José N. Méndez

José N. Méndez

Nombre: José N. Méndez

Lugar de nacimiento: México D.F

Fecha de Nacimiento: 1 de agosto de 1986 Egresado de los talleres de crónica “Historia oral y memoria colectiva” y de creación literaria “El lenguaje de la posibilidad”. Ha colaborado de forma activa en eventos culturales de Azcapotzalco y Tlalnepantla..Algunos de sus trabajos han sido publicados en medios digitales e impresos de México, Argentina, España y Perú. Fue miembro del consejo editorial de Ediciones Canapé y Ediciones Alacarta.

Reconocimientos

Mención honorífica en el V Certamen memoria de poesía María Pilar Escalera Martínez (2012).

Mención honorífica en el VI Certamen memoria de poesía María Pilar Escalera Martínez (2013).

 

 

 

 

DIVAGACIÓN DE MADRUGADA

José N. Méndez

 

 

 

El líquido que en el cristal deambula

o el hálito

desde la punta del cabello, nacido

hasta la médula

cuando es trigo

en plena cadencia

de aire gélido.

 

Desde el iris

piedra golpeteada

por la divergencia

del riachuelo

hasta lo que, sin letras,

ni estructura

ni una variable

ni una condición

ni entendimiento

ni alcances

ni un algo

que alcance a definirse.

 

Este es el tránsito

tras un oleaje

que desconoce su flujo.

 

Y ese líquido

hundido

puede amanecer

incendio

amanecer vendaval

amanecer gota o

fragmento de luz

que una luz más grande, nutre…

 

Es la hendidura

en que la psique hace piruetas

y de algún modo

la despoja

y la vuelve

sin más pregunta de por medio

ni la forma de expresarlo

y el roce justo

donde no alcanzó a posarse una caricia

es bóveda celeste

o polvo de Antares

en la punta del índice.

 

 

TE DIRÁN QUE ERES NADIE

José N. Méndez

 

 

Como la hoja que se deja llevar por la caricia del lago,
el viento lleva trozos de tu aroma; partícula de lo inimaginable,
máxima concentración de estrellas y combinación de todo lo mejor
de cada una de las civilizaciones;
pero que un día ya dejó de reconocerse a sí mismo.

Es que nos han dejado diseminados los obstáculos
al más puro arte de la guerra
y disfrazaron de “prudencia” el hecho de que tu lengua/león fuera domesticada,
no sabiendo que tarde o temprano todo rugido se eleva
desde tu cama, desde tu silla de ruedas,

desde tu visión herida,
desde tu columna fracturada,

desde la cicatriz con la que naciste y has estado maldiciendo,
créeme; al necio se le agotarán las opciones y deberá escuchar.

Entonces las dudas estallan mientras a la noche

le arrojas semillas/lágrima…

¿Quién dijo que sus alas no son lo bastante fuertes

o que el disparo de flor/vida no llega o el fénix/amor vuela tan alto

que no hay posibilidad de que puedas tocarlo?.

Y si de la oscuridad nace el quebranto,

hablaré de las luciérnagas;
esas que un día se quedaron a vivir en mi casa

para jamás emprender la retirada;
llegarán hasta cada una de las puertas que las requieran
y sus historias serán historia dentro de una historia escrita
a pura honestidad, esa de la que todos estamos sedientos.

Ahí donde la umbra es Kraken arrastrando la embarcación al fondo,
sábete antorcha cuyo fulgor habrá de despertar a otras,
con esa incandescencia de palabra exacta, abrazos en el momento justo

y lealtad inquebrantable.

Pero antes del vuelo del águila hacia horizontes más lejanos;
esta deberá reconocerse a sí misma
y comprender que todo cuanto le fue dado
ha de cumplir una función; no, no sé cuál sea la tuya
y ni siquiera conozco la mía,
ahí, desde lo incierto
es donde imagino
que nace la belleza del vuelo.

Querido, Querida:

Sábete quizás grano de polvo
en medio de inmensa playa,
playa en la que habrá instantes que te sientas el más solitario de todos,
pero si tan sólo uno de sus hijos le fuese arrebatado
entonces no habrá tierra que alcance para recibir todas sus lágrimas.

Ya sé que a punta de golpe y palabra te hirieron,
que has sido subestimado,
que has sido ignorado,
que has sido despreciado,

que has dado tiempo

a quien sólo quería saber la hora,
que entregaste un corazón hermoso
y te lo han devuelto hecho trizas,
que el daño nubló todo sentido…

Lo sé, lo sé…

Te dijeron que eres un subnormal,
un defecto,
un impuro,
un exiliado,
un extraño,
un estúpido,
un incapaz,
algo que no debió haber sucedido.

