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Miércoles, 13 Enero 2021 19:49

INVIERNO Y PRIMAVERA / Rocío García Rey /

 

 

 

INVIERNO Y PRIMAVERA

 Rocío García Rey

 

Mi madre depositó en mí palabras de la primavera,

pero algunas veces, cuando la angustia la abarcaba

también depositaba en mi cuerpo palabras dictadas

por el señor invierno.

                                    ​​​​Ninguna relación ajena a los ocasos

​​​​                                    no estoy libre de culpa porque sigo atada

                                    ​​​​a las palabras del señor invierno.

Lucho por recuperar mi cuerpo

cuerpo no anestesiado por la ausencia de la madre.

Ahora cuerpo distinto asomándose a las azoteas de la Aurora.

Vuelve a presentarte Aurora

vuelve con tu petición para no pintarme

los labios de carmesí intenso.

 

II

 

Mi madre depositó palabras con ira y con ternura

conjugación del oxímoron maternal

para su triste historia.

Perdón, señor Huidobro por no hallar

el adjetivo convincente

porque señor, Huidobro mi madre

marcada fue por los señoríos del destierro

de una tierra llamada felicidad.

Ocre mundo/ ocre grito / y las angustias a los seis años

por los gritos de un padre alcoholizado.

Estoy viajando exactamente a la doble memoria.

Tengo muchos cuadernos para reinventar los hechos.

Podría reinventar en las libretas,

incluso el día de tu muerte,

pero al final sé que el poema se angustiará

como lo hacías tú, madre.

 

III

 

Quise castigarme por estar sana

y las palabras ocres

y la historia invernal

las ingerí en forma de comida:

mi cuerpo y mi rostro mutó.

Y ¿sabes madre? Ha sido difícil

hallar de nuevo los torrentes de sonrisa.

Me columpio en el duelo inverso

y tal vez ahora, tonta abeja,

lloro por no haber platicado contigo

en tu última noche.

El abrazo en silencio se posó

y declaré una lánguida fortaleza

como declarar estar lista para el examen

sin haber estudiado geometría.

 

IV

 

Lista para el examen no estuve nunca

tonta abeja, he dejado de producir la miel

para endulzar la vida,

 

pero produzco sueños de disparatadas historias

Donde tú vuelves a parir trozos de vida.

 

V

 

Aquí estoy respirando las múltiples ausencias

aquí estoy, regordeta en luna azul o luna rota.

He guardado tu agridulce voz en mi memoria

tus palabras son mi dosis para enunciar

los escuálidos tonos de la vida.

 

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Domingo, 10 Enero 2021 05:12

Una sala, un tajo / César Rito Salinas /

 

Una sala, un tajo

César Rito Salinas

 

La mayor parte de los niños, hasta

los doce o catorce años,

son capaces de cierto goce poético

T. S. Eliot, Función de la poesía

y función de la crítica

Para Angélica y Josué

 

 

Una sala, un tajo, el maldito cuero que colgaba del dedo gordo de mi pie izquierdo que dolía hasta las pestañas, las cejas, la frente, la raíz de los cabellos en mi cabeza, que punzaba y ardía, que quemaba mientras mis pies buscaban alejarse de la gente que me perseguía por las calles de la colonia del centro, que venían para golpearme para convertirme en un montón de quejidos, carne molida y terminara por desaparecer en el aire como los cohetes que anuncian la fiesta, entre rojas chispas y luces azules, fuego y humo para estallar en el cielo claro, sin nubes, y desaparecer, hacerme nada en el aire; así fue aquella tarde que, en la esquina de una calle del centro, me asaltaron los pandilleros que reclamaron a Leticia, mi compañera de quinto grado en la primaria cuando al salir de clases la abracé con intención de besar su boca.

El idioma es arbitrario, una cosa es lo que instruyen las reglas, la Academia, y otra muy distinta son las palabras que vuelan como zancudos sobre el lomo de las palabras, sin orden ni concierto, enloquecidas que salen y buscan aliviar o retener, volver a nombrar el tiempo ya pasado, ido.

