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La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Mayo 2017

 

 

 

 

 Adán Echeverría

 

 

El corredor de las ninfas.

(novela por entrega)

 

 

 

 

 

Mérida, Yucatán, México

 

-- Siempre me gustaron los niños. Mi esposa y yo sufrimos cuando el médico nos informó que no podría tener descendencia. Algo con mis espermatozoides. Ella dijo apoyarme, pero la escuché hablar emocionada de lo que significaba para ella ser madre. No quiso decirlo, pero luego que el médico dejó clara mi infertilidad, al mirarla dormir los días siguientes, su rostro me acusaba, y me hacía responsable de la sequedad de madre a la que la había conducido. Se había atado a este tipo incompleto que soy. A este imbécil incapaz de tener un espermatozoide sano, con la fuerza suficiente para poder fecundar sus óvulos. Me hice de valor y la enfrenté: Luisa, tienes que embarazarte. Búscate otro. Yo no puedo hacer que sufras conmigo. Me siento responsable. Es mi culpa que no podamos tener hijos, y quiero verte disfrutar la maravilla de la maternidad. Es injusto.

-- No venga ahora a contarnos las tristezas de su matrimonio. ¡Necesitamos respuestas de lo que le estamos preguntando! No nos va a condoler con su historia.

-- ¡Cálmese detective! Prosiga profesor, por favor.

Óscar Garfias cogió sus lentes con la mano izquierda; su mirada estaba fija en la mesa que tenía frente a él, que lo separaba de la teniente Rilma Ferrera; y sin inmutarse sentía la respiración del detective Enrique García, que le hablaba por la espalda, inclinado hacia su oreja derecha. Con lentitud, Óscar Garfias extrajo un pañuelo amarillento del bolsillo derecho de su pantalón y mecánicamente, sin apartar la vista de la mesa, fue limpiando los cristales de sus lentes, para luego volver a colocárselos.

-- ¡Qué prosiga carajo!, qué, ¿no escucha?,-- el detective García dejó caer su brazo, con la mano abierta y los dedos extendidos, sobre la mesa. Óscar Garfias ni siquiera lo miró, continuó limpiando cada uno de sus lentes con el pañuelo sostenido entre el dedo índice y el pulgar de la mano derecha.

-- Detective, tengo que pedirle que salga del cuarto. -- El Detective Enrique García echó hacia atrás el cuerpo, caminó para quedar frente al interrogado, al pasar junto a la desocupada silla, del otro lado de la mesa, se despojó de su tranquilidad, y con una patada lanzó la silla de plástico hacia el fondo de la habitación, de la que salió dando el clásico portazo de los que pierden el control y se desquitan con los objetos inanimados. Al salir no pudo ver que la mirada del profesor Óscar Garfias, continuaba sobre la mesa, al contrario, Enrique quiso sentir, que la mirada de aquel hombre que había detenido el día anterior, seguía pegada a su hombro.

Rilma Ferrera permaneció callada, acariciando con los dedos la mesa que la separaba del sospechoso. Con la mirada sobre la grabadora de bolsillo que se encontraba ahí a su lado derecho frente a ella, mirando apenas al profesor Óscar Garfias. Podía sentir el frío ojo de las cámaras de video que se encontraban detrás y enfrente de ella. Intentaba mantenerse serena, no podía perder el control ante el sospechoso. Diez meses hacía que lo venían siguiendo hasta que lograron atraparlo en una brecha en el camino hacia la hacienda Tabi, donde el incendio desatado en las cabañas posteriores había dejando poco más de 45 víctimas, casi todos jovencitos de ambos sexos, cuyas edades oscilaban entre los 13 y 17 años. Los cargos del sospechoso habían subido: desde perversión de menores, estupro, violación agravada y ahora, asesinato múltiple imprudencial.

Una vez fuera del cuarto donde interrogaban al sospechoso, Enrique García caminó entre los escritorios de la comandancia hasta el garrafón del agua purificada al fondo del pasillo. Se sirvió uno tras otro, tragos de agua en varios conos de papel; uno tras otro hasta beber más de siete, pero no podía sacar de su mente las imágenes de los cadáveres de los jovencitos, el maldito olor a piel y carne quemada, permanecía en sus fosas nasales a pesar del baño. La comezón y el ardor en cada una de las quemaduras de su piel crecían con el roce de la ropa, todo para que aquel imbécil siga ahí limpiándose los lentes y contando su sufrimiento por no poder tener hijos.

-- Hijo de la gran puta--, arrugó el último cono de papel y, furioso, lo lanzó hacia dentro del bote de la basura.

-- Pensé que querían mi confesión completa. Pero si lo desean, puedo ahorrármela. Creí que nos haríamos algunos favores, detective; que juntos queríamos llegar a un acuerdo. Soy el único testigo vivo.

-- No, profesor. Usted no está acá sólo en calidad de testigo. Mientras no logremos unir todas las piezas, y tengamos su versión de los hechos, usted es nuestro principal sospechoso… Ahora, tiene que disculpar a mi compañero. Y por favor, si insiste en no querer un abogado prosiga profesor. —el profesor Garfias volvió a declinar la presencia de algún abogado, quería contarlo todo, sacarlo todo de la mente para que no siquiera destruyéndolo. Los años pasarían y el tendría aquella historia en la mente, por siempre, era necesario contagiar a alguien más de todo lo que tenía en la cabeza, y le rebosaba.

"Cuando encaré a mi mujer para pedirle que se buscara otro, pude percatarme de lo mucho que me amaba (o eso quise suponer). Se echó a mis brazos llorando. Jamás pensé que Luisa respondiera de esa forma. Estaba errado al pensar que ese ensimismamiento era algo relacionado con el dolor que le causaba la idea de estar casada con un hombre que no podría darle hijos. No era así. Jamás lo fue. Se metió en mi pecho y me llenó de besos el cuello; lloraba con una ternura tal, que hacía que yo pudiera sentir cada fragmento de su cuerpo como parte de mí. Supe que era real, que ella no mentía. Jamás pensó en echarme la culpa. Desde esa tarde que hablamos de frente, nuestra relación se volvió más fuerte. Se volvió feroz. Éramos más que una pareja, éramos cómplices para bien y para mal".

El sospechoso bajó la cabeza y un brillo líquido dibujó su sombra en aquella mirada, pedazos de algo que podría describirse como momentos agradables, espacios del recuerdo que significaran cualquier cosa, se agazaparon en sus pupilas. Fue un instante. Todo pareciera haberse borrado de un solo manotazo a la mesa. Óscar Garfias se pasó la punta del dedo meñique en la orilla del ojo izquierdo, y desde el fondo de algo que la detective pudo constatar como cinismo, extrajo una sonrisa y la llevó a sus labios.

"¡En fin!", remató. "Ella ha muerto, detective. Ha muerto y yo estoy acá sin poder siquiera contemplar su cadáver mientras las culpables siguen libres, y huyendo. Están ustedes perdiendo el tiempo conmigo, porque yo puedo aceptar todos los cargos, pero tienen que atraparlas". De súbito el sospechoso dejó de limpiar los lentes y poniendo ambas manos sobre el escritorio se acercó al rostro de la detective: "De nada servirá mi confesión… ellas no se detendrán".

2.

-- No puedo dejar de mirarte. Tu aroma desboca mis sentidos. No quiero evitar que tu aroma me penetre, que se meta y me haga completamente tuyo. No quiero ni pretendo evitar que suceda. Me gusta dejarme guiar por esas percepciones que se desbordan cuando estás cerca. Me fascinas, me tienes completamente dominado. Jamás lo dudes.

-- Los hombres dicen cualquier cosa después de cogerte, como disculpándose, pretendiendo que les creamos. Sabes bien que puedes conseguirte la mujer que quieras, sin correr el riesgo de embarazarlas, te has convertido en el hombre perfecto. Toda mujer desea un hombre así como tú, para no tener que usar pastillas, y para poder sentir ese chorro caliente de semen adentro de una, sin la maldita preocupación de tener que cuidarse de resultar embarazada. Es muy descansado no tener esa preocupación. Eso me encanta. Ahora sabes que puedes conquistarte a la chamaca que quieras. Esas tus alumnitas que me parecen tan despreciables y patéticas. Seguro te las andas cogiendo y ni me enteraré, porque no vendrán acá embarazadas de ti. Y tampoco tendrás que andar pagando abortos.

-- Pero Luisa, son igual tus alumnas. Qué cosas dices.

-- Claro que sí, sabes que siempre tengo razón. Y pienso aprovechar al máximo esta ventaja. Quiero que me llenes tanto. Lo necesito.

-- Pensé que sería duro para ti.

--- Para nada. Ha sido lo mejor. Si quería tener un niño, porque me encanta ir al parque, o a las plazas, y ver cómo te la pasas mirando a los niños jugar. Se de tu cariño por los niños. Me duele que no puedas realizarte como padre.

-- Los alumnos son como mis hijos. Siempre me han gustado los niños.

-- Sí, lo son. Los alumnos y… las alumnas también. Cabrón, que me doy cuenta cómo te miran esas malditas niñas jareosas. Eso haremos. Los chicos de la escuela serán nuestros hijos.

--Aún recuerdo cuando te presentaste a solicitar la vacante en el Instituto. Apenas llegabas de Cozumel, con la piel bronceada. Como un náufrago vuelto a la ciudad.

--¿La piel bronceada? Esas cosas no se le dicen a un hombre. Las mujeres tienen la piel bronceada. Nosotros la tenemos chamuscada o negra. Eso de que los hombres anden bronceados es tan gay e inaguantable.

-- Por eso me gustaste Óscar, porque jamás has podido desatarte ese machismo tan a ultranza que siempre te persigue.

-- No es machismo, cariño, es algo mejor, se llama cinismo. Falta de hipocresía; tan sólo no me dejo llevar por lo políticamente correcto. Para mi no existen los metro sexuales. Lo cierto es que con tanta cogedera en los hoteles, todos sus líquidos terminan saliendo hacia los mares; con las aguas negras, ríos de orina, donde viaja tanto anticonceptivo se funden con el océano. Segurísimo que todos nos estamos volviendo más amujerados, por tanto pinche estrógeno en nuestros alimentos. De ahí que esos jóvenes de hoy se crean metro sexuales para sentir seguridad en su femineidad a flor de piel; los que no son putos, claro…

"Quizá. Pero a ti lo machista nadie te lo puede arrancar. Lo supe con sólo verte, mientras leía tu curriculum, sentía como tu mirada me desnudaba. Así eres tú, caminas y vas midiendo la carne y las formas de todas las mujeres que cruzan ante tus ojos. No lo puedes evitar. Es maravilloso como brincas de la inocencia de mirar a los niños a la perversión con que miras a las mujeres, casi te las coges con la vista. Y si pudieras, te las cogerías a todas. Lo supe con solo verte, por eso no pensaba contratarte, eras muy pagado de ti mismo, y eso me enojaba. Me había costado llegar al puesto que tengo; y con la posibilidad de contratar a los profesores del Instituto, tenía que ser inteligente y perspicaz; y no me gustaba irme a la ligera. La competencia no ha sido fácil. Tuve que luchar contra muchos pendejos que creían que por ser ingeniosos y alegres, una tenía que soportarlos. Tuve muchos jefes así, y muchos compañeros. Por eso había decidido no involucrarme con profesor alguno. Más de cinco años me costó el hacer de mi rostro mi primera defensa, la vanguardia; que al mirarme se dieran cuenta de que en mi cuerpo habita una maldita perra con la que es imposible coquetear. (A ti poco te importó, cabronazo). Hacer de cada uno de mis rasgos la máscara perfecta para no dejarme atrapar por nadie. Esa máscara en la que siempre me refugio cuando tengo miedo; esa máscara me hace sentir poderosa y capaz, eso sobre todo, capaz de cualquier cosa para lograr lo que quiero. Esa siempre ha sido mi meta, lograr siempre lo que yo quiera. He escuchado cómo dicen por los pasillos del Instituto que tengo cara de encabronada; que soy una bruja; como señalan a bocajarro que soy una frígida sin sentimientos. No importa. Los alumnos me temen, y los maestros me respetan, saben que conmigo no hay medias tintas. Esta forma de ser me ayudó a convencer a los del Consorcio de Padres de Familia para que apoyaran este proyecto de escuela privada que he logrado implementar, y créeme eso no fue algo fácil. No es nada fácil brindar una educación completa y llena de libertad. Hacer a los chicos independientes, hacerlos emprendedores. Hacer que los padres confíen plenamente en ti, que te entreguen sin restricción la educación de sus hijos, eso sí es respeto, carajo. Fueron meses de trabajo continuo, horas de reuniones, de convencerlos de cada una de las propuestas, defenderlas, no aceptar cambios inocuos y, ya ves; me salí con la mía. Desde hace tres años que todo esto ha dado frutos, y puedo sentirme satisfecha. Muchos hombres han venido a mí, y me he servido de ellos para el placer, tanto de su compañía como de su sexo, y si creen que por eso pueden controlarme, jamás sucederá. Yo soy mi propia dueña, mi propia jefa, mi propia libertad. Pero tú… en este año me has doblegado. Tenías ese algo que yo necesitaba. Esa tu forma de mirarme, esa tu forma de no esperar nada de mí ni de los demás.

