verdad. Continuamente estamos siendo bombardeados con medias verdades que son mentiras completas. “La verdad histórica” resulta una mentira. El gasto de presupuestos, el desalojo de pueblos, el asesinato y desaparición de ciudadanos, resultan estrategias para ocultar la verdad. La mentira y el engaño como estrategia de impedir la acción comunicante. Se necesita seguimiento, investigación, evidencias contundentes para sacar a la luz la verdad. Hay que documentar lo que se dice, para que todos reconozcamos que una silla es una silla.
  16. “La verdad no se puede, simplemente, escribir; es indispensable escribirla para alguien que sepa usarla. El conocimiento de la verdad es un proceso que escritores y lectores tienen en común”, muchas veces se ha dicho que no se debe escribir poesía para alguien en particular, que, pero la otra parte de la construcción del discurso y lo simbólico lo construye el otro, siempre hay un otro que escucha, lee, debate junto al que escribe, ahí se construye la verdad.
  17. Despojar a las palabras de su sentido original es falsear la verdad. Por ello los poetas tienen una función decir desde el hondo origen de las palabras, desde su verdad verdadera, la fuerza metafórica de origen de las palabras, que se escuche el río, que se escuche el lamento, que se sienta la pasión, que fluya el aroma de las flores, el canto de la aves,
  18. Dice Ignacio Díaz de la Serna en el libro sobre Georges Bataille, Del desorden de Dios. Que “Cada libro de Bataille está escrito con mano moribunda. Su pulso, el sacudimiento de un estertor; su ritmo, una respiración agónica”. También una idea así permea la acción poética. Quizá desde el movimiento infrarrealista. Hasta nuestros días. Ser poeta y vivir al límite. Una especie de poeta gonzo. No abundare por acá, pero existe e insiste. 
  19. Actualmente en el Movimiento Poético Nacional: hay acciones nómadas comunes. Donde algunos agentes o activistas están recorriendo el país, entre ellos Andrés Cisneros de la Cruz quien lleva ya varios meses de trashumante poético, visitando casi todos los estados del país para saber que salud guarda la poesía en México, cobijado por grupos y poetas. Hace una labor importante para saber quién y cómo está el estado del arte en la poesía. Otro esfuerzo similar es el que lleva a cabo Carlos Atla con la Red de Slam Poetry a nivel nacional, con eventos que se van articulando a lo largo y ancho del país; por otra parte renacen los eventos organizados por Omar Ortiz en el UTA, donde se reivindica la vida cotidiana, lo anecdótico como forma de expresar la liberación del discurso y el cuerpo, el performance como poesía; Y por otra parte esta Israel Miranda insistiendo en los talleres para alcanzar versos rabiosos, versos perrunos que hablen de las periferias, desde abajo la poesía, desde abajo las palabras, desde abajo y desde la orilla escribir para abrirse camino en el largo andar de renovar el lenguaje o reciclar el lenguaje para poner el dedo en la llaga.
  20. Aquí otra visión de la legitimidad y el decir la verdad. De lo que estoy convencido es de que el Movimiento poético Nacional sigue tan activo y vigorosos como ya hace más de 15 años. Toda una generación de acción poética.                             

 

La poesía de oriente

(una cartografía que vislumbra un territorio a la vista)

Eduardo Cerecedo

 

 

 

 

 

 

 

La poesía establece una configuración entre movimiento y cambio en el organismo verbal, ya el poema adquiere su propia savia de vigor. La poesía de autores jóvenes y los ya maduritos, quiero decir, los poetas que han comenzado a tomar un lugar inicial en la literatura de sus Estados, el Distrito Federal,  Ciudad Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Los Reyes la Paz, Ixtapaluca, Valle de Chalco, Chalco, Texcoco y Tenango del Aire son fuerzas centrífugas para fondear esa zona geográfica llamada Zona Oriente: desde ahí surge la ruta temática del movimiento: revolución de las cosas. Revolución de la materia. Definen el cambio en las ideas tratadas con un lenguaje llano a veces, buscando siempre lo poético. De esta manera, los nóveles poetas localizan los filones que —les brinda la naturaleza— para acuñar su pensamiento, y les dé la ruta a compartir. La experiencia, primero de la lectura, me ha dado la certidumbre de que los autores de esta área territorial han comenzado con una serie de publicaciones de su obra personal. La experiencia segunda es la de descubrir a jóvenes poetas en los talleres que he coordinado y que sigo orientando aún, para  establecer un trabajo, que viene vinculado a la enseñanza de la literatura, específicamente el de la poesía.

