MURIEL DENÈFLE

El verano, la tierra

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

 

 

El verano, la tierra

Aubeterre sur Dronne, Julio de 2017

 

 

La glicinia se sube a la comisura de los labios como se encuentra un refugio

De frescor en el cuello de un amante

 

-

 

Piedra friable mi piel salada de sol

El árbol enfermo me mira y siento nacer en un hueco

El calor de las grietas

La piel dura de las serpientes.

 

-

 

La ventana talla el grito de los niños – mi sangre

Se hincha cuando sobre los postigos,

Al borde de las torrenteras, el río toma forma

De rostro.

 

 

***

 

Le doy fe a la nube que me cubre

De luz. Las palmas abiertas acarician

Lentamente el cielo. Me dejo

Entreabrir bajo sus dedos.

 

 

***

 

Poco a poco el cielo cava mi dolor como erosiona

El acantilado en el que estoy. Con los pies en el vacío, sin vértigo, contemplo

La umbrosa tormenta, amparo de los pájaros. El silencio en lo abrupto despierta

Las voces dormidas de los bosques.

 

Dona eis

Dona eis

 

Requiem,

 

Danos el descanso de los muertos, su paz de colina de ceniza.

 

 

***

 

Viviremos largo tiempo bajo el ardor de las nubes

Gatos salvajes que bordean rezando la ermita.

 

 

***

 

 

Alma acorralada, azul forestal, árboles

Sin savia que sacan de nuestros cuerpos, intactos,

Su peso de muerte.

Relámpago y cielo al unísono de la piedra

Encorvada en este día de equinoccio -  día y noche

Atraviesan a partes iguales mi cuerpo

Bendecido por un don de luz

Y de sangre.

 

 

***

 

 

 

Los muertos contemplan la colina y la luna

Que los escucha respirar.

 

 

***

 

 

 

 

Me gusta este cielo que pasa hilando - me gusta el matiz

Franco de la nube que gime y se inclina, sonriendo.

 

 

 

***

 

 

Atardecer, clemátides, estambres discretos,

Se cierran sobre nuestros miedos.

Amanecer, color de savia,

Hortensias, alud de esperanza,

Nos acechan.

 

***

 

¡Pueblo en laderas de piedra que me agarran!

Evito caer bajo el encanto

De tus iglesias, piraguas que recorren

Los altos robles de la tarde,

Armazones de sueño que navegan

Solos.

 

 

***

 

Bordeando tus paredes de gruta viva

Me acurruco

En el vasto edificio sin cuerpo de la muerte.
En su pegajosa cripta recojo el olor

Del olvido y el ardor

De una sola piedra

Que reza

 

 

***

 

 

 

Rumor de árboles -

Oración a penas

De lo que celebra

Sin conmoverse

 

 

MURIEL DENÈFLE

 

 

L’été, la terre.

 

Aubeterre sur Dronne, juillet 2017.

 

 

La glycine grimpe au coin de la bouche comme on trouve une niche

De fraicheur dans le cou d’un amant

 

-

 

Pierre friable ma peau salée de soleil

L’arbre malade me regarde et je sens naître dans un creux

La chaleur des lézardes

La peau dure des serpents

 

-

 

La fenêtre taille le cri des enfants - mon sang

Gonfle lorsque le long des volets,

Au bord des ravines, la rivière prend forme

De visage.

 

 

 

 

 

 

 

*******

 

 

 

 

 

J’accorde foi au nuage qui me couvre

De lumière. Les palmes ouvertes caressent

Lentement le ciel. Je me laisse

Entrouvrir sous leurs doigts.

 

 

 

 

*******

 

 

 

 

 

Peu à peu le ciel creuse ma douleur comme il érode

La falaise où je me tiens. Les pieds dans le vide, sans vertige, je contemple

L’ombreux orage, abri des oiseaux. Le silence en à-pic éveille

Les voix endormies des forêts.

 

Dona eis

Dona eis

 

Requiem,

 

Donne-nous le repos des morts, leur paix de colline en cendre.

 

 

 

*******

 

 

 

Longtemps nous vivrons sous l’ardeur des nuages

Chats sauvages longeant l’ermitage en priant.

 

 

 

*******

 

 

 

Âme à l’aboi, bleu de forêt, arbres

Sans sève puisant dans nos corps, intacts,

Leur poids de mort.

Éclair et ciel à l’unisson de la pierre

Courbée en ce jour d’équinoxe - jour et nuit

Traversent à part égale mon corps

Béni par un don de lumière

Et de sang.