"Por eso me desconozco cuando estoy contigo, Óscar. Los que me conocieron antes de ti, no se lo pueden imaginar hasta que me ven, con estos mis ojos de perrita enamorada. No te pensaba contratar porque me pareciste un maldito machista ligador. Pero vi como tus alumnos reían con tus ocurrencias, y me di cuenta que dominabas sin chistar las materias que se te habían ofrecido: Matemáticas, Química, Física, Biología, Anatomía, Ecología, Estadística, eran materias las más de las veces áridas pero que tú supiste hacerte apreciar desde el primer instante, hacerlas amenas, y por eso noté en ti algo que andaba buscando, ese deseo que tenías de enseñar. Me di cuenta que lo tuyo era la enseñanza.

"Pero esas chamacas resbalosas, que apenas comienzan a reglar sienten el cosquilleo de la vanidad que las más de las veces suele convertirse en locura. Me encantaba mirarlas cuando se te quedaban viendo. Todo parecía un ritual: apenas llegabas al Instituto y ellas permanecían pegadas a los barandales observándote, como unos malditos cuervos, como unas gaviotas necesitadas de alimento, y ese alimento era que por lo menos tú les regalaras una mirada. Que esa mirada intelectual, lentes, pelo corto, ropa casual, tu forma de caminar, tus ademanes, eran seguidos por ese enjambre de miradas.

"Ahí estaban pegadas a los barandales sin discreción mientras tú te trasladabas de un aula a otra en el cambio de hora. No se cómo no te nalguearon, por momentos pensé que alguna se atrevería; pero qué podía yo decirles que no las dañara emocionalmente: regañar a una sería hacer que toda la escuela les hiciera burla, y lesionar su autoestima. Siempre he querido proteger a los jóvenes, y mucho más a las muchachas. Cuando son tan jóvenes e inexpertas, no saben del poder que pueden llegar a tener; llegan a esa edad cargadas de la culpa que desde el nacimiento les van injertando en la mente, y luego tienen que enterarse cuando sus cuerpos comienzan a cambiar, que si son lindas, se les trata de putas, si son duras, se les trata de mal cogidas, de sangronas, y claro, siempre se les trata de fatalistas, la cosa siempre será lesionarles la autoestima, si no es la familia, serán las amistades, o aquellas personas que hayan escogido como parejas

"He querido acabar con eso. Quiero que las chicas que estudian en este Instituto sepan que son capaces de ser felices, que es su derecho ir en busca de su felicidad. Cuántas veces he escuchado decir “ellas se lo buscaron por provocadoras”, “consiguió lo que tiene por puta”, “cuántos acostones le costó llegar a donde está”, “si la violaron, ella se lo buscó, por andar de resbalosa”, “mira como se viste, luego por eso las violan”, y esa sarta de estupideces."

"Estoy harta de que a las jovencitas las traten así, y de que los jovencitos se les eduque para hablar y pensar de maneras similares sobre sus compañeras. Quiero chicos respetuosos, chicas capaces de cualquier cosa. Quiero que dejen de pensar con la vagina y con el pene, que lo único que los distinga sea su propio nombre, y no constructos que les han heredado. Ese es uno de los objetivos de la escuela, el que no se tomen en cuenta las cuestiones de género para la educación, pero que se tomen en cuenta las cuestiones fisiológicas; y tú, de inmediato pudiste darte cuenta de estas ideas mías, y congeniaste con ellas. Eso me pareció sorprendente; dijo mucho de ti, me pareció excelente que a pesar de tu machismo, estuvieras en el entendido de cuál era la búsqueda y el modelo educativo del Instituto. Por eso no podía regañarlas cuando se apilaban sobre los barandales a mirarte. Estaban catando tu carne –qué risa me daban-, estaban sorprendidas del tipo que eras. Hipnotizadas. Yo no podía llamarles la atención, ni regañarlas, tenían derechos a mirarte; al menos que ellas hicieran algo como nalguearte, que te faltaran al respeto o se lo faltaran a ellas mismas, pero no ocurrió. Todas ahí, detenidas sobre los barandales de los cuatro pisos del Instituto, y tú partiendo plaza. Era algo que llamó poderosamente la atención de los demás maestros que me lo comunicaron, sobre todo porque se trataba de la mayoría de las alumnas, no eran casos aislados. De todos los salones, desde las más jóvenes hasta las más mayorcitas, ahí, pegadas a los barandales, sin poder evitar mirarte, suspirando, como en un maldito ritual. Todas encandiladas por el alimento que les parecía tan necesario, con el deseo de caer sobre ti y despedazarte a mordiscos; eran unas cuscas, y eso que ninguna pasa de los 17. Yo lo entendería de las chamacas de la prepa nocturna, porque muchas ya son adultas que apenas decidieron o se animaron a terminar su preparatoria. Pero estas rapazuelas del turno matutino que van de los 14 a los 17 años sólo eran unas cuscas, tan divertidas, que no podían evitar sentirse, desesperadamente atraídas por tu personalidad. Y eso más que mal me parecía correcto. Yo las quería así, capaces de dejarse llevar por las sensaciones de su cuerpo, no reprimirse. Enseñarles a gozar de su ser mujeres."

"De milagro que los muchachos no se enemistaron contigo. Supiste ganártelos también. Cuántas veces me he asomado a tu clase para ver como ríen contigo tus alumnos todos, chicos y chicas. Tienes una forma de contagiarlos. Siempre están pendientes de tu clase, siempre tan cumplidos. Se debió a tu carácter. Supiste hacerlos tus cómplices, acercarlos a ti, con tu don de gente, tu amistad desbordante que siempre te hacía sonreír coqueto. Tu tanto cariño por las juventudes. Me gusta que los alumnos estén tranquilos, y que el tiempo que pasen en la escuela les sea agradable. Y tú lo lograbas, y al hacerlo, cumplías con lo que yo requería de ti. No sólo ser quien enseña sino ser alguien cercano a los alumnos, alguien en quien ellos pudieran confiar con plenitud. Eras precisamente lo que yo quisiera de los jovencitos; hombres que crean en sí mismos; porque eras respetuoso, me gustaba cómo ni siquiera te importaba aquel ritual de las muchachas. No perdías el piso con ello, ya de por si eras pagado de ti mismo y coqueteabas todo el tiempo. Pero no las morboseabas, como ellas lo hacían contigo. Un nuevo maestro con una currícula interesante, un experto en fauna que puede hablar a los alumnos de la naturaleza, porque ha estado en contacto con ella. Un hombre con luz y aventura en los ojos que quería un cambio completo de vida. Que quería, como yo, tener una vida dedicada a enseñar.

-- Me encantan los jóvenes, porque yo fui un joven rebelde y quisiera allanar un poco el camino para algunos muchachos. Que no tengan que darse de topes como me ocurrió a mí.

-- Me pareciste todo un soñador, un romántico. Y luego, los comentarios que me hacías en la sala de maestros, tu esperarme a la salida para acompañarme al carro, tuvieron que dar resultado. Rompiste poco a poco las barreras que había puesto. Fuiste quitándome, a solas, cada una de esas máscaras que llevo para enfrentarme a los demás, y te fui dejando entrar; respetaste mi posición ante los demás, ante ti incluso, porque dentro del Instituto me diste mi lugar. No soy la misma de antes. Desde hace poco más de un año, soy otra, mi inversa personalidad. Creo que estoy enamorada. Lo estoy, Óscar, y esta sensación hace que no me importe que no puedas embarazarme. Te tengo y me basta. Para amarnos con ferocidad, para hacer lo que queramos, para no ponernos barreras, para explorarnos cada vez con más ahínco, con mayor dedicación, sin estar pensando en precauciones. Que no puedas embarazarme se ha vuelto un regalo increíble. Quiero llenarme de ti, tenerte a cada rato. Es tan relajante.

3.

-- Profesor, le voy a mostrar algunas fotografías…

-- No quiero verlas. Conozco a cada uno de esos chicos, a sus padres. Muchas veces estuvieron en mi casa y yo en casa de ellos. No hay necesidad de que las mire, detective, aceptaré todo lo que me imputen.

Óscar se recostó de nuevo sobre el respaldo de su silla, y levantó la vista hacia el techo, guardando ambas manos en los bolsillos del pantalón. La detective Rilma había extendido en la mesa, a manera de abanico, las fotografías de los jovencitos muertos. Eran fotografías donadas por sus padres. "No me interesa verlas, detective, guárdelas por favor. No perdamos el tiempo".

-- Pero cómo se atreve este hijo de puta. Déjeme entrar de nuevo capitán. Yo haré que mire las fotografías. Nos estamos tardando con este imbécil, necesitamos que nos diga todo lo que sabe. Necesitamos que los identifique. Los padres tienen que saber si sus hijos están muertos o desaparecidos. Necesitan el consuelo de tener su cadáver. En la morgue tenemos bolsas llenas de ceniza, huesos, fragmentos, telas, pedazos irreconocibles. Necesitamos que reconozca a las chicas que faltan.

Desde afuera del cuarto, en la sala de video, Enrique García era contenido por el capitán Lorenzo Segura. "Déjeme un rato con este maldito, necesitamos arrancarle a golpes lo que sabe. Ni siquiera quiere mirar las fotos, y mire como sonríe, hijo de la…"

-- Ya basta Enrique. Tuviste tu oportunidad y la arruinaste. Rilma lo tiene donde queremos. La prensa esta sobre nosotros, y la gobernadora ha pedido resultados de este caso. Tengo sus zapatos apuntando a mi culo, y no voy a seguir permitiendo que tu carácter nos arruine más la fiesta. Es necesario tener información para poder evaluar que le daremos a la prensa para que se entretenga. Hay que arrojarles algo, antes de que comiencen a ensuciarnos la escena del crimen, antes de ser noticia todos los días, antes de que comiencen a escarbar por su cuenta y acaben por exponernos. Necesitamos todo lo que nos pueda decir. Cuatro muchachitas aun no aparecen y el tiempo corre. Él sabe de ellas, lo ha dado a entender, necesitamos ubicarlas. No sabemos nada de los cuerpos. El tipo está haciendo un trato con Rilma y si escuchar su verborrea nos hará dar con el paradero de estas chicas, vivas o muertas, es algo que tendremos que hacer. Te recomiendo que te calmes, o tendré que mandarte a tu casa por unos días.