Por la mañana del lunes, durante el homenaje a la bandera, en el patio de la escuela las niñas formaban una fila delante de los varones; yo estaba justo tras ella, pude ver sus cabellos encrespados en el nacimiento de su nuca blanca, los redondeados hombros, la espalda, su silueta que se perdía en el uniforme de gala, de homenaje a la bandera: camiseta blanca ajustada, falda plisada que hacía destacar sus caderas, que caía sobre las piernas hasta perderse entre las calcetas blancas que subían por su pantorrilla como si lamieran su blanca piel, poro a poro, centímetro por centímetro como si ella fuera una dulce paleta de leche y coco.

___ ¿Te acompaño a la salida?

___ Si, Julio César.

Las horas pasan lentas, muy lentas, se arrastran inválidas, artríticas, reumáticas, sonámbulas en el lunes cuando una niña te dice si, si quiero que me acompañes a la hora de la salida hasta mi casa, mi cuadra, mi barrio, si quiero que cargues mis libros

mientras platicamos frente a todos, a los ojos de quien nos quiera ver y frente a quien quiera enterarse.

En el recreo jugué futbol, metí dos goles, Leticia festejó cada tanto con una sonrisa, la mano en alto, en señal de compartida alegría.

Las calles del pueblo son largas y vacías, o llenas de fiesta y jolgorio, celebración; aquella tarde de lunes las calles del centro parecían un abandonado cementerio donde sólo se escuchaba silbar el viento entre los muros.

De lo que dije no me acuerdo, de aquello que platicamos nada recuerdo, sólo sé que llegué a sentir el peso de mi cuerpo en la punta de mis pies, al momento en que me subía al borde de la banqueta y me impulsé para besarla.

Lo siguiente que recuerdo de aquella tarde fue el correr y correr, resbalar, perder un zapato, el calcetín, tropezar en mi huida desesperada con una piedra, escuchar el golpe, el impacto de mi carne contra la piedra y la sangre, la roja sangre que regaba el camino mientras Leticia, mi compañera de grupo, mi novia miraba con ojos indiferentes.

Llegué a sentir la más grande las vergüenzas, la ira porque yo corría ante los ojos de ella, porque ella miraba a los que querían golpearme, los de su colonia, y se quedaba parada junto a la banqueta, con los labios entre abiertos, el cuerpo inclinado hacia adelante como cuando se acercó a mi rostro para besarnos, sus senos contra la ajustada blusa, su cintura, las piernas en las blancas calcetas, su mirada que veía cómo me alejaba de la banqueta.

A la clínica llegó mi madre, me regañó porque traía rota la camisa del uniforme.

___ Maldito chaparro.

¿Quién me dice qué es la prosa, el verso?, ¿cuál es el orden regular de las palabras? ¿O el del habla? Para mí que es completamente normal que escriba en momentos de ira, ¿cómo habría de hacerlo de otra forma?, si sólo en la ira podemos congelar el instante pasado.

La enfermera me dijo en la clínica “súbete los pantalones”, frente a mi progenitora –yo era un manojo de ira, vergüenza-, cuando terminó de ponerme la inyección repleta de antibióticos.

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Lunes, 27 Marzo 2017 04:55

TRES POEMAS / Jair Cortés /

 

 

 

 

 

TRES POEMAS

Jair Cortés

 

 

 

METEORO

 

El amor una voluntad de metales incandescentes

sílabas imantadas por el fuego frases compactándose

astros lejanos vienen buscan su órbita su desastre

una ráfaga no termina nunca termina sigue una trayectoria

una sola roca el amor que atraviesa un cielo inequívoco

abajo los océanos las murallas los continentes luces que inventó el hombre

para alumbrar su desamparo su invierno portátil su pobre hambre

 

y el impacto

 

: la palabra se rompe se destruye se erosiona en la boca

sílabas otra vez  al desnudo

en contacto con la atmósfera

amor esquirlas abandonadas a la suerte

la estela que provoca un meteoro es el beso que agoniza

el lenguaje desmembrado

deshuesados labios

chispas renglones de fuego

cruzan

sin detenerse

el horizonte:

 

 

 

 

 

 

MIRANDA, LA GATA

 

Para Roxana Elvridge-Thomas

 

 

 

Mandala de luz,

Miranda junto a mí duerme

y desde el sueño

vigila mi tiempo,

rima que ronrronea

entre la amistad

y lo eterno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÚLTIMA VISIÓN EN SAO PAULO

Para Virna, Edward y Hanna.

