LA LITERATURA ERÓTICA, SENSUAL,

PORNO, EN ALBERTO VARGAS ITURBE

UN HOMENAJE DE PRIMAVERA 

Por Eduardo Cerecedo

 

 

ALBERTO VARGAS ITURBE. Nació en Jungapeo, Michoacán, en 1953. Es coeditor de la Editorial Colectivo Entrópico y conocido como el Pornócrata Mayor. Ganó la beca de escritores con trayectoria, FOCAEM, Estado de México en 2008. Estudió Sociología en la UNAM. Fue editor de la revista Desmadre y El Escriba, su OBRA PUBLICADA: está escrita en Cuento: Francisco Frías, Una temporada en San Miguel Teotongo, Ed. de autor, 1999,  Historias lujuriosas, Espacios literarios, 2000,  Historias de mi otro yo, Espacios literarios, 2005, Miscelánea los tarascos, Espacios literarios, 2006, El sexo me da Neza, Ed. Milenio, reedición, 2006,  La apología del burro, 2008; Poesía: El Canto del Fístulo, 2010,  La pinta flaca, EFE, 2011, (Poesía infantil). Novela: Necropsia de un poeta, EFE, 2011. Ha publicado en antologías como Cofradía de Coyotes, Ardiente coyotera, Hojas de verano, Antología poética del taller Charles Bukowski,  Ediciones Las dos Fridas.  Es compilador de los libros: Que el tiempo lo decida, Aquí todos soñamos, Bragas de la noche, Potrancas y garañones, La otra orilla del deseo, La travesía, 2009, Danzando en el espejo, 2010 y el más reciente, El Cantar del guijarro, 2017. Ya suman 21 antologías que él ha coordinado en este proyecto importante pata la literatura en Ciudad Nezahualcóyotl.

La literatura de Alberto Vargas Iturbe tiene un eje temático, el coito, la cópula, el apareamiento, el follar entre hombre y mujer, pero él es el personaje principal de sus historias, el describir lo que ha vivido con las mujeres en distintos sitios y atmósferas; pero más que las putas, estos personajes femeninos surgen de las convivencias en el barrio, la colonia, en su casa, en las tiendas que ha tenido, la miscelánea. Así, vivencia, lo que  sueña y por supuesto lo que imagina encuentran un cauce: la escritura. Allí tiene el nacimiento su literatura. De esta manera el contar en primera persona le ha dado la seguridad para seguir creando otras realidades con su oficio, el de escritor, en la poesía, de igual manera, aunque ya pierde el sentido de asombro, para él, escribir en verso lo conforta valiéndole madres lo que piensen los demás. Así es Alberto Vargas Iturbe,   En necropsia de un poeta, Novela, desentraña lo que es, a través de contar esas historias muy particulares: los cachondeos, posiciones de mujeres bien buenas surten y nutren las escenas porno de esta novela. Por tanto, si alguien quiere conocer algo nuevo, digamos entre comillas, lea esta novela erótica, sensual, porno. Donde los personajes en su mayoría femeninos; mujeres jóvenes, casadas, dejadas, que están deseosas de sexo porque sus maridos simplemente ya no las tocan, es allí donde entre el personaje mayor  hacer de las suyas. La invitación está hecha, a leer se ha dicho.

UN GRUPO DE POETAS E INTELECTUALES se reunieron el pasado  23 de marzo del presente año en el Centro Cultural las 2 Fridas, en  Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, para rendirle el 4 Homenaje a uno de los autores más representativos de ese municipio: Alberto Vargas Iturbe, mejor conocido como  el Pornócrata Mayor, así es su dote bien ganado a fuerza de utilizar ese estigma como un estandare en su narrativa. Un hombre alegre, de carcajada limpia, que en más de una ocasión ha expresado que la literatura lo ha salvado de la violencia, y que gracias a ella es un hombre creativo. Ha incursionado en el cuento, la novela y la poesía; siendo el cuento donde ha tenido sus mayores logros escriturales, desde aquel libro que lo lanzó a la fama, El sexo me da Neza, allá por los noventa. Pero veamos que opina Alberto Vargas Iturbe sobre esa serie de homenajes qe le han venido relaizando sus amigos. 

¿Qué opinas sobre este homenaje en Centro Cultural las 2 Fridas, este 23 de marzo? Creo que los homejanes deben hacerse en vida, que te den una placa y un billete, eso sería lo mejor, ahorita que uno está vivo, que uno puede disfrutar.

¿Cómo inicia este homenaje?  Bueno, la verdad ya son cuatro homenajes, El primero fue en Aguscalientes, donde di una lectura, entonces unas damas que escucharon lo que escribía me fueron a parar la lectura, porque era ofensivo para la mujer. Así fui el personaje de la semana en los diarios. El segudo fue en la Colonia Roma, y el año pasado y hoy es en las Fidas, estos homenajes encabezados por Sergio García Díaz.  Creo que este último, mis amigos me ven tan jodido de salud, que deciden hacerlo, pero se la pelan porque ya me estoy componiendo. Ya estoy mejor. Que bueno Beto, que tu salud vaya mejorando, así tendremos Alberto Vargas Iturbe  para rato, Eso sí canijo. Por que tú eres cabrón, pinche Cerecedo. Pues acá seguimos Beto.

 

LA FARÁNDULA LITERARIA HA OPINADO SOBRE NUESTRO HOMENAJEADO:

Noemí Luna García (Editora de EFE)

Alberto Varga Iturbe, no sólo para Neza es un referente en la literatura erótica, porno-sensual, sino para el resto del país. Debo decir, que él ha escrito cuentos infantiles, el único libro de ese género está editado en Eterno Femenino Ediciones, La Pintan flaca.

 

MAYA LIMA (Poeta)

¿Quién es el Beto Vargas? El que no perdía la esperanza de recibir un año nuevo con un encerrón de hotel, cenando unas latas de atún, unos chetos y unas chelas. Yo sólo café, porque no bebo, decía. Cabe aclarar que cada año hacía la bonita invitación para ello, -a ver si es chicle y pega-

 

SERGIO GARCÍA DÍAZ (Poeta)

Alberto Vargas Iturbe... Un ser del campo que se hace ciudadano, un ser simbólico, imaginativo, lingüístico que habita tres mundos: el campo, la ciudad y su cabeza metida entre las vulvas de cientos de mujeres proletarias.

 

JULIO HUERTAS (pintor)

 

Alberto Vargas Iturbe. Mejor conocido como el Pornócrata. Recuerdo a Beto, vendiendo libros en el (CRCN), que cargaba en una maleta de piel color vino, me acerqué y le compré uno, y me regaló su biografía, que le escribió Ana Luisa Calvillo. Interesante, de ahí 2003 a la fecha he leído la mayoría de sus libros. Es muy leído por los jóvenes, al principio no leía sus propios texto, se ponía nervioso y nos pedía que en los eventos donde acudíamos por invitación de Sergio García, los leyéramos, hasta que Checo le dio, ZX z wccsscscs dijo Lee tú mismo tus cochinadas. Y así lo hizo, es difícil olvidar la voz del Pornócrata, y más difícil olvidar sus textos.

 

 

 AVIMAEL CABALLERO (Músico)

Buenos días máster, Beto para mí, es un humanista loquillo siempre, siempre buscando culo para palanquear. Gracias.

 

FILADELFO SANDOVAL (Dramaturgo)

Beto Vargas, escritor del sexo incendiario. Avasallante creador de una literatura sacudidora en donde, quienes tienen una conciencia mojigata, se solazan al leer sus narraciones impecables contra la pudorosa doble moral de nuestra sociedad. Gracias. Poeta Eduardo Cerecedo.

 

 

EDUARDO SOTO (Poeta, Declamador)

 Beto Vargas Amigo, dicharachero alburero y cogelón. Promotor cultural personaje que representa las vivencias tabúes en su literatura muy poco común pero aceptada en distintas edades. Beto Vargas el pornócrata Una leyenda.

 

 

DIONICO MUNGUÍA J. (Poeta)

Alberto Vargas Iturbe

Como referencia de una comunidad que no tenía mucho que dar, pero que al final sobresalió a su pesar, en contra o a favor, depende de quién vea su aportación a la cultura de Neza. Puedes dejarlo de lado, pero definitivamente no puedes decir que no existe, te guste o no lo que hace...

 

Así en la palabra escrita, sus compañeros han manifestado su amistad, su reconocimiento por el amigo,  por el escritor que ha sabido mantenerse activo en estos tiempos tan difíciles para la creación y me refiero para editarla, difundirla, llevarla a sus lectores. Muchas gracias Alberto Vargas Iturbe por tus libros, por tu amistad, por tu manera de ser y de ver el mundo de hoy.