La poesía de los tallereados en mi aula desde el Faro de Oriente cubre una necesidad particular, en primera instancia, la de saber que siguen estando solos, a pesar de la circunstancia y la creación poética. Suma voluntades a coro en busca de ese ente que llevan dentro, ángel o demonio, musa, para otros. A lo largo de quince años enseñando el arte de escribir, me he encontrado con personas que su terquedad los ha llevado organizar más de un libro de poemas y que los textos que conforman esos libros más que valor o cariño por lo escrito, han conseguido que alcancen un valor literario, tal es el caso de Emma Villa Arana, Juan Manuel Dávila Tejeda, Alejandra González Martínez y hablo de ellos, porque son los únicos que tiene esa insistencia con las palabras para formar cuerpos lingüísticos y no se han dejado vencer por la adversidad de las editoriales, ellos han buscado  la manera de solventar esos gastos para ver finalmente su obra editada, Nombrar el cielo y Templo, de Emma Villa Arana, son un ejemplo de cómo se empieza a forjar un poeta, Juan Manuel Dávila Tejeda, con Deshielo, un poemario que sintetiza el fervor por las cosas que le rodean y en otro rubro, el tomo donde se incluye la novela corta de Alejandra González Martínez, Testimonios de mujeres mexicanas, cuya aparición es de este año en curso.  Los Encuentros Nacionales de Poesía en el Estado de México organizados por Francisco Javier Estrada  son un testimonio de la literatura que deberá quedarse y de la poesía que se está gestando en esa zona, hablo específicamente de la de Oriente. Otra fuente inagotable de rastreo literario, son las revistas, Molino de letras, dirigida por Moisés Zurita, Sala mandra, coordinada por Rosa Ivette Tapia, Nezáfora que organiza, Santos Velázquez y Porfirio García, Alterarte, de Antonio Martínez, Bitácora, dirigida por Crhistian  Jardón en el Faro de Oriente, Bulimia de camaleones, de Juan Dávila Tejeda, En el ombligo, de Eduardo H. González, Génesis, de Abraham Sosa y Chingarte, de Juan Carlos Gutiérrez Amador. Revistas cuya aparición ha logrado sostener un contacto con autores que tienen un currículum literario abundante, contra los nacientes escritores. Así como las antologías  y libros colectivos que he preparado y que se han editado la Feria Internacional de Libro en el zócalo de la ciudad de México. Agua de cántaros, 2007; Voces del zócalo, 2008; Urbe poética, los tres títulos en Editorial Zócalo, financiados por la Secretaría de Cultura del GDF y Office Max, Cántaro de arena, Ediciones camaleón, 2007. Así como las antologías de la Editorial Cofradía de Coyotes comandadas por Eduardo Villegas, la colección de libros de Poetas en Construcción, de Porfirio García Trejo, y el Colectivo Entrópico animado por Alberto Vargas Iturbe. Bueno y qué decir, de las Antologías de los Encuentros Nacionales de Poesía en el Estado de México, editadas por Casas de Poeta, A.C.,  coordinadas por Francisco Javier Estrada y Thelma Morales. Los autores ya conocidos y que son los que han tomado la palabra poética como medio de expresión, cito a los escritores que han publicado más de dos obras literarias: José Francisco Conde Ortega, Arturo Trejo Villafuerte, Rolando Rosas Galicia, Antonia Robles, Moisés Zurita, Enrique Villada, Porfirio García Trejo, Filadelfo Sandoval, Eduardo Villegas, Sergio García Díaz, Alberto Vargas Iturbe, Servando Hernández, Kuitláhuac Macías, Noemí Luna, Javier  Serrato Vargas, Santos Velázquez, Patricia Castillejos, Ignacio González Silva, Juan Pablo García Vallejo, Arturo Duque, Raymundo Colín  y los que se me van de la memoria. Con estos autores se forja la literatura que llamo de Oriente. Hablar de cada escritor sería un trabajo muy especial y escribir en específico sobre este grupo también sería algo mega gigante. Es sólo un panorama de quienes viven y conviven en esta zona del Estado de México. Ahora bien, la temática es varia y a la vez, fuente cardinal de todos los tiempos, en José Francisco Conde Ortega es el amor, y lo que esto implica; el tiempo como  algo pasajero, donde la materia vuelve a su origen primigenio. En Arturo Trejo Villafuerte se hace presente la amistad, la vida con su amplitud de imágenes donde a veces la muerte visita lo cotidiano, como medio de convivencia en el mundo soñado. Para Antonia Robles el deseo del otro, es esa búsqueda por complementar su cuerpo hasta hacerlo explosión en el instante que nombran sus predilecciones. Rolando Rosas Galicia ha conformado su universo poético de manera muy peculiar, la observación de su entorno para llevarlo al plano interno, el reflejo de la naturaleza se manifiesta en el poema enlazado a otro cuerpo de poemas, lugar donde el hombre ha perdido el interés de las cosas. Sergio García Díaz, es el poeta de la Ciudad, el poeta que habla de calles, de lugares y sitios cotidianos, donde la gente pasa desapercibida y la rutina los envuelve, pero sólo el poeta inaugura un instante para saberse uno de  ellos, y al fijar su palabra en ese mundo y dialogar con su soledad, se encumbra en el silencio que lo busca. De esta manera, la Literatura de Oriente  es cada vez más conocida en el resto del país. Ya cuya presencia es valuada por los escritores aquí mencionados, estoy seguro que me falta por nombrar a más de tres, disculpas por ello. En otro momento seguiré esta vía, la de apuntes para ahondar en el tema.

