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La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Noviembre 2017

 

Desde el corredor de una casa estacionada

en el sueño de la primer mujer amada 

Uylder Torrez

 

Queda un latifundio de dolor a tierra oscura en la vigilia,  32 sueños exhumaré estrechando cortísimas calles,  porque esa mujer era una exáfora,  lo se por su forma indefinible.

Se llueve la mente lamente usted que se llueve: en los cuadernos emparentados con baúles y lagartos dimensionales de la infancia.

La marcha gris de las nubes lloronas se derrama entre dolores de árbol en jardín,  limerencia de seda por tus dedos; se me ocurre hoy que somos voluntarios en ésta guerra a salto de guaridas, pues la alforja carece de instructivos visuales dañinos bajo el infrarrojo de tu cabello,  porque hoy el frío penetra bajo los pensamientos y somos monstruos, pacientes monstruos de nuestras pesadillas estacionadas a cinco llaves de las uñas.

Quiero preguntarte el sonido en el interior de la fibra que envuelve tu sexo,  para calcular las atmósferas desde que sale el sol hasta que llega la caricia y proceder entonces al desembarco, dispuesto a lunarme de sal y pavimento, se desplaza  éste minuto en que el disparo obliga al metal para morir en la carne; sabremos de las conjeturas dejadas en las islas por sirenas y peces escribanos,  de colores no vistos en adioses que un día se dirán a 361 grados de latitud izquierda,  porque eres la Eva más compleja y sin tiempo, serías eterna si te atrevieras a ser la compleja más Eva. Serás por ello desde este sitio dimensión colgada en el corredor de toda causa para diferenciar las alas de los colibríes y el tacto cuántico de un beso robado tras la música,  podrías incluso decir la conferencia del mar en lugares públicos que serán fantasmas,  al presenciar la definitiva muerte de éste corazón.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

MADRUGADA EN QUE HUIDOBRO

LOCALIZÓ EL SISMÓGRAFO

Uylder Torrez

 

El camino inicial es el sentido común de lo común

La humanidad no es ciega sólo sufre el desfase de sus terremotos en desconocimiento de sus manuales operativos

Hay tanto amor a la espera de una respuesta equivocada que se encuentre sola para desnudarse

Hay tanta veracidad en las palabras no dichas más allá de lo correcto y en el sustrato que los siglos dejan en nombre de los todos

Buenos días factura permanente éste es mi exaforismo prematuro que busca en los bosques las huellas de los árboles y en sus hojas los dictados ocultos de botellas tragadas una vez por los milenios de la voz

Océano mío de fuentes impenetrables aquí la luz dibuja laberintos sobre tu piel tatuada por la espuma que somos

Terrible sería encontrarnos cara a cara vacíos y fingiendo una tristeza tras la máscara y de uno en uno ahogarnos de pasillos y carreteras de versos conjurados

Dime que a las tres de la mañana o a las cinco tardes por la cinco seremos nómadas

El techo con todas las historias se fragmenta y las revoluciones van en los bolsillos para contarse a la hora de la cena o dejarlas en las almohadas de los niños y a la cuenta de tres correr para entender el vuelo

Debo decirte de igual modo que no hay moda perversa sino ojos que mudos las miran en las estaciones que a cada vuelta son distintas porque se despojan de sus vitrales y bailan con las sombras del rock a horas que no cupieron en aquellos relojes

Siempre venimos y no siempre llegamos

Dado que la armonía es música de los posibles ciertos con y en desa cavamos la mentira para sólo encontrar una felicidad con su código postal...

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 29 Noviembre 2017 03:01

Predrag / Ramiro Padilla Atondo /

 

Predrag

Ramiro Padilla Atondo

 

En la vida hay que atreverse. Se dice que por lo general el escritor tiende a supeditarse a la experiencia propia, un streaptease invertido en el cual el autor empieza desnudo, para terminar cubriéndose de ropajes que lo hacen irreconocible. También hay aquellos a los que la historia les interesa. Dibujar una novela sobre un acontecimiento histórico, explicarse ese acontecimiento, reconfigurarlo por medio de la ficción.

Tal es el caso de el libro Predrag, Angel del exterminio del escritor regio-tijuanense Daniel Salinas Basave. Una novela netamente balcánica de un mexicano.

 Los humanos somos gregarios, requerimos sentido de la identidad. Escogemos amigos, colores, ropa, empezamos a fumar muchas veces por imitación, dependemos de un contexto histórico que nos moldea.  Y ese es el ejemplo de Predrag. Está allí, intentando darle sentido al mundo. Y este mundo empieza y termina en Belgrado. Su religión es el Estrella Roja. Es un tipo mediocre sin otro afán en la vida, un hombre masa, sin mucha inteligencia que recuerda un poco al Eichmann de Arednt. Eichmann es un burócrata, sella papeles que deciden la suerte de miles sin cargo de conciencia. Es un eslabón más en una cadena de violencia.

Predrag se convierte a  su vez en otro tipo de eslabón en un mundo en el que la falta de religión transmuta en los colores de un equipo de futbol, colores que se pueden defender hasta con la vida. Un hombre al que la marea de la historia lo ha dejado del lado equivocado del mar sin tener plena conciencia:

“El botellazo reventó sobre tu cabeza, entre la mollera y la nuca, cuando ya habías dejado fuera de combate al perro sepulturero”.

Más que un inicio de novela es una declaración de principios. La velocidad de la narrativa no se detendrá. El narrador, cercano, cercanísimo, le respira en la nuca al personaje principal. Estudia sus gestos, actitudes, lo acompaña como un camarógrafo que lo graba desde ángulos imposibles:

“Te llamas Predrag, Predrag Jerkovic, y al momento de comenzar esta historia tienes 18 años, vives en Belgrado y suponiendo que alguien preguntara por tu ocupación o proyecto de vida, la respuesta sería que eres seguidor del Estrella Roja”

Eichmann es pasivo en su maldad, Predrag activo.  La novela hace que me pregunte por los mecanismos de la violencia. ¿Hay algún tipo de proclividad a ella? ¿El ser humano es violento de manera inherente? Quizá. Philip Zimbardo lo explica en su libro el Efecto Lucifer en su apartado sobre el lado oscuro:

“Los niños no nacen malos, sino con plantillas mentales para hacer cosas tanto buenas como malas, dependiendo de la influencia del entorno, de los contextos de comportamiento en los que viven juegan y trabajan”

No podemos juzgar a Predrag. Está allí buscando ser parte de algo. El mundo avanza a su autodestrucción mientras otro tipo de batallas se dirimen en un campo de futbol. Batallas ideológicas, raciales, que prefiguran un baño de sangre entre antiguos vecinos y familiares que de repente se descubren enemigos en base a la religión o el lugar de nacimiento.

Predrag no es un caso aislado. Predrag está presente en el deep south norteamericano. Ha transmutado en alguien con la necesidad de odiar, por eso es tan actual.

Predrag es de editorial Artificios. Vale la pena comprarla.