 

 

*******

 

 

 

Les morts contemplent la colline et la lune

Qui les écoute respire.

 

 

 

*******

 

 

 

 

J’aime ce ciel qui passe en filant - j’aime la teinte

Franche du nuage qui gémit et se penche, souriant.

 

 

 

 

*******

 

 

 

Grand soir, clématites, étamines discrètes,

Se ferment sur nos peurs.

Petit matin, couleur de sève,

Hortensias, coulée d’espoir,

Nous guettent.

 

 

 

 

*******

 

 

 

Village aux flancs de pierres qui accrochent !

Je me garde de tomber sous le charme

De tes églises, pirogues parcourant

Les grands chênes du soir,

Charpentes de sommeil naviguant

Seules.

 

 

 

 

 

*******

 

 

 

En longeant tes parois de grotte vive

Je me love

Dans le vaste édifice sans corps de la mort.

Dans sa crypte collante, je recueille l’odeur

D’oubli et l’ardeur

D’une seule pierre

Qui prie.

 

 

 

 

*******

 

 

 

Bruissement des arbres -

Oraison à peine

De qui célèbre

Sans s’émouvoir.

 

 

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

 

 

 

PABLO SIGÜENZA

Resistencia

 

Mi espalda es mazorca de maíz

                   repleta de granos para tu canto

nueve meses milpeando

una década de comunidad y plegaria.

Guardo para tu retorno

          un durazno madurando en el árbol

una corona de saúco en flor

                     en el tapanco de la milpa.

Somos camino de serpiente en resistencia

mano campesina limpiando acordes bajo el sol

                        marzo solidario, mayo de aguaceros

               agosto de un nosotros milenario.

Y ante cualquier cosa por venir

aferramos la vida

                    al encino más grande sobre la montaña.

 

 

 

 

 

 

Declaración local de derechos humanos

 

 

Todos merecemos una mañana tendidos

en el bosque bajo cientos de pinabetes

una tarde de lluvia y selva

nadando en el agua tibia del lago de los itzaes

una tarde de neblina y serpientes voladoras

un segundo en la garganta del diablo

un centenar de olas pequeñas

en las playas del este de la Habana

 

Merecemos un gran arcoíris sobre nubes grises

tejido en un güipil y pintado en un par de banderas

un llanto amargo en soledad y tres vasos de alcohol

una puesta de sol en el pacífico

un discurso honesto al centro de la plaza

una primera vez en la nieve

y aceite de coco en la espalda

 

volar un cometa reventador de hilos

 

un colibrí en las manos, la mirada de un jaguar

el canto de un cenzontle

una temporada de cosechas

el reflejo de miradas llenas de placer

el recuerdo cotidiano de los ojos de la abuela

 

Merecemos al menos un día de polen

un rincón del mundo

                               libre de cualquier odio

segmentos de camino con la mano trenzada

a unos dedos

                    que también nos aman.

 

 

Milpa es mi amor

 

Tus manos amenazadas por la muerte

buscaron refugio en la montaña

en la semilla enterrada

 

La lluvia las libró del olvido y la guerra

volvieron para hacer milpa

para enseñarme a sembrar

para enseñarme a querer

 

milpa es mi pensamiento


    milpa es mi trabajo

              milpa son mis hijas

milpa es mi amor...

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Alrededor de la roca

Hugo Garduño

 

 

 

En una nube de cloro.

Olor extraño de medicamento envenenado.

              Sabor sintético de fino carburante.

 

Se nubla la vista entre las paredes

se enturbia el aire que muy lento circula

              se contrae la realidad temerosa.

 

Fulguran las rabiosas ansias

por una quimera inaprensible de sulfuro

             que embruja, pero no se alcanza.

 

El temor se acerca a la ventana

en una mirada paranoica hacia afuera.

Se desconfía de la realidad del mundo

                       que adentro se aniquila.

 

Al sumirse en el pozo blanco de la bruja roca.

El breve éxtasis: demonio paraíso en un punto

      que se confunde con cada partícula blanca

                 cuando la necesidad es un arrebato.

 

El tiempo y las noches no son más que sirvientes

a los que se les destaza el cuerpo para el banquete

                                                           de las ansias.

  Y se les deshecha en una cámara de limbo torvo.

 

 

Alrededor de la roca la cofradía de los fantasmas

que ya poseen su color, olor y ese humo en las venas.

Enardecidos por ese tizne blanco que les flota

                                          al arrebato para poseerles.

 

Desde adentro, con inusitada fuerza que se obtiene

y se desvanece en un segundo pulverizando a las vértebras.

