GUTENBERG INFARTADO

Ramiro Padilla Atondo

 

Ese podría ser el título de un cuento al ver al viejo impresor de Maguncia llegar al presente y ver como su invento empieza a difuminarse. A pesar de nuestros deseos de que el libro no desaparezca ha llegado el tiempo de redactar su necrológica. Daniel Salinas lo escribió de manera magistral en su Réquiem por Gutenberg. Daniel mismo, un lector contumaz dice que leer es una forma de sustraerse de la realidad tal como lo hacen los chicos modernos con los video juegos. El problema es que Daniel es un caso atípico para nuestra realidad mexicana. Si Gutenberg se paseara por nuestros hogares se daría cuenta que encontrar su invención está difícil. Si a esto le sumamos los precios de los libros entonces estamos fritos. Comprar una novedad literaria cuesta casi un ojo de la cara. Hace poco me paseé por la lista de novedades de una conocida librería de Tijuana y al revisar los precios casi me da un infarto. Cualquier novedad rondaba los trescientos pesos. Entonces me doy cuenta que la labor de los lectores voluntarios es valiosísima, Quijotesca. Sus molinos de viento son el sistema y nuestra sicología. Los libros de moda o libros maruchan tienen una vida corta. En meses o quizá en un año estarán en la lista de saldos de alguna tienda departamental. De alguna manera las editoriales empiezan a parecerse a las revistas sensacionalistas. Pararse por un aeropuerto estos días es una invitación a darse un paseo por las decenas de libros que hablan del narcotráfico que es la moda. En Estados Unidos los libros de aeropuerto están definidos por su capacidad para entretener al viajero en vuelos cortos o largos. Las novelas de aventuras y las policiacas son las más consumidas sin dejar de lado las historias de terror de Stephen King, todo un maestro en escribir libros entretenidos. Aunque la tecnología esté haciendo su labor. Hoy hay dispositivos para leer con grandes capacidades de almacenamiento. Un simple aparato puede albergar hasta mil quinientos libros, toda una biblioteca, impensable hace algunos años. Esperemos que estos avances puedan ayudar a paliar los paupérrimos números en cuanto a lectura

Publicado en NORTEC

 

La MesaAlterada distintas formas de conversar sobre poesía y poetas

Marco Fonz

 

Después de vivir algunos años en la ciudad de México y de conocer a casi todos los poetas que viven en esta ciudad y platicar con ellos e ir a sus lecturas y escucharlos en sus reuniones o mesas redondas. Tuve la certeza que necesitábamos una forma diferente de dialogar con los poetas y con sus poemas. Se podría tener la idea del centralismo como un ente que afecta directamente la visión de la poesía en el país. Pero yo añadiría que otro de los factores que afectan a la poesía mexicana es la mentalidad provinciana en todos los ámbitos en que se desarrolla la poesía y el trabajo de los poetas en México. Esta lamentable visión provinciana no tiene nada que ver con la vida en la provincia o el oficio de los poetas en provincia. Esta visión provinciana tiene que ver más con la práctica hasta cierto punto corrompida de la relación del poeta con el Estado y una falta de lecturas y vicios que se vienen arrastrando desde hace ya tiempo atrás. Esto pareciera una verdad callada o algo que todos sabemos pero que nadie, parece, desea acabar o cambiar. La relación que tiene el poeta con las instituciones no sólo afecta de forma directa la práctica en la vida y sociabilidad del poeta, también y lo que es peor, afecta las formas estéticas de la poesía de un país. No existiría ningún problema si los poetas practicantes del erario público dieran ciertas libertades a las propuestas que se ofrecen fuera de las instituciones. Pero lamentablemente los poetas del “estado” tienden a homogenizar todo y querer controlarlo todo e imponer sus criterios estéticos en detrimento de la poesía mexicana. Y no sólo tenemos el problema de la estética ofrecida por unos cuantos, sino que estos cuantos controlan bajo sus criterios, becas, ediciones o premios. El control de todas estas instancias y apoyos, vuelvo a repetir, es en detrimento de la poesía mexicana. Sin participar en este panorama de carreras locas de ver quién aparece en más antologías, de quién gana más premios, de quién es el más comentado, ensayado o lanzado al pináculo del mejor poeta de su generación, como si el oficio del poeta fueran sus logros en vez de su palabra. Nos topamos con la necesidad de variar las formas de diálogo sobre la poesía mexicana y sus poetas. En una plática con Iliana Vargas y con Ángel Carlos Sánchez planteamos desde un principio que las charlas tenían que proponerse con formato distinto. Que los participantes no llevaran ponencia sino que todo fuera una plática de su propia experiencia como gente de letras. Nosotros queríamos algo más íntimo, sin esos públicos familiares o públicos de amigos que sólo van por ese compromiso filial y no por la búsqueda de algo propositivo o en descubrimiento de nuevas estéticas. Convenimos entonces con la idea de Ángel Carlos Sánchez de que hiciéramos las pláticas en  nuestra casa. Y así lanzamos la convocatoria a seis, poetas, narradores y ensayistas de diferentes ámbitos y con diferentes visiones sobre el trabajo poético en México: Ángel Carlos Sánchez, Marcos Daniel Aguilar, Jorge Aguilera López, Adriana Tafoya, Eva Castañeda y Andrés Cisneros de la Cruz. Comenzamos planteando tres temas para desarrollar: 1ª. Influencia de la poesía y narrativa mexicana en literaturas extranjeras. 2ª. Propuestas estéticas actuales que predominan en la literatura mexicana. 3ª. Determina en algo al escritor mexicano pertenecer o no a una institución literaria de gobierno. Estos tres temas me habían inquietado desde tiempo atrás, cuando en los diferentes viajes dentro del país y en el extranjero no encontraba realmente influencias entre los escritores de diferentes estados de México y fuera del país. A esta búsqueda de saber qué escritor mexicano había influenciado a otros escritores, encontré que algunos escritores mexicanos eran conocidos y publicados, pero eso no significaba que fueran influencia para la creación de otros escritores. Entonces creció mi duda y mi incomodidad, porque aquí en la ciudad de México las autoridades e instituciones lanzan un discurso en donde te hacen creer que nuestros “grandes y reconocidos escritores” son leídos y tenidos como referencia y como influencia y esto en verdad en la práctica no sucede. Los autores más nombrados o leídos son Juan Rulfo, Octavio Paz o Jaime Sabines, pero esto no significa que ellos sean nombrados como influencia directa para la creación. Es más, cuando vemos las antologías de poetas mexicanos, tantas que son lanzadas al mercado editorial cada año, vemos en la parte de influencias que los poetas mexicanos son más influenciados por europeos, estadounidenses o sudamericanos que por los propios autores mexicanos. Esto nos hablaría que entonces nuestra tan nombrada tradición literaria no es mexicana y entonces no tendríamos una verdadera literatura mexicana. Esto desde que se concibió la idea de tener una literatura nacional. Al plantear la pregunta a los participantes de La MesAlterada, aunque sus respuestas eran ciertas, no se logró responder acertadamente al tema planteado. Fueron varios los nombres lanzados a la mesa, tales como: Nervo, Alfonso Reyes o López Velarde. Pero esto no demostró que los lectores o escritores en el extranjero tuvieran de estos autores influencia directa. Al parecer tenemos todavía que plantearnos más en serio y con más profundidad este tema y saber qué pasa con nuestra literatura mexicana y cómo podemos dar el siguiente paso. Estéticas desarrolladas que tienen otras literaturas a nivel mundial. Influir con una estética propia la creación de otros territorios de la imaginación y de la creación poética o narrativa en el país. Al parecer los grupos literarios mexicanos en el poder no se han planteado esta cuestión o no les importa el no tener una estética propia ni el reflejar esta misma estética a otros niveles. Pareciera que están más preocupados por su sobrevivencia humana que por su vida creativa y sus obras. El ejemplo más reciente es el plagio hecho por Alatriste. Y aunque tenemos muchos nombres de escritores mexicanos en diferentes premios o becas o publicaciones a nivel mundial esto no demuestra que  se tenga una nueva propuesta estética ni crear una influencia que podamos llamar “Gran influencia a nivel mundial”. Cuando algún escritor se atreve a lanzar alguna propuesta estética que no tenga que ver con la imperante en las instituciones, es casi automáticamente marginado, ignorado y silenciado con los métodos que ya conocemos. El método del “no existes”. Y aunque estás propuestas sean publicadas y salgan en forma de libros o sus autores tengan cierto público, esto no significa que sean entendidos o estudiados por académicos o ensayistas. En este país pareciera un crimen el cuestionar las formas estéticas o proponer algo diferente a lo establecido por los grupos literarios en el poder literario mediático. El siguiente tema es sobre las nuevas tendencias estéticas que se desarrollan en México y vemos también que no existe nada novedoso que podamos entender como una propuesta mexicana. Entiendo como propuesta estética el que algún poeta o narrador haya desarrollado algo en su escritura que en ninguna otra latitud se haya escrito. Así encontramos el caso de Ramón Martínez Ocaranza, Orlando Guillén, José Vicente Anaya o Roberto López Moreno; que insertan en sus poemas otro tipo de ritmos y variantes lingüísticas e idiomas distintos al castellano. Podemos decir que aunque sus influencias sean también del extranjero, desarrollan con ellas variantes que nadie en México había hecho antes. Así ellos serían los primeros poetas mexicanos en proponer una estética que se pueda llamar mexicana. Esto en la poesía, en la narrativa sucede algo similar, pero los escritores están todavía más controlados Marco Fonz no sólo por una estética de estado sino por un mercado editorial casi caníbal. Y esto no permite que nuevas formas o propuestas estéticas sean atendidas como es debido. Tanto así que muchos consideran la poesía de los antes mencionados como mala o inacabada o que está todavía en búsqueda de cómo decir lo que piensan. Esta cerrazón a formas diferentes de decir, es lo que nos lleva a un esquema enfermo, el cual venimos padeciendo desde muchos años atrás y que parece que a la mayoría de los poetas no les interesa salir de él. En La MesAlterada se planteó este tema sobre estéticas llegando casi al mismo resultado que el tema anterior, no hay una repuesta concreta ni objetiva que pueda contestar satisfactoriamente a la pregunta planteada. Desde la búsqueda de una literatura nacional los escritores siempre han participado de manera conjunta con el estado político mexicano, esto ha llevado no sólo a que nuestros escritores vivan casi completamente del dinero del Estado, sino que han sido seducidos y reducidos por el poder y han hecho de su práctica creativa una verdadera mafia literaria. Esto no importaría tanto si esta mafia literaria, vuelvo a decir, no afectara directamente a la estética propuesta por los escritores y poetas. Afectan o no las becas, premios o reconocimientos a los escritores. Yo creo que sí les afecta, en el sentido de que los vuelve complacientes y hasta flojos en su ejercicio de crítica, autocrítica y propuestas o búsqueda de propuestas en verdad novedosas para la literatura mexicana. Puedo decir sin temor a equivocarme que existe una estética de Estado, que es la más solventada por todos los grupos que denotan el poder  literario o la crítica literaria de este país y que en cierta forma alcanza niveles mundiales. Los encuentros de poetas son un claro ejemplo de cómo esta estética del Estado reina en los criterios de los organizadores y participantes, todo lo que sale de sus contornos de comprensión estético no existe o está mal escrito o es inmaduro. Lo mismo sucede con el criterio en el que se proyectan y construyen las antologías. Otro mal de nuestros tiempos, lo que pudo haber sido algo bello, incluyente y en verdad representativo de lo sano que puede ser un país con su literatura. Se ha vuelto algo insufrible y marginal en su propia cerrazón. Nunca una antología podrá representar toda la creación de un país. Pero en México los autonombrados antologadores ven en sus antologías la manera infame de perpetuarse junto con sus elegidos. Pareciera a simple vista que desde hace quince años hasta esta fecha las antologías son tan pasajeras como un registro de un hotel de paso. Pero sus integrantes y antologadores piensan o creen ilusoriamente que es lo contrario. Que las antologías les darán nombre eterno. La cercanía con las instituciones debería ayudar en verdad a que la creación literaria de México sea sana y esté en crecimiento con todas las propuestas posibles. No castrar o cortar las que se van perfilando. Los mismos poetas y escritores deberían de perder el miedo a que surjan nuevas voces, nuevas visiones y nuevas estéticas. Sea como sean planteadas. La docilidad ya sea en los poetas o escritores del Estado o la docilidad en el fracaso manifiesto de su destino de los poetas marginales o outsiders es mala para la creación misma. El equilibrio que desde mi punto de  vista debería practicarse es el de permitirse escuchar, analizar, leer y atender cualquier manifestación que se proponga a nivel nacional. Es sospechoso que en un país como el nuestro con tantos escritores y poetas a nivel nacional sean siempre los mismos los que llenan las páginas de las antologías o las listas de los invitados a encuentros de poetas o los beneficiados con becas o estímulos para la edición. No existe ningún peligro el permitir entrar a las instituciones a las voces que ruedan por los estados de México, las voces y la palabra que crece en los camellones o calles oscuras de la ciudad. Ningún peligro deben de sentir los poetas o escritores que han escrito toda su obra a la sombra de las instituciones. La poesía y la literatura no son competencias. Con tantas lecturas que decimos tener, ya debíamos de haber aprendido que el mejor no es quién gana más cosas sino quien propone mejores cosas. Que a la larga eso siempre lo agradece la poesía y la literatura. La MesAlterada es una propuesta para discutir, criticar y dialogar sobre la poesía y literatura, sobre los poetas y sus circunstancias, sobre el poder y las estéticas propositivas. Una forma distinta, no nueva, de desarrollar temas y contestar preguntas a las cuales no tenemos, todavía, respuestas definitivas. La MesAlterada como una bocanada de aire en medio de tanto silencio brutal, en medio de espejismos institucionales o entre los profetas callejeros. Sea pues el diálogo al final de la historia de la literatura y de la poesía mexicana quien determine y que la estética mexicana sea la que al final del tiempo gane.

