Domingo, 27 Mayo 2018 04:05

Poemas de Dolorosa primavera de las hermanas de Kafka / Javier Alvarado /

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Poemas de Dolorosa primavera de las hermanas de Kafka

 

Javier Alvarado

 

 

 

 

 

 

LA MURALLA CHINA

 

 

Construye una muralla

Y deja una puerta entreabierta.

Quizás entre los miles de bárbaros

Quiera entrar una extranjera, una mujer reencarnada

Entre los bambúes

Que resulte ser la luna,

Una mandarina,

Una osa panda,

Una grafía, una abstracción, una pregunta de jade

Para los dioses oscuros

Que habitan las sucesiones del color en la porcelana;

El ying y el yang sobre la concha del caracol

Arrastrándose sobre las gibas montañosas

Y los monzones,

Deletreando un rastro de plata,

Un colmenar con su saliva

Sin delimitar muros y fronteras.

 

Ya muerto,

No puedo entreabrir puertas

Ni ofrecer defensas.

Pensé llegar a la gran muralla; extraviarme entre cada roca

Y entre cada muro, protegiéndome

De las tribus invasoras.

Pensé en servir al Emperador, en escribir las sagas del imperio,

Pero morí atravesado por una lanza enemiga, no hubo piedra

Para proteger mi cuerpo,

Allí recibiendo pisadas en el polvo,

Como una ofrenda de arroz o una lámpara flotante en la agudeza del río;

Allí donde el fuego revele

Su milagrosa agonía,

Donde una y otra vez

Me despierte esa foránea

Haciéndome muralla en la tierra,

Crisis migratoria en el orbe,

Un gusano de seda armando una invasión

En la astronomía de las hojas.  Yo guerrero ocupante

Abrazado con la forastera invasora

Posando

Sin ser percibidos

Ante el flash de los excursionistas.

 

 

 

 

RENOVACIÓN DE CÉDULA

 

ante las situaciones kafkianas…

 

 

Cada uno se va como puede

unos con el pecho entreabierto,

otros con una sola mano,

unos con la cédula de identidad en el bolsillo.

Roberto Juarroz

 

 

 

Hoy he tenido miedo de mi identidad.

Ha expirado mi cédula.  

No estoy aquí subiendo este piso,

No estoy allá consumiendo esta escalera;

Cada ser con su paso, cada ser con su pose,

Cada uno con sus kilos, en su peso

Donde no haya fuego ante la propia voz,

La propia voz, una revolución, un manuscrito.

 

Hacer filas inmensas

Para renovar tu vejez en la foto. 

Llenar mis datos, volver al nacimiento

Y al dolor parturiento de mi madre. 

Gatear y caminar sobre papeles

Burócratas. 

Una fecha exacta para la entrega, para volver a plasmar

Las huellas, comprobar solicitud

Y dar fe de vida o dar fe de muerte

Como si alguien se despidiera en medio de la luz, al otro lado.

 

Unos se van con su espejo,

Otros se van con su perro,

Otros se van sin su pensión con un sello en la frente,

Otros con su nacionalidad y cédula de extranjería,

Aquellos con una carta rasgada antes de tiempo.

Otros se van sin escribir su mejor obra,

Otros se apresuran a tomar talleres literarios y a dejar anaqueles llenos de letra innecesaria,

Insisten en dejar un libro detrás del árbol o detrás del hijo.

Mejor no se apresuren a nada.

En ese lapso de tiempo, ningún banco o trámite aceptan

De que estás ahí, en ese lapso de la otorgación no existes, mientras

Alguien vive, alguien escribe, alguien rompe papeles, alguien renueva su cédula,

Alguien se equivoca escogiendo a un diputado, a un alcalde, a un presidente,

Alguien asegura que todo ha caducado.

 

 

 

 

 

ARS KAFKIANA

 

 

           Kafka escribe

Y él es un búho
es un búho, «hombre», tatuado en el sobaco

Ted Hughes

 

 

 

 

Es de común consenso

Que los insectos amaron a Kafka, que en todas sus metamorfosis

Las antenas fueron más que las manos de los dioses,

Las patas esos destinos dispuestos a orbitar la tierra,

A ser como nosotros, los rutinarios

Los que nos tatuamos a un Kafka-búho en el sobaco, destinados a una muerte,

a alguna componenda de novela, a una frazada inusitada en la cama.

Pero allí en eso seremos eternos.  El Castillo quedará en América

y K

Vigilará ese arpegio de vida, ese clan que ahora predispone que abandone la casa,

Cuando los tres señores vestidos de negro rentan una pieza

Para abatir los años y rumiar la manzana absurda

Que me arroja a la espalda, la mano piadosa de mi padre.

