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La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Junio 2017

 

 

 

 

ESTALLIDO Y REGERENACIÓN

José N. Méndez

 

 

A veces ocurre

que tu casa deja de serlo

la humedad

en la arena del hormiguero

todavía tiene la sangre de mi tío

y un montón de estiércol de los

cerraron los ojos.

Se olvida

el libro de leyendas,

el sueño de ser futbolista,

las primeras letras,

se olvidó lo que se juró no olvidar;

se jura

y se rompe.

No lo sabes,

es mejor que no sepas

que el karma estuvo vomitando cruces.

Y llueve

y pongo mi dedo en la llaga del mundo

o eso creo

o eso me han repetido

porque no estoy aquí para escupir en su rostro:

yo no soy el vientre de tu madre,

yo no soy la sabiduría de tu abuela,

yo no soy la fortaleza de tu abuelo,

yo no sé nada, a la medianoche, la razón es una utopía

pero quiero que me ayudes a ser tu tío.

Yo pronuncio tu nombre: Fernanda o Ángel que duerme con una sonrisa.

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

Hacia una poética de la enfermedad: Julio Herrera y Reissig

 

Julio César Aguilar

 

 

“Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón

en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos

de tu corazón y en la vista de tus ojos…”

Eclesiastés 11,9

 

“La enfermedad es el lado nocturno de la vida,

una ciudadanía más cara.”

Susan Sontag

 

 

       En el año 2010 se conmemoró un siglo de la muerte de Julio Herrera y Reissig, un poeta cuyo deceso a los 35 años de edad fue causado por una cardiopatía presumiblemente congénita, y por la cual los médicos de su época le prescribían morfina —potente analgésico y hoy sustancia estrictamente controlada por su poder adictivo— para mitigar el dolor torácico producido por las fuertes palpitaciones. Temprana edad la del fallecimiento de Herrera si se considera el talante de su producción literaria y la importancia de la visión avant- garde que poseía al lado de su extremada originalidad.

       De este escritor uruguayo nacido en una familia por aquel entonces de buena posición socioeconómica —Herrera y Reissig fue sobrino de Julio Herrera y Obes, presidente constitucional de Uruguay de 1890 a 1894—, poeta que no alcanzó en vida a ver publicado en forma de libro ninguno de sus poemarios, puede decirse que su fama y prestigio ha venido con paso firme acrecentándose con el correr de los años. Por otra parte, sin embargo, no existe hasta la fecha ningún estudio académico del que se tenga noticia que explore su escritura desde el punto de vista de la enfermedad. Por lo tanto, este ensayo se centra en el estudio de la relación entre la enfermedad y su obra poética. ¿Existe en realidad un vínculo estrecho entre ambos elementos?, ¿vale la pena a estas alturas reconsiderar el papel de la morfina en su proceso creativo?, ¿pueden rastrearse las huellas de la enfermedad en su discurso poético? A estas y otras interrogantes pretende acercarse el presente estudio mediante un análisis del léxico empleado en la obra poética herreriana, que haga referencia a cualquier aspecto relacionado con la enfermedad o el tratamiento, así como a temas, figuras literarias o al ritmo mismo de los poemas.

       Julio Herrera y Reissig, afima Pino Saavedra en la introducción de su libro publicado en 1932, “ha sido sin duda alguna la figura literaria hispano-americana que más opuestos juicios ha merecido en el recinto de la crítica, desde el panegírico de amigos y admiradores hasta el rechazo de críticos incomprensivos” (13). A este respecto recuérdese, por ejemplo, el círculo de escritores bajo el liderazgo de Herrera que se reunía para hablar de literatura y leerse y comentarse entre ellos sus textos en la Torre de los Panoramas, cuarto de azotea de una de las casas en las que residió el poeta, y desde donde se preparaban las ediciones de La Revista, de la cual Herrera y Reissig era el editor. De este grupo de amigos sobresale César Miranda, quien junto con la colaboración de quien fuera la esposa de Herrera, Julieta de la Fuente, fue el que se dio a la tarea de recopilar el material poético de Herrera disperso en periódicos y revistas para publicarlo en cinco tomos en 1913. En el otro sentido, algunos escritores y críticos como Miguel de Unamuno, Luis Cernuda, Octavio Paz o Juan Ramón Jiménez no supieron leer en su momento los aciertos de la poesía de Herrera.

       La hermana del poeta, Herminia Herrera y Reissig, autora de dos títulos imprescindibles ya que ayudan al lector a conocer y captar la personalidad del poeta, nos ofrece un retrato hablado de Julio en sus primeros años de vida:

 

Las contradicciones psicológicas del hijo, eran motivo de preocupación de       

los padres. Nervioso y linfático, sensible y aturdido, no podía sostener               

mucho tiempo el mismo diapasón. La desigualdad en su aplicación de                 

estudios, era balanceada por su fantasía en ansias tornadizas. Cansábase de       

lo serio, lo trazado, del cálculo rígido, para expansionarse en accesos de               

creaciones libres, y en la vehemencia de sus relatos extendíase la                          

imaginación con verbosidad infatigable (30).

       De acuerdo a lo expresado por la hermana, puede suponerse que Julio desde pequeño tuvo una imaginación extraordinaria, misma que se reflejará más tarde en las imágenes ingeniosas que abundan en su poesía y en la fiesta del lenguaje a la que el lector asiste cuando lee su obra. Más adelante, Herminia agrega: “Nacido con un defecto orgánico —corazón chico—, desde sus primeros años había sufrido de grandes deficiencias de respiración, tratándose entonces el caso como asma recalcitrante” (31). Ahora se sabe que, según Eduardo Espina, el diagnóstico del padecimiento de Herrera era insuficiencia mitral (86), afección de la válvula mitral del corazón que en nuestros días puede ser tratada exitosamente con tratamiento médico específico, o por medio de un procedimiento quirúrgico consistente en la reparación de la válvula o la inserción de una prótesis valvular, con los consiguientes riesgos que conlleva cualquier tipo de cirugía, como infección o rechazo de prótesis.

       Este trastorno orgánico conocido también como regurgitación mitral debido a que la sangre regurgita o pasa de manera anormal de una cavidad del corazón a la otra, es decir del ventrículo izquierdo a la aurícula izquierda, puede producir en el paciente diversos síntomas entre los que se encuentran dificultad para respirar, dolor del pecho y palpitaciones intensas, molestias éstas que sufrió Herrera y Reissig desde la primeras manifestaciones de su padecimiento. Carmen Ruiz señala que “[f]ue en febrero de 1900 cuando sufrió un terrible ataque cardíaco que descubrió la verdadera enfermedad ocultada hasta entonces por la familia” (67). Por su parte, Roberto Ibáñez, observa que ese momento fue crucial en el desarrollo del poeta: “La revelación de la taquicardia fue enigmáticamente decisiva. Herrera nació o se transfiguró de súbito como creador”, (citado por Carmen Ruiz 67). No obstante Ruiz, la misma crítica ya mencionada, al estar de acuerdo en que puede existir relación entre enfermedad y obra, acaba opinando que ese asunto “puede ser más que discutible” (67). Fue en ese entonces que el médico Bernardo Etchepare, quien era pariente y amigo de la familia de Herrera, le receta la morfina, no sin antes haberlo discutido previamente con otros doctores. La droga fue efectiva desde la primera vez en ser administrada, por lo que Herminia asegura que ese fue el origen “de lo que más tarde hayan querido asegurar los acerbos, que usaba el tóxico como estimulante para su obra intelectual. ¡Nada más falso y calumnioso!” (86), sostiene la hermana del poeta. Pero ya antes de 1900, aproximadamente 10 años antes, ya había sufrido Herrera una crisis cardíaca. “Mientras jugaba con sus compañeros se sintió repentinamente mal: grandes palpitaciones y una tremenda angustia, casi lindando con la muerte perfilaban su enfermedad fatal” (Seluja 18).

       Para los propósitos de este trabajo es útil y conveniente, sin embargo, hacer referencia a la morfina y sus propiedades. Derivada del opio, la morfina es una potente droga utilizada en la práctica médica para aliviar severos e intensos dolores postquirúrgicos y dolor por otras causas como el cáncer. Altamente adictiva esta droga, altera tanto la percepción como la respuesta emocional al dolor por medio de un mecanismo aún desconocido. La morfina, cuyo nombre proviene de Morfeo, el dios griego del sueño, puede ocasionar como reacción adversa precisamente somnolencia y sedación, pero también entre otros efectos secundarios son comunes la euforia, las pesadillas durante el sueño y la dependencia física, y un poco menos comunes las alucinaciones, llegando a producir su sobredosis la depresión respiratoria que puede ser fatal.

       La mayoría de investigadores de la obra de Julio Herrera y Reissig no encuentran o no les interesa encontrar una íntima conexión entre su poesía y la enfermedad. Tal es el caso de Lauxar, quien comenta que “[e]s enteramente caprichoso querer explicar por la enfermedad cardíaca del poeta o por el uso o abuso de la morfina la confusión buscada y rebuscada que informa esas composiciones. La incoherencia del pensamiento no se debe en ellas ni al corazón alterado ni a la sensibilidad envaguecida ni a la mente extralúcida” (171). Este crítico refiere enseguida que el efecto del fármaco pudo haber intensificado la personalidad de Herrera y mostrarlo sin inhibiciones “puesto que nada agrega al espíritu esa droga y no hace más que aislarlo, sobreexcitarlo momentáneamente y después entorpecerlo” (172). Ciertamente, ni la morfina ni ningún otro medicamento interviene a nivel del espíritu, pero sí en la esfera mental ya que la sustancia activa se une a los receptores opioides que se localizan en las neuronas que conforman el tejido del sistema nervioso central. A Roberto Echavarren, según comenta en el prólogo a una reciente compilación de poemas de Herrera y Reissig, tampoco le interesa discutir allí “cuál es la relación entre droga y escritura, ni tendría méritos para establecerla, en el caso de Julio Herrera. Para él fue la morfina (a fin de aliviar la angustia ante los desarreglos cardíacos)” (9), para otros, como Baudelaire por ejemplo, fue el hashish. La droga utilizada por Herrera, no obstante, no tiene el efecto terapéutico de aliviar la angustia, como refiere Echavarren que era esa la finalidad del poeta al administrársela, pues no es ansiolítico ni antidepresivo, sino un medicamento —como ya se ha dicho— para aliviar fuertes dolores y de un gran poder adictivo. En la actualidad la morfina también se utiliza en las fases terminales de una enfermedad, por sus efectos analgésicos y porque su sobredosis causa finalmente depresión respiratoria, y por ende la muerte.