Pero Enrique García aun sentía el olor de los cuerpos quemados. El calor de las cenizas, las amarillentas osamentas y las órbitas oscurecidas de esos pequeños cráneos de los jovencitos cuyas fotos esparcidas en la mesa los mostraban tan distintos, con esas miradas llenas de futuro, rostros alegres, limpios, cuando aun podían sonreír y mostrar las juveniles facciones sin las marcas que el fuego había ahora derretido; las fotos se han quedado ahí extendidas a manera de un abanico sobre la mesa frente al sospechoso que se ha negado a mirarlas.

-- Acá tengo otras, de los cadáveres que hemos ido recogiendo. Necesito que confirme si estos chicos estaban en la hacienda. ¿Me explico? ¡Vea las fotos! En la morgue apenas tenemos cuerpos desnudos y carbonizados, solo cenizas y fragmentos, y una montaña de denuncias de desaparecidos.

El profesor Garfias se cruzó de brazos, el brillo líquido permanecía ahí en sus ojos, detrás de los cristales de sus lentes. Su mirada escudriñaba el techo en busca de sus recuerdos, en busca de un punto perfecto para distanciarse de la voz de la detective.

-- Mire aunque sea esta. ¿Es su esposa? ¿Tampoco quiere verla? Es difícil reconocerla, pero seguro que usted lo hará. Es la única de todos los cadáveres que encontramos con ropa. Tiene un sexi vestido, verde acuamarino, de marca. Tenía un cuerpo en verdad hermoso, profesor, ¿no quiere verla? Pensé que sería algo que tal vez pudiera interesarle. ¡Carajo, era su esposa!

Rilma debió notar el estado muscular que iba tensándose en el cuerpo de Óscar Garfias mientras describía la foto de aquel cadáver que parecía su mujer, pero no lo hizo, por un momento, el cansancio la hizo descuidarse. El profesor, sin quitar la vista del techo iba rascándose la nariz, pasándose las puntas de los dedos en el vértice de cada ojo, hasta que se puso de pie y se lanzó sobre la detective, brincando encima de la mesa.

-- No quiero verlas, maldita bruja, no quiero verlas, no puede entenderlo.

La mujer se echó para atrás, pero fue apresada del cuello por el sospechoso, cayeron de espaldas y ella de inmediato logró pegarle en la garganta con el canto de la mano derecha y levantarse con rapidez dejando el cuerpo del profesor en el suelo. Rilma sacó su arma y lo apuntó.

-- Lo siento, lo siento mucho. No quise atacarla. Perdone.

-- Quédese en el suelo y cálmese.

La puerta se abrió y entraron dos guardias. Enrique García y el capitán Segura miraban desde la sala de video cuando sucedió el ataque. Todo fue tan rápido que el detective García no tuvo tiempo siquiera de salir de la habitación para socorrer a su compañera, porque ésta ya dominaba la situación.

-- Estoy bien muchachos, estoy bien. Se que me excedí, profesor, y le ofrezco una disculpa. Ahora levántese lentamente, muy despacio y regrese a su asiento. Quiero que acepte mi disculpa; esto es difícil para todos, pero tenemos que hacerlo. Necesito su cooperación. Pero eso sí, no se equivoque, si vuelve a ponerme una mano encima, le meteré un tiro en la cabeza.

El profesor Garfias seguía arrodillado de espaldas a la detective, junto a él estaba en el suelo la supuesta fotografía de su esposa muerta. Levantó las manos en señal de rendimiento, y poco a poco fue poniéndose de pie. Se dio la vuelta y miro a la joven detective, con la pistola firme entre las manos, apuntando. Se encogió de hombros y volvió a sonreír. "No es mi esposa"

-- Es un procedimiento que tiene que cumplirse, profesor. Lo voy a dejar a solas con las fotos. Tómese su tiempo. Lo que necesitamos, es que usted al verlas pueda darnos algunas ideas de dónde se encuentran las chicas desaparecidas. ¿Cómo dijo?

-- Seamos civilizados, por favor. Esto es doloroso. Sólo no quiero mirar las fotografías, entiéndalo. Estuve ahí y se exactamente lo que ocurrió. Intento decírselo, pero ustedes insisten en interrumpirme. La de la foto no es mi esposa. Y las asesinas siguen libres y huyendo. Todos los chicos de la escuela estuvieron en la hacienda. Todos están muertos… No pude hacer nada por salvarlos.

Garfias volvió a su lugar. Rilma enfundó la pistola, y fue recogiendo las fotos que habían caído al suelo. Escuchó con calma lo que dijo el profesor, volvió hacia una de las cámaras de video en complicidad con los que miraban desde el otro lado.

-- ¿Está usted seguro de lo que dice? ¿No es su esposa?

-- Ya se lo he dicho, detective, pero no me cree. Ellas están huyendo y no se detendrán. Lo han planeado todo muy bien. Yo aceptaré todos los cargos que quieran echarme encima. Puedo reconocer que si yo no hubiera sido débil nada de esto hubiera ocurrido pero tienen que alcanzarlas.

-- ¿Dígame dónde guardó el cadáver de las otras chicas? ¿Su esposa murió o no murió?

-- Ellas no están muertas. No sé dónde está mi esposa. Tal vez con ellas, tal vez igual esté muerta, entre esas bolsas de cenizas que dice tener. No lo sé. Están huyendo conforme al plan que ya tenían. Tienen que ir por ellas.

-- ¿Y su esposa sabía lo que estaba ocurriendo? Tratamos de entender. ¿Usted solo condujo a todos estos chicos a la hacienda? ¿Usted les prendió fuego? ¿Usted mató a su esposa?

-- Han sido ellas cuatro. Se hacían llamar Dead Planters. Las Dead Planters. Secuestraron a mi esposa, y engañaron a todos. Yo aceptaré mi responsabilidad pero tienen que ir por ellas.

 

continuara...

Publicado en Novelas por entrega

 

Arte turismo y empresas culturales.

Alma Miranda Alamilla

 

 

México, esa palabra que no está registrada en la Real academia de la lengua española, que podría definirse con las palabras como puerta, ventana, petróleo, minas, migrantes, colores, exportación, sombreros, tequila, tacos, desaparecidos, capos, fosas y un largo etc.  En el contexto mediático, ha México se le ha vestido y desvestido de significados a como el comprador (iniciativa privada o política nacional y/o extranjera) se presente para su “conveniencia”  económica.

Imaginar una ruta por el país es imaginar el conglomerado de significados que se presentan todos los días en diferentes medios, (norte- sombreros y botas, sureste- sombreros de paja y pantalones de manta, oeste- inseguridad y fosas, centro- metrópolis), ahora bien, desde el sentido de las expresiones artísticas/culturales y de los territorios en un “país globalizado”, hablar la identidad en el arte, es algo difícil de plantear, sin tener que dirigirnos a la polémica de las artesanías, aunque para el sector turístico, desde sus propuestas, esto no es cosa imposible, ya que lo que se vende todos los días en los comerciales es una significación con pocos beneficiados  (cadenas hoteleras, tiendas de artesanías donde el producto algunas veces se importa de china y cadenas de restaurantes de “comida mexicana” de la que su infraestructura se centraliza, haciendo de los destinos “un parque de diversiones”

Las economías.

En la sociedad de la información y  la comunicación, el conglomerado e inmediatez  de los datos hacen que la interpretación y reestructuración de la identidad sea cada vez más difícil. Esto ha conllevado a la adaptación forzada de muchas culturas desde sus formas de vida a partir de sus economías  para poder estar a  la vanguardia del desarrollo de bienes y servicios ya sea para la producción, comunicación o identificación con nuevos ritos y mitos sociales.

Esta aceleración por “la vanguardia” económica ha tomado diferentes herramientas para ello, una de ellas es el Turismo, que ha pasado de ser una forma de compartir las cosmovisiones desde los recursos naturales y los espacios públicos a una forma de venta de productos culturales dejando a un lado en ocasiones los ritos y mitos originarios  desde la comunidad misma, haciendo que esta se sienta cada vez menos identificada con ellos, al vérsele sólo como un producto de consumo para el turista

El turismo ha funcionado como un “salvavidas cultural”  en el que el ocio y la disposición del visitante es fundamental para que este modelo funcione. Dicho modelo ha tenido como base la infraestructura, los servicios básicos de alimentación, hospedaje, higiene, así como formas de entretenimiento desde los recorridos artísticos, naturales, visuales, recursos culturales materiales e inmateriales así como el consumo de souvenirs artesanales.

El turismo al verse como una empresa de bienes y servicios culturales específicos se le ha dado una estructura comercial por lo que la desvinculación con la comunidad en ocasiones se visibiliza más ya que las nuevas generaciones al buscar el progreso tecnológico ven a la demostración de su cultura como un pretexto para las economías, carente de significados contemporáneos. A  su vez,  se desvincula a los artistas a los que muchas veces se les recortan también presupuestos por la , en vez de sumar fuerzas para la interpretación optima de la cultura.

Las instituciones culturales e investigaciones culturales de identidad.

Los estudios culturales europeos a la par del desarrollo de metodologías del entendimiento de las dinámicas sociales se han construido teorías que “ayudan” a la asimilación informativa a partir de los procesos de comunicación e interpretación.  Desde el lingüista historiador Ruso Vladimir Propp hasta Umberto Eco y la interpretación de los campos culturales, mayoritariamente escuelas europeas de interpretación y creación de lo que conocemos como arte que en resumen se puede llegar a definir como "la interpretación de un conjunto de signos, códigos, mitos de un contexto territorial plasmado en algún soporte como un registro cultural".

Estas teorías han funcionado como herramientas de interpretación para diversos artistas en la creación de representaciones artísticas vinculadas directamente con los procesos culturales desde todas las disciplinas donde no sólo se da una forma de expresión a las nuevas generaciones, sino todo un canal de significados que sean portavoces de los mensajes de la comunidad desde su forma de ver el espacio y contexto en el que viven, haciendo un arte vivo, contemporáneo y aunado a los significados originario de una cultura global que se ha implementado a las culturas originarias dejando, por lo general, a un lado las cosmovisiones de estas últimas dejando las muestras artísticas y culturales ofrecidas en el servicio turístico desvinculadas y alejadas de la comunidad, eso ha hecho que se pierda el interés y el conocimiento de la utilidad del arte por parte de la población, haciendo que los recursos se enfoquen en un arte ya estructurado sin actualización.

Es así como encontramos que en el año 2014, Colima se “vendió” como “capital americana de la cultura”, siendo uno de los puertos más importantes en los que ingresa producto importado de india y china, teniendo también, una crisis cultural y económica en la comunidad del Tivoli, en la que una gran parte de los niños se ven afectados con consecuencias del crimen organizado, o , el ejemplo del pueblo mágico de Bernal en el que sus habitantes no pueden salir de sus hogares los fines de semana por el embotellamiento que se hace por los carros de los turistas, y que, vende artesanías de todos lados de México en su plaza, y pocas de la tradición de Bernal.

