Sergio García Díaz

Sergio García Díaz

Sergio García Díaz (México, D.F., 1962). Reside en Nezahualcóyotl. Ha colaborado en revistas y periódicos. Parte de su obra literaria comenzó a ser publicada en antologías de cuento y poesía (La semilla del árbol, Tú vivirás para siempre, Amar el mar). Su obra individual está conformada por Border Lane (Mixcoat, 2002), La pasión por las moscas (cuento, Fontamara, 2006), Dos entradas por un boleto (Jano, 2003), Sueños de un chamán (Coyoacán, 2003), Pétalos de mar (Praxis, 2003), Animales impuros (Fontamara, 2006), Alicia en mi espejo (poesía, Praxis, 2006) y Bajos fondos (Praxis, 2009), entre muchos otros.

 

 

EL ACTO CREATIVO

/ Sergio García Díaz /

El devenir del ser humano y la creación son inseparables. Lo que hace, piensa y dice han determinado la hominización y los procesos civilizatorios del hombre. Al respecto Federico Engels nos plantea, en su librito de El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, que fue la mano la que determino el proceso de la transformación de los homínidos, que fue la mano sujetando una piedra la que dio como resultado de la idea, el pensamiento, la erección, transformarse en bípedo. Ese largo proceso fue un proceso creativo.

   La creación es el acto humano por excelencia. La creación de herramientas, instrumentos, artefactos, lenguaje, obras de arte, música, pinturas rupestres, danza, arquitectura, escultura, poesía, también, han creado al mismo hombre. La acción creadora colectiva e individual ha creado al mismo hombre y a la misma sociedad.

   En el caso del lenguaje, creación humana, a su vez ha creado un dialogo continuado con las primeras manifestaciones literarias. Desde los sonidos guturales, la articulación de sonidos, silabas, palabras, enunciados hasta que el propio lenguaje ha alcanzado vida propia y se mueve por su cuenta. En la naturaleza hay un lenguaje natural, que a partir de la Teoría del Caos, los fractales han demostrado que los sonidos, colores, energías formas también son lenguajes de la naturaleza y nosotros como seres humanos, animales humanos demasiado humanos no dejamos de ser parte de la naturaleza y de la madre tierra. Lo único que nos podría distinguir sería el lenguaje humano, el cual ha escapado al humano mismo.

   Pero regresemos al tema del acto creativo. Donde crear es engendrar. Donde la obra incluye al creador. De tal forma que se habla por ejemplo: este es un Picasso, el estilo de escribir inconfundible de Jorge Luis Borges. Hasta cierto punto la creación hace un poco más libre a su creador.

   El acto creativo es un proceso donde se concreta la creación. Hay un inició donde la creación es inacabada, son balbuceos, sonidos, hasta llegar a momentos de síntesis, que perduran el tiempo y nace lo clásico. Nacen los clásicos. Nacen los mitos, los iniciados, los iluminados. El arte y la artesanía. El artesano y el artista, el amateur y el maestro; nacen las escuelas de arte y los talleres de creación. Y pasa de lo concertó a la abstracto y de los abstracto a lo concertó hasta llegar a lo virtual y el cuerpo como soporte. Meter el arte a recintos cerrados, hasta el arte público y del arte público al recinto cerrado. Y se cierran ciclos y se abren ciclos.

   De ahí que se hable de arte como proceso y devenir. De tal forma que el acto creativo y el proceso de creación formen parte de la historia, de la realidad. La captura de la realidad por el acto creativo. La sublimación y el gusto estético se a ligera hasta llegar al manierismo y la imposición de normas, el canon. Y en otra vuelta de tuerca se liberaliza de nuevo el proceso y todos pueden acceder, lo que vivimos ahora.

   Para Alain Badiou el acto creativo es una multiplicidad sin uno, una multiplicidad sin centro. Y Guille Deleuze nos permite visualizar que la ciencia, el arte, la filosofía podrían ser articulados en algunos puntos y líneas de intercepción. Lo que ya Federico Engels había avizorado en la famosa Carta de Engels a Block donde dice que la historia es un sinfín de paralelogramos. Que hacen posible cierta visibilidad de la realidad en coyunturas determinadas, es el momento en que se da el acontecimiento. El arte es un acontecimiento. Así saber, reflexionar, sentir se articulan en un proceso creativo.

   En el libro El balcón del presente, Alain Badiou nos habla sobre la obra de arte, el creador, la verdad como fin último del objeto artístico, la idea y el acontecimiento:

  1. El arte no es el descenso sublime de lo infinito en la abyección finita del cuerpo y del sexo. Es al contrario la producción, por el medio finito de una sustancia material, de una serie de subjetiva infinita. Afirmamos que no hay, en arte, sino obras. Y que una obra es siempre terminada, acabada, tan acabada como es posible.
  2. El arte no podría ser expresión de la particularidad, ya sea étnica o yoica. Es la producción impersonal de una verdad que se dirige a todos. El esquema de la expresión supone que cada uno, en tanto artista, es una suerte de singularidad inefable. El animal humano no es de ninguna manera la causa, solamente el lugar, o uno de los lugares. El artista como individuo no es sino materia viviente prestada a un sujeto que, porque él es, en la forma de la obra de arte, un sujeto sensible, tiene necesidad de tal materia. Pero una vez dispuesta la obra-sujeto, podemos olvidar enteramente su soporte individual transitorio. Sólo la obra es afirmativa. El artista es el elemento neutro de esta afirmación.
  3. La verdad de la cual el arte es el proceso es siempre verdad de lo sensible, en tanto sensible. Lo que quiere decir: transformación de lo sensible en acontecimiento de la Idea. Aquello que, entre los procesos de verdad, singulariza el arte, es que el sujeto de verdad se extrae lo sensible. Mientras que el sujeto de verdad en la ciencia se extrae de la potencia de la letra, en la política del recurso infinito del colectivo, y el amor del sexo como diferenciación. El arte hace acontecimiento de lo que es el colmo de lo dado, lo sensorial indistinto, y es en ello que es Idea, por el cambio de lo que hay allí en aquello que debe advertir a su propia finitud.
  4. Hay necesariamente pluralidad de las artes, y cualesquiera que sean las intersecciones imaginables, ninguna totalización de esta pluralidad, es, ella, imaginable.
  5. Toda arte viene de una forma impura, y la purificación de esta impureza compone la historia, la verdad artística y de su extenuación.
  6. Los sujetos de una verdad artística son las obras que la componen
  7. La composición es una configuración infinita, que, en el contexto artístico del momento, es una totalidad genérica.
  8. Lo real del arte es la impureza ideal como proceso inmanente de su purificación. Dicho de otro modo: el arte tiene por material primero la contingencia del acontecimiento de una forma. El arte es formalización segunda de la venida de una forma como informe.
  9. La única máxima del arte contemporáneo es la de no ser imperial. Lo cual quiere decir también que no debe ser democrático, sino democrática significa: conforme a la idea de la libertad política.
  10. Un arte no imperial es forzosamente un arte abstracto, en el sentido siguiente: se abstrae de toda particularidad y formaliza este gesto en abstracción.
  11. La abstracción del arte imperial no considera ningún público particular. El arte no imperial está ligado a un autocracismo proletario: hace lo que dice, sin acepción de personas. El arte no tiene que preocuparse por su clientela.
  12. El arte no imperial debe estar sólidamente ligado como una demostración, tan sorpresiva como un ataque de noche y tan elevado como una estrella.
  13. El arte se hace hoy solamente a partir de lo que, para el imperio, no existe. El arte construye abstractamente la visibilidad de esta inexistencia. Es lo que comanda en todas las artes, el principio formal: la capacidad de hacer para todos visible lo que, para el Imperio, y entonces, también para todos, pero desde otro punto de vista, no existe.
  14. Convencido de controlar la extención entera de lo visible y de lo audible para las leyes comerciales de la circulación y las leyes democráticas de la comunicación, el Imperio no censura más nada. Abandonarse a esta autorización de gozar es ruina de todo arte, como de todo pensamiento. Debemos ser, despiadadamente, nuestros propios censores.
  15. Más vale no hacer nada que trabajar formalmente por la visibilidad de lo que, para el Imperio, existe.

   Hasta aquí Alain Badiou, quien reflexiona ampliamente sobre el proceso de creación de objetos artísticos y sus múltiples posibilidades de relación con el todo. Y el papel del arte como una esfera de construcción de verdad. De sensibilidad, de ser para todos. Inclusive para el mercado y el consumo, sin que eso altere el sentido de libertad del creador.

   Las cuestiones contextuales, circunstanciales, temporales del acto creativo, también tienen una esfera de libertad, de existencia, de ser, de estar siendo, que tienen que ver con otra categoría que es la intencionalidad. Donde los residuos de libertad se encuentran en la lucha contra la nada, en la existencia desde el subsuelo. La lucha de la existencia contra la nada tiene un punto de partida: la acción creadora. Se crea para existir y trascender. Aun que como dice Badiou, al final lo que transciende es el objeto artístico y con el a veces el nombre del autor.