       Tiene razón Idea Vilariño cuando menciona que conocemos la vida del poeta así como nos ha llegado: envuelta a través de su leyenda que se ha forjado en torno (2). Según ella, al desmentir el dandismo que se le atribuía al poeta, considera asimismo falsa la leyenda que el propio Herrera “contribuyó a crear para asustar a los buenos burgueses de su adicción a las drogas. Los médicos no habían encontrado otro remedio para aliviar sus crisis cardíacas que no fueran las inyecciones de morfina” (5) por lo que él se vio ante la necesidad de administrarse el medicamento. Pero a lo que hace referencia Vilariño, es a las famosas fotografías para las que Herrera posó en 1906 y 1907, en una de ellas fingiendo inyectarse la mencionada droga, en la otra postrado en su cama aparentando dormir, y en la última con un cigarrillo. Tales fotos fueron publicadas en el semanario argentino Caras y caretas, para ilustrar el artículo sobre Herrera y Reissig y su obra. En la nota “Los martirios de un poeta aristócrata” aparece la imagen en la que se lee: “El artista dándose inyecciones de morfina antes de escribir uno de sus más bellos poemas pastorales”, artículo que causó polémica y escándalo. En dicho artículo publicado el 19 de enero de 1907, en la otra fotografía “Fumando cigarrillos de opio según los preceptos de Tomás de Quincey”, se aprecia la imagen del poeta de perfil, leyendo, al parecer con un cigarrillo en los labios. La tercera foto de la serie de Caras y caretas muestra al poeta recostado en su cama, con los ojos cerrados, misma que se publicó con la leyenda: “En los paraísos de Mahoma, bajo la influencia del éter, de la morfina y del opio” (Mazzucchelli 320).

       Como se sabe, tales fotografías fueron planeadas precisamente con el fin de llamar la atención de los lectores y escandalizar, desafiando al medio literario de la época. Mazzucchelli dice que “[s]e trata de una maniobra publicitaria masiva cuidadosamente calculada por el propio Herrera y Reissig, quien había enviado antes una ‘autobiografía’ a Soiza Reilly, que este empleó luego para escribir el texto que acompaña la nota” (322). Según el testimonio de Soiza Reilly, la idea y proposición de que le tomaran esas fotografías fue del mismo poeta. En la mencionada crónica semanal, firmada como Fray Mocho, pseudónimo de Juan José de Soiza Reilly, el autor explica:

 Hace ocho años visite a Julio Herrera y Reissig. aquella época datan las fotografías que publico. Por prescripción médica el lírico zorzal uruguayo se inyectaba morfina. Luego, por arte, continuó tomándola. El poeta, que era un niño genial, me narró los efectos sublimes de la droga. En la cama, allí en la Torre, me leyó versos escritos bajo el fluido letal (citado por Blengio Brito 20).

Pero la versión final, real, de cómo se dieron los hechos, se la ofrece a Bula Píriz, Soiza Reilly —quien definiera a Herrera y Reissig como “el poeta más raro, el lírico más triste, el pecador más esteta, el jilguero de sangre más azul, el loco más ardiente, más fogoso, más bueno y más encantador que haya tenido el Plata” (Citado por Vilariño x). A Píriz le comenta Soiza:

             Yo fui a hacerle un reportaje junto con el hermano del aviador Adami, que era quien tomaba las fotos. Cuando éste fue a fotografiarlo, Julio dijo: Sería bueno tomarme una fotografía dándome una inyección de morfina o bajo el sueño de la morfina. Pero no teníamos jeringa, y entonces yo fui a la farmacia y compré una jeringa Pravaz y la llenamos con agua, y Julio la  puso contra el brazo fingiendo la inyección, y Adami le tomó la fotografía. Después se fingió dormido y tomamos esa otra donde aparece dormido bajo el sueño de la morfina; y la otra en la que aparece fumando cigarros  de opio según los preceptos de Tomás de Quincey, la tomamos mientras se fumaba un cigarrillo casero hecho con tabaco Passo Fundo. Julio se reía a carcajadas luego de todas estas cosas, pensando en lo que dirían de sus desplantes (citado por Blengio Brito 20).

       En 1904, Herrera viaja a Buenos Aires para trabajar en el censo. Para ese entonces ya había iniciado la composición de Los éxtasis de la montaña —poemario también conocido como Eglogánimas—, proyecto que se ve favorecido cuando viaja a Minas y queda deslumbrado por el paisaje bucólico. Durante su estancia en Argentina su salud va menguando lentamente. Así lo refiere en una carta que le escribe en 1905 a su novia, en este entonces Julieta de la Fuente:

     Yo no me [he] encontrado bien; ayer guardé cama, con chuchos de frío y dolores al pulmón derecho; me morfinicé y hoy me encuentro mejor: atribuyo esos percances a excesos, en esta última semana, de trabajos intelectuales profundos que me han arrancado pedazos de vida. Descansaré en adelante. […] Ya sabes que el fin de mes estoy, por fin, a tu lado, Julieta adorada… (citado por Mazzucchelli 316-317).

Obsérvese el verbo que inventa Julio, en relación a la droga que utiliza para paliar sus malestares físicos: morfinicé. En otra carta enviada unos meses antes, Herrera escribe:

             Yo también sigo regularizándome y me alimento gradualmente […].   Luego, la Vida alegre que hago yo, la mitad del día en el Censo, y la restante enclaustrado en mi alcoba, entregado a mis horribles verdugos que tú has armado dándome tu amor!! Leo, escribo, medito, filosofo, observo la Comedia humana, desdeño cada día más a los hombres y me retraigo. Cinco o seis buenas almas, un gato que no se separa de mi  escritorio, una mariposa muerta, clavada como mi corazón sobre mi lecho, la morfina, y el fantasma pálido de los recuerdos sentados en el dintel a todas horas y mirándome tristemente, eso compone toda mi sociedad, en este destierro lúgubre. Nadie me ama, nadie se interesa por mí, yo tampoco amo a nadie, no por nadie me intereso. De la puerta para afuera la Muerte, de la puerta para adentro también la Muerte: la noche dentro de la Nada, esto es horrendo! (320).

       Como se puede apreciar a primera vista, en ambas cartas el autor alude a su enfermedad cardíaca y a la morfina. Pero hasta donde se sabe, no existe evidencia de que Herrera y Reissig haya utilizado el medicamento con fines recreativos o como herramienta para llevar a cabo su labor creativa. Sin embargo, si se analiza su poesía puede percatarse el lector que en repetidas ocasiones el léxico usado es el que responde a la enfermedad de la cual se vio aquejado, o que alude a cierta terminología médica. Véanse algunos ejemplos que han sido resaltados tipográficamente:

      

De Los maitines de la noche:

… bosque alucinado… (20), Para mis penas fueran divina

magia hipnótica (20), La sangre del histérico mordisco

(21), epilepsiaba a ratos la ventana (22), la metepsícosis de un astro niño

(23), en su tísis romántica la luna (25), La Neurastenia gris de la montaña

(25), Tocando su nerviosa pandereta (26), con un ritmo de arterias

desmayadas (26), Flora, enferma, se desmaya… (26), fuma el opio

neurasténico de su cigarro glacial (27), agonizando las postreras lilas (28).                                                 

 Las alusiones a la enfermedad que le causó la muerte a Herrera, son muy frecuentes en su cartas, como puede apreciarse en una misiva que le envía a Edmundo Montagne fechada en junio 1 de 1902:

             Muy triste me hallo. Muy abatido —Muy pobre. Así me ha tomado su carta. Estuve dos meses enfermo, con palpitaciones nerviosas al corazón. A consecuencia de esa calamidad tengo forzosamente que haraganear, dejando la conclusión del Tratado de la imbecilidad de mi país para dentro de un par de meses, si para entonces, como se entiende, estoy bien de salud.

A lo que Edmundo Montagne, contesta:

 He sentido muchísimo la noticia de su enfermedad. Estoy seguro de que Ud bebe alcohol y café

y fuma mucho y comete otra cantidad enorme de imprudencias que no deben cometerse.

Y digo que estoy seguro porque es Ud. un vehemente incorregible.

 Yo también he sufrido de palpitaciones al corazón, aunque no de la manera que supongo en Ud.

Lo primero que hice fue suspender el consumo de todo excitante.

       Obsérvese la respuesta de Edmundo Montagne, al referirse al consumo de enervantes por parte de Herrera. ¿Esa vehemencia de la que habla su amigo no pudo acaso ser exacerbada también por la morfina?, ¿cuáles serán las imprudencias que en cantidad enorme comete el poeta? Sólo ante elucubraciones sobre el uso indiscriminado de la droga se enfrenta el investigador, pues no existe evidencia posible que lo confirme.

       La poesía de Herrera y Reissig, habiendo incursionado en el Romanticismo y cuyo estilo abandona después de un corto tiempo, se caracteriza por la búsqueda de un lenguaje nuevo que va más allá del Modernismo. De acuerdo a Mario Álvarez, su obra se caracteriza por el exotismo, el cual está presente bajo dos formas a saber:

            

             como ensueño o como delirio; es decir, como distanciamiento que idealiza

             la naturaleza a través de un panteísmo cordial (“Éxtasis de la montaña”) o

              de una sensibilidad refinada, decadentista (“Los parques abandonados” y

               algunas “Clepsidras”); o como distanciamiento que, por el delirio

,              proyecta el pasmo erótico (“Clepsidras”) o la soledad cargada de                        

               fantasmas

                                  (“Tertulia lunática”) (109).

       Ensueño y delirio, dos términos con una carga semántica muy relacionada entre sí, pero que además parecieran ser producto o vincularse con una mente sobreexcitada. Aldo Mazzucchelli, en su extenso estudio sobre Herrera y Reissig, se refiere a “Lírica invernal” como un texto precisamente lírico y autorreferencial, en el que Julio muestra una bipolaridad a través de imágenes alucinantes. Es en ese texto donde Herrera habla públicamente de su enfermedad, y allí asegura que fue la muerte “su maestra, la que le enseñó a escribir. Luego hace la más bizarra narración de la mezcla entre su enfermedad y su despertar a la literatura del futuro y de la decadencia” (266). ¿Qué hay de verdad en todo esto?, ¿cómo comprobarlo? Tal vez la enfermedad en Herrera contribuyó a acrecentar su innata sensibilidad. Por otra parte, nunca se sabrá si en verdad escribía bajo el influjo de la morfina, como el poeta mismo decía. Poco o nada importa si usaba la droga como estimulante para escribir, ya que es la obra como tal la que debe juzgarse en su dimensión poética.