 

La mandarina

piedra naranja

que el río de la luz

de la mañana de noviembre

olvidó sobre la mesa blanca

de la blanca cocina

en una memoria que

a cada gajo

se vuelve más blanca.

 

 

 

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Cuestión de niños

  Juan Pereyra Félix Alejandro

Mientras se daba un chapuzón en la represa que los ejidatarios habían acondicionado como espacio recreativo la sonrisa le afloraba húmeda, fresca, natural, haciendo coro con las múltiples carcajadas infantiles que acompañaban a mi princesa en esa empresa de divertirse hasta el infinito.

Iba y venía, poniendo ssus manos frías sobre mi pecho, como travesura infante que los adultos tomamos con seriedad infalible, pero en el fondo gozamos remembrando nuestros tiempos de chapotear sin más compromiso que con la diversión.

En una de esas idas, aproveche a fumarme un cigarro, para distraer al desvelo trasnochado que me cargaba y que la fresca arboleda solapaba invitando al pestañeo. Los adultos formamos platica mientras los niños se entregan a los placeres del agua, los adultos buscamos leña, hacemos carbón, preparamos la merienda para que los dueños del agua no sufran hambre después del baño, así nos divertimos quizás, así hemos mutado y buscamos nuestras propias formas de pasar el rato, entre charlas de política, entre memorias de ayer.

A la mitad del cigarro, mi princesa se acerca estrepitosamente y me increpa de manera decidida diciéndome: papa, ¿porque el humo del cigarro hace que llores sin llorar?

Expresión que asombró a todos los adultos presentes y que sirvió de pauta para iniciar un trayecto filosófico buscando el conjuro verbal para explicarle a la niña porqué los ojos llora sin llorar y dicho sea de paso nos olvidamos de asombrarnos al crecer y dejamos de formular ese tipo de preguntas, con un filo existencialista que corta paradigmas enmohecidos ya por el ignoro…

Lloramos sin llorar cuando cortamos gajos de cebolla, cuando suben los vapores de la olla, lloramos sin llorar cuando una basurita nos entra en el ojo, ccuando nos irritan los anteojos, lloramos sin llorar cuando el imprudente humo del cigarro pasa sobre nuestro rostro irritando las pupilas, lloramos sin llorar también cuando las penas nos marchitan, cuando algo nos sale mal y dejamos el sudor en la camisa.

Mientras tanto, entre argumentos, decidí meterme al agua camuflageando las lágrimas al viento.

                                                        Juan Pereyra Félix Alejandro

 

ANTIGÉNESIS

ELIGIO MOHA

 

Borbotones

De sangre

Mudan la terrestre piel

Ahogando

El grito

De la inocencia en espera de juguete

Del amanecer senil con pan en mano

De la fémina convertida en líquidos

En un escenario

Tan desolado

Que los silencios

Han marchado

El hombre

Ha hecho las diferencias

¿Qué hubiera acontecido

Sin tu existencia: manzana?.

 

 

DOCE TRIBUS

 

Amanece

Y el pólvora sol

Se presenta

El brazo

Se emancipa del cuerpo

Con auxilio

De una bélica caricia

Pero

No es lo único

Esto

Se convirtió

En un rompecabezas humano

Made in barbarie humana

Cargando

                  La noche

                                En

                                    Su

                      Espalda

 

POEMA 3

 

 

En

El

Lunar ojo

Se escucha

Una c a r a v a n a  de  d i s p a r o s

Que me adelantan el sueño

Al amanecer

Con el rayo primero de  l u z

Se observa

Una formada frase

Ayer me  f u í. 