Así ya no se leen sólo dos “mexicos” el que ve el turista, el que lee el artista, el que viven las culturas originarias y el México que leen las urbes, así, podemos llegar a cuatro “cancunes”, “Yucatanes”, “Durangos”, o “Queretaros” o 32 estados de lo que se puede llamar México en los que la diferencia máxima se da en los lugares turísticos y ciertos estereotipos requeridos muchas veces por un protocolo de vestimenta, gastronomia, arquitectura, danzas y lenguas originarias por un recurso federal que en el 2012 fue de 3,300 mdp que muchas veces no llega, tal es el caso de Suchitlán, comunidad que es vecina de Comala, en Colima (pueblo mágico, por cierto) en la que se realizan mascaras que representan a la comunidad, además, ésta está perdiendo su lengua originaria (El Nahuatl) teniendo sólo un 1% hablante

Lo independiente.

Con una saturación de eventos artísticos gratuitos, de recortes al arte y de la negación o renta de los espacios culturales (que mayormente son ocupados para dar presentaciones gratuitas a los turistas), los gestores independientes ofrecen su postura de la realidad ante un público apático acostumbrado a la “gratuidad” de los eventos que se hacen con sus impuestos y las plataformas de internet con contenidos virales globales hacen la tarea del gestor aún más complicada, optando por la centrificacion de los espacios, festivales de arte, encuentros pensados para la comunidad, donde la gestión se hace desde patrocinios de iniciativa privada, trabajo colectivo y uso de foros, cafeterías, restaurantes o bares esperan públicos en los que mayormente son artistas.

En lugares como Guelatao e Ixtlán (Oaxaca), Amealco y Bernal (Queretaro, Papantla (Veracruz), Tijuana (B.C), Tierra Colorada (Guerrero), Cherán (Michoacan), Cholula (Puebla) y Rincón de Romos (Aguas Calientes), Ciudad del Carmen (Campeche), Bacalar (Quintana Roo) han tomado la identidad de la comunidad para retratarla en encuentros nacionales de fotografía, pinta de murales con alusión a temas de seguridad, encuentros de artes originarias y de escritores en lenguas para recuperación y entendimiento  de las culturas originarias con las nuevas generaciones para conmemoración o respeto a la cultura haciendo un canal de comunicación que vaya más allá de los programas, sino en la voz de los artistas.

 

 

 

Las primeras representaciones de represión de un estado autoritario es coartar la posibilidad de pensamiento. Esto porque hay una imposición tradicional. Pero el arte no puede permanecer ajeno a las profundas transformaciones que lo definen. La caravana emprendida por varios estados de la república es apostar al movimiento no a la permanencia de factores de censura que relegan todas las corrientes de pensamiento y critica que lo conforman.

De tal manera el recorrido de 32 estados de la republica implica más que un simple viaje de recolección de experiencias geográficas. El ideal del viaje no son los pasos agrietados de un faquir. O la búsqueda de un perfil egocéntrico gritándolo a los cuatro vientos. La caravana del musgo está alejada de trasfondos personales o mensajes subliminales de márquetin. El ideal de la caravana es sencillo y transparente. Lo único que busca es el diálogo. Pero no ese diálogo estéril de las campañas políticas y las promesas de campaña. Es un diálogo que trasciende la parafernalia que adorna el arte en México; como una bisutería barata e ilusoria. La autogestión, para no desnaturalizarse, debe impulsar la autonomía de las decisiones y la expresión debe contar con la misma independencia.  Es así que la solidaridad con aquellos que han vivido relegados es la toma de conciencia de la rica y sustanciosa diversidad que forman todas las sociedades que conforman el país. Sabemos que habrá detractores, Arribistas y traidores. Un proyecto de tal magnitud ha sido una locura salida de dos corazones amorosos. Locura o utopía: cruzar un país manchado de sangre lleno de violencia de injusticia un país bañado de desaparecidos y asesinatos de estado. Un país que irrespeta la libertad de expresión y persigue a todo aquello que le es diferente. Pero Andrés Cisneros  y Alma miranda Alamilla  aman el arte y ese amor les a dado la conciencia de que estamos en constante transformación, no somos los mismos de ayer, el pasado nos ha construido y esa es la función de cualquier expresión artística: trastornar, estrujarnos y cambiarnos desde la introspección y la catarsis.

El arte se nutre de revoluciones, de movimientos sociales y cambios de paradigma que entrelazan el imaginario colectivo correspondiente a una época y a un entorno. El arte es transgresor, crítico y exterioriza la manera en la que los creadores experimentan e interpretan la vida desde sus trincheras de pensamiento. La caravana es el diálogo que nos llevara a fortalecer el tejido social de las comunidades olvidadas. El sueño es lograr que todas las partes sean de igual manera representativas para garantizar la participación en igualdad de condiciones. La gestión artística fue formular proyectos colectivos y colaborativos en el arte. El discurso social se basó en la concertación de sur a norte del país por erigir el derecho inmutable de la libre creación. Sin intervención externa o política cultural que margine o legitime según su criterio. en términos culturales, quiere decir el derecho a promover y elevar los valores culturales y experiencias que contribuyen de manera positiva a la supervivencia como grupo, reafirmando su identidad.

Algo rescatable de dicho proyecto es el bajo perfil en que se ha realizado este viaje hacia al interior de las comunidades. La intención no fue el protagonismo. Ni la búsqueda de reflectores que legitimen el esfuerzo. La caravana por si sola es la semilla que muere en el interior de la tierra para transformarse en un árbol donde el proceso creativo podrá crecer   frondoso en aquellos que persigan el mismo ideal de equidad y libertad.

 

 

 

El Maestro: ¿culpable del fracaso escolar?

Alá Martínez

 

Este 15 de mayo conmemoramos un día más a los maestros mexicanos, forjadores de conocimientos, valores y, principalmente, de mentes reflexivas y críticas. Por ello, no nos sorprendamos que algunos medios de comunicación amarillistas saquen a relucir lo mal que está la educación, responsabilizando a los docentes, y ensalcen la Reforma Educativa que impulsó un sujeto que ni siquiera lee.

      Si bien los docentes están obligados a brindar una educación de calidad, el Estado no proporciona espacios adecuados donde los alumnos puedan apropiarse del conocimiento. Las comparaciones con países de primer mundo como Finlandia  estarán a la orden del día: en México, la mayoría de los alumnos acuden a las aulas sin haber probado bocado, y no por capricho sino porque el dinero ya ni para eso alcanza. No se diga de aquellos que deben caminar horas para llegar a la escuela, de cuyo peregrinar son testigos la lluvia, el sol, el viento, el frío, el calor…

     Si los educandos corren con suerte, contarán con la energía suficiente para trabajar, sino es que antes los vence el sueño o no prestan atención de tanto pensar cómo se podrán solucionar los problemas económicos en casa, los abusos físicos, verbales y hasta sexuales de los que son objeto, los desplazamientos a causa de la falta de empleo de sus padres, las extorciones y la delincuencia que se vive en las calles y no hablar de las redes del narcotráfico y de la trata de blancas que pulula alrededor de las escuelas.

     ¿Acaso las autoridades no entenderán que si no se eliminan de raíz los problemas que viven los estudiante mexicanos tanto en sus casas como en las calles no podremos avanzar en el ámbito educativo? La solución no serán las reformas ni los nuevos modelos ni las evaluaciones a los docentes: necesitamos urgentemente contextos seguros y adecuados que permitan el desarrollo integral de los alumnos y que, por ende, se vean reflejados en el desempeño académico.  Basta de estigmas sociales hacia el magisterio que los responsabilizan del fracaso escolar.

Alá Martínez

Es Licenciado en Educación Secundaria con Especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de México. Ha impartido clases en escuelas secundarias públicas y privadas de la Ciudad de México. Actualmente, cursa el grado de Maestro en la Universidad Marista.   

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO

 

 

EL PARAÍSO AL LADO

Julio César Aguilar

 

 

 

 

“Más allá de la noche que titila en la infancia

Más allá incluso de mi primer recuerdo


Está Lola —mi madre— […].”

Raúl Gómez Jattin

mi madre

            la certeza tiene

de caminar entre nubes

                                   en su casa terrena

todos los días son los mismos

y las horas iguales

            el amanecer es la noche

                       y el tiempo no

                                              no pasa

no sabe ella si duerme

            cuando está despierta

en sus ojos el verde es azul

y blanco el negro

                       de los atardeceres

sobre la silla a descansar pone

                                   su humanidad cansada

y cuando la fatiga así lo establece

            vuelve entre nubes a caminar

y aunque nadie lo crea

yo atestiguo la veracidad del hecho:

            la prueba es que del brazo la tomo

y juntos 

emprendemos la andanza

 


 

 

 

 

LA FLOR DE VIRIDIANA

 

 

Un día lo pediste, Inspiradora...

Y es el poema 

que fuera tuyo: sonrisa

de tu sangre ahora floreciente  

y visión de alegría. Oxígeno.

¿Tanta luz 

para durar viviendo?

Ahonda el mirar; pálpalo:

de glomérulos, hecho es el cielo

sitio hacia donde también se orientan

                        los árboles traqueales.

Inhala aún el polvo futuro

de tus propios huesos.

Se sabe muerto el muerto

                       porque yace inmóvil y no respira;

démosle aire y paz entonces a los alvéolos

y cuando te levantes, anda.

Tú vas a tus facultades

       pero mientras, arterial vienes de nuevo.

Y entre tantos libros lates, tú lates

porque éste es tu poema de puro corazón.

 

 

EL ESPLENDOR

 

 

Corriendo vas hacia ti misma

y siendo otra, vuelves:

fino pétalo de mariposa, panal

donde la luz fue creada

y el día y su noche

se recrean.

La intacta claridad

al tú alejarte

se convierte en sombras

pero una vez que con tus risas

se engalana el viento

más fulgor visible que el de tus negros ojos

no existe más.

Gema te llamas, y eres joya

y aún mayor que todo y siempre

y nada de eso:

qué muchacha ni qué piedra

más preciosa que tú.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

De los Talleres Literarios al oficio de Escritor

Adán Echeverría

 

 

 

Si no han leído el cuento "Obras completas", de Augusto Monterroso, tal vez no puedan reconocer al Fombona que vive en los Talleres Literarios. Monterroso lo ha descrito, de manera muy sutil. Tan sutil, que cuando uno lee el cuento podría pensar: ¡Qué bueno es el profesor Fombona al ayudar a su alumno Feijoo!

Creer que lo ayuda, cuando lo que hace es coartarle la libertad creativa, limitar su deseo de ser poeta. Primero diciéndole: "que a pesar de todo sus versos encerraban no poca belleza", y después ponerlo a realizar revisiones enciclopédicas de referencias absurdas sobre Unamuno. Hasta encasillarlo finalmente como un "especialista en Unamuno", limitando sus intenciones de convertirse en poeta.

Por eso les presento 10 puntos para asistir y coordinar un Taller Literario:

1) Se asiste a un taller porque se tiene duda sobre algún texto, y queremos buscar la manera de resolverlo; escuchando nuevas opiniones.

2) No se asiste a un taller para mostrar un texto y pensar que cuando lo lean, las personas se doblaran de rodillas adorándonos; no se asiste para pensar que con la lectura el mundo cambiará, y las personas que nos miren comenzarán a aplaudir, y nos pedirán autógrafos y las editoriales correrán a buscarnos para firmar un contrato y publicar 300 mil copias de nuestro trabajo en 8 idiomas diferentes. No.

3) A un taller se asiste con la humildad de querer aprender, y con la voluntad y el valor para presentar nuestro texto y dejar que los demás digan de él lo que piensan. Hay que respetar el valor de quien se atreve a compartir un texto. Pensar que estamos ante una obra creativa, que antes no existía, y que por voluntad de aquella persona que decidió verterlo en el papel, ahora existe. ¡Esa debe ser la maravilla!