 

Publicado en NORTEC
Martes, 28 Noviembre 2017 21:31

Copulatorio / Sergio Ángeles /

 

 

Copulatorio

Sergio Ángeles

 

 

 

Comienza la oración

silabas recorren la mesa

remolino sobre tu epidermis

Noviembre tiene la noche palpitando

cubre su espalda con blanquecina muerte

el ritual busca la soledad

en los espejos

Labios agónicos

murmuran un beso

ojos de neón

cubren la silueta

en la memoria viaja tu sexo

            doble verso de fuego

intimas metáforas

detonación de los sentidos

es un relámpago de sal

porque soy la metonimia de tu sexo

            húmeda provocación

al final de esta líne

 

 

Contra los muros

 

Un disparo en la sien

abre la noche

rugido metálico

dispuesto a sacudir el corazón

Impacto distante

devora el alma

crea vacíos

un instante de fuego

esparce imágenes

fragmentos de vida emancipados

en el justo momento que decidió

abrir un orificio humeante

en la cabeza de la historia.

 

 

Capitulación

 

Temblando se encuentran

pequeñas ventiscas

de ojos quietos

la curvatura maliciosa

como señal de agua

avanza sobre la espalda

la vida de este ventarrón

se describe en una fruta

con el corazón exaltado

y dije:

(imagina esas nubes

corriendo por la ciudad)

y siguen girando pletóricas ventiscas

mientras un par de fuegos

temblando, se encuentran. 

 

 

Cirugía a corazón abierto

 

Hiere mi noche el escalpelo

cruel regocijo del tiempo

tres flechas que abren las venas

agonía de los recuerdos

numeración quirúrgica

detalle grabado sobre mármol

las columnas que llevan tu vida

(Padre, disecciona los pecados de la ira)

turgente concilio

que recibe una descarga de nube

tus piernas –fórceps inversos-

caricia bisturí palpitando en la humedad

Gloria al Padre

Trepanación de la metáfora

entrada cíclica sacude los muros

opresión delirante cierra el puño

eléctrica incisión en tu vientre

Gloria al Hijo

                 del hijo

(Madre, cura los disturbios de mi sangre)

viaje nebular

paroxismo destella

lúbrica sonrisa de veinte pétalos

lúdica mirada

impúdica mordida

-sonido anestésico-

mi nombre se repite convulso

en un mar de palabras dentadas

salvajes y sucias

golpes de voz

impactando mi rostro

gemido ciego

empuña la oración

canto perdido de los místicos

nosotros en éxtasis de beatos

encrucijada de sensaciones

mi noche cruje en la obertura

fulgor de cielo

            tu vórtice

fruto estelar que somete

puerta de mi pensamiento

con cera hirviendo

sutura mi ser en tu vientre

Gloria al Espíritu

                        extático resplandor.

 

 

Interstellar overdrive blues.

00:00

Y comienza con una detonación

miro a través de la ventana

la suerte de medusa que no sobrevivió

luces que separan los mundos

vine para destrozar tu cuerpo y tomar versos

con la risa histérica de todos los santos

bebo con un poeta a miles de kilómetros

distancia precoz

estrépito fulgurante que se llevó la teoría

no ha servido consumir las formas y perder la cordura

el sabio espíritu del vino se burla de los vanos intentos

quieres escribir desde la comodidad de tu ego

prueba el pan de los perdedores de un día

perdedores de toda la vida

comparte el banquete de los méndigos

señala con brutal enfado Los premios

porque todo empezó con un profundo sonido

se agota la danza de los papeles

la vulgaridad de tu vida inunda los patios

he venido (vine un día) para quedarme con todos los deseos

observa la calle vacía de madrugada y llena de ti

llena de madrugada la calle

vacía de ti

todo orden aniquila el deseo

cada astilla de cristal sobre la mesa paterna

El poeta puede soportarlo todo

dejarse el traje de los jueves derramando angustia

he llegado para martirizar al poeta que no tuvo suerte

al vagabundo que me extiende su mano

Y soy yo pidiendo clemencia de justo verbo

sentado a las puertas de una catedral y fuentes

nos ha tomado por sorpresa la noticia                                   (murmuran)

Pero todo acaba con el silencio.

 

ii

 

como un globo llevo el verso prendado de un hilo

una queja desgarrando como notas de cello

la mujer que se desnuda de pureza

la mujer sepulcro de sonrisa como duna

mujer habituada a su cuerpo que es mío como esta línea

el ovillo que trato de salvar del incendio de su alma

de los vicios de este poema

puedes reír de cada silaba suelta saltando como sierpe

adoro los giros endemoniados de las consonantes

porque entre curvas se acaba el aliento

que fue el primero.

Tomas la mano del leproso en esta ciudad

porque tu especie se encuentra condenada

un sucio juego

retratas poesía con imágenes suturadas

y aun vienes a recibir los honores del vino

en el que te sumerges para levar anclas

en tu pequeña ciudad muerta encerrada bajo la palma de la noche.

 

 

iii

 

La poesía es la calle

donde una palabra te desgarra el vientre

el sitio en que estamos

-nos encontramos- siempre solos

el silencio puede ser una bocanada

o el árbol donde nos desnudamos

en el que irrumpes con un gemido

                               casi oración                        apenas canto

destruye una galaxia a 300 mil años luz

y regresa acelerado

para cubrir los restos del verso

cerrar la ventana

porque esto termina

con un portazo en la jaula.

09:41

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 28 Noviembre 2017 19:50

LA SORTIJA / Miriam Mancini /  

 

 

 

LA SORTIJA

Miriam Mancini

 

 

Hoy es ayeres dejados al azar,

las máscaras de nuestro largo carnaval.                                                                     

Hoy es milagro muerto, estupor sin piedad,

rabia de los gritos encallados, del óxido desmigajando al metal.

Hoy madrugaron el pulso de lo perdido, la ansiedad de la flor,

la siniestra cicatriz que es el canto del miedo, hoy me desveló.                                                                   

Sepa disculpar, amigo, Don Girondo, si hoy dar gracias a la piedra es un desafío,                                   

un bendito ejercicio al que no me atrevo.                                                                                                      

La memoria es una mujer indómita que cuando se la intenta amordazar,                                               

se vuelve doblemente memoriosa.                                                                                                                    

Y sabe cómo ninguna llover su lluvia de bueyes sedientos del ayer.                                                      

Hoy es ayeres dejados al pasar.                                                                                                                        

Es que anoche,     anoche soñé que la encrucijada tenía alma de carrusel                                               

y con una sonrisa blanca daba yapa.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

 

POESÍA,

PAN DE LOS ELEGIDOS, OCTAVIO PAZ

ANTOLOGÍA POÉTICA A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO

COORDINADOR: JOSÉ LUIS RIVAS

  

                                                              

   Eduardo Cerecedo

 

Es justo comentar una obra de suma importancia para la literatura mexicana, ya como acontecimiento, ya como una joya en las letras, no solo nacionales sino universales, ya que la poesía de el único Premio Nobel de Literatura mexicano, como es Octavio Paz, ha llegado a los rincones del mundo en general. José Luis Rivas, seleccionador de la obra, crítico de la obra, realiza una semblanza, que más bien es un estudio crítico titulado, Una vida plural, donde da fe de lo que le ha brindado la poesía del también, ganador del Cervantes de literatura. José Luis Rivas, poeta, traductor, editor, ha realizado un trabajo antológico que mucho se distingue de otras piezas de igual importancia, eso ha dado pie en el centenario de su natalicio del autor de Libertad bajo palabra y del Fuego de cada día. Esta antología encuentra una ruta distinta para que se conozca al poeta en sus diferentes facetas de creador, claro, hay textos que son fragmentos clave en esta selección y por ende surten a otros trabajos de clasificación en este centenario del nacido en la colonia Juárez, Distrito Federal. Pero queremos que sean los lectores quiénes descubran esas incursiones de textos ya universales.