Ah, Señor, apiádate de esas familias que aman con ternura.

 

 

 

 

 

EL ÁNGEL DEL GHETTO DE VARSOVIA

 

 

«La razón por la cual rescaté a los niños

tiene su origen en mi hogar,

en mi infancia.

Fui educada en la creencia de que una persona

necesitada debe ser ayudada de corazón,

sin mirar su religión o su nacionalidad-“

Irena Sendler

 

 

 

Aún corro junto a ti las grandes distancias que salvaron a los niños.

 

Si te turba una canción, avísame.

Hay muchas historias y narradores hundidos en el mar.

Ayer estuvimos cerca de la muerte, enterrando en el patio las listas

Con los verdaderos nombres debajo de los geranios.

 

Hay bosques de algas y árboles de cortezas azules,

Palomas reencontradas en el cuerpo

O una estrella de David

Que siempre habita en tus ojos, como los leños de la casa.

He encontrado cierta reminiscencia con tus manos

Y con las aves que cruzan febrilmente los cielos de Polonia.

Hay mucha tristeza acumulada bajo las piedras

Mucha nieve que calzar

Después de las paletadas           para ocultar los nuevos árboles.

 

Los niños y niñas se siembran en tu costado y temen dormir.

Porque eran más que las gargantas tibias de los gorriones

Porque eran más que los espartos molidos en las antenas de las mariposas

Porque eran más que las huellas del torbellino serpenteando en el bosque

Porque eran más que el sonido de una palabra verificada en la piedra

Porque eran más que las manos obreras que entraban al connubio de las máquinas,

Pactando su libertad agitada con el óxido.

 

Juntos hacían una red en medio de ese mar

Tan negro

Como un sol andariego que cae en pedazos

Una rosa que se coagula en silencio

Y de ella renace otro manantial

Tan duro como el naufragio de la piedra.

Cabelleras de ángeles yacían cortadas              

Con un olor abstracto

Aguaceros y cabañas drenadas a pique

Venían hacia nuestras noches

Como la luna no nacida,

Como una luciérnaga

Desvelada entre los juncos.

La tierra bramaba y era terrible esconderse-

Había carretas y escenas tan verídicas

Como el odio colectivo en el campo.

 

Tú me abriste la puerta y fui un niño clandestino,

Una costumbre dejada al olvido como una costura

Dejada sobre el diván o sobre el ruedo,

Una falda cantarina de tiempos extraños

En un colmenar adverso.   ¿Dónde se fueron tus cabellos

Habitados por caballos infalibles?

 

Te asiste de féretros,

De cajas viejas,

De empaques de herramientas

O de sacos

Para salvar las semillas del pueblo judío. 

En ti se desbordó el invierno

De toda humanidad,

Flotarás siempre como una hoja de abedul

En la tranquilidad de un lago,

Como un corcel que siempre

Irá bebiendo la luz de las estrellas secretas.

 

 

 

POEMA DE DOLOROSA PRIMAVERA DE LAS HERMANAS DE KAFKA

 

 

Aunque la primavera entra en mi corazón como un dolor,

No me quejo.  Algún día seré bienaventurado.

J.C. Bloem

 

 

-1-

 

 

Nunca he sentido compasión por la primavera.

Las lluvias caen como un fonema gris, como un concierto que han desechado los arpistas,

Puedo tener deseo de abrir una puerta y dejar el corazón colgado como un ramillete de arroz en las fiestas de año nuevo,

Como naranjas oscuras que el tiempo agrieta;

Extrañar a los amigos que aún me llaman

Y que sin embargo siguen habitando mi conciencia

Con una profunda nostalgia como si estuviesen allí apilándose para la confrontación de la esfinge y las arenas.

 

Las hermanas de Kafka me agitan el pañuelo desde las filas de la Shoa

Elli, Valli y Ottla,

Como si atravesara un puente sin pilotes;

Pues ante la traición es mejor a veces levitar en el aire,

Oír el silbato de un tren

Como un espejo que se ha dejado caer en decenios,

Donde no se aparquen los amores pasados

Ni las naves que olfateen la niebla salitrosa del puerto.

 

Me abro un umbral en el vientre donde está nuestra madre y nuestro padre con sus rosas de juventud.  Me apresuro a escribir el libro de los dolorosos y fatigantes momentos.