                Dejando ahí mismo ese hueco enorme que exige

                                   más de ese sutil gas que nunca sacia.

 

Y fuera de esa hambre todo lo que existe es nada.

          El piso siempre caminado se podrá romper

      se podrá volver sólo escollos sin que importe.

 

La ventana del porvenir habrá de tapiarse

   se procurará ignorar como mal presagio:

Burla adelantada, nubarrón o lastre impertinente.

 

Enfebrecidos en las tinieblas de la calle

o al digitar un número para obtener el papelito

para regresar a la mudez apretando las quijadas.

Para volver a al éxtasis, de ese demonio paraíso.

 

 

 

 

 

 

 

 

La misma esquina

 

 

Aquí, alguna vez con el nada saber de la inocencia

                        acariciaste la luz sobre los edificios.

 

Era lo magnífico, sólo, lo que brilla.

Y parece sonreír siempre sin importar dónde se posa.

 

Pero pronto el despertar entre las ruinas

en el soez trajín de la inmediatez tan burda

se te dibujó en el gesto, cínico mohín entre los labios.

 

También olvidaste el respiro por una rendija

   que por ahí estaba, para absorber otro aire.

Pues sin saber, cada día tus rodillas se fincaban más

                                                          en ese cemento.

 

La bellaquería y la maliciosa andanza

     el botín y el vicio, la cara conocida

             de jauría de famélicos lobatos.

 

Repitiendo historias ya vividas.

Los viejos que al verles escupían su desprecio

su pasado hecho en ese mismo suelo con burla les guiñaba

                                    al mirar nueva versión de su fracaso.

 

Con la vitalidad indiscutible y hasta alguna apostura.

               El desparpajo y la estridencia no ocultaban

                        la ya acumulación de aceite quemado

                 y el correr en círculos ahí en ese laberinto.

Después sería difícil recordar

cada una de todas esas locas noches

                               en las puertas de las vecindades

y en todos los rincones que servían para atiborrarse.

 

El poder ser duro y malo

era un fluido que enervaba endureciendo de eso el ansia.

                         Era vivir en el eléctrico y polvoso ruedo.

Y también se mentía para poder mimetizarse en ese potaje espeso.

 

Uno a uno el tiempo o la desgracia desbandó.

La pura necesidad de hacerlo empuja poco a poco;

       o el arroyo de un golpe de infringe la fractura.

Sin saber si fue o no quimera

        pues ésta no se desenmascara, sólo envejece.

 

La vida lleva las mismas prendas que siempre ha usado

sólo con colores distintos para cada cual de los presentes.

    Hay quien se sujetó quizá sin saber a una prenda vieja.

 

Envejecido adolescente, cada tarde te cae cada vez con más peso.

    Quizá sin que lo sepas, pero agravando tu rencilla con la vida.

 

Estás sin querer ser amargo y ya nada esperando

           parado como siempre, en esa misma esquina.

 

 

La liberación

 

 

 

 

Reintegrado a las calles                                                                     Para el Mocoyoyo

que te dejaron hollín en los recuerdos.

              Una plasta blanca que te veló

hasta desaparecer, todo lustre a esas paredes:

            el paisaje conocido y hasta el anhelo.

 

Muy temprano ese candor roto

ante lo cortante de un despertar en sal

               en mañanas déspotas y frías.

Y el ineludible intercambio con la malicia

              y mendacidad que te circundaron.

 

Viviendo casi huérfano y aprisa

entre el vértigo hostil de los escaparates.

  La alquimia en el doblez de los rostros.

       La ebria media luz de antros ruines.

Hasta esas puñaladas

      que te hicieron encerrar en una jaula.

 

En el reclusorio de los cínicos lamentos

de la ácida maldad, religión de grasa negra.

Donde se obtiene maestría para diseccionar

cuerpos y cosas, para arrebatar el privilegio ajeno.

 

Tu escéptico mirar de plomo

                                     se tornó en odio necesario.

 

 

 

No hay quien reciba al que partió

porque nunca le perteneció a alguien.

Sólo es un ente conocido y rencoroso

                  que por intimidada cortesía

                 se le palmotea en la espalda.

 

Desde donde creías podía partir

algo que te mirara: es una vacía cuenca.

Como huecos están para ti todos los rincones.

Aunque haya donde dejan un momento que te sientes

             pero contando cada minuto para que te vayas.

 

En botellas de cerveza que pronto se entibian

se desvanecen las pastillas dadas por psiquiatras.

