Rocío Cerón

Rocío Cerón

Rocío Cerón

 

Nació en la ciudad de México, el 19 de junio de 1972. Poeta, ensayista y editora. Estudió historia del arte en la Extensión Universitaria de la Universidad Anáhuac. Cursó parte del diplomado de escritura en la SOGEM. Ha sido coordinadora editorial de Trilce Ediciones, Cubo Editorial y desde 2004 es editora en jefe de Ediciones El Billar de Lucrecia. Es fundadora de Motín Poeta, colectivo de proyectos artísticos interdisciplinarios. En 2004, coordinó y produjo, junto con Carla Faesler, el CD de poesía y música electrónica Urbe Probeta. Becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en la emisión 1998-1999. Colaboradora —con poemas y ensayos sobre literatura y artes visuales— de Biblioteca de México, Casa del Tiempo, Complot, Crítica, Crónica Dominical, El Ángel, Etcétera, Generación, La Gaceta del FCE, Letras Libres, Origina, Ovaciones en la Cultura, Pauta, Periódico de Poesía; y las revistas chilenas Cyber humanitats de la Universidad de Chile y Matadero. Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000, en el género de poesía, por Basalto. Ha sido antologada en diversas publicaciones, entre ellas El decir y el ve´rtigo: panorama de la poesi´a hispanoamericana reciente, 1965-1979, Filodecaballos, 2005.

 

Escrituras desde el margen

por Rocío Cerón

 

La ciencia es obra de la imaginación, exactamente como la poesía.

Y el lenguaje de la ciencia no consigue librarse de la ambigüedad, como

no consigue librarse el lenguaje de la poesía, puesto que la ambigüedad

se oculta en el tejido de todas las ideas.

Bronovsky

 

 

Filtro y membrana. Permeabilidades. El margen siempre será tocado por otro margen, en un momento determinado todo margen será un centro. La membrana: funciona como filtro, como eje de separación. Todo margen, toda escritura que se diga marginal, será filtrada, asumida. En todo continuum hay momentos de ruptura, dichas rupturas, con un uso relativamente bajo de energía, serán en un punto genéricas, corruptibles, de fácil copiado. La membrana es un cuerpo construido por el canon, por el pasado, por la crítica pero también por los procesos naturales de selección. Las membranas se utilizan para limpiar, clarear, despojar de su radicalidad a las escrituras subterráneas o residuales. Conforman la capacidad de derivar una revolución, a un sistema convencional. El proceso de separación por membrana se basa en la utilización de membranas semi-permeables. Se dejará pasar toda escritura que no melle demasiado, todo cuerpo deforme, antiadherente al pensamiento de la época tendrá que esperar otra época. 

La página es un campo. La literatura es un campo. La poesía es un campo bélico. En los márgenes, desde donde se escribe cierta poesía  –escritura incierta, inestable, permeable, suicida– que aún no pasa por el filtro y la membrana, estalla en loop incesante una batalla monumental, como la de Kursk (más de dos millones de soldados, seis mil tanques, treinta mil piezas de artillería y cinco mil aviones), donde el creador se juega la vida. Toda escritura que viene del margen tiende a construir un fino mecanismo de autodestrucción. Toda escritura desde el margen está desangrándose ya desde su inscripto mismo.

            El principio es simple: la membrana actúa como filtro muy específico, dejando pasar lo más transmisible (una poesía que se comprenda, que se comprenda, que se comprenda, aclaman; que no rebase exigencias de sentido; que no exponga la medida conservadora y en conserva de sus críticos; que no evidencie los sistemas que han domesticado a la propia poesía), reteniendo la materia más sólida suspendida. Filtro y membrana. Permeabilidad. Función de pared membranosa: separación selectiva como forma de control ante lo incomprensible, lo ambiguo, lo indeterminado. Ciertas sustancias atravesarán la membrana, otras quedarán atrapadas en ella. Ciertos poemas, ciertas poéticas, trasminarán. Se harán potencia y núcleo, escritura Vulcano. Algunas, engullidas por el propio canon, se convertirán en objetos indefensos: espectros de sí mismas. Todo margen se vuelve centro y todo centro será descolocado por un ente tentacular-verbal-poético-suicida que proviene de una raíz común pero que le es necesario prenderle fuego al cuerpo de toda madre y todo padre previos (de las cenizas se levanta un imperio).

            Métodos varios para permitir que materias suspendidas atraviesen una membrana: aplicación de alta presión (desde el poema ejercer puntos de ubicación y acciones fuera del sistema de los ejes de control, esperar el desgaste de la fórmula conservadora para crear recolocaciones: a todo poder le llega el invierno), concentración en ambos lados de la membrana (o de cómo ver que otros den batalla hasta la fisura para crear intersticios en el muro y crear túneles de ida y vuelta para inestabilizarlo todo, destruir/reconstruir el ojo de la liebre) o la introducción de un potencial eléctrico (observación, lecturas, decodificación del centro; blindaje del espacio emergente).

            Toda escritura desde el margen es escritura de emergencia: se escribe para escriturar, y testamentar, la sangre y los huesos, la mirada y la escucha, la colocación en la vida y el abismo a los pies. Aunque el centro siempre esté de fauces voraces para darle muerte. El margen siempre será tocado por otro margen, en un momento determinado todo margen será un centro.

 

           

 

Viernes, 30 Septiembre 2016 21:32

Habitación 413

Que nadie contradiga cuan abierto es el deseo

de estar así, bajo las sábanas de otoño,

mirando destejer del día a las sombras.

 

Que nadie ose (no mientan, no sean púdicos) decir

que en este lecho de herido no hay gozo,

lascivia, encantamiento.

 

Que nada irrumpa tan excelso instante, que nada evite

el contacto de la gasa sobre el cuerpo.

 

Que nadie venga

(¡cómo no odiar a las visitas y sus lánguidos consuelos

y su encendido morbo por la muerte!) a escuchar

la respiración atrofiada, el quejido

-una y otra vez, una y otra vez-

de dolor profundo, oculto.

 

Que nadie mire este despojo de hombre

-ya flor, ya hierba, ya esqueleto-

agitándose en la arista del recuerdo,

intentando guardar las mieses, el sudor,

la breve valentía de ser presa.

 

Que nadie roce sus labios, manos,

que nadie toque nada.

 

No recorran esta habitación, esta ciudad cercada,

huelan sólo la fragancia del espino.

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