 

 

Nos hacen falta intelectuales como Gabriel Zaid

Adán Echeverría

 

 

"En la segunda parte de nuestra vida,

al prepararnos para la muerte,

lo que es difícil de abandonar no es el vientre

sino el falo"

J Campbell.

 

 

Hay un dicho que se atribuye a Pablo Neruda: “En México, levantas una piedra, y salen poetas”. Jamás he sabido si eso es bueno o es malo. Celebratorio, es el proyecto con el cual celebramos los 10 años del Mapa Poético de México, que en el 2008 conjuntara poco más de 650 autores de poesía, nacidos o radicados en México. Proyecto gestado como homenaje a los autores de poesía, dedicado a los lectores de poemas, para que sean ellos quienes determinen, en el vasto universo de siete volúmenes ordenados por entidad federativa, cuáles son los poemas que les agrada leer, quiénes los poetas preferidos. Y poner un freno al ego que en muchas ocasiones pierde a los poetas mexicanos.

Más de una vez he escuchado historias de poetas mexicanos enojados conmigo por la aparición del ‘Mapa Poético de Poesía’; pero dichos enojos vienen, casi siempre, de los autores que vivían de los presupuestos, y su amistad con otros les había conseguido figurar en antologías a nivel nacional. El Mapa Poético de México, puso y pone en una misma plataforma a los que publican mucho y a los que publican poco; y esto está asociado a los presupuestos, amistades y prebendas que no dejan de ocurrir en este país. Los lectores, inteligentes siempre, pudieron darse cuenta de que hay autores que con pequeños tirajes sostienen una fuerza poética superior a los que aparecen en cada antología financiada por la federación. México y sus fallidos presupuestos editoriales.

Este ejemplo del Mapa Poético de México, que puso en la misma tara a los poetas mexicanos, es el claro ejercicio de que no todo lo que aparece y aparece por todos lados es la mejor literatura, porque la literatura tiene que ser perseguida por los lectores.

Esa lucha presupuestal por ser publicado por el estado, también llega a los medios de comunicación, impresos, electrónicos, películas, vídeos, radio y televisión. El dinero es que el mueve las plumas de muchos columnistas, de muchos escritores. El dinero y las amistades es lo que mueve las publicaciones que pretenden ser afamadas, y que gozan de muchos seguidores.

Esas mismas prebendas son las que crean “intelectuales patito”; y uno los reconoce porque son incapaces de ponerse contra del Sistema, y solo se acomodan bajo el brazo de cualquier partido político. Uno entonces pueda darse cuenta de simplezas de pensamiento que se reproducen en el discurso del ciudadano: Mafia del Poder, Guerra Sucia, Peligro para México.

Los verdaderos intelectuales tienen la obligación de resistir al Fanatismo. Tienen la obligación de ser Anti Partidistas. Tienen la obligación de estar contra la Partidocracia. Tienen la obligación de no seguir la Masa.

Pero, lo comprendo, tienen que comer, tienen que vivir de presupuestos que paguen su pluma, sus ideas, sus columnas, sus “sesudos” ensayos. Es una tristeza que en México el escritor apenas sea parte del folclor, y que los medios de comunicación insistan en verlos como Colaboradores, sin reconocer sus aportes a la Cultura de México.

Los he leído lanzar sus diatribas contra Vargas Llosa. Profesores universitarios declarando en redes sociales que Vargas Llosa es (ponga acá el insulto y la denostación que su intelecto le permita); pero ahora se han lanzado contra Gabriel Zaid, por mucho uno de los intelectuales mexicanos más lúcidos de la literatura en español.

Son una verdadera pena.

Publicado en La pluma sobre el ojo

 

 

Recomendaciones para los certámenes literarios

Fer de la Cruz

 

Un poeta ha ganado cantidad de premios literarios. Años atrás ya se le había descalificado de alguno de ellos, de manera no oficial, cuando un jurado perspicaz notó la misma dedicatoria (a su esposa e hijos o hijos, con todo y nombres) en más de uno de los poemarios participantes, en flagrante violación de las bases, según me fue revelado en declaración anónima de primera mano. El año pasado, a dicho poeta le revocaron un premio que había ganado en Palenque tras descubrirse que acababa de ganar otro premio en Ciudad del Carmen con el mismo trabajo, en idéntica violación de las bases.

Este poeta, nacido en Champotón, Campeche, no tuvo reparo en volver a participar en la nueva edición del mismísimo premio de Ciudad del Carmen, los LX Juegos Florales, con el ilegal envío de siete trabajos firmados con sendos seudónimos. Entrando en los territorios de la especulación, en sus ansias de ganar por las buenas o por las malas, este poeta, de nombre José Landa, envió poemarios que apelaran a diferentes preferencias estéticas posibles del jurado calificador, aumentando muchísimo la posibilidad de salir ganador. En los hechos, prácticamente el veinte por ciento de los 38 trabajos valorados por el jurado eran libros suyos. La prensa campechana ya registra que, tras abrirse las plicas, los organizadores descubrieron la violación a la primera de las bases que textualmente limita la participación a “un libro de poemas”.

Hace unos días, un poeta yucateco recibió la llamada de los organizadores de los XV Juegos Florales de Ciudad del Carmen anunciándole que, de acuerdo con el laudo, el jurado calificador le otorgaba una Mención de Honor. Este poeta yucateco —nacido en los ochentas, me limitaré a revelar— rechazó dicha mención tras escuchar que el ganador había sido el ya célebre Landa. Sabiamente, el yucateco buscó evitar que su nombre se asociara al de Landa cuya fama es precisamente de tramposo, como queda sobradamente evidenciado; digamos que “por higiene”, como ha señalado al respecto el maestro Manuel Iris.

Tras la justa descalificación del Landa, los organizadores debieron haberle otorgado el Primer Lugar al poeta yucateco autor de la Mención Honorífica. Sobre este caso, el maestro jalisciense Luis Armenta Malpica —ganador, en años anteriores, de los Juegos Florales de Ciudad del Carmen y jurado veterano en los principales premios de poesía del país— ha expresado en redes sociales lo siguiente: “las menciones honoríficas se conceden a los trabajos finalistas que están casi a la par del libro ganador. Ante la descalificación del ganador, deberían ser consideradas para sustituirlo, si es el caso, únicamente el o los libros que hayan merecido tal distinción”.

Desconocedora de estos protocolos, la institución convocante, malamente, optó por seleccionar a otro poeta, cuyo trabajo no constaba en el laudo, para declararlo Primer Lugar y extenderle la Flor Natural y los ochenta mil pesos correspondientes, despojando a un excelente poeta yucateco de la distinción y el monto monetario que legalmente le correspondían. Supongo que se habrá tratado de una decisión política de los organizadores, sintiéndose despechados por el justificado rechazo de la mención y desoyendo el criterio de los miembros del jurado, cuya honorabilidad no pongo en duda.

Yo no participé en este concurso. Con esta aclaración busco evitar que se cuestione la imparcialidad de mis palabras. Sin embargo, he participado en otros concursos que han sido ganados por el champotonero y, conociendo sus tácticas, sospecho que en aquellos premios también jugó con los dados cargados y de que nos cometió fraude tanto a mí como a la totalidad de los escritores participantes, así como a los organizadores.

En el espíritu de combate a la corrupción que se espera que impere en las administraciones entrantes a nivel nacional, y para evitar participaciones y premiaciones fraudulentas, a continuación planteo las siguientes

 

RECOMENDACIONES PARA LOS ORGANIZADORES DE CERTÁMENES LITERARIOS:

 

Sobre las bases generales.

  1. Que las bases especifiquen, de manera clara e inequívoca, que cada participante podrá enviar un solo trabajo; que las obras enviadas no podrán estar participando en otros certámenes; que no podrán participar los ganadores del Primer Lugar de ediciones anteriores, más otras restricciones que se consideren pertinentes para cada premio en particular.
  2. Que se faculte al Comité Organizador para que, luego de la entrega del laudo por parte del Jurado Calificador, se cerciore de que ningún autor haya participado con más de un libro, mediante la apertura de plicas en presencia de un notario, en estricta confidencialidad, sin la participación del Jurado Calificador y sin dar a conocer las identidades de los participantes.
  3. Que se evite la prohibición de usar epígrafes porque esto inhibe el dialogismo y la intertextualidad, efectivas estrategias disparadoras de discursos poéticos. Para prevenir guiños reveladores de la identidad del participante, que la prohibición se limite a las dedicatorias y alusiones sospechosas.
  4. Que se difundan siempre las obras ganadoras, en ediciones impresas o digitales. Este es un derecho del escritor ganador como de toda persona que quiera conocer cualquier trabajo premiado.
  5. Que se especifique en las bases que se demandará penalmente a los escritores participantes o miembros de jurados calificadores a quienes se les compruebe fraude.

Sobre los miembros del jurado calificador.

  1. Que sean foráneos de la región que abarca el certamen, para disminuir al máximo la posibilidad ya sea de favoritismos o de que, de manera honesta y casual, resulte ganador algún conocido de un miembro del jurado. Si la convocatoria es escolar, que los jurados sean estatales o municipales; si es estatal o municipal, que sean de otro estado no contiguo; si es regional, que sean de otra zona del país, y así sucesivamente.
  2. De ser posible, que además de ser escritores con experiencia y oficio en el género literario que corresponda, sean académicos en literatura. Esto amplía el conocimiento de las formas válidas de literatura en todos sus géneros y subgéneros, a lo largo de las vastísimas tradiciones y posibilidades experimentales, y reduce el influjo de los dogmas reduccionistas prevalentes entre algunos connotados maestros de los talleres literarios del país que carecen de bagaje académico en literatura.
  3. Que sean profesionales. Contrario a la concepción popular del escritor, y del artista en general, como un ser de talento innato, radiante de sensibilidad, sobre quien no se aplican los convencionalismos mundanos de probidad ética, y a quien se le pasan por alto impuntualidad, neurosis, alcoholismo, servilismo político, etc., es perfectamente válido exigir profesionalismo de cualquier escritor, en términos de cumplimiento y rigor argumentativo, en tiempo y forma, del quehacer literario que se le encomiende.
  4. Que en todo caso se les ofrezca a los jurados un emolumento proporcional al trabajo requerido, según la exigencia y magnitud de la convocatoria. Que las instituciones convocantes contemplen en su presupuesto, no solo los fondos para el premio monetario y el transporte, hospedaje y alimentación de los autores premiados —y de los bocadillos, brindis de honor, música y flores de la ceremonia—, sino también el pago puntual y sin contratiempos burocráticos de los honorarios de los jurados, y que este pago se haga efectivo a más tardar el día de la premiación. Por esta misma razón, que a los jurados se les exijan argumentos específicos y concretos —en vez de declaraciones genéricas— para defender a sus propuestas de obras finalistas por sobre los demás trabajos participantes.
  5. Evitar que el ganador de un premio automáticamente se convierta en jurado de la edición siguiente, por el simple mérito de haber ganado.

 

Sobre tiempos y plazos.

  1. Que la institución convocante revise las bases cuidadosamente y que las publique, en papel y en medios electrónicos, con suficiente tiempo para su difusión (sugiero un mes), y para la recepción de trabajos (sugiero otro mes), y para que los miembros del Jurado Calificador puedan leer cada trabajo desde sus casas así como discutir por correo electrónico, dictaminar y firmar el laudo por ese mismo medio (sugiero otro mes), más dos semanas como mínimo para la notificación a quien resulte ganador (quien requerirá de este tiempo para planear el viaje a la ceremonia de premiación); o bien, en su caso, para resolver situaciones como imputaciones o descalificación de trabajos. De este modo, un jurado compuesto por escritores profesionales no requerirá prórroga. La idea de reunir a los miembros de un jurado para que en un día lean cuarenta, ochenta o doscientos trabajos es absurda, y resulta humanamente imposible que la designación de primer lugar sea certera en dichas condiciones. Además, un premio no debe planearse de la noche a la mañana. Los organizadores tienen un año entero para organizar la siguiente edición de sus concursos. Que no actúen como colegiales procrastinadores que hacen la tarea de última hora, ya que el profesionalismo también se espera de ellos.
  2. Anunciar el nombre del escritor ganador inmediatamente después de emitido el fallo, a través de medios electrónicos, con el mismo ahínco con el que se publicitó la convocatoria, y anunciar también, entre otros datos relevantes, los nombres de los jurados. Hay que considerar que sólo entonces los participantes que no resultaron ganadores quedarán libres de mandar sus trabajos a otros concursos.

 

Sobre certámenes específicos en Yucatán.

