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Humo Sólido

Marizela Ríos Toledo

Cuando ya todo esté prohibido

 

 

Desvelo

 

 

Dos de la mañana

padezco insomnio

las causas perdidas que he olvidado

saltan del sexto sentido

no como concentración

de gran carisma

que me protege del dolor

sin importar los límites

Son masas de sombras

untan odio en mi horario

son llagas que respiro

En algún lugar de mis ojos

se hacen tempestad

porque no hay palabras correctas

ni sudores que conjuren o evaporen

sus sensaciones amargas

no hay propuesta que las subaste

mientras aguardo el perdón del día.


 

Sin disyuntiva

 

 

Estepa

llanura que ruedo

rueda sobre mí

punza como clavo

me punza

Se revela en el ojo

en el tímpano de la oreja

Habita mi intimidad…

las ilusiones peligrosas que camino

y son guarida de fantasmas

con mis manos

Rezo en un tiempo sin volumen

el tiempo explota

se recicla en posesión

de mis debilidades

al borde de la religiosidad

y de mis vidas anteriores

en el flujo de destinos ajenos

El clavo punza mis pies como un

                               pájaro hambriento

sesga el camino que se hace polvo

 en huesos como ramas

Sin ocaso bebemos café

como amigos

la libertad no espera

en alto la palidez de la luna

el clavo permanece.

***

 


 

 

Desarraigo

 

 

Destierro el sentimentalismo

deja cicatrices

y soy hormiga

soporto las toneladas que pesa el corazón

y disfruto como en juguetería

la chispa del sinsentido

en la tortura de la noche

 y el olor del humo

Quiero que la palabra transite

y no aterrice en un

infierno de ángeles

o en la primera idea del saco roto

de lo eterno

En el camino de la interrogación

hay bestialidad

Sin cuidado por las reglas

aporto mi grano de arena

al sufrimiento.

***

 

Artilugios

 

La vida nunca es la misma

y me agota cuando no la vivo

como una canción que tarareas

no memorizas su letra

y el mensaje no lo entiendes

De nuevo la repites

y lo haces sin saber por qué

o no hay otra opción para

pasar las horas

y apuestas al día siguiente

que no la escucharás

por necesidad de rebeldía

En tu tiempo libre

de realidad y ficción

avergonzado de tu soledad

y de ilusiones preocupantes

cuando no son verdaderas

tarareas de nuevo la misma canción

como respuesta al aburrimiento

como antídoto para tu vacío

y haces lo mismo que los demás

aprendes del odio y la hipocresía

te engañas y sueltas la desesperanza

en algún transporte o una broma

que no te permita sentir miedo

cuando te rompan el corazón

a la altura de tus alas.

***

Sentido común

 

 

Me aligero

no lidio inútil

por lo que quiero descubrir

Cada etapa es una rueda

de la fortuna

En su estructura hace nido

la muerte chiquita

Y son parodia de sentimientos

sus horizontes sin semilla

Mi historia acosa la imaginación

y no quiero que sueños feroces

ladren a la torre de Babel

Me visualizo en extraños principios

Los sorteo sin sorpresas

que causen escalofrío

o que recuperen en un agujero

       el tiempo que está

a punto de perderse.

***

Infancia

Eras el tiempo de mis

horrores nocturnos

Te he vivido inconveniente

y soy audaz cuando te creo

y no me escondo

A veces olvido por falta de locura

que no te condeno

te revisto de pureza y simplicidad

y pienso que los demás

hacen lo mismo

quieren creer que eres

estancia prevista

que nos ennoblece

y yo quiero creer que creo

En los primeros años encontré

la noche

como referente de la eternidad

y me aburrí de su cinismo

Había en la casa secretos

hice un himno con ellos

lo canto cuando pienso

en el amor verdadero

y mi estado de ánimo no cambia

Las horas bailan sobre alfileres

con el disfraz del albedrío.

***

 

 

¿Quién es Roberto López Moreno?

En siete palabras

 

En santiago de chile conocí y establecí amistad con Nicanor Parra, para muchos el ultimo poeta de la vanguardia latinoamericana. Para mí el gran poeta de la vanguardia es Roberto López Moreno, su obra en conjunto está signada por las búsquedas técnicas y formarles, esto se traduce en su propuesta actual El poemural, invito a los estudiosos de la literatura y a las instituciones culturales, a mirar con atención su discurso literario.

Mario Nandayapa


 

 

 

Roberto López Moreno ha llegado a esta segunda década del siglo XXI como uno de los poetas vivos de mayor importancia en Chiapas. Ha experimentado todo en poesía, tanto en prosa como en verso. En su obra podemos encontrar desde las formas clásicas como el soneto hasta las más innovadoras formas poéticas como las ecuaciones matemáticas o como la poesía negro-antillana, entre otras.

Marisa Trejo Sirvent

 



 

Creo que uno de los grandes descubrimientos de esta obra poética, es que se puede ser enormemente genuino y autentico como escritor mexicano sin por ello dejar de ser en el sentido fuerte de la palabra, un escritor necesariamente latinoamericano. La guerra de Roberto López Moreno se da en el lenguaje y con el lenguaje. Es una guerra diurna y solar, una guerra florida.

Adolfo Castañon


 

 

 

 

Para Solís Arenazas, Roberto López Moreno coincide con Vicente Huidobro, en tres puntos: primero, no se trata de una postura meramente contemplativa frente a la naturaleza. Segundo: tiene una pretensión creadora mediante el impulso vital del colibrí que genera al mundo. Tercero: no hay ruptura radical con la naturaleza si no un canto a ella que se ofrece como una alabanza.

Ricardo Cuellar


 

 

 

 

Su libro, ¿como llamarlo?, sorprendente y abrumador, porque tiene tantas sorpresas como exigencias, y se ve que Ud. Tiene una Concepción de la poesía que ya no es usual, cuya ambición podría, incluso, parecer excesiva tanto por la fe en el lenguaje como por el apetito incorporador de esos poemas. Quiero decir que es un tomo para leerlo despacio y a sorbos, a pesar de que lleva urgencias de comunicar y sed fluvial.

Julio Ortega


 

 

 

 

Si tomamos en cuenta la lucida aseveración de Julio Cortazar de que: “me parece absurdo el escritor que hereda el lenguaje de su generación anterior y de la tradición y escribe siempre dentro de los mismos moldes usando la misma adjetivación, la misma forma, el mismo estilo”. Nos es dable asentar que ni Sabines ni los “espigos” son conservadores y conformistas en relación con el modus dicendi o con el lenguaje que ponen a cantar. Pero soy de la opinión de que ninguno trae consigo una subversión idiomática del alcance y del carácter de la de Roberto López Moreno. No es un escritor que pertenezca a un grupo afín o a una generación más o menos estructurada, como pueden ser los modernistas, los contemporáneos, los “espigos” o los poeticistas, sino una voz solitaria, personal, irremplazable.

Enrique González Rojo


 

 

 

 

 

 

La escritura poética de Roberto López Moreno, nos remite a un alto poeta inserto en la tradición más relevante de nuestra lírica latinoamericana. Hoy nuevamente lo sostengo: Roberto López Moreno es un poeta necesario para nuestra poesía: imprescindible linaje natural.

Daniel Tellez

 

 

Testimonio

El ojo que todo lo ve

Sergio palma

                       Desde el triángulo de las Bermudas                       

  Año: 2003

 

 

Testimonio del Ojo que todo lo ve

 

Cursaba la Preparatoria allá por el año 2003. Cierto. Hace un buen  tiempo donde aún existía el audiocassette. En  esa época  tenía un programa radiofónico llamado Spanglish que se transmitía puntualmente los martes y jueves a las cinco de la tarde en XHNAL, Digital 89 que actualmente es concesión radiofónica del Gobierno del Estado de Chiapas. En cada transmisión compartía micrófono con Melvin y Yareth. Realmente éramos jóvenes inquietos que charlábamos sobre temas juveniles novedosos e interesantes; además, lanzábamos los demos musicales que estaban en estreno de cualquier grupo de pop emergentes y bandas de rock alternativo.

