Jueves, 30 Enero 2020 00:56

LA TORMENTA INSISTENTE Acerca del número 2 de Humo Sólido / por Cristian Galicia /

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LA TORMENTA INSISTENTE

Acerca del número 2 de Humo Sólido

por Cristian Galicia

 

Un rostro atormentado, desahuciado, viene a ser el acceso a la hoja de poesía "Humo Sólido" en este segundo número de su segunda época. El trazo de la gubia es un presagio de lo que ya estaba dentro de aquella criatura desesperanzada. Las líneas que construyen brazos, pecho, rostro, todas esas líneas son un aguacero sólido, macizo, lluvia densa que da forma a los sentimientos de lo oscuro. "Cefalea y yo", grabado del artista Rubén Galván, da noticia de lo que se aproxima, de lo que ya habita dentro, pero no ha comparecido ante la luz y quizás apenas pueda hacerlo. Las manos que tratan de consolar la propia cabeza, con los dedos entreabiertos son el resultado de una acción que no tendrá frutos, una acción para calmar la cefalea, acción de la cual tanto la cefalea como la vida misma se ríen. Buscamos el consuelo, a veces sin alternativa. Nos llevamos las manos a la cabeza, a sabiendas de que eso nada podrá contra ese específico padecimiento, contra la desesperación o contra la tristeza. La madera misma sobre la que se ha plasmado esta experiencia hace lo suyo, acompaña al artista y le sugiere cosas, le susurra la voz de los materiales, acto místico en el cual, como siempre, no es sólo el artista es el que habla a través de los medios. Las burbujas que se hallan en la cima del grabado nos aproximan a un mundo enrarecido, bien pueden ser la imagen del dolor, de la orfandad, el rostro de los sueños, bien pueden ser un fondo espacial. "Cefalea y yo", es un umbral, una trampa, una puerta, y nosotros al fin la cruzamos.

Si damos la vuelta a la hoja y aceptamos la invitación del grabado, nos topamos con la obra de Greta Rivara Kamaji. Estamos ya templados, o al menos avisados, para el difícil recorrido que siete breves poemas nos presentan por delante. Cada poema recorre el trayecto de la noticia, de la elegía y de la resignación obligada. ¿Quién da noticia de la pérdida que atravesamos en nuestra soledad más propia? Acaso uno mismo. Un canto reiterativo es el que escucha/enuncia Greta Rivara en estos poemas, y ella simplemente da cuenta de ese canto, hasta donde puede, hasta donde le permite el lenguaje, que casi nunca alcanza ante todos los acontecimientos, sobre todo cuando la existencia se nos planta de frente y tenemos que asumirla. La muerte de la madre, la muerte de los hijos, la muerte de los hermanos, la muerte de las mascotas, es una de las formas en que la vida por fin se hace evidente y nos recuerda qué tan olvidada estaba para nosotros, qué tan habituados estábamos a lo cotidiano.

En el libro "Orfandad", de la misma autora, la muerte es también el motivo de sus palabras. Tarea difícil para la poeta, habitar el territorio de la muerte, morar en la habitación de al lado y escuchar todos los días el viento del pasar del tiempo. Y aunque desde las primeras páginas de Orfandad, un lector superficial podría sentir que ya se dijo todo o se agotaron los recursos, cosa extraña y por demás equivocada sería opinar eso, pues equivaldría a decir que con el primer llanto de una pérdida se agotó la pérdida. El duelo, la nostalgia, el abandono acontecen siempre día tras día, y no se agotan. Una vez tras otra vienen el vacío en el centro del estómago, los dolores de cabeza, la flaqueza en piernas y manos; nunca se agotan. De esta manera, la obra reciente de Greta Rivara tiende a ser una incesante reiteración de eso siempre nuevo: un recordatorio de la muerte que libera nuestros días de su difuminación en lo cotidiano. Estos poemas nos acompañan en la pérdida, pero también nos recuerdan que todos somos seres próximos, muy próximos, a morir. Entre la elegía y el réquiem, la poeta reitera figuras y adjetivos una y otra vez porque así sincera su corazón, y nos demuestra además dos cosas: primero, que el poeta enfrenta su propia sustancia en la muerte de los otros, y que él como nadie se viene abajo con tales acontecimientos, ya por el dolor mismo, ya por el hecho de que su oficio con las palabras revela su mediocridad ante la “poesía encriptada de la naturaleza”, como diría Schelling, por lo que acá la poeta inclina la cabeza, pero no guarda silencio ante los gritos agonizantes del alma que se enfrenta a un mundo sin aquello que acaba de perder. Y segundo, la pérdida del valor de la palabra, de su carácter poiético, es decir, de su carácter creador de mundo. Greta reitera los vocablos, además, porque ¿cómo podría decirse más fácil y de una sola vez eso que se siente? Horror. Pánico. Orfandad. Desgarro. Sin embargo, siempre afecta la inmensidad de esas palabras que intentan vanamente nombrar algo tan innombrable. Así una figura recurrente de esta obra es la negación, fenómeno contradictorio si caemos en cuenta que alguien que habita tan de cerca el tema de la muerte todavía piensa en su negación. Para nada es así. Esta figura es más bien la constancia del minúsculo poder de la razón; la prueba de que la ola gigante, la tormenta implacable, el desierto infinito de la experiencia propia, de la subjetividad afectiva, nos rapta y nos coloca frente a nosotros mismos. Así lo dice Rivara al ser que ha muerto: “Olvidaste darme /el mapa que cruza este desastre, / devastación que arrolla/ fuerza de la desolación/ la de mi alma.”

Este reciente número de "Humo Sólido", entonces, es un número urgente, un aviso de que la obra artística conmueve y acompaña. Mediante el trabajo de sus creadores, esta hoja toca nuestra sucia ventana y nos recuerda el paso del tiempo. Muerte, enfermedad y angustia se evidencian y nos hacen comparecer, preguntarnos por lo que hacemos. Hay aquí una fuerte carga de sentimientos, que lo mismo puede conmover al que lo lea en la universidad, que a quien lo lea en cualquier transporte de camino a casa, así sea con pocas ganas ya de leer nada. Un número que ofrece además versos directos, figuras contundentes, trazos como hechos innegables, expresión que no deja dudas. Toda esa luz, esa claridad, toda esa fácil comprensión para transitar territorios oscuros. La distribución de la hoja es gratuita, búsquenla o por aquí se las dejamos; les toca continuar por este camino poético-gráfico a ustedes solos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 3315 veces Modificado por última vez en Viernes, 07 Febrero 2020 04:14
Cristian Galicia

Cristian Galicia

 

Cristian Galicia (Ciudad de México, 1997). Poeta y creador audiovisual. Forma parte de la coordinación editorial de Humo Sólido. Ha publicado para medios digitales e impresos. Aparece en las antologías: Sobre la brecha, Pétalo de hierro, Las voces de los Faunos y Se derrama la fuente. Ha participado en foros como la Feria Internacional del Libro (FIL) Zócalo, FIL Minería, FIL Guadalajara, Fiesta del Libro y la Rosa, y Foro Internacional de Narración Oral y Poesía en Voz Alta (Casa del Lago). Fue miembro del Proyecto Focus, patrocinado por el Museo Tamayo y el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego. Ha dirigido los cortometrajes: Punto de quiebre, La vuelta del tiempo, Ruta (Sabores/colores) y Mere (Mujeres en Chimalhuacán).

 

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