Publicado en Boca de río

 

 

Arturo González Cosío, el cuarto poeticista

o el samurái del haikú dialéctico

 

Por Andrés Cisneros de la Cruz

 

Arturo González Cosío (1930-2016), “sociólogo, político, filósofo, poeta y samurái”, en palabras de Álvaro Arreola Ayala. Perteneciente a una generación “intelectualmente soberbia”, es un poeta de la naturaleza, o dicho de otro modo, un guerrero que reconoce que la paz es el acto bélico por antonomasia. Entre las armas de los árboles y los animales del bosque esgrime la metáfora perfecta para entender el arrojo del ser a una dimensión que le exige parsimonia. Porque no hay pasividad en su vida, ni liberación de la controversia. Fue un poeta ermitaño, en tanto al medio poético se refiere, en parte por su actividad política, y por otro lado, por su tendencia al silencio: lo breve.       

González Cosío, “animador violento del poeticismo, movimiento fundado por Enrique González Rojo. En este grupo confirmó propósitos y tomas de conciencia” (Montes de Oca), es el cuarto elemento de esta revuelta de mitad de siglo. En su juventud fue militante de izquierda, al igual que los demás poeticistas; su identificación fue con las causas de empoderamiento social y la ecualización del bien común. Más tarde militó en el PRI, junto a personajes como Manuel Camacho Solís o Porfirio Muñoz Ledo. Curiosamente la gran lista de poetas nacionales mexicanos, fueron parte del proceso de la Revolución Institucional, incluido Jaime Sabines, o los Contemporáneos con sus diversos puestos diplomáticos, y no se diga la generación de Mitad de Siglo. Sin embargo, a González Cosío esta adhesión le ha costado ser borrado del mapa poético. ¿Por el hecho de ser poeticista, y devenir de un movimiento de emancipación social?

El poeticismo, como bien se ha empezado a estudiar, en su impulso primero es un dolor ante el mundo descubierto: un arrojo a querer cambiar el curso de lo que en un golpe de realidad, se contempla trágico; la devastación de la conciencia como un acto atroz sobre el gran mal que representa la ignorancia de los sometidos y la filosofía (de la mano, y también del pie, de la poesía) como una posible salvadora “unívoca”. En Poemas de Europa, escribe González Cosío: “Los charcos son peces inmóviles, / cuelgan del anzuelo de la tierra / como aves caídas / o lentos arroyos, / reflejan un dolor en esta tarde / en  la que veo caer una por una / las hojas del árbol de la lluvia / que insensiblemente golpean / con música repetida / el horizonte de la calle.”

Los poeticistas son descendientes dialogantes de Juan José Arreola, en su hermosa colección Los presentes, punto que los vincula con diversas perspectivas de la literatura nacional, sin embargo, al avocarnos en la lectura de los primeros poemas de los cuatro integrantes, encontramos evidentes coincidencias de un plan de trabajo común. Guillermo Tell, Pulgarcito, Pinocho y Kierkergaard (que recuerda mucho el ludismo de Consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger, de Mario Santiago Papasquiaro) el sangrar de las piedras, Narciso, Shakespeare, y la integración premeditada del cotidiano de frases hechas o lugares comunes, vueltos metáforas sorpresivas, mezclado con personajes clásicos y fabulescos; también la filosofía y la fauna como un ejército en favor de hacer con un navajazo un cierre para abrir los ojos a las clases bajas, aunque al final, resultaron ser los propios poetas los que despegaron los párpados.

Bien se sabe que nada se pondera en su tiempo, si no es por su propia imposición. Los prejuicios históricos, de partido, de condición de cuna, sea en lo proletario o en lo burgués, tiende a encontrar aversiones declaradas. La crisis de identidad de los artistas es el campo minado de la construcción social. Y justo ahí donde uno no elige, sino que es dado, literalmente, en las manos de los padres, el nacimiento, es la cuna que redondea una vida. El origen y su devenir. Sin determinar un destino, pero con una dirección contextuado.

Arturo González Cosío, el menos conocido de los poeticistas, excluido de las lecturas realizadas por los pocos críticos que han dedicado tiempo a estudiar tal movimiento, es una pieza fundamental para entender la complejidad neutral que tomó este movimiento en el siglo XX, con miras al siglo XXI. Justo en ese proceso de des-automatización de la escritura que representa el poeticismo, en tanto la conciencia de un estado de conocimiento constante, interno y externo, es donde recae el gran peso de su aportación, más allá del poeticismo inglés, que busca la continuidad de la tradición de una identidad ya conformada en tanto nación imperial dominante. Contrario a ello, el poeticismo mexica se da en una economía colonia, y su sentido empuje espontáneo es descolonial, lo que genera un choque frontal con la percepción europea.

            En la obra de Arturo González Cosío hay una lógica de la masa, del cúmulo, del insecto, de lo pequeño, que termina por integrar toda obra que se perciba grande, toda columna. Es una especie de Viaje a la semilla, al modo de Alejo Carpentier: de manera sintética, compacta, mínima, con la que el cuatro vate poeticista, el converso podría decirse, principia con los Poemas de Europa (1954-1956), con la experiencia de vivir en la Alemania de posguerra, a trabajar detenidamente los  elementos judiciales que ayudarán a enfrentar batallas imperceptibles detrás de los juzgados, ante el constante juicio de la realidad, y por tanto, la injusticia institucionalizada, el debate constante de si la muerte de alguien fue útil a una causa, o le fue vana. Vanidad del resultado. Banalidad del esfuerzo por obtener un fin. El mal, es, esa ignorancia práctica (Hannah Arendt), ese ser que sin importar el otro, obedece el designio del que gobierna, del que ostenta el poder (desde su propia impotencia), en tanto el que tiene el poder y lo ejerce sin ostentación alguna.

            La variable de la obra de González Cosío, respecto a su grupo de juventud, es, que desde el haikú, forma un corpus para desarrollar una lógica, “poética”, diría González Rojo, que desde una óptica inamovible, concibe el acto de lucha: de existir en contra de lo que le rodea, leamos: “Hay que desvanecer las conjugaciones / desnudar lo entretejido / revisar la trama hasta encontrar la libertad / que gira en cada cosa / en cada trino / en las raíces del mundo”.

Y por ejemplo, en términos poeticistas, se pronuncia respecto a la piedra: “Mi dolor es más grande que yo / pensé que sólo vivía en mí / pero ayer frente a piedras / humilladas frente al sol / achicadas y pulidas en el camino / supe que mi ser era / sólo una parte suya”.  Y en el poema Mi muerte es un reloj de arena: “Serpientes cascabelean / un lenguaje de polvo / sus huellas son piel abandonada / sueños en larva inútil”.   

            Sus primeros poemas, como he apuntado antes, son francamente poeticistas, muy cercanos a los bosquejos de Eduardo Lizalde, en la Mala hora o las Décimas de Guillermo Tell, y con Enrique González Rojo en Dimensión imaginaria y el proyecto ya en formación de Para deletrear el infinito, así como con Ruina de la infame babilonia, de Marco Antonio Montes de Oca. Esta etapa que González Rojo denominara prepoeticista, en su libro Reflexiones sobre la poesía (ayer y hoy) (El Aduanero, Verso Destierro, 2007), es el evidente andamio de un titiritero que todavía no sabe disimular los hilos, aunque estos terminen por cumplir una función estética parecida al teatro sobrexpuesto del cine dogma de Lars von Trier en la puesta de Dogville, sólo que cincuenta años antes de dicha producción cinematográfica. O, con cierta similitud con el absurdo de Ramón del Valle Inclán, con su esperpento, o con August Strindberg, con su naturalismo, o al pre-poeticismo de Josué Mirlo.

            El poeticismo, es su ambición denostada, es una especie de guion cinematográfico que funciona en cuadros, o escenas metafóricas: “Después orejas largas y de papel, / bonete carnavalesco que anuncia / un cerco de risa, / esa que viene de afuera y duele adentro. / Pero comenzamos / con la manzana / sobre la mesa / y el corazón / sobre el estómago; / hasta Guillermo Tell / de seguro erraría la flecha” (Mi muerte es un reloj de arena, González Cosío). Aunque William Burroughs a diferencia del Guillermo de Cosío, no erró y acertó en el corazón de la mariposa abierta. Contraposición de sentidos con los poetas beats, semejanza también. Y México por escenario. Evodio Escalante hace un análisis detenido sobre este ángulo en su libro La vanguardia extraviada (UNAM, 2003).   

            Poeta de la legalidad o del laberinto eterno, para González Cosío cada ser es una encrucijada, una guerra. Sus primeros trabajos poéticos son apuntes críticos de una sociedad enajenada, en tanto que su obra ya centrada en su trinchera vital, se vuelve de análisis desde la animalia conceptual, que en su propio misterio y simbolismo, conlleva un modo de supervivencia, pero también una poética de existencia. Desde el Pequeño Bestiario Ilustrado, pasando por Los Animales Que no Cupieron en el Pequeño Bestiario y su emblemático poema Los elementos, hasta El Códice de la Guerra Invisible, Cosío, bien lo dice la poeta Verónica Volkow, puede ser ubicado “como el heredero mexicano más poderoso de José Juan Tablada”. Y suma Montes de Oca: “La imaginación de Arturo irrumpió, como puede colegirse, desde muy joven, en que se distinguía por ser risueño, fantasioso y con espíritu libre. Era, sí, perito en hallazgos, y algunas de sus imágenes no dejaban nada qué desear, pero no se dejaba llevar por la originalidad hueca y los juguetes estrafalarios a los que éramos tan dados sus compañeros de generación”.

