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La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2017

 

Entre el fuego y la muerte: el lugar del escritor peruano en "La procesión infinita", de Diego Trelles Paz (Anagrama)

Miguel Angel Real

He aquí una novela sobre las sombras, el olvido y la culpa. Sobre la soledad de aquéllos que se vieron obligados a abandonar su país natal y que, parafraseando a García Márquez, no gozarán ni en cien años de una segunda oportunidad sobre la tierra.

Culpa de recordar. Culpa de olvidar. Culpa de escribir. O de no saber hacerlo.

Originarios de "un país descompuesto donde todo es odio", los personajes están envueltos en una violencia cuyo posible atavismo es una interrogación sobre la esencia o no de lo peruano.  Todos son perseguidos de algún modo por la muerte, que se convierte en una segunda piel de la que es imposible deshacerse. En el fuego cruzado de la represión institucional y de la ceguera senderista, la población (excepto si es blanca y pudiente) vive en un desgarro permanente. Ya lo reflejó Alfredo Pita (al que se alude en la novela) en "El rincón de los muertos"; Diego Trelles Paz habla ahora de la culpa de ser un superviviente entre los estragos causados por la dictadura fujimorista, y va más allá, puesto que sus  personajes  fracasan en la búsqueda de hipotéticos paraísos substitutorios: el sexo, las drogas o el exilio en un París que nada tiene que ver con la bohemia vivida por tantos escritores sudamericanos y que a su vez se halla sumergido en una época de atentados y exasperación social. 

Culpa de no saber escapar. De no poder hacerlo. Porque Diego "el Chato”, personaje de inspiración claramente autobiográfica, sabrá a pesar suyo que la fuga es imposible; aún peor, rebuscar en el pasado para hallar respuestas es inútil. E incluso tal vez sería más conveniente encontrar el modo de olvidar un Perú que es solamente una inmensa llaga. ¿Pero cómo, con todos esos fantasmas que uno encuentra donde menos se espera? 

La virtuosa técnica de Trelles Paz descompone el relato y forma una novela exigente, en la que la variedad de registros y los saltos temporales nos transmiten un desasosiego voraz.

Ese traumatismo del que el autor no puede escapar ilustra además una reflexión sobre el sentido de la escritura. "Para escribir hay que matar", dirá el enigmático Pocho. ¿Es esa entonces la única salida que le queda a un autor para darle sentido a su obra? ¿De qué manera puede el personaje de Diego hacer que sus primeras novelas sean algo más que un lastre en su introspección sobre el problema peruano? Las alusiones a los primeros libros del verdadero Trelles Paz ("El círculo de los escritores asesinos" y "Bioy") provocan una mise en abîme vertiginosa y llenan algunas páginas de una ironía mordaz: la última se transforma en "Borges” y el escritor es acusado de ser tan solo un sucedáneo de Vargas Llosa de cuya sombra es indispensable alejarse.

Culpa de no saber responder a otra de las preguntas esenciales del libro: ¿"de qué sirve el escritor q desconfía de sus palabras?" En efecto, ¿cómo comprender el camino a seguir para pasar del legendario "la literatura es fuego" del premio Nobel al categórico “para escribir hay que matar" que atraviesa la novela como un escalofrío? ¿qué le queda al autor de la novela sino contemplarse en esa procesión infinita como un penitente que deberá pasear su culpa por el mundo, a sabiendas de que nunca podrá reflejar la verdad de lo ocurrido? 

Culpa, en definitiva, de estar vivo en la vorágine peruana y de vivir con el miedo a cuestas, aplastado por la roca de un Sísifo que impedirá eternamente buscar la manera cabal de conocer el lugar que le reserva a uno la muerte que acecha.

 

 

 

Viernes, 29 Septiembre 2017 05:44

Velo de madre / Aída López /

 

 

Velo de madre

Aída López

 

 

¿Cómo llamarte?

si tu pérdida se teje con

la garganta de los días

y en la hiel de tu sombra.