 

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GABRIEL MARCEL EL PASO DE LA EXISTENCIA AL SER

Por: MARCO ORNELAS

Creo en el discurso filosófico y en la biografía del filósofo. Creo que el  pensamiento y la vida edifican el Ser, hacen el todo, no hay escisiones entre pensar y vivir. De la coherencia brota la autenticidad. Marcel pensó y actuó, y actuó como pensó, por eso floreció su integridad. Al novelista y al poeta se les puede dividir su obra de su vida, hay poetas hiperbólicos y novelistas de ciencia ficción, la estética misma les descubre estas aguas para que ahí naden. Al filósofo, no. Pienso que este mismo ensanchamiento le puede caber al hombre masa, aquel que no habita en la intimidad ni con su vida ni con su pensamiento, que vive manejado por sus impulsos, que vive actuando al ahí se va, aquel que las circunstancias le viven la vida, aquel que no se preocupa por buscar una respuesta a su vivir-existencial. Al filósofo, no. El hombre que contempla el mundo desarrolla en conjunto: axiología y epistemología o epistemología y axiología, sea filósofo en estricto sentido o pensador asistemático, a estos dos seres no se les pueden dar concesiones entre decir y actuar. Filosofía y hacer hacen la síntesis probatoria del hombre filósofo. Bien declaraba Kierkegaard: “Tengo que hallar una verdad que sea positiva y verdadera para mí, una idea por la qué vivir o morir”. Si la crítica de la modernidad minó fuertemente los cimientos de la razón, y las pruebas racionalistas ya no convencían; ahora lo que iba a importar era la verdad moral. Si las verdades lógicas yacían en el suelo, lo que importaba ahora era ser. La autenticidad.   El filósofo tendría que decir: “Yo soy”,  y no “yo conozco”. La prueba de su discurso sería su vida. Ahora la vida se empezaría a ver estéticamente. El propósito del filósofo existencial consistiría en hacer de su vida una obra de arte. Gabriel Marcel se encaminó por este vericueto; la metafísica para el discurso marceliano no es otra cosa que el desvelamiento de los misterios. Pero por esta vereda del pensar, ¿se podrá elaborar un sistema cerrado? La respuesta de Marcel fue un no. La vida integral del hombre es mucho más que un concepto. La humanidad y su complejidad son más que una ecuación filosófica, por eso toda su  obra es asistemática; sus libros son un diario, ensayos y obras teatrales. Todo está deviniendo. “Nadie se baña dos veces en el mismo río”; diría anteriormente Plutarco parafraseando al ciudadano de Efeso. El hombre es un poema no terminado, una escultura que hay que ir esculpiendo cincelazo a cincelazo. Su misma realidad inacabada desvela que sus creencias y su vida misma padecen del virus de la fragilidad, ésa es su condición. Toda creencia y toda vida pueden desmoronarse. Por eso hay que estar construyéndose, eligiéndose a diario, cuidando su situación, sólo así se pueden mantener firmes los cimientos de su obra de arte. Y si se derrumban recomenzar a construir. El hombre es un peregrino, Homo viator. En este punto Marcel, se acerca a los existencialistas. Sartre, lo clasifica junto a Jaspers, como existencialistas cristianos. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente, plenamente responsable, y su