            Así, la metáfora de González Cosío es una maquinaria social, cual sociólogo, y al mismo tiempo, una animalización de la humanidad, y no una antropomorfización de todos los animales. El humano mirándose en un espejo con rostro de ave, de escarabajo, de insecto. De amanecer.

            Apunta Oswaldo Días Ruanova “fue Wu Yuanshan, autoridad en literatura de las dinastías Tang y Song, quien llevó a Pekín la noticia de que un poeta azteca, raramente dotado de espíritu oriental, escribía versos de novedad profunda en formas genuinamente clásicas”. Lo cual el lector confirmará al deshilar haikús tan esenciales en su sentido bucólico, en su contemplación de la sabiduría de la naturaleza y sus formas de realización.

            Verónica Volkow expone con claridad este silencio de piedra franca que hace de natura el misterio constante “algo del oficio de los antiguos arúspices, indagando por el destino en las entrañas de la bestias, o de lo sacerdotes africanos solicitando respuesta al fuego para alguna pregunta, parece haber heredado Arturo González Cosío. Sus imágenes poéticas, cuando no tienen un abierto carácter de augurio, se proponen la exploración del misterio”, y ejemplifica con el poema de Los Elementos, para más tarde rematar “son muchas veces presagios, pero a veces, deliberadamente, las convierte (las metáforas) en sugerentes consignas, en mapas cargados de sabiduría para el camino”.

El paisaje es un ser vivo. Y la línea, una metáfora del horizonte. La función de la metáfora así, en González Cosío, es la revelación de la explosión cósmica, en la piedra del poema que se concreta en el lenguaje del poema, conciencia del tiempo y el cosmos que desde lo subjetivo del que escribe, halla el tejido de su exposición. Es decir, cada humano en función de su lenguaje, es la perla, o la gota que bajo el portaobjetos da muestra del tejido del todo. Y lenguaje es el microscopio que enfoca las estrellas que cohesionan una forma.

            Lo complejo de hacer una poesía despierta que sueña, y no una que es sueño de alguien que la sueña sin haber despertado, es la grieta, el abismo, entre el surrealismo y la potencia poeticista, como bien lo apunta Montes de Oca al referirse a González Cosío, que “vio en la naturaleza al habitante arquetípico del poema. Lo breve, rostro nuevo de lo infinito”, “de ahí surge un espacio que acompaña a sus fantasmas nómadas. Surge el matiz en fuga como casa de lo insólito. Tanta imagen certera, nos habla de una poesía donde, por fortuna, el ‘asunto’ que embrida y concentra a la subjetividad, no se pierde como es el caso de la interminable infantería surrealista que se salva sólo por sus excepciones”. Arturo González Cosío vuelve sus haikús, runas para el correcto ejercicio del juicio sobre las formas de vidas que alcanza a entender el humano, y se nota en la búsqueda de precisión con su versar, que cumple las tres estancias de la realidad plausible: primera: principio y fin, segunda: superficie y tercera: volumen. Así la función del poema se vuelve cuerpo, es historia de un instante que se prolonga en el tiempo hasta que desaparece la piedra en el agua y se siembra en el fondo, mientras las ondas en el epílago se propagan hasta besar la polvosa orilla, y moldear un tanto, el barro, con su boca de agua.

 

 

 

Feminicidio, una visión crítica a partir del pasado 8 de marzo de 2018.

 

Elizabeth Ocampo Salgado en colaboración con Alicia Marisol Ocampo Salgado

 

El término feminicidio acorde a la RAE significa: “asesinato de una mujer por razón de su sexo” en estos primeros  días del mes de marzo, la ONU lanzó una campaña #AhoraEsElMomento* que busca impulsar el empoderamiento de las mujeres mexicanas en los entornos rurales como urbanos y el reconocimiento de las activistas.  ¿Si un feminicidio es la expresión máxima de violencia en contra de las mujeres por parte de los hombres, por qué incluso la terminología va relacionada exclusivamente con el campo semántico que gira en torno a lo femenino visto en su sentido peyorativo?

 

Mary Beard, la académica inglesa en su libro “Mujeres y Poder” trabaja el sentido del poder del hombre con una mentalidad occidental en su capacidad de silenciar a las mujeres, lo anterior quiere decir que el grado más elevado de silenciamiento es el feminicidio como una forma de acallar a través de objetivar, castigar, violentar, violar y/o asesinar.

 

El feminicida ( en su mayoría el novio, esposo o pareja de la víctima ) lanza un mensaje hacia el resto de las mujeres y a nivel social de que por mucha que sea la lucha o la denuncia;  ese cuerpo tal parece se marca o transgrede a manera de proceso colonizador, ya que en un proceso de conquista el invasor destruye lo simbólico o sagrado ( senos, vagina, útero, fecundidad ) Un hombre o varios hombres al torturar a nivel físico y psicológico, al infringir dolor o asesinar niegan y castran su propia femineidad.

 

En “ese cállate para siempre” las campañas en contra del feminicidio deberían dirigirse hacia los hombres, es decir desde el punto de vista religioso, político, militar y social.  La ONU así como Amnistía Internacional deben cambiar la perspectiva porque de nada sirve hablar de cifras ( 7 feminicidios diario tan sólo en México o que el 49% de mujeres son asesinadas con armas de fuego, acorde a las estadísticas de la ONU en  el año 2017 ) o discutir sobre la problemática en foros, coloquios o  a nivel de conferencia.

 

El hecho de que una persona vaya a la cárcel a cubrir una condena tampoco resuelve el problema de raíz, que es dejar de vislumbrar a una mujer como “un objeto que es propiedad del hombre”, ya que no sólo paradigmas de corte religioso: la mujer fue creada a partir de la costilla de un hombre, siendo que la mujer lleva la mayor carga a nivel genético y da vida tanto a hombres como a mujeres está presente a nivel de constructor mental. Mientras la situación de una mujer como parte “de la propiedad privada o el Estado heteropatriarcal  sea una norma”  por mucho que se  levante la voz no habrá cambios significativos.

 

Los estudios de Silvia Federici no sólo  dan luz sobre el trabajo reproductivo y de cuidados que hacen gratis las mujeres como sostén de este Capitalismo voraz,  sino que los hombres al ser explotados en su mayoría por otros hombres reproducen esquemas violentos en los hogares los cuales son el escenario común donde se desarrollan los feminicidios. Atacar los espirales de la violencia exige trabajar talleres vivenciales donde se expongan problemas de género desde el nivel educativo elemental  y superior hasta  los medios de comunicación: prensa, radio, televisión e  Internet ya que   conforman mentalidades. El estudio profundo en torno a los problemas de género no le compete exclusivamente a las mujeres sino a los hombres aunque más que el dominio de la teoría, trabajar con las soluciones tiene que ser una prioridad.

 

La censura en redes sociales debería ir dirigida a erradicar la violencia ya que una víctima de violación o los familiares de una mujer asesinada se enfrentan no sólo al victimario, a la propia familia nuclear que por vergüenza o desconocimiento silencia a sus allegados, a la impunidad y burocracia que reinan en los procesos legales,  a los medios de comunicación que criminalizan a las víctimas y hoy en día al ciber linchamiento social donde se culpa y responsabiliza a la víctima no a los hombres que violan, torturan, golpean, están en el negocio de trata, son pederastas o asesinan a la que fue su pareja o a otras mujeres.

 

Si bien los datos que arrojan las estadísticas deben ser revisados desde la visión  del Protocolo Latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género,  para checar desde qué punto se toman las cifras ya que  el feminicidio es un problema de salud pública que requiere un tratamiento con perspectiva de género en la parte penal,  por ende una serie de procedimientos especializados en el área de Investigación precisamente para darle un seguimiento a los casos desde su gestación, consecuencias, prevención y resolución. Cuando una mujer es asesinada por el novio, esposo o pareja regularmente deja hijos y por supuesto familiares en total desamparo que no sólo requieren reparación del daño a nivel cuantitativo sino evaluar el daño a partir del proyecto de vida de la víctima.   No basta con saber las causas de que algunos hombres oNo basta con saber las causas de que algunos hombres o mujeres se conviertan en feminicida sino la forma de prevención aunque dirigida especialmente  a los hombres. Si se trata de un problema de salud pública: Gobierno-Economía-Salud- Educación- Sistema Legal-Milicia-Empresas-Medios de Comunicación deben trabajar al unísono para erradicarlo.