   Hago un recorrido por los textos pacianos  -indica el maestro José Luis Rivas- desde Tu clara sombra, Calamidades y milagros 1937-1947, Semillas para un himno 1943.1955, Águila o sol, 1949-1950, La estación violenta 1948-1957, Días hábiles 1958-1961, Salamandra 1958-1961, Ladera este, 1962-1968, Hacia el comienzo, 1964- 1968, Vuelta 1969-1975, Pasado en claro 1974, Árbol adentro, 1976-1988, Poemas,1989- 1996. Esta última faceta de poemas, incluye los textos que de alguna manera  se denomina como poemas inéditos.

Siempre la novedad de escritos en Poesía, pan de los elegidos. Aunque los títulos de libros de Octavio paz se citan, no siempre son los mismos poemas, ya que José Luis Rivas, conocedor de la obra de nuestro autor, ha dado una frescura a la obra que ha seleccionado. Arropada de los comentarios de Sergio Pitol, hace enriquecedora esta antología poética. Escribe Pitol:

“La palabra libro está muy cercana a la palabra libre; sólo la letra final la distancia: la o de libro la e de libre. No sé si ambos vocablos vienen del latín liber (libro), pero lo cierto es que se complementan perfectamente; el libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres. Libres de la ignorancia y libres de la ignominia, libres también de los demonios, de los tiranos, de fiebres milenaristas y turbios legionarios, del oprobio, de la trivialidad, de la pequeñez.

El pensamiento de Sergio Pitol nos llena de conocimiento, nos reconfortan sus comentarios, así pues, Pan de los elegidos, nos llena de asombro, de alegría, sabiendo que un poeta como José Luis Rivas pone en las librerías un gusto particular, con su selección de poemas. Por supuesto el prólogo  es también de él, enhorabuena por la aparición de estos libros antológicos. Quiérase o no, recorrer Pan de los elegidos; hoja tras hoja, página tras página, siempre los lectores tendremos un dejo de asombro, ya que el antologador, es libre de elección, de esa manera los que salen ganando en gozo, en placer, en esplendor de los poemas, es sin duda, el que lee. Aquí la muestra. Los estudiosos, los universitarios, los preparatorianos, el público en general ya tiene más de cerca al autor de Salamandra, entre otras obras de capital importancia para la literatura mundial que Octavio Paz ha dado con su pensamiento. Finalizo mis comentarios con un poema digno de ser leído en otras lenguas, por supuesto:

EPITAFIO SOBRE NINGUNA PIEDRA: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas/ un antifaz de sombra sobre un rostro solar./ Vino Nuestra Señora, la Tolvanera madre./ Vino y se lo comió. Yo andaba por el mundo./Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire. Mayo de 1989.

 

 

Poesía, pan de los elegidos, Octavio paz, Antología poética a cien años de su nacimiento. Selección y prólogo de José Luis Rivas, Universidad Veracruzana, 2014. (Colec. Biblioteca del universitario, 52)

 

 

 

 

 

Publicado en Boca de río

 

 

 

 

ANA

 Adriana Tafoya

 

 

Mis ojos tuertos ardorosos y las voces sus prodigios, la muerte se llevó mi seno, mis senos, la muerte succionó mis senos, succionó mi seno y lo engulló como una enorme yema de huevo, mira que me evaporo, pero camino dulce los pechos espontáneos y estoy paralizada, por dónde te abordo anciana, si no te amo y hay que cuidarte, mermo, te succiono te bebo, como beber de un pozo de agua caliente, me pides maquillarte dormida, acojinarte los algodones nasales, podría ser algodón de azúcar, ponerte el vestido blanco con broches, el tocado suave, tejida la zapatilla blanca, pero me pides maquillarte dormida Ana, llenarte la nariz de algodón de azúcar, la jícara, Ana, llenarla con vinagre y cebolla, bajo la caja, me pregunto por qué si no quiero tengo que velarte, cerrar tus tijeras como piernas abiertas y secarte el sudor bajo los senos, el sudor sobre tus pezones, par de gotas dilatadas, tomarte Ana, el cuerpo frágil de carne transparente, torneado de bordes delicados, doblarte, depositarte con cuidado en tu caja, Ana, eres un vestido, un labial, un perfume, una cama, qué sola estás entre tantos hombres, duerme Ana duerme que el dolor te acompaña, me pides que te quiera, ¿cómo quererte si te mueres?, ¿cómo quererte si me espantas?, ¿cómo me acerco al guacal que eres?, cómo amarte, Ana, si estás vieja, acabada, y me besas, besas mis ancianas, todas las ancianas y sus bocas, pero el prejuicio como el dictamen de la supervivencia; lo descubres, me descubres, terciopelos no palpados, me miras, Ana, embárrate del mundo, Ana, una vez te grité te estás ganando el asilo, Ana, pero debo tomarte con cuidado, acurrucarte entre las piedras, el cuerpo sin zapatos, las manos entre gasas, niña anciana, el bisturí el resorte, vístete de novia anciana, un vestido blanco, calado con broches, cuerpo despojado de sus movimientos, acurrucado entre las piedras, cuerpo sin zapatos, Ana, serpiente de piel vieja, carne agua, agua carne, espiral, remolino, feto. No puedo amarte, Ana, sólo te beso, besarte Ana besarte sólo puedo cantarte hasta que te vayas. Duerme Ana duerme, que el dolor te acompaña, dolor de los parásitos, bautizarte con tu bacinica despostillada, el orín de los muertos, el excremento del atropellado, con tu cabeza abierta como la urna de los secretos, qué sola, Ana, y te enlodo los pies, te empapo las manos de aceite aderezado, de agria manteca de cerdo con pulpa seca para que no te vayas, Ana, el jugo que sale de tu caja, dolor de gato bajo tierra Ana dolor a boca abierta Ana no llores Ana que te diluyes llorando Ana, como el aleteo de un puño de pájaros bajo la alfombra.