  1. En el caso del Premio Nacional de Poesía Experimental “Raúl Renán”, que la administración estatal entrante lo reactive como merecido tributo al maestro —junto con los demás premios de la extinta bienal—, y que sus jurados sean, además de los puntos arriba señalados, realmente conocedores de las vastísimas posibilidades de experimentación poética.
  2. En el caso del Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Mérida”, que la administración entrante lo reactive. Que se permita la entrega de trabajos por e-mail, en Word o PDF, ya que sólo así se posibilitará la participación de poetas merideños (de Mérida, Venezuela) y se facilitará la participación, igualmente importante, de poetas emeritenses (de Mérida, España). Que se acepten trabajos ya sea en tamaño carta o en A4, común en España. Que eliminen la ridícula exigencia de un mínimo de 10 versos por cuartilla; mejor que se exija un número total de versos en la totalidad del libro, como se estila en España, en lugar de pedir número de cuartillas. Antes de insistir en el requerimiento de una carta de vecindad, que se aseguren de que dicho documento sea fácilmente accesible en Venezuela.
  3. En el caso de los Juegos Florales de Progreso, que la administración municipal entrante los reactive, sobre todo ahora que existe ese vacío de premios estatales entre los certámenes literarios de Yucatán, ya que que los premios que eran estatales han pasado a ser regionales o nacionales o han desaparecido.
  4. En el caso de los Juegos Literarios Nacionales Universitarios de la Universidad Autónoma de Yucatán: Fueron excelentes las medidas asumidas en la edición pasada en tiempos, en formas de prevención de fraude y en la elección de jurados que procesaran la gran cantidad de trabajos recibidos. Sigan así.
  5. En el caso del Premio Regional de Poesía “José Díaz Bolio”, su convocatoria sobresale por la facilidad brindada a los poetas participantes, al recibirse los trabajos por e-mail, y también a los miembros del jurado calificador por concederles suficiente tiempo para deliberar. Sigan así.
  6. Sobre los concursos de poesía y cuento en las escuelas primarias, secundarias y preparatorias públicas y privadas: Que los directores proyecten la creación permanente de talleres literarios antes de pensar en concursos. En otras palabras, como buenos pedagogos, que piensen en procesos antes que resultados.

 

Anticipo que habrá escritores del país que estarán en desacuerdo con algunas de mis apreciaciones o con la totalidad de ellas, sobre todo cuando tengan cola que les pisen o se conciban como vacas sagradas acostumbradas a la reverencia personal y a la descalificación de quienes no los reverencien, o bien, porque consideren que sólo los practicantes de una determinada estética o los creyentes en una determinada ideología —o sus imitadores y cortesanos— tendrán la posibilidad de llegar a recibir algún mérito. Me tiene sin cuidado y celebro el derecho de disentir. Aquí apelo a la buena voluntad de las y los funcionarios de Cultura que lleguen a tener a su cargo la organización de algún certamen literario. Que cada quien tome lo que le sirva de estas recomendaciones y las adapte a sus necesidades, limitaciones y alcances específicos con criterios éticos y literarios por igual.

 

 

Ahora se hacen los mártires.

Adán Echeverría.

 

 

No bastándoles la pobreza en la que han sumido al país, la falta de educación, cultura, ciencia, empleo, el abandono del campo, la violencia que diario toca la puerta, las montañas de armas ilegales que circulan. No importándoles que los niños menores de 14 años sean los que más violencia sufren, que en México ser joven sirva para engrosar los ejércitos del narco, o las carretadas de bots-becarios, servidumbre de los partidos políticos. Ahora resulta que los partidos políticos lloran porque algunos de sus candidatos –los de menos reflector- son asesinados.

No señorita, no solo los candidatos son asesinados; son asesinados los niños, los jóvenes, las mujeres, los homosexuales, los empresarios, sus hijos. Al contrario. Los únicos que no sufren violencia son los políticos de alto cartel. No secuestran a los hijos de Anaya, ni a los de Mead, no secuestran ni asesinan ni violan a las hijas de Peña Nieto, ni secuestran ni golpean a los hijos de Andrés Manuel. Pero al sobrino del escritor sinaloense Waldo Contreras López, lo secuestran y asesinan con solo 17 años de edad. Las redes no se inundan por ello.

La “periodista” Yuridia Sierra puede escribir el 22 de noviembre de 2016: “Oye Lee Harvey Oswald, ¿dónde estás cuando se te necesita?”; preguntando por un asesino de presidentes, dejando claro en el “Se te necesita”, con su “inteligente” cabecita que con el triunfo de Donald Trump es necesario un asesino que se haga cargo de él. Pero no venga un Ricardo Alemán a hacer lo mismo, sugerir la necesidad de que AMLO sea asesinado por un fanático de su movimiento, porque la sed predadora de los inquisidores brinca a la yugular. Yuridia Sierra invita al asesinato, como Ricardo Alemán. Sean congruentes.

¿Qué harán ahora, queridos fanáticos de los partidos políticos, marchar para que no maten candidatos? No importan los bebés, ni los estudiantes, ni los campesinos, no importan los migrantes, importa prestar oído al político que te roba, que hace leyes para dañarte, que goza la impunidad; al que entregas parte de tu dinero. Importa que no puedas quitarte la venda, ni resistir al lavado de cerebro que padeces. Los veré marchando porque algunos locos matan candidatos. Ustedes protegen candidatos, sus hijos y sus parientes, que gozan todo lo que te quitan; cuando lleguen al poder y maten a tu familia, amigos, vecinos quiero escucharte. Así de fanáticos son. Ponen la espalda para la caricia como para el bastonazo.

Ahora ya no se puede decir ni publicar: ¡Haz patria y mata un diputado!, porque su fanatismo inquisidor está cada día más exacerbado en defender símbolos partidistas que en exigir justicia, educación, trabajo y acabar con la escoria del país que son los partidos políticos y sus integrantes corruptos. ¡Mírate! Defiendes más a un político partidista en vez de a los jóvenes que mueren a manos del narco. Ese narco que trabaja con los partidos políticos y financia sus campañas.

Una de las grandes televisoras de México corre a un pseudo periodista por presión de redes. Televisa hace un programa para dejar hablar a AMLO. Televisa y otros medios posicionan a AMLO. ¿Como se llama la obra? Televisa hace presidente a AMLO, como puso a EPN. ¿Les cuesta entenderlo?

Las redes vuelven a linchar. Pero algún momento lo hará contigo. Sigue celebrando otro linchamiento. ¡Bravo! La paz mexicana suena así:

- El periodista sugirió su asesinato.

- ¡Maldito! Qué lo maten. Y a toda su familia. Que exploten el periódico.

 

 

La hoguera del fanatismo.

 

“Defiende como hombre

lo que publiques como periodista”.

Francisco Zarco.

 

 

Cuando ser candidato o servidor público se considere actividad de alto riesgo, donde se te cuestione, y tengas que poner en peligro la vida por el pueblo que representas, se podrá mirar a personajes que quieren trabajar por el país. No ocurre en México.

En México lo que se busca al ser candidato a cualquier cargo, regidurías, comisariados ejidales y municipales, líderes sindicales, alcaldes, gobernadores, diputados estatales, federales, senadurías, y los que compiten por la presidencia de la República, lo hacen en por dinero y beneficios personales. 24 años va a cumplir (6 períodos) el otrora Niño Verde en cargos ininterrumpidos como Plurinominal. Y usted, querido lector, hábleme de al menos las 24 grandes propuestas (al menos una por año) y logros que ha impulsado tal personaje. Aquel Niño Verde no es menos que tantos priístas, panistas, perredistas, morenistas (que antes eran perredistas, o panistas, o priístas, o del PT); pues más de una centena de personajes de todos los partidos políticos mexicanos llevan dos décadas en algún puesto de poder en la administración pública, en los altos puestos políticos de México, saltando de un puesto a otro, de una lista a otra, de una curul a otra, de una oficina a otra, sin dejar de cobrar del erario. Y se dicen Servidores Públicos, se llaman Estadistas, se etiquetan como Patriotas.

Y entonces, cuando la violencia que ellos mismos han generado en el país los roza apenas, porque algunos candidatos en municipios paupérrimos de pobreza son asesinados por los empresarios del narco, entonces lloran y claman, y mueven sus huestes en la red para Pedir que los Socorran. Y dicen: Los periodistas nos acusan, Ese periodista quiere que maten a un candidato. Y todos los fanáticos piden su cabeza, acusan, maldicen, comparten la dirección, la foto de los hijos de aquel periodista, piden justicia arrebatándole su trabajo.

No se equivoque, querido lector: Uno es responsable de lo que enseña a sus alumnos, no de lo que hacen sus alumnos. Uno es responsable de lo que escribe, no de lo que entiende el lector ni de los actos del lector. Jamás he estado de acuerdo con aquel vilipendiado Ricardo Alemán. Me bastó leer una de sus columnas y constatar que sus argumentos siempre han sido muy pobres. Para qué leerlo, pensé. Pero siempre defenderé el derecho que él como tú tienen de decir lo que les de la gana. Pero es en verdad vergonzoso el linchamiento a periodistas en la red.

¿Te dices escritor, poeta, columnista, y aplaudes que se censure a un periodista? ¿Has perdido tus valores? ¿Tan fanático eres? Si en verdad crees que alguien escribe idioteces, no hagas caso, no lo leas, no le contestes. Jamás un columnista, periodista, artista, por un texto ha hecho que maten a alguien. Los mismos actos de censura se han dicho de todos los autores incómodos, en la historia de la humanidad. Se censuraba a los rockeros, se les llevaba a juicio acusados de impulsar el suicidio de sus fans. Quisieron censurar a Larry Flynt, dueño de la revista Hustler. Me dan pena. Si eres de los que pidió la censura de un periodista no te llames crítico, ni liberal, ni escritor, admite que eres un fanático partidista. Es una pena leer a “escritores mexicanos” aullando por censura, exigiéndola. A lo que se ha llegado. ¿Si aplaudimos la censura, qué nos quedará? Sino esta hoguera de fanáticos en la que pronto, todos los que disintamos del régimen, seríamos acallados.

 

 

Todo fanatismo es peligroso.

 

No había cumplido once años de edad y ya había leído la biblia completa. A mis 43 años la he leído varias veces, junto con el Corán, el libro de Mormón, las Bodas alquímicas de Christian Rosacruz, entre otros. En la biblia hay múltiples pasajes que aún me hacen llorar, y otros que me llenan de fascinación por las referencias claras al canon literario: el diluvio y la epopeya de Gilgamesh, el libro de Esther y la historia de Sherezada, el mito del héroe, bien estudiado por Joseph Campbell, en Sansón, Samuel, David, Eliseo, Jonás, Jesús.

Como un estudioso de la literatura, uno no puede dejar de reconocer que las lecturas Bíblicas son metáforas, alusiones literarias: el Paraíso (Jardín del Edén) como nacimiento de la humanidad hacia el monoteísmo que nos ha sido heredado; Yahvé, Jehová o Elí (Soy el que soy), Alá. Hay que leer lo que ocurría antes de la caída, las batallas entre las fuerzas del mal y el bien (Paraíso perdido de John Milton). Leamos sobre los hijos cuando se ha perdido el Paraíso, la vida Caín que huye después de asesinar; Saramago abunda sobre este mito. Set es el padre de la humanidad, sus hijos tomaron mujer de los pueblos vecinos. Genealogía de Set. Estas historias se transmitieron de forma oral; mucho después se fue asentando en papel; este flujo de las historias ocurrió desde los varones hacia los hijos; cosa extraña, dado que entre judíos la religión se hereda en línea materna. Las mujeres no eran consideradas para hacer la genealogía; en la época de Jesús, el Cristo, se sigue hablando de los hijos de Zebedeo.

La biblia está colmada de ejemplos del alto valor que se le otorga a las mujeres, contrastado con lo que actualmente algunos quieren hacernos creer. La historia de Eva, de Saraí, de la madre de Sansón, o de Dalila; de la madre de Samuel, la mujer de Tobías, Raquel, Judith, la gran Esther; de las tantas mujeres que rodearon o se acercaron a Jesús: una Viuda a quien el maestro le resucita un hijo, porque en esa época al morir los hijos varones a la mujer se le podían quitar los bienes materiales. Los ríos de agua viva que ofrece a la Samaritana. La biblia es muy clara respecto a que sobre Eva, y solo sobre ella, se deja el poder de destruir el mal: Tú, mujer, serás la única que pisará la cabeza de la serpiente, mientras ella te morderá el calcañal. Ergo, la mujer es la salvadora. De la mujer nacemos los humanos, y cada nacimiento es una oportunidad para mejorar nuestro destino.

Hay que vivir dentro del rencor y la ignorancia para decir que en la biblia está el error humano, es no saber interpretar aquello de: “La religión es el opio de la humanidad”, lo que nos habla del fanatismo. Hay que ser un resentido social para decir lo contrario, que sólo dentro de la lectura de la literatura sagrada está la salvación; es poner en la metafísica la responsabilidad por nuestros actos.

No es un mesías quien salvará a México de los malos. No existen malos y buenos, existen oportunidades para delinquir, falta de educación, cultura, tolerancia, trabajo; existen muchas armas y poco valor para respetar al otro. Pensar que alguien por sí mismo logrará salvar a México, y lo que es peor, escuchar a alguien decir: No te voy a fallar, confía en mí, acabaré la corrupción, haré crecer el campo, haré que todos los malos se vuelvan buenos, y ver personas aplaudir esos dichos, es ser una cargada de fanáticos, resentidos, cargados de hartazgo, temerosos de futuros, y llenos de un facilismo bárbaro de no poder reconocer los propios errores en las decisiones que han tomado a lo largo de su vida. Parafraseando: “El fanatismo es el opio de la humanidad”.