 

*A nivel mundial, la campaña #AhoraEsElMomento buscará impulsar medidas para empoderar a las mujeres de todos los entornos tanto rurales como urbanos “y reconocer a las personas activistas que trabajan sin descanso para reivindicar los derechos de las mujeres y conseguir que estas desarrollen su pleno potencial”, informó ONU Mujeres. La campaña fue lanzada con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONUDH), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Centro de Información de las Naciones Unidas para  México, Cuba y República Dominicana (CINU), la Unión Europea, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, Cultura UNAM, y el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, una alianza de 36 organizaciones de derechos humanos y de mujeres en 20 estados de la República Mexicana. En México, durante 2016, se registraron en promedio 7 asesinatos contra mujeres diarios, de los cuales el 48.8% se cometieron con arma de fuego, 17.2% por ahorcamiento y 16.6% con objetos cortantes, de acuerdo con el estudio “ La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016”

 

 

Alicia Marisol Ocampo Salgado, Psicóloga Forense con Especialidad en Género, Violencia y Políticas Públicas UAEMEX. El acercamiento con las personas que han vivido situaciones de violencia de género ha despertado el interés en analizar sus diversos escenarios.

 

 

La mujer como cumbre de la evolución del ser humano.

Adán Echeverría.

 

y el falo masculino,

en vez del pecho femenino,

es convertido en el punto

central (axis mundi) de la

imaginación.

Joseph Campbell

 

 

Una vez que reconoces que la Palabra (lenguaje), es el primer descubrimiento de importancia vital de los seres humanos (luego el fuego), en el camino para pasar de un estado animal para comenzar a fundar una sociedad, y más adelante una civilización, podemos reconocer que la construcción del concepto Mujer, como hoy lo conocemos, vino mucho después.

Mi afán es reconocer con Enheduanna (la primera escritora de que se tienen registros, conocida como la primera autora que firmó sus obras), describe en la “Historia de Sargón” (su padre, el Rey de los Sumerios), la historia de ella misma (su biografía), y nos relata, cuenta, narra, el Mito de Moisés (quien fuera dejado en un río y salvado por una princesa que le devuelve el poder de reinar sobre los demás, reconociendo su nacimiento), mucho antes de aquellos pasajes Bíblicos recogidos en el Pentateuco o en Leyendas Griegas y Romanas. (Gilgamesh –diluvio–, la leyenda de Sargón; mito del elegido dejado en un río y rescatado –Moisés, Hércules– de las aguas).

Las erradas interpretaciones que con el paso de los años, han hecho las instituciones de poder para doblegar a la mujer son muchas, y deberían ser ya suficientes. Por ello señalo:

1) La tradición judeo-cristiana habla de un hombre (Adán) hecho a imagen y semejanza de dios (o de la simpleza de reconocer que es el hombre –escritor– quien hace a Dios a su semejanza); y de una mujer (llamada Eva) sacada del torso de ese primer hombre (para luego culparla de la caída); algunas tradiciones cuentan igual de Lilith, una mujer anterior a Eva, que no se comporta sumisa con Adán, ni con Dios.

Yo niego la idea de la sumisión de Eva que pretenden extraer los cínicos desde los textos bíblicos, y señalo que el hombre (varón) y la mujer son entes en equilibrio; complementarios únicamente para la procreación, pero disímiles y no necesarios para la práctica del placer (todo lo que causa placer es un dildo, luego hasta el pene puede ser un dildo –dice Beatriz Preciado en su Manifiesto contrasexual).

2) Cómo vemos en los textos que nos deja Enheduanna, ha sido la mujer quien con la inteligencia y reflexión, fue dando forma a los signos que venían de la oralidad, apuntando las primeras historias, y declarando los primeros poemas, con forma de rituales, y registrando, narrando, e inventando los primeros hechos fundacionales de las civilizaciones humanas (en el caso preciso, la sumeria) que luego ha dado lugar a tantas otras, y en la época actual dentro de una connotación judeo-cristiana-islamita. No ha sido el lenguaje por sí solo (los etólogos reconocen los lenguaje existente en infinidad de especies animales); el camino hacia la civilización del animal llamado humano vino con la representación gráfica de aquel primer lenguaje. El hecho de apuntar, crear una grafía, primero para representar el imaginario, y luego como símbolos capaces de representar fonemas.

3) Ya Harold Bloom ha comentado a favor de una mujer Yahvista, como la escritora del Pentateuco, hablaba de una mujer de la corte del rey Salomón, e incluso aclara que fue Betsabé, la mujer que el rey David le arrebatara a Urías.

4) Cuál es entonces la idea de limitar a la mujer dentro de las religiones judeo-cristianas, incluso dentro del Corán, sino solamente el ocultar, por miedo, y rompiendo todo equilibrio, la realidad de la fortaleza de toda mujer, generando persecución sobre ellas, y arrastrándolas a la parte oscura de la sociedad, invisibilizándolas en todas las ocasiones que se les permite, y haciendo de ellas servidumbre.

5) Lo que puede hacer el miedo al otro (en este caso al reconocimiento de la mujer), en toda sociedad. ¿Qué gran valor tiene la mujer que es capaz de gestar en su interior la vida humana? ¿Qué grande es la Naturaleza, que permite la unión cromosómica, de las células masculinas al óvulo para generar vida?

6) Necesario es reconocer en la literatura, en la historia, el registro de nuestra identidad como seres humanos, funcionales para el equilibrio de las energías, y reconocer las intenciones reproductivas separándolas de las placenteras. La mente vive más tiempo que los órganos reproductivos. Necesario es atender al placer del conocimiento sobre el placer sexual, esa nuestra parte que nos une con los demás animales.

7) Refundar el concepto de Mujer como Origen del Lenguaje y Cumbre Evolutiva, con la capacidad para reproducirse y dar vida a un nuevo ser de la especie humana, dependiendo únicamente de que lo desee, y no dependiente del hombre (varón) ni de la sociedad que muchas veces la fustiga.

El Santoral, desde textos como “La leyenda dorada”, nos entrega varones santos que rechazan a la mujer, acusándola de carne que se pudre, de impureza; nos entrega mujeres que se aceptan sucias, y se someten a sus jueces con la esperanza de ser 'limpiadas de sus impurezas'. Ideas publicadas en la “Leyenda dorada”, alrededor de 1260, en la Alta Edad Media. Porque ha sido desde las instituciones oscurantistas de la Edad Media donde surge el oprobio hacia la mujer, donde surge el deseo de destruirla, el deseo de arrebatarle los “ríos de agua viva” que implica el Alto Conocimiento de la voluntad femenina, férrea e inquebrantable. Es en la Edad Media en donde comenzó a implementarse el Falocentrismo, y se abandonó los sexos complementarios, una Madre tierra que debía ser fecundada por la semilla (mírese aquellas enormes columnas, a manera de falos, sembradas en la tierra en muchas ciudades de la cultura maya: Mayapán, Chichén Itzá, Uxmal.

Ese miedo, ese terror, ha caminado a través de las instituciones religiosas, y las malas interpretaciones de los textos sagrados. Se ha roto, a conciencia, con los mandatos de equilibrio de los primeros textos, para construir desde el miedo, desde el abuso de poder, cárceles intelectuales, culturales, y sociales, para someter a la mujer: El martillo de los brujos, es una de esas espantosas obras, hecha por monjes.

Se ha querido hacer caer esas barreras, esas cárceles, y muchas veces se ha actuado desde el equívoco de pretender los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades del varón, para la mujer, cuando son totalmente diferentes. Me explico: La mujer no es el anverso, no es el reverso, no es la parte faltante del varón. Lo que debe buscarse es el nacimiento del poder primigenio, la invención y uso inaugural del lenguaje escrito, que nos entregó Enheduanna, la representación gráfica de la oralidad, que permanece en el tiempo. Reconocer el valor primordial de la Mujer como el centro del universo, como la contadora de leyendas; y entregar al Varón el sitio complementario como gestor de vida humana, únicamente.

El agua no puede recogerse, y es incontenible, sin la jarra. La mujer es el agua, fluyente líquido vital, el hombre apenas es el jarro, el receptáculo. Llevamos siglos equivocándonos, y es necesario volver sobre nuestra historia, volver los pasos hacia atrás, y reconocer a la mujer como la cumbre de la evolución humana, sin la cual, nuestra especie se extinguiría.

 

 

EL ACTO CREATIVO

/ Sergio García Díaz /

El devenir del ser humano y la creación son inseparables. Lo que hace, piensa y dice han determinado la hominización y los procesos civilizatorios del hombre. Al respecto Federico Engels nos plantea, en su librito de El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, que fue la mano la que determino el proceso de la transformación de los homínidos, que fue la mano sujetando una piedra la que dio como resultado de la idea, el pensamiento, la erección, transformarse en bípedo. Ese largo proceso fue un proceso creativo.

