Blog El descarnamiento del Arte

 

 

 

 


MINIFICCIONES CON INFANCIA

RICARDO BUGARÍN

 

 

VERANO

 

Tomamos sol en la playa y después lo guardamos en el cesto junto a los restos de comida y otros elementos. Advertimos que ya no hay espacio para el protector y las cremas mientras el periódico del día no nos entra ni siquiera plegado. Avanzamos por la duna y oímos la voz de nuestro hijo que, en su particular manera de preguntarlo todo, nos dice: ¿no será mucha luz para meterla toda en casa?.

 

EL PESCADOR

Tira la línea y pesca un surubí. Vuelve a tirar la línea y saca un pato. Vuelve a intentarlo y obtiene un barco de tres colores con el nombre Suertepintado en amarillo. La tarde es pródiga en riquezas. Lanza la línea por última vez para tentar al destino y saca un tapón. En el medio de la sorpresa, la bañera se vació.

 

 

TARDE DE PRIMOS EN EL JARDIN

Nos preparábamos dos o tres jarras de yeso con unas gotitas de limón, nos las bebíamos y, después, nos íbamos a jugar el juego de las estatuas.

 

LA TÍA EMILIA ES UNA INCRÉDULA

Las siestas adolescentes suelen ser muy aburridas si uno tiene tíos jodidos y que todo lo controlan. Nosotros sabíamos irnos al fondo de la finca, por el sector de los manzanos, y allí nadie nos incomodaba. Nos pasábamos la tarde de lo más entretenidos. Nos hacíamos enemas de miel. A veces se nos iba un poco la mano. Con un embudo y una goma nos íbamos endulzando y, después, nos tirábamos en el pastito a ver quién juntaba más hormigas. A veces nos agarraba una comezón de aquellas y las risotadas llegaban a sacudir las manzanas maduras en las ramas. Todo fue bien hasta que nos atacó el enjambre. Tuvimos que salir corriendo cachete al viento y cuando íbamos llegando a la casa nos sale el Boby y nos desconoce y despierta a todo el mundo a puro ladrido. La tía Emilia no nos creyó nunca que habíamos estado en el paraíso y que tuvimos que salir corriendo por la amenaza de una serpiente. Cuando convocó a plenario familiar dijo, convencidamente, que se terminaban en su casa las vacaciones entre parientes. Hay tías incrédulas que para lo único que sirven es para amargar la dulzura de los afectos.

 

 

EL CASO DEL CANGURO DE LA LECHE

 

Soy tan lento, mi musculatura es tan torpe, que me cuesta creer que yo sea ese niño tan hermoso que se ve en mis fotografías de infancia. Tal vez sea cierto que la infancia tiene algo de angelical que con el tiempo vamos perdiendo. El caso es que no me reconozco y debe ser por culpa del canguro de la leche.

Cuando era niño y vivíamos en la calle Ameghino, todos los días venía el lechero don Rodríguez a traernos su servicio. Lo veía llegar en su carro blanco, cargado de tachos, en el que se destacaba la figura de un esbelto canguro, parado sobre sus patas -bien enhiesto-, al lado del cartel que en un filete extraño decía “La leche es buena”. Ahora entiendo que aquello era una consigna publicitaria o una especie de campaña de concientización tan en boga en esa época.

Yo veía al canguro, sostenía su mirada, y pensaba que si me tomaba toda esa leche que, diariamente, dejaban en casa, un día sería fuerte y atlético como ese canguro. Yo me decía –para mis adentro- voy a ser un canguro Rodríguez. Convencido estaba que mi masa muscular –eso lo veo ahora- y el desarrollo de mi agilidad dependía de esos tachos que venían llenos de leche de canguro.

Lo angelical de la infancia –creo ahora, pero no lo digo- es una boludez tremenda. Yo que me pensé criado por leche de canguro soy ahora este pelotudo que no se reconoce en las fotografías de infancia. Soy tan lento y torpe que no me lo puedo creer. Si el canguro Rodríguez hubiera sido un colibrí, tal vez me creería que podría ahora estar suspendido en el aire o andar volando.

