Jueves, 28 Marzo 2019 07:22

SILVAINE ARABO / Traducción de Miguel Ángel Real /

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SILVAINE ARABO

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

ESPAÑA

 

Latigazo en la nuca del deseo

sueño andaluz, piedra dormida

masticar delicioso

bajo mil vientres que nievan.

¡España!

Puñalada en el flanco de las ausencias

Fibrilaciones heladas,

coro de caballos locos

sienes mojadas

entrañas reventadas del imaginar.

España...

Golpe de toro en medio de los soportales

salmodias blancas, gitanos,

rosas, granizos, agudos los tacones,

olor de mazapán

bajo la almohda tranquila de la muerte.

¡España!

¡Tu silencio de bruja

abofetea en los frontones pálidos de los mártires

los claveles sangrientos del deseo:

martilleos galopes oscuros

peso de galopes hembras de la insumisión!

¡España!

Perfiles de olivos grises

enlucidos de cenizas cálidas

vieja costumbre de espaldas erguidas

bajo los desgarros de la Memoria.

 

 

DETONACIÓN

 

Fue un pájaro, un bello pájaro

un pájaro color de fuego

con unas plumas blancas

Fue un pájaro, un bello pájaro

un pájaro que nevaba gota a gota en el suelo

su sangre bermeja.

Fue un pájaro

un bello pájaro que oíamos por la tarde en las terrazas

Fue un pájaro marino, un pájaro de llama

un eco de las montañas salvajes

allí... Fue -y no quisiera recordarlo-

fue ayer

en el chasquido seco de fusiles

y el paso espeso de los hombres

Fue ayer: un murmullo alocado en los olivares

una fiebre que corría por el Guadalquivir un escalofrío.

Para decir la muerte del pájaro, sus sobresaltos,

lo eterno de su canto

la maldición de las gitanas que lloran

contra esos hombres con botas

y cascos de noche.

Fue un pájaro, un bello pájaro

un ruiseñor

de Andalucía

Lo llamaban

¡Federico García Lorca!

 

 

ADIÓS

 

Recordar, solamente recordar. Un pasado de aguamarina hace que vuelen las volutas de antiguos vientos, ciñendo amorosamente a los pasajeros efímeros.

El presente: ¡dolor!

¿El futuro?

Correr entonces en dirección contraria con una memoria reavivada de bólido exhausto. Recordar los árboles que se estremecen allí, cerca de la frontera española, retorcida bajo temporales bienhechores, tras la canícula de las rosas y de las heridas mal cerradas. Fuego bajo los vientos.

¡Fuegos!

Imaginaria, una señal indica: “Accidente en tres kilómetros”. Barranco. Suerte. Aleta hundida. Angustia de una madre a ochocientos kilómetros (el amor no conoce ni tiempos ni distancias). Irrupción del instante. Y el coche se estrella... Tras tantas flores mágicas, tantos chorros de agua bajo las luces de noche, tantas subidas tórridas entre los olivos -el mar se retira-, tras tantos besos desplegados y tantas pausas lánguidas -el mar se aleja, los montes pelados, los pueblos blancos -, tantas risas ligeras en los patios, tantos dones furtivos, tantas cenas en las terrazas, tantos Magnificat en las callejas del mar...

¡Adiós!

 

 

 

 

 

**

 

 

 

En Aranjuez

hay grandes flores rojas

que ensangrientan mi amor

En Aranjuez hay esos ojos

que me miran

Hay

ese gesto de la mano

que prefigura un tiempo abolido

aniquilado

En Aranjuez

mil chorros de agua

dan dolor a nuestras heridas

vendan

antiguas memorias

de olas lejanas

que siguen subrepticiamente habitadas

En Aranjuez

En Aranjuez...

En Aranjuez

no queda nada

solamente las notas de Paco

que aún oigo

a través del espeso muro del tiempo.

 

 

Silvaine Arabo

 

 

 

 

ESPAGNE

 

Coup de fouet sous la nuque du désir

rêve andalou pierre endormie

manducation délicieuse

sous mille ventres qui neigent.

Espagne !

Coup de poignard au flanc des absences

Fibrillations glacées

choeur des chevaux fous

tempes mouillées

entrailles éclatées de l’Imaginaire.

Espagne…

Coup de taureau au milieu des arcades

psalmodies blanches, gitanes,

roses, grêles, aigus les talons,

odeur de frangipane

sous l’oreiller tranquille de la mort.

Espagne !