   La creación es el acto humano por excelencia. La creación de herramientas, instrumentos, artefactos, lenguaje, obras de arte, música, pinturas rupestres, danza, arquitectura, escultura, poesía, también, han creado al mismo hombre. La acción creadora colectiva e individual ha creado al mismo hombre y a la misma sociedad.

   En el caso del lenguaje, creación humana, a su vez ha creado un dialogo continuado con las primeras manifestaciones literarias. Desde los sonidos guturales, la articulación de sonidos, silabas, palabras, enunciados hasta que el propio lenguaje ha alcanzado vida propia y se mueve por su cuenta. En la naturaleza hay un lenguaje natural, que a partir de la Teoría del Caos, los fractales han demostrado que los sonidos, colores, energías formas también son lenguajes de la naturaleza y nosotros como seres humanos, animales humanos demasiado humanos no dejamos de ser parte de la naturaleza y de la madre tierra. Lo único que nos podría distinguir sería el lenguaje humano, el cual ha escapado al humano mismo.

   Pero regresemos al tema del acto creativo. Donde crear es engendrar. Donde la obra incluye al creador. De tal forma que se habla por ejemplo: este es un Picasso, el estilo de escribir inconfundible de Jorge Luis Borges. Hasta cierto punto la creación hace un poco más libre a su creador.

   El acto creativo es un proceso donde se concreta la creación. Hay un inició donde la creación es inacabada, son balbuceos, sonidos, hasta llegar a momentos de síntesis, que perduran el tiempo y nace lo clásico. Nacen los clásicos. Nacen los mitos, los iniciados, los iluminados. El arte y la artesanía. El artesano y el artista, el amateur y el maestro; nacen las escuelas de arte y los talleres de creación. Y pasa de lo concertó a la abstracto y de los abstracto a lo concertó hasta llegar a lo virtual y el cuerpo como soporte. Meter el arte a recintos cerrados, hasta el arte público y del arte público al recinto cerrado. Y se cierran ciclos y se abren ciclos.

   De ahí que se hable de arte como proceso y devenir. De tal forma que el acto creativo y el proceso de creación formen parte de la historia, de la realidad. La captura de la realidad por el acto creativo. La sublimación y el gusto estético se a ligera hasta llegar al manierismo y la imposición de normas, el canon. Y en otra vuelta de tuerca se liberaliza de nuevo el proceso y todos pueden acceder, lo que vivimos ahora.

   Para Alain Badiou el acto creativo es una multiplicidad sin uno, una multiplicidad sin centro. Y Guille Deleuze nos permite visualizar que la ciencia, el arte, la filosofía podrían ser articulados en algunos puntos y líneas de intercepción. Lo que ya Federico Engels había avizorado en la famosa Carta de Engels a Block donde dice que la historia es un sinfín de paralelogramos. Que hacen posible cierta visibilidad de la realidad en coyunturas determinadas, es el momento en que se da el acontecimiento. El arte es un acontecimiento. Así saber, reflexionar, sentir se articulan en un proceso creativo.

   En el libro El balcón del presente, Alain Badiou nos habla sobre la obra de arte, el creador, la verdad como fin último del objeto artístico, la idea y el acontecimiento:

  1. El arte no es el descenso sublime de lo infinito en la abyección finita del cuerpo y del sexo. Es al contrario la producción, por el medio finito de una sustancia material, de una serie de subjetiva infinita. Afirmamos que no hay, en arte, sino obras. Y que una obra es siempre terminada, acabada, tan acabada como es posible.
  2. El arte no podría ser expresión de la particularidad, ya sea étnica o yoica. Es la producción impersonal de una verdad que se dirige a todos. El esquema de la expresión supone que cada uno, en tanto artista, es una suerte de singularidad inefable. El animal humano no es de ninguna manera la causa, solamente el lugar, o uno de los lugares. El artista como individuo no es sino materia viviente prestada a un sujeto que, porque él es, en la forma de la obra de arte, un sujeto sensible, tiene necesidad de tal materia. Pero una vez dispuesta la obra-sujeto, podemos olvidar enteramente su soporte individual transitorio. Sólo la obra es afirmativa. El artista es el elemento neutro de esta afirmación.
  3. La verdad de la cual el arte es el proceso es siempre verdad de lo sensible, en tanto sensible. Lo que quiere decir: transformación de lo sensible en acontecimiento de la Idea. Aquello que, entre los procesos de verdad, singulariza el arte, es que el sujeto de verdad se extrae lo sensible. Mientras que el sujeto de verdad en la ciencia se extrae de la potencia de la letra, en la política del recurso infinito del colectivo, y el amor del sexo como diferenciación. El arte hace acontecimiento de lo que es el colmo de lo dado, lo sensorial indistinto, y es en ello que es Idea, por el cambio de lo que hay allí en aquello que debe advertir a su propia finitud.
  4. Hay necesariamente pluralidad de las artes, y cualesquiera que sean las intersecciones imaginables, ninguna totalización de esta pluralidad, es, ella, imaginable.
  5. Toda arte viene de una forma impura, y la purificación de esta impureza compone la historia, la verdad artística y de su extenuación.
  6. Los sujetos de una verdad artística son las obras que la componen
  7. La composición es una configuración infinita, que, en el contexto artístico del momento, es una totalidad genérica.
  8. Lo real del arte es la impureza ideal como proceso inmanente de su purificación. Dicho de otro modo: el arte tiene por material primero la contingencia del acontecimiento de una forma. El arte es formalización segunda de la venida de una forma como informe.
  9. La única máxima del arte contemporáneo es la de no ser imperial. Lo cual quiere decir también que no debe ser democrático, sino democrática significa: conforme a la idea de la libertad política.
  10. Un arte no imperial es forzosamente un arte abstracto, en el sentido siguiente: se abstrae de toda particularidad y formaliza este gesto en abstracción.
  11. La abstracción del arte imperial no considera ningún público particular. El arte no imperial está ligado a un autocracismo proletario: hace lo que dice, sin acepción de personas. El arte no tiene que preocuparse por su clientela.
  12. El arte no imperial debe estar sólidamente ligado como una demostración, tan sorpresiva como un ataque de noche y tan elevado como una estrella.
  13. El arte se hace hoy solamente a partir de lo que, para el imperio, no existe. El arte construye abstractamente la visibilidad de esta inexistencia. Es lo que comanda en todas las artes, el principio formal: la capacidad de hacer para todos visible lo que, para el Imperio, y entonces, también para todos, pero desde otro punto de vista, no existe.
  14. Convencido de controlar la extención entera de lo visible y de lo audible para las leyes comerciales de la circulación y las leyes democráticas de la comunicación, el Imperio no censura más nada. Abandonarse a esta autorización de gozar es ruina de todo arte, como de todo pensamiento. Debemos ser, despiadadamente, nuestros propios censores.
  15. Más vale no hacer nada que trabajar formalmente por la visibilidad de lo que, para el Imperio, existe.

   Hasta aquí Alain Badiou, quien reflexiona ampliamente sobre el proceso de creación de objetos artísticos y sus múltiples posibilidades de relación con el todo. Y el papel del arte como una esfera de construcción de verdad. De sensibilidad, de ser para todos. Inclusive para el mercado y el consumo, sin que eso altere el sentido de libertad del creador.

   Las cuestiones contextuales, circunstanciales, temporales del acto creativo, también tienen una esfera de libertad, de existencia, de ser, de estar siendo, que tienen que ver con otra categoría que es la intencionalidad. Donde los residuos de libertad se encuentran en la lucha contra la nada, en la existencia desde el subsuelo. La lucha de la existencia contra la nada tiene un punto de partida: la acción creadora. Se crea para existir y trascender. Aun que como dice Badiou, al final lo que transciende es el objeto artístico y con el a veces el nombre del autor.

   El hombre, dice Luhnmann, es sólo el entorno del sistema y no forma parte de él, pues es únicamente su operador circunstancial. E aquí una paradoja de la acción creación. El creador como un sujeto o como un operador circunstancial. Pero igual que en el viaje, lo más importante es el viaje, no llegar al lugar de destino, lo más importante es la sensibilidad, el sentirse libre, como creador en el proceso de la acción creativa.

   Heidegger al respecto nos dice que la experiencia creativa se asemeja al acontecer. Todo comienza con un estado de ánimo. Siempre estamos en un estado de ánimo donde nos suceden y nos acechan las circunstancias. En ese estado de ánimo acecha el tedio y el hastío, el aburrimiento de sí y el mundo. El tener que tomar una decisión nos puede sacar de la nada, de tedio.

   La angustia, la necesidad de tomar una decisión, nos pone en el camino de la transcendencia. Pero cuando el creador intenta convertirse en la mejor oferta para el mercado, se acoge a lo banal. Cualquier cosa que crea será una mercancía para el consumo.