libertad lo crea.  Aunque a Marcel se le considera como el primer filósofo de la existencia debido a que, en 1914,  tituló uno de sus artículos Existence et Objectivite donde expuso tesis existencialistas. Es quien más se acerca al filósofo danés, pero se sabe que no había leído al autor del Concepto de la angustia cuando ya había desarrollado algunas de sus ideas fundamentales. Al principio de sus incursiones con las ideas existencialistas, Marcel, toleraba que lo llamaran existencialista para posteriormente repudiar ese calificativo por el riesgo de que se le confundiera con Sartre.  Él decía profesar un neosocratismo-cristiano, calificativo con el cual lo bautizó uno de sus discípulos en sus tertulias. Hay que creer más en el hombre que en las instituciones. Gabriel Marcel fue un alumno brillante aunque nunca fue maestro en la Universidad. Hay que creer más en los maestros ejemplos que en el prestigio de la Universidad. Hay que creer más en el hombre que en la camiseta de un equipo. Marcel creía en el ser único e irrepetible de cada ser humano. El pensamiento marceliano que empezó por la línea idealista desembocó en el análisis fenomenológico, sus observaciones no son racionalistas sino descripciones de las vivencias existenciales. Su filosofía es subjetiva-existencial. Lo que motivó al francés fue lo concreto, rechazando así las abstracciones. Al autor laureado con el Goethe de la ciudad de Hamburgo,se le considera un filósofo católico aunque de una manera muy singular. Marcel, converso al catolicismo en 1929,  no camina por los senderos de la filosofía católica tradicional, él va por su propio camino siendo congruente con su pensar y vivir, y escribiendo su gran obra de arte, su prueba filosófica.  No coincide con la filosofía escolástica tradicional; pero su pensamiento se puede considerar como un vigoroso replanteo y solución dentro del marco de la filosofía cristiana, a partir de problemas propios del siglo XX, tales como la persona, las relaciones interpersonales, la intercomunicación, la angustia, el amor y la libertad; en este sentido se acerca más al pensamiento personalista que a Sartre y Heidegger. Cabe aclarar que su filosofía no depende de su fe católica, el Diario metafísico se publica en 1927 y hasta dos años más tarde él se convierte. Su reflexión filosófica lo llevó al encuentro del cristianismo y no al revés. La lucidez metafísica del autor de Los hombres contra lo humano lo llevaron a converger con los postulados del resucitado. Después de su bautismo, Marcel es un católico fuera de serie, amigo de ateos, respetado por los círculos intelectuales de París, maestro ejemplar sin cátedra en la universidad, viajero del mundo, amante intenso de su esposa Jaqueline Boegner (fallecida en 1947) Gabriel Marcel es el testimonio del hombre religioso moderno; Cioran, su amigo y vecino, lo exalta en Gabriel Marcel apuntes para un relato. Crítico exacerbado de los errores de la Iglesia y gran devoto de Cristo. El músico, dramaturgo y filósofo Marcel, mantenía en sus tesis que las personas sólo pueden ser comprendidas en las situaciones específicas en las que se ven implicados y comprometidos, por tal situación la filosofía no es objetiva, los problemas filosóficos no pueden resolverse como un problema matemático. En la filosofía los enigmas humanidad-mundo se resuelven personalmente en una actitud de Recogimiento; en ese acercamiento profundo al misterio, la solución es personal.  La reflexión primaria es para resolver los problemas y la reflexión secundaria para resolver los misterios. “No estoy asistiendo a un espectáculo” soy yo el actor, la respuesta cambia si es otro ser humano el que se encuentra en tal o cual situación. Para Gabriel Marcel existe paralelamente al Problema y Misterio el Ser y el Tener. Sólo las cosas se pueden objetivizar y poseer,  el ser humano nunca.  El hombre existe en el ser, participa del ser, se comunica con los demás gracias a su mutua apertura en el ser. El ser es el ambiente propicio de la existencia personal, y no separa sino que une. Desde mi existencia personal puedo reflexionar, ahondar en mi mismo, y captar al ser, por el cual se realiza la comunicación con las demás personas. No se puede decir lo que es el ser, no se puede expresar y objetivizar; su conocimiento nunca es exhaustivo; pero se puede experimentar como una profundidad que nos supera y nos incluye.  El hombre que todavía no llega al nivel del ser trata a los demás como objetos, como un tener, con esto revela que todavía no ha cruzado el umbral de la existencia humana auténtica y personal. La filosofía de Marcel es el paso de la existencia al Ser. 