       Pero un día llegamos a la estación y no teníamos tema para abordar en el programa; nada para charlar. De inmediato se nos ocurrió hablar sobre el Ántrax que era un tema de moda en diversos medios de comunicación: tanto televisiva como vía  internet (en ese entonces me acuerdo que estaba el buscador Altavista). Y bueno, nosotros inexpertos nos guiábamos por lo que escuchábamos.  Sobre el Ántrax se rumoraba una cosa; otra cosa y raudo la histeria colectiva no se hizo expresar. Decían que mandaban por aviones paquetes y sobres con polvos letales que contenían agentes patógenos propios de una guerra química y biológica. El terrorismo a la alza, vaya. Por cierto recién había sucedido lo del 11 de septiembre, pues estaba “fresquecito” el asunto. Aún recuerdo que el gerente de la estación —que era un comunicólogo cuarentón tan inquieto con alma de joven; pero eso sí, con  un ojo crítico muy agudo y hostil—  respiró profundamente y quedó meditabundo por un par de minutos mientras en su oficina se imprimían los contenidos de  la  información en  hojas de fax.

        A las cinco abrimos cortinilla, y entramos al aire como de costumbre. Me acuerdo que abrimos con la rola  “The zhephyr song” de los Red Hot Chilli Peaper. Animosos y aireados con un poco de fama  nos presentamos; enviamos saludos y atendíamos las peticiones musicales como de costumbre.  A las cinco con quince nos destapamos como acá dicen en la costa; pues empezamos a comentar y a definir qué era el Ántrax a nuestra manera y según las fuentes consultadas. De pronto —ring, ring, rig —escucho el teléfono. De inmediato me tocó recibir la llamada puesto que me situaba al lado de aquel teléfono negro ya desgastado por el uso. ¡Para mi sorpresa! Una voz masculina media “agringada” me empezó a cuestionar que de dónde habíamos sacados la información sobre el Ántrax. El sujeto robotizado y de temple frio afirmó comunicarse desde el Triángulo de las Bermudas e insistía que dejáramos de estar de hablando sobre las guerras biológicas y químicas porque eran asuntos delicados y nos estaban monitoreando vía satélite (ahora entiendo “google maps”, pues ellos tenían una tecnología más sofisticada —me imagino—).


 

       Mis compañeros notaron en mí una palidez y un desbordante nerviosismo que de inmediato mandaron a corte musical. Pero ahí no termina todo, pues les cuento el misterio.

       Durante mi comunicación con aquella voz anónima les confieso que el sujeto tras la bocina empezó a describirnos desde los rasgos físicos hasta las prendas de vestir que llevábamos puesta. Me acuerdo que me dijeron: —A tu lado está un joven moreno con camisa de cuadros color roja; también una joven de orejas amplias; tú que portas una camisa azul y el operador que tiene audífonos puestos y se sitúa  a ustedes— recuerdo que no pude más y le colgué con cierto miedo. De inmediato les comenté a mis compañeros y de manera ingenua miraban hacia el techo y a la alfombra de la cabina en búsqueda de alguna cámara. Pero… ¿cuál cámara? sino había, solamente unos cuantos huecos de los clavos de concreto que se habían retirado.

     Al culminar el programa nadie quería salir de la estación; nadie, ni un pie fuera de las instalaciones que se ubicaba en el edificio Pineda: calle Francisco I. Madero y Avenida Juárez. Y bueno. No tardamos de comentarle al jefe y luego, luego nos exhortó a ser cuidadosos con la información y contenidos que manejábamos. Recuerdo que nos subió a su coche —un Jetta color verde— y nos fue a dejar a cada uno a nuestra casa.

   Desde ese momento entendí que el Imperio nos tienen vigilados a cada segundo, a cada minuto; el ojo luciferino y la era luciferina  va tras el control, manipulación y poder.

 

 

Quiebracanta

 

Sobre los matorrales dormidos

ha florecido la  quiebracanta

que en su corola blanda

guarda el rocío de la mañana

Porqué siendo tan bella

nace entre escobilla y cizaña;

entre dientes de león, pápalo y verdolaga

¡Oh Quiebracanta!

Quiebra que cantas

campana abierta del alba

que a cualquier mirada encantas:

Azul místico que callas.

Las flores de los pobres

con manos honestas son cortadas

y entre todas las que crecen en el monte

eres la más agraciada

Le pido a Dios que cuando me llame a cuentas

sea en octubre cuando tus botones estallan;

que en vez de carolinas y trinitarias

sean tus campanas que cubran mi lustrosa caja.





Santos óleos

 

 

Estoy tan enfermo que apenas despido el aliento

Mi Alma agoniza a ritmo lento

como agoniza el final de este verso

‹‹¡Ay de mí Astros longevos,

qué estaré pagando!››

―me pregunto en mis adentros―

Cuanto añoro marcharme al Valle de los Huesos

donde florece el lirio negro.

En mis ayeres creyéndome Dios

hice de mi soberbia coraza y yelmo

y de mi lengua una lanza afilada

que apuntaba a los Cielos.

Y es que el cartílago traicionero

en sapiensa de incauto

sala el Alma para años postreros.

Al fin. No tiene hueso y serpentea ofendiendo.

    En verdad cuanto me arrepiento.

¿Qué será de mí ahora que tengo

el embalse hasta el cuello y la muerte

lapida mi agonía por oscuros senderos?

Dios socórreme en esta travesía

que me estoy hundiendo

en un lago de fuego.

 

 

Arrepentimiento

 

 

Tanto que quise ser

Tanto que ambicioné

Tanto que desprecié

En fin…

Puedo decir tanto y tanto

de lo que me envenenó mi pasado

y seguir conjugando verbos dolorosos

que definieron mis motivos y actos

cuando jugaba a ser dios

y me proclama un divino santo.

¡Qué osadía la mía!

De pensar que nada somos en la Vida.

Nos inflamamos tanto de soberbia

que al caer derrotados en nuestro nicho de dolencias

nos tornamos más noble que una corola tierna

—¡Qué tarde lo entendí!—

Saeta clavada en mi alma gris

Ahora que no puedo probar bocado

que mi verbo se ha secado

y mis riquezas están en el bazar de la miseria

deseo un bálsamo sagrado que venga

de lo Alto o de un Monte Santo.

Dolor ya no te aguanto

Día a día estoy menguando y

mis ojos son dos cántaros llenos

que rebasan día y noche

en mi lecho almidonado

Oh mi Dios, ¿Hasta cuándo será levantado mi calvario?

 

 

 

 

Bendita miseria

 

 

¿Qué tengo?...

―Nada―

Ni la Vida comprada.

Como me ven me tratan:

perro callejero de las avenidas empolvadas.

Así me definen las almas pútridas de vanidad

que deambulan por los senderos de la Vida Sagrada.

Jamás expreso escozor. No es lo mío.

A menudo pudientes, opulentos  

y sarnosos de la burocracia

me humillan y escupen en mi cara

alegrándose de mí desgracia

Pero el Tiempo es buen amigo

y a la vuelta del destino

me encuentro a muchos de ellos lamiendo el piso

o durmiendo sobre bancos carcomidos.

En fin.

Así  son los giros inesperados de un andar calcinado.

En ocasiones me acerco a enseñarles

las tácticas de todo pordiosero

Desde buscar los desperdicios

en las ramplas de los basureros

hasta hacer un camastro modesto

con cartones a ras de suelo.

Y es que en los andenes de la miseria

he aprendido a ser noble porque se vive

de cualquier caridad.

Deambulando por  senderos grises

le he puesto color a lo poco que tengo

y que por permisión Divina me queda: Vida

Es un martirio vivir y morir al mismo tiempo

mientras el Mundo  se devana en alegría.

   

 

Náufrago

 

I

 

He aquí a la deriva

en este mar de aguas cristalinas

moribundo y con alucinaciones extintas

Olas de sueños me llevan al sol durmiente

donde no hay albatros o gaviotas que en cielo vuelen,

ni peces que a mis pies de muerte se acerquen

Ya van cinco soles y cuatro lunas menguando

más sigo envuelto en este telar argento

—¿Qué queda en mí?—

Un espíritu quebrantado

clamando socorro a llanto amargo

para que se abra la bóveda celeste

y devenga un milagro  

 

 

II

 

¿Alucinación o milagro?

Diviso a ras de agua

el venir de un Hombre

con rostro de relámpago

que en sus manos trae

constelaciones y astros

—¿Quién puede ser?—

No lo sé…

Solo me dijo:

«Tal como Yo puedes andar sobre el agua

A diferencia que mientras vos des un paso

Yo puedo saltar a otro océano. ¡Levantaos!

Cree y se salvó; salta al arrecife más cercano».

 

 

 

Muestra pictórica de la bestia de los pigmentos

 

Cesar Kostia conocido como la Bestia de los Pigmentos parece alejarse del expresionismo y acercarse más a un arte mestizo donde convergen símbolos, referencias e imágenes con apariencias realistas que se desdibujan de esa misma realidad al contacto con pequeños tintes surrealistas y trazos cubistas.