De ellas bebes con los siempre advenedizos al vicio

y con mujeres que están ahí, porque hasta ahí llegaron.

 

Mañana el despertar te estrangulará

con su resaca de realidad y liberación hacía nada.

Con una burla a tus todavía jóvenes venas

                y un mohín de desprecio a lo que eres.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

Contestador automático

(Poema para abrir una lectura)

Janet McCann

"Traducción de Julio César Aguilar",

 

 

Contestador automático

(Poema para abrir una lectura)

 

 

Llamo a la casa, está vacía
y mi propia voz contesta,
penosamente indecisa, diciendo que no estoy

disponible. Puedo escuchar
lagunas en la disculpa, el zumbido
de la cinta, un tartamudeo, repetición,

aliento contenido, luego final
y afortunadamente, el pitido.

 

Y había rehecho eso tres veces,
la primera inaudible, la segunda

gramaticalmente incorrecta, y después

ésta. Escucho el silencio
en la grabación de la cinta, un murmullo

expectante, y cuelgo.

 

Si fue tan difícil
sólo expresar ausencia,

entonces, ¿cómo puedo empezar

a decirles que estoy aquí?

 

 

 

En vez de una canción de cuna

 

 

Libero el sueño
de su jaula,
corre por el patio
y sube al oscuro árbol,
el que está afuera de la ventana.

Se aferra a la parte inferior

de la rama más gruesa.
Yo lo llamo y llamo.
Él cava con sus uñas,

adueñándose del árbol.
Su sombra azul crece a lo largo.

Mi voz se hace más débil.

 

 

El jardinero

 

 

En la última primavera de tu vida
Te sentaste en una silla de mimbre

Exhausto, sombrilla cerrada,
Mientras todos los jardines se desbocaron:

Invadió la columbina,

Sus rojos y morados se amotinaron
Bajo las rígidas hileras del árbol de la vida,

Garranchuelo y jazmín
Cubrieron las lozas grises
Del sendero del jardín, todo
El camino se perdió,
El ligustro sin cortar
Llegó a la calle llena de baches,
La wisteria luchó con los castaños de Indias,

Las zarzamoras que crecían salvajemente

Bloquearon la puerta de la cocina.

 

No estabas despierto para ver
La forsythia que se adueñaba del cobertizo,

Derramándose como la luz del sol.

 

 

 

 

Publicado en Estancia del escriba
Sábado, 11 Agosto 2018 06:18

Dulce Chiang “Malabar”

 

 

 

 

Dulce Chiang 

“Malabar”

 

 

Editado por El Golem Editores, “Malabar”, 

es un poemario en el que Dulce Chiang utiliza

la forma del recetario para crear una coctelería

a través del verso.

Valiendose de los ingredientes originales

para cada bebida, una alquimia entre la metáfora,

la imagen y un carácter lúdico,

entrega al lector una serie de poemas embriagantes.

Los siguientes poemas pertenecen a la serie

“Cocteles para niños”,

los cuales no contienen alcohol.

(Selección Hugo de Mendoza)

 

 

 

 

Pussyfoot

 

30 ml de zumo de naranja

30 ml de zumo de limón

30 ml de zumo de lima

1 chorrito de granadina

1 yema de huevo

Cubitos de hielo

1 rizo de piel de limón (decoración)

 

Zumo de naranja,

zumo de limón,

dame un coctelito

para el corazón.

 

Mi blanca gatita

dame de beber,

si no la patita

yo te cortaré.

 

Granadina rica,

yemita de huevo,

lima lagrimita

cuchillo de hielo.

 

Gatita no llores

-bolita de amor-

dame tu patita

como agitador.

 

 

 

Kiwi crush

 

1 rodaja de limón

Azúcar extrafina

1 cucharada de zumo de limón

½ cucharadita de almibar

1 kiwi

60 ml de jugo de naranja

 

 

Dulce manzana,

almíbar fino,

limón amargo

es el destino.

 

 

Azúcar suave

néctar divino,

lo que yo empiezo

yo lo termino.

 

Kiwi lanudo,

kiwi bonito

vete a la copa

machacadito.

 

Quedan afuera

del coctelito

patas y pluma

ojos y pico.

 

 

 

Shirley Temple

 

Cubitos de hielo

2 chorritos de granadina

180-240 ml de gringer ale

Rizos de limón

1 cereza

Y sombrillita miniatura (decoración)

 

 

En copa de cristal –del más ligero-

sirvo pasos de tap y bailo hielo,

salpico ginger ale y caramelo,

muñequita de traje marinero.

