MIRIAM MANCINI

MIRIAM MANCINI

Miriam  Miriam Mancini, oriunda de Buenos Aires, Argentina. Estudió psicología en la Uba, artes visuales y literatura. Escritora y poeta. Ganó certámenes de poesía en Argentina, de la editorial Ser y Dunken, participó de tres antologías de la editorial Dunken, presentadas en la Fil Argentina,es miembro de la primer plataforma colectiva argentina de poetas de la mencionada editorial, declarada de interés cultural por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Participa del grupo poético Pangea, cuya antología fue editada en México y presentada en la Fil en México. Con la editorial mexicana Dipsomania poética publicó la plaquette La premura de las rosas, presentada en diferentes eventos literarios en Mexico, su nueva plaquette De desmorirse hasta nacer, fue editada actualmente con la misma editorial. Su primer libro Irremediable en Argentina, se halla asimismo en edición.

 

 

 

 

MIRIAM MANCINI

Traduction par Miguel Ángel Real

MANIFESTE SEULEMENT

 

 

 

“la coutume nous tisse une toile d'araignée sur les pupilles”

O.Girondo

 

 

Je proteste contre la distance entre qui tu es et qui tu étais,

contre le confort de la coutume,

contra ta soumission et ta sagesse,

contre le conformisme, le manque de courage.

 

Je proteste contre la servitude de la peur,

la fuite de l'amour au plus offrant,

l'écroulement du rêve, la chute de la passion.

Je proteste contre les convenances et leurs conséquences,

la pauvreté des idées, la misère, et contre les misérables qui la génèrent.

 

Je proteste contre l'absence de ciel dans le regard,

contre les recoins sans baisers et la musique usée.

Contre la longue file d'excuses, la vieillesse anticipée,

contre l'application, et les pourquoi de la violence,

l'ennui et la carence.

 

Je proteste contre les politiques correctes d'action,

contre ce qui est dit et fait sans être ressenti,

contre l'autorité des temps meilleurs,

la diplomatie au détriment de la sincérité,

la rime au détriment de la poésie.

 

Je proteste contre la mélancolie,

contre la caresse vide, la fumée des jours,

contre l'étroitesse de la vision,

le manque d'inspiration, contre la parole qui décourage, qui heurte,

contre la célébrité du bien être, les pertes,

les mauvais moments, les impôts sur l'illusion.

 

Je proteste contre la fin de l'utopie,

contre la mauvaise presse de la folie,

contre l'absurdité des fins, contre toute sorte de mensonges.

Contre le silence qui cache,

la fissure qui sépare, la solitude qui ronge,

la vie qui simplement passe, les souvenirs qui blessent,

 

et la surprise qui s'échappe.

 

Contre le vent qui n'apporte pas de changements,

la lumière qui s'éteint, la joie dissipée,

la source des maux, l'enlèvement de l'espoir.

 

Contre ta voix endormie,

les raisons oubliées,

les remparts du je ne peux pas.

Je proteste, je proteste, je proteste ! Je proteste.

 

 

 

 

 

MOI, DONNE-MOI DE LA POESIE

 

 

« Que ton sang soit un avec mon sang,

que ta bouche entre dans ma bouche,

que ton cœur agrandisse le mien jusqu'à l'éclatement »

Juan Gelman

 

 

Je ne veux pas le temps qui se nomme temps.

Je préfère l'oubli.

Je ne veux pas la caresse vide,

la possibilité défaite, l'écoulement formel de la coutume, de l'ennui.

 

Je ne veux pas des essais répétés,

je ne veux pas des baisers sans perdre la tête,

ni savoir par cœur en quoi consiste ton destin,

quelles dettes te restent à payer. (Non, je ne veux pas te savoir à moi).

 

Moi, donne-moi ton abîme,

l'imprédictible instant où tu nais à nouveau,

ton agonie, ta conjuration.

Laisse-moi former un coin avec ton mystère,

et de là-bas te retrouver.

Je ne veux pas de situations inoubliables.