Su trabajo es la condensación de fuerzas estéticas sobre las que construye un puente que borra la distinción entre ellas.Su trazo decidido y firme poseen una tendencia vital y creativa en lo figurativo en el cual encontramos algunos indicios de elementos puramente metafísicos: núcleo en el que lidera sus experiencias personales forjando una relación interpersonal con el espectador.


La piraña en este nuevo número se solidariza con el autor donde el pigmento y las líneas forman un poema híbrido y bestial que perturba los sentidos de todo aquel que se atreve a mirar los abismos de su arte.

 

 

 

 

    

              

 

 

  

 

 

  

 

 

 

    

 

 

  

 

 

   

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

                   

Jueves, 03 Agosto 2017 10:52

ESPERAME Ileana Mayanin

Escrito por

 

ESPERAME

Ileana Mayanin

 

 

 

Una tribu de palabras es tu nombre.

Cenizo clamor del alma que se enraíza a tu recuerdo.

Las silenciosas horas iluminan la mañana

y sueltan sus palomas por el cielo

como himno de alegría hacia el sol que crece.

 

Yo, te recuerdo como el azul intenso de la memoria.

La lágrima que cae recorre el sendero

de las horas que te abrazan.

 

El corazón se atrinchera en algún retrato

que cuelga en las paredes del amor intenso.

 

Es tiempo de llorar.

Con aquel llanto sempiterno que no acaba.

Hacer del alma un río de soles líquidos

que nos devuelva la calma de volver a vernos

pues aun siendo polvo, barro, una lluvia de cenizas vulnerables

somos mas que la carne que se consume

en un tic tac de arena.

 

Me rehuso a la mentira de que aquí todo termina.

 

El amor no puede ser un accidente del universo.

En la misma fe de los que aman yo me encuentro

y desde esta esperanza me entrego como desde el primer día.

 

He de pensarte siempre.

Como un golpe en el estomago que me dobla.

Pero también como el Árbol frondoso

de frutos jugosos.

 

Siempre he de poseerte en mis adentros

donde el hervor de lo vivido se cuece

para salir en mis noches sin ti, como el mejor alimento.

 

Siempre vendrás en lo eterno de mi alma quebradiza.

En el oxigeno del aire que me falta.

 

Revistenos con tu acento venidero.

Con el consuelo de tu musica de viento.

Con tus labios diciendo te quiero.

Despierta este corazón hundido en el pecho.

Y lleva contigo el lirio de estos ojos cansados de llorar.

 

Ven pronto.

 

Como en este día que los cristales son espejos

que reflejan lo que somos;

un cumulo de presentes que no terminan.

 

Papito...

 

Pronto vendrá la primavera

y con ella un nuevo amanecer.

 

Esperame.

 

Que enseguida nos veremos.

 

 

A mi padre ( 1945 , 2014 )

 

 

 

Tajos de palabras

Víctor García Vázquez

 