 

AUTOR: ELIGIO MOHA

Palenque, Chiapas, México

Explorador del almacén letrario a diarios y ciertos, con sello educacional en la normal superior del Instituto Campechano del Estado y ciudad de San Francisco de Campeche en Lic. en ciencias naturales, y en lo inmediato presente la Maestría en Docencia en el I.E.P. Actualmente docente en el nivel de Telesecundaria en el Estado de Chiapas, México. Miembro fundador del gremio literario Colectivo ECCE.

 

 

Empujaste el capullo hacia tierra…

 

Raúl Vera Sánchez.

 

Empujaste el capullo hacia tierra de estiaje;

Y en el surco sagrado, donde la vida irrumpe

Terrones magros, secos, quisiste cultivar.

Tus Diez mil guadañas derrumbaron la mies

Matando al tierno grano;

Esperanza truncada sin llama, ni esplendor

De las hojas-semilla, de la púber edad.

Con mil manos heladas perseguiste su carne

Segando para siempre el tallo umbilical

Que cae sin remedio, sin tropel, sin huida

Sin asirse a su sangre, sin asirse a la vida.

Osaste reclamar como propia cosecha

Los besos efebos del capullo y la flor,

De la brizna insepulta que jamás tú sembraste

Y que cobardemente; enlutaste, enlodaste.

Por su luz coagulada en la hora temprana,

Llama vacilante, Luciérnaga encendida;

Te condeno a mil muertes, muerte condenada.

Te maldigo en mi verbo, muerte maldecida.

 

 

Príncipe Alberto.

 

Seré la bruma más espesa de tu conciencia;

Seré la cuerda más tensa de tu laúd.

Seré el negro más denso de tu noche insomne;

Seré tu oscuridad permanente.

Último puño de tierra en tu ataúd.

El silencio enmohecido de tu sepulcro.

No esperes nunca más; blancos amaneceres;

Estrellas fulgurantes, ni barras, ni tregua.

¡Seré el nudo de tu cuell/ yo!

 

 

Oil.

 

 

Nuevamente desayuno editoriales

Con la nota matutina de rigor;

Y me entero ¡oh misericordia!

Que el eterno paladín orangután

En su añeja ansia libertaria

Se desvela otra vez por ayudar

Y desvela el rostro del horror

Pues el burka descorrido en el oriente

Nos enseña las aviesas intenciones

Y el anhelo de justicia y democracia

Se devela cual vil sed; de aceite pétreo.

 

 

“Espec/SIONISMO”

 

Campanas de libertad, vamos a matar bandidos

En el nombre de la paz; mejor si están desarmados.

Sin temer a la ceguera; ni a la boca desdentada,

Para postrarlos atados, frente a la Diosa venganza.

Vamos a cobrar las deudas, con secuestro de sus hijos

Y asegurarnos el pago hasta de ofensas futuras.

Portaremos nuestra furia como solemne blasón;

Nadie podrá detener esta sagrada misión.

Colmaremos nuestra sed hasta ahitarnos de su sangre;

Mitigaremos también esta nuestra añeja hambre.

Allanaremos su casa clamando muerte por muerte,

Tiraremos del gatillo cobrando diente por die

Raúl Vera Sánchez.

Cuenta cuentos; que cuenta con publicaciones en: “Pushcagua de Cuentos Palencanos I ” y “Pushcagua de Cuentos Palencanos II”, esfuerzo colectivo de hacedores de cultura de Palenque, Chiapas, así como en: “Memorias del X Encuentro de Escritores Sancristobalenses”,  en el Suplemento del Diario El Péndulo: “Rayuela”, actualmente integrado como tallador de poesía en los Talleres de “Colectivo Ecce”. Palenque, Chiapas.