       Lo que sí es comprobable es el hecho de que Julio se hace consciente de su trastorno orgánico, pues éste influye y se hace presente en su escritura al utilizar términos relacionados con la enfermedad. Los siguientes ejemplos pertenecen a los sonetos que conforman Los éxtasis de la montaña:

 

con áspera sonrisa palpita la campaña (31), No late más que un único              

reloj (31), palpitan al unísono sus corazones blancos                             

(32), laten bandadas de pañuelos en fila (34), las voces retumban como un       

solo latido (36), Conjeturan fiebrosos del principio escondido (37), un                 

gallo desvaría (37), el pastor loco (37), como la carne herida (38),                   

la palpitante gleba (38), laten en todas partes monótonas urgencias                 

(38), siente latir un nuevo corazón de tres meses (43), donde laten los             

últimos ópalos vespertinos (44), transubstanciado, él siente que no es el                  

mismo (45), ¡y es que Job ha escuchado el latido del mundo (45),                           

un latido dícela que él se acerca (47), luego inundan sus fiebres (47), la              

tarde en la montaña, moribunda se inclina (52), se duerme                         

al narcóticozumbido de las moscas (55), hipnotiza los predios                    

inexhaustos (56), ataca a sus enfermos el médico cazurro ((56), se hunden           

en una sorda crisis meditabunda (58), sangran su risa flores rojas en la               

barranca (58), un gran silencio que anestesia y que embruja (60),              

el narcótico gran silencio del campo (62).

Tan sólo en este poemario, que es uno en donde la voz poética se regocija con el mundo, con la naturaleza, se encuentra una gran cantidad de vocablos que remiten a la enfermedad, o algún término que de alguna manera se relaciona con ésta. La alusión a uno de los órganos vitales, el corazón, es muy frecuente a través del uso de verbos y adjetivos tales como latir, palpitante, o del sustantivo latido. Además, en su título esta colección de poemas contiene la palabra éxtasis, misma que aparece varias veces dentro de los poemas, y tal vez su presencia pudiera relacionarse con el uso de narcóticos. Por otro lado, también derivados del vocablo ebriedad, constan en los poemas. En un libro homenaje a Julio Herrera y Reissig, en el que también participan Antonio Seluja y Diego Pérez Pintos, Magda Olivieri atinadamente opina que la característica general de Los éxtasis de la montaña es

 

presentar el mundo como un sueño que alguien, apaciblemente, sueña. Las         

cosas tienen una finalidad y la están cumpliendo; de esa falta de distorsión          

en los fines; de ese ocupar el lugar para el que han sido creadas nace la              

inocencia, la alegría, la paz. Se crea así un mundo particularmente feliz                   

porque las cosas se viven en su ser verdadero, en el auténtico latido de la                  

naturaleza. Es precisamente este latido el que Herrera, el poeta culto y              

artificial, busca sin embargo descubrir (59).

      

De tal latido de la naturaleza, pareciera que el poeta quiere apropiarse, hacerlo suyo para reemplazar las palpitaciones de las que sufre.

       Nocturnos es una serie que consta de tres poemas de largo aliento y de arte menor —octosilábicos con rima consonante. Esta sección incluye “Desolación absurda”, “La torre de las esfinges” y “La vida”. Este último poema es importante ya que encierra en gran medida su poética de la que se ha venido hablando: “Sacudido por un asma” (126), recuérdese que fue ese diagnóstico el que se pensaba era la causa de los malestares de Herrera, del que hablaba su hermana. “De agotamiento cardíaco / tuve síncopas mortales", nuevamente la autorreferencialidad se hace presente en el poema, "y duerma mi corazón” dice la voz lírica, y ese corazón cansado es el que pertenece a Herrera. Véanse las siguientes dos estrofas del mismo poema “La vida”:

                  

            ¡Oh epilepsia inconocida!

             Sobre el cielo metafísico

             vi un corazón de suicida

             arrítmico y fraternal.

                    ¡Era un reloj poeniánico

             este reloj psicofísico

             que con latidos de pánico

             iba marcando mi mal!

 

Nótese nuevamente la autorreferencialidad de los dos versos anteriores, en los que el poeta declara sin más su padecimiento:

             vi un corazón de suicida

             arrítmico y fraternal.

       Ese corazón es el mismo que poseía el autor de los mencionados versos. En nota a pie de página, el autor aclara, refiriéndose a la estrofa anterior: “Se alude la corazón arrítmico del poeta, quien ha sufrido siempre de una desesperante neurosis cardíaca que le ha hecho temer por la vida” (179).

       En su más reciente libro sobre la vida y obra de Herrera, el también poeta y catedrático Eduardo Espina sostiene —al referirse a la poesía de su paisano— que una escritura nueva es la que habla:

 

 Donde mejor se oye su voz es en “La Torre de las Esfinges”. En ese                 

poema de 430 versos el acto de la comunicación ha sido llevado a un                  

extremo de tensión al atomizarse el campo de referencias y replegarse el                

lenguaje sobre su materialidad… A lo largo del tiempo ha mantenido una                 

propiedad conflictiva que lo confinó a permanecer desconocido (219).

 

       Más adelante, Espina comenta que ese poema ha sido considerado, por algunos críticos, como producto de una experiencia tóxica debida al uso de medicamentos. Pero el efecto de una intoxicación por alucinógenos, sin embargo, dura mucho menos que el que necesita Herrera para encontrar la palabra precisa, ya que encontrar un adjetivo “le cuesta quince días de trabajo, un verbo, a veces, un mes” (220).

       Muy poca atención, por parte de la crítica especializada, se le ha prestado seriamente a la obra poética de Julio Herrera y Reissig, en relación con la enfermedad. Renovador del lenguaje literario, Herrera se adelanta con mucho a su tiempo: cuando algunos escritores hispanoamericanos incursionaban aún en la estética modernista, él ya se encuentra escribiendo al estilo de las vanguardias, con un lenguaje nuevo, innovador —aunque de manera estructuralmente tradicional: sonetos y décimas, es decir versos medidos y rimados. Nunca se sabrá a ciencia cierta si él escribía bajo los efectos de la morfina o de cualquier otro narcótico, y tal vez ni valga la pena o sea necesario saberlo. Su obra es la que sobrevive y es ella lo que realmente importa. Sin embargo, sí existe una poética de la enfermedad en la poesía herreriana. Entre sus versos hay abundantes alusiones a la enfermedad a través del uso de terminología médica:

             …beba el alma vagabunda

             que me da ciencias astrales

             en las horas espectrales

             de mi vida moribunda! (142-143)

 

       Escribe Herrera en “Desolación absurda”. Poesía de imágenes sorprendentes, novedosas, es la que ha cantado Julio Herrera y Reissig, como si el ritmo de su corazón, agolpándose se la dictara. Ese su “corazón que había ido empeorando , [y que] hace su crisis final el 18 de marzo de 1910” (Vilariño 6), no sin antes haber vertido a borbotones, como ya se dijo, versos de gran originalidad y fuerza expresiva para su tiempo y aun para la posteridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Obras citadas

 

Álvarez, Mario. Ensueño y delirio. Vida y obra de Julio Herrera y Reissig. Montevideo:

       Tradinco: 1995.

Blengio Brito, Raúl. Herrera y Reissig: Del modernismo a la vanguardia. Montevideo:

       Universidad de la República, 1978.

Espina, Eduardo. Julio Herrera y Reissig. Prohibida la entrada a los uruguayos.     Montevideo. Planeta, 2010.

Herrera y Reissig, Herminia. Julio Herrera y Reissig. Grandeza en el infortunio.   Montevideo: Talleres Gráficos 33, 1949.

---. Vida íntima de Julio Herrera y Reissig. Montevideo: Amerindia, 1943.

Herrera y Reissig, Julio. Una infinita colisión compleja. Poemas. Ed. Roberto     Echavarren. Montevideo: La Flauta Mágica, 2010.

Lauxar (Osvaldo Crispo Acosta). Motivos de crítica. Montevideo: Palacio del Libro, 1929.

Mazzucchelli, Aldo. La mejor de las fieras humanas. Vida de Julio Herrera y Reissig. Montevideo: Taurus, 2010.

Olivieri, Magda. Homenaje a Julio Herrera y Reissig. Montevideo: Concejo    Departamental de Montevideo, 1963.

Pino Saavedra, Yolando. La poesía de Julio Herrera y Reissig. Sus temas y su estilo.    Santiago: Prensas de la Universidad de Chile, 1932.

Ruiz Barrionuevo, Carmen. La mitificación poética de Julio Herrera y Reissig.   Salamanca:Universidad de Salamanca, 1991.

Santa Biblia. Ed. Reina-Valera. Nueva York: Sociedad Bíblica Americana, 1964.

Sontag, Susan. La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas. Trad. Mario

       Muchnik. Madrid: Taurus, 1996.

Vilariño, Idea. Julio Herrera y Reissig. Poemas comentados. Montevideo: Técnica, 1978.

 

 

 

Publicado en Estancia del escriba
Domingo, 25 Junio 2017 06:42

Finding Victor

 

Finding Victor

 

            We sit across from each other at Barnes and Nobles at the Fountains Shopping Mall. I catch him day dreaming as he stares out the window. He picks up his Passion Iced Tea, takes a sip, and continues to watch out the window. I look out the window to see what he is staring at, its dusk time outside, people move across the sidewalk towards their vehicles as cars pause for them to walk across, he looks back at me, smiles,  “What’s the question again?”

            I ask him, “How involved are you with this character, is she a character, or is she even real?”

            “She’s definitely a character. I’m Victor Fernandez right now up until the minute I put on the last lash then I am MARIA KAHLO. When I take off my shit then I’m Victor again. Because drag, while it is fun and empowering it is also unhealthy. It’s important to differentiate yourself from being a drag queen.”

            I remember the first time I saw her, a year ago, I was quite petrified to be honest. I was among the audience waiting for the next drag performer to take the stage. It was at Alive Club, back when it was still open, the MC introduced her as MARIA KAHLO. Her name stayed with me, as well as her performance, because it held so much power like a punch. I wondered why she decided to go with that name.

            She came out of the dressing room and walked towards the stage with a cape on, her head was the only visible part of her body at this point. But even just her head held this kind of beauty, the kind of beauty that no one can replicate. Every eyelash perfectly placed, the crimson lipstick wisely chosen to make the rest of the make up pop out, and her hair up revealing the fine structure of her cheek bones.