Je veux ton manque de bon sens, tes douleurs, la profondeur, le désordre.

 

Donne-moi le tremblement de tes tremblements,

la clé de tes rêves.

Je ne veux pas la vieillesse de la parole,

qui ne prend pas d'envol parmi les ombres.

 

Moi, donne-moi la vérité,

qui revit et qui tue.

Donne-moi le fracas de toutes tes batailles,

je veux la joie que l'on transpire.

Ne me donne pas  l'étroitesse du confort,

ni l'abri de ce qui est dû.

Moi, donne-moi l'authentique,

dans la simplicité comme dans la complexité.

 

Je ne veux pas le temps qui se nomme temps.

Je préfère l'oubli.

 

 

 

MIRIAM MANCINI

SOLO MANIFIESTO

 

 

 



"la costumbre nos teje una telaraña en las pupilas"

 O.Girondo


Protesto contra la distancia entre quien sos y quien eras,
contra la comodidad de la costumbre,
contra tu sumisión y tu cordura.
contra el conformismo, la falta de coraje.

Protesto contra la servidumbre del miedo,
la huida del amor a mejor postor,
el derrumbamiento del sueño, la caída de la pasión.
Protesto contra la conveniencia y sus consecuencias,
la pobreza de ideas, la miseria, y contra los miserables que la generan.

Protesto contra la ausencia de cielo en la mirada,
contra los rincones sin besos y la música gastada.
Contra la larga fila de excusas, la vejez anticipada,
contra la pulcritud, y los porqués de la violencia,
el aburrimiento y la carencia.

Protesto contra las políticas correctas de acción,
contra lo dicho y hecho sin sentirlo,
contra la potestad de los tiempos mejores,
la diplomacia en detrimento de la sinceridad,
la rima en detrimento de la poesía.

Protesto contra la melancolía,
contra la caricia vacía, el humo de los días,
contra la estrechez de la visión,
la falta de inspiración, contra la palabra que desalienta, que lastima,
contra la fama del bienestar, las pérdidas,
los malos ratos, los impuestos a la ilusión.

Protesto contra el fin de la utopía,
contra la mala prensa de la locura,
contra lo absurdo de los finales, contra toda clase de mentiras.
Contra el silencio que esconde,
la grieta que separa, la soledad que corroe,
la vida que simplemente pasa, los recuerdos que hieren,

y la sorpresa que escapa.

Contra el viento que no trae cambios,
la luz que se extingue, la alegría disipada,
la fuente de los males, la quita de la esperanza.

Contra tu voz adormecida,
las razones olvidadas,
las murallas del no puedo.
Protesto, protesto, ¡protesto! Yo protesto.

 

 

 

A MI DAME POESÍA

"Sea tu sangre una con mi sangre,

tu boca entre a mi boca,

tu corazón agrande el mío hasta estallar"

J.Gelman

 

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.
No quiero la caricia vacía,
la posibilidad deshecha, el discurrir formal de la costumbre, del hastío.
No quiero ensayos repetidos,
no quiero besos sin perder el juicio,
ni saber de memoria en qué consiste tu destino,
qué cuentas por pagar adeudas. (no, no quiero saberte mío).

A mí dame tu abismo,
el impredecible instante en que naces nuevo,
tu agonía, tu conjuro.
Déjame esquinarme en tu misterio,
y desde allí encontrarte.
No quiero situaciones olvidables.
Yo quiero tu insensatez, tus dolores, la profundidad, el desconcierto.

Dame el temblor de tus temores,
la clave de tus sueños.
No quiero la vejez de la palabra,
que no levanta vuelo entre las sombras.

A mí dame la verdad,
que revive y mata.
Dame el fragor de todas tus batallas,
quiero la alegría que se suda.
No me des la estrechez de la comodidad,
ni el amparo de lo debido.
A mí dame lo genuino,
en lo simple y lo complejo.

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.

