Martes, 18 Septiembre 2018 00:25

EL CHISME

Escrito por Jean-Claude Goiri
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El chisme

Jean-Claude Goiri

 

 

Sácatelo de los ojos, lo muerto. Porque aquí es vida. Solamente vida. La vida entra por los ojos o las orejas o los dedos. De nada sirve el corazón. Los que no tienen viven como tú. De sobra lo sabes. Aquí no hace daño nada. Pues lo que pasó es que un día me dije que ya bastaba de llorar. Seco como un palillo estaba. Me quebraban al soplarme. En mil palillos me quebraron. Así soy multitud. En cada palabra. Negra como la noche. El fuego en los ojos. Porque el fuego se ve de noche. Solamente de noche. El sol lo esconde todo. Nos deja ciegos. Cuando yo nací, el sol escondía el mundo. Así que no vi nada del mundo. Y mis padres tampoco. Sobre todo mi padre. Ciego como estaba, la única cosa que vio fue mi chisme. Tuvo dos hijas y ya bastaba de hijas. Quería un hijo con un chisme como el suyo. Porque para ser hojalatero hay que tener un chisme de hojalatero y el mío era como Dios manda. Alegría mi padre. No me cogió en sus brazos porque no quería quebrarme porque necesitaba un hojalatero con chisme. Me enseñó a andar. A hablar. A comer como él. Y todo lo hizo con alegría. Alegría tambien cuando me enseñó a pasar el tiempo en la huerta. A desherbar. A binar. A plantar. A quemar las hierbas. A transbordar la tierra en la carretilla. El oficio de hojalatero con chisme me lo enseñó un poco más tarde. Cuando supe matar un pollo. Y verle correr sin cabeza. Justo depués de verle matar a los gatitos. Hay que tener un chisme cojonudo para hacer eso. Y para verlo también.

Entonces, solamente entonces, me enseñó a arreglar el taller. De alegría estaba hecho el hojalatero con chisme. Entré por la primera vez en el taller con el pie izquierdo, mi chisme de hijo de hojalatero y mis mejillas de cinco años. Empezamos a jugar arreglando los tubos y los pernos y martillos y …Y seguimos limpiando y limpiando y … Y todos los días jugábabamos así. Limpiando y organizando. Organizar las cosas hasta que…

Hasta que harto de jugar, salí del taller con el pie izquierdo, mi chisme de poeta y mis brazos de diecinueve años hasta que…

Hasta que tuve mi primera hija. Ella me enseñó lo que es jugar. Y trabajé para jugar lo mejor posible

 

Voz, vos…

Yo soy la que nunca se calla

Porque tambien empalabro tus sueños

La luz no me sirve de nada

Para andar como quiero en ellos.

 

 

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