   La sociedad de consumo en el capitalismo postmoderno, en lo que se ha dado en llamar el Sistema Mundo. La estética del mercado, el diseño echa mano de creativos para envolver un producto. Pero, así lo creo, el acto creativo, nada o muy poco tiene que ver con el consumo, en la creación para el consumo se piensa en la masa consumidora. En el acto creativo no se piensa nada más que en crear para ser en el aquí en el ahora, para ser en la trascendencia. Y ese ya es un acontecimiento. Como dijera Mijail  Bajtin: “No se puede entender la vida más que como acontecimiento” y la vida es un acto creativa y la creación es un acto ante la vida, son el acontecimiento de estar en la emoción de la vida.

   El acto creativo es una especie de regresar al origen. Cada creador es un intento de origen y originalidad. El creador como sujeto es un creador de un mundo, todo lo que sucede al interior de una obra es un origen. Entre más original es más creíble, es más verosímil. La intimidad del comienzo es el comenzar hacer algo. Hacer algo nuevo. Mientras crea el creador no está en su mundo está en el mundo de la creación, en el mundo de la obra, en el mundo de su creación.

   El acto creativo es una repetición. La repetición da como resultado el virtuosismo. Así la poesía es acto, cuando se está escribiendo el cuerpo se mueve al ritmo de la escritura, el cuerpo se musicaliza, se verbaliza, se escritura. En el silencio más absoluto y en la soledad más silenciosa el poema nace y permite escuchar cuando uno lo lee el latido del corazón que lo escribe, cuando está escrito desde el cuerpo, desde la circulación de la sangre, desde los latidos del corazón, desde los movimientos involuntarios de las vísceras.

   Francisco Pérez Cortés nos dice en su libro sobre el acto creativo, nos dice que la repetición en el hacer tarde o temprano arroja luz. Es una forma de alcanzar la plenitud que se desconoce. Como dice Rumi, por la herida se alcanza a ver la luz.  

 

         

 

 

 

DE LA VIDA A LA POESÍA: ACTOS MUERTOS

(Un ensayo hacia nosotros)

Cristina Arribas González

 

Durante esta carrera me he encontrado las siguientes acciones: personas que no te querían aportar la documentación de un contrato, personas que plastifican libros intentando que no veas los errores de impresión, personas que te piden dinero con la intención de menoscabar tu ilusión, con los años he aprendido a distinguirlos,  personas como estas desnaturalizan la poesía. Y Siempre me he mantenido firme. Para mí la  poesía tiene poco que ver con el lucro, la poesía es una intención, una acción hacia delante. Estas personas están entre todos nosotros, siguen publicando libros, abriendo librerías, editando. Y la cultura sigue poseyendo al arte, porque vivimos en un mundo en el que ya vale todo.

Los llego a comprender metidos en la porquería de un mundo rápido y poco cultivado. Cultivar es alimentar. Las cosas nacen podridas cuando no cultivamos la simiente.  
Animamos a la gente a leer, a los escritores a escribir, pero seguimos pisoteando los derechos de las mujeres de los niños (ojo, he escrito niños en masculino), queremos un mundo callado, lucrado. Todo es demasiado intelectual  o demasiado superficial. Lo intelectual es inteligente, el conocimiento se expresa en una actitud frente al mundo. Filosofar, es ser amiga, poetizar es tomar posesión de la palabra, de lo que significa, entenderse en, poetizar es significar. (DARLE CONTENIDO AL MUNDO).
El libro ha dejado de tener significado contemporáneo. Ya en Europa  ocupa el lugar de clase, especie, en Latinoamérica sobreviven algunos, aunque la plaga ya se está derramando. Derramar otra palabra con contenido almático y vital.  El libro se ha convertido en una especie de indeterminismo figurado como lo que pretende la cultura con el arte. Con la idea de novedad. Todo es nuevo al mismo tiempo que es, que se produce… todo es muerto. 
Hay lugares donde se habla de profesionalizar el arte, incluso escuelas, estas están vacías de contenido, porque para que el arte sea arte necesita de una experiencia libre y auténtica. Estas escuelas mienten vilmente porque saben que pueden hacerlo, porque están apoyadas por la institución y al artista  solo le queda  entrar en la rueda.

Cuando me he querido proyectar, cuando he ofrecido cosas diferentes, siempre ha resultado extraño porque estamos acostumbrados a entendernos en lo que debería ser. Pero el ser está muy lejos de todo esto, por ello nuestra mayor revolución contemporánea es ser. Querer ser.

Me pregunto qué significado actual tiene la poesía, si hemos alcanzado ya al ego y trabajamos más allá de la palabra. Qué sentido tiene escribir. Si dejar de escribir es un acto de entrega con la palabra.

No sé si alguna vez seré contestada, puede que mi aportación sea sintetizada algún día con una historia como los pueblos muertos. Los pueblos de todos nosotros y que solo existen en los sueños como una moraleja del realismo mágico.

Y aquí todos los pueblos seremos nosotros intentando mirarnos.

 

 

 

Un amortiguador llamado propina y redondeos no solicitados.

Elizabeth Ocampo Salgado

 

 

Ciudad de México, sol abrasador mediodía y el intenso tráfico. Por los rumbos de la Merced se amotinaron tres veces para lavar el parabrisas del auto; botella con agua jabonosa, trapos y jaladores. Nuestra jornada terminó con vidrios rechinando de limpios porque en total nos abordaron 4 veces si a eso le sumamos el servicio del despachador de gasolina. Hicimos cuentas y en total damos de propinas un aproximado de 2500 pesos al mes tratando de subsanar a un gobierno fallido e inexistente que no genera empleos bien remunerados y a una iniciativa privada incompetente. Llega a mis oídos la rola de la Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio: " gran circo es esta ciudad " porque también seguimos contando con séquitos de tragafuegos, payasos, vendedores ambulantes, personas que usan su propia discapacidad o la de sus familiares, cilindreros y los que me falten. La mal llamada clase media hace una labor que resulta cómoda para empresarios y gobierno al mantener cierta tranquilidad amortiguando estallidos sociales gracias no solo al redondeo sino a las monedas que se reparten todos los días. El INEGI no muestra cifras reales porque a los que viven de propinas o alguna actividad de comercio informal no los catalogan como desempleados. En junio de 2017, el 59.3% de la población de 15 años y más en el país se ubicó como económicamente activa (Tasa de Participación). Esta tasa es superior a la registrada en el mes inmediato anterior cuando se ubicó en 59.2%, también con cifras desestacionalizadas. * Nuestro destino sigue entre smog, ruido, claxonazos; los limpiaparabrisas siempre abordan al del auto austero jamás al blindado, con vidrios polarizados, deportivo o lujoso ( aplica también para corralones donde empresarios hacen uso de instancias públicas para llevar dinero a sus arcas ). Lo irónico es que mientras algunos sectores de políticos hacen mal uso del erario público los de a pie somos asaltados todos los días comenzando por cajeros automáticos donde el redondeo, becas o los apoyos " no solicitados " se extienden también a las tiendas que uno encuentra en casi cada esquina; gravamen no solicitado después de las 10 de la noche, redondeos que no sabemos a ciencia cierta a donde van a parar y si a esto le sumamos los seguros o servicios no solicitados que te cargan al recibo telefónico así como " saldos congelados de telefonía móvil " los cuales deberían ser un delito porque no les basta jinetear con las AFORES sino con dinero que no les pertenece. El uso del automóvil en la mayoría de las ciudades mexicanas implica vivir no sólo enganchado al tráfico y todos sus bemoles sino a un ejército de franeleros, limpiaparabrisas, valet parking , pago de estacionamiento, parquímetros, pensiones y fotomultas donde al igual que los redondeos se desconoce el destino así como los montos totales ( ¿ Corporativos extranjeros o redondeos que son usados como donaciones deducibles de impuestos ? ) De todos es sabido que reclamamos más en materia de fútbol soccer; mientras mi individualismo no sea trastocado o mi falsa comodidad, el uso del auto particular no debe ser nuestro ideal no solo por cuestiones ecológicas; exigir resultados visibles y a nivel de políticas públicas deberían ser una tarea obligada para cualquier mexicano.

 

* Fuente INEGI 2017.

Miércoles, 24 Enero 2018 18:52

La lira de Santana / Víctor Manuel Pazarín /

 

 

 

La lira de Santana

Víctor Manuel Pazarín

 

 

Luz siempre es luz, oscuridad siempre es oscuridad. Yo lo llamo fragmentos de miedo.

La luz tiene un objetivo: iluminar. No mentir, ni separar, ni dividir, ni comparar, ni competir;

solamente complementar y elevar.

CARLOS SANTANA

 

 

 

Sólo una vez he visto y escuchado —en vivo— a Carlos Santana.

Santana, quien en mil novecientos sesenta y nueve —a los veintidós años— se dio conocer como solista en el mundo de la música con el álbum Santana, y actualmente (y desde hace varias décadas) es considerado uno de los más grandes guitarristas del orbe musical, este año cumple sus primeros setenta años.