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)

 

 

Reflexionando sobre “El peligro de una sola historia

Sergio Salinas

 

Siendo lectores estamos expuestos a las historias. Qué digo, también como seres humanos somos vulnerables ante ellas. En múltiples ocasiones somos espectadores, y algunas veces, lo queramos o no, protagonistas. También, en más de las que quisiéramos admitir, narradores.

Esto nos puede hablar un dar una idea de lo infinito que es el universo de las historias. La realidad es conformada por un gran matiz de éstas. Cada una con una tonalidad única, capaz de darle existencia a un sinnúmero de perspectivas; todas casi tan valiosas intrínsecamente por el hecho de ser humanas.

Sin embargo, las estructuras sociales no pueden concebir que existan tantas posibilidades; para la humanidad, es necesario un límite marcado de estas historias para dibujar un esbozo simple de la existencia. Un criterio capaz de otorgar valía y de definir cuáles son aquellas historias que “en realidad” representan a la realidad. Sin ahondar mucho en el tema, los criterios han sido de todo tipo: estéticos, políticos, sociales… pero más que nada, impuestos.

Ante el filtro de estas narraciones, como consumidores de historias a veces nos quedamos con una visión corta (¡cortísima!) si la comparamos con la infinidad posible de visiones. Y este ejercicio, a lo largo de los años, ha generado una riesgosa situación de presentar una sola historia para cierta persona, para cierta comunidad, para cierto pueblo. Las vertientes bellas u horrorosas que conforman la naturaleza humana de estos individuos resultan en un solo cuadro parcial de la realidad. Una fotografía reducida, la cual se toma como la única verdad sobre ellos.

Chimamanda Adichie, escritora nigeriana, invierte una gran parte de su imagen pública para advertir sobre el peligro de este cuadro parcial de la realidad y las consecuencias de contar, o escuchar, una sola perspectiva. Ha dedicado su obra a narrar historias contemporáneas africanas a través de abaladas novelas, publicadas desde sus estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut. Sus experiencias internacionales y ávido consumo como lectora, la han llevado a generar esta reflexión, la cual ha presentado en numerosas plataformas; una de ellas a través de TED Talks, bajo el título de “The danger of a single story”, fácilmente encontrable en Youtube.

Con base en su conferencia, he permitido surgir algunas reflexiones en torno a las peligrosas consecuencias de contar (y escuchar) una sola historia. La primera, tal vez la más relevante de estas, implica el desarrollo y perpetuación de estereotipos y prejuicios hacia personas, colectivos o pueblos, lo cual tiene como grave consecuencia el despojo de la dignidad de estos. Las historias y sus narradores son capaces de deshumanizar, limitar e imponer perspectivas que son versiones incompletas ante la complejidad y belleza de la naturaleza de los pueblos.

Estas estructuras de pensamiento trascienden histórica y culturalmente, perpetuando la desvaloración de ciertos individuos y comunidades. En ocasiones, estos se vuelven cánones o tabúes, casi sagrados. Para mí, esto es perpetuar la mentira en gran parte. Y esta mentira nos aleja los unos de los otros; limita el reconocimiento hacia los demás y nos hace menos empáticos ante la situación del prójimo.

Una sola versión de los protagonistas en estas narrativas limita la capacidad de generar una identidad por parte del individuo lector. El discurso oficial limita a los personajes; muchos lectores quedan fuera del recurso literario debido a su incapacidad para identificarse con historias similares a las suyas, y mantienen lineamientos sociales, políticas y culturales en las cuales, consciente o inconscientemente, se comprometen a preservar, pues no conocen otra versión de sus propias historias. Y muy baja es la cantidad de rebeldes que deciden cambiar el rumbo de su propio cuento.

Es ya muy conocido el mecanismo, brevemente comentado en el párrafo anterior, bajo el cual se reproducen estructuras sociales y culturales a través de las historias; así es que también el contar una sola historia es un ejercicio de poder: los poderosos son quienes generan los criterios para validar historias, así como de crear las mismas a través de diferentes vehículos. No sólo hablamos de las narraciones; esto es transferible a los discursos oficiales políticos y sociales, difundidos por la cultura, el arte y los medios de comunicación.