Nos ha tocado vivir una época que rinde culto al exceso. Nuestra megalomanía es producto de la cultura ególatra. Todos quieren ser diferentes, importantes e irrepetibles. Los siete mil millones de habitantes del planeta compartimos el sueño de cambiar el mundo, pero sólo lo intentamos desde nuestros medios personales de comunicación. Tenemos la plena certeza de que lo que hacemos es importante para la humanidad y exigimos que así sea valorado. Este es el caso de algunos poetas. Seres comunes y corrientes que se consideran semidioses y creen en su poesía como en el arca de Noé. La poesía no es más necesaria hoy que hace dos mil años. Dicho de otro modo: la necesidad por la poesía es la misma en la época de la globalización que en la Atenas de Diógenes. Sólo unos cuantos pueden y necesitan acercarse y gozar de este fenómeno. Sin embargo, los poetas actuales no dejan de repetir que los lectores se están alejando de la poesía. Cuando en realidad sucede lo contrario, los poetas viven en globos aerostáticos o tienen alas de Ícaro para no vivir a ras de suelo. Prueba de ello es que nadie quiere escribir poesía para ser leído por niños de primaria, amas de casa o conductores del transporte público, sino que escriben poemas para sorprender a sus colegas, para obtener premios, becas y demás estímulos que otorga el Estado. Redactan manifiestos para atacar a quienes no son de su círculo y para asumirse como la generación poética más trascendental. Todo lo exageran de su lado y, al mismo tiempo, todo lo minimizan en sus contrarios. A semejanza de lo que sucede con los cárteles de la droga, hay una lucha enconada entre los poetas. La disputa no es por los lectores sino por los incentivos. Las estrategias de ataque consisten en hacer antologías, selecciones, encuentros, premiaciones, etc. donde se excluye a los bandos enemigos; o bien, en un acto de soberbia mayúsculo, seleccionan poemas de sus adversarios y los etiquetan como lo peor. Han cambiado el análisis por la burla mordaz y la crítica por la franca amenaza. Son maniqueos a más no poder: sus amigos son los mejores poetas, poseen las mejores obras, los premios más importantes y son número uno en ventas; sus rivales son los peores poetas, sus poemas son ridículos y los premios obtenidos son regalos de segunda. Es una actitud tan petulante y superflua como los discursos de las campañas políticas. Es como si un panadero, en lugar de ocuparse en hacer buenos panes, se ocupara de mostrar los panes más defectuosos de sus cofrades. Imaginemos a un campesino destacando los surcos mal trazados de su vecino de parcela, no sólo es ridículo sino que además no es ético ni contribuye a la perfección de su oficio. Estas actitudes demuestran que vivimos en una sociedad de ególatras que ignoran los principios del humanismo. Sólo pensamos en nosotros mismos, en nuestros intereses, en nuestra fortuna y como consecuencia hemos creado una sociedad de profundo odio, de una violencia inhumana. No hay tanta diferencia entre la forma de acribillar de los sicarios y la pluma feroz de los poetas que atacan a los otros en su intento por “legitimar” su obra. El fin es el mismo: llenarse de poder y mostrar que existen los dominados y los dominadores. En estos tiempos, pues, ser poeta no es distinto de ser gobernante: ambos practican la corrupción y el abuso de poder.  En muchos aspectos la poesía mexicana no ha logrado despojarse del colonialismo. Muchos poetas en verdad creen que la  única poesía que existe en nuestro país es la escrita en español; se niegan a reconocer que aquí la poesía se escribe en mexicano. Nuestra diversidad lingüística y nuestra riqueza multiétnica nos permiten poseer uno de los dialectos del español más importantes y complejos; de ahí la originalidad, la diversidad y riqueza de nuestra poesía castellana; pero además existe una vasta producción en lenguas originarias: náhuatl, zapoteco, maya, mixteco, tzotzil, totonaco, etc. que en muchos casos supera a la poesía mestiza. Nuestro sistema de pensamiento es distinto de cualquier otro pueblo por el hecho de que la lengua en la que pensamos no es el español, sino una variante que no responde a la gramática convencional ni se apega a los contextos de comunicación formal. Aunque no lo reconozcamos, el verdadero diálogo de la interculturalidad se establece por medio de la poesía. En otros ámbitos, el respeto por lo intercultural  ha fracasado, pero en el aspecto literario podemos decir que sí existen los canales suficientes para reconocernos como un país que es muchos países. Sin embargo lo que piden las instituciones es una poesía monolingüe, a semejanza de los programas educativos; pero no sólo las instituciones sino también los poetas convencionales; por poetas convencionales no quiero decir académicos, sino aquéllos que se proponen que la poesía siga siendo un ejercicio retórico, malabarismo verbal, música sin sentido, lenguaje sin cultura, sin flora ni fauna, sin olor ni sabor. Estos poetas descalifican la auténtica poesía mexicana usando frases como “poesía provinciana”, “poesía rural”; para muchos de estos poetas su gran sueño es que los publiquen en España, no que los lean en San Juan Chamula.  Celebramos con mucho ímpetu el Bicentenario de la independencia, pero muchos mexicanos siguen sintiéndose españoles. El colonialismo es un asunto mental que sigue imperando en la psicología nacional; por el contrario, los pueblos originarios, y con ellos sus artistas, viven una plena época del postcolonialismo; por lo tanto, están más cerca del renacimiento que los mestizos. Los poetas “consagrados” que imparten talleres a los nuevos creadores cumplen la misma función que los misioneros del siglo XVI: no difunden una fe, imponen una sola forma de ver el mundo, descalifican lo otro, erradican la herejía e incendian el legado más antiguo de nuestras culturas. La mayoría de los poetas mexicanos actuales no sólo son más conservadores que los del siglo XIX, sino que tienen más complejos. Quieren ser cosmopolitas aun cuando no reconocen su identidad local. Es necesario descolonizar la poesía mexicana, liberarnos del yugo que ejercen los modelos extranjeros. En la medida que construyamos una genuina poesía autóctona, alcanzaremos una verdadera poesía universal. La descolonización se logrará en la medida en que dejemos de ver la poesía como un producto comercial o un producto lucrativo; es cierto que los premios han incrementado la actividad creativa en las últimas décadas, pero también es evidente que muchos poetas actuales sólo escriben para obtener premios; no tienen ningún compromiso con la poesía y menos con el lector. ¿Descolonizar la poesía mexica? Sí, aunque suene absurdo o irrelevante. Debemos crear conciencia de que la poesía es un bien común; es parte del patrimonio que nos otorga la lengua y la cultura; no debe ser, por tanto, propiedad de unos cuantos, sino que debe estar al alcance de todos. Con esto me refiero a que deben existir mejores oportunidades para que más gente pueda publicar y tener espacios para leer en público. Es frecuente ver a poetas de menos de treinta años con más de diez libros publicados, pero sin un verdadero poema; también poetas que viven de los estímulos a la creación, pero que nunca han tenido la iniciativa de ir a leer a una escuela pública. El poeta tiene, aunque no lo quiera, un compromiso social; ello no sólo porque su materia prima, la lengua, es propiedad de todos, sino porque gracias a la oralidad y al coloquialismo, la poesía sigue siendo posible en nuestros días. La originalidad no la alcanza el poeta cuando plasma en su cuaderno un poema, sino cuando recoge del sentir común los giros expresivos que con la ayuda de la retórica se convierten en literatura. Estoy convencido de que lo que necesitamos en nuestro país es suprimir las becas a los creadores y dárselas a los lectores. Esta sería una buena iniciativa para descolonizar nuestra poesía. El imperialismo de la poesía es un aspecto que se está incrementando gracias a que el Estado reparte becas y premios económicos que están en manos de ciertos cotos de poder, que no conocen la ética ni les interesa en lo más mínimo la literatura. Los imperios de la poesía son diversos grupos que operan desde distintos estados del país con estrategias mañosas y, en sentido estricto, delictivas; con el pretexto de conformar un taller, una revista electrónica, un círculo o una editorial, los seudopoetas integran auténticas mafias que se apropian de todos los recursos que las universidades públicas o las secretarías de cultura destinan para la promoción de la lectura. Por lo tanto, es urgente devolver al lector su auténtica ciudadanía poética. Descolonizar también significa erradicar los imperios de la poesía. Así como existe un instinto del lenguaje, también hay un instinto de la poesía; por eso en la diaria conversación las personas enuncian frases que son insuperables; los niños, en sus juegos, crean versos de una creatividad asombrosa; el piropo y el albur son dos expresiones no exentas de auténtica poesía. Me atrevo a aseverar que la competencia poética no requiere de la competencia comunicativa ni de la competencia lingüística. Es decir, no es necesario ser elocuente ni saber las normas de la gramática para escribir o disfrutar un buen poema. La poesía es un vestigio precivilizatorio que preservamos como un gen recesivo y a menudo lo usamos cuando queremos oponernos a la modernidad o el progreso científico. Así como no hay sociedad sin lenguaje, tampoco existe una sociedad sin poesía. Aún las tribus que viven aisladas de la civilización, poseen el don de la poesía. Más que un vehículo para la comunicación, el lenguaje lo utilizamos como un instrumento para la interpretación. Ahí donde las palabras son insuficientes para nombrar al mundo, surge la poesía para revelarnos la realidad de las cosas y los seres. El alumbramiento del poema siempre nos regresa a un estado salvaje, ya que no organizamos la experiencia de acuerdo con la lógica del pensamiento, sino a partir de la intuición que es hermana del instinto. Todo poema es glosolalia, puro significante que no quiere decir nada. El acto de poematizar una imagen o una experiencia equivale a exorcizar nuestras pasiones. De Catulo a Humberto Ak’abal, de Juan de Yepes a Derek Walcott, los poetas cumplen la misma función que el brujo: sanan con su propia enfermedad. El concepto de libro es muy posterior al surgimiento del poema; por eso es difícil aceptar como poesía los ejercicios creativos que primero diseñan un esquema y después lo rellenan con palabras. La mayoría de los poetas actuales primero sienten la necesidad de publicar un libro y después piensan en el poema. Esto, otra vez, es producto de los estímulos, que sólo sirven para prostituir a los creadores que podrían lograr mucho más escribiendo desde la mendicidad y el abandono. ¿Qué es lo que necesitamos para regresar el valor que la poesía tenía? Desde mi experiencia como lector, es urgente que le devolvamos el valor al poema y se lo arrebatemos al libro. Los mejores poetas de diversas lenguas son recordados por un buen poema, no por un buen libro de poemas. No importa qué libros hayan escrito Francisco de Quevedo, Federico García Lorca, José Asunción Silva, Antonin Artaud, Guido Cavalcanti, Walt Whitman, Georg Trakl, etc. lo importante es que son autores de algunos pocos poemas memorables que son y seguirán siendo parte de la memoria colectiva. Lo que permanece siempre es la poesía; en ese pequeño vehículo infinito que es el poema. ¿No es una exageración que los concursos de poesía exijan un libro de poemas a un autor joven? Por supuesto, pero también a un autor maduro. El poeta, si lo es de verdad, a lo largo de toda su vida podrá escribir algunas pocas decenas de poemas. No digo buenos o malos, sólo poemas. Lo demás será escritura fallida, pura verborrea, currículo de vida para mantener un puesto en la academia o en la burocracia. Creer que el poeta puede escribir varios libros de poemas a lo largo de su vida es megalomanía. La memoria a corto plazo es suficiente para enumerar los poemas de Sor Juana o Fernando Pessoa. El poema es apenas un tajo de la poesía, un trozo que se le puede arrancar al lenguaje mayor de vez en cuando si se cuenta con el estilo o el estilete y la furia suficiente. El poema no es la poesía, pero es uno de los vehículos más certeros para llegar a ella.  Muchos poetas maduros tienen la actitud de las actrices decrépitas: cuando la belleza ha cumplido su ciclo, recurren a la cirugía plástica; el resultado es nefasto, porque sólo pueden provocar dos sentimientos: burla o lástima; pero esto no es un síntoma que sólo se presente en la madurez: también hay bótox para todas las edades. Hay una expresión que se refiere a la cirugía que en verdad me fascina: “echar cuchillo”; cuando una persona ya no se siente a gusto con su cuerpo o con su rostro va al médico para que le meta cuchillo. Cuando el poeta está en pleno dominio de sus facultades poéticas, echa cuchillo a la poesía y logra,  algunas veces, cortar un tajo perfecto que se convierte en un hermoso poema; sin embargo, cuando la musa lo ha abandonado, lo mejor sería que el poeta ya no arremeta a cuchilladas contra la poesía, sino que ponga su mano sobre la página en blanco, tome con firmeza la fina hoja de metal y se corte los dedos de un solo tajo...

De vez en cuando camino al revés:

es mi modo de recordar.

Si caminara sólo hacia adelante,

te podría contar

cómo es el olvido.    

Humberto Ak´abal 

 

 

Miedo al vacío

(fragmento)

Víctor Manuel Pazarín

 

Ma dimmi: al tempo de’ dolci sospiri,

a che e come concedette Amore

che conoscete i dubbiosi disiri?

 

 

El Falso Chopin; la Falsa George Sand.

Aparecen al centro del escenario de la Ballena Blanca, iluminados por hachones. Quemadas por el fuego, las figuras arden. Es el ardor lo que surge, entonces, de entre las cenizas: al fondo aparece un negro piano, en donde, consumido por la enfermedad, Frédéric besa a George. Ella viste sus pantalones de montar, albeantes como una luna creciente, que los ilumina.

La silueta de un corcel se abre —detrás de una ventana de utilería— para después desaparecer.

Son diez años de vivir juntos. Frédéric ha puesto en sus trabajos, surgidos del amor hacia George, lo que los críticos, mucho tiempo después, han diferenciado: “Liszt seduce al espíritu; Chopin habla al corazón”. Agregan: las obras que ha compuesto, en el tiempo del amor hacia la intrépida dama, son las más altas. Dicen de Chopin y sus trabajos: “la emoción está en la base de su arte y la expresión sonora es su fin supremo...”; lo cual puede ser cierto si no fuera porque “el fin supremo” es George, a quien besa ahora, antes de volver a tocar sus Preludios. Es el año de 1847.