Buscas explicaciones, argumentos

nada consuela la sepultura.

Quisieras haber sido otra

creer en otro Dios.

A veces te culpas del abandono

por las horas invertidas al oficio

entonces desde los ataúdes

se desgarran los reclamos.

Sales a las calles en busca de respuestas

esperanzada de los rostros que atraviesan tus ojos

buscando esa mirada frágil del niño que creciste

que tuviste tan cerca cuando lo amamantaste

cuando creíste que el mundo lo acogería

que nadie le haría daño.

No hay palabras, solo esperanzas

lo crees vivo, lo sientes vivo

el espejismo dura poco

y vuelve el terror de no encontrarlo.

Ahora sabes que la felicidad

nunca más habitará en ti

que lo demonios danzaran en tus venas

que los tiranos acabaran con tus maldiciones

que la corrosión de tus vísceras

serán el veneno que salpicará a los culpables.

El luto vestirá tus heridas

no las curará el tiempo

el dolor llegará a ser tan intenso

que lo dejarás de sentir.

El tiempo anestesia, no sana

la noche vela otros muertos.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Viernes, 29 Septiembre 2017 04:09

¡AYOTZINAPA VIVE Y VIVE! / Víctor Argüelles /

 

 

¡AYOTZINAPA VIVE Y VIVE!

Víctor Argüelles

 

 

Tiembla tu nombre en la lengua

a cada pulso del día

a cada seña sin destino

a cada canto en la boca del hombre

que nos recuerda

los rostros de los desparecidos

el rostro injustamente arrancado

de la faz de su existencia                

O los rostros de un tiempo

que corre y corre

completando su giro

como si fuera fácil verlo transcurrir

y saber que los que ya no están

lentamente se oscurecen

…y así: tres años, un ciclo exacto

en la espalda del tiempo

una herida y un recordatorio

para las madres      para los padres

para los amigos           para todos

para todo aquél de conciencia

que no concibe callar aunque la amenaza

sea un abono para la muerte

¿Qué te recuerda la palabra

Ayotzinapa?

Tierra aposentada en el sur

pero también en el centro

de todas las consignas

Qué te recuerda la palabra otoño

septiembre

                   México

porque sólo aquí

sucede lo que sucede

y el acto de lavarse las manos

sea un hecho de agua

diluyéndose en una coladera

Qué te recuerdan las cifras

26

27

09

    2014

---- --

Momento                         rotundo

Ayotzinapa

Algo en el recuerdo se alumbra

con el fragor de tu última brasa

Ayotzinapa

que ya no sea así…

Si habrá luz para ti

que sea para erigir la memoria

de tus hijos

Ayotzinapa

Si dices 43 serán 43… razones

no silencio sino clamor

para no enmudecer

para que no te obliguen a acatar la lección

del siempre callar

sólo gritar     

Ayotzinapa

Si digo 43 serán 43 preguntas

43 miradas    43 caminos

desfasados del origen

43 empuñaduras      no de armas sino de lápices

atestiguando la falta que hace

una presencia

Ayotzinapa

que no sea

el cerco de la muerte

lo que injustamente te apague

Ayotzinapa

Sólo Vive

             Vive       

                 Y VIVE.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 27 Septiembre 2017 02:36

Viva Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán.

 

 

 

Viva Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán.

 

En la ignominia
del asesinato
culminado por el peón
que le limpia el culo al amo,
esclavo de su hambre
obsesionado rastrero,
impune perro adiestrado.

Oirás las voces crecer
como huracán libertario
que cercaran
tu conciencia,
te sacaran el corazón
y lo arrojaran al olvido...

De locos y asesinos.
 