   El hombre, dice Luhnmann, es sólo el entorno del sistema y no forma parte de él, pues es únicamente su operador circunstancial. E aquí una paradoja de la acción creación. El creador como un sujeto o como un operador circunstancial. Pero igual que en el viaje, lo más importante es el viaje, no llegar al lugar de destino, lo más importante es la sensibilidad, el sentirse libre, como creador en el proceso de la acción creativa.

   Heidegger al respecto nos dice que la experiencia creativa se asemeja al acontecer. Todo comienza con un estado de ánimo. Siempre estamos en un estado de ánimo donde nos suceden y nos acechan las circunstancias. En ese estado de ánimo acecha el tedio y el hastío, el aburrimiento de sí y el mundo. El tener que tomar una decisión nos puede sacar de la nada, de tedio.

   La angustia, la necesidad de tomar una decisión, nos pone en el camino de la transcendencia. Pero cuando el creador intenta convertirse en la mejor oferta para el mercado, se acoge a lo banal. Cualquier cosa que crea será una mercancía para el consumo.

   La sociedad de consumo en el capitalismo postmoderno, en lo que se ha dado en llamar el Sistema Mundo. La estética del mercado, el diseño echa mano de creativos para envolver un producto. Pero, así lo creo, el acto creativo, nada o muy poco tiene que ver con el consumo, en la creación para el consumo se piensa en la masa consumidora. En el acto creativo no se piensa nada más que en crear para ser en el aquí en el ahora, para ser en la trascendencia. Y ese ya es un acontecimiento. Como dijera Mijail  Bajtin: “No se puede entender la vida más que como acontecimiento” y la vida es un acto creativa y la creación es un acto ante la vida, son el acontecimiento de estar en la emoción de la vida.

   El acto creativo es una especie de regresar al origen. Cada creador es un intento de origen y originalidad. El creador como sujeto es un creador de un mundo, todo lo que sucede al interior de una obra es un origen. Entre más original es más creíble, es más verosímil. La intimidad del comienzo es el comenzar hacer algo. Hacer algo nuevo. Mientras crea el creador no está en su mundo está en el mundo de la creación, en el mundo de la obra, en el mundo de su creación.

   El acto creativo es una repetición. La repetición da como resultado el virtuosismo. Así la poesía es acto, cuando se está escribiendo el cuerpo se mueve al ritmo de la escritura, el cuerpo se musicaliza, se verbaliza, se escritura. En el silencio más absoluto y en la soledad más silenciosa el poema nace y permite escuchar cuando uno lo lee el latido del corazón que lo escribe, cuando está escrito desde el cuerpo, desde la circulación de la sangre, desde los latidos del corazón, desde los movimientos involuntarios de las vísceras.

   Francisco Pérez Cortés nos dice en su libro sobre el acto creativo, nos dice que la repetición en el hacer tarde o temprano arroja luz. Es una forma de alcanzar la plenitud que se desconoce. Como dice Rumi, por la herida se alcanza a ver la luz.  

 

         

 

 

Muestra poética de:

 Sergio García Díaz

 

 

 

 

I

 

creía en todo
en todos
hasta en las lágrimas
en la capacidad infinita 
de decir ¡YA BASTA!
de mentar madres contra todo
de gritar y rezar
el desasosiego
pero pensándolo bien
sigo igual soñando en un mundo mejor
en el amor y por supuesto en la cogedera
en tardes que seguirán ahí en tu pelo

 

 

II

 

 

te hago el amor 
te olfateo como un perro
como lo haría cualquier animal en estro
hueles a calle
a piropo
a mandarina
absorbo tus feromonas 
de fémina 
licor hierba galope
hueles a todo tu pasado
te hago el amor con la nariz
galopo por tu espalda
me detengo en el alambique de tu axila
en el frasquito a perfumado de tu vagina
beso tus labios
y no logro ver tu aroma
sé que tu 
estas ahí

 

 

III

 

 

El perro es atraído por el aroma de la hembra
arrastrado por el olor a sangre
cuando llega hasta ella
ya hay una jauría lujuriosa
e impúdica de canes 
de todas las razas
de todos tamaños
de todas edades
ella ladra 
muerde por aquí por allá
hasta cierto punto coquetea
elige
enerva 
los perros se van eliminando
se van cansando
no comen
no duermen
hocicos rotos          patas heridas
sangre        baba      sudor         lagañas
a veces la perra ya de noche es encerrada
ellos fieles maltrechos esperan afuera
cesan las peleas 
duermen bajo la luz de algún arbotante
quizá piensen que el amor es 
una cosa inútil 
un sueño terrible

 

 

 

Sergio García Díaz. Nació el 11 de junio de 1962, en México, D.F. es narrador y poeta hasta el momento le han publicados varios libros entre Cuento: Border line (Mixcoatl, 2002), Pasión por las moscas (Coyoacán, 2005) y Agazapados (Casa del poeta las 2 Fridas y Fridaura, 2011); Novela: Regueiras (Casa del poeta las 2 Fridas 2012 y Cofradía de coyotes, 2007), Briggete (Taller nuclear y las 2 Fridas, 20014), Ayac Nican Nemiz (Taller Nuclear y las 2 Fridas, 2014), Nezayork (Taller Nuclear y las 2 Fridas, 2016); Poesía: Dos entradas por un boleto (Cuadernos del borde y Neza Educa A.C. 2002), Sueños de un chamán (Fontamara, 2004), Pétalos de mar (Práxis, 2006), Animales impuros (Coyoacán, 2006), Alicia en mi espejo (Práxis, 2007), Bajos fondos (Práxis, 2009), Basktage (Ediciones del Borde y las 2 Fridas, 2015), Hotel (Fridaura y las 2 Fridas 2015), Salir de la Caverna (Ediciones de Borde y las 2 Fridas), Beso amapola (taller Nuclear y las 2 fridas, 2016)Ha coordinados dos antologías de poesía del Taller Charles Bukoswki (Hojas de verano y Allí donde suenan las campanas) editado por las 2 Fridas. Así como coordinado el Taller de poesía C. Bukoswki. Es Secretario de las Casas del poeta A.C.    E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Construcción del gusto estético

Sergio García Díaz

 

Los sujetos sociales se diferencian por las distinciones que realizan -entre lo sabroso y lo insípido, lo bello y lo feo, lo distinguido y lo vulgar- en las que se expresa o se revela su posición. El análisis de las relaciones entre los sistemas de encasillamiento (el gusto) y las condiciones de existencia (la clase social) conduce a un análisis social del criterio selectivo que es, inseparablemente, una descripción de las clases sociales y de los estilos de vida. Al respecto dice Pierre Bourdieu que "existen pocos casos en los que la sociología se parezca tanto a un psicoanálisis social como aquél en que se enfrenta un objeto como el gusto, una de las apuestas más vitales de las luchas que tienen lugar en el campo de las clase dominante y en campo de la producción cultural". Los procesos de legitimación de una obra literaria o artística atraviesa el campo social. Desde donde se jerarquiza, se escogen ciertos géneros o ciertas obras. Donde, también, interviene el grado escolar, la clase social y el gusto legitimado. Y el gusto medio que reúne las obras menores. Y el gusto popular. El gusto estético está educado. La obra de arte, según, Erwin Panofsky, es aquello que exige ser percibido según una intención estética. La factura es también, importante, o sea quién lo pinta, baila, escribe. El gusto de educación. Tanto para la creación, como para recepción. Es un diálogo. El asustó es quién legítima. El artista o productor o creador y el profesor de enseñanza superior aparecen hasta arriba en el nivel de educación del gusto estético (Pierre Bourdieu, La distinción. Pp. 89. Taurus, 2002). El consumo de los bienes culturales más legítimos es un caso particular de la competencia con respecto a bienes y prácticas singulares, cuya particularidad obedece más, sin duda, a la lógica de la oferta o si se prefiere, a la forma específica que adopta la competencia. Y por otra parte. El gusto es víctima del tiempo (desde Kant hasta nuestro días post. De lo interesante estético burgués se ha pasado a lo expectante y espectacularizado posindustrial), hoy lo Lightaz, la alta costura, el turismo, el "mundo del arte", la Word músic, la publicidad, los diseños de hogar, la farándula, los artistas jet, la literatura de autoayuda y de intimidades de famosos son las nuevas esferas de un gusto que ha puesto contra la pared todas las antiguas competencias de críticos de arte moderno y del público lector ilustrado en general. Se pregunta el filósofo Carlos Fajardo Fajardo: "Qué tipo de gusto ejercitamos? Y De qué manera hemos mutado el juicio del gusto en disgusto fragmentado, indecible, descentrado? Trataré de responder estos cuestionamientos. El de la estetización del consumo, el consumo y el diseño definen nuestra educación estética, ya no es hegemónica la educación o la escuela, ni la crítica, ni el libro. Quizá las TIC's y los medios masivos de comunicación, son ahora los que definen el gusto estético. Y la forma en que hemos mutado ha sido, también, quizá el del subconsciente. De tal forma, quizá, romántica o moderna, tendremos que regresar a los procesos de conscientización para vulver a saber lo que es arte y lo que no es arte. De todas formas como dice Michel Foucault todo es una correlación de fuerzas. Y quizá no hay cambio y revolucionario sin sujeto histórico.

