MIGUEL TONHATIU ORTEGA

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

 

 

 

 

SUEÑO CON CABALLOS BLANCOS

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

 

                                  A Brenda Aguilar

 

 

 

Hoy hubo algún muerto, quizá dos o tres.

Formas ancestrales que aún no tienen nombre.

Vienes de un sitio desconocido.

Tu naricilla fina de niña, tu forma extraña de conocer el mundo.

La playa.

Existen pocas cosas debajo de la luz:

algunos espejos exilian las sombras,

las llamas vacilantes por el viento, alguna efigie corriendo

en una intensa búsqueda, algun brillo instantáneo;

caballos blancos a trote e imágenes de cúpulas como

lunas ancestrales

y perdidas.

Hoy hubo algún muerto, seguramente. Sin los espejos llameantes,

ni silencios,

sólo la luz afilada de una luna parecida a [ti.

Sólo falta tu naricilla de niña.

 

 

 

MALA ENTRAÑA

 

El espasmo y el grito sólo son formas del malestar interior,

los sabios antiguos decían: lo que es arriba es abajo,

el mundo ha dado un vuelco lo que es adentro es afuera.

El campo abierto, el cielo de la ciudad, los hombres como fantasmas

pierden el rostro: el humo es cegador.

La mujer del cuadro espera su amante.

Hay un dolor interno: todo reposa en el vientre.

 

 

 

PERFIL DE ROCA

 

Algunas veces los dioses esconden

en la materia inerte,

otras, cuando la suerte vuelve su faz, pueden esconderse

en los sueños.

Unas formas extraordinarias atrapan la materia 

en un acto onírico, 

la forma de la greca,

el sonido hacen un viento interno indescifrable.

 

 

 

Los 43 poetas Ayotzinapa:

Los ecos de la inteligencia muerta

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

 

En un artículo publicado el 24 de octubre de 2014, Juan Villoro escribe que la violencia en Guerrero por lo menos tiene desde 1959. Época en que gobernaba Raúl Caballero Aburto (uno de los principales caiques de la región). Dos asesinatos se toman como punto de partida, uno el de Isabel Durán y, otro, de Roberto Bello Serna, ambos líderes campesinos.

En este artículo, “Matar maestros” Villoro denuncia la acción concreta que la fuerza ejerce sobre la inteligencia divergente; a su vez, esta reflexión nos lleva al papel histórico que ha ejercido la fuerza bruta contra la inteligencia, por el simple motivo de ser parte de la disidencia. Villoro, también, hace una revisión de los antecedentes de la lucha armada que llevaron a cabo dos maestros ejemplares: Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, todo alrededor del escenario de los años sesenta.

El final del artículo resulta conmovedor y es un golpe certero que un intelectual asesta a la estructura política mexicana en el ámbito de su proceder, cito: “Matar maestros significa matar el futuro. Guerrero es el paraíso envenenado donde la esperanza brota para ser aniquilada.”

No sólo es un grito de defensa sino una puerta por donde ha cruzado hacia la opinión pública que a partir de ese momento se ha volcado en favor de la legítima petición de los padres de los desaparecidos, después de la masacre del 26 de septiembre del 2014, donde la primer imagen, lamentablemente, deliberada de la muerte y la crueldad, la vivimos en la fotografía de J. C. Mondragón.

En una nota posterior, 2 de octubre del 2014, La jornada publica: “La espantosa imagen de un muchacho sin cara ha circulado profusamente en las redes sociales. Hoy, los normalistas de Iguala, marchan de nuevo y cargan con ellos una manta con la fotografía de Julio César Mondragón con una mujer y un recién nacido.” Termina con una frase que provoca el estremecimiento al establecer un contraste: “Era un muchacho blanco con rostro amable”; quizá nos indica la verdadera forma en que deberíamos recordarlo.

Por otro lado, se sabe por las crónicas de sus compañeros que Julio César corrió para resguardarse y se separó del grupo. También, en la misma nota de Animal Político (5/11/2014), se hace mención acerca del odio y el rencor con el cual fue tratado por sus captores, no importando su indefensión.

La fuerza siempre intenta dominar a la inteligencia; le teme.

En Guerrero, escenarios como éste se han repetido en municipios como Iguala donde fue provocada la masacre; Tixtla en el proceso electoral; Tlapa por el tema político y la desigualdad y en Chilpancingo, donde quemaron una camioneta justamente por una protesta pública.

Por ello, para luchar contra esa fuerza desmedida, para hacer patente que la inteligencia es superior al odio de cualquier especie y al rencor destructivo, la memoria de un joven como Julio César Mondragón debe pervivir, el futuro maestro con el rostro de todos, descarnado como lo estamos ahora nosotros vivos.

Cito nuevamente: “Matar maestros es matar el futuro”.

La inteligencia es peligrosa sí, porque no diluye fácilmente las huellas del pasado, la violencia de la estupidez con poder, por ejemplo.

Junio 2015

 

Lunes, 30 Enero 2017 05:34

TARDOR (inédito)

 

TARDOR

inédito

 

urfa[1]

A Joan Valent

Cuando el sonido gira en el cielo

o una piedra espera en la playa.

El golpe interminable es también el canto,

las gaviotas hacen ruido al cazar un pez,

el pez infame puede ser un piano cerca de la costa:

“Volverás a estas tierras, hijo mío,

volverás a comer carne del mar,

forma vital en la sal de pez;

volverás cuando la marea lo indique”.