 Toda persona no vive a un nivel humano, hasta que se encuentra con sus semejantes en el plano del ser, cuando trata a los demás como objetos, los trata como ellos o él, no como un yo y un tú, sino que los separa de su presencia humana.  Saber tratar al otro como un tú es el fruto de la maduración existencial, porque sólo así ese yo y ese tú pueden convivir. “Esse est co-esse” (existir es coexistir). El Nosotos nos lleva a la victoria luminosa que nos abre la ventana hacia el Tú Divino. Según nuestro autor existe una conformidad esencial entre el cristianismo y la naturaleza humana.  En la oración personal y comunitaria de los apóstoles se revelaba Cristo, y en el hijo se nos revela el Padre Dios. En el yo, en el tú, en suma: en el Nosotros culmina la humanidad chispazo de Dios. O como versa la expresión marceliana: “Yo espero en Ti, para Nosotros”. Pero para que el árbol humano pueda dar este fruto necesita del Compromiso y de la Fidelidad, más allá de los momentos y situaciones en que nos veremos implicados en nuestra vida, manteniendo la Unidad y la Permanencia; sólo llegando a este momento se le podrá proferir a un ser: “Te amo tú nunca morirás” (Gabriel Marcel dixit).

 

 

 

 

 

 

 

Escrituras desde el margen

por Rocío Cerón

 

La ciencia es obra de la imaginación, exactamente como la poesía.

Y el lenguaje de la ciencia no consigue librarse de la ambigüedad, como

no consigue librarse el lenguaje de la poesía, puesto que la ambigüedad

se oculta en el tejido de todas las ideas.

Bronovsky

 

 

Filtro y membrana. Permeabilidades. El margen siempre será tocado por otro margen, en un momento determinado todo margen será un centro. La membrana: funciona como filtro, como eje de separación. Todo margen, toda escritura que se diga marginal, será filtrada, asumida. En todo continuum hay momentos de ruptura, dichas rupturas, con un uso relativamente bajo de energía, serán en un punto genéricas, corruptibles, de fácil copiado. La membrana es un cuerpo construido por el canon, por el pasado, por la crítica pero también por los procesos naturales de selección. Las membranas se utilizan para limpiar, clarear, despojar de su radicalidad a las escrituras subterráneas o residuales. Conforman la capacidad de derivar una revolución, a un sistema convencional. El proceso de separación por membrana se basa en la utilización de membranas semi-permeables. Se dejará pasar toda escritura que no melle demasiado, todo cuerpo deforme, antiadherente al pensamiento de la época tendrá que esperar otra época. 