 

 

Orden [in]directa

Jesús Gallegos

Arránquense las máscaras, incendien las estatuas de las avenidas principales de todos los universos, vayan a votar desnudos, con los ojos rojos, borrachos de mercurio, con la manos llenas de sangre; vayan a votar y cómanse la boleta, vomiten delfines, escriban un poema, lloren por un país que ya no existe; vayan a votar y dejen las estrellas rojas en casa, griten que traen una bomba de hoyos negros, sigan sosteniendo la pirámide, coman una fruta podrida; vayan a votar amordazados, con el cuerpo de mi hermano colgado del cuello, tatúense el logo del partido que elijan, crean que la luna vendrá a celebrar con ustedes; vayan a votar con todas las balas en el cráneo, con los dientes en la mano, cantando “soy libre” y ríanse hasta morir; vayan a votar y sean un cometa estrellándose contra un mundo digital, tachen todos los deseos que escribieron en el cielo, escriban la historia en las casillas, porque serán historia; vayan a votar encapuchados, lloren por tener que votar, besen la televisión antes de salir; vayan a votar con ganas de quemar las urnas y luego vayan por su café; vayan a votar después de bailar con sus amigos en la calle y besar sus alas, regresen con ganas de romper todo con pasión incontrolable; vayan a votar y griten en las calles que no quieren seguir ordenes; vayan a votar y no sean un número más, ni una moda; vayan a votar y dejen de creerse dioses juzgando a los demás por pensar diferente, que el cambio no está arriba. No soy quién para decirles qué está bien o mal, qué hacer o no, pero sí que si hacen algo, crean en ello y disfrútenlo, sea crear o destruir.

No estamos acá para acatar órdenes, piensen que la vida es una orden que no dicen que tenemos que seguir.

(30 de junio de 2012 / Elecciones presidenciales / Coatzacoalcos, Veracruz, México)

 

 

Carta a mi generación

para Jairo Rafael y Johnatan Tenorio

Nos dijeron que no sabíamos de la vida Que somos demasiado jóvenes para entenderla Yo les respondo Jódanse no creo en la vida La vida no cree en mí Creo en la clandestinidad con la que escribimos un nuevo lenguaje y en los viajes interestelares junto a mis amigos Creo en el vandalismo y en los caballos a los que les arrancamos el corazón Creo en el error y en despertar cada día en un país nuevo con una bolsa de sangre en las manos Creo en el suicidio y en inyectarnos la noche con sus 300 planetas y todas sus lágrimas para perder la vista Creo en los amigos besando ángeles en la oscuridad y en los dioses borrachos tirados en el pasto Bailamos en la orilla del mundo Nosotros somos la orilla del mundo Somos la extinción y la locura No un trastorno en el DSM IV Somos primitivos y hermosos Somos arrogantes e infinitos Somos tan grandes como el universo que pintamos en las paredes en el rincón de esa ciudad La poesía de ya no escribir sino verlos  masticando iones relámpagos y aureolas de sangre Sólo queremos bailar y aullar Bailar y aullar Bailar y aullar No pretendemos nada No respetamos nada No nos importa nada No existe nada No existimos Sólo queremos bailar y aullar con el mundo bajo la lengua o la lengua del mundo bajo nosotros Colgaremos nuestro cadáver en las puertas de la percepción No somos conformistas No queremos guerra Somos la guerra Somos el ADN de la rebeldía Nos besamos bajo la noche Nos lamemos los huesos bajo el día La vida es aburrida sin drogas Sin esa violencia el sexo Sin ese sexo en la violencia No sirve de nada hablar La vida está afuera Vive no escribas Vive no escribas Vive no escribas Vive no escribas Lamentamos las noches que no nos atravesamos la garganta con libélulas Las constelaciones vomitan niños hermosos que vienen a hablarnos de nuestro futuro Creo en el ritual chamán y en el insomnio porque entendemos que al ver el amanecer todo es continuo Creo en las máscaras y en las posesiones del ácido Creo en escribir cartas a los muertos y que morimos un poco cada vez que reímos Creo en la tragedia del llanto y en transcribir el lenguaje de las plantas en las palmas de mi hijo Somos revoltosos y arcaicos Aves negras Ruido lisérgico Yuxtaponer la vida Inhalar sulfato Yagé sanguíneo Huerto de esporas Bailar Aullar Contagiar a los vivos Sacudir la cabeza hasta extraviarla Llorar murciélagos La vida no tiene sentido si no morimos cada día La vida no tiene sentido si dejamos que nos carcoman La vida no tiene sentido sin un collar de sexo La vida no tiene sentido si nos desvivimos por alguien La vida sólo no tiene sentido Les escribo en mis 5 sentidos a punto de volverse una nube de gas Les escribo desde una ciudad en Sudamérica donde sembraré mi cuerpo y todas sus letras Les escribo con todos los cuervos y buenaventuras porque ayer nuestros gritos fueron nafta Les escribo desde un presente demagógico donde tocaremos con trompetas desde el cielo para iniciar el fin Les escribo desde un 5to piso buscando la mortalidad Le escribo a mi generación para no olvidarlos Para vivirlos