Ton silence de sorcière

gifle aux frontons pâles des martyrs

les oeillets sanglants du désir :

martèlements galops obscurs

lourds galops femelles de l’insoumission !

Espagne…

Profils d’oliviers gris

crépis de cendres chaudes

vieille habitude aux reins cambrés

sous les déchirures de la Mémoire.

 

 

 

DÉTONATION

 

C’était un oiseau, un bel oiseau

un oiseau couleur de feu

avec quelques plumes blanches

C’était un oiseau, un bel oiseau

un oiseau qui neigeait goutte à goutte sur le sol

son sang vermeil.

C’était un oiseau

un bel oiseau qu’on entendait le soir sur les terrasses

C’était un oiseau de mer, un oiseau de flamme

un écho des montagnes sauvages

là-bas… C’était ‒ et je voudrais ne pas m’en souvenir ‒

c’était hier

dans le claquement sec des fusils

et le pas épais des hommes

C’était hier : un murmure affolé dans les oliveraies

une fièvre qui courait sur le Guadalquivir un frisson.

Pour dire la mort de l’oiseau, ses soubresauts,

l’éternité de son chant

la malédiction des gitanes en pleurs

contre ces hommes bottés

casqués de nuit.

C’était un oiseau, un bel oiseau

un rossignol

d’Andalousie

On l’appelait

Federico García Lorca !

 

 

 

 

ADIEU

 

Se souvenir, seulement se souvenir. Un passé d’aigue-marine fait s’envoler les

volutes des vents anciens, ceignant amoureusement les passagères éphémères.

Le présent : douleur !

Le futur ?

Alors foncer en sens inverse avec une mémoire ravivée de bolide exténué. Se

souvenir des arbres qui frémissent là-bas, près de la frontière espagnole, tordue

sous des tempêtes bienfaitrices, après la canicule des roses et des blessures mal

refermées. Feu sous les vents.

Feux !

Imaginaire, un poteau indicateur dit : “Accident dans trois kilomètres”. Ravin.

Chance. Aile enfoncée. Angoisse d’une mère à huit cents kilomètres (l’amour ne

connaît ni temps ni distances). Irruption de l’instantané. Et la voiture s’écrase…

Après tant de fleurs magiques, de jets d’eau sous les lumières, la nuit, de

remontées torrides parmi les oliviers - la mer se retire -, après tant de baisers

déployés, de pauses alanguies - la mer s’éloigne, les monts pelés, les villages

blancs -, de rires légers dans les patios, de dons furtifs, de dîners sur les terrasses,

de Magnificat dans les ruelles de la mer...

Adieu !

 

 

 

***

 

 

A Aranjuez

il y a de grands cannas rouges

qui ensanglantent mon amour

A Aranjuez il y a ces yeux

qui me regardent

Il y a

ce signe de la main

qui préfigure un temps aboli

néantisé

A Aranjuez

mille jets d’eau

endolorissent nos blessures

pansent

d’anciennes mémoires

de vagues lointains

encore subrepticement habités

A Aranjuez

A Aranjuez...

A Aranjuez

il ne reste rien

seulement les notes de Paco

que j’entends encore

à travers l’épaisse cloison du temps.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 1238 veces Modificado por última vez en Sábado, 30 Marzo 2019 16:45
Silvaine Arabo

Silvaine Arabo fue profesora de Letras. Es autora de más de 30 poemarios, de tres libros de reflexiones y aforismos, así como de dos ensayos. Ha sido publicada en numerosas antologías y revistas francesas, entre las cuales figuran Poésie/première, Traces, Poésie-sur-Seine, Friches, Arpa, Les cahiers de la rue Ventura, y extranjeras: L’Arbre à parole, Inédit Nouveau (Bélgica), Osiris (Estados Unidos), Cronica (Rumanía), PPH00 (India), Arcade (Quebec). En 2001 creó la revista de poesía, arte y reflexión Saraswati así como diversas webs en Internet, principalmente una para la defensa de los derechos de los animales en 2007 (http://pagesperso-orange.fr/mirra/) así como una página dedicada a las ediciones Alcyone www.editionsalcyone.fr en 2016.

Artista plástica, ha expuesto en París y en el extranjero, incluyendo China y Japón, y ha sido galardonada con diversos Premios de honor por sus trabajos. Silvaine Arabo ha publicado varios libros de arte (fotos, pintura, tintas, dibujos, collages). Durante cinco años fue directora literaria de las Editions de l'Atlantique. En la actualidad dirige la editorial Alcyone.

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