La página es un campo. La literatura es un campo. La poesía es un campo bélico. En los márgenes, desde donde se escribe cierta poesía  –escritura incierta, inestable, permeable, suicida– que aún no pasa por el filtro y la membrana, estalla en loop incesante una batalla monumental, como la de Kursk (más de dos millones de soldados, seis mil tanques, treinta mil piezas de artillería y cinco mil aviones), donde el creador se juega la vida. Toda escritura que viene del margen tiende a construir un fino mecanismo de autodestrucción. Toda escritura desde el margen está desangrándose ya desde su inscripto mismo.

            El principio es simple: la membrana actúa como filtro muy específico, dejando pasar lo más transmisible (una poesía que se comprenda, que se comprenda, que se comprenda, aclaman; que no rebase exigencias de sentido; que no exponga la medida conservadora y en conserva de sus críticos; que no evidencie los sistemas que han domesticado a la propia poesía), reteniendo la materia más sólida suspendida. Filtro y membrana. Permeabilidad. Función de pared membranosa: separación selectiva como forma de control ante lo incomprensible, lo ambiguo, lo indeterminado. Ciertas sustancias atravesarán la membrana, otras quedarán atrapadas en ella. Ciertos poemas, ciertas poéticas, trasminarán. Se harán potencia y núcleo, escritura Vulcano. Algunas, engullidas por el propio canon, se convertirán en objetos indefensos: espectros de sí mismas. Todo margen se vuelve centro y todo centro será descolocado por un ente tentacular-verbal-poético-suicida que proviene de una raíz común pero que le es necesario prenderle fuego al cuerpo de toda madre y todo padre previos (de las cenizas se levanta un imperio).

            Métodos varios para permitir que materias suspendidas atraviesen una membrana: aplicación de alta presión (desde el poema ejercer puntos de ubicación y acciones fuera del sistema de los ejes de control, esperar el desgaste de la fórmula conservadora para crear recolocaciones: a todo poder le llega el invierno), concentración en ambos lados de la membrana (o de cómo ver que otros den batalla hasta la fisura para crear intersticios en el muro y crear túneles de ida y vuelta para inestabilizarlo todo, destruir/reconstruir el ojo de la liebre) o la introducción de un potencial eléctrico (observación, lecturas, decodificación del centro; blindaje del espacio emergente).

            Toda escritura desde el margen es escritura de emergencia: se escribe para escriturar, y testamentar, la sangre y los huesos, la mirada y la escucha, la colocación en la vida y el abismo a los pies. Aunque el centro siempre esté de fauces voraces para darle muerte. El margen siempre será tocado por otro margen, en un momento determinado todo margen será un centro.

 

           

 

Miércoles, 08 Febrero 2017 22:38

ESCRITORES QUE NO LEEN / Ramiro Padilla Atondo /

 

 

 

ESCRITORES QUE NO LEEN

Ramiro Padilla Atondo
 
 
 