Por otro lado, reconocer el peligro de una sola historia nos permite también explorar las demás posibilidades positivas. Por caso, es importantísimo valorar la necesidad de proveer de recursos a escritores capaces de contar “todas las historias”. La existencia de escritoras y escritores con múltiples tonalidades ayudaría a enriquecer el panorama literario, abriendo ese cuadro parcial presentado en este texto para convertirlo en un universo más matizado de posibilidades. En primera instancia, se podrían romper los estereotipos. En segunda, se lograría una mayor identificación de personas ansiosas de escuchar historias diferentes sobre ellas mismas y sobre otras. En el ámbito cultural, podría generar una educación acerca de lo valioso y diferente de cada persona, de cada situación, a fin de crear un criterio amplio. Escuchar y escribir múltiples narraciones es un acercamiento más fiel a tratar de capturar toda la realidad, lo cual en consecuencia última, es un medio de redignificar a individuos y a pueblos enteros.

 

Como lector, como escritor y como ser humano, encuentro varios puntos de inflexión después de esta conferencia, los cuales he retomado a lo largo de este texto. Sin embargo, en un aspecto más personal: ¿cuántas veces he limitado mi propia perspectiva a causa de un prejuicio? ¿O cuándo he deshumanizado a una persona, a un colectivo, por ser sordo a sus verdades? ¿Hasta qué punto puedo defender mi propia identidad y opiniones sin diluirme en la enormidad de narraciones alternas? ¿Cuáles son los puntos que me orientan al navegar el infinito mar de historias? ¿Qué responsabilidad asumo desde mi propia identidad, ante el escenario literario y político, como hombre cisgénero, como homosexual, como mexicano, como norteño o como capitalino, o como cualquier otro aspecto propio o hacia aquello que es diferente a mí? Explorar las respuestas a estas preguntas se darán sí con el tiempo y con la experiencia, pero también con un firme compromiso ético de leer y escribir a fin de mantener las tradiciones de aquellas voces que quizás se han perdido entre el discurso oficial y la infinita realidad. De la misma forma, queda invitarle a reflexionar al respecto.

 

 

La huella en devenir

Reflexiones en torno al número 3 de Humo Sólido.

Por Cristian Galicia

 

Los diferentes tipos y formas de huellas que encontramos en la obra gráfica de Roberto Carrillo y en los poemas de Rocío García Rey, delinean las búsquedas o, mejor dicho, las persecuciones que llevan acabo en torno a su quehacer artístico y a aquello que sienten y que experimentan en la concreción de sus días. García Rey y Carrillo, nos convocan a una reflexión en torno al crimen, a la finitud, a las pruebas-huellas que constituyen nuestra propia personalidad no acabada.

En el grabado Adiós, Hemingway, que se encuentra en la cara frontal de la hoja de poesía y gráfica Humo Sólido en su tercera edición y que es, además, el primer contacto con los lectores, Roberto Carrillo hace convivir a varios tipos de registro de imágenes: la fotografía del escritor estadunidense Ernest Hemingway sosteniendo una escopeta y la radiografía de la mano del pintor noruego Edvard Munch, en cuyo dedo medio se haya la silueta de una bala incrustada. Ambos registros coexisten en la atmosfera del interior de una casa, la cual corresponde a la casa propiedad de Hemingway en La Habana, Cuba.

Si bien no tenemos certeza de si la radiografía de la mano de Munch fue tomada antes o después de la muerte del pintor, hay en tal radiografía una investigación de la materialidad inmediata con que el humano es en el mundo: la materialidad de su propio cuerpo. El cuerpo, su facticidad, es la posibilidad de que el humano tenga mundo, en el cual se despliega y existe entre otros materiales ajenos a sí, a su propia constitución biológica. La bala en la mano de Munch es la huella de un conflicto entre cuerpos, entre materiales que se interpelen y repelen unos a otros. El plomo con la carne y con los huesos, con la sangre y con las uñas, relación que también se da en el mismo acto de sostener un arma entre las manos; las manos sienten el metal de la escopeta e imprimen la huella de su presencia; las manos como lo tocado, se marcan recíprocamente.