ANA

par Adriana Tafoya

Traduction de Miguel Ángel Real

Mes yeux borgnes ardents et les voix leurs prodiges, la mort a remporté mon sein, mes seins, la mort a absorbé mes seins, absorbé mon sein, le gobant comme un énorme jaune d’œuf, regarde je m'évapore, mais je marche doucement la poitrine spontanée et je suis paralysée, de quel côté je t'aborde la vieille, si je ne t'aime pas et qu'il faut s'occuper de toi, je me réduis, je te gobe je te bois, comme si je buvais d'un puits d'eau chaude, tu me demandes de te maquiller quand tu dors, de rembourrer de coton tes narines, ce pourrait être de la barbe à papa, de mettre ta robe blanche avec des broches, ta coiffure douce, ton chausson blanc tissé , mais tu me demandes de te maquiller quand tu dors, Ana, de remplir tes narines de barbe à papa, le bol, Ana, le remplir de vinaigre et d'oignon, sous la boîte, je me demande pourquoi si je ne veux pas je dois te veiller, fermer tes ciseaux comme des jambes ouvertes et sécher la sueur sous tes seins, la sueur sur tes tétons, une paire de gouttes dilatées, te prendre Ana, le corps fragile de chair transparente, façonné aux bords délicats, te plier, te déposer soigneusement dans ta boîte, Ana, tu es une robe, un rouge à lèvres, un parfum, un lit, que tu es seule parmi tant d'hommes, dors Ana dors car la douleur t'accompagne, tu me demandes de t'aimer, comment t'aimer si tu meurs ?, comment t'aimer si tu m'effraies ?, comment me rapprocher de toi si tu es un cageot , comment t'aimer Ana, si tu es vieille, finie, et que tu m'embrasses, tu embrasses mes vieilles, toutes les vieilles et leurs bouches, mais le préjugé comme  rapport de la survie ; tu le découvres, tu me découvres, velours non tâtés, tu me regardes, Ana, remplis-toi de la boue du monde, Ana, une fois je t'ai crié tu vas aller droit à l'hospice, Ana, mais je dois te prendre avec précaution, te blottir entre les pierres , le corps sans chaussures, les mains dans les gazes, petite vieille fille, le bistouri le ressort, habille-toi en vieille fiancée, une robe blanche, tenue par des broches, corps dépouillé de ses mouvements, blotti dans les pierres, corps sans chaussures, Ana, serpent à la peau vieille, chair eau, eau chair, spirale, tourbillon, fœtus. Je ne peux pas t'aimer, Ana, je t'embrasse juste, t'embrasser Ana t'embrasser je ne peux que te chanter jusqu'à ce que tu partes. Dors Ana dors, car la douleur t'accompagne, douleur des parasites, te baptiser avec ton pot de chambre ébréché, l'urine des morts, l'excrément de celui qui fut écrasé, ta tête ouverte comme l'urne des secrets, que tu es seule, Ana, et je couvre tes pieds de boue, je trempe tes mains avec de l'huile assaisonnée, de saindoux aigre et de pulpe sèche pour que tu ne partes pas, Ana, le jus qui sort de ta boîte, douleur de chat sous terre Ana douleur de bouche ouverte Ana ne pleure pas Ana tu te dilues quand tu pleures Ana, comme le battement d'ailes d'une poignée d'oiseaux sous le tapis.

 

Lunes, 27 Noviembre 2017 06:37

DITA (Minificción)  /Mario García/

 

 

 

 

 

DITA

(Minificción) 

Mario García

 

Los demonios acechaban a lo lejos esperando el momento de atacar, después de días y noches de espera, baje la guardia. Ellos atacaron sin piedad, queriendo llevarse mi alma, reclamándola como pago por todo lo adeudado en el pasado. Fatigado, deje que me hicieran trizas, sus rostros se quedaron perplejos al ver que no había nada, que mi cuerpo estaba vacío, solo polvo en su interior. No lo entendían ¿Cómo un cuerpo sin alma? ¿Cómo era posible? Preguntando, queriendo saber, les dije que mi alma estaba a salvo, donde las historias viven a través del tiempo. Y desde el principio había sido así. Ella; Mi ninfa de los mil cuentos la había resguardado en medio de aquel libro que con tanto desvelo escribimos hasta el día de su partida.

Por fin mi vista se nubla ante el festín de mis enemigos. De a poco muero, mientras; un viento frio me lleva a ella.

 

-Te espere toda una vida...

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)

 

 

ser un poeta joven mexicano en el siglo 2.1

José Ernesto Alonso

 

 

1. Un cuento positivista para niños, en cuatro actos 

 

Un día, según nos cuentan, lo que hoy llamamos poesía sirvió para mostrar el camino a los hombres, para darles un sentido de identidad en un mundo cerrado sobre sí mismo, homogéneo pero articulado y coherente con sus necesidades básicas. Por entonces, nos siguen contando, cada joven tenía un Aquiles y un Ulises en la mente, un ansia en la planta de los pies por pisar tierras lejanas y una codicia crepitante en las yemas de los dedos, ávidos de poseer artefactos maravillosos. La sintonía era perfecta, los relatos funcionaban para todos; los dioses, uno o varios según el sistema personal, con sus respectivos héroes, estaban ahí, para vigilarnos. poco a poco la burbuja se fue abriendo, el círculo delimitado en que se aglutinaban los hombres se convirtió en una línea por donde desfilaban solitarios. El mundo dejó de ser homogéneo y se convirtió en algo inabarcable; pero no había escape, marchar sobre la línea era todo lo que podía hacerse. No cabía ya siquiera encomendarse a los dioses, habían sido suplantados por máquinas, por el vapor y por el escrutinio de los microscopios. Sin embargo, hubo quienes comenzaron a distanciarse de ese mundo. La intuición, el éxtasis, el respeto por los ideales; el anhelo por lo infinito, por la imaginación desbordada, por lo místico y lo mágico fueron sus motores; hicieron de la ética, la estética y la metafísica las directrices de sus vidas, que se convirtieron en obras de arte. Con la poesía intentaron que el hombre volviera a la totalidad, que cerrara de nuevo la burbuja y que recorriera los abismos hasta alcanzar una espiritualidad idealizada que reemplazara aquella, perdida para siempre. No lo lograron; pero sus ecos, sus obras y un mote que hoy suena cursi perduran.

III

Había algo que era imparable, la pérdida inminente o la transformación incesante de las cosas. Aparecieron artefactos capaces de crear arte para las masas y de ensanchar y revolucionar los medios de producción artística; el precio, denunció Walter Benjamín, fue el aura de las obras, la pérdida de su esencia monolítica y divina. Los que formaron el batallón de Primera Línea en esa guerra de modificaciones, combatieron —manifiestos y poemas en mano— por devolver el arte a la experiencia de la vida cotidiana de un ser humano que estaba ya inmerso en un proceso de alienación imparable. Libraron una gran batalla contra la institución burguesa del arte a través de reformas radicales, antes de terminar institucionalizados, al mismo nivel de aquella otra que tanto pelearon por derrocar. Al mismo tiempo se libraron otras dos guerras, las Grandes Guerras, que desembocaron en el cambio del centro cultural y económico del viejo al nuevo continente, que absorbió en su sistema salvaje el espíritu innovador. Los soldados de Primera Línea y lo volatilizó, hasta hacernos entrar en un mundo de fantasías y diamantinas, un mundo light, liviano y cómodo. Un campo poco apto para impulsos líricos, pero ávido de relatos y narraciones que indagaran los mecanismos de la trampa en que se había convertido todo.