 

 

 

 

 

DONDE OTROS VEN LA CARNE YO VEO LA TIERRA,

POEMARIO PÓSTUMO DE EUSEBIO RUVALCABA

Por Eduardo Cerecedo

                                                                    

                                                          

A un año de su partida, a manera de homenaje aparecen estos poemas sensuales donde se evoca al cuerpo de la mujer como un templo de sensaciones, de sabores; en el cual la mujer es comparada con la tierra, es decir,  vuelve a su condición completa, dejando atrás el  mito de su origen.  Con fotografías de Abril Mendoza Morales, desnudos que comunican con textura, color, brillo; posiciones varias de la modelo, insinuando ¿el por qué? la artista visual ha trabajado a la par con el poeta. Con un prólogo alumbrador del Dr., también poeta, Vicente Quirarte se integra este bello ejemplar.

 

    Eusebio Ruvalcaba siempre puso en el plano más alto de la literatura a la fémina, con sus dones, dotes de belleza, sus características humanas. Sirva pues, este comentario para que los lectores Ruvalcabianos, y no Ruvalcabianos busquen -en la Fundación que lleva su nombre-  este bello ejemplar que he rubricado título arriba. Los editores también han cuidado la edición, con una perspectiva exquisita, de no poner ninguna fotografía que manifieste lo erótico fuera de contexto. Así se integran dos discursos, el poético y el fotográfico, dándole al libro, el peso literario buscado.

 

       Los actos y las palabras de los hombres están hechos de tiempo, son tiempo, dice Octavio Paz, En el signo y el garabato, luego escribe: “El poeta dice lo que dice el tiempo, inclusive cuando lo contradice: nombra el transcurrir, vuelve palabra a la sucesión”. Vuelve a expresar: “La imagen del  mundo se repliega en la idea del tiempo y ésta se despliega en el poema”. Es decir, el pensamiento del artista esta puesto en su acto de escribir, en  mirarse en sus códigos con las palabras, imágenes que comunican ese mundo que lleva dentro el poeta. Así Eusebio Ruvalcaba ha diseñado este libro de poemas póstumo, que se indica en la cuarta de forros, que el libro debió haber aparecido en el año de 2012. No existen divisiones en, Donde otros ven la carne yo veo la tierra, ya que lo constituyen veintiún poemas, cada poema con su respectiva fotografía. Por lo tanto, el libro está  ideado, pensado de esa forma, ambos artistas se unen para hacer del poema un cuerpo binario en sentido y en visión. Aunque cada trabajo artístico comunica de manera independiente. Pero en este proyecto de libro se abrazan y se abrasan para mantener esa fuerza centrífuga en sus planos expresivos. Ya que la imagen del desnudo funciona como título al poema, ya que no hay nombres que designen al poema como tal. Cito un poema, para que vean la fuerza poética (del nacido en Guadalajara, en 1951-fallecido en CDMX, 2017)

 

La música recorre

el cuerpo

en forma de

l

u

z

La música recorre

la tierra

en forma de

v

i

e

n

t

o

 

Aquí el ingenio de Eusebio Ruvalcaba para facturar sus poemas, de esta manera poder expresar el sentimiento, su forma y manera de ver el mundo en la mujer, capturando instantes de suma valía para saberse de tierra al beber de ese cuerpo luminoso. O este otro poema: La tierra y el cuerpo/son/el surco y la cabellera/en que puedes meter las manos/y tentar la vida”. Así se conforma y confirma la fuerza poética del novelista, que nació siendo poeta, antes muy antes de  que escribiera sus primeros cuentos y novelas, que alegría que cierre su ciclo de trabajo, de vida con uno de los géneros que lo vio nacer como creador.

Eusebio Ruvalcaba, Donde otros ven la carne yo veo la tierra. Prólogo de Vicente Quirarte, Fundación Eusebio Ruvalcaba/UACM, 2018.Colección Poesía,  Fotografías de Abril Mendoza Morales. (53 pp)

 

Publicado en Boca de río

 

Danza de Arrieros de Capulhuac de Mirafuentes

 —Identidad colectiva de un pueblo-*

GUADARRAMA Rivera, Yabel René

 

La danza de arrieros es característica del estado de México; se presenta en las fiestas patronales de los municipios de Capulhuac, Xalatlaco, Ocoyoacac y Texcalyacac; lugares donde la arriería floreció en diferentes épocas y en distintas condiciones. Al respecto, estudiosos de la danza han propuesto una división geocultural para esta tradición, dividiéndola en dos géneros y cuatro regiones:

  • Género Hacienda. Comprende la Región Ocoyoacac. En ella la danza hace alusión al trabajo cotidiano de los peones de una hacienda; su relación con los hacendados y las condiciones de vida en las tiendas de raya.
  • Género Viaje. La danza recuerda los trajines y penurias de los arrieros en su amplio recorrido por la geografía nacional a partir del S. XVI a la primera mitad del S. XX. Dicho género comprende tres regiones: Capulhuac, Xalatlaco y San Mateo Texcalyacac.

…esta danza se formó con la participación de los pueblos del plan de Toluca  los cuales tenían que reunirse en el paraje que se nombra La Venta, para que en grupo atravesaran los montes[...] En esos tiempos los asaltos eran cotidianos. Y acontece que un día, a los arrieros les tocó ganar, de la balacera no tuvieron heridos y fue una alegría para ellos, entonces dentro de la cuadrilla había quien tocaba la guitarra y algún otro el violín y con la botella que nunca falta se dieron ánimos y empezaron a bailar, como agradecimiento a Dios por el buen suceso [...] y así, nació la danza de arrieros. No surgió de un sólo pueblo, como muchos se adjudican, sino de todos los que pasaban por estos lugares con rumbo a la tierra caliente de Morelos y  Guerrero, ya después se fueron diferenciando en su música, parlamento y forma de danzar, dependiendo del producto que comerciaban, hasta lograr ser danzas únicas y diferentes[...] La maravilla del tipo Capulhuac (o género de Puerto),  la grandeza del de Ameyalco (o género de hacienda), la hermosura de la creación espontánea del tipo Texcalyacac y el que desborda júbilos y nostalgias, el género de Xalatlaco…[1]

     El comercio en la Capulhuac de Mirafuentes es tan longevo como su fundación. Al conquistar la Triple Alianza el Valle de Matlazinco la economía de la región se activó creándose mercados en áreas trascendentales para la zona,  fue así que se fundaron los tianquiztlis de Capulhuac y Toluca, lo que permitió la existencia de  ferias comerciales en el territorio sojuzgado por los mexicas y sus aliados.[2] 

     La presencia del primero posibilitó que, los habitantes de Capulhuac se ligaran al comercio. De este modo, dicha población quedó situada en la ruta comercial que unió a la gran Tenochtitlán con las costas de Guerrero.

     Con la conquista española en esta tierra floreció la arriería, lo que permitió que la población alcanzara bonanza económica. En documentos de la época, se afirma que para 1730:  

El pueblo de San Bartolomé Capulhuac o Capoloac[…] Componen este pueblo 489 familias de indios, todos hablan el idioma mexicano y 108 familias de todas castas, en que se cuentan 380 individuos españoles; 271 mestizos y castizos y 29 mulatos […] el principal comercio de este pueblo entre los indios es: la labor del maíz, haba, cebada y alberjón (sic) Crían muchos puercos. Tienen también muchos magueyes […] unos hacen malacates para hilar algodón y lana, muchos hacen sombreros de palma la cual van a traer a Tierra Caliente […] Otros son viajeros. La gente de razón todos los más son arrieros, acarrean mucha miel prieta de la que purga la azúcar y hacen panocha prieta la que se gasta mucho en atoles y brebajes... [3]

     De este modo los arrieros de este lugar comenzaron a transitar por el Camino Real o Camino de Herradura que seguía las antiguas rutas prehispánicas, lo que poco a poco, los llevó al puerto de Acapulco en pos de las mercancías que transportaba la Nao de China. Tiempo después comenzaron a viajar por el rumbo de Oaxaca, hasta llegar a Esquipulas, Guatemala. Es necesario destacar que la arriería fue practicada por los capulhuaquenses hasta finales de la primera mitad del S XX.

 

Danza de Arrieros

     La danza de los arrieros en Capulhuac de Mirafuentes se ha mantenido vigente por espacio aproximado de 170 años, a diferencia de otras danzas de la comunidad es importante la labor que ejercen los adultos para preservarla.

     Vio la luz en 1840, por iniciativa de José Martínez Díaz, quien la creó para recordar lo que los arrieros veían y vivían en las ferias comerciales en las que expendían la mercancía que transportaban de un lugar a otro; ya que estos sucesos eran no sólo motivo de compra venta de productos, sino verdaderas celebraciones en las que se desataba la algarabía ante la llegada de los arrieros y sus productos.

Se decidió hacerlo con un motivo que combinara la alegría por el regreso de estos hombres a Capulhuac, y como una forma de agradecimiento a San Bartolomé, por la ayuda “recebida” durante el viaje, el cual duraba varios meses en el que estos hombres tenían que enfrentar “munchos” peligros, salteadores, el temporal, enfermedades...[4] 

     En este pueblo, antaño, la arriería se enseñaba de padres a hijos, se trasmitía de generación en generación; lo mismo ha sucedido con la danza, los padres se la heredan a sus descendientes.

Los arrieros caminaban hacia las costas de Guerrero, se juntaban y se iban en grupo, en el camino enfrentaban muchos peligros: el clima, asaltos, malos parajes. Por eso caminaban en cuadrilla y hatajos, para defenderse y llevar segura la carga. La danza es una promesa que le hacían a San Bartolito, es una manda, la bailaban al regresar del viaje, en agradecimiento porque los había traído con bien...[5] 

     La danza de los arrieros en Capulhuac, es la manera en que los lugareños representan una actividad económica y el largo y penoso camino que recorrían estos hombres. Es por eso que en el transcurso de la misma, entre baile y baile los danzantes obsequian al público productos que simbolizan la mercancía que los arrieros de antaño traían de las costas de Guerrero; los danzantes le dan el nombre de reliquia, la cual alude a las cargas de: Java, chaquira, sal, pescado, espumilla, algodón, coco cayaco, coco zocato, tabaco y cigarrillos. De este modo los espectadores que observan el fenómeno dancístico pueden hacerse de trastos de barro, imágenes religiosas, cigarrillos, bebidas alcohólicas, comida, entre otros.

     Los integrantes de la danza se distribuyen de acuerdo al papel que desempeñan en el hatajo. Danzan al interior de un corral formado con vigas de madera, el cual representa el Parían de Acapulco y demás ferias comerciales a las que acudían.  

     En ella intervienen hombres y mujeres, aunque ataño la participación de la mujer no era permitida, ya que la arriería fue un rudo trabajo, de carácter masculino.

     Así mismo se organiza mediante un sistema de cargos. Los miembros de la cuadrilla se ubican por jerarquías: Mayordomo o patrón, Cargador mayor, Sufridor de cargas, Sabanero mayor, Sabanero menor, Corredores de carga, Hatajador mayor, Hatajadores de Cómala, Aviadores de cocina, Arrieros y Xocoyotes.

     La representación de la danza es de tipo coral, no existe un número determinado de danzantes, pueden ser de 20 a 100 o más. Dentro de la misma los personajes deberán cumplir con algunas obligaciones, recordando con ello las funciones que desempeñaban los antiguos arrieros. Así tenemos:

  • Mayordomo o Patrón: Es el dueño del hatajo, organiza y costea los gastos de la danza.
  • Cargador mayor. Encargado de aparejar las acémilas, las carga y las descarga. Es el próximo mayordomo.
  • Sufridor de carga: Ayuda al cargador mayor a cargar y descargar los animales de la recua. Será el futuro cargador mayor.
  • Sabanero mayor y sabanero menor. Encargados de arrear a los animales, son los encargados del muladar. Cuidan de los xocoyotes.
  • Corredores de carga. Tienen a su cargo el cuidado de las bestias de carga.
  • Guían el atajo, encargados de preparar los alimentos, hacen tortillas y le dan de comer a los arrieros. Por eso en el transcurso de la danza es constante el siguiente dicho: ...en este bendito hatajo tenemos frijoles para las mulas y paja para los arrieros. [6]
  • Aviadores de cocina. Son ayudantes de los hatajadores. Junto con el hatajador mayor en el momento de la representación dancística preparan carne asada, salsa de molcajete y tortillas, con las que elaboran el denominado taco de arriero, que reparten entre los demás arrieros y el público que les observa, así mismo preparan atole o chocolate, que será utilizado con mismo fines. Son los encargados de limpiar los aparejos.
  • Tienen que darle de comer a las bestias de carga en el transcurso del viaje, así mismo habrán de realizar las tareas que se les requieran.
  • Arrieros jóvenes o niños, aprendices o hijos de los miembros de la cuadrilla. Debido a las constantes bromas que les gastan los demás arrieros, se dedican al baile llegando a los distintos parajes. Al respecto dicen los danzantes tradicionales “alegran el hatajo”.[7]

     El vestuario en esta danza es muy importante ya que atiende diversos aspectos entre los que destacan: situaciones climatológicas acordes a los lugares de Tierra Caliente que visitaban. Representa también la ocupación laboral y la jerarquía dentro de la actividad económica.