 

 

El arte, la creación, la vida alegre y la construcción del gusto estético.

 Sergio García Díaz.

 

 

Néstor García Canclini, en una observación a las ferias del libro de la Ciudad de México y la del FCE de editoriales Independientes planteaba que mientras las grandes editoriales y librerías veían como una amenaza el libro digital y las librerías digitales, los jóvenes editores independientes sonreían y se veían alegres vendiendo sus libros. Los cuales tenían bastante gente comprando, preguntando, dialogando en los stand de los “independientes”, se sentía una ambiente de fiesta, alegría y ventas.

   De la misma forma la mayoría de acciones que se emprenden desde “lo independiente”, llámese, edición, slams, body paintind, performance, poesía en voz alta, video poema, recitales en casas del poeta, en cafés, en cines porno, casas, bodegas, calles, parques, kioscos, camiones, sistema de transporte colectivo Metro, iglesias, oficinas, mítines, marchas, encuentros, irrupciones en escuelas de todo tipo. Se muestra esa alegría, esa decisión y voluntad de ocupar un espacio, de demostrar que se puede estar alegre en tiempo de penurias. Que es altamente subversivo estar alegre, leer las creaciones de esto que algunos han llamado el BOOM DE LA POESÍA EN MÉXICO (Guillermo Fernández Renteria, en Hablemos de poesía)

   En los últimos años ha surgido un movimiento poético, más o menos del 2000 a la fecha que tiene como características algo que Pierre Bourdieu, en el libro de la Distinción y Gilles Lipovetsky, en el libro De la ligereza, plantean, sobre cómo se construye el gusto estético y cómo este tiene que ver con desenmascarar la ideología dominante en la creación canónica o de grupos de creadores enquistados y que aportan muy poco a la renovación del lenguaje poético. Y donde la crítica literaria ya no cumple con su función que es desenmascarar la ideología que subyace en las propuestas culturales, estéticas y artísticas (léase: a Terry Eagleton, Cómo leer literatura, Ariel).

   La labor de enlace, de impulso y posicionamiento de la propuesta COLMILLO DE MUSGO, se plantea un gran reto, desarrollar la poesía, la creación, la promoción FACE A FACE, como una propuesta viable de construcción colectiva de la realidad creativa desde la autogestión, la autonomía, el posicionamiento ideológico de la cultura, la creación y la promoción de la emergente, la consolidación de lo nómada, la solidaridad de creador a creador, de colectivo a colectivo, el contacto con los públicos y los movimientos sociales, la solidaridad, el discurso poético comprometido. El acompañamiento con los de abajo y desde abajo.     

   Así la mayoría de movimientos de activistas artísticos: La Caravana  nómada de Colmillo de Musgo para volver pan las piedras (promotores, artistas, centros culturales y medios independientes en torno a la poesía), que recorrió más de 22 estados del país y más de 300 personas participando. (hay otro esfuerzo similar, un poco más desdibujado lo ideológico, pero igual de lúdico, hedonista Spoken Word y Poetry Slam, que están llevando a cabo por el Circuito Nacional Poetry Slam MX, paralelo y hermanado, algunos grupos de aquí participan allá, también). Los dos movimientos con un cierto posicionamiento ideológico, plural, cuestiones de género y cercano a los movimientos emergentes. En este marco se encuentra, también, Omar Ortiz y los eventos organizados en el UTA: Somos letras no poetas. Por otra parte está el esfuerzo de Los talleres de creación en el BORDE, encabezada por Israel Miranda y que busca una continuidad con la tradición de una poesía vitalista, comprometida con los olvidados, los de abajo, con los hombres del alba, con los cuerpos, con los desechables del sistema. 

   Existen otras propuestas más locales, autogestivas, sólo de edición de libros, de revista, de búsqueda de becas, de posicionamiento.

   Todos en su estilo y forma buscando replicando.        

   Estos movimientos artísticos, culturales, estéticos entroncan con un nuevo tipo de ciudadano y de ciudadanía que ilustra el nuevo tipo de cambio.

   La realidad donde se registra una volatilidad de los grandes sistemas. La revolución, el comunismo, la nación, el progreso han dejado de estremecer nos. Lo último que levanta pasiones es el fútbol. Las razones de la quiebra de la fe en las mitologías políticas modernas no son ningún misterio. No habría habido bancarrota de las creencias progresistas o mesiánicas sin la revolución de la ligereza (consumo, hedonismo, ocio), según nos dice Gilles Lipovetsky.

   Centrándose las cosas en el hoy soy feliz. Ya muy pocos piensan en dar la vida por la patria. Vivimos en democracias vaciadas de toda "religión civil", de toda fe en grandes proyectos colectivos: la civilización de lo ligero ha vaciado de sustancia los debates cívicos y la idea de obligación ante objetivos sociales superiores. Los planteamientos de hoy son: agilizar, aligerar, economizar, flexibilizar.

   La primera víctima de la disolución de la fe en las doctrinas heroicas de la Historia no es otra que el compromiso y la participación en las grandes organizaciones políticas. Cuando deja de pensarse que se puede cambiar el mundo mediante la acción política, el militar ya no tiene sentido. El hiperindividualismo coincide con la disolución de las conciencias de clase, así como el debilitamiento de la identificación con las familias políticas. Ha progresado la subjetivación ciudadana.

   La democracia representativa se ha desgastado, deteriorada. Pero eso no significa que haya decaído toda forma de ciudadanía. No hay una despolitización absoluta. Hay ciudadanos que no siguen la vía electoral. Se multiplican las asociaciones más heterogéneas, así como las luchas sociales por los derechos. Sin voluntad de tomar el poder. Progresan nuevas formas de participación de los ciudadanos, nuevas formas de solidaridad, nuevas formas de interpelar y de denunciar al poder. De "Contrademocracia" hegemónica. Una ciudadanía que se expresa, vigila y participa. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como la elevación del nivel educativo general, están en la base de este cambio de concepto de la ciudadanía política. La figura del intelectual se ha reducido casi a cero. Se ha transado ese peso a las estrellas, deportistas, cantantes, creativos. Nietzsche dice que la única posibilidad de libertad es el arte y el saber. Dónde "Los espíritus libres son los dioses de la vida fácil" La libertad creativa, creadora, una ligereza activa. La alegría de vivir.

   En esta última línea se ubican los movimientos como el Colmillo de Musgo en la búsqueda de la alegría, de la felicidad, en la posibilidad de crear una comunidad solidaria, ciudadana, participativa, contra hegemónica. Donde el poeta juegue un papel de promotor de las nuevas sensibilidades. Pero para ello se necesita calidad, calidez. Con voluntad de poder, pero sin querer tomar el poder. Como organizaciones autónomas sin partido. Porque los partidos tradicionales sólo ven por sus intereses, desvalorizan al ciudadano, no cumpliendo con la función para la que fueron creados: educar al ciudadano.

 

     

 

 

 

 

 

EL ALCOHOL SE FILTRA ENTRE LOS VERSOS, LOS RASPA:

EUSEBIO RUVALCABA.

 

Eusebio Ruvalcaba Castillo Nació en Guadalajara, el 4 de septiembre de 1951, hijo de la pianista Carmen Castillo y el violinista Higinio Ruvalcaba.

La primera vez que vi a Eusebio Ruvalcaba, fue en una Feria del Libro Metropolitano, el antecedente director de la FILCDMX. En aquel entonces, 1995, se hacía en ExBimex. Presentaba una antología de cuentos, llamada Cuentos Pétreos. Ya para entonces había leído: ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito? Jueves Santo; Hilito de sangre. Recuerdo bien que la empresa Bacardi, regalaba unos tragos. Eusebio agarro 5 o 6 cuabas y se las llevó a la mesa de presentación, las estuvo tomando mientras presentaba el libro en cuestión. Ese día intercambie unas frases con él, me dijo eres un lector perspicaz y siguió tomando.

Luego ya leí casi toda su obra: cuento novela, poesía, ensayo. Realmente era un escritor prolijo. Un demonio lo poseía de tal forma que sólo se puede explicar la forma de escribir mediante una disciplina férrea. Una vez me lo encontré tomando vino con Andrés (a él lo conocía de tremendas bohemias en El Lobo Estepario, en la calle de Gante, donde se reunía un grupo muy importante de escritores la mayoría nacidos en los 50, de los que Eusebio era parte), quien tenía una librería de puros libros de poesía cerca de la Casa del poeta López Velarde, Mardonio (tiene un programa en el Canal 22 sobre Alas y Raíces, poeta muy bueno y poeta que escribe en lengua indígena), Giles Díaz (poeta y excelente conversador, lo conocí a través de Beto Vargas, el Pornocrata, quienes con Giles Díaz había publicado una revista llamada Enredadera, por cierto Giles Díaz fue uno de los amigos de Eusebio quien lo acompaño hasta el último momento de vida de Eusebio), fuera de la librería había una mesita, los salude y me integre a la plática, ahí recuerdo platicamos de muchas cosas, de pornografía, de poesía, de música, de mujeres.