Hay quienes sienten el deseo

de escribir de súbito, como si el acto de la escritura fuera automático. No se puede descartar al genio que sin leer libros pueda construir una obra, pero esto más bien sería algo absolutamente fuera de lo común, algo así como uno en un millón. Por lo regular cuando alguien que no me conoce se entera de que soy escritor me asalta de inmediato con dos afirmaciones. 
La primera, que yo debería de escribir un libro acerca de su vida, como si esa vida en particular estuviese tan llena de matices como para que valiera la pena una biografía novelada al estilo de André Malraux, y esperan que de inmediato me enganche preguntando acerca de los detalles de tan peculiar existencia.
La segunda afirmación es que ellos (una mayoría) también tienen planeado escribir un libro, por lo que de inmediato se imaginan que me convertiré en su asesor de manera inmediata. Para este tipo de afirmaciones tengo siempre una pregunta. ¿Qué estás leyendo en este momento? Este es el primer filtro para saber si alguien está tomando con seriedad el asunto que me acaba de plantear. La mayoría de las veces me dicen que no leen lo que los descalifica de manera automática. Aunque también hay aquellos que sí leen pero no leen nada de lo necesario para convertirse en escritor.
Y aquí la pregunta sería ¿Qué se necesita leer para ser escritor? No hay una fórmula mágica para decidir exactamente que contenidos alguien debería de leer para convertirse de manera exitosa en escritor, porque hay muchísimos factores a considerar. Por lo regular los que se me acercan intentan escribir libros de aforismos o autobiografías con una fuerte carga de superación personal. Mario Vargas Llosa hablaría de eso en cartas a un joven novelista diciendo que la fama es tan veleidosa que muchos escritores de probada calidad literaria viven olvidados mientras que otros que son una
verdadera pesadilla para el oficio obtienen jugosos contratos, llegando al grado de descalificar al Ulysses de Joyce desde una posición mercadológica como la de Coehlo.
Lo que realmente determina una verdadera vocación literaria puede ser ese deseo incontinente de recrear otros mundos después de haber leído bastantes libros. La analogía en este caso podría ser aquel tipo común que sin haber jugado beisbol ha decidido convertirse en pitcher. Cree que tiene un gran brazo pero nunca lo ha utilizado. Un jugador de beisbol hará de la práctica diaria su mejor arma para competir y la repetición de ciertos patrones de entrenamiento lo hará mejorar. Quizá no llegue a las grandes ligas pero al menos se convertirá en un jugador decente.
Igual le pasa a un escritor. Pensar que sin leer puede llegar  a ser un escritor decente no deja de ser una estupidez. No hay atajos para el oficio de la escritura. A escribir se aprende escribiendo y leyendo. Se leen los libros como se lee un manual de ficciones. Se aprende a de-construir un libro para entender sus elementos. Hay escritores que solo utilizan un mismo tipo de narrador y esta limitación en su técnica se ve aún antes de abrir el libro. Gabriel Zaid reflexionó acerca de esto al escribir Los Demasiados Libros. Hay un mercado grandísimo de personas que quieren publicar, pero este mercado es inversamente proporcional al de los lectores. Aquí habríamos de preguntarnos si la profecía escrita por Ray Bradbury en su Farenheit 451 puede llegar a ser cierta. Que los demasiados libros con contenidos malísimos nos obliguen a quemarlos por ley. Creo que sería sano. Aunque en la realidad haya una selección natural atroz. Si la obra de un escritor tiene calidad literaria o calidad comercial tarde o temprano conseguirá una editorial que le publique, aunque este camino sea largo y sinuoso.
Claro está que los escritores que no leen tienen menos posibilidades que los demás. Muchísimas menos. Si por alguna fortuita razón, un escritor de los clásicos de principios del siglo XX
se topara con un neo-escritor que no lee, entendería que la muerte de la literatura está cerca. Lo miraría como un bicho rarísimo de una historia de ciencia ficción.   Y se preguntaría que está pasando en el mundo que las cosas están al revés, cuando la escritura es el paso lógico desde la lectura. En tiempos pasados, más que la calidad literaria la publicación era el premio lógico a la terquedad. A trabajar publicando aquí y allá hasta lograr hacerse de un nombre y a la depuración estilística proveniente de las infinitas horas de lectura y escritura. Quizá sea demasiado pesimista. El problema es casi todas las semanas me topo con un escritor que no lee. Por eso escribí esta reflexión.

 

Sábado, 04 Febrero 2017 08:38

MORAL INTELECTUAL POSMODERNA / MARCO ORNELAS

 

 

 

MORAL INTELECTUAL POSMODERNA

Marco Ornelas

 

 

 

 

Comenzaré esta lucubración con la famosa frase hecha por el gran filósofo de la antigüedad: Aristóteles, el cual, en su momento, espetó: amicus Plato sed magis amica veritas (soy amigo de

Platón; pero más amigo de la verdad). ¿No es esta frase bandera de la moralidad intelectual más alta? El pensar que alguien como el estagirita que pasó muchos años como discípulo de