     Mayordomo. Su indumentaria se compone de sombrero fino de palma, gabán de lana, bufanda, camisa blanca corte vaquero, pantalón de casimir en corte vaquero, botín de charro, espuelas, pistola, cuchillo, cuarta, arnil ─morral de piel-, canana y víbora para guardar el dinero producto de sus transacciones.

     Los demás integrantes de la danza utilizan el siguiente vestuario; sombrero de palma de ala ancha, calzón de manta y camisa de manta o guayabera, paliacate rojo anudado al cuello, huaraches y ceñidor. De acuerdo al personaje agregan otros utensilios a su vestimenta:

  • Cargador mayor. Usa pechera y muslera –los lugareños le llaman rodillera- de piel, pistola y cuarta. Puede usar botín de charro, en cuyo caso son necesarias las espuelas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
  • Sufridor de carga: A excepción de la pechera, utiliza muslera de piel sujeta al muslo derecho, lleva una reata terciada al hombro.
  • Sabanero mayor y sabanero menor. Llevan en las manos un tapa ojo de piel para cubrirle la vista a las mulas.
  • Corredores de carga. Portan arnil de piel y collera terciada al hombro, huaraches,
  • Hatajadores de Comala. Sobre el hombro izquierdo portan un mantel bordado en punto de cruz; cruzado al lado derecho, mandil bordado en colores llamativos en punto de cruz o deshilado en color blanco, en el hombro derecho llevan una servilleta bordada en punto de cruz, en la mano izquierda portan un estandarte de latón con las imágenes de San Bartolomé Apóstol y la Virgen de la Soledad del Puerto de Acapulco. El hatajador principal se denomina como Hatajador mayor, es el jefe de la cocina por lo tanto al inicio de la danza conduce un burro que va cargado con leños, metate, comal, molcajete, entre otros trastos, comida: longaniza, cecina, masa, legumbres, entre otras, a esta carga se le conoce como la cocina.
  • Aviadores de cocina. Portan el mismo vestuario que los hatajadores, exceptuando el estandarte, sustituyen la servilleta por una toalla, arnil, cuchillo para rebanar carne y verduras;
  • En el hombro derecho llevan terciado un gabán en color blanco con finas rayas en color azul o rojo, morral de ixtle terciado en el hombro izquierdo.
  • Portan gabán en color blanco con finas rayas en color azul o rojo, morral de ixtle terciado en el hombro izquierdo. [8]

 

Música

     En esta daza se interpretan diversos sones y jarabes al compás de un violín y una guitarra, en épocas recientes a estos se ha agregado un bajo eléctrico. Las melodías obedecen a la coreografía que se presenta, de tal manera que la repetición del tema hace que los movimientos coreográficos también lo hagan. Las melodías se denominan asentadas y trizales.  En el transcurso de la misma se intercalan una asentada y un trizal. La asentada es una pieza alegre, donde el paso que se ejecuta es valseado, aunque a últimas fechas los danzantes jóvenes comienzan a implementar un paso estilo guachapeado. Los trizales son piezas lentas, se ejecutan con paso brincado.

     Cabe aclarar que la música de esta danza forma parte del denominado Sonecito de la tierra, que surgió a partir de melodías burlescas que tienen su origen en las seguidillas españolas. Gabriel Saldívar dice que, en la segunda mitad del siglo XVIII se utiliza el término copla, aplicado a la letra y se dio como nombre definitivo de ‘son’ a las producciones musicales del pueblo. [9]

     Dentro de las melodías de esta danza destacan: La Venia, El jarabe, El durazno, El guajito, Los enanos, Éntrale en ayunas, Los arrieros, Dos por uno, La Reliquia, Tierra Colorada, Coronación, Bajada del Cerro Peregrino… En total son 27 melodías las que integran la relación de la Danza de Arrieros de Capulhuac de Mirafuentes, las que se interpretan en forma instrumental.

     Es en las fiestas de carnaval cuando la danza de arrieros alcanza su máximo esplendor, los creyentes durante tres días danzan en el atrio del templo de San Bartolomé Apóstol para rendir culto y agradecer los favores recibido por parte de San Bartolomé y la Virgen de la Soledad, patronos de los arrieros.

     En el transcurso del fenómeno dancístico, se pueden observar los siguientes momentos del mismo: 1.- Reunión de los Arrieros en la casa del mayordomo. 2.- Recorrido por las calles de Capulhuac (Camino de Herradura) 4.- Pedidos. 3.- Llegada al templo católico. 4.- Entrada al corral (Simboliza el arribo a las ferias comerciales y el Parián de Acapulco) 5.- Venia. 6.- Descargada de las mercancías. 7.- La cocina. 8.- La reliquia (Compra venta de productos a través de la entrega de obsequios a los espectadores) 9.- El mantel. 10.- La romana 11.- Coronación. 12.- Despedida y, 13.- Pedidos o visitas a hogares que soliciten la presencia de la danza.

 

Endoculturación o enculturación de la Danza de Arrieros

     Es necesario reconocer que a lo largo del tiempo la danza de arrieros ha experimentado transformaciones de toda índole, en su contenido, coreografía, vestuario, música, obsequios (reliquias), arreos, entre otros. Agregando aditamentos que llevan a la substitución de los elementos que la originan. Aunque no por ello deja de estar vigente.

     Estos cambios y alteraciones son sinónimo de la enculturación o endoculturación que las fiestas y tradiciones viven con el devenir del tiempo. Dicha situación no ha hecho que la danza de arrieros deje de estar vigente en esta población, ya que la enculturación es también la forma en que cada individuo entiende y hace suyas sus tradiciones y costumbres buscando con ello su permanencia. Enculturación: Proceso por el cual una persona adquiere los usos, creencias, tradiciones, etc., de la sociedad en que vive.[10]

     Pese a lo que su pudiera pensar el futuro de la danza de arrieros en Capulhuac es prometedor, tanto en la cabecera municipal como en las delegaciones, existen 34 cuadrillas, de estas 24 corresponden a Capulhuac de Mirafuentes, el resto están diseminadas en las delegaciones del municipio. Las mismas, no sólo se presentan en la municipalidad, también lo hacen en otros pueblos y ciudades del estado de México y estados circunvecinos.

     A diferencia de otras danzas que existen en el municipio y que tienen problemas para subsistir, esta florece día con día. El motivo, los adultos la heredan a sus hijos, a tal grado que de esas 34 cuadrilla dos están integradas exclusivamente por niños, cuyas edades fluctúan entre 1 y 11 años aproximadamente; son las cuadrillas del 24 de agosto que se presenta en el callejón Cuauhtémoc de la cabecera municipal, y la de la ermita del Rosario, que lo hace el 7 de octubre frente a la ermita que se encuentra aledaña al Templo de San Bartolomé Apóstol. Los niños que las forman son apoyados en los gastos por sus padres. Cabe destacar que en la actualidad están preparándose nuevos maestros de danza, además de los ya existentes.

     Por otra parte, en la actualidad, no existen ensambles de músicos en el municipio, estos provienen de poblaciones aledañas.

 

Conclusión

     En Capulhuac “la danza de los arrieros es el medio por el que sus habitantes mantienen  articulada a la comunidad, es lo que les da sentido de pertenencia y les ayuda a construir una identidad cultural regional, en virtud de que la danza se ha extendido a poblaciones circunvecinas”[11] que la han adoptado como propia.

 

Todas las cuadrillas, trabajan de manera incansable todos los años, por mantener […] sus danzas; ello es prueba fehaciente de querer conservar una tradición cultural que expone retazos de la historia regional y local con miras a mantener activa la memoria colectiva. [12]

     Así pues, la danza de arrieros no sólo rescata la memoria histórica de los capulhuaquenses, es la manera como estos conviven con su familia, amigos, compadres, vecinos, paisanos; lo hacen y amalgaman su forma de pensar y actuar.

No creo que la danza de arrieros desaparezca, es lo que nos da identidad ante los demás, es el mejor regalo que Dios nos pudo haber hecho, sirve para despabilarnos la memoria, para recordar a nuestros arrieros, que caminaban hasta las costas de Guerrero, también sirve para tener presente a Dios, a nuestro Santo Patrón San Bartolomé Apóstol y a la Santísima Virgen de la Soledad del puerto de Acapulco, que los llevaban por buen camino… [13]

 

 

Estado del arte

FLORES y Escalante. Jesús. “Los Sonecitos de la tierra”. En Relatos e historias en México. Año I. No. 15. México noviembre de 2009.

GARCÍA de Pereda y Legorreta, Manuel. Versión paleográfica libre de VELÁZQUEZ Morales, Issac Luis. “Descripción del Curato de San Bartolomé Capulhuac en el Siglo XVIII”. En Región Mexiquense. Pp. 4.

GONZÁLEZ Reyes, Gerardo. Tierra y sociedad en la Sierra Oriental del Valle de Toluca. Siglos XV –XVIII. Del señorío otomiano a los pueblos coloniales. Gobierno del Estado de México. México; 2009.

GUADARRAMA Rivera, Yabel René. Danza de Arrieros de Capulhuac. En preparación.

HARRIS, Marvin. Antropología Cultural. Alianza editorial. México 2004. SANDOVAL Forero, Eduardo. Marcelino Castillo Nachar. Danzas tradicionales. ¿Actualidad u obsolescencia?  UAEM. Toluca, México; 1998.

PATIÑO Díaz, Alejandro. “Danza de Arrieros de Xalatlaco, Estado de México”. En Portal de la cultura tradicional de Xalatlaco. http://portaldelaculturatradicionaldexala.blogspot.

 

Informantes

ALVARADO Guadarrama, Antonio.  Comerciante, maestro de píe de Danza. 25 años

DÍAZ Cinencio, Pablo. Comerciante. Mayordomo en dos ocasiones de la Cuadrilla Grande de Arrieros. 80 años.

GUADARRAMA Hernández, Jesús. Comerciante, danzante tradicional dese hace 50 años aproximadamente. Mayordomo en una ocasión de la Cuadrilla Grande. 72 años de edad.

JÍMENEZ Arcadio, José Luis. Músico tradicional. 48 años.

MONROY Samaniego, Luis (1952 ­–2012) Obrero, campesino, maestro de pie de danza, mayordomo en varios ocasiones.

RODRÍGUEZ Barón, Salvador. Lic., en Danza Folclórica Mexicana, docente, maestro de píe de danza, comerciante. 25 años.

VALLEJO Muciño, Margarita. Ama de casa. Maestra de pie de danza.

 

 

[1] PATIÑO Díaz, Alejandro. “Danza de Arrieros de Xalatlaco, Estado de México”.

[2] Cfr. GONZÁLEZ Reyes, Gerardo. Tierra y sociedad en la Sierra Oriental del Valle de Toluca Siglos XV-XVIII. Del señorío Otomiano a los pueblos coloniales. Pp. 77 -93

*El presente Artículo forma parte del libro Capolcuahuitl ─Capulhuac y sus danzas. De Yabel René Guadarrama Rivera. Trabajo en preparación.

[3] GARCÍA de Pereda y Legorreta, Manuel. Versión paleográfica libre de VELÁZQUEZ Morales, Issac Luis. “Descripción del Curato de San Bartolomé Capulhuac en el Siglo XVIII”. En Región Mexiquense.  

[4] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Oral.

 

[5] MONROY Samaniego, Luis. Oral.

[6] Dominio Público. Idem.

[7] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Monroy Samaniego, Luis. Oral.

 

[8] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Monroy Samaniego, Luis. Oral.

[9] FLORES y Escalante. Jesús. “Los Sonecitos de la tierra”. En Relatos e historias en México. No. 15. Pp. 64 -65.

 

[10] http://enciclopedia_universal.esacademic.com

[11] SANDOVAL Forero, Eduardo. Danza de los Arrieros. Pp. 112.

[12] SANDOVAL Forero… Ibidem.

[13] MONROY Samaniego, Luis. Oral. 2008.

 

 

MACHADO DE ASIS Y LA NARRACIÓN DE UN SIGLO

Dra. Rocío García Rey

 

Memorias póstumas de Blas Cubas, es la novela más conocida del escritor brasileño Joaquín María Machado de Assis (1839-1908). Publicada originalmente por entregas en la Revista Brazileira, la novela es editada en forma de libro en 1879. Fue escrita “con la pluma de la broma y la tinta de la melancolía”, dice su autor, quien inunda de reflexiones cada una de las páginas de esta novela-historia. Se trata de reflexiones plagadas de una visión particular para mirar los sucesos de la historia brasileña. Lenguaje lúdico sí, pero no por ello falto de juicio y de análisis. De aquí que me parezca que Memorias póstumas... sea a la vez que ejercicio narrativo ejercicio para enunciar la historia.

            Para encontrar el argumento que sustente la relación de la novela con la historia. Me parece que el argumento se encuentra, por una parte, en el binomio Historia- sociedad, binomio cultivado como parte de la historia de la cultura escrita latinoamericana, sin embargo también hay que tomar en cuenta cierta peculiaridad de la historia literaria brasileña. Peculiaridad no sólo por el idioma, ni por la diferente entrada de Brasil al mundo occidental, sino también porque Brasil no ocupa el mismo lugar en el campo de estudio que los otros países latinoamericanos. Brasil ha quedado relegado de aquellas literaturas que han devenido oficiales en el campo de las letras del continente.