 

IV

 

Nuestros padres y abuelos, nos recuerdan cada que pueden, vivieron épocas duras, de privaciones y represiones. Nuestros padres y abuelos nos restriegan en la cara su revolución sexual, sus recuerdos miserables de asambleas y partidos abortados, nuestra libertad de expresión y los nombres de sus muertos que nos cargan sobre la espalda. Nuestros padres y abuelos nos miran orgullosos a la cara y aprietan nuestros cachetes al tiempo que nos llaman los frutos, regados con la sangre de sus ideales. Quieren mantener en nosotros vivo el recuerdo de sus utopías, de sus beligerancias contra Estados que ya no tienen el mismo rostro, que sigamos tiñendo de rojo el color de sus camisetas deslavadas por el tiempo y que tengamos en alto sus efigies: los rostros de sus héroes que ahora son marca registrada. Es natural, supongo. Pero el medio es diferente, tenemos videojuegos y muros invisibles. Nací poco antes del derrumbe de una estructura simbólica: el Muro. Esa pared que, ahora entiendo, dejaba de dividir para encerrar, que dejaba de ser diámetro para comenzar a ser una circunferencia opresiva e inasible. Era todavía un niño cuando, posteriormente, presencié a través de la magia de la TV el derrumbe de dos edificios idénticos. Y entonces comenzaron los gritos, pero por más que gritábamos parecía que nuestros gritos no eran gritos, que no se articulaban como debían, que al parecer, aunque compartíamos la edad y algunos intereses no sabíamos comunicarnos entre nosotros. Sordos a los demás queríamos ser escuchados, pero cada quien estaba sintonizado en una frecuencia diferente. Y aunque nos conectábamos en red, los muros invisibles que se cernían alrededor de cada uno de nosotros, —como trojanos malditos, virus en los sistemas de comunicación— impedían todo posible contacto. El tablero de juego había cambiado radicalmente, pero ahí seguían nuestros padres y abuelos con su eterna cantaleta sobre nuestra falta de acción. Únanse, parecían decir, sin darse cuenta de que sus tácticas, -que fueron fallidas, por cierto- no nos servirían de nada con las nuevas reglas del juego; en este siglo que nos dejaron con la cabeza adolorida y las tripas revueltas, presto a regurgitar lo de la noche anterior, la resaca y el desencanto es lo que nos dieron por herencia. 2. Equis equis uno Si ser joven en México en el siglo 21 es de por sí ya todo un reto, que requiere sortear obstáculos aparentemente infranqueables, y si ser poeta en un  mundo donde pareciera no haber cabida para la experiencia estética de lo poético es algo casi estéril, ser un poeta joven en México es hablar de palabras mayores. Somos un sector de la población atrapado en medio de dos épocas, tuvimos nuestra infancia en los últimos años del siglo pasado y nuestra adolescencia y despertar creativo en los primeros de este. Somos una generación de transición, hemos visto el declive y muerte de tecnologías que hasta hace algunos años habían sido imprescindibles, y su inminente sustitución (el rollo fotográfico, soportes físicos para la música y el video, la aparición y auge de internet y teléfonos móviles, por mencionar algunos, pero incluyendo toda la gama de transferencias de formatos analógicos a digitales, sin olvidar el que se perfila en los próximos años hacia el libro virtual), esto crea un amasijo más o menos polarizado de intereses, y posiciones hacia la actualidad; entre el muro y las torres, como han apuntado varios críticos, algunos estamos más de este lado, otros más de aquel. Así, pensemos por un momento lo que significa ser herederos de estos sucesos, la inminente caída de las utopías y el ascenso imparable del mercado volátil y las políticas-simulacro, que en nuestro país repercutieron también en el cierre de las fronteras y el rebote de la droga que nunca llegó a su destino y tuvo que ser comercializada aquí. A los que somos jóvenes, es decir menores de 30 años, nos tocó la época de estímulos sensoriales más agudos en la historia humana, nos encontramos sitiados por información, computadoras, aparatos eléctricos, pornografía, publicidad. En un mundo como éste, pareciera que la prosa es el único formato válido para expresar las preocupaciones sociales y,  con optimismo, espirituales de la actualidad; la única con la que el lector promedio puede hacer sinapsis inmediata, debido tal vez a su familiaridad con correlatos análogos en otros medios, como la televisión y el cine, en los que ha sido alfabetizado audiovisualmente. Quizá por eso sea la novela y no la poesía el género literario predilecto de estos tiempos. Pero a pesar de la pequeña parcela que le ha quedado a la poesía, en este huerto donde se han sembrado otros formatos, hay algo más. La columna vertebral del arte es lo que se ha llamado experiencia estética, o sea, cuando encontramos algo que consideramos bello porque eriza los sentidos y los conmueve de manera particular. A decir de Gadamer esta situación se caracteriza por darse en una comunidad de manera consensual, es decir, en una comunidad que goza de los mismos objetos u obras que causan sentimientos estéticos más o menos semejantes. Así, aunque algunos, como Jorge Esquinca a propósito de la publicación de la antología País de sombras y fuego, afirmen que la poesía nacional goza de una salud inmejorable, lo cierto es que este siglo ha sido, hasta ahora, muy desafortunado en cuanto a propuestas verdaderamente paradigmáticas. ¿Por qué? Hay un fallo, un error de comunicación, una imposibilidad de conexión entre la poesía y la comunidad. Los posibles lectores, —y esto excluye a los poetas, según el viejo tópico de que sólo nos leemos entre nosotros— son incapaces de articular sentimientos de lo bello con la mayoría de las expresiones líricas de estos años. ¿A quién echarle la culpa? ¿A los poetas, porque no estamos cumpliendo con nuestro deber creando objetos que ericen los sentidos como demanda nuestro oficio? ¿Al público, por perezoso, por flojo, por no tener hábito de lectura, por no querer abrir un libro? ¿A los mas media, a las noticieros y telenovelas, a los programas de concursos, a las series televisivas, a las novelas light que se venden a millones? ¿Al medio institucional o al sistema de educación? No sé, probablemente ninguno de estos apartados resultaría inocente. Lo cierto es que vivimos en una sociedad que no sólo no es capaz de llegar a un consenso sobre lo bello, sino que está incapacitada para consensuar casi cualquier cosa. Si actualmente no hay una poesía de amplio alcance, que mueva masas, que llene estadios, es porque no se están atendiendo las necesidades específicas de la comunidad en el sentido estético, que otras artes “menos nobles”, no sólo han detectado y atienden, sino que incluso explotan para bien o para mal. Sí, en México se hace mucha poesía, millones de jóvenes y no tan jóvenes escriben y hay una multiplicidad grandísima de estilos y tendencias, pero por cualquier razón no hay receptores, pocas personas leen poesía nacional y menos aún contemporánea. A la poesía actual le hace falta un poco más de sensibilidad y quizá de condescendencia ante un panorama como este. 3. De narcocorridos y hexámetros 0 El arte busca su camino, encuentra sus formas. Es bien cierto que la poesía es de por sí un género difícil de asimilar, de entender y, por tanto, de leer;  exige de su receptor un papel activo y poco complaciente, un bagaje cultural más o menos amplio, lo que es en sí mismo ya un problema. La poesía requiere cultura, ya sea para descifrar los hermetismos y juegos crípticos de algunos, las referencias intertextuales de otros o para descubrir los embustes líricos revestidos de cualquier ropaje y no tomar por poesía lo que no es. 1 En los últimos años se ha popularizado un término aparentemente contradictorio. Todos hemos escuchado de la llamada “narcocultura” esa mutación neofolclorista de características muy peculiares. Cabe preguntarnos a qué se debe el éxito de manifestaciones como los narcocorridos en la cultura popular, a qué se debe que un gran número de jóvenes mexicanos ya no sólo del norte, que desean más que nada engrosar las filas del narco, se sientan más cercanos a los Tigres del Norte que a López Velarde. A caso será que la experiencia estética que consensuan estos jóvenes está depositada en los valores de la moral dudosa que apologan esas narraciones; por la desazón ante de realidad idealizan otra, reflejada en las particularidades retóricas de esas canciones que les hablan de las hazañas de los “héroes” que les gustaría un día llegar a ser. Si estos jóvenes poco alfabetizados, que abandonan los estudios en pos del beneficio inmediato del crimen, no son capaces, debido a las obvias carencias de su educación y al ambiente mismo de la época, de consensuar nada con la poesía de las academias, encuentran los valores estéticos que necesitan en esas manifestaciones acordes al ancho de su cultura general. Manifestaciones simples, desde el punto de vista artístico aunque no por ello deleznables, de una épica criminal que idealizan en su civilización cerrada, esa neotribu que persigue valores pérfidos, pero en todo comparables a los que persiguieron en su tiempo los lectores de la Ilíada y la Odisea, que deseaban ser Aquiles y Ulises. Quizá estos jóvenes sueñan con ser el Chapo, pero el acto es análogo. 