Manuel Alejandro Q. Ceballos

Manuel Alejandro Q. Ceballos

Nació en la ciudad de Toluca (México) en septiembre de 1992. Promotor cultural y poeta.

Estudia administración de las organizaciones en la Universidad de Guadalajara, pedagogía infantil en Universidad La Concordia y el diplomado de creación literaria en la Escuela de Escritores del Estado de México «Juana de Asbaje». Autor del poemario Efecto secundario (2017). Fue precursor del movimiento internacional Acción Poética en la ciudad de Toluca (2013-2014). Es coorganizador de la «Feria de Letras Iberoamericanas» en Toluca-Metepec. Actualmente preside la organización internacional y sin fines de lucro «Literatelia». Fue becario en el Festival Cultural Interfaz en Pachuca (2017).

 

Antología terremoto

Manuel Alejandro Q. Ceballos

 

Números

 

Te busqué para que los números de este día

no te reclamaran en su lista

y que tu nombre no se vuelva perpetuo

entre los silencios.

 

Pero me acerco

con las manos que predecían el futuro

donde los escombros

se vuelven enemigos.

 

Y el tiempo:

aliado que no oscurecía,

me acompañó unas horas más

sin acción alguna

que la de tenderme su mano

al final de la tarde,

donde ya no había nada más

que una pronta despedida.

 

 

Réquiem colectivo

 

Esta tarde

las familias se buscan

lloran,

esperan noticias

de una lengua falsa

que les salve la vida.

 

Pero se derrumbó

la última habitación de la casa

donde el techo

contribuye a la despedida.

 

Y mientras le nombrabas esperanza

al rayo de sol que aún permanecía solidario:

el deseo de reencontrarse

se quedó extinto en mis manos.

 

Luego las ruinas que se comparten ennudecidos

parecen un pequeño monumento

atrincherado en llanto,

esperando al réquiem colectivo

de la ausencia en roca y escombro.

 

 

Voluntad en el viento

 

Miré la luz atravesando edificios

como si el sol trajera la voluntad

en el viento.

 

Nos sorprendió juntos.

 

Entonces vi como nos poblaba el ruido

oscilando ante la muerte.

 

Y nos miré agitados

con las raíces incrustadas

en la piedra.

 

Enredamos la última fotografía

a nuestras manos

para que la voluntad del viento

nos encontrará juntos

aún con la lluvia

y salpicados de llanto.

 

Ya no había tiempo para marcharnos

Y las raíces

que se cruzaban infinitas en los muros

derrumbaron todo

hasta mis silencios.

 

 

Ella escucha

 

Ella escucha los disparos.

 

La mano madre llora

entre sus hijos.

 

Escucha el violento metal

derramando sangre

entre sus ríos.

 

Y me escucha

con el violento carmín

que siembra

entre mis suspiros.

 

Tras las voces calladas

buscó la rosa

fime pedestal

que emerge

con su historia

de entre la tierra

desatando el tiempo.

 

Y me pregunto:

 

¿dónde van

con el canto

que es gloria

de la bien amada lucha?

 

Pues eres la batalla

que gritan

con tu bandera en odio

y te convierte en saqueo.

 

 

EFECTO SECUNDARIO

Manuel Alejandro Ceballos

A Madian Portillo

 

Llegas

con el calor de la memoria

con la prisa de mis palabras

al paraje del silencio

y el futuro anidado

nos sorprende entre dos manos.

Llegas

con la ilusión de llovernos

de desnudarse

a la primavera

donde germinan nuestras semillas.

Partes

cuando diciembre camina

y la brisa que regaba

se congela.

Partes

con todas las señales:

la mano callada

la caída

que desvanece

la ceniza

que no llena los bolsillos

y el efecto secundario

que emana la cercanía

y aspira las despedidas.

MI MEJOR INVENTO

A Naty Lú

 

Ella era mi mejor invento

lo arreglé

y la quise sin interés

como imposible supuesto.

Nosotros:

sensación

distancia

caricia

voz inexistente

llamadas de sombra.

Estaba tan cerca

y de repente sentí

que era mi mejor invento.

Ella era mi mejor invento

pero yo estaba acompañado

por la soledad

y el eterno sueño etéreo

de que no podía quedarme

ni siquiera si lo pensaba.

Ella era mi mejor invento

y los sueños vinieron a despertarme

su voz estirada

mis mañanas y noches

en compañía.