 

En copa de cristal –la más bonita-

sorbo besos de zumo granada

y rizos de color de limonada

peinados con cereza y sombrillita.

 

En jaula de cristal –de hechura fina-

me guardo un ligerito mañanero.

Si yo le canto el vals del prisionero

él llora la pena de la niña.

 

 

Ice bite

 

 60 ml de zumo de pomelo rosa

120 ml de zumo de arándanos

Jugo de ½ limón

Hielo picado

 

Con el zumo de pomelo rosa

pinté rosa una gran copa,

con un fiero picahielo

me despellejé la boca.

 

Entre lloros y alaridos

me lavaron con fruición

los cachetitos heridos

con juguito de limón.

 

Lo que de carne quedaba

entre mis labios cerrados

por el color semejaba

arándanos aplastados.

 

Pero mi suerte es tan buena

-como puede que no lo note-

que a pesar de mi gran pena

¡puedo beber con popote!

 

Dulce Chiang es poeta, cantante y tiple.
Ha publicado y presentado trabajos en medios escritos, radio, televisión, foros y
encuentros en México, España, Francia, USA y Argentina.
Poemarios: “versa per versa” (Culthos Press, 2006), “Elíxires de la Embriaguez”      (El Golem editores, 2011), serie de poemas “Suculento Ser”, del libro “Historias pintadas y cuentos de amor” (Lunwerg, 2008) y Mala Bar (El Golem editores, 2014).

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Retrato de agosto

 

 

 

Sombras de lluvia en tu rostro que miro fugarse en la tarde

mientras las calles salpican las luces mojadas de agosto.

 

Casi la noche ensordece en tus labios de niebla perfecta,

casi ya dicen silencios que entienden mi piel en insomnio.

 

Siglos de ocaso que cruzan la lluvia en tu pelo desnudo,

siglos en vela, también soledad de la carne que muere

diario en sensual mortandad de la lluvia cansada de agosto.

 

 

 

 

 


 

 

Camino la tarde

 

 

 

Camino la tarde

y cabizbaja invoca a la noche

y la noche viene

con sus alas de agosto,

con su idioma de nieblas

y aves en sombra.

Volteo:

revoloteando está ahí

en la oscuridad

                          y la rebeldía,

amaneciendo

en los mil rostros de la noche y de la lluvia:

tu sonrisa

que hace sonrojar de libertad

                          a mi silencio.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

ZOOLOGÍA FANTASMA

 

 

Mientras no hayas entendido eso de “Muere y conviértete”,

no serás más que un huésped oscuro en la tierra tenebrosa.

J. Wolfgang Goethe, West-östlicher Divan

 

 

 

 

 

 

 

 

 Los cuidadores de fantasmas son personas extraordinariamente comunes, originales.

Pasan por la calle sin despeinar el alma de la gente. La ciudad los habita a ellos,

las calles los recorren a ellos, los llenan de costumbre y de silencio.

Su labor en esta tierra, sin embargo, es profundamente necesaria e importante:

cuando todos se duermen, ellos,

en un encantamiento del aire,

sostienen el mundo para que no desaparezca.

 

 

 

 

 En el día son una flama apagada,

la pereza los construye y los sienta en la parte alta de los muros.

La gente, acostumbrada a su presencia, los ignora,

los deja vivir en el aire de su frecuencia fantasma. Por la noche, contrario al día,

son animales que arden.

Jamás se ha visto una luz tan fuerte vagando en la oscuridad.

Algunos creen que son una sombra. Yo he visto arder en ellos el infinito.

 

 

 

 

 

 

 

 

  Algunos desaparecen toda la tarde, el día los devora para regresarlos por la noche.

Nunca me he pregunto a dónde van, a dónde los lleva la realidad o la fantasía,

si son ellos quienes desaparecen o somos nosotros.

Hoy coincidimos en esta calle, en este día luminoso,

bajo el augurio de un noviembre bendecido,

en las raíces de la palabra Bestiario

¿A qué dios debemos agradecerle su presencia?

 

 

 

 

 

 

 

 Nada le deben al jaguar o la libélula.

Su belleza consiste en quemar el alba y abrir el mundo a la pereza del día.

Su poética es el silencio, no el vuelo o el misticismo;

su ferocidad está enfocada en la cicuta de las manos del niño,

en los bastones de los abuelos muertos, en las sandalias de las mujeres de costa.