            Lo anterior no implica que Brasil no comparta en el siglo XIX, (siglo en el que vive y escribe Machado de Assis) con otros incipientes países de Latinoamérica los mismos referentes brotados de las nuevas ideas y las nuevas formas de ir hilvanando la historia a la palabra.

El siglo XIX es un siglo que da paso a la búsqueda de formas nuevas para retratar la historia y también para organizarse políticamente. En este sentido, emergen formas similares para explicar en su mayoría de las veces el nuevo estado de cosas de los recién independizados países latinoamericanos; formas a veces dicotómicas: liberalismo/ conservadurismo (con todas sus variantes); campo/ciudad; barbarie / civilización. A la par, emergen también formas para aglutinar y dar a conocer las ideas de los hombres de aquella época, como las publicaciones impresas: revistas, periódicos. Novelas como la de Machado de Assis, comienzan entonces a conocerse por entregas a través esas publicaciones. Refiriéndonos particularmente a Brasil:

En la década de 1870, el país conoció un gran desarrollo y el progreso se hizo sentir en las ciudades más grandes. Creció la prensa y surgieron nuevas revistas, como la Revista Brasileira (2ª época, 1878-1881). La erudición y la investigación documental se manifestaron en la Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro (1839) y en los Anais da Biblioteca Nacional (1878)”. [1]

Pero volvamos a las diferencias con respecto a otros países para situar más claramente una parte del siglo XIX brasileño. Se comparten referentes. pero las prácticas no siempre serán las mismas. Como ejemplo en cuanto al liberalismo cito a David Gueiros:

El término liberal, en lo que se refiere a Brasil durante el siglo XIX, define tanto la ideología como el partido político llamada liberal. Este partido reunía, en realidad, no sólo a los políticos ligados a la ideología liberal, sino también a los antiliberales. De tal suerte que el partido Conservador reunía a los político conservadores y a otros de ideas marcadamente liberales”. [2]

 Con el liberalismo estuvo ya presente la idea del progreso; pero fue con el positivismo que se asoció a la idea de poder y de orden que “pretendía ser implantada por parte de la dictadura republicana, que negaba de esa forma el sentido original de progreso”. [3]

 Si nos ubicamos en el siglo XIX brasileño, Ianni dirá que la Declaración de Independencia es una expresión del afianzamiento de las estructuras coloniales. Comienza en cierto sentido la construcción discursiva de Brasil.

 Bajo diversos aspectos, la historia del pensamiento brasileño en el siglo XX puede ser vista como un esfuerzo persistente y reiterado por comprender e impulsar las condiciones de modernización de la sociedad nacional.[4]

Ahora bien, esta somera búsqueda del estado de cosas en Brasil decimonónico tiene que ver con la pregunta de cómo abordar un texto como el de Machado de Assis ¿Debemos acudir a la sociología de la literatura? ¿A la teoría de la representación? Me parece que una manera es acudiendo a la corriente conocida como sociocrítica. Corriente que permite encontrar aquella socialidad de los textos que subyace en la novela de Machado de Assis, pues recrea, critica y reflexiona con base en una particular forma de pensamiento: el positivismo.

Este positivismo se hará presente en Memorias póstumas. Una concepción de cambio, evolución y cultura libresca aparecen a lo largo de la narración a posteriori que hará el personaje principal, Blas Cubas, representante de una nueva burguesía decimonónica brasileña

¿Qué importancia tiene conocer o indagar la historia de un autor para comprender su obra? ¿Cómo hilvanar su biografía a su concepción particular de los hechos que narra? Para responder a estas preguntas me parece insoslayable acudir al binomio escritor- sociedad, pues en el caso de Machado de Assis, éste es parte una nueva élite intelectual de la segunda mitad del siglo XIX en Brasil.

Para comprender la relación escritor-sociedad es necesario asumir, en primer lugar la categoría autor como elemento condicionado a los vaivenes de la historia, historia en la que subyace la ideología: la categoría más importante para lograr concatenar cada uno de los elementos que irán construyendo la dinámica de la relación escritor-sociedad.

Ni el autor ni la sociedad logran escapar a esa impronta que es la ideología y sin la cual autor y sociedad serían conceptos vacíos. Por una parte la historia nos permite comprender las variaciones a los que el concepto autor ha estado sometido y por otro nos lleva a ubicar las particularidades sociales de épocas determinadas en que la semántica del escritor ha nacido.

Lo anterior no implica que la obra deje de tener autonomía, se trata más bien, de verla proyectada como una intersección entre vida y horizonte político y social de un Brasil que abrazaba en un ejercicio de traducción discursiva, una escuela filosófica que dotara al país de un engrandecimiento y progreso: el positivismo.

Dentro del imperio s había propagado una nueva filosofía que iba a ser el hada madrina de la república: el positivismo. La escuela militar era ante todo una escuela politécnica, con ribetes filosóficos. Ya en 1859 habían comenzado a presentarse tesis para el doctorado inspiradas en Comte. Cuando Benjamín Constant Botelho de Magalhães ... entró en la escuela militar en 1852, el ambiente estaba preparado. En su cátedra de matemáticas enseñó filosofía positivista los futuros republicanos.[5]

 

Joaquín Machado de Assis (1839–1908) hijo de un hombre mulato, nace en Río de Janeiro en 1839; sus padres fueron José de Assis y María Leopoldina Machado (portuguesa).

De niño entra en contacto con el ambiente “refinado” de la época, debido a que sus padres sirven en el palacio de Livramento. Sin embargo, también siendo niño, Machado queda huérfano de madre (en 1845) y varios coinciden en afirmar que tuvo una infancia poco agraciada, pues su padre deja de trabajar en el palacio Livramento lo que implicó que llevaran una vida difícil.

Si su historia personal se asocia a la pobreza ¿Cómo pudo Machado de Assis formar parte de aquel grupo de intelectuales decimonónicos de Brasil? La respuesta la hallamos en la existencia de un sistema de patronazgo que a decir de Viotti da Costa:[6]

Mulatos y negros fueron en su mayoría segregados `naturalmente´ por un sistema socioeconómico de dinamismo moderado y de limitadas posibilidades. Los que fueron incorporados a la élite, por la vía del sistema de clientela, adquirieron automáticamente el estatus del blanco... Esta fue la suerte del novelista Machado de Assis, el poeta Cruz e Souza y el ingeniero Andrés Rebuoças.

 

Machado de Assis vive en un siglo plagado de cambios, en un país en el que el prejuicio racial era ya parte de la vida cotidiana. “Tensión social y tensión racial” eran quizá el legado de una historia de larga duración; por ello este escritor seguramente quedó marcado por provenir de un medio “pobre” y de un padre mulato.

La dinámica de patronazgo-clientelismo que hace que Machado conozca y viva cierta movilidad social también sirvió para afianzar lo que Ianni llamo fetichismo social[7] pues por una parte existió cierta posibilidad de ascender en el mundo intelectual y por otra esta movilidad implicó aceptar de facto lo que no correspondía al ideal de sociedad, como el hecho de ser negro o mulato; Viotti ilustra este fenómeno refiriendo:

Cuando Machado de Assis murió, José Veríssimo, escribió un artículo en su homenaje, y en un estallido de admiración Veríssimo violó una convención social de la época y se refirió a Machado como el mulato Machado de Assis. Joaquím Nabuco propuso la supresión de la palabra [y dijo] ... el término no es literario sino despectivo , y para comprobarlo baste remitirse a la etimología. Machado para mí era un blanco y como tal era tratado.[8]

           Este sistema de patronazgo fue el que le otorga hacia 1867, el título de “Caballero de la Orden de la Rosa por sus servicios a las letras brasileñas.”

Para Renato Mendonça[9]

La gran enfermedad de Machado fue la timidez ...originada por tres grandes males: la epilepsia, la pobreza y el color, porque Machado era mulato y de ascendencia oscura. Subió del anonimato de un padre humilde, a la inminencia de príncipe de letras de su tiempo.

 

Una de las primeras publicaciones que alberga sus escritos es el periódico Correio Mercantil. Suponen algunos, como Juan Rulfo, que es trabajando como impresor en el mismo periódico, que Machado toma como maestro y guía al escritor Antonio de Almeida, hacia 1856.

Serán numerosos sus trabajos publicados en revistas y periódicos. Sus escritos son lo mismo poemas, que cuentos, traducciones, obras de teatro o novelas. Algunas publicaciones que conocen sus obras son:

La Marmota

O Paraíba (diario)

Diario de Río de Janeiro, donde publica cuentos hacia 1860.

Jornal das familias (1863)

Revista Brasileira, de Río

 

En 1897 aparece Memorias Póstumas de Blas Cubas cuya edición se hace por entregas en la Revista Brasileira hacia el año 1880. Machado de Assis dice: “hay en el alma de este libro, por más risueño que parezca, un sentimiento amargo y áspero, que está lejos de venir de sus modelos...”

Autor prolífico, conocedor de varios idiomas como el inglés y el alemán, Machado de Assis pertenece a un horizonte intelectual en el que hubo una nueva actitud hacia la lectura: pues por una parte la emergente clase burguesa tiene acceso no sólo a los libros sino a las publicaciones periódicas que nacen a lo largo de los años posteriores a la independencia y por otra son los mismos intelectuales quienes se nutren más abiertamente de lecturas de no sólo portuguesas o brasileñas, sino europeas, hay en esta época una importación de ideas del viejo mundo, que en una suerte de traducción ideológica son aprehendidas por los hacedores del discurso político, literario e histórico de Brasil.

Germán Arciniegas señala que la obra de Machado de Assis encuentra influencias de Queiroz, Flaubert, Pascal, Renan.

Esta nueva actitud hacia la lectura emanó también de la incipiente industrialización de Brasil hacia la segunda mitad del siglo XIX y de la urbanización que esta implicó.

Hay pues, un horizonte intelectual basado en una cultura libresca, que hace aparecer bibliotecas como la de la Sociedad Arcadia Brasileira, de la que Machado fue bibliotecario en 1862.

Surge también como parte de este horizonte la “necesidad” de que aparezcan nuevas formas para preparar una nueva clase o grupo intelectual. Algunos referentes se derrumbaban y en 1883 Machado se convierte en cofundador de la “Liga de Enseñanza del Brasil, para promover el profesorado e investigar nuevos métodos. Participa también en la fundación de la Academia brasileña de letras, misma que preside hasta su muerte.

Machado de Assis, a diferencia de otros escritores, crece, se nutre de lecturas en Brasil, es decir este escritor nunca sale a otros países. Joaquím María Machado de Assis, escritor mulato, que reflejó en su escritura los referentes con los que la “barbarie elegante” entendía y escribía el mundo. Volteemos los ojos hacia Brasil y hacia su legado literario y  cultural que debe ser parte de Nuestraamerica.

 

 

[1]"Brasileña, Literatura", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 

[2] Gueiros Viera, David. “Liberalismo, masonería y protestantismo en Brasil, siglo XIX”, en Bastian, Jean-Pierre (comp.)Protestantes, liberales y francmasones: Sociedades de ideas y modernidad en América Latina, siglo XIX. México, CEHILA, 1993, p.39

[3] ibidem

[4] Ianni, Octavio. A Idéia de Brasil moderno, Brasil, Editora Brasiliense, 1992.

[5] Arciniegas Germán op cit p

[6] Viotti da Costa, Emilia “Del mito de la democracia racial en Brasil”, en Brasil de la monarquía a la república, México, CNCA, 1995, pp.271-288

[7]Es el problema racial el que aparece para comprenderse o negarse en coyunturas particulares. Se niega, cuando el fetichismo social hace creer que las diferencias no existen, cuando ya el prejuicio forma parte de los referentes culturales e histórico. Se afirma cuando el Estado retoma ciertos aspectos de este problema para inventar la idea de nación y democracia. De ahí que: “Desde 1891 las constituciones establecen que todos los mayores, alfabetizados, nacidos en el país son ciudadanos brasileños independientemente de las diversas razas...” Ianni, Octavio, op cit p.180

[8] Viotti da Costa,  op cit p.281

[9] Mendonça, Renato “Los tres más grandes prosistas del Brasil: José de Alencar, Machado de Assis, y Euclides da Cunha”, en El Brasil y su cultura: conferencias en la Universidad Nacional de México, México, Porrúa, 1940, p.140

 

 

Ideología o música, un extracto de interpretaciones alternativas, un libro que escribo.

Ramiro Padilla Atondo

 

 

 

Ver al mundo

 

Todos vemos al mundo de manera diferente. Lo he escrito en otros espacios. Somos fruto del contexto en el que crecemos, la educación que recibimos, incluso la genética. No sé qué tan condicionante sea eso. Un hombre negro nacido en una favela de Brasil tiene una forma de pensamiento que contrasta con un hombre blanco nacido digamos en Huntington Beach, cerca de la playa y cuyas prioridades serían  tocar en una banda de rock o dedicarse al surf.

 

Terminar un libro

 

Nunca sé exactamente cuando termino un libro. Puedo poner un punto final pero eso no significa que la historia haya terminado. Pienso en las alternativas, las posibilidades, pienso en los personajes principales y en noches de insomnio me pregunto si no me estarán mintiendo. Dejo respirar al libro. En muchas ocasiones me molesto porque me doy cuenta que si en realidad me dedicara de cuerpo entero a escribir las cosas me saldrían mejor. Pero escribir es una forma de escapar del mundo. Imagino de nuevo al tipo que ha crecido en una favela y que podría ser bien uno de los protagonistas de la película Ciudad de Dios. Pienso en el gringo de Huntington Beach y lo imagino siendo protagonista de un drama Hollywoodense.