No hay porqué dar vuelta al rostro,

la tierra seca aún posee manchones,

cierto rojo infame del crepúsculo,

lo carmesí del suelo calloso y servil:

la huida, tu tema final, la huida.

Padre del padre, mujer que reza,

armas por todos los resquicios,

hemos sido sitiados:

“el niño toca el violín y las bombas azotan fuera”.

Él hace una oración con el llanto de las cuerdas

un instrumento desconocido reduce la memoria

y la metralla anticipa el aire claro

 o el sol sobre la sal de arena.

Los ruidos de un arma de repetición

y el niño toca aún el violín.

Volverá el mar, ya lo dije,

Como un cielo claro sin nubarrones

cruzará con lentitud mi frente.

El cielo ha labrado un ruido,

ese sonido es un secreto

que vomitaron algunos ángeles sobre la playa;

permitieron que el hombre

supure un olor a flores en la herida

escucha…

El cielo espera sobre la costa

un cardumen se revela,

la música ha tocado la tierra.

“Has vuelto, hijo; éste es tu país”.

En la arena, han escrito los ojos de los asesinos

algunos nombres de las víctimas

y olvidamos sepultarlos por miedo a la metralla.

¿Recuerdas?

Niño, no te detengas,

toca el violín para siempre.

provincias sin mar

Cierta perfección te trajo aquí,

vuelve el rostro,

ocupa el horror del destino,

sobria tempestad.

Busca, busca,

lo que nadie —blanco,

en la canción de sol—,

busca aunque nada encuentres.

Algunos seres citadinos

miran al cielo claro:

son ciertas las provincias sin mar.

Nuestra gran mentira

ya se descubre en una joya

que aún mantiene el vigor

por la suavidad que refleja ante el sol.

Esto es sólo un simple lago cenagoso,

un valle claro sin amor,

los rojos habitantes sonríen.

No hubo amor,

no hubo amor a tiempo.

Cierta perfección inesperada

fue para este sitio.

brezo

A Mariana Salinas

Aquí termina la historia

Tomas Tranströmer

Han abierto la calle

donde todos los días

dirijo mis pasos al café.

El brezo de la pipa

se pudre en ceniza,

ya ha sido abandonado

por ella:

—No tardes—.

También espero el final,

el ojo del sol que se doblega

sobre su piel pecosa y clara.

Sonrío porque sabe ella

que esta mueca

se ha perdido entre sombras.

La calle sigue abierta,

la máquina hace ruido

suficiente

para no escuchar a la mujer.

Imagino lo que dirá,

la angustia

al mirar el concreto destrozado,

la cara de abandono

y la pipa negra de hollín.

Sólo distingo su sonrisa,

el resto morirá en la memoria

de mi retina.

No habrá una divinidad

que pueda con ese recuerdo:

lo sagrado no permanece un segundo

pero se escribe en el eco de la nada.

Y ella dejará de sonreír,

lo sé, no hay lágrimas.

filme

Al comenzar la cinta, la escena del cazador furtivo, los árboles en el follaje blanco del filme. La gabardina, la furia, “ustedes que no han sentido esa máscara”, decía el hombre y miraba la pantalla; no perdía por ningún territorio la pista del paisaje: llovía, eso es cierto.

La mujer dijo: “había sol”.

Luego: “¡Qué bien!”

Quién no conoce a los hombres piensa que todo está hecho de una vez y para siempre. El solo acto, puede dispensarse, ha perpetuado las sombras, el saber del abeto como una muestra de la historia, sobre los hombres, sobre cada hoja de los libros sedientos.

“He aquí que la frase delibera su propio silencio”.

Y cuando resultó suficiente, cuando la frivolidad para apresar el tiempo, con la trampa de las palabras amables; revelando la breve intención del sol cuando olvida el color de la luz. La ventana abierta, el busto del alce como trofeo de caza, el dintel, las flores del macillo que desaparece de la escena a mediodía; un sillón Luis XV, a un costado de la entrada de la choza, el piso blanco y negro, en tonos de sepia.

¿Cómo lo reconocí? Existe una cortesía sospechosa entre ellos.

II

Respeta mi silencio inmune: “Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hombre”.

Habría que aprender a escapar de la claridad sin ir demasiado lejos, se debe huir de la trama, de escapar preparado ante el silencio.

La caza del animal más ágil, el menos fuerte, el más audaz. El cazador furtivo que no suelo ser yo; resulta la negación del antagonista. La prohibición por menoscabo de su nombre: “Nadie puede mencionarlo, nadie”.

En ese instante, ya dentro del filme, fue suficiente tratar de atrapar el tiempo con la fuerza de esas palabras amables que habían desaparecido paulatinamente: el filme en blanco y negro no era ya el objeto perfecto, la proyección terminaba, los hombres desaparecían y las reglas de vuelta a la realidad se habían extinguido por el odio lento del espectador.

La sala se iluminó y la gente abandonó del lugar.

Yo esperé hasta que la luz renaciera, también.


[1] Sanliurfa o Urfa: ciudad de Turquía ocupada por los nacionalistas y que orillaron el desplazamiento de armenios de la zona de guerra.  Ara Milikian, de origen armenio, tuvo que aprender en refugios antiaéreos a tocar el violín durante la guerra civil libanesa (los llamados bombardeos de Beirut); la composición del tema “Urfa”, realizada por Joan Valent y Ara Milikian, evoca la nostalgia por la tierra perdida. Sobra decir que la composición inspiró el poema.

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