Ellos destruyen las aves de las jaulas,

no por las aves, no por las jaulas, no por el alma ni la nostalgia,

no por amor,

nunca por miedo, ni como telón de fondo o de principio,

  jamás por ti,

jamás por mí:

Nada le deben al jaguar y a la libélula.

 

 

 

 

 

 

¿Qué es el tiempo para el espíritu?

¿Cuál es la línea o la circularidad del ser? Hoy amanece,

comienza el paso del mundo sobre una flora silvestre o citadina:

hoy envejece la ciudad conmigo un día más.

Una figura escala mi cuerpo,

lleva un motor

en el pecho

en vez

de corazón.

Si la felicidad existe,

seguro tiene garras y dientes.

 

 

 

 

 

 No conozco a nadie que tenga la mirada de un gato. Sus ojos

están hechos para la noche, no para este mundo. Si alguna vez los miras con detenimiento, podrás saber tu vida en un futuro o en un pasado, pero nunca en el presente. Los adivinos 

de gatos ya no existen; ahora

cuidamos fantasmas.

 

 

 

 

 

 

El número del aire es el 7, pero también el del silencio. Lo usaron los griegos

para leer en el mar el mapa de las estrellas, los sumerios para esgrimir en el tiempo;

ahora lo usamos para vivir con calma, fuera del cielo y de la tierra.

7 segundos en el día,

7 días a la semana,

7 vidas

para quemarnos despacio.

 

 

 

 

 

 

Gustavo Alatorre (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista,  estudiante de Doctorado en Letras por la UNAM y profesor de Lengua y Literatura. Tiene publicado los libros de poesía Guardar el infierno (Fridaura, 2009), Nueve nocturnos para que duerma Lesbia (Fá Editorial, 2014),  Epístolas mayores o el libro de la oscuridad (Versodestierro, 2015) y  Oscura prosa de vulgar Latín, (Mantra Edixxxciones, 2017);  así como el libro de ensayo literario El Derrumbe Amoroso. Apuntes sobre la poética de El turno del aullante de Max Rojas (Fridaura, 2013). Su trabajo ha sido publicado tanto en antologías y revistas nacionales e internacionales; traducido al francés y al inglés. Su obra ha merecido reconocimientos y premios literarios tales como el Premio Universitario de poesía Décima Muerte convocado por la UNAM en sus emisiones 2008 y 2012;  Los Juegos Florales Universitarios convocados por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2008; y el segundo lugar en el concurso de Ensayo Literario Punto de Partida en 2015, convocado por la UNAM; así como el Primer Lugar en el torneo de poesía Campeón de Campeones Adversario en el cuadrilátero 2016. Organiza desde hace más de diez  años el Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas CDMX.

 

Rodrigo Alatorre (Ciudad de México, 1994). Arquitecto y fotógrafo. Ha colaborado en diversas revistas de fotografía entre las que destaca  Cuarto Oscuro; en 2017 ganó el Primer Lugar en el concurso de fotografía “Comunidad Cultural” convocado por la UNAM. Actualmente prepara su primera exposición individual.

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

Donde se alude al tiempo

Mauricio Escuela

 

I

 

Estar de acuerdo, oponerse, decir sí, ok, a la orden, no soy nadie, la vida pasa y somos para ti, estar aquí, en este trozo de aire y de tierra, agazapados tras la esperanza marrón de un sistema, hacernos los suecos, los griegos, los noruegos, pensarnos y no pensarnos, aburrirnos de lo bello y lo feo. Sí, hemos sido, y peor aún, tendremos que ser, estamos en la proposición del poeta y en la antípoda del filósofo, nos definimos indefiniéndonos, toda lectura a este nivel pudiera resultar no sólo barata sino cruel.

 

 

II

 

La poesía no es una balsa, es sólo ella, ella que no puede navegarse ni volarse a sí misma los sesos, la poesía sólo es en la medida de ella misma, nadie le dice ve y coge este o aquel rumbo, escribe así, escribe asado, no es nadie, no es nada, nada la premia ni la niega, nadie la escribe ni la borra, la poesía no sirve para pasar el mar de la duda ni los mares de la huida, no es un tronco de árbol ni el cáñamo quebradizo ni el papiro absoluto de los dioses, no es la cara feliz de alguien que ha viajado, ni siquiera es a veces lo que digo, lo que dices, lo que dicen, lo que callo, lo que callas, lo que callan, poesía no es irse ni tampoco es quedarse.