Eusebio llego a venir varias veces a Nezahualcóyotl, a presentar libros. Recuerdo bien porque luego de la presentación: Las memorias de un liguero y Cuarentonas. En una de esa ocasione me toco llevarlo a su casa, por allá por Tlalpan. Pasamos a echarnos unos tacos en la esquina de su casa. Era un ameno conversador, entre sarcástico y serio. Todo el camino fuimos tomando vino tinto. Realmente sorprendía la capacidad de ingerir alcohol. Creo que nos acompañó Joel Paredes, quien le pregunto de la vez en que agarró el auto de su padre y a la edad de 8 años lo saco de la cochera, dio una vuelta a la manzana y regreso el coche al estacionamiento. 

Después de esos encuentros, nos fuimos haciendo cómplices de borracheras, viajes, confidencias de otros escritores, dos anécdotas: una de Elías Nandino, me conto Eusebio que fue a visitar al Poeta Nandino, ya entrado en años le dijo a cierta hora que fueran al parque, en Guadalajara, que ahí le gustaba ir a ver la belleza. Que salían unos alumnos de secundaria y pasaban por el parque. Elías Nandino iba a ver pasar un mancebo diario un jovencito de 15 o 16 años, hermoso. La otra anécdota fue con mi amigo Alí Chumacero quien en una de esos días de los muchos que vivió Alí, lo invito a su casa, en San Miguel Chapultepec, una bella casa colonial. Aún vivía la Esposa de Alí Chumacero, la galerista Lourdes Chumacero. Estaban tomando alegremente y comentando cosas de hombre cuando llego la esposa de Alí y regaño a Eusebio diciéndole que como era posible que un chamaco sonsacará a su espeso, un anciano y los emborrachara. Eusebio salió de la casa de Alí, desconcertado. Y Alí simplemente guardo silencio. Cuando yo conocí a Alí Chumacero ya había fallecido su esposa (por cierto a la que le escribe el poema, su mejor poema, junto con poema de amorosa raíz, llamado El responso del peregrino, lo escribe una noche antes de su enlace matrimonial)

Puedo decir que en esos ires y venires de la vida, de mi amistad con Eusebio Ruvalcaba…hablamos de alrededor de 20 o más años de amistad. Varias veces lo lleve a Toluca, me solicito un apoyo mi amigo Francisco Javier Estrada que lo llevara en mi coche. Y de ida era un ir tomando y de regreso igual. Y allá platica y platica.

Nos invitaba a sus talleres de narrativa y poesía. En el Casetón, en Cantinas, en bibliotecas, íbamos Alberto Vargas y Yo una o dos veces a platicar con él y con sus talleristas. Y después nos íbamos a alguna cantina a seguir tomando y luego ya noche lo llevaba a su casa.

Fuimos a su homenaje con el Centro Cultural España, cuando cumplió 50 años, filmaron una película, beso a muchas muchachas, tomo y siguió besando muchachas. Como si fuera un Bukowski mexicano. Lleno total.

En Texcoco cuando le publicaron el libro: El sol le hace daño a los ancianos, nos reunimos en casa del poeta Rolando Rosas Galicia, llegó Eduardo Villegas, Marcial Fernández, José Conde Ortega, Arturo Trejo Villafuerte, Alberto Vargas, para celebrar la aparición del libro de Eusebio Ruvalcaba. Igual platicamos de todo, de la vida.

Nos encontramos algunas veces en el Faro de Oriente, en aquella ocasión hablamos de la música, en una de esas ocasiones nos encontramos con Emiliano Pérez Cruz. En otra ocasión lo habían llevado al Faro de Oriente Los Hermanos de la Uva, ya saben fotógrafo, mujeres jóvenes, alcohol y lectura de poemas de Eusebio. 

Como buen melómano e hijo de músicos, quizá a él le hubiera gustado ser músico. Entre sus frases célebres son: “Cuando una mujer escucha a Mozart su rostro se dulcifica”; la otra fuente de inspiración el alcohol: “El alcohol se filtra entre los versos. Los raspa. Hasta hacerlos que sangren. El alcohol es una bendición. Te habré los ojos y los oídos. Beethoven se aprecia más cuando de la sangre bulle el alcohol”; su relación con la beta más rica, los versos que nacen de abajo, del “lado moridor”, como dijera José Revueltas. En este sentido dice Eusebio: “Siempre serán superiores las metáforas emanadas de la sangre popular”. Otro aspecto el goce, el placer, la sensualidad y la sexualidad…el erotismos, por ello cada que veía al Beto Vargas le decía usted es mi maestro en el llevar el erotismo a lo porno sin perder lo literario. Junto al goce la muerte: “Estoy liquidado. Hoy es el día más feliz de mi vida”. Otra parte que apocaba el demonio y la transgresión que lo imbuía, era este. “El recato, la modestia, la prudencia, abren las puertas del alma” también lo vi siendo toda un alma pura. Y con las mujeres era todo un caballero, lo escuche y los vi, en distintos viajes en mi coche, enamorar y seducir a las mujeres (lo demás me lo guardo): “El hombre prudente está dispuesto a escuchar. Siempre inequívocamente”, él sabía escuchar a las mujeres. Descanse en paz este hermano del alma.                  

Poesía

Novela

Cuento

  • ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito?, México, Planeta, 1990.
  • Jueves Santo. México, Joaquín Mortiz, 1993.
  • 1994: Cuentos pétreos México, Seix Barral, 1995.
  • Clint Eastwood, hazme el amor. México, Nueva Imagen, 1996.
  • Las memorias de un liguero. México, Daga Editores, 1997.
  • Amaranta o el corazón de la noche. México, Daga Editores, 2000.
  • Por el puro morbo, Daga, 2004.
  • El sol le hace daño a los ancianos. Texcoco, Universidad Autónoma Chapingo, 2006.
  • Al servicio de la música, Lectorum, 2007.
  • Gusanos, Lectorum, 2013
  • Domingo de ramos
  • 96 grados, Lectorum, 2015

 

 

 

LEGITIMACIÓN, LA CINCO DIFICULTADES PARA QUIEN QUIERE ESCRIBIR LA VERDAD

Por: Sergio García Díaz

 

En el ya clásico y legendario libro de Berger y Luckmann: La construcción social de la realidad, viene un capítulo dedicado al tema de la Legitimidad. Revisando encontramos las siguientes ideas:

  1. La mejor manera de describir la legitimación como proceso es decir que constituye una objetivación de significado de “segundo orden”.
  2. La legitimación produce nuevos significados que sirven para integrar los ya atribuidos a procesos institucionales dispares.
  3. La función de la legitimación consiste en lograr que la objetivaciones de “primer orden” ya institucionalizadas lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles.
  4. A la vez que definimos la legitimación por esta función, sin reparar en los motivos específicos que inspirar cualquier proceso legitimador en particular, es preciso agregar que la “integración”, en una forma u otra, es también el propósito típico que motiva a los legitimadores.
  5. El problema de la legitimación surge inevitablemente cuando las objetivaciones del orden institucional (ahora histórico), deben transmitirse a una nueva generación. Al llegar a este punto, el carácter auto-evidente de las instituciones ya no puede mantenerse por medio de los propios recuerdos y habituaciones de los individuos. La unidad de historia y biografía se quiebra. Para restaurarla y así volver inteligibles ambos aspectos de ella, debe ofrecerse “explicaciones” y justificaciones de los elementos salientes de la tradición institucional. Este proceso de “explicar” y justificar constituye la legitimación.
  6. Según Berger y Luckmann existen cuatro niveles de legitimación: la legitimación incipiente, del tipo “así se hacen las cosas”; el segundo nivel contiene proposiciones teóricas en forma rudimentaria: del tipo canciones, dichos, moralejas; y el tercer nivel que contiene teorías explícitas por la que un sector institucional se legitima en términos de un cuerpo de conocimientos diferenciados, el cuarto nivel son los universos simbólicos, se refieren a realidades que no son las del sentido común o las experiencias cotidianas.
  7. La cristalización de los universos simbólicos sucede a los procesos de objetivación, sedimentación y acumulación del conocimiento. O sea que los universos simbólicos son productos sociales que tienen una historia. Para entender su significado es preciso entender la historia de su producción, lo que tiene tanto más importancia debido a que estos productos de la conciencia humana, por su misma naturaleza, se presentan como totalidades maduras e inevitables.
  8. El universo simbólico aporta el orden para la aprehensión subjetiva de las experiencias biográficas. La experiencia que corresponde a esferas diferentes de la realidad se integran por incorporación al mismo universo de significado que se extiende sobre ellas.
  9. La legitimación del orden institucional también se ve ante la necesidad continua de poner una valla al caos. Toda la realidad social es precaria. Todas las sociedades son construcciones que enfrentan el caos.
  10. En el proceso de externalización, proyecta sus propios significados en la realidad. Los universos simbólicos, que proclaman que toda la realidad es humanamente significativa y que recurren al cosmos entero para que la signifique la validez de la existencia humana, constituye las atribuciones más remotas de la proyección (el concepto de proyección fue desarrollado primeramente por Feuerbach y más tarde, aunque en dirección diferentes, por Marx, Nietzseche, y Freud).
  11. Todas las legitimaciones, desde las más sencillas legitimaciones pre-teóricas de significaciones institucionales distintos hasta los establecimientos cósmicos de universos simbólicos pueden, a su vez, describirse como mecanismos para mantenimiento de universos, lo que, podrá fácilmente advertirse, requieren buena medida de sofisticación conceptual desde el principio.
  12. Desde el punto de vista de Antonio Gramnci los intelectuales orgánicos son los que responden a los intereses de su clase social. Existen intelectuales orgánicos de las clases subalternas. Los intelectuales, entre ellos los literatos, son “por definición tipos marginales”. Tiene un plan para la sociedad en general, al igual que el intelectual institucional. El intelectual marginal puede sobrevivir en una sociedad subsocial, es bien visto o es más bien “tolerado” por la sociedad en general y cubierto por la sociedad en particular. Su núcleo, su célula social, su grupo de reflexión o militancia y desde ahí lanza sus dardos de pensamiento, que en algún momento determinado subvierten el orden.   
  13. Bertolt Brecht escribió una serie de ensayos sobre la dificultad para escribir la verdad. “Quien hoy pretenda combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe superar, cuando menos, cinco dificultades. Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen; la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger aquellos en cuyas manos resultará más eficaz; la maña de propagarla entre éstos. La poesía es conocimiento, intuición, ciencia del lenguaje, del buen uso del lenguaje. Y también entra en estos preceptos que define Brecht.
  14. “parece un hecho obvio que quien escribe, escriba la verdad, es decir, que no la sofoque o la calle, o no diga cosas falsas; que no se pliegue ante los poderosos ni engañe a los débiles. Cierto es bastante difícil”. Sí un escritor o poeta decide ponerse al margen debe saber que renuncia a los beneficios del sistema. Renuncia a la “fama” que otorga el poder. La verdad suele escribirse contra la mentira.
  15. Además del valor para decir la verdad, hay que encontrarla. No es fácil dar con la verdad. Continuamente estamos siendo bombardeados con medias verdades que son mentiras completas. “La verdad histórica” resulta una mentira. El gasto de presupuestos, el desalojo de pueblos, el asesinato y desaparición de ciudadanos, resultan estrategias para ocultar la verdad. La mentira y el engaño como estrategia de impedir la acción comunicante. Se necesita seguimiento, investigación, evidencias contundentes para sacar a la luz la verdad. Hay que documentar lo que se dice, para que todos reconozcamos que una silla es una silla.
  16. “La verdad no se puede, simplemente, escribir; es indispensable escribirla para alguien que sepa usarla. El conocimiento de la verdad es un proceso que escritores y lectores tienen en común”, muchas veces se ha dicho que no se debe escribir poesía para alguien en particular, que, pero la otra parte de la construcción del discurso y lo simbólico lo construye el otro, siempre hay un otro que escucha, lee, debate junto al que escribe, ahí se construye la verdad.
  17. Despojar a las palabras de su sentido original es falsear la verdad. Por ello los poetas tienen una función decir desde el hondo origen de las palabras, desde su verdad verdadera, la fuerza metafórica de origen de las palabras, que se escuche el río, que se escuche el lamento, que se sienta la pasión, que fluya el aroma de las flores, el canto de la aves,
  18. Dice Ignacio Díaz de la Serna en el libro sobre Georges Bataille, Del desorden de Dios. Que “Cada libro de Bataille está escrito con mano moribunda. Su pulso, el sacudimiento de un estertor; su ritmo, una respiración agónica”. También una idea así permea la acción poética. Quizá desde el movimiento infrarrealista. Hasta nuestros días. Ser poeta y vivir al límite. Una especie de poeta gonzo. No abundare por acá, pero existe e insiste. 
  19. Actualmente en el Movimiento Poético Nacional: hay acciones nómadas comunes. Donde algunos agentes o activistas están recorriendo el país, entre ellos Andrés Cisneros de la Cruz quien lleva ya varios meses de trashumante poético, visitando casi todos los estados del país para saber que salud guarda la poesía en México, cobijado por grupos y poetas. Hace una labor importante para saber quién y cómo está el estado del arte en la poesía. Otro esfuerzo similar es el que lleva a cabo Carlos Atla con la Red de Slam Poetry a nivel nacional, con eventos que se van articulando a lo largo y ancho del país; por otra parte renacen los eventos organizados por Omar Ortiz en el UTA, donde se reivindica la vida cotidiana, lo anecdótico como forma de expresar la liberación del discurso y el cuerpo, el performance como poesía; Y por otra parte esta Israel Miranda insistiendo en los talleres para alcanzar versos rabiosos, versos perrunos que hablen de las periferias, desde abajo la poesía, desde abajo las palabras, desde abajo y desde la orilla escribir para abrirse camino en el largo andar de renovar el lenguaje o reciclar el lenguaje para poner el dedo en la llaga.
  20. Aquí otra visión de la legitimidad y el decir la verdad. De lo que estoy convencido es de que el Movimiento poético Nacional sigue tan activo y vigorosos como ya hace más de 15 años. Toda una generación de acción poética.                             
Domingo, 29 Enero 2017 08:13

FORMAS DE LEGITIMIDAD EN LITERATURA

FORMAS DE LEGITIMACIÓN

1.       ¿Cómo legitimar aquello que reniega de la tradición para autorizar su práctica? ¿Cómo sostener lo que abjura del proceso de institucionalización del arte, mientras se reconoce a su vez como praxis artística?

2.       movimientos para legitimarse como expresiones artísticas y autorizar su práctica: el vínculo interdisciplinario, la construcción de nuevas genealogías y la fundamentación grupal

3.       La inconsistencia de la legitimidad es por lo tanto múltiple y el estudio de cada movimiento en particular requiere considerar esa inestabilidad, en lugar de minar una vez más su reconocimiento como objeto.

4.       legitimación mediante mecanismos alternativos, realizado por los movimientos para legitimarse como expresiones artísticas y autorizar su práctica: el vínculo interdisciplinario, la construcción de nuevas genealogías y la fundamentación grupal.

5.       El fundamento interdisciplinario era un modo de autorización horizontal, que sólo funcionaba bajo la premisa de la traductibilidad de los lenguajes artísticos: cada disciplina podía elaborar con sus propios elementos la experimentación que había llevado a cabo la otra; a su vez, se reconocían como pares complementarios.

6.       modo una legitimidad inapelable en la utilidad del diseño de objetos de uso cotidiano, que a su vez hacía realidad la utopía de religar la práctica artística con la praxis vital. “La poesía es invadida por momentos. […] pero la resistencia existe, no lo dudemos. […] En lucha abierta o secreta, la poesía mantiene su combate contra las curvas untuosas de la adaptación” (Bayley: 1).

7.       La sociabilidad de grupo “autoriza” el ser poeta. La experimentación en el interior del movimiento y garantizaba la legitimidad hacia afuera, aglutinando al conjunto mediante un sentimiento de fidelidad basado en un acuerdo tácito sobre qué se consideraba poético sobre dogmas rígidos. Que Bauman adscribe a las comunidades y llama “entendimiento compartido”, y Raymond Williams, “ethos distinguible”, en la medida que quedaba sobreentendido y jamás se hacía explícito daba cierta plasticidad y apertura a la hora de considerar la pertenencia. Su carácter colectivo validaba como tal eso que no era considerado artístico por las instancias tradicionales de legitimación. Es decir, procurando reunir la praxis artística con la praxis vital (Bürger) en el ejercicio mismo de la sociabilidad y en la práctica conjunta.

8.       También la legitimación se ha dado por convocatoria por ser joven, por escribir, por trayectoria, por antología, por prácticas vanguardistas, transgresoras, independientes, alternativo, por su práxis de relación con la especialidad y la sociedad, extra-oficiales, por innovación en el estilo y la forma.

9.       Las lecturas y los debates, son otras formas de legitimación.  La poesía que no traicionaba su autonomía, la comunicación, por la que devolvieron paulatinamente la semiosis al poema en el ejercicio de un lenguaje llano e intimista y con ella, su legitimidad, su divulgación.

10.   Otro aspecto que no hay que soslayar lo que Roland Barthes llama “acontecimiento literario”, en tanto este concepto diferencia, y al mismo tiempo articula–poniéndolas en tensión-, las determinaciones que identifican la literatura como institución cultural-social y las que la singularizan como acto intransitivo, privado de justificación y sanción institucionales. Desprendiéndola de la efectuación de sus poderes como institución (poderes de representación e intervención en conflictos culturales), se prestará particular atención a los efectos de poder que suscita la literatura en tanto acto y, simultáneamente, a las estrategias retóricas a través de las cuales el acto literario resiste las efectuaciones de los discursos de poder, es decir, a la estabilización moral del sentido. El estudio de estas dos series simultáneas de problemas orientará el desarrollo dela unidad hacia la reformulación de dos relaciones cruciales: literatura/cultura y literatura/política. A partir de la afirmación de lo que la literatura puede y de su eficacia paradójica frente a los discursos de poder, se confrontarán: a) dos modos de pensar la articulación de la literatura con la cultura (en términos de inclusión y en términos de exceso) y b) dos modos de evaluar los alcances de la intervención social de los textos literarios.