(26 de enero de 2013 / Concierto privado / Cosoleacaque, Veracruz, México)

 

 

Del porqué sí creo en la poesía y en los jóvenes POXianistas

“Man, ella ya no es tu novia,
ya no es la chica de la que te enamoraste, man,
ella es tu peor enemigo, man”

Alonso “Molotov” Guzmán

Dale [PLAY]

Nos hacemos llamar la nueva generación pero no nos engañemos
No somos la nueva generación porque la vieja no existe
No vamos a cambiar nada
No vamos a innovar nada
No vamos a irnos al cielo de los poetas
No seremos eternos
No viviremos en la boca de las personas
No nos homenajearán en encuentros
No existe la poesía latinoamericana
No somos poetas

porque los poetas no arden

Bebemos en la copa de los árboles como nuestros ancestros Inhalamos de la nariz de los que ya inhalaron Vamos descalzos porque tenemos miedo y el miedo es un elefante de fuego lamiéndonos las mejillas Nos escondemos de la realidad Las aves quieren sentir nuestros corazones latiendo Nos escondemos del día La noche quiere sentir nuestros corazones latiendo Coleccionamos mechones de cabello de nuestros amores y nuestros amores son las líneas rojas que nos atraviesan los ojos Algún día que nuestra mirada será roja y ya no habrá a quién podamos amar Nuestra nación no es un país sino el momento en que nos besamos Besos de lengua y de choques eléctricos Besos de gallo decapitados y cataclismo emocional Metemos las manos en el alcohol y le damos de beber al de alado Cuando esas gotas lleguen al estómago vibrarán tan gloriosamente que se volverán mini corazones y tendremos que correr sin parar porque nos moriremos si lo hacemos Las horas santísimas del sexo y el sexo es nuestra mascota arañando la puerta por hambre Lamimos de la ceniza que nos brota de los ojos No son lágrimas Son poemas Nada nos detiene en nuestro baile loco porque tendremos hijos locos que bailarán sobre nuestras tumbas Tendremos hijas locas que arrancarán las flores locas de nuestros cuerpos inertes porque sólo muertos vamos a dejar de aullar La carretera tendrá nuestra sangre tatuada Los bosques serán nuestro manicomio de fin de semana Nos casaremos en el desierto cuando casarse sea fumar beber  y drogarse toda la noche Haremos retumbar el cielo como himno asexual Estamos desnudos al filo de la cordura La cordura es una moneda de 10 centavos Estamos temblando de miedo desnudos al filo de una moneda de 10 centavos Sabemos que no importa si morimos hoy o mañana porque nuestra muerte será hermosa sólo los segundos antes de morir todo lo demás podrán aventarlo al mar Marcaremos nuestro territorio a golpes y con poemas de cursis Marcaremos nuestro territorio con contradicciones y coqueteo a la Laura León Nuestros santos serán los dealers y nuestra biblia será la resaca Chica yo seré tu doble moral Chico vamos copular como serpientes ¿Y qué importa si estamos bien? ¿Y qué importa si estamos mal? ¿Y qué importa si nos volvemos famosos bailando rumba o sacando covers de molotov? ¿Y qué importa si nos rompemos los dientes al escribir un poema? ¿Y qué importa si no tenemos dinero? ¿Y qué importa si vomitamos y nos quitamos el sabor emborrachándonos otra vez? ¿Y qué importa si bebemos por necesidad? ¿Y qué importa si no escribimos poesía o que la poesía cueste lo mismo que un helado de chocolate con chispitas de cientos de sabores? ¿Y qué importa si nos besamos con personas que no conocemos? Al final ni siquiera nosotros nos conocemos POX POX POX quiérete joven y muere joven con una sonrisa borracho y con tus amigos