Y te preguntas qué clase de mundo
le hace esto a uno de los suyos.

Querido, Querida:

Eres un enigma,
no podrás ser descifrado
y aquel que jamás aprendió a usar sus alas,
suele tenerle miedo a lo que no entiende.

Sí, te dirán que eres nadie…

Y eso lo sé porque me fue dicho.

Entonces me senté cerca de la fogata
y estuve escuchando a los sabios,
me contaron que “Nadie” cegó a los ciclopes,
que “Nadie” derrotó a monstruos colosales,
que “Nadie” engañó a las sirenas,
que “Nadie” se carcajeó de la mala suerte,
y que “Nadie” regresó triunfante a su reino
para reclamar todo aquello

que desearon quitarle.

Pero no vas tornarte como los violentos,
no vomitarás el veneno
y no lograrás que el imprudente
contemple lo que tú consideras prosperidad, no;
ellos sabrán de arrancar
y tomar por la fuerza todo fruto
sin comprender el esfuerzo del árbol

y no valdrá la pena desgastarse;

tu palabra es joya que no deberá terminar

en el hocico de los cerdos.


Que triste estará en ellos
ese ojo que contempla más allá
de lo que otros consideran un límite,
pues permanecerá sin abrirse.

Sí, te dirán que eres nadie
pero siéntate a mi lado,

mira la danza de los resplandores
y déjame contarte un secreto:

Ulises, rey de Ítaca, también era “Nadie”.

 

 

 

BREVES FICCIONES PARA NOCHES LLUVIOSAS

José N. Méndez

 

 

 

ODISEA

 

El sudor frío que recorría el rostro de Ulises hablaba mejor que cualquier discurso que el rey de Ítaca hubiera podido pronunciar alguna vez; pero a la guerra no le importa la retórica, el cíclope avanzó con decisión hacia él, dispuesto a terminar con todo de un solo golpe…

 

Ítaca FC perdió el campeonato de la Liga Helénica 5 – 4 en tanda de penales ante el Deportivo Cíclopes y Ulises “El Rey” Ruiz, su portero y capitán: no pudo hacer nada para evitarlo.

 

 

 

AL MISMO TIEMPO

 

“Antes que nada, quiero pedirte perdón por lo que vas a ver, sé que últimamente has estado luchando contra la diabetes y no era mi intención que precisamente tú descubrieras el resultado de mi angustia y la escopeta en mi boca, pero ya no sabía a quién más recurrir.

 

Te estarás imaginando que soy el único culpable y yo también lo creo; hubo días en los que casi logré convencerme de que amar no puede doler tanto como a mí comenzó a dolerme; luego vino el despido, ella yéndose a trabajar, que ganara más y más dinero, los golpes, las humillaciones, la burla de las autoridades, la teoría de que yo pude auto lesionarme, una demanda de acoso cuando lo único que yo quería era justicia y después; cuando menos te lo esperas, ya eres un verdugo.

 

Se lo habría dado todo, pero desde un principio le dije que no iba a admitir una infidelidad, no, no iba a ser como esa última vez.

 

¿Sabes? A veces me dolía el ojo izquierdo, como si nunca hubiera estado caminando rumbo a la Plaza Dealey, como si nunca la hubiera visto acercarse a mí con una tranquilidad que daba miedo, como si nunca me hubiera arrojado ácido al rostro al mismo tiempo que una bala entraba en el cráneo de Kennedy, como si nunca hubiera terminado de joderme la vida más de lo que ya lo había hecho.

 

Ten una vida feliz, amigo y gracias por todo.

 

Sebastián.

 

 

 

 

FRAUDE

 

Se asomó brevemente a la sala, tratando de no ser descubierto y confirmó sus sospechas, ahora no le quedaba ninguna duda al respecto.

 

Pero a pesar de atestiguar el fraude, decidió callar; Juanito sabía lo importante que eran estas fiestas para su padre y no iba a arrebatarle la ilusión de creer que es Santa Claus.

 

SUEÑO

 

A veces el osezno se despierta sobresaltado, llora, busca a su madre y no la encuentra.

 

Papá Oso lo abraza hasta que el cansancio y la tristeza lo vencen y vuelve a dormirse; quisiera que pudiera dormir de corrido, quisiera no seguir escuchando en su cabeza el ruido de los disparos ni ver cómo se llevan a su pareja, quisiera que fuera cierto lo que a él le decía su padre:

 

  • No cachorro, los hombres no existen.