¿Todo es una figuración?

George ha vuelto a la finca hace apenas un instante. Desde la puerta escucha los acordes arpegiados de las Baladas. Ella torna del campo, a donde ha ido en busca de la soledad. Nada está bien: es el último día que estarán juntos. El rostro registra la demarcación de la tuberculosis: a su cuerpo ha llegado, igual, el tiempo de los adioses.

Por la tarde, en soledad resistiendo, Frédéric recordó sus mejores tiempos: apegado a la música desde los ocho años, toda Europa vio al niño prodigio: con agudeza y virtuosismo presentaba conciertos. Nació cerca de Varsovia, en 1810; pero ahora la muerte está cerca. El tiempo presente no es el mismo: en 1830, todo París fue sorprendido: los críticos han dispuesto en su leyenda: “reconocen en él algo más que un simple talento”; dicen: Chopin “ejecuta sus obras ante públicos restringidos...”, al igual que en este momento toca para George.

Es el tiempo de la enfermedad, y el tiempo último del amor. Es la noche final.

El beso dura una eternidad. Después George desaparece para, acto seguido, surgir de entre la oscuridad de una escalinata: baja hasta permanecer en el filo de la noche; su cuerpo desnudo es el ofrecimiento y es el adiós. Permanece entre las sombras: no hay rostro visible; está únicamente el cuerpo desnudo, como una ofrenda. Trae George el vientre desnudo, se alcanza a distinguir la rasgadura: abierta en canal la dama otorga su interior. Es una mujer rota, sin corazón, porque lo ha ofrecido a Frédéric como antes a Prosper y a Alfred. Más ahora es distinto. Es la noche: la entrega final está a punto de celebrarse.

De entre las sombras de la escalinata llama a Frédéric, quien está ante el piano. Los tísicos ojos se abren como una luz. Ella permanece inmóvil, mientras él tose antes de incorporarse e ir hacia la puerta. Entonces llega a la breve escalinata en penumbras para encontrar el cuerpo desnudo y rasgado de George. Se besan y en el beso está la enfermedad.

¿Es la enfermedad lo que ella desea para que la noche última sea una señal del amor? ¿Es la enfermedad una metáfora de la entrega? Esa noche el contagio y su peligro otorgan al amor la revelación: la vida surge del peligro, y la muerte es la nada, un camino sin rumbo exacto: sin dirección; en la vida está la dirección, mas la vida sin riesgos no existe.

¿Es el contagio lo que George espera para signarse de Chopin?

El juego está, entonces, por dar comienzo.

Es el negro corcel; la voz de George pidiendo más y la tos de Frédéric; en el escenario se perpetúa. Es tenue la luz: hace que las sombras crezcan, bajo el rigor de la oscuridad. Es una sala sola, dominada por los arpegios. Son las bocas: se besan y hacen de la enfermedad el alimento, el caldo sexual. Es la bruja y el santo; el corcel: mira con sus ojos brillantes y amarillos, iluminados apenas por la luz; surge atrás de la ventana. El escenario del amor son los cuerpos entrelazados: gimen. La tos. El semen: se prepara. La enfermedad.

¿Hay amor sin riesgos?

La negra tela de los destinos encontrados después de diez años de amor, en su última lucha: ¿para signarse con el contagio? Es el semen del corcel; la leche del tísico; el agua: corre hasta llenar el espacio de la Ballena Blanca, hasta encontrar, entre las mesas, el cuerpo de Jonás —levanta los ojos: los dirige a la escena. El corcel monta a George; Frédéric lame sus altos senos hasta encontrar la torre de los pezones. Los muerde, primero con dulzura, y después con ardor, hasta arrancarlos. Es la sangre: hierve ahora; en tanto George es penetrada por el negro corcel. La abre en canal, para, en seguida, volver a ser la Virgen: se entrega. Camina George a cuatro patas por el escenario: ofrece su negro orificio a quien, displicente, la mira; el que mira abre su mano y golpea las nalgas de la dama. Las acaricia y, entre las sombras, la golpea con ortigas.

George respinga de dolor, de placer —pide más.

La mano hurga en las nalgas, en la vagina, hasta adentrase en lo profundo. La fuente de agua; el chorro que mana; la intimidad de donde surge, pródigo, el ardor.

George, a cuatro patas, recorre el escenario. Se ofrece. Es tocada. Es el centro en donde se detiene. Sube al negro piano para que Frédéric le otorgue el beso negro, con fruición. Las delicadas manos, los largos dedos, entran a la rajadura hasta perderse. Entran. Salen. Entran. Se pierden en vaivén. Gime la perra:  pide luego más: entra entonces la mano al negro orificio.

Primero el dolor; luego la petición de ser desgarrada.

Amamanta George al negro corcel. El corcel es amamantado. Su enorme verga escurre. George la recorre con su lengua; su boca muerde la verga del corcel: casi en seguida, baña el rostro de la dama con su blanco semen...

Se ilumina, súbitamente, el rostro de la mujer.

A pausas se oscurece el escenario.

[Fin del primer acto.]

Es el delirio de 1849. Postrado en su cama de tuberculoso, Frédéric escupe por debajo de sí mismo. La nada es lo que pervive, mas en su memoria, las blancas piernas de la dama lo hacen renacer.

En el aire acaricia su rostro, pero el rostro no existe: es la misma figura bajando la escalinata, la noche de la despedida. Rasgado el vientre, Frédéric busca dentro, como deseando encontrar el corazón: ya todo es una fantasmagoría: sólo el delirio del moribundo existe: lejana, la dama cabalga ahora mismo por los campos de Nohant.

El cuerpo del moribundo es una isla solitaria, desierta de todo lenguaje: ya no hay acordes, no hay una brizna de luz. El cielo es un mar en donde, lentamente, Frédéric cae. Negras nubes como olas furiosas; ocultas estrellas son iguales a peces ciegos en medio del silencio. Hay un mar oscuro. El cuerpo se hunde: abre un curso aún no descubierto. Se ha perdido, entonces, hacia la nada; ha perdido su absoluta totalidad, su saber: la gracia divina: ya no hay lenguaje que se torne en espíritu. Ya no hay palabra.

¿Acaso el deseo en el que se sostiene —por un instante— sea la música?

Fue gracias a Liszt que —en 1847— supo de George y se enamoró de ella. Antes había conocido, en un viaje a Dresde, a María Wodzinska, y la pretendió en matrimonio; no se logró ese amor; en su destino estaba la recia figura de Sand, en su vuelta a París después de ir a Leipzig.

En el invierno van a las Baleares. La enfermedad ya estaba en Frédéric. Sabiduría del cuerpo: la enfermedad es una metáfora que nos descubre lo que somos: lo que dejamos de ser. La enfermedad es camino. Chopin, ahora, es Frédéric, pero la historia dirá de él: “Su obra pianística es la de un artista que sufre tanto en su ser como en su alma”; y más se dice: “...la íntima unión del artista con su instrumento predilecto: el piano...”

Durante el viaje a las Baleares —¿se ha dicho ya?— Frédéric Chopin eleva su inspiración: “...de su sensibilidad tan refinada, extrae igualmente de su amor por George Sand fuerzas creadoras que le inspiran sus obras más logradas...”: —¿sus más logradas obras?—: el recuerdo, lo que hay en  la mente de Frédéric —en este instante— está en el escenario.

Es el invierno. Es el frío y los cuerpos desnudos. Están allí ante los ojos de Jonás: es como si se mirara a sí mismo.

En 1838, Eugène Delacroix pinta a los amantes. Escucha George tocar a Frédéric el piano. Delicada, Sand cierra los ojos en actitud solemne. Chopin —en su rostro la enfermedad—, centrado y concentrado en el amor, se funde a la música compuesta para la amante. La historia de la pintura y de la música conocerá este cuadro en forma de retratos: es un misterio: todos creerán que nunca estuvieron juntos: “fueron cortados por alguna razón que se ignora”; Frédéric, entonces, “hacía furor en París”; pero ahora allí, en el escenario de la Ballena Blanca: la escena describe la pasión de las Baleares. Cuerpos desnudos ante el frío. Cuerpos alimentados por la fiebre del amor. Se penetran. Se rompen.