 

 

-2-

 

 

Hermanas:

 

Yo me he retrasado antes de colocar estas imágenes como el tiempo bosteza el nimbo de su polvo,

Gaviotas ebrias andan en mi conciencia con sus sílabas cortadas

Parecen niñas sin cuerdas vocales que juegan a buscar un plenilunio deletreado

O una falsa gravitación del café, cuando nos volvemos a sentar para recibir una visita

O la charla de un viejo amigo.

Hermanas:

 

Han partido al Holocausto con maletas de piel de conejo, ahí pueden caber la infancia, los miedos, los traumas, las risas en los cumpleaños de los niños, las escenas familiares.   Queda un hueco para rellenar con la fecha y las cualidades de sus muertes: el frío y el hambre penetrando en la boca, la fatiga de los trabajos forzados o la lucidez voltaica de la necesidad, el fusilamiento de sus cuerpos judíos o la aspiración de la exégesis de gas.

 

 

Hermanas:

Ya no puedo con mi obra.  Ya no puedo interpretar una canción.

 

 

 

 

Hermanas:

 

 

No me gusta emborracharme y veo cada infierno en las botellas,

Cada trago ha de ser alguna falsa recompensa o esa timidez de reconocer lo que no se alcanza.

Veo los restos de cenizas en la chimenea y me dan ganas de llorar carbones

De escarbar entre los ladrillos y buscar el materno fuego.

A veces cuesta observar la vida y al amor sobre una mesa de disección,

Abrir los cadáveres del sueño y con un escalpelo ir hurgando en las luminosidades y en las tinieblas

Pesando los órganos y los momentos y quedarse con la ausencia de los muertos.   Errante yo en la sed de los limbos.

 

Hermanas:

 

Hay que aprender a diseccionar lo que viene antes de que venga y sea como un objeto, concreto, contundente.

 

Hermanas:

Liberad a los insectos.

 

Hermanas:

 

Ignorad los disparos, ignorad a los gendarmes.

 

Aquellos extintos pueden convocar a vivir y enseñarnos cómo hacerlo.

 

 

 

Visto 5621 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Junio 2018 04:17
Javier Alvarado

Javier Alvarado- (Santiago de Veraguas 28 de agosto de 1982).  Hizo sus estudios en el colegio Panama School y después obtiene el título de Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá en el año 2005.   Candidato al Master en Bellas Artes en Teatro por la Universidad de Panamá.  Ha dado lecturas de sus poemas en Cuba. Chile, Nicaragua, Costa Rica, México, Inglaterra, Guatemala, El Salvador, Escocia, Colombia, Quebec, Canadá, Argentina y Uruguay; así como también la aparición de sus poemas en varias antologías de Poesía Hispanoamericana.  Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño en los años 2000, 2004, 2007 y 2014.  Premio de Poesía Pablo Neruda 2004 y Premio de Poesía Stella Sierra en el 2007. Poeta residente por la Fundación Cove Park, Escocia, Reino Unido 2009. Mención de Honor del Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2010 con su obra Carta Natal al país de los Locos (Poeta en Escocia). Primer Premio de los X Juegos Florales Belice y Panamá, León Nicaragua con Ojos Parlantes para estaciones de ceguera. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011 en poesía con el libro Balada sin ovejas para un pastor de huesos.  Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua por su libro El mar que me habita. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012 por su libro Viaje Solar de un tren hacia la noche de Matachín.  Finalista del Festival de la Lira (Ecuador) 2013 por su libro Carta Natal al País de los Locos (Poeta en Escocia). En 2014, un jurado conformado por el poeta español y Premio Cervantes, Antonio Gamoneda, el poeta peruano Rodolfo Hinostroza y Julio Pazos de Ecuador, le otorgaron el Premio Medardo Ángel Silva a obra editada por su libro Carta Natal al país de los Locos.  Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá en poesía en el 2015.

 

Obra Publicada  Tiempos de Vida y Muerte (2001) Caminos Errabundos y otras Ciudades (2002); Poemas para caminar bajo un paraguas (2003); Aquí, todo tu cuerpo escrito, 2005, segunda edición 2006; Por  ti no pasa nunca el Tiempo (y otros poemas al espejo) (2005), No me cubre de edad la Primavera (2008), Soy mi Desconocido (2008), Carta Natal al País de los Locos, México (2011), Ojos Parlantes para estaciones de ceguera, Nicaragua (2011),  Balada sin ovejas para un pastor de huesos, (2011), Viaje solar de un tren hacia la noche de Matachín, México (2013), El mar que me habita, Nicaragua (2013), La vida en mi plato de pobre (2015), El libro de tus posesiones (antología-poesía y testimonio) publicada en Chile en el 2015.

 

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