1.1 Si bien es cierto que en la mayoría de los casos los corridos no son poesía, también lo es que para un gran sector de la juventud mexicana estos relatos líricos son lo más cercano que tendrán a una experiencia estética poética. Lo que no es tan descabellado si recordamos otras expresiones similares de la lengua castellana. En la Edad Media los romances y cantares de gesta relataban las proezas de personajes que encarnaban las virtudes deseadas por la colectividad, curiosamente los aspectos formales de éstos son idénticos a los actuales corridos: marcas orales, sencillez léxica, forma narrativa y una composición métrica en octosílabos. También es interesante que en algunos estados del país los narcocorridos se hayan prohibido, siguiendo una lógica similar al pensamiento de Platón, turbado por que la poesía fuera una mala influencia para los jóvenes de su República. Para muestra están los tweets con que Alejandro Poiré, secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, celebraba la decisión del gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, de prohibir los narcocorridos: “Narco-corridos [sic] son apología del delito y promueven salidas falsas. Hay que enfrentarlos con cultura de la legalidad. Bien por @malova2010” y posteriormente añadía en un segundo tweet: “especialmente entre los jóvenes. @GobSinaloa #Sinaloa” 2 Tomemos en cuenta que nos encontramos en una época donde las fronteras entre la alta cultura y la cultura popular son cada vez más difusas, aunque no del todo inconfundibles; así las cosas, también las expresiones estéticas más refinadas han entrado al juego de la narcocultura, las más de las veces en forma de protesta artística, por medio de instalaciones o exposiciones plásticas que denuncian los horrores cometidos por el crimen organizado (formado en su mayoría por jóvenes menores de treinta años). La poesía, en esta modalidad es escasa y panfletaria, y prácticamente nula si ha sido creada por jóvenes de mi edad. Cosa que no denuncio ni condeno, sólo señalo. Y he de decir, lamentablemente, que en esta generación de mexicanos, los jóvenes que protagonizan este apartado, o sea los que se encuentran más cercanos a los Tigres del Norte que a cualquier poeta aprobado por los libros de texto de la SEP, son considerablemente superiores en número a los que siguen en lo restante de este ensayo. Viene de la palabra inglesa Chelem (torneo)    no del baile punk Es bien sabido que la prosperidad económica de una nación va acompañada también de un florecimiento cultural. México ha sido un país que se ha caracterizado por el talento para sobrellevar los problemas, casi siempre con un ingenio idiosincrático y la más de las veces humorístico. Es sabido también que desde que tenemos memoria México se halla en un estado de crisis continua, a diferentes niveles, no sólo económicamente. Así pues, al nivel que nos interesa, ¿cómo hace frente la poesía joven ante los problemas económicos y culturales? Una de las soluciones, —conscientes o inconscientes, no sé— que más han llamado mi atención es el auge que han tenido en años recientes los llamados slams de poesía y la poesía performance. Los slams son una especie de torneo entre poetas que echan mano de recursos como el hip hop, el humor, la oralidad, el teatro o el canto, para ornar y enriquecer sus poemas y hacerlos más amenos, con mayor estilo y contundencia. Se trata de una modalidad surgida en un club estadounidense a mediados de los ochentas como una manera de revitalizar los cansinos recitales tradicionales y de atraer públicos que originalmente no estaban muy relacionados con la poesía. Los enfrentamientos tradicionalmente duran tres minutos, no se utilizan objetos ni música y son juzgados por un jurado extraído del público. Al final quien se haya ganado el favor de los jueces se lleva el primer lugar. La poesía performance tiene su eco en los happenings y performances del siglo pasado, se trata de la recitación de un poema mientras se efectúan diversos actos que se articulan con lo expresado oralmente, es válido el uso de cualquier recurso material o musical. Estas dos modalidades se han convertido en un medio de supervivencia y espectáculo para cafés y bares literarios no institucionales, al menos en la capital, donde los asistentes pueden disfrutar de un espectáculo poético, —y en las ocasiones más audaces de cuerpos femeninos pintados, body paints, que adornan estos actos— mientras beben un café o una cerveza; es una forma atractiva de atraer clientela a los establecimientos, de acercar nuevas formas líricas a públicos que quizá no fueran muy afectos a la poesía, de experimentar otras vertientes expresivas y de crear y mantener foros para éstas. Así, a mi parecer, se mitigan un poco las crisis culturales y económicas de nuestro país a nivel poético. Pero estos fenómenos tienen también algunos puntos debatibles. Vistos desde una perspectiva más ortodoxa, fomentan la actitud-cliché y poses estereotípicas del poeta, favorecen el personajismo y son más benevolentes con las personalidades magnéticas, pues sobre el escenario importa tanto lo que se dice como la manera en que se dice. Lo que orilla en ocasiones a valorar rubros extralingüísticos y extraliterarios, cayendo a veces en el extremo de hacer del poeta un payaso. Además está el problema de que muchos trabajos slams y performance son difíciles de comprender de manera escrita, sin el acto histriónico que los complementan, y por lo tanto algunos son impublicables, pues son pensados en primera instancia para el entretenimiento y el espectáculo, no para la trascendencia. Sin embargo, como ya he dicho me parecen paliativos necesarios para generar foros y públicos interesados en las manifestaciones líricas. 5. Universidades, becarios, cárteles literarios y guerra de guerrillas Aunque una de las características de este siglo es la difuminación de las fronteras y no hay una separación tajante entre un sector y otro, sino más bien una tendencia más o menos identificable, podemos señalar también que hay una parcela de los poetas jóvenes que se mueve más hacia la búsqueda de una poética que apunta a lo académico o institucional. La mayoría de éstos son, como es de suponerse, estudiantes de literatura o tienen contacto directo con universidades e instancias similares.  La universidad, como todos sabemos, es una institución que preserva y transmite conocimientos e ideas; también es un epicentro enorme de sentencias dictatoriales sobre lo que debe ser o no valorado como literatura. Los jóvenes poetas universitarios tienen a su disposición un amplio bagaje cultural, teórico y formal; son hijos de la tradición, (al contrario de los no universitarios que, en su mayoría, la niegan, quizá porque no la conocen y así pueden justificar sus irresponsabilidades léxicas) y por tanto la honran la mayor parte de las veces, petrificándola y ninguneando las nuevas tendencias. Aunque no todo son extremos, mucha de la poesía de jóvenes universitarios irradia a ratos los conceptos cansinos de las universidades y tradiciones paralíticas y a ratos los fulgores más característicos e inclasificables de nuestra generación, pero la tendencia parece ser la del primer apartado. Están también quienes buscan becas y premios, apoyos monetarios institucionales que son al mismo tiempo esperanza y cáncer de las letras mexicanas. Hoy en día nadie espera vivir únicamente de ser poeta, se sabe de antemano que eso es casi imposible hasta para los autores más recurridos, ¿qué debe hacer entonces el poeta joven que quiere dedicase a la poesía de por vida? buscar incentivos monetarios para poder comer mientras crea, y formarse una carrera curricular al paso de los años. Una beca es un gran alivio, otorga una holgura más o menos cómoda que permite despreocuparse por un rato del mundo real para ocuparse del de las letras, es además una muestra de reconocimiento institucional que valida la labor del poeta que la percibe. Sin embargo el presupuesto de estos estímulos es reducido y no alcanza a cubrir la demanda de la cantidad de aspirantes a ellos. Para obtenerlos, muchas veces, los aspirantes deben hacer una serie de tretas que garanticen la inclusión de sus obras en los diferentes programas de manutención literaria; entre estas puede estar la preocupación por incluir en la obra lo que se intuye serán los rasgos a evaluar — que varían según la organización que convoque—, o sea intentar ser complaciente a los ojos de los jueces que —dicho sea de paso— premian comúnmente las obras parecidas a su propio estilo. Así, mucha de la poesía joven, que gira en torno a la obtención de un trozo de carne institucional, se acomide, como hija bien portada a la espera de una muestra de cariño paternal (por no poner un ejemplo canino), a diferentes rubros literarios que han sido establecidos de manera no escrita por organizaciones y jueces. Con el paso del tiempo estas