La casa al fondo proviene de una fotografía impresa en offset a partir de la cual el grabador ha desarrollado varias obras, en cuyo proceso tal placa ha sido atacada por ácidos y cuyas heridas se manifiestan. El carácter de prueba fehaciente que suele adjudicársele a la fotografía cede ante las propiedades del ácido, avanza a su disolución, su identidad aparentemente objetiva va despareciendo.

Las huellas de la memoria funcionan también así; los recuerdos van siendo huellas en las que otras huellas se incrustan para dejar el rastro de un encuentro, de una violencia y de una transfiguración. A través de Adiós, Hemingway, Roberto Carrillo homenajea, pero ante todo reinterpreta, el género negro de la literatura: la novela policiaca, el Pulp, el thriller, y otros subgéneros. Carrillo crea una constelación de huellas en la cual el detective, que puede ser el espectador, investiga los hechos, en cuya concreción y objetividad, pues la imagen es un hecho, está ya toda la potencia de la mentira, de la falsedad y de la corrupción que celebramos deviniendo. Si el espectador tiende más hacia la figura del detective, el artista se inclina más hacia la del criminal, como el propio Roberto Carrillo anota en sus tesis de maestría. Esta condición de artista criminal, y más aún, esta condición de artista-criminal-detective también la hallamos en la poesía de Rocío García Rey.

Tres son los poemas que se encuentran en el reverso de la hoja, conviviendo y en cierta medida habitando el grabado Cartografías incrustadas. En esta cara de la hoja el diálogo se encuentra abierto de par en par entre poesía y gráfica. Los poemas, como el grabado, configuran un mapa que el lector tiene entre sus manos y al cual se le interpele para que emprenda una búsqueda, un repaso, un rastreo de los crímenes más interiores.

En el poema Nostalgia el lector es colocado entre las avenidas, debajo de la lluvia sin lluvia, y se le regala una pista para entonar la búsqueda: Ella Fitzgerald es nuestro Virgilio, nos guía por el transito citadino en cuya absoluta superficialidad nuestra nostalgia se crece. Avanzamos por la poética de García Rey, una sensación de búsqueda se hila con una sospecha de crimen, ¿qué crimen perseguimos en cada respiro? La perdida, la ausencia, el miedo, la cobardía, el olvido. ¿De qué de todo esto somos autores, de qué víctimas? Dice Rocío García Rey en Miedo: “hay una ciudad y hay una mujer / que no se atreven a repasar su historia”. En estos versos está puesto el miedo a la investigación interior, el cual es infinitamente lejano a la investigación científica, y por eso, abismalmente difícil. Cada prueba nos guía hacia sucesos interiores cada vez más insoportables, huella a huella nos engañamos y cada dolor nos tiende la trampa de las caídas profundas.

Cuántos crímenes en una ciudad como la nuestra, cuántos cadáveres en un corazón como el nuestro. Se extiende el último de los poemas, que cabe ahora señalar, no son de reciente creación, sino que fueron publicados por primera vez en el 2013 como parte del libro La otra mujer zurda editado por VersodestierrO, y cuya lectura, desde aquel entonces, dejó un profundo sentimiento en mí. Humo Sólido trajo al 2020 aquellos poemas que son una especie de huella viva y que evoluciona, poemas que contienen su época, su pasado, pero que están hechos de una sangre que puede manchar indefinidamente. En Continente la poeta lo enuncia sin reservas: “Ciudad-es como huella”. Y luego: “Tristes ciudad-es como huella”. Las Cartografías en las que a lo lejos se lee La Habana se mezclan con los versos de García Rey en donde se lee el sentimiento de la isla de Cuba abrazado con la frialdad de la Ciudad de México. Una memoria viva, poco abstracta, es lo que García Rey nos ofrece en cada verso; en su poesía la memoria es una con el presente de cada instante, una criatura de dos cabezas, quizá de tres pues, el futuro también se asoma. Escribe García Rey: “Abuela ayúdame a nombrar a cada muerto / Abuela ¿es verdad que en tus recuerdos habita el tiempo del mar?”, y con ello nos obliga a repasar nuestra historia, a nombrar a cada muerto, a buscar en lo profundo de las huellas que nuestros abuelos, padres, amigos, amantes han impregnado en nuestro ser.