Pero Carlos Santana no siempre fue Carlos Santana —uno de los veinte guitarristas más grandes de todos los tiempos de acuerdo con la revista Rolling Stone—, sino que antes, mucho antes, corrió —como muchos de los niños que ahora tienen su edad— por las calles de Autlán (de la Grana, y luego de Navarro, Jalisco), su pueblo natal.

De acuerdo con un documento oficial del ayuntamiento (emitido el catorce de septiembre de dos mil dieciséis, para declarar el veinte de julio como Día de Carlos Santana en Autlán de Navarro), Carlos es hijo de José Santana Meza y Josefina Barragán Corona y pasó sus primeros años en el barrio de la Sirena.

Su padre fue integrante de un mariachi. Fue él quien inició a Carlos (y a sus hermanos) en el aprendizaje de los instrumentos

musicales y el gusto por la música tradicional mexicana. Primero fue el violín, pero a los ocho años, cuando su familia se muda a la frontera, encuentra que es la guitarra.

A Tijuana llega en mil novecientos cincuenta y cinco, con ocho años de edad. El encuentro con el músico Javier Bátiz le cambió la vida. Y bajo su tutela aprendió los acordes esenciales imitando a los grandes músicos como de B. B. King, T-Bone Walker y John Lee Hooker, influencias que aún se notan cuando uno lo escucha tocar la lira.

En Tijuana, siguiendo las líneas de su leyenda, Carlos tocó en clubes de música locales con el grupo Los T.J.’s, en el que era bajista; luego, en mil novecientos sesenta y uno, su familia se mudó a San Francisco de California, donde el ambiente hippie fue propicio para que surgiera Carlos Santana, el músico, con su banda la Santana Blues Band, en 1966, un año después de haber obtenido su nacionalidad norteamericana.

Su carrera en ascenso logró que del Filmore West de Bill Grahams fuera luego al legendario festival de Woodstock, donde, el dieciséis de agosto de mil novecientos sesenta y nueve, abrió su participación con “Black Magic Woman”.

Antes, mucho antes había escuchado a su padre tocar en un mariachi (en dosmil catorce, en una entrevista con el periodista de El Mundo de Madrid, Santana respondería a una pregunta sobre sus orígenes musicales):

—Usted nace a la música en los 50, justo en el momento en que acaba la era del mambo y llegan el rock and roll y las guitarras eléctricas. ¿Qué música recibe por primera vez, la que le da el latigazo, la conmoción? ¿Es la de mariachi de su padre?

—No, antes de tocar música de mariachi mi padre tocaba la música de 'Vereda tropical' [Santana entona quedo y bonito]. La música de Agustín Lara, Toña La Negra, Pedro Vargas. Música cubana hecha en México, Pérez Prado... Luego, de aquel mambo surgió el 'Zoot suite', los 'pachucos' que copiaban a Cab Calloway [que en los años 40 crearon en California una forma mestiza de vestir y de bailar a medio camino entre el mambo y el jazz]. En Tijuana empecé a meterme al blues, a la guitarra eléctrica de Chuck Berry. Para mí era lo mismo,

como cuando recibes algo divino y te da escalofríos o cuando descubres tu primer orgasmo espiritual o físico. Eso es la música de Pérez Prado o Chuck Berry. Eres chiquito pero ya tienes esa frecuencia. No sabes ni cómo ni por qué hacerlo, pero, como dice John Lee Hooker, “lo tienes dentro y tienes que darlo”.

Desde su salida del pueblo en mil novecientos cincuenta y cinco, Carlos Santana no volvería sino en el año dos mil uno —cuarenta y seis años después—, cuando lo declararon hijo predilecto del pueblo.

 

 

El hijo pródigo volvió al pueblo

Sólo una vez he escuchado en vivo a Carlos Santana.

Campos de agave azul por el camino. Los miro como ráfagas desde la ventanilla del auto que nos llevará hasta Autlán, donde Santana será declarado hijo predilecto de su tierra nativa, a la que nunca había vuelto desde su pronta salida hacia, primero, Tijuana, y luego a San Francisco, donde creció y se hizo el músico que es. Yo lo había visto y escuchado si no recuerdo mal en mil novecientos setenta y cuatro, en uno de los primeros conciertos donde él, en definitiva, era la estrella y me había fascinado, al igual que a mis primos quienes conformaban hoy un trío romántico y otros días una banda de rock en Zapotlán.

Viajamos en un auto rentado por un camino de frecuentes curvas que van, irremediablemente, hacia los desfiladeros. Somos tres reporteros y el chofer quien, en este instante —y de manera súbita—, hunde hasta el fondo el freno y tuerce el volante para evitar el golpe contra un atrabancado que se cruza en nuestro camino. Son las once de la mañana de ¿qué día? ¿De qué año?

Salí entonces levantado en vilo por tres guardias del palacio municipal del poblado, porque había entrado al recinto donde, en ese momento, le entregaban las llaves a Carlos Santana; mis piernas se elevaban y de pronto escuché una voz que reconocí. Ordenaba a los guardaespaldas que me dejaran, que él era mi amigo y que podía entrar, que yo era su invitado. Bajé hasta el piso y entré. Me coloqué justo a unos centímetros de Carlitos y él me sonrío. Me dijo algo que no entendí, pero sí pude saber que su mirada me tocó. Ofreció unas

palabras en un mal español y yo miré el oro falso de las llaves. En seguida fuimos hacia una calle donde se levantaba una figura parecida a Santana. Tocaba una guitarra. Luego se hizo de noche y en un baldío, donde se había dispuesto un escenario, me coloqué justo en una esquina. Fui allí, al pie del espacio escuché la lira de Santana, quien de pronto volvió a interpretar “Black Magic Woman”, “Europa” y, finalmente, “Samba pa ti”. Había esperado yo veinticinco años para que ocurriera, y sin haberlo imaginado, en una distancia de un metro Santana rasgaba las cuerdas para lograr que yo volviera a sentir otra vez la misma emoción de la primera vez. Retornó entonces a mí aquel año de mil novecientos setenta y cuatro y una especie de sueño se había cumplido… Luego el músico se retiró del escenario y ya no lo volví a ver.

Son las once de la mañana ¿de qué día? ¿De qué año? El automóvil se detuvo a unos milímetros del coche que se cruzó, intempestivo, ante nosotros. Entonces supe: hoy es veinte de julio de dos mil uno. Ahora escucho a Santana tocar “Black Magic Woman”, “Europa” y, finalmente, “Samba pa ti”...

 

Lo tienes dentro y tienes que darlo

Lo pensé entonces —lo sentí— cuando escuché tocar a Carlos Santana en aquel improvisado templete de Autlán; lo pienso y siento ahora: para el guitarrista ese breve concierto fue tan importante como cuando fue al memorable Woodstock Peace, Love, Music festival y abrió con “Black Magic Woman” su concierto.

En realidad las líneas musicales de Carlos Santana son —y serán por siempre— “Black Magic Woman”, “Samba pa ti” y “Europa”.

La primera tiende sus redes hacia la música negra (latina y norteamericana), la segunda va hacia sus orígenes latinos y la tercera abre su universo al orbe.

Tres líneas de la mano de Santana que son las vías hacia toda su obra que es amplia, esas fuentes que han permitido al guitarrista mexicano darle sentido a su ser musical y, al mismo tiempo, rendirle un homenaje a sus orígenes.

Ahora que gira el disco vuelvo a escucharlo como aquella vez, la única en que lo he escuchado y visto en vivo. Esa primera vez que lo vi

supe que Carlos Santana no necesitaba hacer sino tocar, no hubo aspavientos, movimientos desequilibrados, carreras por el escenario de aquí para allá, de allá para acá, solamente se paró en la orillita del entablado y cerró los ojos: hizo entonces que el universo todo se centrara en sus manos y logró hacer que todos, absolutamente todos los que allí estuvimos encontráramos nuestro centro musical. Supimos —quiero imaginar— que el universo es musical. Y que ese cielo soleado que nos amparó esa tarde, era éste y todos los cielos del mundo. El aire fue, entonces, música: fuimos con ella y en mi caso logré sentir lo que había dentro de él, porque lo dejé entrar en mi ser y su espíritu fue como un rocío de luz: inundó todo, fue el absoluto. Paró todo su movimiento el universo.

Escuché —como sucede ahora— que en las tres canciones había una gramática.

En unas más que en las otras, es posible percibir no solamente la gramática sino también una sintaxis muy clara, una narrativa y una poética.

Es en la canción “Europa” donde mejor se siente —y al sentirla se ve, se palpa—, su escritura que es obviamente, musical. Hay, pues, una historia sin historia: su narrativa de algún modo invisible. Pero está, como el viento que nos toca el rostro…

Ahora mismo voy hacia ese aire.