            Once she graced the stage with her presence “Did On Em” by Nicki Minaj came on, her cape came off about thirty seconds into the song, which revealed her curvaceous body. With every move of her hips the crowd cheered and handed her dollar bills. Not once did her facial expression change from her concentration until the end. At the end she smiled, but not an ordinary smile either, it was a smile of being pleased, of achieving something.

                        After that first performance I did see two more of her performances and I would bump into her when I went out for a drink or two at the Gay Bars in El Paso. I’ve always been curious to find out more about her and how she came to be. I contact her via Facebook and ask her if she can meet me for an interview. She agrees. I tell her we can meet at a bar downtown (The tap or International), Starbucks, or Barnes and Nobles; she chooses Barnes and Nobles. We set the date for 6:30PM on Wednesday October 26, 2016.

            Three hours before our meet up I picture how they will come dressed, will I be expecting him or her? I picture how people will perceive us at Barnes and Nobles, if they come dressed as her, will they look at us funny, laugh at us, avoid us, or look at us in disgust? I wait in the parking lot of The Fountains, decide to make my way to the cafe inside Barnes and Nobles and wait for her arrival. 

            Back at the cafe inside Barnes and Nobles I underline the word unhealthy and continue to ask him, “Unhealthy? What do mean by unhealthy?”

            “I mean, the next day when I’m done doing drag I feel exhausted.  You exert yourself, you constrict your body with corsets and layers of padding and tights, your standing on heels, you can’t pee because you’re tucked tight, you have bruises, and even part of you hair gets yanked out because you glue stuff to your head,” he laughs and raises both of his hands up as a theatrical gestures.

            I laugh too.

            “That’s just the physical part of it and let me tell you it’s so easy to get a hold of drugs and consume alcohol too. That’s something I still struggle with because you become friends with club management, staff, and drug dealers. People want to buy you drinks or drugs, I mean come on I even have a relationship with the Burrito Lady. I’ve seen people get drunk off their ego because they get what they want when they are in drag. I’ve been through it. I felt entitled because I was a popular drag queen in Austin. It can also ruin friendships and relationships when you’re in character. That’s why it’s unhealthy.”

            He finishes his sentence and looks out the window again as if reflecting on his younger years. He says, “You know as child I was scared of drag queens. My uncle is gay and when I was little I went over to a party and there was a drag queen. She looked at me and told me I was a cutie pie. I screamed and ran to my mom crying. I was traumatized.”

            “What made you want to do drag then?” I ask.

            “While I was studying Art History at St. Edwards University in Austin, TX I was lost in terms of who I wanted to be. But in the back of my mind there was always this character, a girl, that wanted to like emerge. So JADE to me, I created her as a character who sold her soul to the devil for eternal beauty. In return of course she lost her humanity, so she’s trying to figure out how to become human again. You know, like socialize with people. Through her performances she always tells a story of being lost and finding well… her humanity.”

            “That’s interesting that you have developed this persona with precise detail, ” I say.

            He responds by saying, “I’m a storyteller after all. The fact is that people in the gay community are savages, you know that, if something isn’t right or well correlated they will critique and talk shit about you. Like… No…”

            “What?”

            “I have to remind myself that I’m not going to talk shit about other people because their work speaks for itself. But like I was saying its tough out here for a gay person. Even within the gay community you have those people who stereotype you.”

            “What do you mean?”

            “Like when it comes to being feminine. Guys want a guy and the minute they see you not be masculine they don’t want anything to do with you. Being MARIA KAHLO has helped me accept my femininity and be confident. People even ask me sometimes if I would ever transition and my answer is no. I don’t want to live as a women because I know my truth.”

            He looks at me waiting for a reaction from me as a sort of approval to confirm that he is right. I try to relate and say, “It’s a hard to balance trying to act like something that you’re not.” 

            “Exactly! Like when I came out, I escaped to school in Austin. I didn’t want people judging me here. I felt like I was wearing a mask. And in Austin I was able to be more of myself. Then when I came back to El Paso as a performer I felt like I was wearing a mask under the mask. It was like this constant struggle to hide my true self or my feminine qualities from people or society in general.”

            He continues to say, “There are just many expectations, regardless if you do drag or not, that people expect from you like if you owe them something, you know?”

            I nod my head, he looks out the window again, and talks to the outside world, “You know I left Austin because I got lost in the unhealthy part of being a drag queen. I suffer from manic depression, anxiety, and being bipolar. But like doing drag, being MARIA KAHLO I get to escape from being Victor and take on this persona who’s unapologetic, beautiful, and trying to find her humanity. It’s like wearing a mask all over again. But this mask is more like a part of you. You have to wear this mask for survival. It doesn’t hide who you are, it only allows you to be a different side of you. Like putting on a uniform or a name tag, you become someone else. You play another character, you know?” He pauses again, looks at me, and says, “At some point sometimes you need that mask, name tag, uniform, or whatever it be to reaffirm that it is okay to act a certain way. Ultimately drag opened up the door for me to become comfortable with myself. I don’t know. I feel like I got off tangent.”

            He chuckles.

            “Can you picture your life without being MARIA KAHLO?”

            “Hell no. She’s like an old friend. She knows me and I know her. She’s taught me so much and has given me so much confidence. Sometimes I talk to her, you know, like I tell her, ‘hey girl I know you’re there, thank you for pushing me and giving me confidence.’”

            We both look at each other and laugh.

            He smiles at me, “Oh god, I sound psycho don’t I?”

            “Not at all,” I reaffirm.

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
Domingo, 25 Junio 2017 06:42

Finding Victor

 

Finding Victor

 

            We sit across from each other at Barnes and Nobles at the Fountains Shopping Mall. I catch him day dreaming as he stares out the window. He picks up his Passion Iced Tea, takes a sip, and continues to watch out the window. I look out the window to see what he is staring at, its dusk time outside, people move across the sidewalk towards their vehicles as cars pause for them to walk across, he looks back at me, smiles,  “What’s the question again?”

            I ask him, “How involved are you with this character, is she a character, or is she even real?”

            “She’s definitely a character. I’m Victor Fernandez right now up until the minute I put on the last lash then I am MARIA KAHLO. When I take off my shit then I’m Victor again. Because drag, while it is fun and empowering it is also unhealthy. It’s important to differentiate yourself from being a drag queen.”

            I remember the first time I saw her, a year ago, I was quite petrified to be honest. I was among the audience waiting for the next drag performer to take the stage. It was at Alive Club, back when it was still open, the MC introduced her as MARIA KAHLO. Her name stayed with me, as well as her performance, because it held so much power like a punch. I wondered why she decided to go with that name.

            She came out of the dressing room and walked towards the stage with a cape on, her head was the only visible part of her body at this point. But even just her head held this kind of beauty, the kind of beauty that no one can replicate. Every eyelash perfectly placed, the crimson lipstick wisely chosen to make the rest of the make up pop out, and her hair up revealing the fine structure of her cheek bones.

            Once she graced the stage with her presence “Did On Em” by Nicki Minaj came on, her cape came off about thirty seconds into the song, which revealed her curvaceous body. With every move of her hips the crowd cheered and handed her dollar bills. Not once did her facial expression change from her concentration until the end. At the end she smiled, but not an ordinary smile either, it was a smile of being pleased, of achieving something.

                        After that first performance I did see two more of her performances and I would bump into her when I went out for a drink or two at the Gay Bars in El Paso. I’ve always been curious to find out more about her and how she came to be. I contact her via Facebook and ask her if she can meet me for an interview. She agrees. I tell her we can meet at a bar downtown (The tap or International), Starbucks, or Barnes and Nobles; she chooses Barnes and Nobles. We set the date for 6:30PM on Wednesday October 26, 2016.

            Three hours before our meet up I picture how they will come dressed, will I be expecting him or her? I picture how people will perceive us at Barnes and Nobles, if they come dressed as her, will they look at us funny, laugh at us, avoid us, or look at us in disgust? I wait in the parking lot of The Fountains, decide to make my way to the cafe inside Barnes and Nobles and wait for her arrival. 

            Back at the cafe inside Barnes and Nobles I underline the word unhealthy and continue to ask him, “Unhealthy? What do mean by unhealthy?”

            “I mean, the next day when I’m done doing drag I feel exhausted.  You exert yourself, you constrict your body with corsets and layers of padding and tights, your standing on heels, you can’t pee because you’re tucked tight, you have bruises, and even part of you hair gets yanked out because you glue stuff to your head,” he laughs and raises both of his hands up as a theatrical gestures.

            I laugh too.

            “That’s just the physical part of it and let me tell you it’s so easy to get a hold of drugs and consume alcohol too. That’s something I still struggle with because you become friends with club management, staff, and drug dealers. People want to buy you drinks or drugs, I mean come on I even have a relationship with the Burrito Lady. I’ve seen people get drunk off their ego because they get what they want when they are in drag. I’ve been through it. I felt entitled because I was a popular drag queen in Austin. It can also ruin friendships and relationships when you’re in character. That’s why it’s unhealthy.”

            He finishes his sentence and looks out the window again as if reflecting on his younger years. He says, “You know as child I was scared of drag queens. My uncle is gay and when I was little I went over to a party and there was a drag queen. She looked at me and told me I was a cutie pie. I screamed and ran to my mom crying. I was traumatized.”

            “What made you want to do drag then?” I ask.

            “While I was studying Art History at St. Edwards University in Austin, TX I was lost in terms of who I wanted to be. But in the back of my mind there was always this character, a girl, that wanted to like emerge. So JADE to me, I created her as a character who sold her soul to the devil for eternal beauty. In return of course she lost her humanity, so she’s trying to figure out how to become human again. You know, like socialize with people. Through her performances she always tells a story of being lost and finding well… her humanity.”

            “That’s interesting that you have developed this persona with precise detail, ” I say.

            He responds by saying, “I’m a storyteller after all. The fact is that people in the gay community are savages, you know that, if something isn’t right or well correlated they will critique and talk shit about you. Like… No…”

            “What?”

            “I have to remind myself that I’m not going to talk shit about other people because their work speaks for itself. But like I was saying its tough out here for a gay person. Even within the gay community you have those people who stereotype you.”

            “What do you mean?”

            “Like when it comes to being feminine. Guys want a guy and the minute they see you not be masculine they don’t want anything to do with you. Being MARIA KAHLO has helped me accept my femininity and be confident. People even ask me sometimes if I would ever transition and my answer is no. I don’t want to live as a women because I know my truth.”

            He looks at me waiting for a reaction from me as a sort of approval to confirm that he is right. I try to relate and say, “It’s a hard to balance trying to act like something that you’re not.” 