 La búsqueda está iniciada, el crimen está consumado, el detective que cada uno es tendrá que buscar dentro de sí al criminal, si es que quiere hallarlo. Después de todo, cumplimos la condena de no poder encontrar otra cosa sino cada vez más rastros. Tal como lo demuestra este atrevido diálogo entre García Rey y Carrillo en el número 3 de Humo Sólido, lo más seguro es que el detective y el criminal caminen juntos.

Para conocer más de la obra de Rocío García Rey y de Roberto Carillo compartimos sus redes sociales. También compartimos el Número 3 de Humo Sólido para continuar el diálogo y la búsqueda.

Facebook: Rocío García Rey. Twitter García_Rey_Rocío

Facebook: Roberto Carrillo. Instagram: Roberto_Carrillo_Márquez.

 

 

 

 

 

Xelajú y otros poemas

ALEJANDRO REJÓN HUCHÍN

Extraídos del libro

Transcurso de un retrato cortado

( Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019)

 

 

Xelajú

 

Un beso abierto en el centro de la noche

que es la luna tocada por la identidad de una imagen

condensa el azul de un astro apoyado en el enigma:

cuerpos imantados hacia el borde del árbol

detenido a la mitad de su silencio.

 

 

 

 

Todos los cabellos del cielo

Son como pájaros hambrientos,

Y sobre el mármol de la hiedra

Descansa un mar más oscuro que los ojos del tiempo. 

 

 Alejandra,

Hoy que tu ombligo llovizna la nieve,

Las mariposas parecen retratar la identidad de las imágenes.

¿en qué momento el páramo de piel

Se fue a perder sobre el río de tus sombras?.

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO BARCO IMANTADO POR LA NOCHE

Viaja de los cabellos lunares de una estrella
Soñada entre los labios de la nieve
hasta el jilguero fugaz de los espejos,
nadie se encuentra ya en la intemperie
de unas cruces que disuelven los nervios del estero
y el ombligo azulado de un árbol
Brincado por la imagen
que atravesó las puntas del tiempo
es ya el último reflejo
de unos parpados abiertos por el agua de los dioses.

 

 

 

 

El mar es una larga estela en el fondo de la memoria,

un cuerpo destrozado que duerme en las orillas del tiempo,

su carne junta la sal donde la noche moja con su ombligo de luna

el sueño más puro de los ahogados,

y en su vientre,

un olor de mujer dormida es el sonido del reflejo

en el que cae como alfiler el peso de la vida

y de los astros imantados.

 

 

 

 

La imagen se distiende en el reflejo de la noche,

un sonido plateado y unos pliegues marinos cubren

la emboscada del vuelo al que se pegan

los fragmentos de la luz,

del otro lado de la memoria

el agua rota de los sueños es una carne

exteriorizada en cuyos bordes va naciendo

el espejo de los astros.

 

 

 

 

 

La lluvia entreabierta en una esquina de parís

cruza los álamos del reflejo,

inerte,

desquiciada voz de un semáforo

que reposa los oídos del viento

en cuyas estelas se acrecienta

una piel fugaz que ha dejado en el halo del abismo

la ruptura para guardar la noche y sus deseos.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

CAROLE CARCILLO MESROBIAN

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

Parfois
au gré des vents
d’ici
avalés par ton sang
par tes âges tes lèvres qui ne se cabrent plus sous la pente du souffle
tu marches

Le chemin de halage
t’enlise
sous l’épave d’un nom
l’épreuve du sable creux au boudoir des mondes
emprunte une quiétude poussive
qu’amenuise l’ennui

La distance de ton front à le terre
est cette démesure 
au regard des hommes
cette insistance ronde comme une nuit sans aube
à abjurer ta peur
bouche épaisse de vie
dans le bruit de ton corps
comme un soldat ferreux
dans la rouille du feu

Mais les champs recommencent
sur la plaie de la terre
et recommenceront

Dans le froid de ta chair s’épouse encore l’oubli

 