Martes, 28 Noviembre 2017 19:50

LA SORTIJA / Miriam Mancini /  

 

 

 

LA SORTIJA

Miriam Mancini

 

 

Hoy es ayeres dejados al azar,

las máscaras de nuestro largo carnaval.                                                                     

Hoy es milagro muerto, estupor sin piedad,

rabia de los gritos encallados, del óxido desmigajando al metal.

Hoy madrugaron el pulso de lo perdido, la ansiedad de la flor,

la siniestra cicatriz que es el canto del miedo, hoy me desveló.                                                                   

Sepa disculpar, amigo, Don Girondo, si hoy dar gracias a la piedra es un desafío,                                   

un bendito ejercicio al que no me atrevo.                                                                                                      

La memoria es una mujer indómita que cuando se la intenta amordazar,                                               

se vuelve doblemente memoriosa.                                                                                                                    

Y sabe cómo ninguna llover su lluvia de bueyes sedientos del ayer.                                                      

Hoy es ayeres dejados al pasar.                                                                                                                        

Es que anoche,     anoche soñé que la encrucijada tenía alma de carrusel                                               

y con una sonrisa blanca daba yapa.

Martes, 26 Septiembre 2017 05:20

Under pictures / MIRIAM MANCINI /

 

 

Under pictures

MIRIAM MANCINI

Under pictures

MIRIAM MANCINI

Under pictures

MIRIAM MANCINI

 

 

 

 

Somos los puños

Que se yerguen al final del hastío

Somos los ríos invisibles

Que conducen los sueños minúsculos

De los rostros enjutos

Caminamos sin pausa, para asir

Y clavarle hondo las uñas a la esperanza

Somos los despojos de las ilusiones

Hechas añicos

Por aquí

Todo es un ruido sordo

Que abruma a los pájaros

Y clausura la noche

En las gargantas

Somos trozos de horizontes

Vertidos y por verter,

Que se desesperan por ser

Somos las formas

En que pronuncian nuestros nombres

Y los dejan caer

Somos aves escarlatas,

Emigrando hacia lo incierto

Somos los reflejos

De los espejos en los burdeles

Y la ultima línea blanca

Somos las risas

De los niños en las plazas

Y los hijos bastardos

De toda lagrima

Somos el pan y la pluma

El cielo y la sangre

Las cadenas rotas y la fatiga

Somos todos los milagros

Que no caben nunca

En las manos

Ni en el fragor eterno

De las pupilas.

 

 

 

 

LA TERQUEDAD DE LA PIEDRA

Miriam Mancini

 

 

 

 Secuestra las córneas, un vidrio roto, por momentos.

 A los pies, un pájaro inútil moquea el final del cielo.                                                                

Yace la osamenta del vino de anoche, es el rictus amargo de todos los excesos.            

Siempre supuse que astilla hasta quebrar la memoria de los dioses, el preámbulo del fuego.                                                            

Cae la tarde sobre la verdadera Buenos Aires, con su cáliz de penumbra, llenando uno a uno, los huecos.                                                                    

Todo se desploma.

Menos las injustas horas, que levitan en los estómagos hambrientos.

Girando, cerrando.

Abriendo de nuevo.                                          

Quise despertarte y no pude.                        

No estabas al borde del cristal.

Ni en el polvo, ni en el viento.

A cuantas viejas farsas estas de mi silencio?            

Se  suicidan tenaces las parábolas, bajo la implacable guadaña del miedo.

De todos modos, mi vida, te confieso: la premura de las flores, salva a veces, la mueca de los muertos.

 

 

 "ESPERANZA"

                                                                                                               

Traspasamos desde la fuente del llanto primero, las huellas pautadas que dejaríamos.

 Porque hasta el sueño chato de los zapateros sin zapatos, durmieron los héroes.

 Fueron las cornisas las que nos dieron el valor para calmar la sed de los pasos ligeros.

 La voz que oía los versos que aún no se escribían, era la que añoraba en la multitud.

 Porque rezamos en soledad a las lluvias que nos desguarnecen.