 

(24 de mayo de 2014 / 8to encuentro de literatura “Al sur de la palabra” / San Cristóbal de las casas, Chiapas, México)

 

 

Jesús Gallegos (1985)

Salina Cruz, Oaxaca. Editor y coordinador de Dos Puntos Editorial. Organizador del Encuentro Intergaláctico de Escritores Independientes con arena en la laringe. Escribe el libro Caelum.

www.dospuntoseditorial.blogspot.mx

www.eieiconarenaenlalaringe.blogspot.mx

 

 

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Miércoles, 19 Octubre 2016 17:45

LITERATURA DE HONDURAS

LITERATURA DE HONDURAS

La literatura de Honduras cuenta con poetas, novelistas y narradores de notable calidad en diferentes períodos de la historia de ese país centroamericano.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, destacan escritores como Froylán Turcios y el poeta modernista, Juan Ramón Molina. Lucila Gamero (1873-1964) es la novelista más relevante del romanticismo en Honduras. En tanto que, Prisión verde, de Ramón Amaya Amador, es la novela por excelencia con la que se inaugura la literatura del realismo socialdentro del país. Los poetas Óscar Acosta, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Adán Castelar, Alexis Ramírez y José Luis Quesada, junto a narradores como Julio Escoto, Eduardo Bähr - libro de cuentos, El cuento de la guerra - y Ernesto Bondy Reyes - "La mujer fea y el restaurador" - entre otros y otras, son los escritores que abren nuevas perspectivas -literaria y generacionales- en el modo de hacer y enfrentar el hecho literario nacional a partir de los años 60, 70 y la actualidad. No se puede obviar a los renombrados escritores Oscar Amaya con su última producción de cuentos El Prodigio de los prícipes; Galel Cárdenas con su última novela Pared del agua; la novelista Denia Nelson Moncada, con un destacado estilo realista con un toque magico muy innovador en su novela "El Regreso de una Wetback", basada en un testimonio galardonado en Australia; en esta novela, por primera vez en la literatura hondureña, se hace uso de algunos terminos del Spanglish.

Helen Umaña es una de las pocas escritoras hondureñas que ha enfocado su labor literaria hacia el ensayo y la crítica literaria, aparte de la historiadora Leticia de Oyuela, quien ha escrito ensayos sobre pintura y ha publicado diferentes libros sobre la historia de Honduras.

En la literatura hondureña del presente se puede hablar de escritores que incursionan tanto en la poesía como en la narrativa, Marta Susana Prieto (Melodía de Silencios) cuento (Animalario) novela histórica (Memoria de las Sombras) ésta última merecedora de una Distinción de Casa de las Américas de Cuba. Entre otros autores César Lazo, Glenn Lardizábal Navarro (Tentando el Vació y La Voz en Off) Felipe Rivera Burgos, Efraín López Nieto, Jorge Miralda, Elisa Logan, Rebeca Becerra, Rubén Izaguirre, Mario Berríos, Alberto Destephen, Débora Ramos, Aleyda Romero,Dorita ZapataSoledad Altamirano, Samuel Trigueros, Israel Serrano, Fabricio Estrada, Heber Sorto, Salvador Madrid, David Fortín, Melissa Merlo, Oscar Sierra, Gustavo Campos, Giovanni Rodríguez, Murvin Andino Jiménez, Otoniel Natarén, entre otros, y quienes además de su producción individual, figuran en importantes antologías hondureñas y extranjeras.