11.   La literatura como “sobra”. El dilema de la “determinación” y de las “superestructuras” para una teoría materialista de la cultura como "experiencia" de "sujetos"; la solución gramsciana. La “hegemonía” como descripción del "proceso" cultural. Pasado presente, presente futuro: "tradición selectiva", “emergencia”, "formaciones"; incidencia autobiográfica y “experiencia real”. Anacronismo y montaje en las configuraciones artísticas y culturales de la temporalidad: miserias crónicas del historicismo (Williams; G. Didi-Huberman). "Estructuras del sentir" como efectuaciones de experiencia: lo que la práctica social “viva” y restante le sabe a la ideología. La producción del conflicto en las lenguas de la novela: Jane Austen, George Eliot, Charles Dickens. El dilema de "lo común", la "comunidad", la "comunicación".

12.   ¿Cómo evaluar la intervención social de los textos? El concepto de “compromiso de la forma” desde un punto de vista ético y desde una perspectiva moral. Desplazamientos en el concepto de crítica (de Marx a Nietzsche).La estructura doble del acontecimiento literario: la literatura como acto intransitivo y como institución cultural y social. El poder de un lenguaje inútil: las "arrogancias" de los discursos de poder y los poderes del acto literario: poder de interrogación y poder de "sacudir". Barthes con Blanchot: el poder de “impugnación” de la literatura. La literatura en el seno de la discursividad social y las políticas del "despoder": desplazamiento y suspensión. Microfísica y micropolítica de la lectura literaria: placer y goce como categorías políticas.

13.   Introducción a la sociología de Bourdieu. La razonabilidad de las prácticas sociales. Poder físico y “poder simbólico”, violencia objetiva y “violencia simbólica”. Las producciones simbólicas como instrumentos de dominación social. Conceptos de “campo” y de “autonomía”. “Autonomización” como proceso histórico y como método. El campo literario en el campo del poder. Tipos de capital y dominación cultural. Estructura y reglas de juego del campo literario (artístico, intelectual). Mercado y vanguardia: “subcampo de la gran producción” y “subcampo de la producción restringida”. Beatriz Sarlo y la “operación Bourdieu”. Pascale Casanova: internacionalismo literario, mundialización comercial.

Procesos de deslocalización y expansión poética: Un contexto fundamentalmente nuevo

Tenemos sin embargo el sentimiento de que esta ampliación y esta nueva consolidación está algo forzada, puesto que, precisamente, las condiciones en las cuales la estética pudo nacer y desarrollarse han desaparecido.

Hay siempre algo de irrisorio en el hecho de oponer meros hechos empíricos a razonamientos abstractos elaborados, bien formados, elevados y complicados; uno se siente un poco incómodo, e incluso algo vulgar, descendiendo a este punto de trivialidad. Pero hay también algo igualmente irrisorio en constatar hasta qué punto los filósofos pueden estar ciegos respecto a los hechos que, si los tuvieran en cuenta, convertirían su reflexión en algo sin objeto, o debilitaría su pertinencia. Al igual que no podemos razonar de la misma manera respecto al objeto técnico cuando consideramos una barrena, una sonda marina o un sonar, un sextante, un teléfono móvil, un Ipod o un GPS, igualmente no podemos razonar del mismo modo cuando el conjunto de los dispositivos que hicieron posible la estética ha cambiado hasta el punto de hacernos pasar a otro régimen artístico.

¿Cuáles son estas condiciones nuevas que reclaman un acercamiento innovador?

Me limitaré a señalarlas a grandes rasgos, sin proponer ningún orden causal o de preeminencia.

1)El museo, en la forma según la cual fue la referencia de la estética y de la historia del arte, ya no existe. La institución museística se ha dispersado y se ha difuminado. El museo de las obras maestras ha desaparecido o, mejor dicho, en realidad los museos están pletóricos de obras maestras. Las catedrales de la creación se han multiplicado hasta tal punto que ya no pueden pretender alojar los tesoros únicos del arte. El museo se mantiene como un lugar de culto, pero lo hace en el mismo sentido en el que las catedrales también lo son: el recuerdo de lo antiguo atrae a muchedumbres de turistas, y ya no a creyentes. En un mismo momento, el museo se ha racionalizado e industrializado: el templo se ha convertido en una fábrica para procesar los flujos de visitantes que viven allí experiencias estéticas o artísticas que ya no son individuales ni sublimes, sino calibradas y formateadas, concretamente por la mediación cultural, la información y la comunicación destinada a públicos segmentados. El museo es, también, una fábrica de acontecimientos y una tienda de recuerdos. Tiende a convertirse en una especie de centro comercial cultural donde se prodigan los eventos y las ofertas artísticas, pero también el ocio y el consumo culturales. Podríamos hablar de « wallmartización » del museo o de su entrada en el mundo del consumo–diversión.

2)La producción artística se ha industrializado y profesionalizado, incluyendo lo que concierne al arte de élite. Hay una producción industrial de obras de arte. Un “gran artista”, sea en las artes tradicionalmente reconocidas sea en la música techno, es hoy alguien que produce para un mercado mundial de acontecimientos y públicos con la ayuda de asistentes y gestores: es un empresario y un mediador, cuyo arte consiste más bien en la puesta en escena de una práctica artística que en las obras. Las bienales, las grandes exposiciones, los grandes conciertos y los festivales son la ocasión de esta puesta en escena. En el caso de que haya algo así como “obras”, éstas son masivas, realizadas industrialmente o colectivamente, y necesitan un sistema de producción tanto técnico como comercial y financiero. Por ejemplo, en el terreno de la escultura, las obras–performances de Chisto y Jeanne–Calude en sitios gigantescos, o las enormes esculturas de Richard Serra, son ejemplares respecto a esta nueva situación. Incluso teniendo en cuenta que Bernini, Rubens o Tintoretto tuvieron verdaderos centros de estudios y talleres de producción, los artistas contemporáneos han pasado a una escala incomparablemente superior.

3)El arte conoce la misma globalización que los demás sectores activos. Las bienales, trienales, documentas, los festivales, los encuentros, las exposiciones itinerantes, los seminarios y los simposios de artistas, son los lugares de encuentro y de cruce de objetos y artistas en un universo donde se confrontan constantemente lo local y lo global, y donde se encuentran culturas y tradiciones. Los grandes museos abren sucursales o antenas. Esto comenzó con la política de expansión y de deslocalización del museo Guggenheim en los años noventa, continua y se amplia con los proyectos de diáspora del Louvre, del Centro Pompidou o de la política de exposición “global” (global enlightenment) del Museo Británico. Los museos se han convertido en “marcas”, al igual que las producciones de la industria del lujo, y estas marcas obedecen a la lógica de la globalización. Esto significa también que existen tensiones sobre el mercado de las “materias primas culturales”, como lo hay para el mercado de los metales, del petróleo o de las divisas. Una de las consecuencias importantes, más allá de esta entrada en un mercado mundializado, es que la significación de las producciones artísticas baila entorno a estos encuentros y asociaciones, y que se vuelve, en gran parte, independiente de las intenciones de los autores: la recepción, con sus condiciones variables, define una significación también variable, y no al revés. Se ha pasado de un mundo en el que los significados se suponían estar determinados o al menos gestionados por los artistas, y en el que a los espectadores se les pedía un esfuerzo para descifrarlas, a un mundo en el que flotan en un alto grado de apropiaciones, desvíos, desubicaciones y reinscripciones.

4)Hay una producción industrial todavía más considerable en el dominio de las artes llamadas “menores” o “populares” y en el de la cultura en general: música popular, canción de autor, vestidos, diseño y entorno, moda, cine y televisión, videojuegos. Sea cual sea el juicio que pronunciemos sobre esta producción, ahí está y ya consiguió alterar el orden del arte. No sólo ha naufragado el sistema tradicional de las Bellas Artes, sino que también se han alterado las jerarquías entre las artes y su propio el interior. ¿Quién tiene prioridad hoy, el cine o la arquitectura?  ¿La pintura o la fotografía? ¿Un bailarín o un DJ? ¿La alta literatura o el best-seller bien fabricado? ¿La poesía elaborada o la canción popular? ¿El Bill Viola artista o el Hill Viola decorador en Tristán e Isolda? ¿La Nan Goldin artista o la Nan Goldin fotógrafa haciendo publicidad en la red ferroviaria de Francia?