 

 

Sólo una vez he visto y escuchado —en vivo— a Carlos Santana.

Pero una vez, en el año de mil novecientos ochenta y nueve, del radio despertador que me levantaba a las seis de la mañana, de pronto surgieron las notas de “Europa”: fue entonces que alcancé a percibir la íntima escritura de la melodía. De entre sus ramificaciones logré encontrar una veta que es a la vez visible e invisible: la melodía tiene una profunda raíz erótica que se hace sentir.

Esa mañana, entonces, me desperté con una erección provocada no por un cuerpo de mujer, sino por el corpus erótico de una melodía tan cadenciosa que va en crescendo y, luego, parte a otro lugar, para luego reencontrarse para lograr la concentración necesaria que debe tener toda obra sensual, sexual y, es claro, erótica.

Nunca antes o después, con una canción tuvo mi cuerpo tal revelación, pero ocurrió —y seguramente volverá a suceder con “Europa” —quizás la Europa de Santana tiene la referencia de la mitología griega, aquella de la que Zeus quedó prendado cuando recogía flores en el campo y éste, como un dios libidinoso se tornó en hermoso toro que ella montó para viajar en sus lomos hacia Creta…

Podría ser, pero es una suposición; lo único cierto fue que “Europa” me erotizó una mañana.

 

Nosotros agarramos y lo hacemos universal

El veinte de julio de dos mil uno vi por primera vez y única —hasta ahora— a Carlos Santana en su pueblo natal. Ofreció en agradecimiento un breve concierto en un tablado alzado sobre un pequeño campo. Había vuelto después de cuarenta y seis años y fue como ver a un dios.

En El Mundo de Madrid, le preguntó José Manuel Gómez:

—La música latina de California y la de Nueva York tienen tradiciones musicales separadas. Cuando hace su versión del “Oye como va” de Tito Puente consigue unir agua y aceite. No sé hasta qué punto fueron conscientes en Nueva York.

—Nosotros agarramos y lo hacemos universal, y en Nueva York tocan música no más que para Cuba o Puerto Rico. Tienen una devoción increíble a la clave, si no tocas en clave [clap-clap-clap-pausa- clap clap] no vales nada. Bateristas como Buddy Rich o Tony Williams no saben nada de clave, pero es imposible pararlos. Y también hay muchos músicos que vienen de Cuba y no saben tocar James Brown, ni Sly Stone, porque, si no hay clave, se pierden. El lenguaje de EEUU es multidimensional. Si vienes y no quieres aprender algo y compartir, mejor ni vengas. Necesitas oír con otro oído. Ni Billie Holiday, ni Coltrane tenían clave. ¿Cómo vas a medir a la gente su forma de respirar? Mucha gente viene a EEUU a imponer su cosa y no a aprender. Yo vine a aprender.

El veinte de julio vi tocar a Carlos Santana, faltaba un mes y medio para la tragedia del 11 de Septiembre en Nueva York.

 

 

Lector, oyente, orador

Cristina Arribas González

 

(Me pregunto si en la actualidad existen más oyentes que lectores

a partir del fenómeno de la Jam y Slam Poetry de poesía)

 

 

 

¿Por qué hemos dejado de leer poesía para escuchar poesía?

Es curioso que nuestro fin solo sea escuchar y que afirmemos que un gran porcentaje de los poemas que oímos en público no alcancen nuestras pretensiones. Me pregunto con eso qué esperamos de la poesía. Si nuestra necesidad de salvarla no es más que una manera de oprimirla. ¿Qué debemos mantener? ¿Por qué hemos instrumentalizado la poesía? Dotarla de funcionalidad, solamente de escucha, dificulta enormemente nuestro trato con la palabra y su intención comunicativa... esta visión, este estado de inmaterialidad está muy relacionada con la memoria. Desmemoriados queremos ser. Desde mi punto de vista la poesía no es inmediata juega un papel importante en la raíz, en la esencia misma de significado. Cambios en las estructuras mentales. Interpretaciones. Lo que requiere un estado de estar con el texto en comunicación y comunión se obvia por la interpretación, es más importante la interpretación que las propias palabras. El oyente ya espera un cómo, el cómo que el lector no encuentra en el prólogo.

Puede que lo más próximo al poeta sea el actor, y que vayamos a disfrutar de un espectáculo, digo puede, siempre y cuando, se tome posesión de lo que estamos haciendo. Si queremos que nos oigan y no nos lean. Si deseamos que el personaje sobresalga por encima de la palabra y todo sea una misión de nuestro ego, puede. Si hay una intención más allá de nosotros mismo puede que sobreviva la palabra, y quizá consigamos entendernos en ella. Las pretensiones siempre dañan la intención, y puede que nosotros ya seamos esa intención.

Hay que buscar un acto revelador de comunicación en vez de obrar como receptores pasivos. La poesía es también un acto de contención, una simulación de lo que podemos dar, de lo que podemos ofrecer. Me pregunto qué podemos esperar del solo hecho de ser escuchados. ¿Hay tanta necesidad de ser escuchados? ¿El fin de la comunicación es ser escuchados? Me imagino un lugar donde no se vaya a leer, se acuda con una intención de revelar lo que la palabra no acaba de determinar, no un estado de compartir emociones, sino un estado de pensar, crear y dar al mismo tiempo, sin pretensiones domésticas, el hecho en sí de ejercer nuestra pura voluntad como seres humanos.

 

 

 

 

Miércoles, 29 Noviembre 2017 03:01

Predrag / Ramiro Padilla Atondo /

 

Predrag

Ramiro Padilla Atondo

 

En la vida hay que atreverse. Se dice que por lo general el escritor tiende a supeditarse a la experiencia propia, un streaptease invertido en el cual el autor empieza desnudo, para terminar cubriéndose de ropajes que lo hacen irreconocible. También hay aquellos a los que la historia les interesa. Dibujar una novela sobre un acontecimiento histórico, explicarse ese acontecimiento, reconfigurarlo por medio de la ficción.

Tal es el caso de el libro Predrag, Angel del exterminio del escritor regio-tijuanense Daniel Salinas Basave. Una novela netamente balcánica de un mexicano.

 Los humanos somos gregarios, requerimos sentido de la identidad. Escogemos amigos, colores, ropa, empezamos a fumar muchas veces por imitación, dependemos de un contexto histórico que nos moldea.  Y ese es el ejemplo de Predrag. Está allí, intentando darle sentido al mundo. Y este mundo empieza y termina en Belgrado. Su religión es el Estrella Roja. Es un tipo mediocre sin otro afán en la vida, un hombre masa, sin mucha inteligencia que recuerda un poco al Eichmann de Arednt. Eichmann es un burócrata, sella papeles que deciden la suerte de miles sin cargo de conciencia. Es un eslabón más en una cadena de violencia.

Predrag se convierte a  su vez en otro tipo de eslabón en un mundo en el que la falta de religión transmuta en los colores de un equipo de futbol, colores que se pueden defender hasta con la vida. Un hombre al que la marea de la historia lo ha dejado del lado equivocado del mar sin tener plena conciencia:

“El botellazo reventó sobre tu cabeza, entre la mollera y la nuca, cuando ya habías dejado fuera de combate al perro sepulturero”.

Más que un inicio de novela es una declaración de principios. La velocidad de la narrativa no se detendrá. El narrador, cercano, cercanísimo, le respira en la nuca al personaje principal. Estudia sus gestos, actitudes, lo acompaña como un camarógrafo que lo graba desde ángulos imposibles:

“Te llamas Predrag, Predrag Jerkovic, y al momento de comenzar esta historia tienes 18 años, vives en Belgrado y suponiendo que alguien preguntara por tu ocupación o proyecto de vida, la respuesta sería que eres seguidor del Estrella Roja”

Eichmann es pasivo en su maldad, Predrag activo.  La novela hace que me pregunte por los mecanismos de la violencia. ¿Hay algún tipo de proclividad a ella? ¿El ser humano es violento de manera inherente? Quizá. Philip Zimbardo lo explica en su libro el Efecto Lucifer en su apartado sobre el lado oscuro:

“Los niños no nacen malos, sino con plantillas mentales para hacer cosas tanto buenas como malas, dependiendo de la influencia del entorno, de los contextos de comportamiento en los que viven juegan y trabajan”

No podemos juzgar a Predrag. Está allí buscando ser parte de algo. El mundo avanza a su autodestrucción mientras otro tipo de batallas se dirimen en un campo de futbol. Batallas ideológicas, raciales, que prefiguran un baño de sangre entre antiguos vecinos y familiares que de repente se descubren enemigos en base a la religión o el lugar de nacimiento.

Predrag no es un caso aislado. Predrag está presente en el deep south norteamericano. Ha transmutado en alguien con la necesidad de odiar, por eso es tan actual.

Predrag es de editorial Artificios. Vale la pena comprarla.

 

Publicado en NORTEC
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