4) El coordinador que pretenda que todos escriban como escribe él; o que sin él los compañeros talleristas estarán perdidos, que mejor se dedique a otra cosa.

5) Cuando presentas un trabajo a un taller, tú tienes la última decisión de hacer con tu trabajo lo que te venga en gana. Pero eso lo decides en tu soledad, en tu casita, mientras vas al baño. No en el taller. Cuando presentes un texto en taller, escucha con amabilidad lo que tengan que decirte del mismo. No pongas cara ni hagas juicio, y no digas: "Pero qué personas tan tontas, no comprendieron mi genio; simplemente no lo entendieron." Ya que si pretendes que eres un genio incomprendido, mejor no vayas al taller. Tal vez no lo necesites.

6) Cuando comentes un texto, lo primero que tienes que expresar es si te gustó o no el texto. Dilucidar, parte por parte, cada fragmento del mismo. La intención debe ser mejorar el texto. Encontrar qué fallas tiene y buscar resolverlas.

7) El autor que presenta un texto a taller, no tiene qué explicar ni antes ni después, lo que quiso o no decir, lo que le inspiró, ni nada. Un texto se debe defender solo. El autor no estará ahí cuando yo me tope el texto en una librería, o una biblioteca, y ése tiene que ser el espíritu. Luego del taller, al calor de la charla, el autor puede contarnos las mil y un maravillas de su texto.

8) Tienes que ser implacable con los textos que se presentan al taller. Buscando siempre cómo mejorarlo, no cómo destruirlo. Pensando qué cosas pueden estar mal en el texto, -es la mejor forma de corregirlo-, y decirlas, apuntarlas, señalarlas.

9) No llegas al Taller mecánico para que te terminen de amolar el carro, ¿verdad? Llegas para que lo reparen. Lo mismo el taller literario. Llegas a que lo revisen contigo, y te ayuden a repararlo. Tomarás apuntes de lo que te digan, y cuando estés solo decidirás qué es mejor, qué aceptas y qué no aceptas de los comentarios.

10) Las opiniones siempre tienen que ir sobre los textos, no sobre la vida de las personas, ni sus gustos o filias. Cuando te toque opinar de un texto, no nos cuentes lo que dice, porque también nosotros lo escuchamos. Tu comentario no puede ser: "El texto trata de...", tiene que ser sobre estructura, la arquitectura... el valor de las palabras y los signos, su peso, su levedad; sobre quién cuenta, quién es el hablante lírico, sobre los tiempos verbales; y lo que significa cada cosa que está puesta en el texto, y de lo que pueda referenciarte.

Poco a poco igual tú irás abandonando los talleres. No porque ya no los necesites, sino porque has aprendido técnicas para mirar lo que antes no mirabas al escribir, y eso te hará ser más crítico con cada cosa que escribes. Y regresarás al Taller Literario, de nuevo, cuando haya algo que creas que no encaja, cuando pienses y tengas dudas de alguna creación tuya. De esta forma poco a poco te irás convirtiendo en escritor.

Te darás cuenta que eres un escritor de oficio, cuando no puedas dormir porque algún personaje de tus textos te preocupan, cuando te des cuenta que tienes una idea, y ya quieres llegar a casa para escribirla. Cuando sientas esa necesidad de apuntar en la hoja blanca, cuando sientas que tienes la responsabilidad de escribir. Y que no te preocupe la fama, los premios, las becas, ni los encuentros de escritores, todo eso está ahí como parte la vida, de la política cultural, de los amigos. Preocúpate por cuidar tus textos, por construir tus personajes, por dejar claros tus poemas, porque nunca se te acabe la creatividad, la fantasía, la crítica. Escribirás para llenar aquellos espacios de las lecturas que te motivan. Uno escribe como resultado de sus propias búsquedas lectoras.

Dicen que después del descubrimiento de cómo hacer el fuego, crear el Lenguaje  fue el segundo descubrimiento en importancia, porque había que lograr comunicarse. Reconocer y ponerse de acuerdo en qué nombre dar a las cosas, contar los hechos del día, las preocupaciones del mañana; hablar de las emociones. ¿De qué me sirve sentarme junto a la fogata si no me es posible comunicarme con los otros cercanos a mí? Recuerda que el escritor es aquel que utiliza la palabra, y la moldea para establecer "esa forma diferente" de querer contarnos las cosas. Escribir es un oficio, entonces, que puede derivar en obra de arte. Por ello les dejo estos 13 puntos por si quieren dedicarse a la literatura:

1. Sigan sus sueños sin desesperarse.

2 No pierdan el piso, la gente no correrá a pedirles autógrafos cuando caminen por las calles.

3. Sean responsables y dedicados, tengan disciplina al leer y al escribir.

4. Sean observadores, escriban a diario sobre lo que miran.

5. Jamás dejen de ser críticos consigo mismos y con los demás.

6. Aprendan teoría y estructuras literarias para poder leer mirándolas, y apliquen las teorías existentes a sus lecturas, para que aprendan a hacerlo con sus textos.

7. Nunca tengan miedo de perder algún texto, vuelvan a escribirlo, siempre les saldrá mejor; no sean flojos para hacerlo.

8. No se disfracen de escritores, ni de bohemios, ni de hipsters-sábelo-todo, tampoco de turistas, fans, ni grupies literarios. En la literatura lo que importa son las obras y no los autores ni la vida de los mismos (menos sus fotos con los autores, pero sí las reseñas de los libros que han leído).

9. No presumas lo que lees, presume mejor –mediante crítica publicada, ensayos literarios o académicos- lo que te ha dejado una lectura. No seas una foca aplaudidora y di lo que piensas de una obra. Si la leíste, y decidiste usar el tiempo de tu vida para hacerlo, nadie te puede impedir decir lo que en verdad piensas.

10. Deja de seguir el hit-parade de la literatura que hacen revistas, periódicos y editoriales, siempre hay dinero de por medio en ello. Toma todos los cánones y esos hit-parade como guías de lectura; abre y revisa los libros, y lee lo que te dé la gana.

11. Nunca persigas presupuestos de becas y concursos con vanidad; usa las fechas de las convocatorias como fechas límite para tener disciplina en tu escritura, y participa en todos los concursos que puedas.

12. Nunca pierdas de vista que tienes que divertirte y aprender de ti al escribir una obra para comunicar tu pensamiento. Los lectores de tu obra serán aquellos que quieran comunicarse contigo.

13. Escribe siempre con honestidad, jamás queriendo enseñar a los demás. En toda lectura hay un aprendizaje. Toda obra te deja algo, hasta el decir: 'Que mala obra', es un aprendizaje.

Publicado en La pluma sobre el ojo

 

Influencia de la literatura gótica en la obra de Julio Inverso

Julio César Aguilar

 

 

            La obra literaria de Julio Inverso[1] ha sido relacionada, por diversos lectores críticos de su poesía, con la literatura gótica. La principal característica de la literatura gótica es el terror, por lo tanto la ambientación en los relatos tenderá a ser romántica: con paisajes sombríos, ruinas medievales y castillos con sótanos, criptas, pasillos con demonios, esqueletos, fantasmas, ruidos nocturnos y bosques tenebrosos. Los personajes suelen parecer insólitos, extraños, fascinantes, así como los elementos que se sugieren son sobrenaturales. Aunque el movimiento gótico surgió en Inglaterra, a finales del siglo XVIII, varios escritores de todas las latitudes han incursionado en el género, tales como Edgar Allan Poe y Gustavo Adolfo Bécquer, sólo por mencionar a los más conocidos.

Dentro de la música rock, existe una versión también llamada “gótica”, entre la cual se encuentran grupos como Sisters of Mercy, que Inverso conocía y escuchaba; por lo que la influencia en la propia escritura y estilo de vida de Inverso procede asímismo de ese género musical, llegando el poeta incluso a imitar la imagen de los cantantes en algunos aspectos.[2]

            De Falsas criaturas,[3] primer libro publicado de Inverso, Luis Bravo ha expresado que “detenta una mezcla rara entre circunstancialidad histórica y lecturas malditas, haciendo del imaginario postmovida un nuevo tipo de rebeldía que, a lo largo de la década irá estilizándose hasta desembocar en un neogótico con ribetes paródico-fantásticos” (10). La circunstancialidad histórica a la que se refiere Bravo, es la dictadura cívico-militar uruguaya, período que abarcó de 1973 a 1985. Por otra parte, en la opinión de Daymán Cabrera las prosas de “Falsas criaturas atestiguan el telón de fondo militar, represivo —que está por detrás de su obra y la sostiene en lo que tiene de permanente alegato antiautoritario— aparte de ocuparse de los militares sarcásticamente en unos cuantos pasajes de su obra” (6). Sin duda, esa época represiva en muchos sentidos fue perfilando la personalidad contestataria del poeta.

            En muchos de sus textos, Inverso firmaba con el nombre de Morgan, personaje heterónimo que, por otra parte, sufría de depresión clínica y por la cual era tratado médicamente. Cabría preguntarse entonces cuál es la relación existente entre el uso de los heterónimos y la personalidad múltiple o la esquizofrenia o la depresión, y en general de los trastornos mentales. Baste pensar en Fernando Pessoa, escritor enigmático, y en su escritura poética atestada de heterónimos. Ya en un texto de Falsas criaturas, el lector encuentra la existencia de Morgan, aunque todavía descrito de un modo tímido y velado, pues su nombre aparece abreviado con la letra inicial: “Soy el pirata M., que arrasó los mares y echó a perder a la gente porque le dio la gana. Soy un alma sensible y extravagante y ahora, mientras hay viento en cubierta y apoyo mi pie en la baranda, no puedo dejar de recordar cierto quinteto de Brahms, contemplando con mi ojo parchado a una candorosa doncellita que, a mis pies, repta” (35). Con Morgan, su heterónimo, se alude en este caso a Henry Morgan (1635-1688), gobernante, marinero y corsario galés, hijo de un rico labrador que tenía antecedentes militares.

            Como bien ha dicho Daymán Cabrera en entrevista, “Julio usaba a Morgan como una excusa para referirse sin inhibiciones respecto a lo que él entendía eran sus máximas cualidades. Él las podía aplicar a Morgan sin ningún tipo de inhibición sobre la lectura de los libros”. A lo que se refiere Cabrera es que en los relatos en donde aparece Morgan como protagonista, es en realidad la voz de Inverso la que narra. Por lo tanto, cuando se menciona dentro del siguiente relato que Morgan es un gran escritor, es como si Inverso expresara eso de sí mismo. Así, en “Juan Morgan, poeta”, la voz narrativa puntualiza que Morgan

                       [h]abía elaborado un hermoso texto durante su estadía en el manicomio.                            Esta vez se trataba de las declaraciones más o menos íntimas de un                          soñador alocado, brillante, voluntarioso y audaz. Los críticos tuvieron que                                    pronunciarse sobre las nuevas prosas de Morgan. No podía negarse que a                                  través del cerebro de aquel joven estaba pasando la mejor poesía de                                    Montevideo por aquellos años. Morgan, ahora invitado a vernisages y                              conferencias, concurría con un traje de buzo y hacía su aparatosa entrada                             ante las miradas cortadas de los circunstantes (28).[4]

Sin duda, Inverso se consideraba a sí mismo un gran escritor, aunque a veces como persona se sintiera un desdichado o un hombre disminuido. Cuando consumía drogas, como la cocaína, el efecto lo volvía megalomaníaco, pero después venían, tras la intoxicación, los episodios depresivos. Curiosamente en este mismo relato, “Juan Morgan, poeta”, el protagonista sostiene un noviazgo con Andrea, mujer que lleva el mismo nombre de la chica que idolatró Inverso por un tiempo. Al final del primer párrafo, el narrador cuenta que “[l]a novia de Morgan objetó que los editores no entienden nada y que muchísimo menos iban a entender la poesía ‘gótica’ de su novio” (27). Se entiende, por lo tanto, que Inverso estimaba que su obra tenía cierto parentesco con esa corriente, misma que lo obliga a escribir el siguiente poema que testimonia tal relación:

                       he visitado extrañas regiones del espíritu

                       habitadas por minotauros

                                                          sirenas

                                                                      elfos

                       poesía del arcón de la muerte (12).