 

 

A veces

a merced de los vientos

de aquí

tragados por tu sangre

por tus edades tus labios que ya no se encabritan bajo la pendiente del aliento

caminas

 

El camino de sirga

te estanca

bajo el pecio de un nombre

la prueba de arena hueca en el tocador de los mundos

toma prestada una quietud positiva

que disminuye el tedio

 

La distancia de tu frente a la tierra

es esta desmesura

en la mirada de los hombres

esta insistencia redonda como una noche sin alba

para abjurar de tu miedo

boca espesa de vida

en el ruido de tu cuerpo

como un soldado ferroso

en el óxido del fuego

 

Pero los campos recomienzan

sobre la llaga de la tierra

y recomenzarán

 

En el frío de tu carne aún se desposa el olvido

 

 

 

 

 

Je panse la louve noire

on m’a vue ramasser

le pan des lunes sur les lacs

et me vêtir de tes paroles

 

On ne m’a jamais sue

comme ta bouche me nomme

tisser le fil chenu des chevelures

démesurées

portes du marécage

veineux de joncs

 

Je cherche la potence du monde

démunie des arcanes spectaculaires

des croyances

j’appelle ton front contre mon front

dans la poussière mutique

de nos âmes

 

Souviens-toi

des paroles du temps

son langage est la gangue des bouches

assoiffées de puissance

 

Nous nous sommes épelés

sur l’aura des béances

d’une transe elliptique

dans un murmure éteint

l’Aleph était notre ange

 

Viendras-tu me chercher

il n’y a plus d’automne capable de tomber

les feuilles de ma peine

Viendras-tu me chercher

 

 

 

Consuelo a la loba negra

me vieron recoger

el jirón de las lunas en los lagos

y vestirme con tus palabras

 

Nunca supieron de mí

como tu boca me nombra

tejer el hilo cano de los cabellos

desmesurados

puertas de la ciénaga

venosa de juncos

 

Busco la horca del mundo

desprovista de los espectaculares arcanos

de las creencias

llamo a tu frente contra mi frente

en el polvo mudo

de nuestras almas

 

Acuérdate

de las palabras del tiempo

su lenguaje es la ganga de las bocas

sedientas de potencia

 

Nos deletreamos

en el aura abierta

de un trance elíptico

en un apagado murmullo

el Aleph era nuestro ángel

 

¿Vendrás a buscarme ?

ya no hay otoño capaz de derramar

las hojas de mi pena

¿Vendrás a buscarme ?

 

 

 

 

 

 

 

Octobre
comme déjà
les gravats sentent gris comme un banc de baleines échouées par la pluie
ça git sous la fumée 
traîne pestilentielle de lueur à moi-même
et ni père ni mère
n’ont enclos ma distance
je suis de ce voyage
comme un aller perdu

 

Descendre jusqu’au fleuve
peut-être où oublier
le tablier d’absences qui empèse ma robe
et regarder aller sa splendeur rugueuse

 

Le sais-tu souviens-toi
toi qui habites enfin le sursis des montagnes
que nos frères sont là les matins de croyances
escamotés de peur pour couper sous la peau 
les soieries de l’enfance

 

Toi qui ne t’agenouilles qu’au-devant de ta nuit
mon parfum ma mémoire
te diront ma venue
tu sauras mon visage comme on lit dans le noir
l’énigme de l’oubli

 

J'espère que tu m'attends 
si peu même parfois
comme un présent 
munificent
j'espère que tu m'attends

 

 

Octubre

y ya

los escombros huelen a gris como un banco de ballenas varadas por la lluvia

yace bajo el humo

rastro pestilente de brillo a mí misma

y ni padre ni madre

han cercado mi distancia

soy de ese viaje

como una ida perdida

 

Bajar hasta el río

tal vez donde olvidar

el mandil de ausencias que almidona mi vestido

y ver discurrir su esplendor rugoso

 

¿Lo sabes ? Recuerda

tú que habitas por fin el plazo de las montañas

que nuestros hermanos están ahí en las mañanas de las creencias

escamoteados de miedo para cortar bajo la piel

las sedas de la infancia

 