Cerdo corazón violento
ejecuta al sentido del absurdo,
música celeste el barboteo
de la sangre
que no coagula
antes de caer al piso.
Miente el diente
cuando ríe;
ama a la carótida
cercenada
bebiendo la energía
de la vida.
Es el tiempo de la muerte.
Aborta a la ira iracunda;
vértice, vórtice;
de este espíritu despiadado desgajando músculos,
huesos,
nervios que tiritan de lujuria.
Es el tiempo de la muerte.
Bienvenida la herencia
pendenciera
precisa y contundente
violencia razonada,
dono mi calavera predadora
suculenta, selecta, seductora,
única
en este tiempo de muerte!.

Siempre hay ahí
una herida
necia,
terca,
que nos espera
en el recoveco
en el que escondemos
a nuestra sombra predadora,
consumas homicida...
Solo la muerte nos iguala.

De locos y asesinos.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 26 Septiembre 2017 18:52

MARA    / Viridiana Medina Talamantes./

 

 

 

Mara   

Viridiana Medina Talamantes.

(Ensenada, Baja California).

 

Dicen los ministeriales que fue el chofer. Dicen las redes sociales que fue tu novio. Dicen las feministas que fueron todos los hombres. Dicen los misóginos que fue por tantas libertades. Dicen los mojigatos que fueron tus padres, por no enseñarte a preferir un museo a un bar.  Dicen que no debiste dormir en un taxi.    

Yo no sé si tenías un novio extranjero, yo no sé si el conduce un Porsche, yo no sé si es celoso; yo no sé si extraños te fotografiaron en The Bronx; yo no sé si Ricardo N., fue huachicolero y yo no sé si robarle a Pemex sea proemio de la depredación sexual.

No sé si tu cadáver estaba envuelto en una sábana, no sé si era blanca, no sé si es del motel y no sé si también estaba la toalla; no sé si tu agresor uso preservativo, no sé si te estranguló para sodomizarte o enmudecer. 

que tengo miedo de salir de casa, de ir por la calle; sé que tengo miedo de abordar el transporte público, sé que tengo miedo de usar minifalda, beber cerveza, ir a la universidad, trabajar; sé que tengo miedo de salir de fiesta, ser sexualmente atractiva. Sé que tengo miedo a ser mujer.

 

                                  

 

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)

 

 

Lectura sobre la noche de Tlatelolco

Alejandro López Ruiz

                                                                 
    

Oscuridad, oscuridad muda. 
muda, 
con la piel arañada, con el pecho ardiente, 
perdón, Tlatelolco .
perdón por cada año 
que aumenta una herida, abre una cicatriz.
Perdón por cada análisis, 
que -aun acariciando- quema. 
Perdón por cada palabra 
que enturbia el amanecer en donde buscas 
a los jovenes, 
las plazas de sonrisas perdidas por siempre. 
Sepulcro 
inexistente... cifras... cifras... cifras... aproximadas. 
Y sus phatos, apenas hacen eco ahora.
más silencioso,

aguinaldo tras aguinaldo, 
únicamente una fecha queda. 

Cada verso que escribo lo escribo con miedo 
Cada palabra sobre Octubre
cobija un mausoleo. 
Es como si la memoria en que resido 
hubiera dado un grito: -¡!

 

¿Cómo escribirle a la belleza herida

donde el terror edificó un puerto?

“la ética no es apropiada para los jóvenes

porque carecen de experiencia de la vida”, aseveraba Aristóteles,

opinando que la ética es una tematización de la experiencia de la vida que ya se tiene , y no una fuente de futuras convicciones .

Lo que no sabía Aristóteles es que quien no tiene una ideología nada espera.

Cuando no se espere nada,

No serán más dulces sus rostros, el futuro que contemplan: materia

no atravesada nunca por la luz o el sonido

que nunca ha de olvidarse -oxidadas las sombras de sus frentes, sus pechos entregados para siempre a otro tiempo- a esta fecha donde soltó sus amarras el espanto.