            “Exactly! Like when I came out, I escaped to school in Austin. I didn’t want people judging me here. I felt like I was wearing a mask. And in Austin I was able to be more of myself. Then when I came back to El Paso as a performer I felt like I was wearing a mask under the mask. It was like this constant struggle to hide my true self or my feminine qualities from people or society in general.”

            He continues to say, “There are just many expectations, regardless if you do drag or not, that people expect from you like if you owe them something, you know?”

            I nod my head, he looks out the window again, and talks to the outside world, “You know I left Austin because I got lost in the unhealthy part of being a drag queen. I suffer from manic depression, anxiety, and being bipolar. But like doing drag, being MARIA KAHLO I get to escape from being Victor and take on this persona who’s unapologetic, beautiful, and trying to find her humanity. It’s like wearing a mask all over again. But this mask is more like a part of you. You have to wear this mask for survival. It doesn’t hide who you are, it only allows you to be a different side of you. Like putting on a uniform or a name tag, you become someone else. You play another character, you know?” He pauses again, looks at me, and says, “At some point sometimes you need that mask, name tag, uniform, or whatever it be to reaffirm that it is okay to act a certain way. Ultimately drag opened up the door for me to become comfortable with myself. I don’t know. I feel like I got off tangent.”

            He chuckles.

            “Can you picture your life without being MARIA KAHLO?”

            “Hell no. She’s like an old friend. She knows me and I know her. She’s taught me so much and has given me so much confidence. Sometimes I talk to her, you know, like I tell her, ‘hey girl I know you’re there, thank you for pushing me and giving me confidence.’”

            We both look at each other and laugh.

            He smiles at me, “Oh god, I sound psycho don’t I?”

            “Not at all,” I reaffirm.

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)

 

La Poesía de Chiapas, rio Heráclito

Roberto López Moreno

 

Siempre que se habla de la poesía de Chiapas, surgen los luminosos los nombres de dos de los escritores que podríamos llamar de todos los tiempos… y de todos los lugares: Jaime Sabines y rosario castellanos, alto ejemplo el de ambos de talento y cultura, ambos duelos de una sensibilidad que ha ayudado con mucho a incrementar el prestigio de la poesía de Chiapas en el ámbito cultural de nuestros días.

La poesía de Sabines y de castellanos, sin necesidad de lo explicito, ha sido levantada a soles y agua de nuestro trópico, de una zoología retumbante que se mueve con la misma fuerza de la vegetación que la hace posible, en síntesis, una poesía en la que hablan con el mismo poder convocador, la historia, y el paisaje en donde se ha desarrollado.

En los dos poetas mencionados su expresión surge de ese ámbito maravilloso que envuelve a los territorios del sureste (sin caer en lo explicito, insisto); el gran poder está ahí, en cada línea que deja sentir su peso categórico sobre el papel y sin embargo con tanta sustancia, tanta savia en movimiento, busca formas de expresión contemporáneas creando poesía única y plural al mismo tiempo, una poesía que es, gracias a las enseñanzas que para ella han dado las máximas expresiones de la poesía universal.

Nos encontramos sin duda alguna ante dos energías que han modelado el sentimiento y la expresividad de toda una época, no solo en Chiapas, si no en México y aún más allá de nuestras fronteras nacionales. Por todo ello el binomio poético Sabines-castellanos constituye un testimonio de nuestra época, un decirnos a nosotros mismos y a los demás con el lenguaje de nuestras tradiciones y muy por encima de ellas, para elevarle hasta el juego de los futuros.

Pero ni Sabines ni castellanos nacieron de la nada, venían de nuestros sueños anteriores, recorridos, ya por nuestros abuelos, ya por esos inmensos ríos que atraviesan el sureste, magníficos, imparables. Venían del tascalate y del pozol, de un quemante trago comiteco, de una cadena de vidas que le habían dado permanencia testimonial a la selva del sur. venían de un pasado poético, rico en posibilidades y que en ellos iba a alcanzar los vuelos más altos.

Plantados en ese pretérito recordemos que por muchos años se tuvo como padre de la poesía chiapaneca al doctor Rudolfo Figueroa, ese antecedente no tan lejano nuestro formado en el discurso del romanticismo, el poeta del valle de Cintalapa que nos describe la sonrisa de la bella muerta porque el estudiante de medicina se niega a vulnerar su piel y con ello a recibir una lección quirúrgica el hosco maestro que no entiende de tales devaneos.

Pero las reconsideraciones de nuestra ancestralidad poética empezaron a tramontar distancias de mayor profundidad y así fue como se llegó al que ahora si podría ser el padre de la poesía chiapaneca, fray Matías de Córdova, A quien no se había considerado como tal, pero que ahora sorprendía a los estudiosos con un texto en verso de excelente escritura escrito a principios del siglo XIX: la tentativa del león y el éxito de su empresa.

Las de fray Matías de Córdova primero en tiempo y Rodulfo Figueroa, con casi un siglo de diferencia, son las primeras referencias del quehacer poético en Chiapas, señalo que en este renglón me refiero únicamente a nuestras primeras manifestaciones de arte literario en lengua española, pues existen muchas referencias de la poesía elaborada dentro del longo periodo precortesiano, dignas de detenido estudio por aparte, pero que no corresponden a la tradición lingüística heredada por nuestros poetas actuales.

La poesía chiapaneca, mito o realidad, es el tema de esta convocatoria y he de confesar que no entiendo bien el espíritu de este planteamiento; creo que no hay motivo para dudar que la nueva poesía en Chiapas es una realidad tan presente, como el estremecimiento vegetal y humano del que nace. Después de la diada formada por fray Matías de Córdova y Rodulfo Figueroa, tramontados los años se puede hablar de la nueva poesía chiapaneca representada en sus grados óptimos por la obra de un Jaime Sabines o de una Rosario Castellanos.

Pero dentro de las corrientes del rio de Heráclito tenemos que aceptar –verdades ahora ya de Perogrullo- que nada nace de la nada y que esa poesía nueva es producto casual del salto cualitativo que en todos los casos proviene de un estadio superior de la cantidad hechizada, como diría el cubano de Trocadero. así, hurgando en nuestro consciente poético, damos con la otra diada, la tensión eléctrica que parte de la cantidad hechizada o más bien, que constituye la nueva forma de su expresión, la sustancia del salto. Es que ahora hablo de los inauguradores de la nueva poesía de Chiapas, de los que hicieron posible, finalmente, con su estudio y con su trabajo un nuevo universo verbal, de los que pusieron la primera piedra –hablando de Chiapas tendríamos que decir, el primer rio, el primer sol- para el edificio del nuevo deslumbramiento. Hablo ahora de los poetas Santiago “chanti” serrano y sobre todo de don armando Duvalier, a quienes la nueva poesía de Chiapas les debe tanto.

Estamos en la curva de la espiral. El segmento es la totalidad del cuerpo dinámico. Se inicia con la marcha a través de los muros innombrados de la botánica. Los caminos están por hacerse, los parajes y las cosas por nombrarse. Es el momento de los deslumbramientos, del pie que inaugura y asienta su huella en lo que ha dejado de ser lo ignoto. La materia tiene un eco que la trasciende y la transforma, la convierte en la otra realidad. La caravana se pone en marcha, va tras la conquista total de la imagen.

Somos una casa que camina. Nuestra casa se encuentra en el ángulo que forman la iguana y el colibrí, la horizontalidad de la tierra; la verticalidad de lo aéreo. En ese ángulo estamos nosotros, en el disfrute y el reconocimiento de nuestra casa, el marcado con signos de siglos, con sinos de ciclos por cumplirse. Esta casa que camina y nos camina se encuentra enclavada en la curva de la espiral, por ello se mueve.

La caravana camina también en el interior del basto domicilio, está haciendo la historia del movimiento. Bartolomé Vázquez, Trejo, González, Borraz, Mota, Bonifaz, Ruiz, Ruiseñor, Macías, Garduño, Ovilla, López, Selvas, Wong, cruz, Fernández, provienen del segmento anterior de la espiral. La caravana camina y se encuentra, de pronto, con el presente destellante: catellanos-sabines. Y camina para encontrarse con el futuro con lo que abrirán la compuerta de la siguiente curva de la espiral: Santiago serrano, armando Duvalier, los que harán posible que en la tierra (iguana) y su espíritu (colibrí) inicien su marcha los Bartolomé, Vázquez, Trejo, González, etcétera.

Heráclito está contento. Chiapas se le ha convertido en un solo e imbatible rio que nunca será el mismo pero que será eterno. La nueva poesía en chapas responde desde América a la definición griega. Desde hace tiempo se inició la promoción de una nueva poesía en Chiapas, realidad puesta en marcha por las proposiciones de Santiago serrano y armando Duvalier (también latieron en ese empeño Rosemberg mancilla y Eliseo Mellanes).

Ellos serrano y Duvalier, fueron quienes inauguraron el nuevo lenguaje poético a Chiapas, los que nos pusieron al día, arrancándonos un tanto de esa ensoñación binominal del romanticismo –modernismo-.  A ellos, a su constante afán de experimentación se debe en gran medida el nuevo discurso con el que las nuevas generaciones están dibujando su testimonio lirico. De la promoción de ellos partieron las consideraciones hacia las nuevas posibilidades.

Es donde armando Duvalier, el abiertamente empeñado en la experimentación; el trae a Chiapas los aires de renovación y no implanta un estilo si no que muestra las diferentes posibilidades de los estilos, esto, dentro de un apasionado ejercicio de y por la creatividad. Duvalier es el poeta de la imaginación en la eclosión de las formas –galicismo incorporado a las tensiones del Grijalva.

Si fray Matías de Córdova y el medico Rodulfo Figueroa son los padres de la poesía en Chiapas, Serrano y sobre todo Duvalier, son los padres de las nuevas formas y los poetas que escriben actualmente en el suroeste llevan en su esencia algo de ellos (ahora estoy pensando en Ulises Córdova, en Aldana sellschopp, en Cortez Mandujano, en clara del Carmen Guillen, en Gómez fuentes, en Mario Nandayapa en los huixtlecos Cerdio o hidalgo, en Balam Rodrigo, en… ). Por extensión se podría decir que ambos: Serrano, Duvalier, son la nueva poesía en Chiapas, una realidad innegable, combustión para los mitos en los que el hombre crece, su carne y sus hogueras.