Tú que sólo te arrodillas ante tu noche

mi perfume mi memoria

te anunciarán mi venida

sabrás de mi rostro como se lee en las sombras

el enigma del olvido

 

Espero que me aguardas

muy poco incluso a veces

como un presente

munífico

espero que me aguardas

 

Extractos inéditos de Octobre, escrito con Alain Brissiaud

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

ELÍ URBINA / DOS POEMAS / 

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

EL FARDO DE LA SOMBRA

 

 

Entre los racimos de saliva y sangre

solo el fardo de la sombra 

la voz de esa mujer a la que amé

esa reja entre lo que soy

y los nombres del pasado

 

Todavía hay ansiedad

Aún hay vestigios de algo

que no termino de perder

 

La muerte se avecina

pero ya estoy en medio de la muerte

ya camino en esa acera

donde la suerte es otra

dimensión de la ironía

otro rostro de su rostro

y hay mensajes perdidos

 

Tal vez ya es suficiente

Quizá de nada sirve

alzar estas palabras contra la soledad

 

 

 

LE FARDEAU DE L'OMBRE

 

Entre les grappes de salive et de sang

rien que le fardeau de l'ombre

la voix de cette femme que j'ai aimée

cette grille entre ce que je suis

et les noms du passé

 

L'anxiété est toujours là

Il y a encore des vestiges de quelque chose

que je n'arrive pas à perdre

 

La mort approche

mais je suis déjà au milieu de la mort

je marche déjà sur ce trottoir

où la chance est une autre

dimension de l'ironie

un autre visage de son visage

et il y a des messages perdus

 

C'est peut-être déjà suffisant

Peut-être qu'il ne sert à rien

de dresser ces paroles contre la solitude

 

(De La sal de las hienas, 2017)

 

 

 

 

GUARDO HOSPEDADA EN MI MEMORIA

 

 

Guardo hospedada en mi memoria

la imagen apacible del cuerpo del amor.

La luz ha de llegar de nuevo,

pero ahora, en lo real, tan solo la lluvia

cubre la calle como negro alpiste.

 

Mira descender lentamente

la espina de la carne en la herida secreta.

El burdel, su avaricia, sorbe mi alma agotada,

mi esperanza sedienta de sentir,

por un instante, el sordo crepitar.

 

En penumbra la prostituta baila

con la sinuosidad de una ancha llamarada.

Ya el ansia se amontona en el espejo,

la sombra de mi mano se prolonga.

 

Por mucho que el placer arda

siempre su rostro en mi interior se enciende.

 

 

JE GARDE HÉBERGÉE DANS MA MÉMOIRE

 

Je garde hébergée dans ma mémoire

l'image paisible du corps de l'amour.

La lumière doit arriver à nouveau

mais maintenant, dans la réalité, seulement la pluie

recouvre la rue comme un noir alpiste.

 

Regarde descendre lentement

l'épine de la chair dans la blessure secrète.
Le bordel, sa convoitise, gobe mon âme épuisée,

mon espoir qui a soif de sentir,

pour un instant, le crépitement sourd.

 

Dans la pénombre la prostituée danse

avec la sinuosité d'une vaste flambée.

L'avidité s'entasse déjà dans le miroir,

l'ombre de ma main se prolonge.

 

Le plaisir a beau brûler,

ton visage s'allume toujours en moi.

 

 

 

(De El abismo del hombre, Buenos Aires Poetry, 2020)

 

 

REMEI GONZÁLEZ MANZANERO

Traduit par Miguel Ángel Real

 

 

RUIDOS DE CUCHILLO

Más abajo de la colina,
se mece el vientre en ruidos de cuchillo.

Hoy te reclamo el relamido,
la disciplina del desenfreno,
que reviertas mis escarchas
rompas la consistencia,
desgastar el borde del precipicio
por el que vas a lanzarme.

Y en el último segundo exclamaré:
― Tú te lanzas conmigo.

 

 

 

BRUITS DE COUTEAU

 

Plus bas sous la colline,

le ventre se balance dans des bruits de couteau.