 Y la vida pasó, llevándose los versos de los inviernos sin vos.                                      

Pero como dijo Machado, hoy es siempre todavía.                                                                  

Tal vez la mano que se yergue por el bien, frene la filosa osadía del mal.

Tal vez los árboles te vuelvan a ver pasar.

 Tal vez, la sangre, un día.

                          

PERIFERIAS. 

   

Perros flacos a la deriva, por las calles del millar de heridas.

Pedregal y tierra marcan el paso.

 Sobre un Falcón oxidado, se fuman hondo los pibes la impaciencia.

Mas allá de los miedos, están sus caras pétreas.                            

Una puta demasiado joven pacta un rato de muerte con dos gendarmes putrefactos, y se vuelve mas vieja.

Se oyen detrás, como zumbido los llantos de los críos y sus quejas.

Mientras la luna mancha de insólita blancura, las sordas paredes.

Es la hora exacta, donde se apuesta la esperanza en cada cuadra, y se pierde por goleada.

La araña gigante que inyecta su olvido, sobre Buenos Aires va impregnándolo todo  con su baba. 

Al fondo, en letras rojas un muro  en silencio reza: aquí se mueren todos los cobardes, y  Diosito, se lleva,  también toditos todos, a los tontos y a los héroes.

            

    FURIA 

 

Entre los dientes, se cuela poco a poco la muerte

Son esas horas donde mordisquean  a dentelladas los relojes, y se aniquilan perpendiculares las estúpidas luces de los días.                                                                

Nada alcanza, lo presiento mi amor, para acariciar la herida.

 Porque el nombre que dio forma a todas las cosas, degolla el camino  en carne viva.

 Luego, se come burlándose, mis tripas.

Escupo harta, y maldigo, el suelo que se tragó cobarde tu figura.    

Son esos instantes donde caemos en inmundas certezas.

Hoy, por ejemplo, supe que tu boca, esa bestia perfecta, veja sin frenos a tu ausencia.

Al borde, un ínfimo deseo reclama, dormir sobre la flor.          

 

DONDE LA PALABRA NO SE QUIEBRA

MIRIAM MANCINI



 

En mi pueblo veo agonizar la esperanza dormida en un rincón.
Mientras los mastodontes de la imbecilidad desangran la pureza,
comprando la vida, garantizando que un gran silencio engrille la inocencia.
¿Dónde estabas cuando se teje el horror?
Aplastan la conciencia,
hipotecan la dignidad, mientras la impudicia se regodea.
¿Cuántos siglos más nos llevará comprender que la verdadera libertad no se alimenta de la muerte?
El éxito parece pertenecerles a quienes predican la violencia,
¿Cada cuántos cobardes, nace un valiente?
Si declinan la luz, el camino es sin salida.
Encendamos el sustantivo,
que las buenas palabras se vuelvan actos,
donde el manto de impunidad duerme el sueño de la vida.
Que circulen los poemas en trenes, subtes, que haya un poema en cada esquina.
Que la poesía sí, sea Celaya, un arma cargada de futuro.
Que la paz, y la justicia no sean cosas ignoradas, ni esperanzas dormidas.




 

A MI DAME POESÍA

 

"Sea tu sangre una con mi sangre, tu boca entre a mi boca, tu corazón agrande el mío hasta estallar" J. Gelman
 

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.
No quiero la caricia vacía,
la posibilidad deshecha, el discurrir formal de la costumbre, del hastío.
No quiero ensayos repetidos,
no quiero besos sin perder el juicio,
ni saber de memoria en qué consiste tu destino,
que cuentas por pagar adeudas. (no, no quiero saberte mío).

A mi dame tu abismo,
el impredecible instante en que naces nuevo,
tu agonía, tu conjuro.
Déjame esquinarme en tu misterio,
y desde allí encontrarte.
No quiero situaciones olvidables.
Yo quiero tu insensatez, tus dolores, la profundidad, el desconcierto.

Dame el temblor de tus temores,
la clave de tus sueños.
No quiero la vejez de la palabra,
que no levanta vuelo entre las sombras.