 

Viernes, 25 Mayo 2018 05:27

TEOREMA José N. Méndez

 

 

TEOREMA

 

José N. Méndez

 

 

Y de tantas veces

elevado a la misma potencia,

tu alma dividida

y tu dignidad quitada;

maldito por nadie mas que por sí mismo

aquel que no escucha.

 

Al final fuiste insuficiente;

Sembradío de la caricia inquieta.

 

Tal vez es la fuga de ese silencio

en el ojo del gato

y una murmuración

extraviada en los cobertores del hotel

o el vacío y el silencio

apareándose y eyaculando distancias

justo donde era menos probable

que algo tan parecido a un adiós

y que no termina de serlo: emergiera

o tal vez uno se repite varias veces

que el adiós no lo es

y se traga su propia mentira

y por un rato le sabe bien,

no hay una incógnita qué despejar

y no se involucran los más antiguos sabios.

 

Entonces no existe…

Sí, es eso: no existe ni silencio, ni gato, ni semen en la sábana

ni llanto, ni labio pariendo sangre

y quizás ni tú ni yo estemos aquí

pronunciando lo que ya sabemos que duele, Raziel.

 

Porque después de todo no fue un adiós

ni parecía serlo

entonces no hay incógnita

ni variable

y se anulan las fuerzas

y las leyes

y las más antiguas ciencias

y ningún verbo punzante puede ser disparado

en pleno paseo por la Alameda

a las tantas de la mañana.

 

 

 

 

ESTALLIDO Y REGERENACIÓN

José N. Méndez

 

 

A veces ocurre

que tu casa deja de serlo

la humedad

en la arena del hormiguero

todavía tiene la sangre de mi tío

y un montón de estiércol de los

cerraron los ojos.

Se olvida

el libro de leyendas,

el sueño de ser futbolista,

las primeras letras,

se olvidó lo que se juró no olvidar;

se jura

y se rompe.

No lo sabes,

es mejor que no sepas

que el karma estuvo vomitando cruces.

Y llueve

y pongo mi dedo en la llaga del mundo

o eso creo

o eso me han repetido

porque no estoy aquí para escupir en su rostro:

yo no soy el vientre de tu madre,

yo no soy la sabiduría de tu abuela,

yo no soy la fortaleza de tu abuelo,

yo no sé nada, a la medianoche, la razón es una utopía

pero quiero que me ayudes a ser tu tío.

Yo pronuncio tu nombre: Fernanda o Ángel que duerme con una sonrisa.

 

 

 

 

 

 

ESTALLIDO Y REGERENACIÓN

José N. Méndez

 

A veces ocurre

que tu casa deja de serlo

la humedad

en la arena del hormiguero

todavía tiene la sangre de mi tío

y un montón de estiércol de los

cerraron los ojos.

Se olvida

el libro de leyendas,

el sueño de ser futbolista,

las primeras letras,

se olvidó lo que se juró no olvidar;

se jura

y se rompe.

No lo sabes,

es mejor que no sepas

que el karma estuvo vomitando cruces.

Y llueve

y pongo mi dedo en la llaga del mundo

o eso creo

o eso me han repetido

porque no estoy aquí para escupir en su rostro:

yo no soy el vientre de tu madre,

yo no soy la sabiduría de tu abuela,

yo no soy la fortaleza de tu abuelo,

yo no sé nada, a la medianoche, la razón es una utopía

pero quiero que me ayudes a ser tu tío.

Yo pronuncio tu nombre: Fernanda o Ángel que duerme con una sonrisa.

 

 

 

MARINAS ABSTRACCIONES

 José N. Méndez

 

 

Atardece

 

Somos los hombres una leyenda
en la que el tiempo no cree;
por eso se va rápido.

O pueden detenerse la rotación y traslación

para ver a un sol morir

entre tanta negrura de tu pelo.

 

 

Nublado

 

Un pájaro gris-suciedad de refracción

en una luz,
que ese día
no quiso lavarse la cara.

Llovizna

 

 

Tú: final de la penumbra,
jinete 
en la columna vertebral de esta carne
o mariposa
de labio pateando mi mejilla: mientras afuera sigue lloviendo.

 

Fragmento del poemario DOBLE FILO (Dipsomanía Poética, México; 2017)

 

Invitados en línea

Hay 5554 invitados y ningún miembro en línea