 

 

III

 

 

Irse o quedarse, el ancla del medio muerto sobre la faz del medio vivo, irse o quedarse muerto de risa o de llanto o de neutralidad o de catarro o de miedo frente a la estación de policías, irse quedarse, fragmento de otro poema que imaginamos entre todos, pero que nunca llegó a escribirse, nunca llegamos a llagar con los cálamos de nudillos, nunca lo vimos en la virtualidad escritural de la mente misma, jamás lo trazamos, jamás pedimos ese irse quedarse de pacotilla que devora la tarde que nunca tuvimos

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

GILLES VENIER:

“Sans cesse”, 

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 Ed.Tarmac, Nancy, Francia, abril 2018

 

 

Pero intentar ser. Divulgar las grandes oleadas de luz los resplandores que pasan por las carnes a las bocas de las flores. Se mueve. No nada. Hay tiempo. Tampoco tiempo. ¿Y además qué es el tiempo?: enunciar. Así que no te obedezcas. Cornea aquí lentamente al azar. Penetra y acoge todos los sentidos indispensables al canto. Baila ahora con precisión. Lluvia. Prueba su musica. Océano. Danza silenciosa de la inscripción. Inaugura su efemérides de un día. Siempre el mismo día y sin dios. Tengo varios rostros cuarzo, sol y luna. Ninguno es verosímil y todos tienen una realidad. Y a todos echo de menos. Hombres, ¿el mundo se imagina? ¿Y la palabra y la frase qué relatan de las palabras y de los pueblos? Oír. Espiar. Escribir. Rezar. Construirse una choza. Aérea. La mente ganará. Lo interior sobre lo exterior. La ironía del vacío sobre el terror.

 

 

 

 

**

 

En el umbral de la palabra, perfectos clandestinos, ¿siempre nos hemos recogido al recoger respetuosamente la vida, al creer ver desde nuestras casas? ¿Y si escribimos contra las reglas, contra nosotros mismos, lo hacemos con la alegría, con la exaltación áspera y contundente? Cae la noche con el canto de los prisioneros. Todo está por quemar con la palabra.

 

 

**

 

Escribir lo imposible, con una palabra, rayo de correspondencias plurales, cuando con los labios el rozar de un grito, el santuario de una piel.

 

 

**

 

No hay, pienso, un falso hablar de poesía auténtica o de novela muerta, sino barcos que salen del canal que mugen el íncipit del viaje al mar; sino el decir de las cosas, de los olores, del miedo, del expolio, del horror y el amor. Los árboles son más grandes que el lenguaje.

 

 

**

 

Hoy, los dados no quieren. Se obstinan.

 

Al margen del texto, el presente es otro texto, otro lugar. No es aún tu turno. Aprende primero. Me repito.

 

Echa agua sobre tus miedos. Escucha tu lengua – phe | פ enunciar palabra y silencio y después desaparecer.

 

 

 

 

GILLES VENIER:

“Sans cesse”, Ed.Tarmac

 

 

Mais tâcher d'être. Divulguer les grands rushs de lumière les rayonnements qui passent par les chairs aux bouches de fleurs. Ça bouge. Non rien. Y a l'temps. Non plus l'temps. C'est quoi le temps d'ailleurs : énoncer. Alors ne t'obéis pas. Encorne ici lentement au hasard. Pénètre et accueille tous les sens indispensables au chant. Danse maintenant avec justesse. Pluie. Goûte sa musique. Océan. Danse silencieuse de l'inscription. Inaugure son éphéméride d'un jour. Toujours le même jour et sans dieu. Je possède plusieurs visages quartz, soleil et lune. Aucun n'est vraisemblable et tous ont une réalité. Et tous me manquent. Hommes, est-ce que le monde s'imagine ? Et la parole et la phrase que relatent-elles des mots et des peuples ? Entendre. Épier. Écrire. Prier. S'y construire une cahute. Aérienne. C'est l'esprit qui l'emportera. Le dedans sur le dehors. L'ironie du vide sur la terreur.

 

**

 

Au seuil de la parole, parfaits clandestins, nous sommes-nous toujours recueillis recueillant respectueusement le vide, croyant voir depuis nos maisons ? Et est-ce par la joie, l'exaltation âpre et cogneuse que nous écrivons contre les règles, contre nous-mêmes ? La nuit tombe avec la chanson des prisonniers. Tout est à brûler par la parole

 

**

 

Écrire l'impossible, d'un mot, foudre aux correspondances plurielles, lorsque des lèvres l'effleurement d'un cri, le sanctuaire d'une peau.