Frente a casa

mi voz se ahogaba

y su madre me disparó

con palabras de muerte.

Comenzó el dolor

de la incertidumbre

de un actualizado fantasma

actualizado

como palabras compuestas

y la descripción de un invento.

Ella

y la distancia interminable

carretera perdida

y el furtivo dolor.

Como cuando funcionaba un invento

y de pronto explotaba

desaparecía

no hay marcha atrás

ni forma de arreglarlo.

Ella era mi mejor invento

vivía lejos

me he inventado un sueño.

ALGUIEN

A Karen Mejía Íñigo

¿Alguien?

Para pintarnos puertas

y ventanas­ también

evitarnos ataúdes

camas vacías.

Para pintarnos la noche

entre besos

sexo y calor

cama compartida.

¿Alguien?

Sólo para escribirle

o reinscribirme en el buen momento

­no el tormento de viejos amores­­.

Llueven palabras en los rincones

sobre cerraduras.

Y con seguro de frases forzadas

no logré abrirle

su múltiple combinación de despedidas.

Le suspiro

sin proponerle palabras nuevas

con lo padecido era suficiente

¿debo preguntarte todavía?

¿Alguien?

Esperaba tu mirada incrustada como señal

una palabra que dijera el futuro.

¿Alguien?

Por si te escondes de este sentimiento

que es más un gemido mío

de mi entrecortada voz que sangra al gritarte.

¿Alguien?

Tengo miedos

mas no me aferré al pasado.

¿Alguien?

Y sigo esperando

mientras lees mis notas terribles

mis sueños silenciosos.

¿Alguien?

Y titubeo

al desaparecerme de la conversación

calla la última canción

para quedarme.

¿Alguien?

Y el suspiro pasea desde mi pecho

sale por mi boca:

¿es ella?

Y siempre buscaba

a la misma que pinta el muro de blanco

letras negras

frases de poetas.

           

¿Alguien?

Siempre pregunto

por si apareces de momento

y levantas la mano

como pregunta que se repite

tratando de que te arrepientas

antes de alejarte.

¿Alguien?

¿Eres aquella por quien pregunto?

Sólo respondiste sobre las oportunidades

que marchan sin vuelta

y si no se aprovechan

alguien más lo hará.

¿Alguien?

Pregunta aburrida

sobra la ausencia

alguien que quería en secreto

por debajo de las piedras

se escondieron

son atajo

misterio cerrado.

No te conocía

yo era alguien

empecé como el amigo

y tenía lo que hace falta

para abrazarte tranquilo

ahora estás con alguien

mientras yo quedo solo

típica historia

que deja de serle un secreto.

¿Alguien?

Hay ruidos nocturnos

sin voz de alguien

y no salgo tras ella.

¿Alguien?

Antepenúltima pregunta

no hay nadie para decirme

ni sacrificarle mis desvelos.

Hoy sabes

la parte perdida

letras

sentimientos

y te sigo de lejos

convertido en lección aprendida

que duele como me dolió perderte.

¿Alguien?

Penúltima pregunta

como compensación de platos de segunda

tenerle sustituta

para no reventarme de soledad

para gritarle como mía

sintiéndote a ti

como cuando pensaba

imaginando que me querías

y otro llegó para decirlo.

¿Alguien?

Última pregunta

y perdí el derecho de quererla sanamente

pedí dijéramos algo

al mismo tiempo

¿me esperas?

Te deseo

y sin olvido

como hoy que vuelan mariposas

pero tus palabras de primavera

marchitaron a un extraño:

buenos días.

TULIPÁN

A Andrea A. Nava

 

Tenía su recuerdo

abrazo cálido

qué nostalgia.

Intenté sepultarlo

entre los sueños

que morían

en los cajones.

Luego el suelo

lugar vacío

donde las cosas sin dueño

mueren.

Tenía la muerte:

mano de invierno

que se llevaba el silencio.

La escondí

para que la muerte

no la encontrara.

La muerte no abre libros

toca la sirena

se marcha sin la victoria.

NOSTALGIA

A Ivonne E. Olivares R.

La noche nostalgia

tras la estampida

de fuertes vientos.

Llegó la despedida

que miraba

a distancia

al futuro.

Hallé silencio

de madrugada

y el edificado murmullo

construyó tu partida.

Y apareces

con respiro

entre los días que cuento

que son herida.