Signados por Delacroix en aquel año benigno del amor de los amantes, la separación, la ruptura, el corte de las telas: el mundo sabe del desamor. La pintura signa a los amantes, como alguna vez signará a Jonás y a Leda. Las semejanzas: la separación. Leda se hundió en Jonás y trajo a la vida un retrato —una pintura— en donde desnudo permanece a la espera del abrazo.

Los cuerpos ante el frío: separados. No ahora en el escenario.

El fuego los signa.

La enfermedad es camino: ¿el amor es fijeza?

Arrecifes, islas, archipiélagos. La mar vuelta fuego. El frío vuelto pasión. Los amantes se tumban. Hacen de la utilería del escenario las coordenadas, los puntos cardinales: la historia de las Baleares, que fueron ocupación de los cartaginenses, los romanos, los vándalos, los árabes, para luego pertenecer al reino de Aragón. Ahora el territorio es ocupado por la pasión de los amantes. Respiración, jadeos, vaivenes de los cuerpos que se penetran. Abren las rasgaduras, se abren para saber de la sangre, de los sabores lúbricos y del fuego de la mar. No es la música, es la pasión de los cuerpos lo que pervive en la mente del moribundo: son las manos quemándose, el licor que brota de la rajadura; es el miembro chorreante; es George Sand cabalgada por Frédéric. La flagela, la abre, la penetra con la mayor violencia que otorga la pasión. Son los labios mordiéndose hasta la sangre. Es el juego  en donde todo está permitido, incluso el dolor, la sangre —vertida en las aguas de la mar enfurecida. Es el espectáculo de la yegua montada por el negro corcel. Abierta en canal, George gime y se levanta hasta el ardor. Su vientre sangra; su espalda signada por el látigo; sus nalgas púrpuras ahora; la boca penetrada. ¿La sangre une sus breves hilos?: corre a través del escenario hasta perderse. Lame Jonás. Disfruta Jonás. Sufre al mirarse repetido: no es Frédéric y Sand: es Leda y Jonás los que ahora siguen la escena.

Es la hora del baile de la última noche. Es Leda surgiendo para suspenderse en medio del círculo y ascender a la danza, al movimiento.

Seduce a Jonás. Excita a Jonás.

Leda es la negra yegua de las pesadillas: surge del estertor del moribundo. Baja, desnuda y rasgada, de entre las sombras: está al filo de la escalinata. Es el centro sexual. Es el amor buscado, por una eternidad. Ahora bailan —al centro del círculo—: ¿Jonás acosa a Leda, o ella lo busca? Es la última noche. Están los estertores del amor. Es la última respiración del tuberculoso.

“Después de un viaje a Inglaterra y a Escocia, Chopin vuelve a París, donde, minado por la tisis, no tarda en morir...”.

Es la noche de 1849.

[Fin del segundo acto: Final.

Domingo, 30 Julio 2017 00:36

Un loco y Cálculo exacto / Ivan sidar /

Escrito por

 

 

 

 

 

 

Un loco y Cálculo exacto

Ivan sidar

 

 

Espirales húmedos,

callejones parecían sin salida.

Cráter de Venus el loco recorría por las noches

con orquídeas en sus manos

y cempasúchil en sus espaldas.

Deambulando errante solitario, soltando

carcajadas de muerto,

bajo las sombra de sus dientes.

El loco buscando la sombra y la plumas de quetzal

para su vuelo y dejar de interponerse

en lo profundo de tu corazón hambriento.

Loco! Loco! , estoy loco, loco de noche de solo,

loco de ti de, de no estar , de mi  de loco.

Sonrió y despierto sobre una vieja cama

de un olvidado manicomio donde solo hay heridos,

creo que estoy en el cuarto de urgencias

de un loco hospital, jajajajaa……..

 

 

 

Cálculo exacto

 

Una tentación extrasensorial

expulsando la esencia del deseo,

siento tu aliento en el tacto de mis labios,

tu respiración dilatada,

el vaho exhalado de tu alma,

me estremece  tenerte tan cerca.

Oigo tu piel hablar y me cuenta

secretos que tu no sabes,

me da las formulas de su estructura

y la cuántica exacta para la acaricia perfecta.

y transformo el segundo en un día,

el minuto en semana

y el instante se vuelca

en la eternidad de lo efímero.

Y todo brilla,  y todo estalla

fragmentando el tiempo en pastillas

para disolverlas en un vasito de agua

y beberla de mi boca a la tuya

y ser así, un siempre juntos.

Amor, amor, amor.





 

ABSTINENCIA

 

 

Y te portas tan callada, ausente y distante,

y tu castidad enloquece a mi lujuria,

y el deseo se suicida tras las puertas del desprecio

que sierras ignorando mi tacto,

tacto de flamas digitales, de mis dedos y saliva.

Y para que tu cuerpo

y para que mis labios sin recorrido,

el coito censurado, reprimido y enjaulado;

y yo,  fuego, sexo y tú ardiente pero

tan callada, ausente y distante.




 

 

Sábado, 29 Julio 2017 23:01

cuatro poetas / COLECTIVO COLECTIVO /

Escrito por

 

 

cuatro poetas

/ COLECTIVO COLECTIVO /

 

 

 

 

TARDE MARCIAL

J Alejandro Hernández


 

Dejar que los niños se acerquen a mí:

que su inocencia impregne mi alma,

que su dulce sudor me limpie el cuerpo.

Guardar mi podrida carne

en sus transparentes Tupperwere

mi pestilente polvo

bajo la tersa alfombra de jugar.

Quiero ir al cielo.

Dejarme ir en sus intestinos angelicales,

de contrabando

nadie se dará cuenta. Dios duerme a las ocho.

 

 

 Fuerzas y Cambios

 

 

Fuerzas

Sobre la dinámica permanente

la rebeldía alude a la sensibilidad

deseo

           carencia

                           curiosidad en combustión del tiempo.

Cambios

Estructura deformada en la apetencia

                            saciedad

identidad como solución

conocimiento nuevo proyecta la hecatombe

deformación en la colisión perpetua.

 

 

 

Los eternos segundos antes del minuto 90

 

 

Suicida que resbala por el aire

                                                      agitado

sin esperanza de seguir respirando como cuando dios…

la tierra giraba alrededor del sol.

Camina hacia su muerte en una guía mecánica

que sobre engranes asesina amores.

Para de recordarnos el finito con ese ruido continuo,

porque antes de comenzar algo marcas negativos hacia atrás.

no vale nada

                       pasado

        presente

                                     futuro

cabos concretándose.

Reloj ingrato, prefiero el silencio de los calendarios.

 

 

 

J Alejandro Hernández (Huamantla, Tlaxcala. 1988). Escritor, editor, y promotor cultural. Participo en los talleres de narrativa y poesía del FARO de Oriente en la Ciudad de México y en el Comité Estudiantil de Difusión Cultural del Instituto Politécnico Nacional. Desde 2010 radica en la ciudad de Cancún donde forma parte del Colectivo Colectivo y la editorial independiente Cartonera Hortera. Es estudiante de Diseño Gráfico Digital en el IPN y se desarrolla como promotor cultural.

 

 

 

 


 

 

RECUADROS

Jorge Yam

Se miran a cada foto

Resquicios de mi pasado.

Inmóviles,

empolvados de nostalgia

sólo sonríen

para ocultarse después en sus sombras.

Mi álbum guarda ahora

una carcajada mía

para divertirse.

Tomados de la mano,

mi carcajada y yo,

permaneceremos quietos

posando ante la nada.

 

 

LAS REDES

Lanzo mis redes a la noche espesa.

Lanzo también mis redes a los muertos.

Redes y más redes,

huesos y más huesos

alrededor de esta barca de sombra.

Pero a la distancia,

una hoja de ceiba cae sobre una estrella.

Titubean estas palabras.

 

 

Jorge Yam (Bacalar, 1980). Integrante del Taller Literario "Sian Ka'an" de Bacalar dirigido por el poeta Ramón Iván Suarez Caamal. Ha participado en diferentes talleres de creatividad poética. Ha publicado una plaqueta titulada "Las fauces de la luna", con la Editorial Nave de Papel. Ganó el Segundo Lugar de los Juegos Florales de Yucatán en poesía. Ha sido incluido en diferentes antologías poéticas como "En la Puerta del Cielo", "Álbum de Familia", "Voces del Agua", "Dispersión", "Navíos sin Derivas" y en “Los caminos de la lluvia: Muestra poética de Cancún". Poemas suyos han sido publicados en las revistas "Tropo a la uña", "Salvo el Crepúsculo" y en periódicos del estado. Recientemente publicó sus poemarios “Engranaje” y “Traspatio”.