A mi dame la verdad,
que revive y mata.
Dame el fragor de todas tus batallas,
quiero la alegría que se suda.
No me des la estrechez de la comodidad,
ni el amparo de lo debido.
A mi dame lo genuino,
en lo simple y lo complejo.

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.


 


 

 

 

 

 

SUÉLTALA

 

Suelta la pena.
Déjala ya.
Desángrate entera, si con eso haces que se escurra hasta el final.
Una vez más, ponte tu piel de guerrera embístela.
Estréllala contra el muro, no pares hasta tumbarlo y hacerlo trizas.
Suéltala ya, nena.
Que los ríos le lleven los jirones de tu alma rota como ofrenda a la mar.
Descálzate, échate a correr tan rápido como puedas,
no pares hasta que el cielo logre infundir en tu mirada
una canción vibrante de sangre nueva.
Nena, hazlo una vez más.



 

ERASE EL AMOR



Ella perseguía la fórmula pluscuamperfecta
La clave del mandala, Y el mandala.
Las plumas caídas del fénix. Y al fénix y su nido.
Los círculos de Dante. Y a Dante mismo.
La noche iluminada de Van Gogh Y su oreja.
Buscaba debajo de la piedra Los relojes derretidos de Dalí.
El reloj eterno de Borges. Y al relojero y la relojería.
Buscaba en la arena la caracola de Alfonsina.
Y en cada ínfimo granito The whole World Del que hablaba William Blake.
Ella viajaba de corazón en corazón rastreando las pistas que la llevaran al camarada que presagió Whitman.
Buscaba en el agua el aguacero de Macondo. Y todas las hijas de la lágrima de Charly
Buscaba en el aire el vuelo de la primera mariposa y de la última.

Encontró el fuego. Sin buscarlo.
Envuelta en llamas vio el mundo entero en un grano de arena.
El tiempo se fugó para siempre de los relojes.
Brillando como caracola nueva generó un aura imposible de captar con un pincel.
Parió su mandala. Llorando aguaceros aplacó su infierno entero.
Con la oreja amputada en los ojos de su camarada oyó el vuelo de todas las mariposas.
Aún Ardiendo lo vio irse.

A ella? A ella le crecieron plumas de acero



 

COROLARIO DE UN NAVÍO ENCALLADO

 

(Hoy, mañana, pasado).
Siempre creí que sus ojos no mentían.
Se enfriaba el café por años oyendo sus excusas.
Llenaba las lagunas ausentes, con brevísimos obsequios inmateriales,
Lo suficientemente buenos para instaurarme
con un certero disparo de ternura de nuevo la sonrisa.

Si el calendario de mi paciencia se quedaba corto al lado del hartazgo,
raudo corría subido a sus malditos ojos brujos.
Hasta alcanzarme, y torcer mí rumbo seguro.
Luego, tendida, inhalando el humo de sus negros cigarros,
mi mundo otra vez, descansaba en sus manos.

Crucé océanos pantanos callejones desolados.
Desoí cada señal vial durante el largo camino.
Peñascos y más peñascos, arañando el letargo de sus brazos.
Pero la voz inaudible latía cada pulso de su nombre, en mi destino.

Le sabía sus dobleces, y reveses, Sus ambigüedades, sus destetes,
aun así sus frecuentes traiciones desollaban las ojeras, que en mis ojos él no veía.
Quien pudiera ser capitán del navío que supiera no naufragar en esas olas?
Apenas me rozaba con su aliento de caballero ambulante,
y mis ínfulas de experta amante, se volvían de principiante.

Requerí las fuerzas de las que carecía para soltarle la mano en Dargequiensabe,
extraño nombre para un bar situado en la esquina
entre desconocido coraje y el deseo archiconocido por besarlo,
que tapé bajo tierra en el viaje de mis manos.

Pero, cuando me preguntaron hoy el porqué de tanta bravura,
sólo pude responder, yo siempre creí, que sus ojos no mentían.