 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

A LAS 43 MEMORIAS PARA QUE NO SEAN

BORRADAS DE NINGUNA MEMORIA

 

Uylder Torrez

 

 

 

Un estado alterado de la conducta no precisamente es un estado rebelde de la conciencia, 

el terrible mundo en desafueros mentales no permite que la humanidad pueda llamarse civilización

aquí y ahora entre las nubes y una lluvia inversa, una tarde de septiembre.

Ustedes camaradas son materia prima por donde la palabra se vuelve materia y tiempo que se llama historia.

Algunos rostros que representan números, algunas voces que ya son lamentos.

Ojalá la memoria de este pueblo se grafique en roca y no en un fin de semana

tras un buen partido de fútbol amnésico o en el canal

donde todas las estrellas que no brillan son estrellas

o en la misoginia machista que todo lo aguanta y todo lo confunde y asesina madres, hijas o abuelas...

O en la perversidad de quien sabe lo que hace.

 

Que la sed haga labor soberana en las planicies de un alma sin sentido de almas,

no queda otra cosa que la vanguardia asesina. Lobos nobles carnizadores de prejuicios,

de finas uñas y olfato recortado.

Bellas ovejas de lobos pastores jugando a la lotería sexenal eligiendo en ello la matanza precisa.

Dos pendulos carbonizan ajenos pensamientos tras la investigación y la sonrisa de una ley sin ley.

Siempre uno más uno es mil en la saliva de las urnas y el desfile patrio celebra la victoria sobre

quienes ya no tienen rostro. Entre personas el olor cardíaco del miedo es un símbolo desde las líneas

de las manos donde la vida desaparece para sólo dejar 43 sombras y la certeza de predecir la muerte. 

Fosa común o concurso Intercontinental de fundamentalismos sin turbantes.

La madrugada supo solamente que ya ha muerto desde ese sol y esa pólvora.

El asesino sabe pero ha confundido sus nombres entre tantas decenas de miles y los que falten.

Un quinto informe que no cabe ni en las caricaturas demuestra su inocencia burocrática también sin adjetivos,

pues ni en lenguas babélicas hay tal que describa asnales hazañas.

Una vez más el manifiesto, una vez más el dolor en las casas.

Aguas blancas... Acteal... Ayotzinapa...

El mismo asesino con diferentes rostros en el mismo cuento y en la misma cuenta regresiva.

Ya se acerca el día para elegir a un nuevo asesino...

O para preguntar PORQUÉ.

 

 

 

 

Martes, 26 Septiembre 2017 06:43

Cueva / Rocío García Rey /

 

 

Cueva

Rocío García Rey

 

 

La ciudad desvencijada me arroja a la cueva de los miedos

laberintos llenos de basura

impávidos vendedores ambulantes

consignas silenciadas  aun en tiempos de tortura.

Por los normalistas muertos

he visto llorar a un joven poeta

luego un abrazo

luego más palabras.

Afuera la ciudad tiene la  cadencia del soporífero silencio

silencio aun cuando gritamos

arañazos de palabras para patear la vida.

Se mezcla en los vagones la palidez y las sonrisas.

Tengo miedo de huir a la cueva.

Tengo miedo de que me atrape el silencio.

Leo las palabras de una isla

1898 ocupación norteamericana

1898 norteamericanainvasiónpenumbra

Con otras penumbras nos alumbramos después

y ahora ya nadie cuenta las derrotas

y ahora sólo algunos cantan las derrotas.

No cabe la esperanza en mí esta noche

Hedor de cinismo / muerte en el abismo.

2014 otras invasionesmuertes

Dicen que vivo en un país llamado México

yo digo que es el país penumbra.

Tal vez por ello en el vagón

para no comenzar a propalar palabras de llovizna

clavo mi mirada en la lectura

y recuerdo que di una clase en la que hablé

de aquella revista llamada  “Zona de carga y  Descarga”.

Hoy me pesan los colores.