 

 

 

 

 

SE SOLICITA ENTE INTERGALÁCTICO

David Guerrero

Requisitos:

 

Saber regenerar planetas.

 

Traer solicitud elaborada

de preferencia con doctorado en anticorrupción.

 

No importa su sexo

de ser así andrógino.

 

Capaz de limpiar océanos.

 

Necesario saber remover

millones de kilómetros de carpeta asfáltica

con objetivos claros para raza sin destino

y proyectista de una colonización sin bajas.

 

Religiosos abstenerse

perdieron oportunidad.

 

No se necesita traer nave

pero si gusta

tenemos espacio en los campos de Nazca.

 

Armas no necesarias

nuestra tecnología se aplaca

con sólo un matamoscas humanoide

pero si el niño hace berrinche

y se revela en Norteamérica

o en la China o en la Rusia…

traer dos o tres patadas rompe nalgas

para jefes supremos máximos

o lo que es lo mismo pa´ presidentes estúpidos

y gobernadores de mierda.

 

Por el sueldo no preocuparse

todo el oro del mundo

todo el oro del mundo

sigue en el mundo.

 

Venir cuanto antes.

 

 

NOTICIA EXPRES

Yo digo que las noticias enferman
por eso tenemos que llevarlas al médico.

Si las notamos amarillas hay que dejar de leerlas
y si son pretenciosas por achaques
ignorarlas.

Preferiría darte un vaso de agua
o invitarte un pan
antes de que leyeras una irrelevancia
en una nota de vida como lo intenta un poeta.

Si nos conociéramos invitaría una cerveza.

Y si eres mujer sí la cerveza
pero también un baile descomunal.

Yo soy más feliz sin notas rojas
y soy un monje tibetano
sin la sección de política.

Me gusta la noticia de que salió el sol
la de los gatos molestosos
la de se acabó la despensa
o la de mañana vence la luz.

No sé sí ahora me impacte un bala
o junto a un encabezado quede hecho tortilla
o sólo vaya a dar con los accidentados
o si deba de cumplir el mal augurio de un ciclista.

En fin
señor lector no se alarme
señora ama de casa no se asuste
sus manos todavía pueden moldear el mundo.

Y aunque el diagnóstico de la consulta
sea enfermo terminal
mire usted si sus ojos han podido mirar más allá
de lo que estas letras intentan
entonces por favor doble la página
y no sea malito o malita
regale una sonrisa a quien usted prefiera
que al final son las curvas
las mismas que nos llevan en una sola línea recta.


NOTA SUICIDA


Disculpa pero anoche no encontré soga que aguante
ni bala que me perfore.

Esta mañana decidí lanzarme al mar
vi la costa la arena toda esa agua y no me inunda
he tomado una foto hay gaviotas y palmeras
perdón he decidido no lanzarme.

Fui a la selva
a uno de esos cenotes
pensé hacer un ritual
vi la luz que caía desde el techo
como una estrellas deshilachada
cayendo a lo profundo de la caverna
eso me hizo pensar en la noche en la oscuridad
en mi tristeza.

Ahora estoy en casa
he vuelto a ella y sigue vacía
fría y vacía
y llueve
he decidido esperar un huracán.

Llovió ha vuelto la noche
es de mañana y nuevamente estoy con mis pensamientos
el vecino han salido al trabajo.

He abierto el refrigerador
y me he encontrado con un milagro
tengo despensa y
y una fría más muerta ha estado esperando
la he abierto
y ahora subrayo una palabra en la sección de empleos
quizás hoy no se acabe el mundo
quizás deba cambiar de sitio
planchar mi ropa
tener un perro
o cualquier cosa que me quite la tonta idea.

 

 

David Guerrero (Ciudad de México, 1982). Escritor radicado en Cancún, Quintana Roo. Integrante del grupo Colectivo Colectivo y de la Cartonera Hortera. Ha publicado el poemario La fe de los diositos (2012), Tributo (2015), Seis pasos para llegar al horizonte (2016) y participa en varias antologías del estado: Dispersión (2013), Voces de agua (2012), Los caminos de la lluvia (2014, Ediciones el Lirio), en el libro Festival Cuatro Conjuros (2015, Ediciones Librelula),  y en De Cancún a Ayotzinapa (2016, publicación independiente).

 

 

 

 

 

 

 

UNA PELÍCULA SOFT PORN

John Mcliberty Domínguez.

¿Qué jovencita luce mejor esos tacones

y el escote a punto de, como dedo en el gatillo?

Héctor Carreto

Ayer vi una película Soft Porn

En el Canal Once

Me enamoré de la protagonista

Era una Chica de cabello rizoso

Tan hermosa

Como un puñado de cien dólares

Extraviados en una calle de New york.

(Lo que le hacía ser sexy

Es que tenía una pinta budista)

La Chica se llamaba Violeta.

Bueno, en resumen la película trataba:

De que la vagina de Violeta simbolizaba

El mito de la Caverna de Platón.

Pero en la Caverna de Violeta pasaba todo lo contrario

Todos venían desde afuera y se introducían en ella

y después nadie quería de salir.

Los hombres sólitos se colocaban

Los grilletes.

 

 

COMO FORMA DE RESISTENCIA

 

Como forma de resistencia

Quieres correr a la velocidad de una piedra

Que es lanzada al azar con coraje

Quieres correr como si adentro de tu pelvis

Hubiera un tigre enloqueciendo

Quieres correr desdibujando las cartografías

Que hay en tu cerebro

Hey, muchacho, ¿de qué huyes?

¿Cuál es la conjura que tus huesos no quieren escuchar?

¿Hay un llanto que te persigue en silencio a cualquier lado que vayas?

Hey, muchacho, ¿de qué huyes?

Tu corazón está hecho un cenicero

En tu mirada hay brújulas agitándose

El velocímetro de tu sangre llegó al límite

En esta ciudad no hay salidas de emergencia

La ciudad es un reptil que constantemente cambia de piel

Aunque no lo creas la vida es ilegible

No vale la pena arrastrar tu cuerpo a contraflujo

Hey, muchacho, ¿de qué huyes?

 

 

DISLEXIA

 

Yo llegué a la poesía

Por vía de la dislexia.

Ya no soportaba la burlas

De mis compañeros.

Entonces el Profe me dijo:

Lee poemas en voz alta

Con eso te curas.

Pero fue inútil

Ahora, no solo sigo encriptando

Vocales

Sino todo lo que observo;

Lo que es inservible en esta vida,

Es arrojado con una brutal belleza

Y eso se lo debo a la poesía.

Hasta aquí. Ya no quiero escribir más

Porque padezco de dislexia

Porque tengo miedo que poco a poco

Me coma toda esta ensartada de letras

De este poema

Y lo eche a perder.

 

 

 

 

John Mcliberty Domínguez. Licenciado en Educación. Egresado de la Red de Educación Artística en línea de la secretaria de cultura y las artes de Yucatán (REDALICY). Fue becario en el Encuentro Regional de Literatura Los signos en Rotación del Festival Interfaz del ISSSTE 2014. Pertenece al grupo literario “Colectivo–Colectivo” de Cancún.

Algunos de sus poemas han sido publicados en las antologías “Voces de agua” De la Revista Gaceta del pensamiento y “Caminos de la lluvia” Ediciones Del Lirio. Así como en periódicos locales , Tropo de la uña, entre otras.

 

 

 

 

 

En el año 2012, un grupo de aspirantes a escritores se reunían en el parque de las Palapas, donde compartían sus textos, lecturas, opinaban entre ellos y sobre ellos, lo que pasaba con la poesía en Cancún y cuál era el rumbo a seguir en el ámbito literario, pero al terminar las sesiones, los textos se quedaban en los cuadernos, en los teléfonos, en la memoria; pero, ¿y después?, ¿es que esos textos no merecían ampliar su alcance? La respuesta respecto al mérito del los textos no lo sabían, pero estaban dispuestos hacer el intento de colocarlos en la mente de otras personas. Después los jóvenes aspirantes a escritores se enteraron de un festival de poesía en el pueblo mágico de Bacalar y emprendieron el viaje.

Pero dejaremos que David Guerrero de manera de anécdota nos cuente en su experiencia personal; de cómo se le metió la idea de ser escritor, qué sucedió durante el viaje y cómo llegó ser parte del grupo literario:

Les he contado a mis amigos que utilicé google para investigar: ¿Cómo ser un poeta? La nueva caja estupidizadora me sugirió que leyera. Así que comencé comprando un par de libros en uno de esos puestos de libros usados que se instalan por temporadas en el Parque de las Palapas. Esos libros fueron: El Quijote y un libro de cuentos de Agustín Cadena. Con el Quijote me detuve hasta la página ochocientos y algo. Aún no lo he terminado, lo confieso. Y sin embargo me siento orgulloso porque sé de «escritores» que no han llegado ni a la página quinientos.