5)Se ha desarrollado y se desarrolla una estetización general de la vida,  de los comportamientos. Aunque no sepamos cómo definir la belleza, sí sabemos que es un valor superior, tal vez incluso el valor por excelencia de nuestro tiempo. Así, tenemos que ser bellos en todos los ámbitos de la existencia: bellos en el cuerpo, bellos en la apariencia, bellos en la alimentación, bellos en los vestidos, en nuestros sentimientos y emociones (es decir, ser correctos política y moralmente) y debemos embellecer nuestro entorno. Si preguntamos a alguien que no pertenezca a la minoría utraminoritaria de los especialistas del arte: “¿Qué quiere decir estética?, no hablará de arte, sino de productos de belleza, de cocina, de maquillaje y de cirugía, que llevan también este nombre. De algún modo, el elemento estético se ha separado del arte para invadir la vida. El dandismo se ha convertido en una trivialidad democrática: la vida debe ser vivida, vista y juzgada estéticamente.

6) A la par de esta globalización, industrialización y estetización, se da una explosión del turismo y de la turistificación del mundo. El turismo no es sólo la primera industria del mundo: se trata también de una manera de estar en el mundo, de una actitud existencial que tiene mucho en común con la actitud estética: el desinterés, la búsqueda de la novedad y de lo distinto, de la frescura y de la liberación de la mirada, la apertura a nuevas experiencias y sensibilidades, por más que todo esto se traduce, finalmente, en visitas gregarias de monumentos restaurados, en la compra de souvenirs “auténticos” made in China y en el consumo industrial de la cultura.

 