Bajo una tensa atmósfera de misterio, el yo poético revela sus andanzas por territorios ignotos donde encuentra seres sobrenaturales, sitios de los que, además, la poesía procede, asciende, como si con naturalidad proviniera de la muerte. Tan sólo en este concentrado, brevísimo poema, se encuentran los componentes indispensables de la literatura gótica o neogótica. La influencia de esta corriente artística es evidente en la escritura de Inverso desde su primer libro publicado. Inverso pertenece, según lo consigna Luis Bravo, a “la nutrida tradición uruguaya de poetas oscuros, raros y rebeldes, como ángeles caídos en [esas] tierras más bien agnósticas[...]” (17).

            A este respecto, Eduardo Espina afirma en su ensayo titulado “La muerte dijo

‘whisky’” y el cual forma parte de su libro Las ideas hasta el día de hoy, que Uruguay ha sido un “país de raros”, tal como lo expresara anteriormente Silvia Molloy en un artículo sobre Delmira Agustini. El ensayo de Espina, a propósito, discurre sobre la vida truncada de otro “raro”, Juan Pablo Rebella, cineasta uruguayo, director y guionista de dos largometrajes: 25 Watts y Whisky. Rebella se suicidó, disparándose con un arma de

fuego en la sien, a los 31 años. Sin embargo, los raros en Uruguay cada vez son menos ya que, según Espina, en la actualidad “los artistas nacionales practican la ortodoxia ideológica y estética, porque se ha puesto de moda querer ser igual al resto, que hoy es mayoría, y sentirse más uruguayo que universal” (119). Pese a la declaración anterior, Inverso desde luego se suma a la lista que conforman los “raros”[5] de ese país. 

            En un artículo publicado en 2005, Federico Rivero Scarani caracteriza la obra de Inverso como una poesía a veces gótica y de un estilo con tendencia romántica (23). Líneas antes en el mismo ensayo, Rivero Scarani opina que “además de ser una poesía pictórica adornada de imágenes al mejor estilo videoclips, es también ontológica, porque el ser de ese yo en ocasiones sufre por la presión existencial en un universo urbano en ruinas cuyos escombros también son morales propios de una sociedad montevideana resquebrajada desde los cimientos” (22). Pero también la poesía ontológica de Inverso a la que se refiere Rivero Scarani es autorreferencial, de una concentración lírica difícil de emularse, propia de los caballeros antiguos, trovadores y alquimistas, personajes con los que se identifica la voz poética, además de su impronta gótica, como se evidencia en “Baile de soñadores”, título de una sección de un poemario en el que se incluye el siguiente texto:

                       No me toques, estoy endemoniado. No puedo

                       dormir porque los condenados incendian mi cama,

                       noche tras noche. Tu infravida no podrá comprender

                       mi éxtasis:
                       un ángel que empuña un sueño
                       un sueño que es un arma
                       un arma que dispara a las tinieblas.

                       No me toques, mi luz te enceguecerá.
                       Soy un prestidigitador,
                       un caballero antiguo de místicos sigilos, un alquimista

                       con el corazón sobre la piel. Soy el que seré, ahora

                       mismo viviré mi futuro, mi más allá y mi abismo.

                        No me toques, estoy endemoniado. Seré la bengala

                       que rompe a llorar en tu cielo hecho añicos (39).

En este poema de elocuente autorreferencialidad, el sujeto lírico establece una distancia de un hipotético tú para demarcar su reino en el que los demonios —que a su vez pretende exorcizar Inverso mediante su escritura—, lo poseen. Si como dice Percy Walker, “[e]l lenguaje, la simbolización, es el material del que están hechos nuestros conocimientos y la concienciación del mundo, el medio a través del cual vemos el mundo” (151),[6] por el poema anterior se deduce entonces de un modo simplista que el autor vive, en un sentido figurado, en el infierno. Brutal ha sido, por consiguiente, la caída desde los paraísos artificiales. Esa posesión demoníaca a la que se alude en el texto, la cual históricamente representa a la locura, puede referirse sin embargo a un estado de melancolía pues, como señala Hilaire Kallendorf en su libro sobre el exorcismo, en la época isabelina y jacobina se pensaba que la melancolía era causada por los demonios (154). Por lo tanto, el poeta melancólico que es Julio Inverso, ese visionario de estirpe gótica, ese ángel maldito que empuña el arma de su escritura creativa ha de cantar forzosamente, porque ésa es su misión ineludible.

Bibliografía

Bravo, Luis. “Julio Inverso: Tiniebla y resplandor.” Escrituras visionarias: (Ensayos         sobre literaturas iberoamericanas). Montevideo: Fin de Siglo, 2007. Impreso.

Cabrera, Daymán. Entrevista personal. Montevideo. 12 agosto 2012.
---. “Prólogo.” Falsas criaturas: Diario de un agonizante y Vidas suntuosas. De Julio

            Inverso. Montevideo: Vintén Editor, 2004. Impreso.

Espina, Eduardo. Las ideas hasta el día de hoy. Montevideo: Planeta, 2013. Impreso.

Inverso, Julio. Falsas criaturas: Diario de un agonizante y Vidas suntuosas. Montevideo:         Vintén Editor, 2004. Impreso.

---. Milibares de la tormenta. Montevideo: Ediciones Imaginarias, 1996. Impreso.

---. Papeles de Juan Morgan: Narrativa y otras prosas. Montevideo: Estuario Editora,   2011. Impreso.

Kallendorf, Hilaire. Exorcism and Its Texts: Subjectivity in Early Modern Literature of    England and Spain. Toronto: University of Toronto Press Incorporated, 2003.    Impreso.

Percy, Walker. The Message in the Bottle: How Queer Man Is, How Queer Language Is,           and What One Has to Do with the Other. New York: Farrar, Straus, 1975. Impreso.

Rivero Scarani, Federico. “El lado gótico de la poesía de Julio Inverso.” Anales de la          literatura hispanoamericana. Madrid. 34 (2005): 19-27. Impreso.

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[1] Nació en Montevideo, Uruguay, en 1963, y se suicidó a los 36 años de edad en la misma ciudad. Fue un poeta y narrador prolífico, entre cuyas obras destacan Falsas criaturas (1992), Agua salvaje (1995) y Más lecciones para caminar por Londres (1999). Cursó la carrera de Medicina hasta el quinto año.

[2] Inverso vestía de negro y consumía drogas recreativas y alcohol, como muchos de sus admirados rockeros.

[3] Compuesto de 36 prosas poéticas.

[4] Resulta interesante observar el paralelismo entre Morgan e Inverso, ya que tanto el personaje como el autor eran jóvenes, de Montevideo y habían estado hospitalizados en instituciones psiquiátricas.

[5] En la contraportada de Falsas criaturas, se lee: “Este es el libro de quien sin duda constituye una excepción en la literatura uruguaya. Julio Inverso es un raro de 29 años, cuyas imágenes sorprendentes tienden un puente entre el romanticismo alemán y el video clip de nuestro tiempo…”.

[6] La traducción del inglés al español de esta cita es mía.

 

Publicado en Estancia del escriba

 

 

Caravana Colmillos de musgo “Un camino que apenas empieza”

Fabiola Amaro

 

 

Hablar de la caravana, es hablar de compromiso con la sociedad en general pero redundando en los sectores olvidados del México que sucede.  Este recorrido es una actividad loable que no pierde nunca el sentido altruista, no tiene objetivos partidistas, ni hay en ella intereses personales. La caravana camina con  esta neutralidad para que los artistas  de las diferentes entidades encuentren en ella un espacio de expresión sin censura donde puedan manifestar sus inquietudes a nivel personal y colectivo, encontrando  en ellas un foro donde su voz se haga escuchar hacia otras latitudes y perspectivas que muchas veces se mantienen en la indiferencia, no porque así lo quieran sino por la carencia de espacios de expresión, por lo cual es necesario crear los mecanismos y oportunidades que en otras manos no pudieran encontrar  la pluralidad de voces que habitan en México.  La vida que acontece en este país nos implica y nos demanda a la vez oídos prestos y solidaridad con nuestros hermanos que son acallados por la inequidad social. Así tocaron San Luis Potosí para escuchar aquellas voces marginadas que en el arte encuentran una voz que las hace presente. Todos ellos auto gestionando sus propios proyectos culturales sin pretensión individual alguna. Bien por este proyecto que camina y toma forma creando redes colectivas unión y fuerza. Mi reconocimiento para los impulsores de este proyecto que con total desinterés insuflan un nuevo pensamiento en las conciencias. Gracias por hacerme partícipe de este largo y sinuoso camino que apenas empieza.

Fabiola Eunice Vázquez Amaro. San Luis Potosí, S.L.P. 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

CHIAPA UNA CIUDAD CON APELLIDO

Roberto López Moreno

Mi madre nació en Chiapa de Corzo; Chiapa, la primera población creada dentro del nuevo universo que nacía en los nóvedos calendarios, la indomable matriz. Chiapa de los Indios, Chiapa, grafonía tutelar. Chiapa, la madre en la que nació mi madre; Chiapa, la que va a dar nombre a una histórica región de la República, llegada y punto de partida del mundo sureste, la indomable parida a la sombra de la pochota, en una de las márgenes de la enorme mecánica hidráulica que viene desde muy lejos y hasta muy lejos se dirige. Chiapa de Corzo, tierra-luna, guacamaya según algunos, según otros, con posibilidades etimológicas diversificadas hacia otras direcciones. La del idioma chiapaneca (Aguilar Penagos). Chiapa. Con apellido. Chiapa de Corzo. Chiapa de los Indios, Chiapa de los soctones, Chiapa del Tepetchia, Chiapa de lo invencible, Chiapa de calor y piedra, de iguana y verdeagua, Chiapa de Corzo.

   Mi madre nació en Chiapa de Corzo, yo huixtleco, soy, entonces, también hijo del vientre en llamas de las Chiapas. Soy el hijo de una madre que nació en el centro del espíritu de Chiapas, eje geográfico del que hablo, centro ígneo de aventuras, venturas y desventuras, hamaca que dejó Sanguieme, para que viniera el historiador y se sentara en ella y nos viniera a relatar lo que hemos ido aprendiendo a sorbos de pozol y tascalate, lo que hemos aprehendido en la hoguera de cada célula que nos conforma y nos mantiene vivos -a los vivos y a los muertos- entre cada aurora y cada ocaso que se hilan con su río interminable de tiempo. Aquí vivió mi tío Víctor Pola, mi tía Antonieta de la Torre, mi abuelita Chinita, mi abuelito Margarito, aquí ha vivido el tiempo. Mi abuela tenía la memoria suficiente para relatarme las diferentes epopeyas que aquí habían sido y yo, desde la ciudad de México, en la colonia Portales, las reconstruía fidedignamente, así como reconstruía en mi imaginación los perfiles de la inmortal Chiapa con apellido, de la entrañable Chiapa de Corzo, casa y tumba y surco y aurora de los Chiapa.