 

**

 

Il n'y a de parler faux -je crois- de poésie vraie ou de roman mort, mais des bateaux en sortant du chenal qui meuglent l'incipit du voyage à la mer ; mais le dire des choses, des odeurs, de la peur, de la spoliation, de l'horreur et de l'amour. Les arbres sont plus grands que le langage.

 

**

 

Aujourd'hui, les dés ne veulent pas. Ils s'obstinent.

 

En marge du texte, le présent est un autre texte, un autre lieu. Ce n'est pas encore ton tour. Apprends d'abord. Je me répète.

 

Jette de l'eau sur tes frayeurs. Écoute ta langue – phé | פ énoncer parole et silence puis disparaître.

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

 

SOPHIE BRASSART,

“Combe”, Editions Tarmac, Nancy, Francia, 2018

 Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

 

 

 

Date la vuelta ahí está

el dolor primero

lengua morena aflorando

sobre una frente aplaudida.

 

Le cogimos la medida al guijarro

el astro seco

& el fuego & la tierra se alegraron

 

Incluso si tus lágrimas

no corren

dicen que una arena siembra las penas

 

No le reproches nada al desierto ni al gesto

el presagio franqueado

es la sangría del hombre

en vano

a la vuelta de la noche

 

 

 

**

 

 

 

Desde ahora pertenezco

al relámpago el silencio de la tarde

surca mis manos

 

 

No soy mujer pero

el rayo y la impaciencia

la flor de tormenta que crece

 

en mi cuerpo y me aparta

 

Al paso del viento

 

El color de la sangre

 

Cada vez que aguzas el oído

 

 

 

**

 

 

Hace falta que mis gritos desgarren

Los vastos días de bruma

 

Inmóvil sonido inmóvil

 

La sangre no perla

 

Mis instantes son un rosal

 

atrapado en el hielo

 

Suave rebota como mejilla del niño la cavidad de las manos

 

Se leen las horas encalladas de viña

 

También la huella invisible

De mi soledad

 

 

**

 

Como el tiempo

evidentemente el corazón

ofrece un largo paso

 

A tu memoria

 

Bastión de sangre labios carnosos

Voz del tenor rajada

Agrieta en nuestras manos vírgenes

de la espera & mendicantes

 

Pero me vuelvo

 

Vestal de blancos

silencios abiertos a lo imposible

 

 

**

 

 

Evidencia del deseo

 

Con sal en la boca

doné mi poema

al oro gris de los taludes

 

La paciencia necesaria para hacerse uno

con el silencio de la grava

&

 

todos nuestros gestos posibles viven en mis manos

 

En el horizonte se levanta

 

el punto luminoso del olvido

 

 

 

 

SOPHIE BRASSART,

Combe

 

 

 

 

Retourne-toi la voilà

la douleur première

langue brune affleurant

sur un front applaudi

 

Nous avons pris la mesure du caillou

l'astre sec

& le feu & la terre se sont réjouis

 

Même si tes larmes

ne coulent pas

on dit qu'un sable ensemence les peines

 

Ne reproche rien au désert ni au geste

le présage franchi

c'est la saignée de l'homme

en vain

au détour de la nuit

 

 

**

 

 

Désormais j'appartiens

à l'éclair le silence du soir

ravine mes mains

 

 

Je ne suis pas femme mais

la foudre et l'impatience

la fleur d'orage qui grandit

 

dans mon corps et m'écarte

 

Au passage du vent

 

La couleur du sang

 

à chaque fois que tu tends l'oreille

 

 

**

 

II faut que mes cris déchirent

Les vastes jours de brume

 

Immobile son immobile

 

Le sang ne perle pas

 

Mes instants sont un rosier

 

pris dans la glace

 

Suave rebondit comme joue de l'enfant la cavité des mains

 

Se lisent les heures ensablées de vigne

 

Aussi la trace invisible

De ma solitude

 

 

**

 

Corme le temps

évidemment le cœur

offre un long passage

 

A ta mémoire

 

Bastion du sang lèvres charnues

Voix du ténor fendue

Lézarde dans nos mains vierges

de l'attente & mendiantes

 

Or je deviens

 

Vestale aux blancs

silences ouverts à l'impossible

 

 

**

 

Évidence du désir

 

Avec du sel dans la bouche

j'ai fait don de mon poème

à l'or gris des talus

 

La patience nécessaire pour faire corps

avec le silence des graviers

&

 

tous nos gestes possibles vivent dans mes mains

 

A l'horizon se lève

 

Le point lumineux de l'oubli

Publicado en VENTANA FRANCESA
Página 6 de 34

Invitados en línea

Hay 5792 invitados y ningún miembro en línea