 

Formas de Ideología

 

El mundo es narrado todo el tiempo. Ahora tenemos la certeza de quien lo narra. Hay conglomerados poderosos que quieren contar solo su parte de la historia y nosotros jugamos el papel de los personajes de la caverna de Platón, muchas veces de manera consciente.  La ideología es el aire que respiramos. El aire de la ciudad de México, un aire contaminado que al final nos matará. No tenemos alternativa. La ideología es una religión sin Dios, una manera en la que los otros juegan a los dados con nosotros. El tipo de la favela piensa que la venta de drogas es la única alternativa que tiene. El chico de Huntington Beach solo ve las drogas desde su recreativismo. No sabe que metérselas es una forma de prolongar el crimen.

 

Un barquito llamado derecha

 

En Brasil están dispuestos a todo para meter a la cárcel a Lula. Su mayor crimen es haber ascendido desde la miseria a decirle a los demás que se puede comer tres veces al día. Incluso al chico de la favela. Se abaten los índices de pobreza pero eso no lo aprueba la derecha. Hay un discurso claramente diferenciado. El chico de Huntington Beach no tiene idea de que es un privilegiado. Tener carro casa y un futuro brillante es solo un accidente. El mundo se ha fracturado merced a la capacidad económica y los pobres deben quedarse de su lado de la historia. Mire usted, se lo explico de nuevo, un pobre debe tener siempre mentalidad de pobre. La derecha acumula más poder y dinero. Tengo un amigo de un poco más de treinta. Es músico. Padece una crisis existencial. Es de Huntington beach y sus padres prefirieron meterlo a un internado que educarlo. Estaban muy ocupados “triunfando”.

 

El ejemplo más acabado de educación en la propaganda

 

El presidente del país más poderoso del mundo no lee. Se educa en la televisión. Aun no es consciente de que el aparato idiota miente. Ve en la televisión a sus locutores favoritos decirle que hay molinos de viento que hay que combatir. Los ve mientras come hamburguesas. Coge el teléfono para anunciar nuevas medidas punitivas a través de su canal alternativo. Su antecesor era un mulato carismático y brillante, campeón en matar civiles con drones, iniciar siete guerras y sin embargo, galardonado con el premio nobel de la paz. Otro presidente del mismo país mandó matar millón y medio de Iraquíes. Su castigo, una biblioteca con su nombre.

 

Todo lo malo viene de México

 

Los mexicanos envenenan a los norteamericanos. Los envenenan de muchas maneras. Escribí un cuento que nunca terminé donde a la llegada de Trump los mexicanos deciden hacer una huelga de comida mexicana. Los gringos exasperados dan un golpe de estado para preservar los tacos. De fondo toca Ramón Ayala, me parece una hermosa construcción poética. Sobre todo la palabra hoy:

Seis rosas amarillas llegaron hoy

Para Rosamaría llegaron hoy.

Escuche la canción. Sobre todo el segundo hoy. Es imperceptiblemente más prolongado que el primero.

Hay una leyenda urbana que dice que el orangután del peluquín dorado odia a México porque su ex esposa lo traicionó con un mexicano. Esa sería la solución al conflicto. Mandar una delegación de latin lovers mexicanos. Y darle tratamiento especial a Ann Coulter, nuestra más grande detractora.

 

 

Cancioneros no ideológicos

 

He pensado que cualquier libro de ensayos, novela o libro de cuentos debería tener un soundtrack. Hasta el Baldor. Al Baldor yo le pondría a Kraftwerk para empezar. El libro de Baldor necesita a Krafwerk para ser entendido. Tienen una íntima relación. No existiría Krafwerk sin las matemáticas de Baldor. Nunca lo supieron pero están emparentados. Al igual que la música clásica que sin anunciarse aparece en Cien años de soledad. O quizá habríamos de hacer un soundtrack por autor. Que por sus gustos musicales los calificáramos o descalificáramos. Si el autor nunca escuchó heavy metal o punk debe ser descalificado de inmediato.

 

Música de las favelas

 

¿Qué música podría escuchar un delincuente?  En México ya lo sabemos. En Estados Unidos Nixon fue un promotor incansable del hip hop. Es que no podía ser abiertamente racista. Mejor destruir a los afroamericanos. Esa expresión cultural y musical se hizo mainstream al igual que el blues, el jazz, el rock. No tenemos con qué pagarle a los negros lo que han hecho por el mundo. Sin los negros el mundo sería un paraje árido. Aun el country tan redneck es un homenaje a los negros del sur. Curioso que los “vencedores” toquen música de los vencidos. El hombre nacido en las favelas debe tener algún tipo de cultura musical, pero la lejanía me impide entenderla. Sé que el gringo debe tener música de surfos, por ejemplo japanese squeeze de Sashamon, o algo de Jack Johnson.

 

 

Epílogo a este minicapítulo

 

 

La música apacienta las fieras. Les dejo el soundtrack de este escrito.

La garota de ipanema Sergio Mendez

Japanese Squeeze Sashamon

Flake Jack Johnson

Death of auto tune Jay Z

Tres rosas amarillas Ramón Ayala

Kraftwerk Das model

Neme quitte pas Edith Piaf

 Bright lights  Gary Clark jr

 

 

 

 

 

 

Publicado en NORTEC
Lunes, 16 Abril 2018 05:13

DIADA / Roberto López Moreno. /

 
 
 
DIADA
Roberto López Moreno. 

   En el compendio de sapiencias titulado América Latina en su literatura, publicado en México por primera vez en 1972 por la editorial Siglo XXI, bajo la coordinación de César Fernández Moreno, en el texto “Imagen de América Latina”, al hablar de la cultura en esta parte del mundo, al referirse a lo latinoamericano, José Lezama Lima escribió: “Después de la muerte de Bolívar, Simón Rodríguez sigue sumergido en la dimensión incáica, sabe que la intuición de esa dimensión por Bolívar fue la raíz que hizo posible la independencia, sabe que la profundización de esa dimensión será el esclarecimiento del espacio americano”.

   Lezama hace un recorrido por la historia de la cultura latinoamericana desde antes de la llegada de los españoles, y estableciendo paralelismos con la cultura del mundo –cara práctica de su estilo y de su ser poético- discierne apasionado acerca de la imagen americana y se emociona al describir cómo el acarreo que se trae de Europa se une a las nuevas maravillas y, nosotros, sus lectores, asomados a su ventana, imaginamos el proceso grandioso que termina dando como realidad en el tiempo ese sentimiento americano en el que muchos hombres de nuestra grandeza –ahora hablamos de Pellicer, en estas líneas- han aportado sus luces de mayor nobleza.

   Dentro de esa hoguera arde el poeta gestado en la tropicanía tabasqueña, el hijo legítimo de estos soles a plomo, el que se sabe nacido con las manos llenas de color. Pero quien sabe también que su patria es más grande aún, que la cadena del idioma español con la que realiza su luminoso trabajo une espacios mucho más vastos hacia el norte y hacia el sur, y que su imaginación se debe a esa otra de la que después nos iba a hablar también Lezama.

   Mira Pellicer hacia la patria que le acaban de descubrir las extensiones abiertas y entonces, el hispanoamericano, que también siente la historia y el sufrimiento de los humildes, empieza a arder en el fervor bolivariano, empieza a ser cada vez más nuestro, para ser cada vez más del mundo.

   En 1917, Sergei Prokofiev, genio universal de la música del siglo veinte, concluyó una de sus obras más bellas y risueñas, la Sinfonía clásica. Como todos sabemos se trata de una obra breve en la que –según explicación del autor- pretendió interpretar cómo hubiera escrito Mozart una sinfonía con los procedimientos musicales propios de nuestro tiempo.

   El resultado fue un atractivo trabajo para nosotros, sus escuchas de este tiempo; quién sabe qué hubiera pensado Mozart. De cualquier forma, el juego se hizo, la voluntad de Prokofiev lo llevó finalmente a cabo. El espíritu de este juego me hizo pensar, ya que estoy hablando –en torno de un mismo tema- de dos escritores a los que no sólo admiro, sino que amo profundamente, y tomando en consideración el reconocido sentido del humor del maestro Pellicer (y también el de Lezama) en llevar a cabo, pues, el juego de Prokofiev. ¿Cómo vería Lezama al hispanoamericanista Pellicer?, ¿cómo nos relataría su visión del personaje a la luz del conocimiento del infatigable quehacer del poeta mexicano actuando en lo poético, en lo social, en lo indigenista, etcétera? ¿Con qué palabras nos lo daría?

   Quizá el atrevimiento de ahora se ganaría la sonrisa de Mozart (o a lo mejor ni siquiera se sonreía el austriaco... pero todos “sabemos” que sí), podría, en un golpe de suerte, ganar la indulgencia de Lezama al comprender su inteligencia que este proceder no es más que un acto cariñoso. El caso es que con la juguetona música de fondo de la Sinfonía clásica, lezámico yo, por lo menos en la intención, intentaré relatarme al hispanoamericanista Pellicer.

   En medio y desde las magnitudes: paisaje y espíritu, en las que se finca y multiplica nuestro tiempo, el hombre de América ha sumado un nuevo verbo que se concierta con movimiento propio dentro del sistema solar.

   Geométrico rejuego éste, agreste y violento, de lo horizontal y lo vertical habilitados en paisaje y espíritu, realidad y su imagen, abriendo un nuevo orden histórico-planetario. El vuelo suspendido del colibrí, magia en vilo, se casa con la huella en piedra volcánica y hojarasca de la iguana. Horizontal y vertical en una nueva versión de su interacción.

   El coletazo de la serpiente marina desfasó el orden tejido por las manecillas del reloj general. Así, la conquista del renacimiento europeo impuso su sombra medieval al nuevo paisaje y a la columna de su imagen.

   Entonces, en el centro del nudo del colibrí y la iguana se clavó la cruz que había perseguido el pensamiento clásico y que haciendo tiempo de su destiempo ahora llenaba las mazmorras y sentaba en la silla del garrote vil a herejes e idólatras empeñados en descifrar los signos estelares. Nuevamente los que “saben” contra los que vuelan.

   Las literaturas (los pensamientos) de ultramar venían plagadas de sacralerías, de diablos y dragones, de fuerzas avernarias en lucha continua con la divinidad convertida en sabiduría. Eran desbordadas imaginerías que cabalgaban al bridón de Amadís de Gaula y se inmersaban en las atmósferas al fresco de Piero de la Francesca.

   Eran ya las nuevas latitudes. Los saurios solares –el lagarto, el caimán- de lóngitos y hostiles lomos incendiados por las propias brasas del trópico, son ya en América los dragones de la Edad Media, se desprenden de la imaginación medieval y del gas aéreo pasan a ser volumen de estas tierras, peso real imponiendo su rastro entre légamos y pantanos acechantes, de un nuevo mundo chapaleando entre las desmesuradas sorpresas vegetales.

   La cruz de Cristo crece, se  enfrenta ahora con el otro rostro de Satanás, un rostro de obsidiana en cuya superficie están marcadas, a cincel y sangre, las elípticas arquitecturas del cosmos. La novedad de la nebulosa se mueve y crece hacia la exigencia del cronista propio.

   América es un río de sus ríos, en donde bajan a lermar las aves la liquidez del tiempo. La tierra se queda y camina en el Grijalva (el Río Grande en Chiapas), en el Papaloapan (corriente de mariposas), en su Lerma-Santiago, en el Lerma que abastece desde el fatalismo y la historia, en sus ríos que son un río, colibrí de piel hidráulica que se levanta empalabrado de plumas, emplumado de palabras.

   En la palabra de la iguana, convertida en agua y vuelo, caben los ojos deslumbrados de Bernal Díaz. Ahora la fantasía medieval tiene peso y forma. Se arrastra y verticaliza aérea, acecha en los mangles, se materializa en un infernal enjambre de moscos, chapotea en la corriente bajo un verde relámpago de loros. Y hay cronista.

   La tierra y el tiempo (la imaginación de la tierra) acomodan su matemática. En el gas que flota sobre la nueva superficie se empieza a gestar el nacimiento de América. En medio de ese gas se desata el hilo de Góngora, ata, aspira, lucha denodado hacia el 47; el barroco camina desbordado por las calles de las nuevas ciudades donde la conquista dejó su sello de sangre y cristianerías. Se pasea con naturalidad, toma el color del aire y crece.

   Después, corriente lógica de la historia, se le enfrentaría la reacción del neoclasicismo y después se desatarían sobre la superficie abrasada muchas otras formas de ver y decir la vida. El romanticismo luchará por la independencia de las naciones, el modernismo literario por americanizar el verbo dentro del espejismo europeo, inundando de cisnes, mármoles y cristales los vastos y bastos territorios poblados de cascadas y alcaravanes.

   De todas estas experiencias en movimiento se ha hecho la síntesis de la expresión americana. El vanguardismo también trajo lo suyo y dio frutos tan americanos como el concretismo brasileño. En nuestro siglo el colibrí ha fortalecido la magia de su vuelo, gajo de sol vibrando desde sobre y por el lomo de la iguana.