   Y se arrojaron desde las alturas antes de ser esclavos. Y el Río Grande se llenó de murmullos encajonados en el enorme cañón en donde hablaban de heroísmo las almas de todo un pueblo, esperando a que subiera la corriente para liberarse por fin hacia las arrechuras del mar (muchos años después iba a venir el “investigador” extranjero, como lo han hecho los “investigadores” extranjeros, a decir que no era cierto; que las batallas del Sumidero habían sido pura ficción; los “investigadores” extranjeros que no tienen la capacidad de comprender la enorme fuerza mágica de los pueblos, los “investigadores” que vienen con la consigna de borrar las epopeyas si éstas no nacen griegas). Y se arrojaron desde las alturas. Y fueron –los soctones nadalumi– los únicos que no dijeron palabra de rendición. Y pasaron los años. Y cuando fueron amenazados por las armas de los oscuros, triunfaron con su luz natural. “A las doce horas estaré tomando agua de la pila de Chiapa” había amenazado el sombrío enemigo, el amigo de tiranos y ensotanados, y a las doce en punto, el pueblo heroico estaba arrojando su cadáver a que la pila de Chiapa le hiciera beber su derrota.

   Fueron historias que pasaron de padres a hijos, de hijos a nietos, historias de orgullo de un pueblo indomable. La llama se traslada del padre al hijo y crea la unidad, la barra de transmisión forjada entre el valor y el honor, la fortaleza erguida se sustenta entre la honra y la dignidad transmitida. Los abuelos actúan en los hijos y en los nietos, en la descendencia forjada con pundonor, el orgullo del padre que se ve reflejado en el hijo cuando éste responde al voltio histórico y son una la fe y la decisión de defender lo digno. Entonces el abuelo había luchado desde su tiempo por el nieto y el bisnieto, el padre por el hijo, el hijo por los hijos que vendrán… y así un pueblo se hace a la dignidad y a la fortaleza. La fuerza transmitida del padre al hijo. Por eso un pueblo con apellido es más grande históricamente hablando.

   De ahí la gran tragedia cuando esos vínculos se rompen. Los dolores terribles cuando el hijo pierde al padre, pero más terribles aún, cuando el padre pierde al hijo por la inversión antinatural que esto representa. Entonces, el desgarramiento es total, inadmisible por incomprensible, por la desproporción, por lo inexplicable, por lo injustificable. Ángel Albino Corzo, luchó por sus ideales, pero estos le habían sido también como una dádiva ancestral, como algo que sede la fuerza mayor al hijo destinado; entonces su lucha estaba luchando por la tierra heredada, desde ella, la dadora, por lo que quedaría en buen uso patronímico el compuesto: Corzo de Chiapa; entonces el hijo se convierte en padre, se transforma en el padre de su dador y Corzo de Chiapa empieza a caminar sobre la tierra convertido en el dador a la tierra que le había dado la vida. Chiapa recibe así su heroísmo y su apellido, Corzo de Chiapa se entrega (en, a, por) Chiapa de Corzo, determinando de este modo un entrecruce de cósmicas energías.

   El héroe combate y decide también sus descendencias biológicas. También los dioses lo habían hecho cuando fundaron la tierra y decidieron pasar de lo déico a lo material, hubo un tránsito de la magia hacia la sangre rebotando entre las venas. Así ha sido en todas las culturas. Cuando Ometecuhtli, solitario en el espacio decidió crearse una compañera, Omecihuatl, los espacios se poblaron de las dos fuerzas y más, pues ambos compañeros en aquellas soledades se decidieron por tener  hijos que les dotaran de sentido, y así lo hicieron en las alturas del décimo tercer cielo del cielo. Fue cuando los dioses padres hicieron a los dioses hijos, cuatro, para cubrir los puntos cardinales, para que ningún rincón del cosmos latiera en orfandad.

   El Norte, el Sur, el Este, el Oeste.

   El Negro, el Rojo, el Azul, el Blanco.

  Tezcatlipoca, Camaxtle, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli.

   El Espejo que humea, beligerante dueño del bien y del mal que todo lo podrá, centro de cataclismos.

  El dios montoncito de huesos, feo, indefinido, incoloro.

  La serpiente emplumada, dios de la inteligencia, la sabiduría, las artes, la cultura.

  El colibrí zurdo, el que hará vibrar su poderío sobre la tierra y será la fuerza de la voluntad, el grandioso, el glorioso, el robusto, la energía sobre el mundo, el de la astucia bélica, el combatiente triunfante, el guerrero del Sur. Ya había dioses e hijos de los dioses en el cosmos.

   Pero el dios padre Ometecuhtli sufre el extravío de uno de sus descendientes y el dolor debe haber sido, como dios que era, un dolor universal. El hijo que escoge el Norte como morada, la tierra árida, en donde sólo soplan la soledad, el frío, el desierto, la muerte, Tezcatlipoca; la fuerza descomunal dedicada a provocar las tragedias, el que destella raigones fúnebres. Los cuatros dioses creados por Ometecuhtli y Omecihuatl habían sido pensados como compañía de sus padres y dotados de dones divinos. Pero uno de ellos aprovecha esos dones y se aleja del sentido inicial, baja al mundo por una tela de araña y hace que lo negro sea su imperio. Se convierte en antagónico de su hermano Quetzalcóatl, el favorecedor de la luz, la inteligencia, la bondad y las artes; le hace enloquecer mediante un brebaje maldito y es la primera vez que unos padres amorosos sienten que pierden a uno de sus  hijos.

   Sólo los héroes fueron hechos para los magnos dolores. Padres que pierden a sus hijos. ¿Quién puede imaginar el desgarramiento del rey Príamo al contemplar el cadáver de su hijo Héctor arrastrado frente a las murallas de Troya? Héctor su hijo, el guerrero mayor, su orgullo primogénito tirado por las bestias del ultraje azotadas por Aquiles frente a la muralla, despedazado por las armas y la furia del adversario. Príamo deshecho, Príamo aullando, Príamo desmayando, Príamo… y el cadáver ahí, enfrente, lo que quedaba como residuo de la carne de su carne, de la sangre de su sangre, envuelto en lodo y derrota. ¿Dolores más graves pueden haber para un padre sumergido en la impotencia? Después, el orgulloso Aquiles mantendrá el trofeo de su victoria ahí, a la intemperie, hasta recibir la presencia de Príamo mismo, en actitud peticionaria, solicitando el cadáver despedazado para darle sepultura. Mientras, atrás de la muralla, Casandra, la hija de Príamo enloquecía.     

   ¿Podríamos detenernos unos segundos apenas en el dolor de Níobe al ver cómo Apolo asesinaba a los hijos de su vientre y Artemisa a sus hijas sin poder ella evitarlo? Era la manera de pagar las befas de que había hecho objeto a su antigua amiga Leto por ser Níobe, en ayuntamiento con Anfión, madre de 14 hijos y Leto tan solo de Apolo y Artemisa. A Níobe nieta de Zeus, hija de Tántalo y esposa del rey de Tebas tocó ver la venganza de Apolo siendo testigo de cómo moría cada uno de sus hijos mientras ella se convertía en piedra como única manera de no quebrarse frente al agobio. Se convirtió en roca, sí, pero en una roca muy peculiar por ser la única que lloraba entre el resto de riscos resecos que le rodeaban, una enorme roca húmeda de llanto que al desquebrajarse finalmente dio nacimiento a una fuente en el Asia Menor.

   Un recorrido por diferentes episodios de la mitología griega nos coloca en diferentes momentos frente a ese pesar enloquecedor de ver a un hijo muerto. Es tan violento el golpe que recibe el alma en tales circunstancias que las páginas que a esos casos se refieren se han vuelto inmortales con sólo despertar la imaginación a tales posibilidades. Los poetas del mundo clásico lo sabían y así fue como dejaron escrito tales espantos para la larga cadena de los tiempos y a ella seguimos sujetos con el azoro presentido palpitando dentro del pecho.

   Cuando Cristo muere ultrajado en la cruz, alguien había sido su padre, descendiente de alguien era su carne de hombre, su dolor de hombre, su soledad de hombre frente a la turba. ¿Qué dolor pudo haber martirizado a aquel hombre padre? ¿o se trata del tránsito cuando se pasa de lo divino a lo terrenal y entonces los parámetros a los que acudimos se rompen definitivamente y no nos sirven para nuestra interpretación de mortales? Pero mientras, ante nuestra impotencia nos quedamos en la primera instancia, un padre que observa el dolor de su hijo, un hijo que es llevado en acto de violencia a una muerte espantosa, rodeado por el odio de los demás, por la indiferencia, por el deseo de vivir el macabro espectáculo.

   Si ese padre es un dios ¿cómo habrá de ver tal muerte? Si ese padre no fuera un dios ¿cuál habría de ser el descomunal dolor que tendría que desgarrarlo? Oh, el enorme misterio que pervive a mitad de estas consideraciones. Sólo tenemos la regla inmediata de simples mortales. Sólo nos abruma la capacidad de imaginarnos a un padre que observa al hijo ¿carne de su carne?, desfalleciendo en una tosca cruz elaborada por una vesania sin perdones. Cuánto dolor en esta hora. Por lo pronto nos quedamos en la primera instancia: el dolor de la carne y junto con él un infinito dolor a quien le ha tocado ser el padre de esa carne. El dolor brutal del padre; el dolor del hijo muriendo brutalmente.

   En la Biblia, en los diferentes salmos de David está insinuada la muerte del hijo. Se deduce que tal muerte no nos pertenece. Dios es el que sabe. Él conoce y decide acerca del que va a morir desde antes de ser la primera luz en el vientre de su madre. El designio es el proyecto. Él conoce de mis actos antes de ser cometidos, todo está destinado por él y si el hijo muere antes del padre (deducimos) es porque así estaba previsto el trazo. Al final todo es producto de la gran sabiduría por lo que el dolor no debiera serlo y sin embargo es el gran inoportuno que dobla los cuerpos y las almas, el que se anida en los vientres y estrangula los minutos. Así de tan mortales somos.

   Son los poetas los que más directamente nos hablan de esto. La gran obra con la que se inició la novela moderna en México se llama El luto humano, de José Revueltas. Este libro fue publicado en 1943 y se inicia con la muerte de una niña frente a la angustia y desesperación de sus padres que presencian, en medio de una noche de temporal, el fallecimiento inevitable de la niña. Un fragmento de este episodio apunta: “Caminó perplejo y entontecido por espacio de media hora, peleando con el aire y el chubasco. “Murió la pobrecita de Chonita”, se dijo, pues Chonita se llamaba su hija. Y se lo dijo como si él no fuera su padre y, no obstante ella fuera algo mucho más tierno, acaso más querido que una hija. Una idea insólita, en medio de la noche, surgía en su cerebro: el último sacramento, la final comunicación de los pecados, el último aceite, el óleo santo del rey de los judíos, no era otra cosa que la inmortalidad. Pues la muerte sólo existe sin Dios, cuando Dios no nos ve morir”.

   Uno de nuestros poetas de todos los tiempos fue don Enrique González Martínez, sufrió la muerte de su hijo cuando éste iniciaba apenas su carrera literaria. Lleno de dolor don Enrique escribe un poema angustiado frente al cadáver de su hijo: “Prendí tu antorcha… pero boca impía,/ soplando con aliento de pavura,/ mató su llama sin tocar la mía./ Como pájaro ciego en la espesura/ que a golpes busca al prófugo del nido,/ se estrella en tu silencio mi locura”…) Pero andando los años, su nieto, Enrique González Rojo, hijo de aquel hijo tronchado repentinamente, va a sufrir también la muerte de su propio hijo. Entonces, el nieto  que proviene de ese linaje de lutos, en medio de su infinito dolor le escribe al abuelo: “Abuelo, yo no puedo como tú,/ hincarme de rodillas a los pies del Enigma. No puedo hacerme trampas, abuelo, cuando miro,/ que el minúsculo templo de la fe, sin nada en sus entrañas,/ es quien otorga el nombre/ de Dios al gran vacío”.