Ahora, hablando sobre el viaje, la cosa fue que Alex, Yam, Jhon y yo nos fuimos a Oxigeno Bacalar en el año 2012. Como diría Jhonatan Curiel, poeta tijuanense que conocimos en ese festival: En en ese encuentro de escritores Bacalar se convirtió en un Bacanal.

Entonces el cuarteto de poetitas se animaron a leer versitos en el ultimo día cuando casi ya no había nadie. Durante esa travesía nos enteramos que Jorge Yam desde chamaquito

ya andaba tiranto sus versos a la laguna de Bacalar; seguía siendo militante activo del Taller Syann Caan y era como un hijo pródigo del poeta mayor del estado: Ramón Iván Suárez Camaal, y no conforme con eso también resultó que Jhon Mcliberty tiene familia escritores que vive en Bacalar.

Así que nuestro alabado maestro creador del Himno de Quintana Roo nos recibió en la Casa Internacional del Escritor, de la manera mejor para un cuarteto de palimpsestos. Yo había llegado como cuando un integrante nuevo entra por primera vez a una congregación o como cuando un alcohólico, después de la terrible enfermedad, sube por primera vez a la tribuna. O sea: a buen puerto.

Regresamos de nuestro viaje y nos dimos cuenta entonces que algunas de las voces de la literatura nacional no estaban tan alejadas de un Quintana Roo ansioso por ser escuchado. Y claro: algunas de esas voces nos parecieron de lo más disimiles y chocantes, abriendo para nosotros, al mismo tiempo, un panorama de posibilidades con respecto a un taller de creatividad en el que asistíamos y que, de antemano, nos las coartaba categóricamente.

Así fue más por nuestra necesidad de expresarnos libremente, que pensamos en formar un grupo, así como algunos de nuestros coetáneos ya lo estaban haciendo en el país.

Buscar el nombre no fue algo sencillo, ya que siempre vacas, toros o bueyes hemos jalado para puntos distintos, pero algo sabíamos: el centro siempre tenía que ser la poesía. Así que a nuestro grupo no le pusimos nada que terminara con arte, como suelen hacerlo muchos. Pero sabíamos que queríamos ser una comunidad incluyente y que la cosa tenía que abarcar distintos oficios. Por eso nos pareció genial llamarlo Colectivo Colectivo.

De esta forma surgió el grupo. En la fan page de Facebook se puede leer la siguiente información: “Colectivo Colectivo es un grupo de jóvenes creadores con sede en la ciudad de Cancún. Surge a base de la necesidad por encontrar, proponer, fomentar y crear espacios para la difusión de sus obras, tanto físicos como en el pensamiento y sentir colectivo tomando los espacios y quehaceres cotidianos de la ciudad con un sentido de colaboración e

inclusión abierto a recibir propuestas nuevas, experimentales y alternativas a las ya participantes en la escena local.”

En el año ya dicho el grupo lo conformaba: David Guerrero, Jhon Mcliberty, Jorge Yam, Alejandro Hernandez, Norma Zurita, entre otros que no tiene caso mencionar, ni justificar su salida. En la actualidad solo quedan los cuatros primeros ya mencionados.

Después de sus intervenciones en lecturas, intercambios de textos, fomentar la lectura, fiestas, festivales de poesía y demás reuniones fue que en el 22 de diciembre del 2012 con el pretexto del fin del mundo según los Maya, pudieron realizar su primera lectura de manera publica y formal, titulada “lecturas para el fin del Mundo”dándose a conocer como un grupo consolidado.

Fue que hasta el año 2014 el grupo literario con el apoyo de otros colectivos y asociaciones se pudo concretar su primer y ultimo festival de arte que duró tres días en la ciudad de Cancún, cuyo objetivo fue integrar varias disciplinas artísticas. Al parecer fue un éxito, sin embargo en ese festival surgió la maldición de los egos y algunas peleas entre los integrantes del colectivo por perspectivas diferentes, que en ese momento eran aproximadamente 7 integrantes. Pero como se dijo al principió no se va hablar de eso.

Después del festival hubo un silencio de casi un año. El grupo sufrió una ruptura en su secuencia natural. Los integrantes y ex integrantes empezaron a realizar trabajos de manera independiente, incluso empezaron a formar otros grupos literarios. Ahora que se analiza desde otro panorama los integrantes actuales piensan que fue necesario la ruptura, fue un letargo de maduración, de alcanzar objetivos personales y de saber con quienes verdaderamente se cuenta.

En el año 2016 el grupo retoma su vuelo ya permanente con visión más clara. Empieza una secuencia intensa de lecturas colectivas, cuyo objetivo es reconocer las obras de escritores peninsulares que han ganado premios sin quitar méritos de las obras de los que les vale madre los premios porque sus obran salen a flote con madurez en su quehacer literario.

Hasta a la fecha llevan 5 lecturas colectivas y en cada lectura como mínimo los participantes son como 6 escritores.

En fin, hoy el grupo sigue siendo el mismo pequeño grupo, y han tenido grandes logros. Y cuando digo grandes logros me refiero a que hemos afianzado una amistad que terriblemente está dictada por nuestro pretexto de unión siempre poético. No hemos alcanzado nuestros objetivos, es verdad, pero seguimos, escribiendo y leyendo, Yam ahora a 5 años, fue él quien organizó el encuentro de escritores en Bacalar, y se puede decir que es uno de los encuentros más importantes del norte del estado, además de sus recientes libros impresos Engranaje y Traspatio.

Jhon Mcliberty a ganado alguna beca literaria y ha publicado sus poemas en revistas y antologías de renombre tanto impresas como virtuales, además espera que salga pronto sus dos libros inéditos de poesía. David guerrero puede morir sabiendo que sus amigos lo reconocen como alguien que propone algo nuevo en el lenguaje poético de Cancún y además que es un performancista nato que en cualquier momento puede salvar la noche con alguna de sus improvisaciones irreverentes o con algún poema sacado de la manga, además de ser fundador de la editorial independiente Cartonera Hortera y de tener ya sus primeras publicaciones en dicha editoral. Y por ultimo está Alejandro Hernández que es estudiante de Diseño Gráfico Digital en el IPN y se desarrolla como promotor cultural, y es cofundador la editorial independiente Cartonera Hortera, que en su primera era publicó a las voces que surgían y que aun siguen, además que ya se está cociendo la segunda era de la editorial con una nueva imagen menos rustica.

Durante el viaje de Colectivo han conocido a muchas personas geniales y otras no tan geniales, que nos han compartido su música, sus poemas, sus pinturas, sus libros o sus lecturas y están agradecidos con todos ellos. Así que Colectivo Colectivo sigue pensando hacer lo que hasta ahora le gusta, calentar el ambiente literario de Cancún y del estado. Ojalá que las personas que lean esto se les aproximen a proponer e intervenir y no echar a perder sus intentos. Ambos creen que la poesía es un viaje sin fin.

Atentamente:

Colectivo Colectivo

Sábado, 29 Julio 2017 01:35

LA MADERA HABLA / Víctor Hugo Díaz /

Escrito por

 

LA MADERA HABLA

Víctor Hugo Díaz

 

“Una playa sin mar, un invierno”

Grafiti anónimo en Caleta de Horcón

 

 

 

La madera ya no cruje, sólo recuerda

                                  “para ella todo es presente”

 

Él, olvidó su nombre y donde vivía

era caminar, caminar… doblar algunas esquinas

 

-es que las calles cambiaron de nombre

con el nuevo Gobierno.

 

Desde aquí despegan aves marinas

que vuelan sin ninguna razón continente adentro

 

No se alimentan de peces

son bandadas de aviones de guerra

buscando presas, ojalá dormidas

 

esas que no quieren ser penetradas por extraños

así como el mar y los navíos que se detestan

o los monumentos de mentira

                                que para nadie son necesarios.

 

Las ciudades y los puertos

se pueden disfrutar desde lejos

pero no de sus ruidos nocturnos

                                                de la música

                                                               y sus luces

 

sino cuando los brillos se apagan

cuando cambia la fecha y comienza otro día.

 

Es así, tan definitivo

                       tan violento y suave

como un puñetazo en la pared.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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