particularidades, comienzan a petrificarse y a formar un sólido lastre que pende de las letras mexicanas impidiéndolas evolucionar, y estancando, debido a todos estos autores más ocupados en su manutención que en una poesía sincera, la renovación estética de nuestra literatura. Como sabemos, el sistema institucional nunca está exento de la posibilidad de corrupción, los rumores sobre los engranes sórdidos que accionan el funcionar de las becas y las entregas de premios han pululado desde siempre; el amiguismo, las palancas, las mafias literarias, entre otros, son sus protagonistas recurrentes. En efecto, ante un panorama de este tipo, para ser un poeta con éxito y apoyos, las más de las veces no es suficiente simplemente escribir, hace falta ser un experto en relaciones públicas, un excelente político, saber mentir, hablar y envolver; pues ahí estará la llave de las oportunidades, de las invitaciones, de las potenciales palancas, de las colaboraciones que enriquezcan el currículo que fundamentará nuestra petición de beca. En resumen, hará falta desenvolverse en una camarilla donde hay de todo menos poesía. Aún así, a pesar de que la competencia por los pocos resquicios institucionales otorgados a los poetas para la realización de su oficio haga surgir las pasiones más bajas del gremio, la realidad es que se trata de una mecánica muy comprensible (y lamentable, pero para nada reprochable, pues los creadores no se pueden nutrir, físicamente, de sus poemas) si tenemos en cuenta la situación de la poesía en el siglo 21 y la situación económica, cultural e institucional mexicana. Sin embargo este sector institucional no es el único, al mismo tiempo, muchos de los postulantes a becarios académicos o no y poetas con tendencia marginal forman colectivos y grupos, que son en su mayoría asociaciones de poetas que pueden compartir una tendencia más o menos identificable, aunque poco homogénea. Los colectivos organizan presentaciones y editan las obras de sus integrantes, a falta de estímulos externos, ya sea en publicaciones independientes, revistas o ediciones virtuales; buscan hacer ruido, se apoyan y comentan, analizan sus obras entre ellos y en casos afortunados obras de otros grupos, para hacerse de un nombre dentro del truculento mundo de las letras nacionales. Como en todo los hay honestos y comprometidos con la literatura y la promoción literaria, y grupos que pueden hacer uso de tácticas dudosas, que crean clanes más o menos cerrados o mafias en miniatura. Si es verdad aquel tópico de que los poetas sólo nos leemos entre nosotros debemos reconocer también la existencia del ego, la envidia, y la desidia de leer a otros colegas, en pro de uno mismo. De aquí el ninguneo, se trata de no agitar el panal, no hablar de los coetáneos para que su trabajo se quede en silencio, guardado y no se convierta en competencia potencial. En un contexto tan hostil como el terreno de la poesía mexicana no es ninguna novedad. . Gutenberg en la red En los últimos años, con el apogeo de la web, los poetas jóvenes han encontrado un buen escaparate para la publicación de sus poemas, al hacer uso de una plataforma que puede ser consultada desde cualquier parte del mundo. Y no es para menos, internet es quizá el paradigma tecnológico de nuestra generación, pero conlleva varios problemas. Según un censo del año 2008 había en ese entonces más de 70 millones de blogs en el mundo. Tengamos en cuenta que el grueso de los usuarios de internet son  jóvenes y que cualquier persona puede tener un blog o espacio similar. Primero está el problema de la cantidad, hay tantos blogs que es imposible que una persona los examine todos; luego el de la calidad, pues no hay ninguna clase de filtro que la garantice; después está el problema de la ignorancia de las generaciones anteriores, que en muchos casos no se atreven, por aversión o por desconocimiento, a hacer uso de los recursos cibernéticos; también la indiferencia, pues si la crítica literaria para la poesía actual es de por sí escasa (y amañada en muchas ocasiones), para las obras publicadas únicamente en internet, de autores nóveles, es totalmente inexistente, ya que la mayoría de los críticos literarios no consideran serio el corpus informático y virtual si las obras no tienen un análogo en papel y si no son de autores más o menos reconocidos. A esto hay que sumarle la apatía de los creadores jóvenes ante sus contemporáneos. Así, en internet hay una cantidad ingente e ignorada de autores que contribuyen a la saturación del campo poético, tantas voces se ahogan, todos gritan al mismo tiempo y la voz individual de cada uno se pierde en ese inmenso mar de palabras y bits. En México, y en muchos países, la publicación de libros de poesía no es un buen negocio, a menos, y aún así con reservas, de que se traten de obras consagradas. Hay pocos lectores serios de poesía y menos aún que se aventuren a los terrenos de las literaturas emergentes; se percibe una gran desconfianza ante la poesía actual con todas sus obras pequeñas y sin distribución, ediciones pagadas por los autores y tiradas al vacio, pues las grandes editoriales publican muy poca poesía de poetas contemporáneos. En la red hay un universo inexplorado lleno de sorpresas potenciales al que habría que asomarse; y que, en un entorno como el mexicano, ante los obstáculos económicos y culturales que dificultan la publicación y circulación de libros convencionales, debería ser atendido y explotado. 7. Parque temático Los cambios acelerados de los últimos años se han convertido en el encuadre que contiene a la poesía joven mexicana, varada entre su contexto local y la inminente globalización mundial con sus reformas audiovisuales y cibernéticas, que la han penetrado creando nuevos tópicos. Nuestro siglo 21 es como la versión 2.1 del siglo XX, después de las vanguardias, del boom y de los infrarrealistas que tanto eco hacen hoy en la poesía joven (con su par de paladines cuyos nombres no quiero mencionar), intentar escribir algo fresco es como intentar escribir una obra maestra después de una gran borrachera, con la resaca punzante todavía; es verdad, mucha de la poesía de hoy en día suena a refritos posmodernizados de autores del siglo pasado, no a un discurso orquestado desde la propia época y sus particularidades; más que comprensible si recordamos que se trata de una generación atrapada entre las dos épocas. También es verdad que la posición ante el mundo ha cambiado, al igual que los valores y las prioridades. La rebeldía juvenil está erosionada, todo está permitido y no hay más reglas que romper. La experimentación y el intento de ruptura con lo anterior después de tanto tiempo se ha vuelto tradición y no innovación. Cualquier afrenta o provocación se ha convertido en un medio obsoleto, la irreverencia ya no espanta a nadie. La energía de la ruptura, tan característica del siglo XX, se ha transformado en una broma.  En general, se perciben también sentimientos de desencanto, algo de cinismo y sarcasmo ya sea agudo o paródico, y la presencia de la cruz de las generaciones anteriores como un recuerdo al que hay que honrar o como un reproche infame y molesto. Son pocos los que entienden que ya no cabe esperar sublimidad en un poema, que eso es un error. Los tonos grandilocuentes han cedido lugar al humor e ironía y a la inclusión de referentes populares y de la cultura pop. Hay también un gran frenetismo verbal, abundan los poemas explosivos, como una especie de vómito palabril, a veces sorprendentes, a veces jitanjáforas puras. Se investiga acerca de los temas gays, del erotismo, de la cultura mediática y la cultura pop;  y se da una prioridad mayor a la parte visual del poema, correspondiendo a la educación audiovisual que esta generación ha tenido desde siempre. A decir del teórico, poeta y narrador Agustín Fernández Mallo, la poesía en español ha dejado ir una fase de la historia del arte que todas las otras disciplinas han advertido puntualmente: el referente estético de eso que llamamos posmodernidad. Esto es verdadero en una gran medida, la poesía en español y no sólo la mexicana no tiene correlatos paradigmáticos de las manifestaciones más audaces del arte contemporáneo, por diversos motivos que debido al espacio no me es posible explicar; sin embargo se perfila una cierta tendencia en la poesía joven más desprendida de los ámbitos institucionales a explorar los temas que competen al mundo que se está gestando y los problemas y particularidades de este nuevo siglo que tiene apenas poco más de una década de vida. Se echa mano de la inclusión y el apropiacionismo, de la multiculturalidad transterrenal, transtemporal y transdisciplinaria. Lamentablemente este es un sector muy reducido, quizá el más reducido de todos, las instituciones, las sentencias académicas y el fantasma de las vanguardias pesan mucho todavía. Se necesita una consciencia del presente, crítica y alerta a los cambios sociales y mediáticos. Sólo así surgirá una poesía nacional que le hable al hombre de hoy y establezca una relación estética con él, y no con los muertos del siglo pasado.

