Miércoles, 13 Junio 2018 06:01

Gimnasta / Mònica Martz //

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Gimnasta

Mònica Martz

 

 

 

 

 

 accidente en la viga de equilibrio

 

 

 

revivir una virtud al desgarrarme los músculos

 

al primer salto mortal, mis manos se queman , tienen llagas, pero continúo

la violencia sigue multiplicada en un placer muy vivo

que oxigena mis pulmones

respiro concentrada, aún mi ejercicio no termina

mis cuerdas vocales listas para jurar el último grito

 

me distraigo y volteo a las gradas

ahí estas sentado, vestido de negro, haciendo una caverna con tus ojos, mirándome

agitas tu mano de un lado a otro con energía.

 

pierdo la concentración, mi corazón late tan fuerte

que la likra de mi payasito se desgarra y de ahí ,se escapa el gorrión que vivía en mi pecho

 

los músculos que concurren al acto respiratorio flaquean, y caigo de la viga, mis tendones se relajan al fin 

 

tú, el público y los jueces se levantan

he dejado de respirar

hasta la célula mas insignificante sabe que lo hago intencionalmente

siento mis parpados transparentes

yo misma me he privado de respirar

sollozos, gente quiere reparar aquella caída

el domo de aquel gimnasio, es un arma de dolor.

 

 

mujer reloj

 

 

 

 

¿qué es mi cuerpo?

un mar siempre seducido por la tempestad

un surco profundo donde poco a poco germina mi fuerza

una tina donde me baño inocente

 

un reloj donde marco la hora levantando y moviendo los brazos de un lado a otro, de arriba abajo, mi cabeza de un lado a otro, tic tac.

 

un espectro que al caminar suaviza el concreto de las avenidas

 

mi cuerpo se dejó aplastar, para quien apaga el fuego.

y aplastada, a golpe de cráneo, incubé la noche mas bella

aún con ojos sin esperanza

con un anzuelo a la neblina, flotaron mis ojos sin temor

mi cuerpo entró entro en mi corazón por sorpresa.

 

 

 

 

 

telequinesis

 

 

 

 

 

alzo en mi mano tu calle

el empedrado, las lámparas, a los vecinos pálidos que corren por ahí

 

debajo del asfalto esta el cuerpo de tu padre, algunos de tus gatos que murieron y que tu enterraste ahí

me hablan; me dicen : señora antigua

 

los pájaros los han visto también

el subsuelo está lleno de paja , de ramas desnudas

ahí viven los fantasmas que habitan tu casa

los he liberado

 

los pájaros, los gatos, tu padre y yo

 

un profundo desastre

se mezclan vivos con muertos, y muertos con muertos que creen que están vivos

 

una ardilla remueve las cenizas

yo informo a todos de la realidad

aun sigo sosteniendo la calle con mi mano

¡la tierra se ha nutrido!; grito.

 

todos depositan su fatiga aquí

su pena de estar vivos

dejo caer la calle

y el sol la mira

el sol azul.

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Mònica Martz

Mónica Martínez M (México D.F. 1974)

 

La poesía de Mónica tiene como base la propia experiencia y la atemporalidad de los sentidos. El mundo onírico, las noches oscuras y los recuerdos  de la infancia como imágenes repetitivas que forman una especia de mantra u oración

Su deseo es que qué las imágenes alcancen a documentar en  su trabajo los que existencialmente vive una conciencia o una alma en constante búsqueda..

Observadora del silencio y  de las cosas más íntimas y nostálgicas de la naturaleza.

 

En este momento dirige un proyecto de poesía sonora en el que se acompaña la poesía con atmósferas musicales colaborando con diferentes músicos y artistas sonoros. En el se experimentan los alcances de la memoria emocional que evoca  a la música como una entidad viva que la ha acompañado desde la infancia.

 

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