 

Obra ensayistica de Roberto López Moreno. Tomado del libro VUELO DE TIERRA 

Publicado en La nave de los locos
Martes, 20 Junio 2017 03:51

Crepusculario / Sergio Palma /

 

Crepusculario

Sergio Palma

 

 

 

 

Nací en lecho de gente pobre

donde las paredes de las casas son de adobe

y los techos de ramas tronchadas de roble

Nací en el corazón del Sur

bajo la tutela de un cielo azul

donde Dios comienza esparciendo su Luz.

¡Cuánta maravilla!

Aquí no hay oro ni plata 

pero si paz  en abundancia

que colma el alma

Quien viene a estos lares contempla diciéndome:

¿Qué poesía germina en esta tierra bendita?

Toda. Absolutamente toda

Pero nadie la escribe sobre pergaminos u hojas

nadie la pinta sobre lienzos o arcilla roja

y nadie la esculpe en pilares y rocas

Solamente se oye, se palpa, se huele y se ve

desde el llano verde hasta el cerro gris

donde nace el tibio amanecer

Por las noches de Agosto

todo se presta para amar y  enloquecer

Las flores de muralla perfuman las llanuras

la Luna sonríe en su nívea curvatura

y las luciérnagas vuelan errabundas sobre la espesura.

Si no me crees ven,

calca tus pasos en este maravilloso edén

y si acaso tu alma pura

una voz fémina

llegará a  musitar a tu oído diciéndote:

‹‹escribamos en verso nuestro encuentro

que la estrofa se abra al unir nuestros sexos;

que la métrica se embriague y baile en nuestros adentros

y el ritmo cese cuando el cometa color perla

caiga sobre mis pechos»

No temas ni desmalles

que  es la musa cósmica hecha carne

que eligió la dulzura de tu sangre.

Tómala que es ofrenda del azar

y ámala hasta que el placer

la vaya descalcando de la realidad

hasta que llena de gozo

retorne al sueño astral››.

 

 

 

A orilla del mar

 

Mar: tres letras bajo tres soles;

tres crestas de espuma

que una tras una se imponen

en un vaivén eterno

donde se bañan los Hombres

Mar de mis amores

dime dónde escondes tu jaspe

tu cementerio de perlas

tu templo de sal

tu temple bravío que no te deja descansar

He venido a tus playas

a sepultar mis dolencias;

a que tus retumbos conversen

con mi débil pulso

que ya no quiere sostener este Mundo

Sabes, cuanto añoro ser un pedazo de tarugo

envuelto en tus olas más allá del tumbo

para que poco a poco me pudra

con tu salitre y tu yodo puro.

 

 

 

 

Nuestro maple

 

Te  tuve en la beldad de mis brazos

y con la maternidad de nuestros labios

esculpimos un cuerpo;

ese cuerpo que hoy descansa en la sombra

del maple longevo.

Ayer vi sus ramas arqueadas al suelo

y al parecer acobijaban la cripta

de  fúnebres recuerdos

Lloré bajo su sombra:

bajo mi sombra

bajo tu sombra

y bajo la sombra

a reposar en los humedales de sus raíces

¿Sabes?, dormí  hasta  los amaneceres de la muerte

Sueño a sueño fui partiendo

y  nuestro maple despidió su edades al secarse;

a reducirse a Nada nuestro corto viaje.

 

 

Senderos místicos

 

Los zarzales plantados en lo alto

me incitan a que vaya a meditar

desde el nacimiento del Sol

hasta el claror de la Luna plateada:

algo me dice, alguien me dice, me acampa

y me dirige a que escuche a Dios en ese cerro triste:

¿Qué misterio se oculta entre hojas y raíces?

No lo sé

Sin temer iré.

Con el corazón galopando emprendí mi viaje

por los caminos perfumados a espino blanco

Nervado, completamente nervado, aceleré mis pasos

mientras el viento soplaba briago

al saciarse de la fragancia

de la hojarasca que había dejado el verano.

Al llegar al montículo

los zarzales  danzaron

y una Luz Celeste

bañó de centelleo

mis ojos claros

dando el sopor que el Cielo

se había abierto para derramar un Milagro

¡Oh!, ¡Santo Dios!, ¿de dónde viene esto? ―exclamé―

Tras un ligero parpadeo

aparecieron Ellos vestidos de azogue

cubiertos con una aureola dorada.

Si bien en ese momento

quería convertirme en pedrusco

o cualquier pedazo de tarugo

para no ser frente

al Poder profundo

Pero no pude evitarlo.

Turbado decidí preguntarles

‹‹ ¿Gabriel y Miguel? ››

Con verbo angelical respondieron:

‹‹Santo somos por la Gracia de Dios

y fuego de Oro para quemar al Tentador

Acampamos de Sol a Sol

siendo vigías del Eterno Creador.

A nuestro mando obedecen las milicias celestiales

que combaten contra

las legiones infernales

que por la Tierra esparcen sus maldades.

La lucha espiritual

en los sentidos no nace

ni en la razón se rehace

Porque la pugna de lo oculto

En lo profundo yace:

El bien y el mal.

Todo dual:

Agua dulce, agua de mar

Luz, tiniebla secular

Apostasía y alma angelical;

Manto oscuro, manto estelar

Muerte derrotada por el Cristo que triunfa alzando el pan.

¡Varón rojo!

Es tiempo que tu corazón

de piedra vibre y estalle

para que renazca uno de carne

donde fluya dulce sangre.

Medita  lo que en  tu mente se trace

y responde a la pregunta que tu Hacedor te hace:

¿Por qué has hecho tanto mal

y te has alejado de hacer el bien?

Rememora quien hizo de ti

Arca de ambición

Lengua de hiedra

Zaino del Rabino

Asesino desmedido

y piedra de tropiezo en perfumados caminos.

¿Quién te has creído

si te secarás como se seca

el más fragante lirio?

Llora si eso te conforta.

Has de tus ojos dos fontanas

donde brote el agua

que ha de lavar tu alma hecha sombra.

No te midas por montañas de oro y plata

sino por las fragantes virtudes que condecoran tu Alma.

Las riquezas para Dios en un bostezo se van

para el Diablo en un cerrar de ojo las da

a cambio de pacto de sangre y sal

El Hombre por ambicionar

los tesoros del Mundo es capaz

de entregar alma y carne

aunque se pierda en abismos profundos

Muchos van por el mundo presumiendo

fama tras fama y riquezas acumuladas

e izan plegarias perversas

para vanagloriar a  la Mano Negra

que les dio oro y opulencia

Pobre de ellos

que buscan lo malo e ignoran lo bueno

siguiendo la conspiración del perverso.

Allá tú si retornas por oscuros senderos.

Hemos de irnos más tu vida

será reguardada por el calor de nuestra espada.

Arrepentíos de malas acciones y pensamientos retorcidos

provenientes del Maligno

que infunde miedo  y engañosos prodigios

Su poder es ínfimo pues ya fue vencido

junto a la Muerte en el Madero donde pereció el Cristo.

No esperes recoger trigo sobre pedruscos roídos

ni flores en amargos cortijos».

Tras escuchar lo revelado una espada dorada envuelta en fuego empezó a girar hasta formar un enorme remolino

Lastimoso fue el fulgor

que no vi a los Ángeles volar desde el montículo;

pronto la quietud y la paz coronó en el revelador recinto

que le llamé cerro del Sendero Místico.

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

POLITIQUERÍA

 

José Germán Solórzano Hidalgo

 


 

La democracia es un ensayo fallido.

Se abre el telón.

En el teatro el libreto está escrito,

los personajes dados.

Silencio, comienza la obra,

la función siempre continua,

los papeles de segunda mano

los tienen en reparto

sociedades ingenuas: inocentes insulsos;

en el acto se gestan burlas y risas.

Los aplausos son subjetivos,

sin pena, ni gloria.

Se cierra el telón

que la mejor parte

se ha olvidado.

 

 

 

ANTIPOEMA

 

 

Si la política no encaja en la poesía

y la poesía no escribe política;

entonces,

¿Las palabras mueren en este poema?

 

 

 

 

ENIGMA

 

"Cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente

y que no llega sino con un nombre innombrable...

...quiere entregarse cobardemente y a oscuras

sin decirnos siquiera el precio de su nombre"

 

 Xavier Villaurrutia

 

 

 

Todos somos ignorantes.

Ignoramos el átomo en los ojos,

la flor al viento,

ignoramos la hormiga que prosigue camino,

la mano extendida, abrazos eternos,

vientos que nos silban en el rostro,

ignoramos el cosmos,

y que las estrellas son orificios en la noche:

hoyos de luz que destilan mar;

ignoramos golpizas al elefante blanco,

a los múltiples colores de la madre

y golpes a nuestro sacro pensamiento.

 

Lo que esconden ignoramos,

nuevos descubrimientos, avances en la aurora

y el porqué de esta desespera.

 

Seremos siempre ignorantes infinitos,

por tantas y tantas cosas,

especies, universos, individuos de otra sangre,

mundos enteros en este mundo,

complots, sociedades de otro pensamiento.

 

Nos ignoramos nosotros mismos,

a los hijos, esposa, madre, al padre;

la maldad, la buenaventura,

a las bestias apóstatas,

los espejos del sol y la piedra de sal.

Hasta Dios nos ignora,

hace escombros con el libre albedrío

y enciende guijarros en nuestros ojos.

 

Ignoramos que exista otra vida después de este aire

y un aire después de esta vida,

que nos observan, desde el colibrí,

desde las ramas de los árboles,

de más allá de las ramas que tejen planetas.

Desaparece gente inexplicablemente a diario

y lo ignoramos,

pero no la que muere o adelanta su espíritu al fondo del llano

o el alma les vaga eternamente, no.

 

Ignoramos incluso al pecado:

la soberbia es el pecado del mundo,

el ego su fiel escudero.

 

Y por tanto nos ignora la vida,

cada día se presenta ante nosotros con un rostro diferente

y lleva en los ojos el mismo nombre:

nos habla de todas partes:

la vida es la nube soñada desde hace mil desdeños,

estamos de paso en su ladera,

su precio es costoso,

pero, lo ignoramos.

 

 

FRENTE A MIS OJOS PASA

 

 

"Aquí pasa, señores,

que me juego la muerte."

Juan Gelman

 

 

 

En esta pasajera lluvia,

pasan las hojas nuevas de las manos,

las aves que vuelan a su propio olvido.

Pasa el destello de la luna

y el sol abierto de piernas ante un tumulto de girasoles.

Pasan migajas de este viento arrogante

como si fueran el último aliento en la discordia.

 

A lo lejos pasa la nube

que lleva el corazón hecho escombros.

 

Pasa todo, todo, todo...

Pasa el torrente de hojarasca

que desemboca en el aleteo de las sombras:

su caudal es de tierra abandonada

y corre un silencio que se bebe todas las piedras.