Algunos piensan que a veces soy poeta

Yo creo que hoy soy silencio

Herrumbre/ desesperanza quieta

“de favor le pone más mayonesa a mis esquites”

Herrumbre desesperanza quieta

“lleve dos chocolates nikolo por cinco pesos”.

Hoy no sé cómo llorar por mis hermanos muertos.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 26 Septiembre 2017 05:43

UN SEPTIEMBRE TENDIDO / Eduardo Cerecedo /

 

UN SEPTIEMBRE TENDIDO

Eduardo Cerecedo 

 

 

Desaparecieron como el sol de la mañana

                                   En un otoño insigne       

Como la neblina coronada en la hierba

                                   Una red de vidrios estrellados   

Como el vuelo del pájaro en el cielo

                                   Dejando una estela de aire entreabierta

Como el aroma de pan en soplo tierno

                                   De las seis de la mañana

Como el grito del pavo real en el huerto

                                   Mirándose las patas en su hambre

Como el silbato de la fábrica a las tres de tarde

                                   Que abre la zozobra en el estómago     

Como el barco perdiéndose en alta mar

                                   Dejando el dolor en la mano al viento

Como los imecas en la Ciudad de México

                                   Guardado en los pulmones el acero

Como la luz en lo gris de ese cielo amargo

                                   Viento metálico ya en los huesos 

Como la sonrisa de las madres en su rostro

                                    Al ver el hijo volver del norte

Como el vuelo de palomas en el coliseo

                                    Perdiendo el equilibrio en la gravedad

Como ellos, ellas que esperan, sin esperar

                                    En la plática con algún vecino

 dejando el suspiro, emulando al socavón en el pecho

Como la ausencia de la costilla en el costado.

Así  los facturaron, así no regresan, así yacieron,

con calor  sucumbieron, le ganaron al fuego una estrella.

Así sigue siendo-haciendo de los párpados hinchados.

Una espera como lo es el sol de la mañana en los agros

en las bocas, en los rezos ya en las casas. Ríos sin cauce,

hierba sin agua, pájaros sin cielo, hambre sin estómago,

barco sin mar, carne sin hueso, adiós sin mano, norte sin regreso,

palomas sin blancura, gravedad sin fricción, gesto sin cara,

soliloquio, socavón sin superficie.

Tierra sin agua, desierto mojado, lloviznado con ríos desbocados

en la badana.

Así dejan a su gente en este mes, el más cruel, dinamitando el lenguaje de

T. S. Eliot, aquí, les escribo. Desde este coraje, desde este rencor a tragos

detenidos en la garganta.

                                          

 

Publicado en Boca de río
Martes, 26 Septiembre 2017 05:20

Under pictures / MIRIAM MANCINI /

 

 

Under pictures

MIRIAM MANCINI

Under pictures

MIRIAM MANCINI

Under pictures

MIRIAM MANCINI

 

 

 

 

Somos los puños

Que se yerguen al final del hastío

Somos los ríos invisibles

Que conducen los sueños minúsculos

De los rostros enjutos

Caminamos sin pausa, para asir

Y clavarle hondo las uñas a la esperanza

Somos los despojos de las ilusiones

Hechas añicos

Por aquí

Todo es un ruido sordo

Que abruma a los pájaros

Y clausura la noche

En las gargantas

Somos trozos de horizontes

Vertidos y por verter,

Que se desesperan por ser

Somos las formas

En que pronuncian nuestros nombres

Y los dejan caer

Somos aves escarlatas,

Emigrando hacia lo incierto

Somos los reflejos

De los espejos en los burdeles

Y la ultima línea blanca

Somos las risas

De los niños en las plazas

Y los hijos bastardos

De toda lagrima

Somos el pan y la pluma

El cielo y la sangre

Las cadenas rotas y la fatiga

Somos todos los milagros

Que no caben nunca

En las manos

Ni en el fragor eterno

De las pupilas.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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