 

 

JULIO CORTÁZAR

EL PERSEGUIDOR

Marco Ornelas

 

“Sé fiel hasta la muerte”, escribió Juan de Patmos en su Apocalipsis 2, 10. Cortázar lo toma para abrir el cuento El perseguidor. ¿Qué era lo que buscaba el saxofonista drogadicto y bohemio con su fidelidad al jazz? ¿Por qué Johnny Carter, renunció a todo, hasta su vida, pero siempre le fue fiel a su música? ¿Qué encontraba este negro jazzista en su experiencia musical para no traicionarla nunca?.

Julio Cortázar, además de escribir éste portentoso cuento: El perseguidor,

elevó su narración literaria a las alturas filosóficas. El relato cortaciano además de ser en suma placentero, esta sombreado por preguntas metafísicas que se van planteando a lo largo del cuento. El formato de la narración es llevado por la visión de un crítico de jazz y a la vez biógrafo del artista. Bruno, “el amigo” Bruno, nos va contando la historia de Johnny Carter, pero su crónica es sólo eso, una narración ordenada de la vida del jazzista, una enumeración de anécdotas, de vaivenes, de peripecias de la vida del músico. El que realmente habla y hace discurso en el cuento es Cortázar, desdoblado por su protagonista. Dudo mucho que el discurso que nos despliega Julio, el nacido en Bruselas, pero argentino por vivencias sea una ficción como su cuento. Más bien creo, que su cuento es un medio para desarrollar su pensamiento por lo menos en esta obra maestra. El narrador Bruno, desaparece junto con Dédée, la marquesa, Lan y otros, cuando Cortázar, habla por voz del negro prodigio. Esta lacónica historia le sirvió al autor de Rayuela, para decir, para mostrarnos sus entrañas teoréticas sobre el ser del arte.

En éste cuento percibo, o por lo menos esa es mi mirada de contemplación de esta obra literaria, una fenomenología estética. Ahora que rememoro la lectura del El perseguidor para escribir estas líneas, recuerdo que lo que me iba atrayendo de las palabras cortacianas, no era su maestría de la técnica narrativa, sino su pensamiento expresado en éste pobre y grandioso personaje. Verdaderamente lo que me hacia más sensual y placentera esta historia, era la lectura entre líneas, las ideas por demás coloridas del pensamiento arco iris de Julio Cortázar. Su verdad, que no era la Verdad del filósofo expuesta en un sistema, se difuminaba en la asistematización de un personaje ficticio. Para hablar del arte basta con hablar de los artistas y sus obras, sobran las fórmulas abstractas. Para hablar de lo importante basta con susurrar un poema o cantar una canción. Para decir te amo, basta mirar enamoradamente.

Julio Cortázar, escribió éste cuento para discurrir sobre la experiencia artística. Para escarbar en lo más hondo de la vivencia del creador de arte. Johnny Carter, es la máscara de donde sale el pensamiento de Cortázar. El argentino encontraba en la experiencia del arte un sentido para su vida, una respuesta para sus preguntas más intimas de ser humano. Las búsquedas de Carter, son las búsquedas de Julio. Las preguntas que se planteaba el saxofonista Johnny, fueron las mismas que se planteó Cortázar. Johnny Carter, fue fiel hasta la muerte, porque en su música encontraba las respuestas metafísicas, sólo profundizando en ella se le develaban los misterios del ser. Sólo trasgrediendo los límites, abandonando todo, hasta su propia vida, encontraría el sentido último de la existencia. Sólo Carter, bañado en su creación musical cruzó a la otra orilla, abrió “la puerta” Si para llegar a Dios, o desvelar los enigmas del ser, los hombres desde tiempos remotos han elaborado escaleras,sistemas y religiones. Carter renunció a todas la vías, el quiso caminar porel sendero solitario.

“No tiene ningún mérito pasar al otro lado porque él te abra la puerta. Desfondarla a patadas, eso sí. Romperla a puñetazos, eyacular contra la puerta, mear un día entero contra la puerta...”, se lee en El perseguidor.

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
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