Pasa la pena erguida con sus ramas

a punto de soslayar lágrimas.

 

Aquí simplemente pasa la vida que ha muerto muchas veces,

la escapada de las manos,

la que deja sus huellas en el fuego

y quema las palabras de este frío.

 

Pasa el mundo con un tiempo aturdido,

falto de asombro imprescindible,

de dolores mutilados y escalofríos profundos,

pasa el mundo

que no es sino espejismo.

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Lunes, 19 Junio 2017 22:11

Nuestro sueño / Karla Barajas /

 

 

Nuestro sueño

Karla Barajas

 

 

Regresar a casa después de limpiar parabrisas de las seis de la mañana a las diez de la noche en el libramiento; refrescarnos el rostro sonrojado por el sol y los pies hinchados con agua limpia saliendo de una regadera en nuestra casa. Ese sueño termina al pagar el pozol de las doce, las tortillas y un refresco con los que nos quitamos la sed, Selene, Panchito y yo.

A veces comemos dos tacos, o chicharrones con salsa y tortilla. Terminan los ahorros. Ellos aún creen cuando digo que si trabajo duro y comemos menos, si me ayudan cargando agua, limpiando parabrisas, en unos años el terreno que invadimos atrás del fraccionamiento las Águilas será nuestra casa, y no la esquina en la que dormimos bajo el libramiento.

Pellejo de vaca

 

 

Donde había unos cuantos huizaches trespeleques y zacate; los huachicoleros extraen de la red de hidrocaburos en PEMEX. Si Faustino, Melitón, Esteban y yo hubiéramos sabido que el duro pellejo de vaca que era esa tierra daría petróleo, no hubiéramos abandonado el llano.

 

Aguja de arria

 

 

Desensarté la aguja de arria mientras el Fer me sacudía y gritaba; ¡Deja de perder el tiempo en la escuela, tu trabajo es cocinar, barrer y costurar! Si hubieras barrido en lugar de leer, no te pegara, ¿de qué te sirve leer Felipa?

Fue cuando ensarté la aguja cerca de su ombligo y luego en donde estaba el corazón. ¿Ve cómo sirve la lectura? le refuté al quejumbroso, mientras leía La Cuesta de las Comadres.

 

 

La Mapacha

 

 

¿Otra vez metida en el negocio? Encontré tu ropa brillosa, los calzones con lentejuelas, las medias, las botas a la rodilla. ¡Hija, no tienes necesidad de estar metida en esas cosas! No es de mujeres decentes estar rodeada de hombres gritándote: ¡Dale duro, Mapacha, dale con todo!

Lo que haces no es de Dios, recapacita, deja esas tonterías de ser luchadora.

¿Cuánto costó tu libertad? El Arcadio era un demonio vestido de anciano, cobraba el precio más alto por sus favores.

Creí que no había pagado, porque no cumplió el trato. Aunque salí del prostíbulo, huí por todo el país, temía me encontraran… y entonces, años más tarde al regresar a San Cayetano en busca de mi padre, encontré la tumba con mi nombre en el Panteón y supe que nunca me fui.

 

 

Donde hubo fuego

 

 

Adquirió la vela mística aromática: Págame pronto con su proveedor en el mercado. La encendió con fe para ver si el deudor le retribuía el trabajo doméstico que por más de veinte años realizó sin obtener remuneración. El deudor, con risa irónica, respondió:

-Las buenas mujeres cuidan su casa, a sus hijos, a su marido por amor y el amor no se paga. Además gastabas mi dinero en esas porquerías, ¡qué las velas del amor y págame pronto!, mejor te hubieras comprado una casa con ese dinero, porque ésta yo la construí con mi trabajo. Las velas no sirven, yo ni te quiero, ni daré pensión.

Fue entonces cuando la mujer arrojó la veladora sobre la puerta de madera, previamente mojada con petróleo.

-La vela es efectiva- dijo mientras la casa ardía y las cenizas de ese antiguo amor se regaban por las calles.

 

 

El secuestro de Raúl

 

 

Raúl huyó a prisa de familias enteras, hombres solteros con machete en mano, dos alcohólicos gritándole groserías con orgullo y desazón en la voz; Bestia te llegó la hora, lo amenazaron y le arrojaron las botellas de Cañita sobre el dorso. Raúl estaba sólo.

La situación, además de grave, parecía irreal, como un paisaje infernal de una madrugada fría, en donde la  oscuridad confería el paso a las luces amarrillas del fuego, a las sombras amorfas de los hombres con antorchas que iban y venían buscándolo.

Él estaba listo para la pelea, era gigantesco, emitió un sonido demencial retando a la multitud, dejando ver la barrera blanca de sus dientes, de sus colmillos; a pesar de su fuerza, de sus músculos, de su valentía, a  Raúl lo cercaron a pedradas y no supo cómo continuar. El primer machetazo le cayó sobre la espalda, la sangre sobre su cuello le resbaló por el dorso; los golpes pétreos apalearon a su abdomen, la sangre escurrió hasta llegar a la tierra.

La sangre seca sobre el suelo, mezclada con gasolina con la que bañaron al cuerpo inconsciente de Raúl, fue pisada por las botas de Jerónimo Domínguez y las de las otras autoridades luego de unas horas.

Jerónimo intentó abrirse paso entre la gente, ellos reunidos cerca de la desembocadura de un río observaron a un Raúl, a merced de cualquier cosa, incapaz de defenderse pues fue amarrado con lazos y con cadenas a un mástil enterrado en la tierra.

Los pobladores hartos de ser ignorados por el Alcalde de Las Lauras, Acapetahua, decidieron linchar a la Bestia, como ellos le llamaban, la piel de su espalda se encontraba rasgada por el filo de los machetes, y aún seguía consiente para ver a la multitud acercándose a él con sus antorchas. Su plan: quemarlo vivo.

-¿Cómo pueden hacer esto? – les preguntó Jerónimo- esta criatura fue atada, golpeada con piedras y palos durante horas y ahora ¿lo quemarán?

-Se robó mis gallinas!- se excusaba una señora cuando Jerónimo le quitó la antorcha de las manos.

A Jerónimo de nada le servía el tono de entendimiento que le imprimió a sus palabras. La gente respingaba, incluso, él, hombre de pantalón militar y botas, cabello largo, corría peligro por intervenir en esa especie de ritual en que los observadores, incluidos mujeres y niños, sin mirarse entre ellos, gozaban el poder de lacerar, humillar, maltratar a un ser ya indefenso.

Demandas se sumaban, gallinas, caballos, jolotes, perros y ganado desaparecieron durante meses; el culpable estaba amarrado, sus ojos eran ya indiferentes, no tenía movimiento, eran el reflejo de las llamaradas, de las luces amarillas y temblorosas del fuego. El alcalde y las otras autoridades se abrieron paso, lanzaron un balazo al aire. El silencio se esparció como la sangre del herido y como la gente minutos después.

Raúl evitaba el contacto con los hombres, pues sus reacciones oscilaban entre la incomprensión y la agresividad al verlo. Pasaba horas quieto observando el manglar y sus alrededores, horas obteniendo calor del sol, humedad del agua, no intentaba cambiar de residencia, salía en busca de comida y regresaba; pero la biología y las hormonas surgen esa clase de efecto en los seres vivientes, alteran nuestro comportamiento, nuestra conducta y ese fue el caso. Salió de sus terrenos en busca de una pareja, no tenía destino al cual llegar y pronto se vio cercado por hombres arrojándole piedras, pegándole con palos, hombres cortándole la espalda…

Raúl llegó a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; la misma madrugada del lunes 26 de febrero de 2007, luego de cuatro horas de secuestro y tortura. Estaba inconsciente, con estragos en el rostro, ya de por sí chato, en la espalda, en su ser.  A pesar de recibir los primeros auxilios en el camino, parecía a punto de fallecer, sin necesidad de drogas o analgésicos permaneció tumbado, sin despegar los hinchados parpados.

A partir de ese día su vida cambió, nadie encarceló a sus agresores. A decir, verdad, quien pasaría el resto de su vida encerrado sería Raúl, el cocodrilo. Quizá la pérdida de su ojo derecho y de la libertad valdría la pena, pues en el estanque encontró a una pareja con la cual reproducirse algún día. 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

Modesta y otros poemas

Jorge Baldere Es

 

 

(Poema a mi madre)

 

 

Amiga con bandera de lealtad, sonríes entre los pañuelos que han depositado los tristes inviernos sobre tu pecho hendido, caminas sobre el sueño para cobijar la recta donde piso firmemente y desde lejos, desde lejos entretejes oraciones, sin importarte, abrigarte, procurarte y pensarte, porque has dejado de mirarte para proyectar luz, luz de inagotable aceite. Tu nombre lo llevo en la sangre, en cada poro, tatuado en la mano izquierda donde colocaste un sable, y en el corazón, el amor a cada huésped que se llegara alojar. Es ahora, que te inmortalizo, con la palabra que embelesa al mundo, con el verso que incomoda al quien se refleja, habitando los canales de comunicación entre los otros, nosotros, con un verso de largo aliento y  tu amor incondicional.

 

 

Sin reproche

 

 

Te exigía

no plasmar

nunca mi destierro,

ni habitar aquella historia

de libreto alfombrado.

Te exigía

no encarnar la sombra,

en la aceituna destilada de un añejo recuerdo.

Te exigía,

no membretar mi paño,

en la atención de longevos rostros

que atendías en tertulias

a media luz.

Te exigía

clavar la daga

antes de mi nacimiento.

 

 

Huésped incómodo

 

 

 

He habitado tantas nostalgias

que el añoro ostenta en tizas de sangre.

¡Soy!

Soy lo que prescribe

este tintero,

aquí y ahora,

sin maquillaje,

amorfidad y sin mascara.

Soy la parte incomoda de mi ser,

quien grita y exalta lo perceptible,

sin miedo a la hoguera

–con/sin ser escuchado-.

Soy un hijo de la chingada,

que no viene a salvar a nadie

ni parir argumento incestuoso.

 

 

Vómito exprés

 

 

Hijo de puta,

habitante de lo probable,

coges de la locura el cáñamo para sostenerte firme.

 

 

Confesión II

 

 

Aún,

esta luna despliega sus crisoles en charcos oxidados,

las calles siguen deshabitadas

y sus murmullos son refugio para pensarle

–desorbitado-

La tristeza agota con garabatos la sal de un mar en sequía,

prescribiendo su nombre con sangre,

fotografías intactas en reposo.