 

Aujourd'hui je réclame que tu me lèches,

la discipline de la débauche,

que tu renverses mon givre

que tu brises la consistance,

que tu érodes le bord du précipice

où tu vas me jeter.

 

Et à la dernière seconde je m'exclamerai :

-Tu te jettes avec moi.

 

 

REDUCCIÓN A LA HERIDA

Reducidos a un lenguaje común,
los conceptos esparcidos y los sentimientos recompuestos,
extenuados,
la ventana húmeda en la que apoyar la frente
y no saber descansar,

descubrir nuevamente el cielo,
extasiados,
las miradas a destiempo
y no distinguirnos desde el fondo de lo exiguo,
nunca nos veremos del todo.

Volveremos allí,
exánimes,
donde no me sabré explicar:
— Estoy herida existencialmente.
Y tú:
— Nunca aprenderemos del todo.

 

REDUCTION À LA BLESSURE

 

Réduits à un langage commun,

les concepts épars et les sentiments recomposés,

exténués,

la fenêtre humide sur laquelle appuyer son front

et ne pas savoir se reposer,

 

découvrir à nouveau le ciel,

enthousiasmés,

les regards à contretemps

et ne pas nous apercevoir du fond de l’exiguïté,

jamais nous ne nous verrons complètement.

 

Nous y retournerons,

harassés,

là où je ne saurai m'expliquer :

-Je suis existentiellement blessée,

Et toi :

-Jamais on n'apprendra complètement.

 

 

 

 

FRACCIONES DE EXISTENCIA

Esto que hacemos
no es existir del todo.

                      Lo admito.
Lo único es dejarse las pestañas poco a poco
remover caderas ajenas al viento,
refrotarse contra la nada de los cuerpos,
pretender que empezamos a existirnos el uno al otro,
entregarse justamente egoístas
y sin conocer
los
                 pa
                            sos,
frac
                  cio
                              nes de existencia,
echarnos a bailar
sucio
                           y torpe.

 

 

FRACTIONS D'EXISTENCE

 

Ce que nous faisons

n'est pas tout à fait exister.

                   Je l'admets.                      

La seule chose c'est de se tuer à la tâche petit à petit

remuer des hanches étrangères au vent,

se frotter encore et encore contre le néant des corps,

prétendre que nous commençons à nous exister l'un l'autre,

se livrer justement égoïstes

et sans connaître

les

                          pas,                     

frac

                                      tio                      

                            ns d'existence,

nous livrer à une danse

sale

et maladroite.         

 

 

 

 

MI CASA

Mi casa es el recuerdo del pecho de mi amante:
una casa posbarroca
que juega con el espacio difuso
entre el exterior y el interior.

Mi casa es un patio Mies van der Rohe:
nunca sabes cuando estás dentro
ni cuando estás fuera.

Y, sin embargo, la húmeda hierba negra
que se extiende a lo largo del llano extenso
conduce siempre al deseo caliginoso de la pertenencia,
como si al voltear la cabeza noventa grados
y al apoyarla en las raíces de aquel césped
en un único gesto
pudieras sentir lo más hondo de la tierra.

Y puedes.

También de la tierra parece brotar un corazón de armazón de cielo
y empaparse el cráneo de escalofríos.

 

 

 

MA MAISON

 

Ma maison est le souvenir de la poitrine de mon amant :

une maison post-baroque

qui joue avec l'espace diffus

entre l'extérieur et l'intérieur.

 

Ma maison est une cour Mies van der Rohe :

tu ne sais jamais quand tu es dedans

et quand tu es dehors.

 

Et cependant, l'humide herbe noire

qui s'étend le long de la vaste plaine

conduit toujours au désir brumeux de l'appartenance,

comme si en tournant la tête quatre-vingt dix degrés

et en la faisant reposer sur les racines de ce gazon

dans un geste unique

tu pouvais sentir le plus profond de la terre.

 

Et tu peux.

 

De la terre semble pousser aussi un cœur d'armature de ciel

et le crâne en est trempé de frissons.

 

 

Poèmes publiés dans la revue en ligne Liberoamérica, décembre 2019