Platón, sentenciara que prefería la Verdad más que a la amistad. ¿Acaso no se convierte este acto en un valor esencial en la línea axiológica del hombre que se dedica al estudio de las

ciencias, las letras y el arte; es decir, el intelectual?  Quizá esto pueda parecer violento para alguien que tiene la amistad como culminación ética, pero no para un intelectual y menos para un filósofo que tiene como sentido último de vida la conquista de la Verdad. ¿Pero qué es la Verdad o quién la detenta? Cuestionarán ustedes acertadamente, motivo que me llevará a replantear todo lo anterior. Diré en este nuevo planteamiento que, hablar de la Verdad, implica absolutismo. Y los absolutismos traen como consecuencia inherente luchas cruentas, despotismo y dogmas. Miremos sólo hacia el pasado (los cientos de homicidios a cargo de la Inquisición, en defensa de la Verdad de Dios, proclamada por la Iglesia; la revolución sangrienta y los Gulag de los bolcheviques, en pro de la Verdad del socialismo). Me pregunto, ¿tendrá validez alguna en estos momentos la disyuntiva planteada por el filósofo griego? ¿El estar de lado de la Verdad como fundamento previamente establecido, no implica estar de lado de los absolutismos como ya lo fotografió la historia? ¿Cuál es, entonces, la moral del intelectual en esta época y en esta circunstancia, y más, con toda la herencia del pasado que tenemos por maestra? A lo mejor, en el momento histórico de Aristóteles, en la época antigua, donde se dieron los grandes sistemas y cada pensador pretendía haber encontrado la Verdad, el ejemplo del griego fue una máxima incuestionable; pero ahora no podemos cerrar los ojos y dejar de vislumbrar el error cometido por el pensador de Estagira, y mucho menos ahora, después de haber presenciado el derrumbe de dichos sistemas; el pensar así es la carretera que conduce al paraje llamado absolutismo.  La verdad que ahora se está considerando como “cultural” no nada más se revela en el ensimismamiento del filósofo, creo que también se elabora en el diálogo con el otro, con el Tú, en el Nosotros, pienso que ahí es donde florece en plenitud. En este sentido, creo que Sócrates, y su mayéutica, institucionalizaron un buen camino para la elaboración de la verdad: el diálogo entre los hombres.  La verdad no está ahí esperando afuera, la verdad se elabora. Hemos pasado de las verdades absolutas, a las verdades de razón, de las de razón, a las científicas. Nos encontramos en el siglo XXI, en la etapa histórica que se ha bautizado como posmodernidad, la Verdad con mayúscula ha quedado atrás, ahora las verdades culturales (aquellas que están expuestas a las contingencias de época y costumbres de cada momento histórico) son las que se encuentran vigentes.  En todo lo que va de la historia humana nunca hemos llegado a encontrar el fundamento total. Nuestras certezas se derrumban, las opiniones varían, el mundo se presenta divergente. Lyotard, habla del fin de las metanarrativas, lo cual para el escritor mexicano Carlos Fuentes, da origen a las multinarrativas. Nos vislumbramos en el campo de lo diverso. De las diferencias morales, de la diversidad política, de la diversidad religiosa y también, de la diversidad sexual. Nuestra circunstancia concreta de esta época, nos hace el pedimento de dejar atrás los lastres perniciosos como lo son: xenofobias, chovinismos, machismos, cerrazón y absolutismos. Nos encontramos en el sitio de las certezas lacias.  Entonces, ¿cuál podría ser la moral del intelecto en esta época posmoderna? De acuerdo a lo anterior considero, el de la aceptación de las diferencias mediante el diálogo razonado, es decir, el consenso. El de la revisión con lupa para cuestionar todo, pero no en forma escéptica sino en vía de búsqueda de la mejor figura que se pueda elaborar no repitiendo crueldades del pasado. El intelectual, necesita de la tolerancia si otro le hace ver sus errores, de la humildad para transformar sus ideas. Acordémonos que, si pretendemos armar esa gran figura de la verdad cultural a nuestro gusto, muchos no tendrán cabida, demasiados serán exiliados de nuestro sistema. Ningún otro tendrá un lugar más que los adeptos, por lo tanto, todos los demás serán enemigos a eliminar (lógica del absolutismo, guerras, despojos, etc.). 

 

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