 

 

Confesión III

 

 

Recorrer los silencios,

descalzo,

con la mano surcada por el tiempo,

con ojos dilatados,

sorpresivos de una muerte,

una estela que nos mira desde lejos,

esos, que ignoró la historia,

aquella que se plasma en la corteza de los árboles,

en el pulso tirante de sanguijuelas.

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

El asesinato del conspirador

José Manuel Vacah 

 

Cuando revises tu Whats-App y escuches esta grabación, tal vez mi cuerpo ya estará en la morgue. Este es el último día. Debo dejar un registro de cómo inició todo —antes de que vengan a matarme.

Discúlpame por elegirte a ti, pero no sé a quién más podría dejar este mensaje. Hice todo lo posible para evitar el crimen, nada ni nadie podrá salvarme. Nomás me queda esperar.

La oficina luce como un cementerio, todos han salido a comer. Oigo a los cuervos graznar del otro lado de la fotocopiadora. No es mi imaginación, es la muerte acechándome.

El principio del fin comenzó con el peor augurio de todos: una llamada telefónica. “Doña Fonseca se ha colgado en el cuarto de intendencia. ¡La conspiración ha sido descubierta!”, la voz de Armando era un chillido que me erizó hasta los pelos del pubis. Tal vez a esta hora, en que recuerdo todo, Armando ya fue asesinado.

Armando es… debo decir era… mi mero bro-dínez y mi huevo izquierdo —como me gusta decir— porque aquí en la oficina todos somos los testículos de otros, siempre trabajando pegados, aunque nos divida una pared, como un tejido delgado y blando.

Por ejemplo, yo soy el huevo izquierdo de Bernardo y él es para mí mi huevo derecho. Así está la cosa en esto de las caballerizas, estos pinches cubos donde uno se pasa lamiendo los memorándums del jefe, aguantando órdenes, tundiendo teclas, archivando los sueños propios en gavetas llenas de mierda, aplastando el culo aunque duelan las almorranas, día tras día.

Resistir a todo, en fin, perseguir la maldita chuleta, o, para decirlo con una expresión más cabrona: cambiar la vida por lana.

Pero mi vida no valía la cantidad que recibía en la quincena. Valía más, mucho más que ese miserable salario, por eso decidí aceptar cuando me propusieron entrar a la conspiración contra la empresa. Todo hubiera salido bien, salvo por un detalle insignificante: alguien nos había delatado.

A doña Fonseca me la tiré en el cuarto de intendencia, el único lugar donde no había cámaras. Sino imagínate. ¡Uf, pinche cogidota que nos aventamos!, capaz que si la veían los de seguridad la suben a Youporn, y hasta me hago estrella porno. Lástima, no a todos se nos hace.

Bien cogelona la ruca, según ella porque su marido no tenía potencia viril, pero puro choro. Era una ninfómana insaciable.

Nunca supe cuántos años tenía, calculo que andaba por los cincuenta, pero se conservaba entera. Dicen que a esa edad el orgasmo en una mujer es más difícil de conseguir, que se necesita más estimulación, más punch, mucho más, más, más y más, pero yo la hice vibrar, entre gemido y gemido descifré el enigma de toda hembra.

¡Qué nalgas!, aguantaban un piano, como que la vieja se daba sus sentones bien seguido, por eso mantenía firmes sus carnes… Todavía recuerdo el golpe de aquellas chuletas sobre mi pelvis. Mientras te platico todo esto, he tenido una erección. ¿Sabías que antes de morir, en el último suspiro, el cerebro lanza estímulos al pito, como si se tratara de un orgasmo?

La doña ya se la sabía, seguramente se habrá cogido a todo el personal. Aquella tarde me dijo, con una voz que parecía el maullido de una gata en celo: Oiga joven, ¿me ayuda a retrancar un mueble? Ese día fui el único en quedarme a comer en la oficina porque llevé mi tóper.

No hay que negarle el favor a nadie.

Ahí fui de ofrecido. Dentro del cuarto, que se me empina, y pus órale, no me lo esperaba. Se la metí sin pensarlo; claro, es mi instinto de macho alfa. Y mientras le empujaba el mueble que me dice, méteme el dedo en el culo, méteme el dedo, papacito, me pedía a gritos —por un momento fantaseé con la idea de que toda la oficina nos estaba escuchando, y no sólo la oficina: el mundo entero.

Terminé metiéndole una botella de vidrio de Coca cola, a petición suya, era verdaderamente insaciable. No mames, al final tuve que romper el envase porque se le había quedado atorado. No sabía qué hacer, pero ella sí, como que ya tenía bastante experiencia, pinche ruca, y todavía quería más.

Ahora sé, después de reflexionar con demasiada profundidad, que aquel acto sexual fue una especie de iniciación, una forma perversa de sellar un pacto, porque el sexo y la muerte son el mismo chorro de semen negro, lo comprendo en este momento, a escasas horas de mi muerte.

A partir de aquella súper cogida —te digo, todavía se me pone tiesa, nomás de recordarlo— en el cuarto de intendencia sellé mi destino, ya era un conspirador.

Todos los miembros de la conspiración habían pasado por las nalgas de doña Fonseca.

La llamada de Armando me provocó unos retortijones espantosos. Corrí a los baños y desalojé el vientre. Hice una caca muy pequeña, en contraste con el pinche dolor que me trenzaba las tripas. En esa minúscula porción saqué todo el miedo que me devoraba por dentro. Mientras me limpiaba alguien me tiró un papel.

Salí rápido del excusado, con los pantalones en los tobillos, pero apenas vi una sombra correr por la puerta.

En el papel estaba escrita mi sentencia, la hora precisa en que vendrán a matarme. Le tomé foto al mensaje, como prueba. Te enviaré la imagen, aunque ya nada importa, salvo dejar un registro de todo. Es la hora de la comida, soy el único ser en la oficina, y falta un par de horas para que me maten. Hasta los policías que están investigando el deceso de doña Fonseca salieron a comer.

Ahora estoy tranquilo, espero, resignado, qué más puedo hacer, la muerte es el precio que paga uno por conspirar contra el amo, es el costo de morder la mano que te da de tragar. La consigna era clara, una vez adentro del sistema había que estallar. Los planes se trazaron en una serie de procesos en clave, nadie los conocía todos. Cada miembro de la conspiración era la pieza de un engranaje fantasma. Pero no quiero morir como una rata atrapada en la maquinaria.

Si tan sólo supiera quién es el delator, lo mataría con mis propias manos, lo estrangularía, le clavaría un cuchillo en las entrañas, y empalaría su cadáver, lo juro…

Pero te sigo contando, después de echar el miedo en el excremento me sentí muy mal, empecé a marearme bien cabrón, y me desmayé. Tuve una alucinación terrible.

Katy Perry se aparecía en mi cuarto. Pero estaba en la oficina, algo muy raro, como que sabía que era la oficina pero era también mi cuarto. Estaba vestida con un camisón de dormir que le transparenta todo: la aureola de sus pezones rosas y la mancha oscura de su sexo, del que emana un olor a cereza que aroma toda la habitación.

Entonces Katy, con el cabello teñido de azul eléctrico, se acercó hasta la cama, donde yo estaba acostado. Se quitó el camisón, la blancura de su piel hacía que sus chichotas se vieran más tiernas, más dulces, más necesitadas de mis labios. Mi pene se elevó tanto que tuve miedo de que ella se asustara de su inmensidad, pero se recostó a mi lado, sin darle importancia a la estatura —que le rozaba la espalda— y me pidió que chupara uno de sus pezones.

Dijo: elije uno, cada uno te mostrará una visión diferente. Pero sólo podrás elegir uno, me advirtió.

Así que escogí el izquierdo, fiel a mi posición política. Además, fue el que me gustó más, no sé, tenía algo, una belleza insoportable.

Acaricié su piel cálida, el contacto elevó aún más la altura de mi verga—que ahora le rozaba la nuca. Toqué su pezón, quería sentirlo antes de probarlo. Lo apreté entre mis dedos, era infinitamente suave como la seda, más delicado que un pétalo. Acerqué mis labios y lo chupé, instantáneamente tuve un orgasmo.

Me había venido justo en el instante de tocar el borde de su botón con mi lengua. Mi semen le mojó el pelo, y en ese momento, sucedieron una serie de acontecimientos que jamás olvidaré.

Katy se cubrió la cara con las manos y comenzó a estremecerse, pensé que la había lastimado con mi potente eyaculación. Le pedí perdón. Traté de abrazarla pero me rechazó violentamente. Al empujarme dejó al descubierto su rostro: era doña Fonseca, ¡Nos han descubierto!, chilló.

Al desmayarme me partí la frente y comenzó a salirme un chorro de sangre. Salí alarmado del baño en busca de ayuda, me había caído por correr con los pantalones en los tobillos. Temblaba, sin poderme controlar. Me quité los pantalones y corrí a la oficina del jefe, abrí la puerta, y cuando entré vi a un inmenso perro Rottweiler montado sobre una mujer.

Gemía como si le dolieran los embates de la bestia, me quedé pasmado.

La mujer se dio cuenta de que alguien había entrado, empujó al perro con las nalgas, y me miró. Era mi madre.

—¡Mamá qué chingados estás haciendo con ese perro!

—Ay, hijo, ya nada importa, descubrieron la conspiración, te van a chingar. ¿Ya ves, por qué eres tan pendejo?

—Mami, pero si yo no tuve la culpa.

—Sí hijo, tú tuviste la culpa. Los conspiradores y los asesinos siempre se delatan. La cagaste. ¡Échatelo!

El Rotwailler se lanzó sobre mí, intentó morderme los huevos pero lo esquivé. Volvió a lanzarse con más furia. Luché por mantener sus fauces lejos, pero era más fuerte y más feroz. Rodamos por el suelo trenzados en la última pelea de nuestras vidas.

A pesar de que estaba usando toda mi fuerza, sus terribles colmillos comenzaban a desgarrar mi carne. La sangre me cayó en los ojos.

Al abrirlos, la inmensa jeta del jefe me escupía. Me miraba con sus ojos de bestia iracunda, ¡malditos ojos de perro! Y me daba órdenes, ¡maldito! ¡imbécil! ¡Todavía peleando contra él me daba órdenes! “¡Godínass, tranquilícese!”, ordenaba con su aliento pútrido, y en mi cabeza las órdenes se repetían como un despreciable chirrido. Hundí el cuchillo hasta el fondo de su cuerpo, y la sangre le brotó estupendamente.

Alguien detrás gritaba “¡PUTA MADRE, PUTA MADRE!"

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
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