Martes, 16 Marzo 2021 17:21

Lamento / Acapulqueando / Pablo Reyes

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Lamento / Acapulqueando /

Pablo Reyes

 

Aquella tarde lo vi en tus ojos

no había retorno de esta miseria

en la que me dejarías hundido,

era tarde para hacer caso a las voces

que gritaban a mi paso

cuando te besé en la complicidad

de aquel cuarto.

 

.

 

El espejo es un cíclope

que me ataca con rayos de nostalgia

mientras me baño,  

como,  

cambio,  

me duermo,

te pienso,

te extraño.

 

 

 

En mis sueños soy un colibrí

que vuela y vuela

sin llegar a ningún sitio,

no quiero ir a ningún sitio,

no sé a dónde ir sin ti.

 

 

 

Recuerdo que te dije te amo desde mis entrañas

y volaste como quien descubre una verdad indecible  

una que no andas buscando y de pronto pisas

haciéndote volar como una mina.

 

 

 

La miseria que llevo desde entonces

me cubre de ojos a tobillos

deseo buscarte de pueblo en pueblo

de cama en cama

de tumba en tumba

pero mi nombre y mi cara aparecen solos,

mis huesos no saben de muerte

nunca les contaste de su existencia

ni en tus mentiras, silencios, indiferencias

les hablaste de ella.

 

 

 

Aquellas voces me lo advirtieron

yo caminé hacia ti, al precipicio,

espejismo dócil, luego voraz,

debí escuchar aquellas voces

que a mi paso gritaban ¡detente!

 

 

 

La última vez no hicimos el amor

fue menos que roce piel

ya no eras como yo

no besabas con los ojos cerrados.

 

 

 

Te fuiste una tarde de junio  

y el dolor me abrazó por dentro

pasaron días, meses, años,

y la cadena del silencio sigue gorda.

 

 

 

Buscabas, lo sé, pero, ¿qué buscabas?

rascaste el peligro y hallaste una verdad

una indecible conocida por todos

con mis entrañas te dije un te amo

luego huiste, te fuiste de mi pero no de ti,

supiste que yo siempre te había amado

te precipitaste y algo se rompió dentro de mí.

 

 

 

Sigo escribiendo poemas durante las noches

poemas que no se escucharán en ningún sitio,

es la voz de mis silencios que preguntan por ti

mis manos tiemblan mientras escribo

los huesos siguen atormentados

por el eco de tu nombre penetrando en ellos

no sé a dónde ir sin ti.

 

 

 

Como nunca antes llueve dentro de mí

la roca de mis muros va cediendo

tú tienes la llave de todas mis puertas

y nada de lo que se anida en mí es ajeno a ti.

 

 

Rescátame, mírame, hazme de ti, soy el mensaje a la deriva en botella,

llevo tu nombre al frente, no pertenezco al mar sino a tu mano, boca..

 

 

Cada vez que pienso que la vida es un simple poema

una voz dentro de mi pregunta

¿por qué sigues escribiendo entonces?

¿por qué sigues guardando aquella historia

bajo tu pañuelo azul y no la cuentas?

 

 

 

Algo me obliga a voltear al pasado

mis manos tiemblan,

el corazón tiembla,

mi presente tiembla,

tengo miedo,

¿de qué tengo miedo?

 

 

 

Suena una melodía, pero no recuerdo la letra

aun así, tarareo sus estrofas,  

viene a mi mente un rostro

y quiero decir su nombre

se me escapa, no logro precisar un nombre,

desde entonces busco huir

esconderme en el bosque de las sombras

temo encender una luz y encontrarte,  

saber tu nombre y no poder pronunciarlo.

 

.

 

Lamento / Pablo Reyes —

 

 

 

No sé si les ha pasado 

a veces despertamos en el cuerpo  

pero no en el alma 

luego poco a poco, con prisa, 

vamos adoptando varias formas 

para no sentirnos solos, vacíos, ajenos 

el decibel del silencio retumba en la calle 

nadie habla, no hay permiso, 

el ruido del plomo compacta, suprime, absorbe todo 

 

Las olas del mar en Acapulco 

tienen un vaivén curioso 

parecen querer devolvernos algo 

los peces se alimentan de carne hombre 

el mar los escupe en las playas 

El trabajo del miedo no descansa 

no hay tregua, ni domingos, vacaciones, 

el dolor se contagia aunque sea ajeno 

la indiferencia hace su parte, justifica 

 

¡Viva México! Pum, pum, pum 

¡Viva Acapulco! Pum, pum, pum

¡Viva el gober y la alcaldesa! Pum, pum, pum 

cuerpos esparcidos como baches,

rojo-azul, rojo azul, sirenas 

cordón amarillo, no pase,  

¿no oye?, no pase.

Sábana blanca, parafina para iluminar el camino 

llore, llore lo que pueda, esto puede tardar horas.

¿Qué pasó aquí?, nada, no recuerdo,

dice un vendedor y se pierde.

de fondo una canción entre los puestos: 

pero si le ponen la canción, le da una depresión…” 

Cartulina verde en un local pide dinero:

“deposite en Oxxo no estamos jugando

somos la mera v….

un municipal me empuja:

¡Tú no viste nada, órale, llégale!

Llegar a casa con los ojos cargados,

¿estás bien?, ¿cómo te fue hoy?, ¿vas a cenar? 

Tengo sueño, apagas la tele. Hasta mañana.

 

 

 

 

Acapulqueando / Pablo Reyes —

 

Visto 72 veces Modificado por última vez en Martes, 16 Marzo 2021 17:46
Pablo Reyes Pérez

Pablo Reyes Pérez. Acapulco, Guerrero, 1980. En su formación ha tomado cursos de la UNAM, Tecnológico de Monterrey, Universidad de la Rioja, Politécnico y UnadMX. Cuenta con una experiencia de trece años como docente, actualmente imparte asesorías en escuelas privadas. En 2015 recibió mención honorifica en el concurso internacional de relatos Asombrario (España). Algunos de sus textos han sido publicados en revistas como Nocturnario, Diversidad Literaria y Periódico La providencia. También ha participado en talleres de creación literaria, INBA, lecturas públicas de sus textos y de otros autores. Participa en campañas como Siembra de libros y Se buscan lectores.

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