Roberto Quesada, con su novela, Los barcos, novelista y cuentista, es una de las tres figuras más descollantes de la literatura hondureña actual, junto a los dos escritores que, al igual que él, se abren paso en Estados Unidos y Europa respectivamente, como la poeta y editora Amanda Castro y el escritor y dramaturgo Javier Abril Espinoza, autor del libro Un ángel atrapado en el huracán y de Cuentos para niños y niñas. El narrador Nery Alexis Gaitán y el poeta José González, de diferentes generaciones, son otros de los escritores hondureños dignos de ser considerados, del mismo modo que no pasa inadvertido, por su fina ironía satírica, el escritor olanchitense Armando García. Tambien tenemos a Juan Ramon Saravia Nació en Santa Barbara, Honduras. 1951. Poeta dramaturgo, editor, escritor.Ha publicado los siguientes libros: Poesía: Paisajes Bíblicos (Ida y vuelta), 1985; Puntos Cardinales, 1988; Solo para una mujer, 1990; Alta es la noche, 1992; Entre todas las mujeres, 1996. Teatro: Hasta nunca, sangre azul; El círculo del domingo; y Se nos quema el dulce. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Casa de las Américas, Cuba (1988) compartido con cuatro poetas latinoamericanos y publicado por ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1988, en la Colección Premio, bajo el titulo de Cinco Puntos Cardinales, junio de 1989.


En Septiembre del 2006, J. H. Bográn publicó, a través de Chippewa Publishing LLC, un libro escrito enteramente en inglés titulado Treasure Hunt. Esta novela tiene la distinción de ser la primera obra publicada en formato electrónico (e-book) por un autor hondureño. En 2007 publicó su primera novela en español titulada Heredero del Mal (Letra Negra Editores, Guatemala). 

 

http://wwwliteraturadehonduras.blogspot.com

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Eneas:

 

No debería de ser, pero a veces, también, los hijos son enterrados por los padres. Algo como demencia les abotona la espalda y los vuelve curvos y enfermos, piedras o anclas de un barco que se naufraga así mismo ahorcado sobre la calma o la tempestad.

 

La tristeza del tigre se vuelve arcilla del campo. Y las ciudades florecen porque las flores alcanzan pronto la edad del muerto y no debería de ser, pero a veces, también, alguna fauna previene aquella oscura tormenta: salen de su letargo orquídeas, fantasmas, anémonas impresionantes, débiles girasoles que han calcinado el sol entre sus hojas.

 

Pero lo triste, Eneas,  es la velocidad de la alondra, su manera de augurio en la ventana,

el grito, casi humano, a unos instantes, de chocar

y corromperlo todo.

 

 

 

29/12/2012

 

 

Eneas:

 

En tus pulmones crecen flores y ángeles terrenales bailan contigo la canción de los niños ciegos. Algunos de ellos padecen de algo que en mi mundo, Eneas, no tendría cura. El cáncer les otorgó el imperio de la noche para olvidar la luz de la química blanca; y el sueño, la flor amarga de los laboratorios, la pestilente forma de la palabra farmacia.

 

En este prado de lluvia reinas sobre la fauna. Vuelas desnudo y dulce como un tigre que caza y finge su muerte para otra resurrección, para otro camino abierto sobre noviembre y cinco treinta.

 

Te dieron el corazón más grande, Eneas, para espantar a la muerte,

para dormir con ella, para soñar un mundo quemado por las flores.

 

 

2/6/ 2013

 

 

Alejandra:

 

Platicas con tu hermano difunto y dejas abierto el día para que llueva. Tus ojos ven lo que nosotros no vemos:

un tigre hermoso que dora contigo la tarde y te hace de ángel

para las bestias del mundo, para los crueles remolinos del tiempo, para las cosas sencillas y desgraciadas.

 

Tus labios oyen

lo que ese tigre contesta.

 

Lo que se gruñe del otro lado del río, lo que la fronda y las mariposas ocultan a las orejas de los mortales, a las cinturas calizas de los barrancos, a los ojos cerrados y oscuros del que no mira nada.

 

Tu risa es, para el tigre, una pradera enorme.

Un invisible manto donde se duerme y te acompaña.

Donde te sigue por los caminos, donde te sirve de ángel – ya lo sabes –

para las bestias del mundo.

 

 

13/ 9/ 2013

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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