Sábado, 17 Diciembre 2016 04:27

La posmodernidad y las letras líquidas

La posmodernidad y las letras líquidas

Sergio García Díaz

Tal parece que la máxima de que la realidad marca el sentido de las cosas es cierta, por lo menos así yo lo creo y así lo vivo. El viejo Marx una vez dijo que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Y el lenguaje, aunque es un bien intangible, también, se desvanece en el aire. Entre más concreto y fosilizado más rápido se desvanece en el aire. La posmodernidad ha derruido muchos mitos y la poesía no podría ser la excepción. El ser humano no se entendería sin el lenguaje, de hecho, esto también lo pienso es que el lenguaje es la “casa donde habita el ser”, aquí sigo a otro filosofo alemán, Heidegger. Y hubo un tiempo en que los filósofos siguieron a los poetas en su intuición para ver y adelantarse a su época y tal parece que ahora hay que seguir a los físicos o los científicos para renovar las metáforas, que según Agustín Fernández Mallo se encuentran desgastadas, fosilizadas, refriteadas hasta la saciedad por los poetas y como diría Charles Bukowski: “Dios hizo muchos poetas, pero poca poesía”. Bueno esto como colofón de lo que hablaré en este texto que no se me hizo nada fácil, porque yo me ubico a dos aguas en la cuestión estética sobre la poesía, así es mi generación (la que nació en los 60 y comenzó a publicar entre los 90 y los 2000: perseguimos el canon y buscamos la experimentación y nos relacionamos con jóvenes que buscan algo nuevo).     Desde hace tiempo vengo escuchando que la literatura y la poesía en especifico, se encuentra anquilosada, en crisis, refriteando las mismas metáforas. Y  leyendo me encontré con estos dos ensayos, de sendos poetas y ensayistas: Agustín Fernández Mallo, La pospoesía, en Anagrama y el de Pablo Raphael, La fábrica de lenguaje, S.A, también, de Anagrama), que de alguna manera han venido a confirmar mi sospecha. Lo cual no quiere decir que sea la verdad, pero se acerca alguna explicación de lo que sucede en la poesía postcontemporánea actual en el mundo y en México en específico. Vale decir que me he dedicado a leer, seguir, el movimiento poético en México y en la Ciudad de México y su zona conurbada y he encontrado que si existe un verdadero movimiento, un boom de la poesía, una explosión demográfica de poetas, una necesidad y una necedad en generar movimiento, que tiene la característica de la pluralidad, de la diversidad, de falta de calidad y de búsqueda de esa calidad, de pasar de lo amateur a lo profesional, la necesidad de ocupar un lugar en la escena poética nacional, con poca o nula discusión de la estética, de la ética, con a veces mucho ruido y espectáculo, pero también he visto sinceridad y hambre de trascendencia. Bueno, me puse subjetivo, pero qué no la poesía es pura subjetividad del individuo: que habla  con la voz de la tribu, la palabra de la comunidad.  Como sujeto-sujetado que aun soy, me sujetaré fuertemente a Michel Maffesoli, para abundar sobre el comportamiento de la sociedad posmoderna, y ahí va una cita: “Un largo período parece acabarse,  aquel donde las interrogantes del presente debían encontrarse en el futuro. Aquel donde la cuestión principal era el porvenir, programar la economía y la sociedad a largo plazo. Mientras que en el drama moderno encontramos la pretensión optimista de la totalidad —del sujeto, del mundo, del Estado—, en lo trágico posmoderno hay preocupaciones por ‘enteridad’, que inducen a la pérdida del pequeño yo en un sí más vasto: el de la alteridad, natural o social. Si el narcisismo individualista es dramático, la primacía de lo tribal es trágico”. Maffesoli nos plantea el problema de la alteridad y al regreso de lo tribal y con ello de lo trágico. Y muchos poetas también nos hablan de pasar de la lírica, entre ellos José Emilio Pacheco, a la épica, como una forma de enriquecer la poesía que actualmente se está haciendo, quizá como una vuelta de tuerca de lo que ya hicieron en otro tiempo Carlos Fuentes, con su novela La región más transparente del aire, o las novelas de Fernando del Paso: José Trigo y Palinuro de México y un sinfín más, inclusive lo que hizo Octavio Paz en Piedra de Sol, pero mirando al pasado. Pero continuemos adelante “tal vez nos volvamos a ver”. Ergo: “Hoy se asiste a lo que se puede llamar el retorno del destino, que se expresa bajo la forma de lo imprevisible y del presente puro. Esta nueva intensidad del instante explota hacía todas direcciones: desde los videoclips hasta los juegos informáticos, desde las manifestaciones deportivas hasta la fiesta tecno, pasando por la ecología, incluso la astrología. Un universo de rituales, placeres e imaginarios compartidos sustituyen a la ideología del progreso centrada en el individuo atomizado: un verdadero reencantamiento del mundo que se manifiesta en la fiesta y en otra relación con el entorno. La ética que nace de esta sociedad nueva no puede ser otra que la de la tragedia: aquella del consentimiento de la plenitud del instante y de la aceptación lúcida de lo efímero”. Y he ahí el meollo de la cuestión, la poesía viviendo la tragedia. La poesía nació bajo ciertos principios y así se mantuvo durante cientos de años: desde el Gilgamehen, la Biblia, la Ilíada y la Odisea, el Cantar del Mío Cid, y un sinfín de poemas más, hasta llegar a nuestros días: donde vivimos más fiesta, más espectáculo, instante, efímero que eso que persigue a la poesía desde sus orígenes: la trascendencia. Otro elemento que incorpora este teórico es el de el hedonismo de lo cotidiano, irrepetible y poderosos, sostenido y conformando desde la base toda vida social. Con estas herramientas quizá pueda enfrentar alguna reflexión sobre la situación de la poesía de principios del siglo XXI. Pasando a ver a Agustín Fernández Mallo en su libro de la Poesía Pospoética. Quien hace una crítica feroz que pretende destruir o por lo menos minar los cimientos de la tradición poética, que él la denomina ya muy anquilosada, porque repite formas metafóricas desgastadas, tradicionales. Dice Mallo que otras manifestaciones artísticas se han adecuado a la posmodernidad y que la poesía se ha quedado rezagada. Que si queremos que vuelva a dialogar con el presente tiene que ensayar, tiene que renovar sus metáforas.    Mallo parte de la idea de voltear a ver los avances en la ciencia y cómo poder buscar puntos de contacto para renovar la poesía, como antes la poesía ayudó a la construcción de explicaciones científicas o filosóficas. Agustín Fernández Mallo se aventura en una caída al vacío y lanza una crítica a las formas en que se ha canonizado la poesía y en las formas en las que se ha recepcionado la poesía. Afirma tajante que la poesía está en crisis: porque no ha ido con los ritmos de la realidad, con los cambios de paradigma, con los avances de la ciencia. Que se ha rezagado en relación con otras manifestaciones artísticas (música, pintura, arquitectura, etc). Mallo nos dice que la Poesía Postpoética aspira a ser un laboratorio. La postpoesía lo que debe construir son artefactos poéticos “que fluyan desde y para la sociedad contemporánea”. La idea es transformar, modificar, innovar, crear nuevas metáforas (“El corpus científico puede alimentar la metáfora”), donde se trasgreda las fronteras que gravite de manera cuántica, por la heterotopía, salir del dogma. Que la poesía conforme una red, un intercambio de energía que vaya al continuo desequilibrio del sistema poético, bajo el principio de la indeterminación, de lo inacabado, de lo incompleto: bajo el principio de la incertidumbre. En el mismo sentido, que Mallo pero más cercano a nuestra idiosincrasia Pablo Raphael nos dice: que la literatura publicada cobró la misma distancia que la televisión o la política: “se alejó de los ciudadanos de a pie”.  “Unos construyen arquetipos imitables, los otros se construyen desde el aislamiento pero en nombre del pueblo. Desde entonces la literatura decidió regodearse en sí misma, perdiendo el estatus de modelo de diálogo civilizatorio”. “Aunque la imaginación ande desbordada, el lenguaje experimente con todas sus formas y el talento inunde las librerías, los libros que se imprimen hoy no tienen la menor importancia como factor de cambio social”, (La fabrica del lenguaje, S. A., Anagrama 2011, Pág. 21). La crítica hasta aquí plantea: el alejamiento de la poesía de la plaza pública, del ciudadano de a pie y de la construcción de proyectos de libro que transformen la forma de ver la vida, que vayan a un cambio social. Que perduren a lo largo de los siglos, como los poemas y los libros arriba señalados. Y abunda Pablo Raphael: “El neoliberalismo privilegia las marcas por encima de los productos y en la literatura de mercado se privilegia la imagen del autor por encima de los textos”. El neoliberalismo apostaba por la descentralización y desde entonces la periferia fue reclamando su espacio… se acabaron las corrientes y los estilos compartidos…  la literatura se vio obligada a cumplir patrones de mercado”. Nos dice que el consumo ha permeado la poesía, de alguna manera que se escribe poesía para el mercado y no para la trascendencia, como es la tradición de la poesía desde la antigüedad. Y agrega: “Creo que el nuevo escritor latinoamericano está muy lejos de trabajar la lengua, cosa fundamental en un escritor como materia prima”, (retomando a Paz Balmacena, pág. 26). ¿En dónde he dicho o escuchado esto?: “La media de los escritores no discuten sobre los temas que les interesa, normalmente su duda existencial gira alrededor de las editoriales en que publican, con quienes se juntan, si ya tienen agente; la mía se trata de  una generación que apenas se lee y que se insulta muchísimo. En el centro la fama. En vez de que la literatura construya un nosotros, subraya la diferencia, se convierte en isla” (Pag. 49). Sí hay de esto, sobre todo en “La famosa” Casa del Poeta Ramón López Velarde, en los poetas llamados Alternativos o Independientes, siguiendo a Guillermo Fernández Rentería (reflexiones sobre el boom de la poesía en México, también publicado en este libro de ensayos), nos habla del movimiento y de la fuerza de la acción de los grupos y los individuos y también es una de las preocupaciones de los escritores y poetas en esta dimensión de lo alternativo y lo independiente. Una diferencia que encuentro entre Mallo y Raphael es el posicionamiento ideológico, el énfasis o no en la política. Mallo plantea la despolitización de la poesía, por que él habla desde España y viene de oír hablar a los de la generación del 27 y a la generación de la poesía de la experiencia y a parte se lanza contra el Siglo de Oro de la literatura española, para pedir que los poetas entren de lleno a la Era de la Información (leer a Manuel Castels). Pero vista desde América Latina, las cosas se ven diferente. Por otra parte Mallo plantea incorporar las nuevas tecnologías como soporte de la poesía y Raphael nada más utilizarlas para difundir al autor y su obra, como una forma de romper la burocracia literaria nacional, los directores de marketing convertidos en poetas y los perseguidores de becas, la foto y los cocteles. Por ejemplo lo que dice a continuación: “El internet y los blogs se han convertido en un vehículo alternativo y libre de censura (ese es otro tema) para explorar y escuchar nuevas voces y propuestas que nunca serían acogidas por el mercado o por las publicaciones dependientes del Estado, por lo que se han vuelto un vaso comunicante y vertiginoso por el que ha circulado cantidad de información y de relaciones entre los escritores de nuestra edad de lugares tan distantes como Tijuana y Oaxaca o Monterrey y Yucatán. En internet el centro del país no existe y el patriarcado vertical y hegemónico al que nos han acostumbrado ‘nuestros mayores’ se ha ido desdibujando”. En este sentido estoy de acuerdo más con Mallo en la forma de experimentar con la poesía y acercarse a las nuevas tecnologías como soporte de la poesía, pasar a la poesía virtual, al hipertexto poético. Y remata Raphael con lo siguiente: “hay dos opciones o declararse parte de lo nuevo o sumarse a la tradición”. Por otra parte, pero abundando en lo mismo ya Deleuze y Guattari lo habían manifestado en el concepto del rizoma como la transformación de los movimientos en un movimiento de movimientos y que los habitantes del mundo nos toparíamos con una red que no parase de crecer, de organizarse horizontalmente. Creo que la posmodernidad y las nuevas tecnologías vienen a romper con las viejas hegemonías, con los poderes establecidos, con las conductas de dominio, actualmente de manera muy endeble, pero se va manifestando cada vez con más fuerza, lo que ya vaticinaban los teóricos arriba señalados. La crítica plantea que la literatura se desconecto del espacio público y esto ha anulado su poder curativo. Donde los autores hacen prácticas autistas de reflexión, donde el mercado parece de autoconsumo y donde la crítica es muchas veces fagocita. Cómo cambiar este proceso, quizás el famoso podemos vivir  juntos y ser diferentes; aceptar que hay actualmente una pluralidad en el canon y que todas las formas son posibles; que vivimos un momento donde confluyen varios elementos de la posmodernidad como son: los transterritorial, lo transgeneracional marcando el sentido de la pluralidad en las formas y en el fondo en que se está expresando la poesía nacional. Hay un sinfín de propuestas en México y en otras latitudes, por ejemplo: el  jam de escritura es una idea original del escritor y guionista argentino Adrián Haidukowski. Consiste en emular la composición en vivo que practican los músicos de jazz y trasladar esa experiencia al proceso de escritura. Actividad muy actual que inicia en esta segunda década del siglo XXI.  Otra forma es el recitador que realiza performance donde es intérprete y autor de lo que hace en el escenario, como un spoken word. Contra la aburrida presentación de libros o lectura tradicional. Twitter como escritura automática que planteaban los surrealistas. O en México la poesía visual, el Slam que organiza el Rojo Córdova, o la propuesta de Morvoz donde el hedonismo es lo básico de la fuerza expresiva; y la propuesta editorial, de promoción y organización de eventos por parte de Verso Destierro y algunas otras propuestas como es la de Las Casas del Poeta A.C., la mayoría luchando por ocupar un espacio del llamado boom de la nueva poesía nacional. Otro de los elementos que ha caracterizado a la poesía en América Latina, es que la crítica es su punto flaco. La poesía no está en la agenda de la crítica, porque no está en la agenda del mercado. La poesía requiere un esfuerzo suplementario de interpretación. Se trata de un lenguaje “más abstracto”. Maffesoli habla de una estética de la existencia. Donde cada época tiene sus ideas obsesivas, se encuentran en la manera de expresiones societales que son la literatura. Los modos de vida, las múltiples formas culturales, sin olvidar las ideologías, la totalidad de la vida cotidiana puede ser considerada una obra de arte. Nietzsche: “la voluntad de potencia como arte”. La potencia colectiva crea una obra de arte, la atención puesta en el proceso, más que en el objeto. Esta es la ética de la estética: el hecho de experimentar algo juntos es factor de socialización. La estética marginada puede volverse destino. El hueco dejado por la ausencia de proyecto. En la voz de los poetas se manifiesta lo que está ahí y que nadie voltea ver: por ejemplo, en Baudelaire en Flores del mal, que pone el acento en “las lesbianas”. Situacionismo generalizado. “Construcción social de la realidad”, como una ética de la estética, como una comprensión del vínculo social a partir de parámetros no racionales como el sueño, lo lúdico, el imaginario y el placer de los sentidos. Foucault, en El uso de los placeres, muestra la estrecha relación que existe entre este “arte del sí mismo” y la organización de la ciudad. Donde las casas, la calle y sus edificios públicos o parque se habitan de manera colectiva: privada o públicamente. La colectividad es un rondar eternamente en movimiento y agitada, entre la fachada y las cuatro paredes. La sensualidad característica de la bohemia, la frontera une. La vida se justifica sólo como fenómeno estético, sólo así es digna de vivirse. Los aventureros de lo cotidiano, de la intensidad existencial. Hay que buscar en la literatura ese adelanto de lo que aun no sucede. La vida está ahí hay que saber expresarla. Los poetas son inspirados por la fuerza de un destino, confluyen o hacen confluir los tres momentos del devenir: pasado, presente, futuro. Es el dulce desafío que planteaba Adorno. El territorio es el espacio donde suceden las cosas cotidianas, donde se da la fusión-confusión, es un estar juntos, un ser-juntos. Lo trágico, el placer y la solidaridad es un saber animal que reconoce al otro en su mismidad, en su otredad, en su vientre, bien adentro, vivimos en el mismo territorio y nos reconocemos, y en resumidas cuentas es el poeta el que sabe reconocer y apreciar eso en su justa dimensión, el artista tiene el coraje de decir sí. Decir sí a pesar de todo.

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