   La poesía mucho sabe de estos trances aniquilantes. Lucila del Perpetuo Socorro Godoy Mendoza, chilena, el primer Premio Nobel en América Latina perdió a su hijo a quien nombraba Yin Yin cuando éste se suicidio a los 18 años de edad. Ingestión de arsénico. Lo lloró desde dos vértices, como Lucila del Perpetuo Socorro y como Gabriela Mistral que fue como la conoció el mundo. Primero la aflicción sin salida y después la soledad, el angustioso recuerdo de lo irrecuperable.

   Freud sabía de esto más que por sus estudios, por su experiencia propia. El descendiente muerto. La naturaleza en el ejercicio de un acto antinatural. “El duelo es un enigma” había dicho. El 25 de enero de 1920 expiró su bella hija Sophie a los 26 años de edad víctima de neumonía gripal. Él escribió: “A todos nos llega el turno y ahora me pregunto cuándo será el mío. Ayer he pasado por algo que me hace desear que ese día no tarde”. El 19 de junio de 1923 perece su nieto Heinele con apenas cuatro años y entonces asienta: “Encuentro esta pérdida muy difícil de soportar”. El hijo muerto en la antinaturaleza de la circunstancia mata al padre quien queda muerto dentro de la vida para vivir su doble muerte irremediable.

   Lacan se preguntará: “¿Acaso el trabajo del duelo no se aparece, como una luz a la vez idéntica y contraria, como el trabajo destinado a mantener, a sostener todos esos lazos de detalle?”.

   Elisabeth Kubler-Ross, pionera de la tanatología, explica que la pérdida de un hijo es un dolor tan profundamente impactante, que parece antibiológico, antinatural y resulta enloquecedor. Tan terrible es que no tiene un nombre científico, filosófico ni literario, simplemente no existe un nombre para este específico tipo de dolor; nadie ha podido bautizarlo, más que como “el más profundo dolor del alma”.

      El héroe griego, el personaje bíblico, el caudillo histórico ya habían fallecido un tanto en la defunción de otros por eso siguen viviendo en los tiempos.

   El héroe griego…

   El hijo muerto y el héroe con las entrañas roídas. “Mataron a su hijo –relataba mi abuela a su nieto absorto– después, le pusieron un tambor a la altura de la cabeza para martirizarlo, y duro y duro y duro con el tambor ese hasta que lo mataron también a él”.

   El héroe ya con el hijo muerto es torturado hasta culminarlo en su propio deceso. Antes de ser asesinado, don Ángel Albino Corzo ya había pasado también por los terribles callejones de los que habla Kubler-Ross. Su muerte entonces fue media muerte porque la otra mitad ya se la habían adelantado los asesinos de su hijo. Su drama fue el drama de los gigantes, los que tienen que subir una roca hasta la cima para que ésta vuelva a caer y vuelva a ser levantada por la víctima del suplicio. Su drama fue el drama de los gigantes, los que tratan de robarle el fuego a los dioses para beneficio del hombre y en venganza son encadenados a la roca para que los buitres les devoren las entrañas.

   Don Ángel Albino Corzo tenía mucho que pagarles a los malvados; su juarismo era un insulto para los de la baja calaña. En 1861 el Congreso de su entidad lo había declarado Benemérito de Chiapas por su presencia en la promulgación de la puesta en vigor de las Leyes de Reforma en el sureste.

   Con las armas en la mano combatió a un clero tenebroso que terminó huyendo a Guatemala; enfrentó a los poderosos que se cebaban en el destino de los indígenas; había confrontado en el Soconusco un separatismo que iba encaminado a romper la unidad en beneficio de afanes imperialistas. Su idea era en ese momento conservar la unidad y con ella hacer un solo frente de pasión republicana; había sido Gobernador del Estado, y había puesto su brazo al servicio de los humildes.

   Todo esto lo llevó a recibir en territorio chiapaneco al general José María Melo quien en su nativa Colombia, defendiendo también estos ideales, había tomado por escaso tiempo la Presidencia de su país. El general Melo fue perseguido por los reaccionarios de su tierra. Cruzó todo Centroamérica poniéndose al servicio en cada caso de las causas republicanas, hasta que llegó a Chiapas y ahí se presentó a las órdenes del general Ángel Albino Corzo como la forma más directa de luchar por las ideas que Juárez enarbolaba en el resto del país. Juárez ordenó que se le diera tropa de mando para apoyar a Corzo y consideró su presencia en Chiapas como un acto de fraternidad latinoamericana. Poco tiempo después el general José María Melo iba a fallecer en una emboscada que los conservadores proimperialistas le tendieron en la hacienda de Juncaná. Su cuerpo quedó deshecho sobre las aristas de un tambor. Dejó un hijo que fue adoptado por Albino Corzo y que terminó casándose con la hija de éste, de nombre Amada.

   En 1866 cuando ya había dejado de ser gobernador por presiones del comandante del Cuartel General de la Línea de Oriente, el nefasto Porfirio Díaz, y había éste impuesto como Gobernador a un criminal de nombre José Pantaleón Domínguez, el general Ángel Albino Corzo en respuesta a las arbitrariedades que Pantaleón Domínguez estaba cometiendo contra el pueblo, lo obligó a renunciar y luego lo hizo prisionero. Ahí y en esa forma quedaron saldados los odios funestos.

   Con la ayuda de los déspotas Domínguez inicio la persecución de don Ángel Albino Corzo; pero antes, los esbirros del criminal tomaron prisionero en la finca de Nucatilí al hijo de don Ángel Albino Corzo, un joven que dirigía un pequeño periódico llamado La Tijera. El 23 de septiembre en el interior de la finca los criminales dieron cuenta de la vida del joven Donato Corzo Ruíz.

   El hijo de don Ángel, sin defensa alguna vio como los asesinos lo rodeaban y lo vejaban con saña de bestias sedientas. Las palabras hirientes eran pronunciadas con un odio del que participaba incluso una mujer que se encontraba en el lugar. Ella fue precisamente la primera en abrir fuego sobre el pecho del joven indefenso. Donato calló al piso envuelto en sangre. El hijo del héroe, abandonado en mal trance por los dioses. Se arrastraba sobre el piso de tierra sin recibir auxilio alguno, por el contrario, todo en su entorno eran burlas y palabras injuriosas mientras él daba muestras de asfixia.

   Luego, con mucha dificultad, logró arrastrase hasta un horcón que sostenía un medio techo de palma; ahí logró ladearse medianamente y quedar sentando, con en el horcón como respaldo, sobre su sangre, mientras boqueaba intentando tomar aire en aquella atmósfera cerrada. Uno de los matones cansado ya de la escena en la que el joven Donato Corzo perdía la vida a cada segundo que pasaba, tomó una bayoneta que se encontraba recostada sobre un obscuro camastro, la pulsó apuntando hacia el joven y dejó ir toda la carga del filoso metal en el estómago de la víctima. Ese hecho hubiera sido definitivo, sin embargo, todavía hubo alguien más que volvió a disparar sobre el cuerpo del moribundo, como para asegurarse de que el trabajo estaba cumplido. En medio del regocijo general Donato Corzo Ruíz dejó de existir.

   La persecución en contra del liberal fue más intensa. Mientras cruzaba montes y abismos para ponerse a salvo de quienes le asediaban, sus parientes más cercanos eran despojados de sus pertenecías y arrojados a la calle entre burlas y carcajadas. Propiedades saqueadas, burlas contra el personaje, familiares arrojados sobre el empedrado, tal era la realidad de ese momento. Según los testimonios históricos don Ángel huye primero a Guatemala, a Puerto Ángel, Oaxaca, luego a Ocotlán, Puebla y por último a la Ciudad de México.   El héroe avanzaba sobre los kilómetros de la fuga con la herida del hijo muerto en el pecho, Aparicio su otro hijo, fue su inseparable en el destierro. Sufría brutalmente el general por la muerte de su hijo, pero más grande fue aun su dolor cuando en medio de la fuga su hija, Amada Corzo, a dos días del asesinato del joven, no pudiendo resistir más los filos de la desventura cayó en estado de demencia al llegar a Huimanguillo provocando un nuevo dolor al atormentado padre, además de que por las mismas razones, su compañera de vida, de nombre Zaragoza, caía enferma como un nuevo peso en medio de la desventura.

   En 1875 se agravó la enfermedad de don Ángel Albino Corzo. Fueron las horas del tormento. Julián Grajales alquiló un cuarto contiguo al cuarto donde se debatía el héroe y habiendo sólo una frágil pared de por medio hizo que el cohetero oaxaqueño Manuel Ramos, trasladara desde su fábrica un enorme tambor que se colocó a la altura de la cabeza del que agonizaba. El tambor se accionó día y noche hasta que a las 19:00 horas del 12 de agosto, cuando apenas cursaba los 54 años de edad falleció el héroe que llevaba por delante además de las traiciones de que había sido objeto, la dolorosa muerte de su hijo. Los hombres mayores sufren tormentos mayores, así nos lo ha dicho la literatura de los siglos.

   En la hora cercana a su muerte, el hombre desgarrado por el asesinato de su hijo, agobiado por la demencia de su hija, dejó un texto para la posterior denuncia: “de todos los que me atacaron, los que me ofendieron, los que me hirieron, me golpearon, me traicionaron, todos los que difamaron mi nombre pronunciaré los nombres de Pantaleón Domínguez, José Velasco, Julián Grajales, Salvador Urbina y el canalla de Macías”.

   Don Ángel Albino Corzo no es sólo héroe de Chiapas; es héroe de la humanidad.

   Don Ángel Albino es un orgulloso Corzo de Chiapa.

   Mi madre, la chiapanequísima Rita Moreno, nació en Chiapa de Corzo, una ciudad con apellido.

Publicado en La nave de los locos

 

 

En la tierra fértil de Veracruz quedó sembrada la semilla de

"Colmillos de Musgo, para volver pan las piedras"

Mirna Valdés Viveros

 

 

Pese a todo, el panorama socio-político-cultural que ya nos alcanzó y nos ahoga, México sacude el espíritu de lucha que muchos de sus habitantes guardan en lo más íntimo de su corazón para con su voz, sus manos, pies y cabeza demostrar que hay capacidad de organización y creación artística.

Tal es la visión que nosotros percibimos de la propuesta de La Caravana Nacional de Poesía Autogestiva "Colmillos de Musgo para Volver Pan las Piedras" iniciada el 19 de Septiembre del 2016 en Yucatán y concluida el 21 de Marzo del 2017 en la Ciudad de México.

Geografía de la Voz y Adictas a la Poesía  -colectivos independientes dedicados a "Poetizar la Vida y Socializar la Poesía"-  agradecen y saludan a los diferentes grupos poéticos, a las editoriales independientes y autónomas que también contribuyeron con su participación -5 de enero del 2017 en Xalapa, Veracruz- y tuvieron la oportunidad de vivir la experiencia que Colmillos de Musgo propició para sacudirnos los egos y lograr coincidir en un espacio propicio para el encuentro entre la caravana y los diversos colectivos.

En la tierra fértil de Veracruz quedó sembrada la semilla de "Colmillos de Musgo, para volver pan las piedras". Habrá que estar atentos a verla florecer.

 

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