   En el bosque americano ha crecido una rica pluralidad de voces que abre sus realidades hacia los cuatro destinos que cantó el zenzontle 400 veces. Es la hora de la labor recolectora para después impulsar el puñado de sueños, el puñado de vuelos.

   Cada región, cada ciudad de América, tiene una verdad qué decir al aire y tiene sus modos y formas para su cada discurso. Es la hora que inicia la integración de esas voces, es la hora de desentrañar la nuestra realidad con base en conocernos mayormente a nosotros mismos; es el momento de unificar el vuelo del colibrí en uno que represente el mágico y poderoso vuelo americano.

   Y en tal hora el canto nos da presencia, canto alto, del pelliceriano eco. Hubo un hombre que impulsado con las alas de la poesía encontró la sombra de Bolívar por los caminos y hondonadas de América y se fundió con ella en el giro de su muy alto vuelo. El poeta Pellicer es el colibrí que robó el fuego al Tacquea ecuatorial para darlo a los hombres ¡Salve!, hacia arriba, hasta el contacto con la primera causa.

   La fuente Castalia inunda la recientísima cartografía. A la tórrida rayos perpendiculares, bajan rayos como pirámides, como el centro medio entre la línea y el círculo.

   El hispanoamericano, el latinoamericano –ave entre siglos- tuvo, palpó desde el inicio la tragedia de su cuna América. Vio el despojo, el abuso, el asesinato político, y sufrió también el poderoso impacto con la grandiosidad de la palabra. Esto fue con la figura de José Santos Chocano, en la preparatoria; a través de las palabras del peruano conoció las dimensiones de América y quedó para siempre ligado a ellas, desde la montaña blanca, desde el halo frío sobre la alquería.

   En Carlos Pellicer. Breve biografía literaria nos dice Samuel Gordon cómo Pellicer fue testigo de la muerte del general Bernardo Reyes, padre del escritor Alfonso Reyes y abuelo de la poetisa y muralista (la primera muralista mexicana) Aurora Reyes: “Agazapado en uno de los balcones de su casa en la Plaza de Seminario vio cuando los generales Bernardo Reyes Y Félix Díaz intentaban tomar el Palacio Nacional. Pellicer cuenta que el general Reyes discutía con quien había sido su condiscípulo, el general Lauro Villera. A causa del ruido de las balas, Pellicer no pudo oír con claridad el diálogo. Días después se enteró por los periódicos que Villera había exigido al general Reyes que se rindiera, y ante el total silencio de éste después de tres amonestaciones, ordenó que se abriera fuego sobre él”.

   Así como del paisaje, de estas tragedias nutrió su visión americana y así inauguró sus doce sobre el empedrado, con su saco de inasibles a plena luz del novísimo tiempo. Más tarde, cuando Aurora Reyes publicó su primer libro de poesía (ya sus murales los había pintado al lado de Diego Rivera, Siqueiros, Fermín Revueltas), Pellicer leyó sus Humanos paisajes y dijo de Aurora: "Con este libro Aurora Reyes se coloca en un sitio privilegiado dentro de los poetas modernos".

   Lo por resolverse es forzosamente nuevo, lo sigue siendo, fuerza oculta, misterioso poder, poetisa fantasía. Pellicer vuela sobre el continente nuevo. Hay confines para las edificaciones. El indio de Santa Rosa al lado de Diego, el pintor, pasea desde Lima entre los campanarios poblanos reforzando el arco que partió de Extremadura (o Arco de Guadalupe) ¡Congadas y tocotines luiseminados! Pellicer habla con la nueva palabra de América, heredero todo él de riquezas y mestizajes.

   Es condiscípulo del impresionista Joaquín Clausell y le toca la transcripción del paisaje, un paisaje que tuvo profundo sentido latinoamericano cuando desde los 16 años de edad su padre puso en sus manos aquel volumen de tapas rojas y una cinta verde como señalador que en letras troqueladas se anunciaba como Vida del libertador Simón Bolívar. Las doce a plenitud sobre el empedrado, sobre el aire. "Puedo asegurar -comentó luego Pellicer- que a los 16 años, la lectura de esta biografía determinó una serie de sentimientos que quedaron para siempre en mí", ámbitos -los cúlminos- entre 14 espejos... Y el milagro.

   Pasea sobre el nuevo piso, magín y retina, Juan Sáenz del Cauri. Como buen americano, Pellicer fue preso en su juventud, cuando militaba dentro de las huestes vasconcelistas y ya hombre maduro, cuando repartía volantes en las afueras de la Embajada de Estados Unidos, con  flor gongorayargotante en izquierdo del hábito.

   Éste era parte del texto:

   "El intervencionismo norteamericano, en todas las partes y en todos los órdenes, le ha traído a ustedes una ola magnífica de odio y de desprecio. ¿Honradamente, cree usted -se dirige al embajador estadunidense- que los jóvenes norteamericanos van a la guerra de Viet Nam con espíritu heroico o entusiasmo patriótico? ¿No les basta el tremendo problema, tan inhumano cuanto absurdo, de los nombres de la raza negra nacidos en los Estados Unidos?

   "Crea usted, señor embajador, que tanto yo como muchos indoamericanos aprovecharemos al máximo el miedo y la estupidez del gobierno que usted representa". Firmaba el poeta miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Premio Nacional de Literatura en 1964, excatedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, ex director de Bellas Artes, creador y organizador de ocho museos.

   Arriba. Se abre Febo el pecho, inunda el rostro de Ometecuhtli, ambos se desangran sobre las extensiones de Nisea, el nuevo continente.

   En el ámbito de los espejismos, raíz cuadrada sobre dos espátulas de plumas, servidoras inconscientes del rectángulo epicúreo, y asiendo en tal ámbito el liro sonido, aparece como reafirmación del paisaje y de su adolorida conciencia "ese libro feo y noble que todo el mundo ha despreciado", que ha servido para que José Vasconcelos señale:

   Pertenece Carlos Pellicer a la nueva familia internacional que tiene por patria el Continente y por estirpe la gente toda de habla española (...) Desde la nave aérea ha visto Pellicer su América y también la ha escudriñado con la planta del pie que descubre todos los secretos de la tierra y con la mente que contempla la historia (...) No hay en su alma torrente, ni ante el mismo Iguazú se contagia del trepidar de la fuerza confusa, sino que la resiste, la disocia, la musicaliza, la dispersa en notas o la organiza en sinfonías...                   

    Monta el colibrí en su aeroplano y en él desciende hasta las calcinadas galerías del Mictlán.

   ¡América, América mía!/ La voz de Dios sostenga mi rugido./ La voz de Dios haga mi voz hermosa./ La voz de Dios torne dulce mi grito./ Loada sea esta alegría,/ de izar la bandera optimista./ Galopan los océanos y las montañas crecen./ Y sobre el Golfo de México y el Mar Caribe;/ sobre el mar Atlántico y el Mar Pacífico;/ sobre el Popocatépetl y el Momotombo,/ el Chimborazo y el Sorata;/ sobre el Usumacinta y el Orinoco/ y el Amazonas y el Plata,/ la Cruz del Sur abre su cuerpo armonioso./ El Ecuador te ciñe y te ciñen los trópicos/ y todos los climas se hacen visibles y tangibles/ en tu flora y en tu fauna./ Del Indostán, padre del Egipto, nacieron/ la religión tolteca y la religión incaica...

   Y en otra parte del poema:

   Teotihuacán  y Cuzco están en ruinas/ pero las águilas y los cóndores todavía se levantan.

   Para él aquí "Cuba divina" es "tierra naval y bailarina" y el Popocatépetl "monarca de los Andes mexicanos". Y ahora finaliza después de 39 páginas incluyendo el prólogo de Vasconcelos:

   ¡Oh solemne y trágico jefe de hombres!/ ¡Oh dulce y feroz Cuauhtémoc!/ ¡Tu vida es la flecha más alta que ha herido/ los ojos del Sol y ha seguido volando en el cielo! Pero en el cráter de mi corazón/ hierve la fe que salvará a tus pueblos.

   Una gota de alas eriza el mar de las doce, donde la indomitez de la espuma se hace cuerpo contra la entercada liga. Pellicer es ya paisaje y violencia, poema y prisión, ya ha bebido los sorbos dulces y amargos de la realidad que se extiende entre Atlántico y Pacífico. Su modo de ser América ha sido ése. En el año de 1930 ocurrió en México el atentado contra el entonces presidente Pascual Ortiz Rubio. Entonces vino la ola de encarcelamientos y a la prisión fueron a convivir Pellicer, José Revueltas y Juan de la Cabada: "Al cabo de 11 días, casi sin dormir ni comer, me trasladaron a la penitenciaría recluyéndome en la crujia F, la de los vasconcelistas, donde me encontré con Pepe Revueltas, a la sazón un muchacho de 17 años, y con Juan de la Cabada. 

   "Ya estaba listo nuestro traslado a las Islas Marías. Yo tenía la certeza de ir a vacacionar a la fuerza en aquel nada acogedor sitio, por una temporada bastante larga...", hay seda para tejer el fluido de la gruta. En el vaivén crecen los días. A América se le aprehende también, y bien, por sus cárceles.

   Pellicer amó y ayudó a inventar esta América Latina nuestra no sólo con la palabra, ascendió hacia la historia y descendió  hasta los humildes , construyó museos arqueológicos y cantó con los autores de los corridos; como apuntó Vasconcelos, contempló América desde el curvo trazo del aeroplano y la recorrió a pie, a golpe de ríos y desiertos; supo de dulces y de amargos sobre estas tierras; y en 1966 publicó su libro Bolívar, ensayo de biografía popular, como un eslabón más de su amor infinito .

   Un hombre tan entrañablemente americano tuvo que ser amigo no sólo de Diego y de Frida, sino de otros cabales pintores del paisaje nuestro como Silvestre Revueltas y Carlos Chávez. Se sumó, como se sumó América Latina a la lucha de la República Española; viajó a España a ofrecer  su apoyo, junto con otros artistas de similares compromisos.

   A su regreso sucedió una anécdota que él mismo escribió para mí, para el cuaderno Silvestre Revueltas que publiqué en 1975 en el Fondo de Cultura Económica. Evocó: "Un grupo de escritores y artistas mexicanos fuimos, en el verano de 1937, a España, durante la guerra, para demostrar nuestra simpatía y respeto al gobierno de la República. Padecimos los bombardeos de Franco, el traidor que asesinó al pueblo español en la persona de Federico García Lorca, joven poeta de genio. Al regresar a México, en la tercera clase de un barco francés, el maestro Silvestre Revueltas, que formaba parte del grupo, me preguntó si no tenía yo a la mano un libro mío. Sí lo tenía. Era un ejemplar de Hora de junio, de reciente publicación; se lo regalé, y poco después de nuestro regreso me telefoneó un día para decirme que había compuesto una obra para pequeña orquesta inspirada en tres sonetos que mucho le gustaron de ese libro. Está considerada para alegría y honor mío, como una de sus obras más importantes; se leen los tres sonetos alternando en forma irregular con la orquesta. Hace algunos años invitaron al maestro Limantour a presentar una obra mexicana en la Sala de Música del Museo de Arte Moderno de Nueva York y escogió esta obra de Revueltas. Yo fui el lector. La obra mereció los mayores elogios de los críticos especializados. Silvestre Revueltas es uno de los grandes músicos de nuestra América. Uno de los tres sonetos dice así:

   Era mi corazón piedra de río/ que sin saber por qué, daba el remanso./ Era el niño del agua, era el descanso/ de hojas y nubes y brillante frío./ Alguien algo movió, y se alzó el río. ¡Lástima de aquel hondo siempre manso!/ Y la piedra lavada y el remanso/ liáronse en sombras de esplendor sombrío. Para mirar el cielo, qué trabajos/ sufren los ojos turbios, siempre bajos./ ¿Serán estrellas o huellas de estrellas ?/ Era mi corazón piedra de río,/ una piedra de río, una de aquellas/ cosas de un imposible tuyo y mío. La música de Revueltas pulverizó mis poemas. Carlos Pellicer. Lomas de Chapultepec, septiembre de 1973".

         Huidas del aro áureo, las doce sobre el empedrado hacen imperio suscrito entre los códigos de Urania y las solmisaciones de la cuerda de Erato. En interacción dialéctica desciende el uno del descendiente, hielo ardiendo de astros y carne, oxímoron que hace una punta la otra. De Trocadero a San Juan Bautista del cuatro de noviembre hay una curva de dulce sal que se extiende por el continente todo, desde la amplia risa pelliceriana hasta el angustiado grito que escuchó Marco Antonio Acosta en aquel triste día en el que el poeta tuvo que ser trasladado de su recámara de Sierra Nevada hasta el sitio de su muerte.

   Pero tan hispanoamericano, tan latinoamericano, él ya vivía desde hacía tiempo en el continente, en nuestro bosque que no madura aún ni es voz de falsa quemadura, vivía en el continente, como sigue viviendo en cada verso suyo, como sigue viviendo en las corrientes del Grijalva y del Usumacinta que desde Chiapas vienen, como sigue viviendo en el colorido del mural que la tabasqueña Leticia Ocharán pintó en el museo de La Venta, en los soles verdes, en las horas ardas, en cada partícula del continente que se suma para alcanzar la cantidad hechizada con la que hemos venido alcanzando desde el pelliceriano lezamerío la diada en la que somos por derecho propio la más gozosa y dolorida expresión americana.

Publicado en La nave de los locos
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